Click here to load reader

Antología para niños

  • View
    103

  • Download
    1

Embed Size (px)

Text of Antología para niños

ANTOLOGIAEl objetivo es que los nios aprendan a diferenciar los textos literarios que componen una antologa.

LOS TIPOS DE TEXTOS LITERARIOS EN LA

INDICE Tipo de texto CUENTOS La bufanda de los sueos Los monos babuanos El rbol mgico FABULAS El guila, el cuervo y el pastor El gallo y la Joya Los Ratones poniendo el Cascabel al Gato LEYENDAS La confesin de un muerto La quemada La Seora de Negro GUION TEATRAL El Celular de Dios El Elixir Inteligente Living La Boca Loca INFORMATIVOS Electricidad Esttica Agujeros Negros Universos paralelos 13 14 15 10 11 12 7 8 9 4 5 6 1 2 3 pagina

NOTICIAS Hubo "cochinero", la designacin de Javier Innecesario evacuar zonas cercanas a "Don Goyo": Segob Acusan a Wal-Mart de sobornar por 24 mdd RECETAS DE COCINA Panqueques Moros Manos de Cerdo a la Majo Pollo Parrillero a la manteca especiada INSTRUCTIVOS Caballeros del Zodiaco: Poseidon Snake in a Box: Como armarlo Como Crear un Perfil Para tu Mii POEMAS A ti! Amar es Amar Te Amo ADIVINANZAS A que no Adivinas? Vol.1 A que no Adivinas? Vol.2 A que no Adivinas? Vol.3 COPLAS Pajarillos Una copla de Gatos Los Novios 31 32 33 28 29 30 25 26 27 22 23 24 19 20 21 16 17 18

LA BUFANDA DE LOS SUEOS ( Rafael R. Valcrcel )

Alguna vez te has preguntado dnde fue a parar ese sueo que tanto deseabas realizar y que ahora te es indiferente? La explicacin es sencilla, pero difcil de aceptar. A diferencia de su nacimiento, el motivo por el que se desvanece es ajeno a la razn o a los sentimientos. Tiene que ver con la ropa. Yo lo asimil cuando conoc a Roco Gaztelu. Al nacer un sueo se revela un hilo de nuestra camiseta o jersey y se bambalea listo para volar. Roco no lo saba. Simplemente le gustaba arrancarlos de las prendas de quienes apreciaba. Quera hacer algo especial con ellos. Del ovillo hizo una bufanda. Al usarla, empez a vivir los sueos de los dems. Experiment aventuras insospechadas y, aunque la extasiaban, le producan tristeza. Sus propios sueos no tenan cabida. Deshizo la bufanda y devolvi las hilachas, pero ya nadie quiso perder su tiempo en asuntos improductivos.

1

LOS MONOS BABUANOSHaba una vez una extraa selva llena de monos bubuanos. Los bubuanos eran unos monos de largos brazos y piernas cortitas, que dedicaban todo el tiempo a adornar sus brazos de coloridas y brillantes pulseras. Cada cierto tiempo les visitaba el macaco Mambo, con su carro lleno de pulseras y cachivaches. En una de sus visitas, apareci con una enormes y brillantsimas pulseras, las ms bonitas que haba llevado nunca. Y tambin las ms caras, porque nunca antes haba pedido tanto por ellas. Todos los bubuanos, menos Nico, corrieron por todas partes a conseguir pltanos suficientes para pagar su pulsera. Siendo tan caras, tenan que ser las mejores.Pero Nico, que guardaba pltanos por si alguna vez en el futuro hicieran falta, y que a menudo dudaba de que todas aquellas pulseras sirvieran para algo, pens que eran demasiado caras. Pero como no quera desaprovechar la visita de Mambo, rebusc entre sus cachivaches algo interesante, hasta dar con una caja extraa llena de hierros torcidos. "No sirve para nada, Nico", le dijo el vendedor, "puedes quedrtela por un par de pltanos". As, Mambo se fue habiendo vendido sus pulseras, dejando a los bubuanos encantados y sonrientes. Pero al poco tiempo comenzaron a carse cuenta de que aquellas pulseras, tan anchas y alargadas, no dejaban mover bien los brazos, y eran un verdadero problema para hacer lo ms importante en la vida de un bubuano: coger pltanos. Trataron de quitrselas, pero no pudieron. Y entonces result que todos queran los pltanos de Nico, que eran los nicos en toda la selva que no estaban en los rboles. As, de la noche a la maana, Nico se convirti en el bubuano ms rico y respetado de la selva. Pero no qued ah la cosa. Aquella caja de raros hierros torcidos que tan interesante le haba parecido a Nico y tan poco le haba costado, result ser una caja de herramientas, y cuando Nico descubri sus muchas utilidades, no slo pudo liberar a los dems bubuanos de aquellas estpidas pulseras, sino que encontraron muchsimas formas de utilizarlas para conseguir cosas increbles.

2

EL ARBOL MAGICO Hace mucho mucho tiempo, un nio paseaba por un prado en cuyo centro encontr un rbol con un cartel que deca: soy un rbol encantado, si dices las palabras mgicas, lo vers. El nio trat de acertar el hechizo, y prob con abracadabra, tan-ta-ta-chn Rendido, se tir y muchas otras, pero nada. diciendo: por favor, suplicante,

arbolito!!, y entonces, se abri una gran puerta en el rbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que deca: sigue haciendo magia. Entonces el nio dijo Gracias, arbolito!!, y se encendi dentro del rbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaa de juguetes y chocolate. El nio pudo llevar a todos sus amigos a aquel rbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que por favor y gracias, son las palabras mgicas

3

El guila, el cuervo y el pastor

Lanzndose desde una cima, un guila arrebat a un corderito. La vio un cuervo y tratando de imitar al guila, se lanz sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al mximo sus alas no logr soltarse. Viendo el pastor lo que suceda, cogi al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llev a sus nios. Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo: - Para m, slo es un cuervo; pero l, se cree guila.

Pon tu esfuerzo y dedicacin en lo que realmente ests preparado, no en lo que no te corresponde.

4

El gallo y la joya

Un gallo, buscando comida para l y sus gallinas, encontr una gema y exclam: - Si mi dueo te hubiera encontrado, y no yo, l te habra tomado, y llevado a vender; pero yo no he encontrado para t ningn objetivo. Prefiero tener un grano de cereal que todas las joyas en el mundo.

Lo que no tiene utilidad, no tiene valor.

5

Los ratones poniendo el cascabel al gato

Un hbil gato haca tal matanza de ratones, que apenas vea uno, era cena servida. Los pocos que quedaban, sin valor para salir de su agujero, se conformaban con su hambre. Para ellos, ese no era un gato, era un diablo carnicero. Una noche en que el gato parti a los tejados en busca de su amor, los ratones hicieron una junta sobre su problema ms urgente. Desde el principio, el ratn ms anciano, sabio y prudente, sostuvo que de alguna manera, tarde o temprano, haba que idear un medio de modo que siempre avisara la presencia del gato y pudieran ellos esconderse a tiempo. Efectivamente, ese era el remedio y no haba otro. Todos fueron de la misma opinin, y nada les pareci ms indicado. Uno de los asistentes propuso ponerle un cascabel al cuello del gato, lo que les entusiasm muchsimo y decan sera una excelente solucin.Slo se present una dificultad: quin le pona el cascabel al gato. -- Yo no, no soy tonto, no voy! -- Ah, yo no s cmo hacerlo! En fin, termin la reunin sin adoptar ningn acuerdo.

Nunca busques soluciones imposibles de realizar.

6

LA CONFESION DE UN MUERTO

Se dice que una noche a principios del siglo XVII el Abad de la antigua Baslica de Guadalupe vio que entraba un hombre de elegante apariencia que le solicit la confesin, por lo que el Abad pidi a unos familiares que lo esperaban unos minutos. Despus de un rato, el Abad sali con el rostro plido, y cerr las puertas, por lo que sus familiares se extraaron y le preguntaron por qu cerraba si el hombre elegante an no haba salido, sin embargo, el Abad se neg a contestar y los apresur a dejar el lugar. Ya en casa de los familiares, uno de sus sobrinos le pregunt al Abad qu le haba pasado, sin embargo, el Abad llev su mano derecha hacia su odo, haciendo notar que se le dificultaba escuchar. Despus de que el sobrino le hiciera nuevamente la pregunta, el Abad le respondi que el hombre que haba entrado a la Baslica horas antes era un muerto que haba venido de ultratumba para confesarse, y que despus de escuchar la confesin haba tenido dificultad para escuchar por el odo derecho. El Abad nunca pudo contar lo que le haba dicho el misterioso personaje, guardando el secreto de confesin, quedando la duda para siempre.

7

LA QUEMADAEn el siglo XVI, viva en Mxico un espaol llamado Gonzalo Espinosa de Guevara, llegado a estas tierras con fortuna y con una hija de cerca de 20 aos de nombre Beatriz. Enorme fortuna, belleza y virtud le agenciaron a la muchacha, innumerables, suplicantes que nunca lograron su amor. Hasta que lleg don Martn de Sepolli, noble italiano que se enamor locamente de ella al punto de no permitir el paso de ningn caballero por la calle donde viva Beatriz. Lo que evidentemente no les pareci justo a los dems pretendientes. Muchas veces se discuti al ritmo de las espadas, saliendo vencedor siempre el italiano. Todas las maanas se encontraba el cuerpo herido o sin vida del osado que pretendi acercarse a la casa y ella, aunque amaba a Martn, sufra porque se derramaba tanta sangre por su culpa y tambin por los celos de su amado. Una noche en ausencia de su padre e inspirada por el martirio de Santa Luca -que entreg lo ms preciado de su rostro, sus ojos, al pretendiente que con su insistencia trataba de alejarla de la virtud-, llev a su recmara un brasero encendido, y mientras lloraba y peda fuerza a la Santa, hundi su rostro en el fuego, pensando que no poda permitir que don Martn siguiera matando a ms inocentes, hasta que cay sin conocimiento. Un fraile al escuchar su grito de dolor entr a la casa, la auxili con remedios caseros mientras le preguntaba qu haba pasado. Beatriz le explic y dijo que esperaba que cuando don Martn viera su rostro dejara de celarla, amarla y de matar a tantos caballeros. La reaccin de don Martn al retirar el velo con el que se haba cubierto la cara y mirar el hermoso rostro desfigurado fue arrodillarse y declarar su amor. Pidi su man