Biografia de San Antonio de Padua

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    03-Dec-2015

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Biografia de un hombre prominente en la Historia de la Iglesia Catolica y fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos.

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San Antonio de Padua

SAN ANTONIO DE PADUA

ASIDUA

Primera vida de San AntonioAutor contemporneoTraduccin del latn de Miguel Requena Marco

PRESENTACION

Ao 1232: Fray Antonio de Padua haba fallecido tan solo el ao anterior. En el marco de las celebraciones programadas con ocasin de la inscripcin de Antonio en el catlogo de los santos, aparece la Assidua.

Es esta la opinin del crtico de arte francs Charles de Mandach seguida luego por la mayora de los historiadores.

No resulta posible conocer a su autor. Una oscuridad impenetrable impide llegar hasta sus datos anagrficos. Tan slo algunos elementos nos facilitan la reconstruccin de una especie de identikit que sin embargo no ofrece seguridad sobre la identidad.

Es cierto que se trata de un fraile menor, cohermano entonces de San Antonio. El se dispone a reconstruir la vida y los milagros del santo bajo la asidua peticin de los cohermanos y el encargo de los superiores.

Su cultura, la piedad, el sincero apego a la familia franciscana, el respeto hacia el clero, y la deferencia para con el obispo de Padua, nos llevan a la conclusin de que en un primer momento perteneciera al clero diocesano y luego, slo en la edad madura, entrara a formar parte de la familia franciscana. De no ser paduano de origen lo fue sin duda por adopcin, as como lo fuera San Antonio. Con seguridad es un hombre de libros, un literato, por cierto experto en la prosa de arte y muy compenetrado de la cultura sagrada de su tiempo. Manifiesta adems un dominio no comn de la Biblia y un conocimiento asombroso del Celano, bigrafo de San Francisco de Ass.

Su sincera piedad lo lleva a una devocin espontnea y clida. En efecto toda la obra deja la impresin de ser una ferviente invitacin a la devocin hacia San Antonio y el nuevo santuario. Tal vez sea este el motivo de su resistencia a transmitirnos ancdotas y dichos memorables eligiendo ms bien lo que l juzgaba estrictamente indispensable. No habla de s mismo y rodea tambin al Santo de un velo de reservas, de garbosa e impenetrable interioridad, de un halo de inviolable pudor espiritual.

Destinatarios

El comps inicial del prlogo general nos dice claramente que la obra es comisionada por los franciscanos mediante un estmulo fraterno y la obediencia a los superiores. El autor se declara slo un humilde y habilitado ejecutor.

Por otra parte, la Vida se volva necesaria para el uso litrgico en el mbito del clero diocesano y regular y tambin para quienes, fuera de los claustros y de las iglesias, deseaban conocer la vida del nuevo santo.

La finalidad que el autor se propone est expresada con mucha simplicidad: escuchando las cosas admirables que Dios ha obrarlo en sus santos, el creyente encontrar un estmulo para alabar siempre y en todo lugar al Altsimo y, al mismo tiempo, un impulso a la devocin hacia el nuevo santo y una invitacin a una vicia cristiana ms comprometida. Se encuentran claramente resumidas las perspectivas de la hagiografa tradicional: alabanza a Dios, devocin al santo, compromiso en la imitacin de las virtudes evanglicas.

El escritor no se preocupa de la ptica histricoculturalmoral con el fin de edificar al lector. Esto explica la diligente seleccin de algunos hechos de particular significacin. El punto central lo constituye el pasaje de este mundo al Padre, la muerte. Es aqu donde el hombre de Dios muestra su definitiva identidad de creyente. Los milagros que siguen se presentan como el sigilo divino de garanta. En esta forma una obra de hagiografa es un libro de fe y de oracin, un apremiante estmulo para una confrontacin con el modelo de vida evanglica, una ayuda para el examen de conciencia, una invitacin a la devocin.

Fuentes

El autor de la Assidua, en algunos pasajes, afirma de no haber sido testigo ocular de algunos hechos (sin ninguna otra especificacin). Para subvenir a esta deficiencia emple noticias recibidas (directamente o por escrito) del obispo de Lisboa, Sugerio II, y de otras personas dignas de fe.

De alguna forma se repite aqu lo que sucedi con los evangelistas Marcos y Lucas respecto a los hechos de la vida del Cristo, y con el papa Gregorio Magno respecto a los santos monjes de Italia: evocacin de los hechos mediante testimonios, no teniendo los autores experiencia personal directa.

Otros informes sin duda los obtuvo de Fray Juan Parenti, ministro general de los menores desde el 1227 hasta el 1232. El ya ministro de los franciscanos en la pennsula Ibrica, en cuanto tal, pudo haber acogido a la orden de los menores al joven Fernando, cannigo agustino.

Estructura literaria y contenido

La obra se divide en dos grandes partes, cada una subdividida en captulos con apropiada rbrica o ttulo.

La primera parte evoca los aspectos ms notables, a juicio del autor, de la existencia de Antonio, a comenzar con su ingreso en la canonja lisboeta de San Vicente.

En la segunda se narran los hechos del sepelio y de la canonizacin y luego los milagros acontecidos despus de la muerte del santo. Por lo tanto el esquema de la narracin de la Assidua tiene la siguiente forma:

1. Prlogo general (1).

2. Primera parte: vida y hechos (2 I 5 ).

3. Segunda parte: prlogo (16); muerte, sepelio, canonizacin (1729); prlogo a los milagros (30); los 53 milagros presentados para el proceso de canonizacin (3146); eplogo (47,13).

4. Eplogo general (47,46).

El gran silencio

Luego de una gil narracin biogrfica, fiel a la sucesin cronolgica, el autor nos informa que Antonio, por obediencia a su ministro provincial Fray Graciano, inicia la evangelizacin itinerante de la Romaa, recogiendo frutos de renovacin cristiana entre los fieles y de conversin de herejes, especialmente en Rmini. Es el ao 1223.

Desde este momento cae sobre la vida del Santo una densa cortina de silencio. El hagigrafo vuelve a presentarlo al encontrarse el Santo en la curia romana durante el verano del 1230. Dnde pudo haber ido durante este tiempo? Qu habr hecho estos seis-siete aos? Siete aos sobre once de silencio, en efecto la mayor parte de su existencia activa en la orden franciscana, dejan al lector preocupado.

Resulta difcil encontrar una respuesta a esta pregunta. Los historiadores de nuestro tiempo lo han intentado con ms o menos suerte, puesto que se trata de exigencias distintas condicionadas por culturas distintas.

Parece en efecto que para los destinatarios de ese tiempo no existiera problema en este campo. Para ellos tanto del medio ambiente franciscano como paduano, era suficiente esa intensa y rpida imagen de San Antonio.

Nota del autor de la versin castellana

La prosa del original latino es fuertemente rtmica en su estructura.

Una grandsima parte de los perodos se componen de dos unidades rtmicas que a su vez son bimembres tanto oracionalmente como rtmicamente.

Eso es una parte fundamental de la entidad literaria de la obrita. En la traduccin procur de conservar una especie de sabor arcaico guardando una andadura que la asemeje a la prosa de los clsicos. Esto hace que la traduccin vaya cargada de oraciones subordinadas que permiten, por otra parte, la mxima fidelidad al original latino.

PRLOGO A LA VIDA DEL BIENVENTURADO ANTONIO

1. Asidua demanda de mis hermanos en religin me ha llevado, y el fruto de la saludable obediencia me ha inducido, para alabanza y gloria de Dios Todopoderoso, a tener por bien escribir la vida y obras del beatsimo padre y hermano nuestro Antonio, en pro de la caridad y devocin de los fieles...

2. Para esto precisamente se encomiendan por escrito las vidas de los santos a los fieles venideros, para que, al or las maravillosas seales que Dios opera por sus santos, siempre y en todo sea loado el Seor, y a ellos sirvan de espejo santo de vida y de acicate de la devocin.

3. Y aunque para tan gran empresa me reconozco de todo punto insuficiente, no por eso retraigo mi lengua, confiando en que Aquel que ve la intencin del corazn llevar a buen trmino mi empeo. 4. Me dirigir a los seguidores de Cristo con discurso breve, atendiendo ms a la verdad que al adorno de las palabras, no sea que, halagando los odos con la abundancia y sonoridad de las palabras, se paguen ms de las hojas que del fruto.

5. Cosas escribo que no vi con mis propios ojos, sino que Sugerio[1], obispo de Lisboa, y otros catlicos varones me las refirieron. 6. As hicieron Marcos y Lucas en sus respectivos Evangelios, y as hizo San Gregorio en su Dilogo (cuyo interlocutor es San Pedro), pues, segn l mismo afirma, slo supo lo que narra por habrselo referido personas dignas de fe.

7. Para que los fieles que devotamente esta vida leyeren puedan encontrar ms fcilmente lo que buscan, divid la obra en dos partes y puse epgrafes a los captulos. 8. En la primera parte refiero algunos hechos notables de su vida a partir de su prima vesticin de hbito, la del regular de San Agustn[2], escogindolos, por amor de la brevedad, de entre muchos. 9. En la parte segunda reno los hechos maravillosos que Dios obr por l, apoyndome en el testimonio de nuestros Hermanos y de otros fieles dignos de todo crdito.

10. Yo, el que esto ha escrito, ruego al lector que si, al leer esto, notare que en algn punto habl menos de lo conveniente, o bien alguna vez, llevado de una imprudente locuacidad, traspas los lmites de la verdad, no me arguya de mendaz o falso, antes bien con benevolencia lo achaque a mi ignorancia u olvido.

Fin del prlogo

AQUI COMIENZA LA VIDA DEL BIENAVENTURADO ANTONIO

2. DE LA CIUDAD DEL BIENVENTURADO ANTONIO

1. Como refieren las historias, hay en la parte occidental del reino de Portugal una ciudad, situada en el extremo confn del mundo, que sus naturales llaman Lisboa porque, como vulgarmente se dice, fue por Ulises bien fundada[3]. 2. Dentro del recinto de sus muros se levanta una iglesia de extraa grandeza edificada en honor de la gloriosa Virgen Mara[4], donde, custodiado con grande honor, reposa el precioso cuerpo, digno de toda veneracin, de San Vicente mrtir[5].

3. A la parte occidental de este templo posean los afortunados padres del bienaventurado Antonio una morada digna de su estado, cuyo ingreso limitaba con el del templo. 4. Estaban sus padres en la flor de la juventud cuando tuvieron este feliz hijo, al que en la pila bautismal impusieron el nombre de Fernando.

5. Precisamente a esta iglesia, dedicada a la Santa Madre de Dios, fue a la que lo confiaron para que fuera instruido en las sagradas letras; y, como un presagio, encomiendan a los ministros de Cristo la educacin del futuro heraldo de Cristo.

3. COMO ENTR EN LA ORDEN DE SAN AGUSTN

1. Transcurridos serenamente en el hogar los aos de la niez, lleg felizmente a la quincena. 2. Con la llegada de la pubertad, comenzaron a crecer los estmulos de la carne, y aunque se senta sobremanera acuciado por estos movimientos de lascivia, no por eso afloj el freno a la adolescencia y al placer, sino que, superando la fragilidad de la humana condicin, sujet las riendas de la impetuosa concupiscencia carnal. 3. Ya le hastiaba el mundo y sus cotidianas exigencias, y retir el pe aun antes de haberlo puesto enteramente en sus umbrales, temiendo no se le pegara de alguna manera el polvo de la felicidad terrena, ocasin de tropiezo a quien en su interior ya corra velozmente por la va del Seor. 4. No lejos de la antedicha ciudad hay un monasterio de la Orden de San Agustn[6], en el que varones ilustres por su espritu religioso sirven al Seor vistiendo el hbito de cannigos regulares. 5. Despreciando los atractivos del mundo, a este lugar se retir el siervo de Dios, y con humilde devocin tom el hbito de cannigo regular.6. Unos dos aos permaneci aqu, durante los cuales tuvo que soportar las frecuentes visitas de amigos, tan importunas a las almas recogidas. Para evitar de raz la causa de tales perturbaciones, decidi abandonar el solar natal, capaz de debilitar en no pequea medida los nimos viriles, de modo que, defendido por la barrera de la distancia, pudiese servir ms libremente al Seor. 7. Obtenida con dificultad, no sin ruegos, la licencia del superior, no cambiando de Orden sino de lugar, se traslad con fervor de espritu al monasterio de Santa Cruz, en Coimbra[7].

4. CMO PROGRES EN COIMBRA EN VIRTUD Y CIENCIA

1. Deseoso de una ms severa disciplina y por amor de una tranquilidad ms fecunda, se haba trasladado el siervo de Dios Antonio al monasterio de Santa Cruz, y con un extraordinario fervor demostraba que no tanto haba cambiado de asiento como de intento. 2. Asegura una sentencia: No es de loar el haber vivido en Jerusaln, sino el haber vivido en ella bien[8] Y as, tal fue la vida de Antonio, que a todos claramente apareca que haba buscado la comodidad del lugar para poder conseguir la ms alta perfeccin.

3. Siempre cultivaba el ingenio con no poco estudio, y ejercitaba su mente en la meditacin. Da o noche, segn la oportunidad, siempre se ocupaba en la lectura divina. 4. Bien lea el Texto Sagrado en relacin a su historicidad, robusteciendo su fe con interpretaciones alegricas; bien se aplicaba a s mismo las palabras de la Escritura, acreciendo con las obras sus afectos.

5. Por una parte, escudriando con feliz curiosidad los secretos de la divina palabra, con los testimonios de la Escritura previno su entendimiento contra las insidias de los errores; por otra, examinaba diligentemente los escritos de los santos. 6. Tan tenazmente retena en la memoria lo que lea, que, para admiracin de todos, pronto lleg a poseer un amplio conocimiento de la Escritura.

5. COMO ENTR EL BIENAVENTURADO ANTONIO EN LA ORDEN DE LOS FRAILES MENORES, Y DE SU CAMBIO DE NOMBRE

1. Cuando el infante don Pedro[9] se trajo de Marruecos las reliquias de los santos mrtires franciscanos[10], divulg por los reinos de Espaa cmo haba sido librado milagrosamente por sus mritos. Oyendo el siervo de Dios los milagros que por ellos se obraban, se confirmaba en la fortaleza del Espritu Santo, y cindose los lomos con el cinto de la fe, robusteca su brazo con la armadura del celo divino. 2. Deca en su corazn: Oh, si el Altsimo quisiera hacerme partcipe de la corona de sus santos mrtires! Oh, si la espada del verdugo viniera sobre m, mientras, puesto de rodillas, le ofrezco el cuello en nombre de Jess! Me ser posible ver esto? Me llegar un da de tanta felicidad? Estas razones y otras semejantes a s mismo en silencio se deca.

3. Moraban entonces no lejos de la ciudad de Coimbra, en un lugar que se llama San Antonio[11], algunos frailes Menores, que, aunque iletrados, enseaban con las obras el contenido de las Sagradas Letras. 4. Los cuales, segn la regla de su orden, iban frecuentemente a pedir limosna al monasterio donde moraba el siervo de Dios.

5. Allegndose un da encubiertamente a ellos, como tena por costumbre[12], para saludarlos, djoles, entre otras cosas, tambin esto: Amadsimos hermanos, de buena gana recibira vuestro hbito, si me prometiereis que, una vez aceptado entre vosotros, me enviaris a tierra de sarracenos, para poder...