Boletín CAUCE Corriente Universitaria Nacional Reforma Universitaria 1918

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La Actualidad de la Reforma Universitaria Nacional- 15 de junio de 1918-2014

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  • Articular histricamente el pasado no significa conocerlo como

    verdaderamente ha sido. Significa aduearse de un recuerdo tal como ste

    relampaguea en un instante de peligro. Walter Benjamin

    La Reforma Universitaria de 1918 no fue un grito aislado, y su fuerza no se agot en ese primer gran impacto continental que se extendi durante los aos veinte. Los elementos de su programa no han dejado de ser levantados de manera reiterada y persistente por el movimiento estudiantil latinoamericano a lo largo del siglo XX, y hasta nuestros das. Sin embargo, el legado de la Reforma, como el movimiento reformista mismo, es contradictorio. Dentro de l se inscribe el espritu de renovacin y modernizacin que acompa el ascenso poltico de la clase media en Argentina a comienzos del siglo XX, afn a la cultura burguesa y compatible con la necesidad de conocimientos y profesionales para el desarrollo del orden capitalista. Pero este movimiento tambin es empujado por una tendenc ia que, a l comps de los acontecimientos mundiales (entre los que se destaca la Revolucin Rusa), ve la necesidad, y la posibilidad, de supe-rar ese orden, inscribiendo el proyecto de renovacin de la universidad en el proyecto de una sociedad al ternat iva. Esta caracterizacin sin duda no agota todos los matices y elementos que componen el movimiento reformista, pero nos permite una comprensin inicial de por qu su legado est, an hoy, en disputa. Quienes conducen las universidades nacionales en Argentina, sin importar su afiliacin poltica, reconocen de una u otra forma los postulados reformistas como pilares incuestionables de las instituciones que gobiernan, y en ese sentido hacen suyo el legado de lxs jvenes del 18. Reivindican la Reforma, pero en un tiempo per fec to : es tamos ante un hecho consumado. Este modo de reivindicar la Reforma, adems de vaciar su legado de

    todo lo que pueda tener de movilizador para el presente, oculta que la universidad de hoy no es la universidad reformada que ganaron lxs estudiantes 18, sino la universidad resultante de sucesivas contrarreformas, entre las que se destaca la Ley de Educacin Superior aprobada en 1995, an vigente. Para esta tendencia hegemnica, la u n i v e r s i d a d , e n s u s a s p e c t o s fundamentales y sus l ineamientos generales, ya es perfecta. A lo sumo reconocen que habra que afinar algunos detalles, y eso slo si son progresistas: habra que ampliar algunos derechos democrticos (sin cuestionar la divisin estamental del demos universitario que privilegia a algunos claustros por sobre otros); mejorar la excelencia acadmica de la institucin (sin cuestionar los parmetros y los proyectos educativos, cientficos y tecnolgicos a los que responden las evaluaciones de excelencia acadmica); o tener una poltica ms sostenida de extensin universitaria (sin cuestionar el tipo de funcin social que cumple hoy la universidad). Por lo dems, el gobierno universitario, tanto para las autoridades progresistas como para las conservadoras, debe limitarse a administrar la produccin de conocimiento y la formacin de p r o f e s i o n a l e s d e a c u e r d o a l a s necesidades del orden social vigente. Nosotrxs nos inscribimos en otra tendencia, actualmente en movimiento y batallando, que entiende que las tareas del m o v i m i e n t o e s t u d i a n t i l n o e s t n concluidas, y no lo estarn hasta que la sociedad no sea transformada de raz. Cmo debemos posicionarnos ante la Reforma, si no hemos de tratarla como un hecho consumado? Las reivindicaciones de la Reforma, en la medida en que fueron conquistadas por el movimiento reformista, marcan un piso que debemos defender; y en la medida en que constituyen una tarea pendiente, los dolores que nos quedan, son consignas que todava levantamos a la hora de dar nuestras luchas.

    Sin embargo, estas reivindicaciones deben ser entendidas en el contexto en el que se formularon y segn el carcter histrico del movimiento que las impuls. Muchas carecen de igual significado para las luchas actuales, y deben ser redefinidas dentro del proyecto de sociedad de los movimientos emancipatorios de nuestro tiempo, en busca de las libertades que nos faltan. Como dijera Maritegui, "no vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y mvil; vale la idea germinal, concreta, dialctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento". A continuacin, intentaremos delinear nuestra opinin sobre el significado que tiene la Reforma Universitaria para una praxis polt ica emancipadora en la universidad. Esto no pretende ser una conclusin definitiva sino una instancia ms en la apertura al debate y la reflexin que debemos darnos lxs estudiantes, como instancia necesaria en la recuperacin de nuestra historia y la reconstruccin de un movimiento estudiantil democrtico y combativo, capaz de generar rupturas con lo existente y ensayar nuevas realidades. La funcin de la universidad en la sociedad capitalista A la hora de caracterizar la universidad partimos de una premisa segn la cual la universidad no est aislada del conjunto soc ia l . En cambio, cumple un ro l socialmente determinado por los intereses hegemnicos de nuestro tiempo, y ese es el fundamento de su subsistencia y legitimidad. La universidad no es, por tanto, una institucin separada del conjunto de las relaciones sociales capitalistas, sino que se inserta en ellas y cumple unas funciones especficas en su reproduccin. Este rol social de la Universidad viene determinado tanto por los productos que intercambia con el resto de la sociedad, por el modo en que se da ese intercambio, y por la reproduccin, a su interior, de una o rgan i zac in de l a p roducc in y jerarquizacin de lxs sujetxs anlogas a la del conjunto social.

    La sociedad actual est dividida, fundamentalmente, entre quienes poseen los medios de produccin, y explotan la fuerza de trabajo ajena, y quienes no los poseen y dependen del intercambio de su fuerza de trabajo por un salario para su subsistencia. A la propiedad de una minora sobre los medios de produccin le corresponde una centralizacin en el control de la produccin. Es decir que, a la primer divisin entre capitalistas y trabajadorxs, la sociedad de clases, le viene asociada otra: la divisin entre quienes piensan y dirigen la produccin, y quienes la ejecutan. Esta alienacin del trabajo y la produccin estructura todo un modo de organizacin social, donde una minora capitalista decide el destino del conjunto social en beneficio propio, dado que la produccin social no est orientada a satisfacer las necesidades concretas y reales de las mayoras, sino que tiene como fin lt imo la maximizacin y apropiacin de las ganancias por parte de la clase capitalista. La sociedad se compone adems de todo un entramado de instituciones legales, polticas, culturales, etc., que Marx d e n o m i n g l o b a l m e n t e c o m o superestructura, entre las que se cuentan el Estado, los partidos polticos, la Iglesia, los med ios de comun icac in , las instituciones educativas, etc. La funcin global de la superestructura en la sociedad capitalista es garantizar que la produccin pueda realizar el imperativo de maximizar la ganancia y que la sociedad de clases se siga reproduciendo como tal. El capitalismo est s iempre su jeto a tendencias desintegradoras, por su propensin a la crisis econmica y a la agudizacin de la lucha de clases. La superestructura hace frente a esas tendencias, mediando y encauzando los intereses en disputa, sea mediante la represin coercin violenta s o b r e l o s s e c t o r e s p o t e n c i a l o concretamente conflictivos para el orden social vigente, sea mediante el consenso imposicin pacfica de una ideologa favorable al mantenimiento del orden.

  • La universidad forma parte de esa superestructura: su funcin social, como productora socialmente legitimada del conocimiento, es maximizar la ganancia capitalista y reproducir las actuales relaciones sociales de explotacin. Esta funcin se cumple en parte por los productos que intercambia con el conjunto social: conocimientos que se expresan tanto en innovaciones cientficas y tecnolgicas orientadas al aumento de la ganancia, como en la difusin de una ideologa que legitima el orden existente, presentado las relaciones sociales capitalistas como si fueran naturales o las ms racionales, consolidando la creencia de que no tiene sentido organizarse para transformar la sociedad. Esta produccin de conocimiento tcnico e ideologa se traduce tambin en la formacin de fuerza de trabajo calificada y dcil, cuadros tcnicos y cuadros ideolgico-polticos, que constituyen piezas esenciales para la reproduccin del sistema. Cabe aclarar que esta distincin entre los aspectos tcnicos e i d e o l g i c o s d e l a p r o d u c c i n d e conocimiento es slo analtica, y por lo general aparecen inseparablemente combinados en los diferentes tipos de conocimiento y las distintas profesiones. La realizacin de esta funcin est condicionada en gran medida por la manera en que se financia el trabajo intelectual en la universidad. Diversos grupos privados hacen aportes a la universidad para direccionar la produccin de conocimiento de acuerdo a sus necesidades. A su vez, el Estado, en la medida en que su funcin es sostener y reproducir la sociedad de clases, tambin otorga fondos para orientar la produccin de conocimiento segn las necesidades del capital. De esta manera, se financian grupos de investigacin, se reforman planes de estudio y se crean nuevas carreras en funcin del proyecto productivo y las necesidades de legitimacin social del bloque de la clase dominante que est conduciendo el Estado y de los grupos econmicos que puedan hacer los aportes

    y los convenios necesarios con la universidad. Al mismo tiempo, la universidad se ha constituido y organizado de tal modo que, por su propia dinmica interna, garantiza la reproduccin del orden social vi