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de Bertolt Brecht - Uniandes

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Text of de Bertolt Brecht - Uniandes

Natalie BoissardNatalie Boissard
A4
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el Arbeistjournal / Diario de trabajo de Bertolt Brecht
5 años después de la muerte de Warburg otro alemán se encargaría desde el universo de las artes de desestabilizar las formas tradicionales de abordar la historia. Bertolt Brecht fue dramaturgo y poeta. En 1933, cuando Hitler asume el poder, decide irse de Alemania e inicia 15 años de exilio en otros países europeos y Estados Unidos. Durante el período fuera de su tierra natal el contacto con el teatro se vio imposibilitado y es ahí, entre ese conicto individual y el contexto de una guerra mundial que nace su Diario de Trabajo.
De nuevo hablamos de montaje, de recortes de diarios y de revistas pero ya no de dioses y obras de arte. Ahora también hay texto: se trata de una forma de documentar la vida en tiempos de guerra, no como una sucesión cronológica de horrores, sino como estrategia para activar una actitud crítica frente al mundo, para tomar posición. Una hoja de papel en donde por decisión conviven fotos de dictadores y poemas, es el espacio “donde se revela la tensión dialéctica entre imagen y palabra, y donde se reexiona sobre las posibilidades que abren las imágenes” (Enríquez, L. L. (2018, Febrero). Bertolt Brecht: El escritor del exilio. Www. uam.mx. Recuperado el 4 de Abril, 2018, de http://www.uam. mx/difusion/casadeltiempo/49_feb_2018t/casa_del_tiempo_eV_ num_49_05_13.pdf ), donde se avanza.
81 años, 9 meses + 25 días
Natalie Boissard
Departamento de Diseño Universidad de Los Andes
“Hay algo en el ser humano, allá muy dentro, allá en regiones muy oscuras, aferrado con uñas y dientes a la infancia y al pasado, a la raza y a la tierra, a la tradición y a los sueños, que parece resistir a ese trágico proceso resguardando la eternidad del alma en la pequeñez de un ruego”.
-Ernesto Sábato
el Arbeistjournal / Diario de trabajo de Bertolt Brecht
5 años después de la muerte de Warburg otro alemán se encargaría desde el universo de las artes de desestabilizar las formas tradicionales de abordar la historia. Bertolt Brecht fue dramaturgo y poeta. En 1933, cuando Hitler asume el poder, decide irse de Alemania e inicia 15 años de exilio en otros países europeos y Estados Unidos. Durante el período fuera de su tierra natal el contacto con el teatro se vio imposibilitado y es ahí, entre ese conicto individual y el contexto de una guerra mundial que nace su Diario de Trabajo.
De nuevo hablamos de montaje, de recortes de diarios y de revistas pero ya no de dioses y obras de arte. Ahora también hay texto: se trata de una forma de documentar la vida en tiempos de guerra, no como una sucesión cronológica de horrores, sino como estrategia para activar una actitud crítica frente al mundo, para tomar posición. Una hoja de papel en donde por decisión conviven fotos de dictadores y poemas, es el espacio “donde se revela la tensión dialéctica entre imagen y palabra, y donde se reexiona sobre las posibilidades que abren las imágenes” (Enríquez, L. L. (2018, Febrero). Bertolt Brecht: El escritor del exilio. Www. uam.mx. Recuperado el 4 de Abril, 2018, de http://www.uam. mx/difusion/casadeltiempo/49_feb_2018t/casa_del_tiempo_eV_ num_49_05_13.pdf ), donde se avanza.
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A través del Diario, Brecht deja abierta la interpretación de la historia e implica que la guerra es un producto de decisiones de carácter humano y por lo mismo hay que cuestionar sus mecanismos. La guerra y el conicto son cuestiones importantes en mi proyecto, así que haber revisado esta obra ha sido muy útil para establecer su sentido: Asumir una posición crítica frente a las formas de hacer historia es también una forma de combatir el olvido. Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia.
“Hay algo en el ser humano, allá muy dentro, allá en regiones muy oscuras, aferrado con uñas y dientes a la infancia y al pasado, a la raza y a la tierra, a la tradición y a los sueños, que parece resistir a ese trágico proceso resguardando la eternidad del alma en la pequeñez de un ruego”.
-Ernesto Sábato
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A través del Diario, Brecht deja abierta la interpretación de la historia e implica que la guerra es un producto de decisiones de carácter humano y por lo mismo hay que cuestionar sus mecanismos. La guerra y el conicto son cuestiones importantes en mi proyecto, así que haber revisado esta obra ha sido muy útil para establecer su sentido: Asumir una posición crítica frente a las formas de hacer historia es también una forma de combatir el olvido. Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia.
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“Hay algo en el ser humano, allá muy dentro, allá en regiones muy oscuras, aferrado con uñas y dientes a la infancia y al pasado, a la raza y a la tierra, a la tradición y a los sueños, que parece resistir a ese trágico proceso resguardando la eternidad del alma en la pequeñez de un ruego”.
-Ernesto Sábato
A mis vivos -y a mis muertos, quiero decirles, que todo se puede cambiar.
que lucho todos los días contra el olvido.
debe
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Insistir una & mil veces en el montaje
A mis vivos -y a mis muertos, quiero decirles, que todo se puede cambiar.
que lucho todos los días contra el olvido.
debe
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el Atlas de Gerhard Richter
Es muy emocionante haber encontrado varios proyectos y obras en los que el ejercicio de ubicar imágenes y textos de distinta naturaleza en el mismo plano sea el mecanismo fundamental, porque entonces mis inquietudes encuentran eco en otras geografías (¡Sobretodo en Alemania!) y en otros tiempos. Gerhard Richter es uno de los artistas más importantes del siglo XX y XXI. Su obra es muy extensa y quizá la mayor parte de su reconocimiento se deba a la pintura. Sin embargo, desde la década de 1970 se ha dedicado, entre muchas otras cosas, a congurar (802) láminas a partir de una colección de imágenes que incluye recortes de periódicos, revistas y libros, fotografías tomadas por él mismo y muestras de color bajo el nombre de Atlas.
Al igual que el Mnemosyne, el Atlas de Richter es una obra independiente pero inacabada, que parte del deseo de recuperar y ordenar una vasta cantidad de imágenes. Desde el primer momento empieza la construcción de subjetividades, universos estéticos y formas de ver el mundo a través de la curaduría de piezas sueltas. Ahí radica la importancia del montaje: Se trata de la acción que dota de existencia una posición. Aunque por encima pareciera que están organizadas por temática o similitud estética, uno de los principios fundamentales del trabajo de Richter es la yuxtaposición de las imágenes, que a su vez es lo que permite que dialoguen entre ellas y también con quien las mira. Esa dialéctica ya se asociaba al montaje desde otras manifestaciones artísticas: Cerca de 1925, el director soviético Serguéi Eisenstein lo plantearía como una
A mis vivos -y a mis muertos, quiero decirles, que todo se puede cambiar.
que lucho todos los días contra el olvido.
debe
Gracias a Monina Gómez y a Camila Echeverría por escucharme siempre con respeto, por tanta generosidad y paciencia, pero sobre todo por alentarme a burlar la frontera invisible entre el arte y el diseño.
Gracias mamma y papá por la comida, por sentarse a hablar conmigo, por nanciar este proyecto y por traerme a este mundo a cuestionarlo todo.
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el Atlas de Gerhard Richter
Es muy emocionante haber encontrado varios proyectos y obras en los que el ejercicio de ubicar imágenes y textos de distinta naturaleza en el mismo plano sea el mecanismo fundamental, porque entonces mis inquietudes encuentran eco en otras geografías (¡Sobretodo en Alemania!) y en otros tiempos. Gerhard Richter es uno de los artistas más importantes del siglo XX y XXI. Su obra es muy extensa y quizá la mayor parte de su reconocimiento se deba a la pintura. Sin embargo, desde la década de 1970 se ha dedicado, entre muchas otras cosas, a congurar (802) láminas a partir de una colección de imágenes que incluye recortes de periódicos, revistas y libros, fotografías tomadas por él mismo y muestras de color bajo el nombre de Atlas.
Al igual que el Mnemosyne, el Atlas de Richter es una obra independiente pero inacabada, que parte del deseo de recuperar y ordenar una vasta cantidad de imágenes. Desde el primer momento empieza la construcción de subjetividades, universos estéticos y formas de ver el mundo a través de la curaduría de piezas sueltas. Ahí radica la importancia del montaje: Se trata de la acción que dota de existencia una posición. Aunque por encima pareciera que están organizadas por temática o similitud estética, uno de los principios fundamentales del trabajo de Richter es la yuxtaposición de las imágenes, que a su vez es lo que permite que dialoguen entre ellas y también con quien las mira. Esa dialéctica ya se asociaba al montaje desde otras manifestaciones artísticas: Cerca de 1925, el director soviético Serguéi Eisenstein lo plantearía como una
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herramienta de manipulación emocional de las audiencias. Y producto del surrealismo, la revista Documents, dirigida por el francés Georges Bataille juntaba en una publicación diversidad de disciplinas (¡E indisciplinas!) cuya mezcla parecería imposible; como la ciencia y la poesía, por ejemplo.
El hecho de montar los paneles como una suerte de hábito sostenido durante tanto tiempo da vida a dos cuestiones fundamentales. En primer lugar se convierte en un registro juicioso del trabajo del artista, haciendo evidentes períodos y transiciones en términos temáticos y estéticos. Por otro lado, hace las veces de reejo del mundo a través de guiños a hechos históricos y biográcos. En ese orden, el Atlas podría sugerir una lectura lineal y cronológica, pero todo el tiempo se desvía hacia lo cíclico y lo atemporal, como si se tratara de perseguir constantemente una misma narrativa que puede ser leída de múltiples formas.
También es importante mencionar que a menudo el Atlas ha sido insumo para la creación de otras obras de Richter, por lo que en su página web se verán láminas vinculadas entre sí por alguna pintura en común, por ejemplo. Así que como obra de arte total es un organismo que se desarrolla y muta constantemente. Ser consciente de esto ha signicado para mi proyecto pensar en su alcance, vigencia y relevancia proyectada en el tiempo.
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Gracias a Monina Gómez y a Camila Echeverría por escucharme siempre con respeto, por tanta generosidad y paciencia, pero sobre todo por alentarme a burlar la frontera invisible entre el arte y el diseño.
Gracias mamma y papá por la comida, por sentarse a hablar conmigo, por nanciar este proyecto y por traerme a este mundo a cuestionarlo todo.
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herramienta de manipulación emocional de las audiencias. Y producto del surrealismo, la revista Documents, dirigida por el francés Georges Bataille juntaba en una publicación diversidad de disciplinas (¡E indisciplinas!) cuya mezcla parecería imposible; como la ciencia y la poesía, por ejemplo.
El hecho de montar los paneles como una suerte de hábito sostenido durante tanto tiempo da vida a dos cuestiones fundamentales. En primer lugar se convierte en un registro juicioso del trabajo del artista, haciendo evidentes períodos y transiciones en términos temáticos y estéticos. Por otro lado, hace las veces de reejo del mundo a través de guiños a hechos históricos y biográcos. En ese orden, el Atlas podría sugerir una lectura lineal y cronológica, pero todo el tiempo se desvía hacia lo cíclico y lo atemporal, como si se tratara de perseguir constantemente una misma narrativa que puede ser leída de múltiples formas.
También es importante mencionar que a menudo el Atlas ha sido insumo para la creación de otras obras de Richter, por lo que en su página web se verán láminas vinculadas entre sí por alguna pintura en común, por ejemplo. Así que como obra de arte total es un organismo que se desarrolla y muta constantemente. Ser consciente de esto ha signicado para mi proyecto pensar en su alcance, vigencia y relevancia proyectada en el tiempo.
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Gracias a Monina Gómez y a Camila Echeverría por escucharme siempre con respeto, por tanta generosidad y paciencia, pero sobre todo por alentarme a burlar la frontera invisible entre el arte y el diseño.
Gracias mamma y papá por la comida, por sentarse a hablar conmigo, por nanciar este proyecto y por traerme a este mundo a cuestionarlo todo.
Índice a · ¿Qué es esto? (13) b · Introducción (15)
1. Marco Teórico
A - de atlas A1 - Llevar el mundo a cuestas (25) A2 - Del Titán al acuerdo universal (27) A3 - Obsesión mitológica: el Atlas Mnemosyne de Warburg (31) A4 - La construcción de (una) historia que supere el historicismo: el Arbeistjournal / Diario de Trabajo de Bertolt Brecht (35) A5 - Insistir una y mil veces en el montaje: el Atlas de Gerhard Richter (39) A6 - Un lugar es un contenedor que gotea: Innite city · A San Francisco Atlas de Rebecca Solnit (45)
B - otras conexiones B1 - Deleuze y el pliegue (53) B2 - Walter Benjamin y la historia (57) B3 - La importancia de llevar un diario (61) B4 - Encontrarse como persona / buscarse como creador (65) B5 - Realidad y cción: el fake de Joan Fontcuberta como dispositivo crítico (69) B6 - Sobre el Diseño Especulativo (73)
C - un compromiso proyectado al innito (77)
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1. Marco Teórico
A - de atlas A1 - Llevar el mundo a cuestas (25) A2 - Del Titán al acuerdo universal (27) A3 - Obsesión mitológica: el Atlas Mnemosyne de Warburg (31) A4 - La construcción de (una) historia que supere el historicismo: el Arbeistjournal / Diario de Trabajo de Bertolt Brecht (35) A5 - Insistir una y mil veces en el montaje: el Atlas de Gerhard Richter (39) A6 - Un lugar es un contenedor que gotea: Innite city · A San Francisco Atlas de Rebecca Solnit (45)
B - otras conexiones B1 - Deleuze y el pliegue (53) B2 - Walter Benjamin y la historia (57) B3 - La importancia de llevar un diario (61) B4 - Encontrarse como persona / buscarse como creador (65) B5 - Realidad y cción: el fake de Joan Fontcuberta como dispositivo crítico (69) B6 - Sobre el Diseño Especulativo (73)
C - un compromiso proyectado al innito (77)
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1. Marco Teórico
A - de atlas A1 - Llevar el mundo a cuestas (25) A2 - Del Titán al acuerdo universal (27) A3 - Obsesión mitológica: el Atlas Mnemosyne de Warburg (31) A4 - La construcción de (una) historia que supere el historicismo: el Arbeistjournal / Diario de Trabajo de Bertolt Brecht (35) A5 - Insistir una y mil veces en el montaje: el Atlas de Gerhard Richter (39) A6 - Un lugar es un contenedor que gotea: Innite city · A San Francisco Atlas de Rebecca Solnit (45)
B - otras conexiones B1 - Deleuze y el pliegue (53) B2 - Walter Benjamin y la historia (57) B3 - La importancia de llevar un diario (61) B4 - Encontrarse como persona / buscarse como creador (65) B5 - Realidad y cción: el fake de Joan Fontcuberta como dispositivo crítico (69) B6 - Sobre el Diseño Especulativo (73)
C - un compromiso proyectado al innito (77)
2. El Proyecto / El Proceso
2.1 - Antecedentes: la gráca, la familia y los cálculos (83) 2.2 - Lo que quiero gritar: la historia (familiar) es mutable si uno así lo desea (91) 2.3 - El método en el azar: de vuelta a los cálculos para trazar el rumbo (95) 2.4 - Denición del universo estético (99) 2.5 - EL MONTAJE (113) 2.6 - EL DESMONTAJE (123)
3. Conclusiones (127)
2. El Proyecto / El Proceso
2.1 - Antecedentes: la gráca, la familia y los cálculos (83) 2.2 - Lo que quiero gritar: la historia (familiar) es mutable si uno así lo desea (91) 2.3 - El método en el azar: de vuelta a los cálculos para trazar el rumbo (95) 2.4 - Denición del universo estético (99) 2.5 - EL MONTAJE (113) 2.6 - EL DESMONTAJE (123)
3. Conclusiones (127)
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Innite city · A San Franciso Atlas de Rebecca Solnit
La mejor forma de cerrar la parte A de este documento es hablar del libro Innite city: A San Francisco Atlas (2010) de la escritora estadounidense Rebecca Solnit. Me llama la atención que es la primera gura femenina y no alemana en aparecer entre los referentes, lo cual amplía un poco más el espectro. Sin embargo, lo que es realmente relevante en este caso, es que siendo una compilación de mapas (preciosos, además) en una pieza editorial, es un proyecto muy efectivo en reformular el atlas cartográco.
El libro está centrado en San Francisco como ciudad y como espacio. En las primeras páginas, Solnit arma que hay un atlas implícito en cada lugar. Al mismo tiempo esa armación implica preguntarse qué es un lugar, a lo que inmediatamente responde que es “un contenedor que gotea”. Esto quiere decir que siempre que hablamos de un lugar nos referimos a algo más allá del mismo. Así, las ciudades son locaciones estables con límites geográcos establecidos, pero moldeadas por fuerzas inestables que convergen y no pueden ser delineadas o delimitadas. Partiendo de esa idea, el libro cuenta con 22 mapas que atentan directamente contra el principio fundacional de la disciplina cartográca. El hecho de mapear una ciudad en función de sus salas de cine, sus cafés, o el nombre de sus calles antes de ser colonia rearma que la cartografía ha dejado de ser el territorio en el que el cartógrafo tiene el poder de modicar arbitrariamente “las verdades” de un lugar como un hecho incuestionable. Basta pensar en el mapamundi que todos conocemos y cómo las nociones y proporciones del norte y el
2. El Proyecto / El Proceso
2.1 - Antecedentes: la gráca, la familia y los cálculos (83) 2.2 - Lo que quiero gritar: la historia (familiar) es mutable si uno así lo desea (91) 2.3 - El método en el azar: de vuelta a los cálculos para trazar el rumbo (95) 2.4 - Denición del universo estético (99) 2.5 - EL MONTAJE (113) 2.6 - EL DESMONTAJE (123)
3. Conclusiones (127)
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¿Qué es esto? 81 años, 9 meses + 25 días es un atlas socializado a mayo de 2018 como una pieza de montaje y desmontaje. Es una exploración gráca, espacial y un ejercicio de dirección artística en el que (re) construyo y me invento la historia de mi familia paterna desde el día que mi abuelo nació hasta el día que yo nací. Se trata también de una narrativa no lineal y no cronológica en la que me busco como persona y como diseñadora.
Es un proceso hecho a mano, inacabado, incompleto, mutante y proyectado al innito.
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Innite city · A San Franciso Atlas de Rebecca Solnit
La mejor forma de cerrar la parte A de este documento es hablar del libro Innite city: A San Francisco Atlas (2010) de la escritora estadounidense Rebecca Solnit. Me llama la atención que es la primera gura femenina y no alemana en aparecer entre los referentes, lo cual amplía un poco más el espectro. Sin embargo, lo que es realmente relevante en este caso, es que siendo una compilación de mapas (preciosos, además) en una pieza editorial, es un proyecto muy efectivo en reformular el atlas cartográco.
El libro está centrado en San Francisco como ciudad y como espacio. En las primeras páginas, Solnit arma que hay un atlas implícito en cada lugar. Al mismo tiempo esa armación implica preguntarse qué es un lugar, a lo que inmediatamente responde que es “un contenedor que gotea”. Esto quiere decir que siempre que hablamos de un lugar nos referimos a algo más allá del mismo. Así, las ciudades son locaciones estables con límites geográcos establecidos, pero moldeadas por fuerzas inestables que convergen y no pueden ser delineadas o delimitadas. Partiendo de esa idea, el libro cuenta con 22 mapas que atentan directamente contra el principio fundacional de la disciplina cartográca. El hecho de mapear una ciudad en función de sus salas de cine, sus cafés, o el nombre de sus calles antes de ser colonia rearma que la cartografía ha dejado de ser el territorio en el que el cartógrafo tiene el poder de modicar arbitrariamente “las verdades” de un lugar como un hecho incuestionable. Basta pensar en el mapamundi que todos conocemos y cómo las nociones y proporciones del norte y el
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sur están manipuladas alrededor de los mecanismos globales de poder político y económico.
Pero hoy el valor del mapa está en reconocer descaradamente que se trata de una selección arbitraria de información. Eso convierte el atlas en un compendio de perspectivas, una colección de versiones, que no es otra cosa que lo que Brecht, por ejemplo, propone con respecto a la historia, o lo que Warburg sugiere como multiplicidad de lecturas. Tener a Solnit como referente para mi proyecto también es importante porque gran parte de su estructura está construida a partir de las coordenadas de algunos lugares claves, que por supuesto desbordan sus propios límites y se (de)construyen en el tiempo.
D et
al le
M ap
a In
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C ity
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¿Qué es esto? 81 años, 9 meses + 25 días es un atlas socializado a mayo de 2018 como una pieza de montaje y desmontaje. Es una exploración gráca, espacial y un ejercicio de dirección artística en el que (re) construyo y me invento la historia de mi familia paterna desde el día que mi abuelo nació hasta el día que yo nací. Se trata también de una narrativa no lineal y no cronológica en la que me busco como persona y como diseñadora.
Es un proceso hecho a mano, inacabado, incompleto, mutante y proyectado al innito.
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sur están manipuladas alrededor de los mecanismos globales de poder político y económico.
Pero hoy el valor del mapa está en reconocer descaradamente que se trata de una selección arbitraria de información. Eso convierte el atlas en un compendio de perspectivas, una colección de versiones, que no es otra cosa que lo que Brecht, por ejemplo, propone con respecto a la historia, o lo que Warburg sugiere como multiplicidad de lecturas. Tener a Solnit como referente para mi proyecto también es importante porque gran parte de su estructura está construida a partir de las coordenadas de algunos lugares claves, que por supuesto desbordan sus propios límites y se (de)construyen en el tiempo.
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M ap
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C ity
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¿Qué es esto? 81 años, 9 meses + 25 días es un atlas socializado a mayo de 2018 como una pieza de montaje y desmontaje. Es una exploración gráca, espacial y un ejercicio de dirección artística en el que (re) construyo y me invento la historia de mi familia paterna desde el día que mi abuelo nació hasta el día que yo nací. Se trata también de una narrativa no lineal y no cronológica en la que me busco como persona y como diseñadora.
Es un proceso hecho a mano, inacabado, incompleto, mutante y proyectado al innito.
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Introducción Desde hace un tiempo estoy obsesionada con los temas de la historia y la memoria. Me fascina conocer las dinámicas de épocas en las que no viví y entender cómo los cambios sociales están a la vez reejados y mediados por las artes. Recientemente, he desarrollado una preocupación histórica más cercana que tiene que ver con mi generación y conmigo misma. Me da miedo que mi voz y mi legado queden en el olvido en tiempos en que la velocidad y la impermanencia son valores tan fuertes. Este sentimiento también se traslada al diseño, donde alimentar constantemente la curiosidad es un factor fundamental para generar valor e impacto con relevancia en un contexto.
Todo lo anterior me abrumaba, en parte porque sentía que tenía vacíos de conocimiento importantes a propósito de mi quehacer y formación profesional. Es decir, sentía que contaba con poca información acerca del desarrollo del diseño en Colombia, y eso también es un vacío en mi memoria. Sin embargo, estando a punto de terminar mi carrera de pregrado, decidí tomar una posición crítica frente mis preocupaciones: construir sobre los vacíos y no a pesar de ellos. En ese camino de la determinación, se hizo visible una cuestión que nunca me imaginé. Me di cuenta que probablemente mi miedo a ser olvidada tenga que ver con que desconozco la historia de mi familia, y esa desconexión con mi propia historia me ha alejado también de crear tradiciones sólidas que hacen que la construcción de la identidad sea confusa.
Un Atlas es un montaje de imágenes, texto & objetos que aunque parecieran no tener nada en común,
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Introducción Desde hace un tiempo estoy obsesionada con los temas de la historia y la memoria. Me fascina conocer las dinámicas de épocas en las que no viví y entender cómo los cambios sociales están a la vez reejados y mediados por las artes. Recientemente, he desarrollado una preocupación histórica más cercana que tiene que ver con mi generación y conmigo misma. Me da miedo que mi voz y mi legado queden en el olvido en tiempos en que la velocidad y la impermanencia son valores tan fuertes. Este sentimiento también se traslada al diseño, donde alimentar constantemente la curiosidad es un factor fundamental para generar valor e impacto con relevancia en un contexto.
Todo lo anterior me abrumaba, en parte porque sentía que tenía vacíos de conocimiento importantes a propósito de mi quehacer y formación profesional. Es decir, sentía que contaba con poca información acerca del desarrollo del diseño en Colombia, y eso también es un vacío en mi memoria. Sin embargo, estando a punto de terminar mi carrera de pregrado, decidí tomar una posición crítica frente mis preocupaciones: construir sobre los vacíos y no a pesar de ellos. En ese camino de la determinación, se hizo visible una cuestión que nunca me imaginé. Me di cuenta que probablemente mi miedo a ser olvidada tenga que ver con que desconozco la historia de mi familia, y esa desconexión con mi propia historia me ha alejado también de crear tradiciones sólidas que hacen que la construcción de la identidad sea confusa.
16
Así fue que emprendí un proceso íntimo y conmovedor en el que quise explorar quién soy. A través de investigar, conversar con mi papá, revisar y revivir el archivo de fotos familiares, recorrer la ciudad en búsqueda de pistas y encargarme de conectar y analizar información, logré que algo tan personal se tradujera en una reexión y herramienta de diseño, con la que (espero) mucha gente se pueda identicar.
Este es un proyecto que cierra ciclos, pero sobre todo que deja bases sólidas para caminar con certeza el camino que queda por delante.
Un Atlas es un montaje de imágenes, texto & objetos que aunque parecieran no tener nada en común,
Un Atlas es por denición un organismo
inacabado
se resignican indenidamente al congurarse en un mismo plano.
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Introducción Desde hace un tiempo estoy obsesionada con los temas de la historia y la memoria. Me fascina conocer las dinámicas de épocas en las que no viví y entender cómo los cambios sociales están a la vez reejados y mediados por las artes. Recientemente, he desarrollado una preocupación histórica más cercana que tiene que ver con mi generación y conmigo misma. Me da miedo que mi voz y mi legado queden en el olvido en tiempos en que la velocidad y la impermanencia son valores tan fuertes. Este sentimiento también se traslada al diseño, donde alimentar constantemente la curiosidad es un factor fundamental para generar valor e impacto con relevancia en un contexto.
Todo lo anterior me abrumaba, en parte porque sentía que tenía vacíos de conocimiento importantes a propósito de mi quehacer y formación profesional. Es decir, sentía que contaba con poca información acerca del desarrollo del diseño en Colombia, y eso también es un vacío en mi memoria. Sin embargo, estando a punto de terminar mi carrera de pregrado, decidí tomar una posición crítica frente mis preocupaciones: construir sobre los vacíos y no a pesar de ellos. En ese camino de la determinación, se hizo visible una cuestión que nunca me imaginé. Me di cuenta que probablemente mi miedo a ser olvidada tenga que ver con que desconozco la historia de mi familia, y esa desconexión con mi propia historia me ha alejado también de crear tradiciones sólidas que hacen que la construcción de la identidad sea confusa.
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Así fue que emprendí un proceso íntimo y conmovedor en el que quise explorar quién soy. A través de investigar, conversar con mi papá, revisar y revivir el archivo de fotos familiares, recorrer la ciudad en búsqueda de pistas y encargarme de conectar y analizar información, logré que algo tan personal se tradujera en una reexión y herramienta de diseño, con la que (espero) mucha gente se pueda identicar.
Este es un proyecto que cierra ciclos, pero sobre todo que deja bases sólidas para caminar con certeza el camino que queda por delante.
Y hacer las paces con lo que queda atrás, con la satisfacción de haberlo cuestionado todo.
Un Atlas es por denición un organismo
inacabado
se resignican indenidamente al congurarse en un mismo plano.
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Así fue que emprendí un proceso íntimo y conmovedor en el que quise explorar quién soy. A través de investigar, conversar con mi papá, revisar y revivir el archivo de fotos familiares, recorrer la ciudad en búsqueda de pistas y encargarme de conectar y analizar información, logré que algo tan personal se tradujera en una reexión y herramienta de diseño, con la que (espero) mucha gente se pueda identicar.
Este es un proyecto que cierra ciclos, pero sobre todo que deja bases sólidas para caminar con certeza el camino que queda por delante.
Y hacer las paces con lo que queda atrás, con la satisfacción de haberlo cuestionado todo.
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1. Marco Teórico
otras conexiones Ya con la noción de atlas bien cubierta es preciso desplegar el espectro de referentes que robustece el proyecto. Esta segunda parte del marco teórico es una lista de conceptos claves para entender por qué mi atlas es relevante en contexto. Así como en mi trabajo los procesos tienen una importancia altísima, otra cuestión que me resulta fundamental es la pertinencia. No me reero a una “solución”, porque en principio no creo que la razón de ser del diseño sea (únicamente) ocuparse de problemas. Hablo de investigar, explorar, analizar y hacer cruces de información que pertenezca a distintas disciplinas y contextos y ahí, en la intersección y yuxtaposición, dejar que la intuición decida dónde hay potencial, una oportunidad o un vacío, que no es otra cosa que un nuevo universo.
Este capítulo expone ese nuevo universo que construí a partir de guiños losócos, sociológicos, artísticos y personales.
B1
Deleuze
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1. Marco Teórico A
otras conexiones Ya con la noción de atlas bien cubierta es preciso desplegar el espectro de referentes que robustece el proyecto. Esta segunda parte del marco teórico es una lista de conceptos claves para entender por qué mi atlas es relevante en contexto. Así como en mi trabajo los procesos tienen una importancia altísima, otra cuestión que me resulta fundamental es la pertinencia. No me reero a una “solución”, porque en principio no creo que la razón de ser del diseño sea (únicamente) ocuparse de problemas. Hablo de investigar, explorar, analizar y hacer cruces de información que pertenezca a distintas disciplinas y contextos y ahí, en la intersección y yuxtaposición, dejar que la intuición decida dónde hay potencial, una oportunidad o un vacío, que no es otra cosa que un nuevo universo.
Este capítulo expone ese nuevo universo que construí a partir de guiños losócos, sociológicos, artísticos y personales.
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Deleuze
53
y el pliegue Gilles Deleuze (París,1925 - 1995) es el lósofo que más he intentado leer y por eso no es extraño que cada tanto encuentre oportunidad para colarse en mis proyectos académicos. En este caso se hace presente con el concepto de pliegue, que le pertenece originalmente al “último genio universal”: El alemán Gottfried Leibniz (1648-1716).
Tratar de asimilar en su totalidad el concepto no solo es una tarea demasiado compleja sino innecesaria para este proyecto. Sin embargo, sí hay, en su lectura más supercial, elementos que estructuran conceptualmente el atlas y se resumen en una frase: “No hay nada en el mundo que no exista plegado”.
Deleuze propone entender el mundo como “un conjunto de cosas que están plegadas unas a las otras… en el que todo es pliegue del pliegue, de tal suerte que nunca se llegue a algo totalmente desplegado” (http://buscandoagilles.blogspot.com.co/2011/10/ la-entrevista-letra-h-historia-de-la.html). En ese orden, como en el Origami (y en el atlas), aquello que se nos muestra hace parte de una suerte de supercie que esconde detrás suyo y en sí misma dobleces repletos de información. A su vez, estamos denidos por la capacidad de desplegar nuestras propias partes: Eso es la evolución, y morirse entonces es involucionar y replegarse bruscamente.
Visto de ese modo, el pliegue podría aplicarse casi a cualquier cosa, concepto o forma. En el marco de este proyecto
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Deleuze
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y el pliegue Gilles Deleuze (París,1925 - 1995) es el lósofo que más he intentado leer y por eso no es extraño que cada tanto encuentre oportunidad para colarse en mis proyectos académicos. En este caso se hace presente con el concepto de pliegue, que le pertenece originalmente al “último genio universal”: El alemán Gottfried Leibniz (1648-1716).
Tratar de asimilar en su totalidad el concepto no solo es una tarea demasiado compleja sino innecesaria para este proyecto. Sin embargo, sí hay, en su lectura más supercial, elementos que estructuran conceptualmente el atlas y se resumen en una frase: “No hay nada en el mundo que no exista plegado”.
Deleuze propone entender el mundo como “un conjunto de cosas que están plegadas unas a las otras… en el que todo es pliegue del pliegue, de tal suerte que nunca se llegue a algo totalmente desplegado” (http://buscandoagilles.blogspot.com.co/2011/10/ la-entrevista-letra-h-historia-de-la.html). En ese orden, como en el Origami (y en el atlas), aquello que se nos muestra hace parte de una suerte de supercie que esconde detrás suyo y en sí misma dobleces repletos de información. A su vez, estamos denidos por la capacidad de desplegar nuestras propias partes: Eso es la evolución, y morirse entonces es involucionar y replegarse bruscamente.
Visto de ese modo, el pliegue podría aplicarse casi a cualquier cosa, concepto o forma. En el marco de este proyecto
54
funciona puntualmente en dos sentidos: 1) Como una metáfora para abordar la historia, pero sobretodo la historia de mi familia durante un período de tiempo especíco. 2) Como recurso plástico para el montaje del atlas. En cualquiera de los dos casos reconozco que hay cosas (muy pocas) que sé acerca de mi familia, más puntualmente mi abuela y mi abuelo paternos. También hago explícito que a través de este proceso he desplegado algunas cuestiones que me han mostrado información y conexiones con las que antes no contaba. Por último, y quizá más importante, dejo claro que hay muchos pliegues aún inexplorados, y al tiempo que reconozco su existencia valido que mis procesos de (re)conocimiento y construcción como persona y como diseñadora se proyectan en el tiempo como innitos.
Fi
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y el pliegue Gilles Deleuze (París,1925 - 1995) es el lósofo que más he intentado leer y por eso no es extraño que cada tanto encuentre oportunidad para colarse en mis proyectos académicos. En este caso se hace presente con el concepto de pliegue, que le pertenece originalmente al “último genio universal”: El alemán Gottfried Leibniz (1648-1716).
Tratar de asimilar en su totalidad el concepto no solo es una tarea demasiado compleja sino innecesaria para este proyecto. Sin embargo, sí hay, en su lectura más supercial, elementos que estructuran conceptualmente el atlas y se resumen en una frase: “No hay nada en el mundo que no exista plegado”.
Deleuze propone entender el mundo como “un conjunto de cosas que están plegadas unas a las otras… en el que todo es pliegue del pliegue, de tal suerte que nunca se llegue a algo totalmente desplegado” (http://buscandoagilles.blogspot.com.co/2011/10/ la-entrevista-letra-h-historia-de-la.html). En ese orden, como en el Origami (y en el atlas), aquello que se nos muestra hace parte de una suerte de supercie que esconde detrás suyo y en sí misma dobleces repletos de información. A su vez, estamos denidos por la capacidad de desplegar nuestras propias partes: Eso es la evolución, y morirse entonces es involucionar y replegarse bruscamente.
Visto de ese modo, el pliegue podría aplicarse casi a cualquier cosa, concepto o forma. En el marco de este proyecto
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funciona puntualmente en dos sentidos: 1) Como una metáfora para abordar la historia, pero sobretodo la historia de mi familia durante un período de tiempo especíco. 2) Como recurso plástico para el montaje del atlas. En cualquiera de los dos casos reconozco que hay cosas (muy pocas) que sé acerca de mi familia, más puntualmente mi abuela y mi abuelo paternos. También hago explícito que a través de este proceso he desplegado algunas cuestiones que me han mostrado información y conexiones con las que antes no contaba. Por último, y quizá más importante, dejo claro que hay muchos pliegues aún inexplorados, y al tiempo que reconozco su existencia valido que mis procesos de (re)conocimiento y construcción como persona y como diseñadora se proyectan en el tiempo como innitos.
Fi gu
exista plegado”
de Atlas
23
El período académico que antecedió a este (2017-2) fue mi octavo semestre en la universidad, en teoría el último del pénsum y sin duda el más importante porque cursé tres de las clases que más me gustaron en estos cuatro años: Guión-Lab (con Ricardo Sarmiento), Portafolio (con Juan Ricardo Rodríguez) y Atlas (con Camila Echeverría). La primera despertó mi respeto y admiración por la cción y los procesos personales involucrados en el desarrollo de una historia para contar por fuera del papel. La segunda fue el espacio en el que construí los límites de mis condiciones de trabajo y proyecté sus alcances. Y la tercera fue en la que decidí que la premisa fundamental de mi trabajo sería reivindicar el valor de los procesos, trascendiendo el resultado “nal”.
Con el pulso de esa última idea empecé a pensar este proyecto, así que en una etapa temprana se hizo evidente que su columna vertebral sería un atlas. El proceso de diseño suele ser esquivo (y con razón) a las soluciones prematuras, pero de acuerdo a mi experiencia con la clase, un atlas no hace referencia únicamente a un producto/objeto terminado, sino a una forma particular de hacer las cosas, una metodología y el registro de sus procesos. Es por eso que el punto de partida de este marco teórico se acerca más a la propuesta de diseño que a las cuestiones que “le dan vida” en contexto. Por supuesto ambas se retroalimentan y no se excluyen en ningún momento. También es importante entender que se trata de un atlas para poder hablar del proyecto en términos de los referentes elegidos y evitar que se sientan como asuntos aislados.
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funciona puntualmente en dos sentidos: 1) Como una metáfora para abordar la historia, pero sobretodo la historia de mi familia durante un período de tiempo especíco. 2) Como recurso plástico para el montaje del atlas. En cualquiera de los dos casos reconozco que hay cosas (muy pocas) que sé acerca de mi familia, más puntualmente mi abuela y mi abuelo paternos. También hago explícito que a través de este proceso he desplegado algunas cuestiones que me han mostrado información y conexiones con las que antes no contaba. Por último, y quizá más importante, dejo claro que hay muchos pliegues aún inexplorados, y al tiempo que reconozco su existencia valido que mis procesos de (re)conocimiento y construcción como persona y como diseñadora se proyectan en el tiempo como innitos.
Fi gu
exista plegado”
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El período académico que antecedió a este (2017-2) fue mi octavo semestre en la universidad, en teoría el último del pénsum y sin duda el más importante porque cursé tres de las clases que más me gustaron en estos cuatro años: Guión-Lab (con Ricardo Sarmiento), Portafolio (con Juan Ricardo Rodríguez) y Atlas (con Camila Echeverría). La primera despertó mi respeto y admiración por la cción y los procesos personales involucrados en el desarrollo de una historia para contar por fuera del papel. La segunda fue el espacio en el que construí los límites de mis condiciones de trabajo y proyecté sus alcances. Y la tercera fue en la que decidí que la premisa fundamental de mi trabajo sería reivindicar el valor de los procesos, trascendiendo el resultado “nal”.
Con el pulso de esa última idea empecé a pensar este proyecto, así que en una etapa temprana se hizo evidente que su columna vertebral sería un atlas. El proceso de diseño suele ser esquivo (y con razón) a las soluciones prematuras, pero de acuerdo a mi experiencia con la clase, un atlas no hace referencia únicamente a un producto/objeto terminado, sino a una forma particular de hacer las cosas, una metodología y el registro de sus procesos. Es por eso que el punto de partida de este marco teórico se acerca más a la propuesta de diseño que a las cuestiones que “le dan vida” en contexto. Por supuesto ambas se retroalimentan y no se excluyen en ningún momento. También es importante entender que se trata de un atlas para poder hablar del proyecto en términos de los referentes elegidos y evitar que se sientan como asuntos aislados.
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exista plegado”
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y la historia La razón para acercarme a Benjamin está completamente ligada a mi decisión de construir un atlas para hacer las veces de columna vertebral del proyecto. En la parte A del marco teórico, uno de los referentes más importantes es el Diario de trabajo de Brecht, quien mantuvo una relación amistosa e intelectual con Walter Benjamin, de la que surge un discurso acerca de la imagen y su relación con la construcción de memoria histórica.
Lo que resulta más interesante y útil para el desarrollo del atlas es el principio (del que tanto hablaría Benjamin en sus ensayos sobre arte y literatura) de superación de la historia lineal.
En el libro Walter Benjamin and History, Andrew Benjamin habla de cómo el lósofo plantea una reconguración de la forma en la que las dimensiones políticas y temporales de la historia se interconectan. (Benjamin, A.,2005. p.1). Así, en general su posición está fundada en una visión crítica sobre aquellas concepciones de la historia que apelan irremediablemente a la sucesión de hechos ubicados en una proyección temporal, como Kant y el proyecto de la Ilustración, donde la realización de una meta traza un camino gradual en el que el perfeccionamiento en función del tiempo es inevitable. El problema con lo anterior es que en ese planteamiento se deja de lado el conicto, que es “una condición inherente en el movimiento de la historia” (Benjamin, A.,2005, p.1) y también una parte fundamental en la denición de la modernidad.
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El período académico que antecedió a este (2017-2) fue mi octavo semestre en la universidad, en teoría el último del pénsum y sin duda el más importante porque cursé tres de las clases que más me gustaron en estos cuatro años: Guión-Lab (con Ricardo Sarmiento), Portafolio (con Juan Ricardo Rodríguez) y Atlas (con Camila Echeverría). La primera despertó mi respeto y admiración por la cción y los procesos personales involucrados en el desarrollo de una historia para contar por fuera del papel. La segunda fue el espacio en el que construí los límites de mis condiciones de trabajo y proyecté sus alcances. Y la tercera fue en la que decidí que la premisa fundamental de mi trabajo sería reivindicar el valor de los procesos, trascendiendo el resultado “nal”.
Con el pulso de esa última idea empecé a pensar este proyecto, así que en una etapa temprana se hizo evidente que su columna vertebral sería un atlas. El proceso de diseño suele ser esquivo (y con razón) a las soluciones prematuras, pero de acuerdo a mi experiencia con la clase, un atlas no hace referencia únicamente a un producto/objeto terminado, sino a una forma particular de hacer las cosas, una metodología y el registro de sus procesos. Es por eso que el punto de partida de este marco teórico se acerca más a la propuesta de diseño que a las cuestiones que “le dan vida” en contexto. Por supuesto ambas se retroalimentan y no se excluyen en ningún momento. También es importante entender que se trata de un atlas para poder hablar del proyecto en términos de los referentes elegidos y evitar que se sientan como asuntos aislados.
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Llevar el mundo a cuestas
Antes de hablar de UN atlas vale la pena revisar la etimología y asomarse un poco al complejo universo de la mitología griega. Atlas o Atlante (en griego antiguo , ‘el portador’, de tláô, ‘portar’, ‘soportar’) fue un titán joven castigado por Zeus. Los titanes y titánides (en femenino) fueron una poderosa raza de deidades que gobernaba la tierra antes de los doce dioses olímpicos.
Atlas se destacó por ayudar a Cronos, hijo de Urano (cielo) y Gea (tierra) a enfrentar a los olímpicos durante los diez años de batalla de la Titanomaquia. Con la derrota de los titanes se sucedió la repartición de poderes que ya conocemos: A Zeus le corresponde el dominio del cielo, a Poseidón el del mar y a Hades el del inframundo. Como máxima autoridad del Olimpo, Zeus decide encarcelar en el Tártaro (un profundo abismo usado como mazmorra) a la mayoría de los titanes. Entre los pocos que no fueron encerrados estaba Atlas, quien fue condenado a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros por toda la eternidad luego que el cielo casi cayese sobre la tierra por la intensidad de las batallas.
El poder de la mitología griega no está limitado a su fuerza narrativa. Es impresionante pensar en cuántos de los prejos y términos que hemos aceptado sin refutar para usarlos en nuestra vida cotidiana encuentran su origen allí. Por ejemplo, el primer hueso cervical de la columna se llama Atlas (¡sin él no podríamos sostener la cabeza!), como también se llaman computadoras, fenómenos astronómicos y hasta equipos de fútbol.
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y la historia La razón para acercarme a Benjamin está completamente ligada a mi decisión de construir un atlas para hacer las veces de columna vertebral del proyecto. En la parte A del marco teórico, uno de los referentes más importantes es el Diario de trabajo de Brecht, quien mantuvo una relación amistosa e intelectual con Walter Benjamin, de la que surge un discurso acerca de la imagen y su relación con la construcción de memoria histórica.
Lo que resulta más interesante y útil para el desarrollo del atlas es el principio (del que tanto hablaría Benjamin en sus ensayos sobre arte y literatura) de superación de la historia lineal.
En el libro Walter Benjamin and History, Andrew Benjamin habla de cómo el lósofo plantea una reconguración de la forma en la que las dimensiones políticas y temporales de la historia se interconectan. (Benjamin, A.,2005. p.1). Así, en general su posición está fundada en una visión crítica sobre aquellas concepciones de la historia que apelan irremediablemente a la sucesión de hechos ubicados en una proyección temporal, como Kant y el proyecto de la Ilustración, donde la realización de una meta traza un camino gradual en el que el perfeccionamiento en función del tiempo es inevitable. El problema con lo anterior es que en ese planteamiento se deja de lado el conicto, que es “una condición inherente en el movimiento de la historia” (Benjamin, A.,2005, p.1) y también una parte fundamental en la denición de la modernidad.
58
En el mismo volumen, Georges Didi-Huberman, historiador de arte, ensayista francés y gran estudioso del trabajo de Brecht y Aby Warburg (Atlas Mnemosyne) se centra en el concepto de aura propuesto por Benjamin y desarrolla el ensayo e supposition of the Aura: e Now, e en and modernity para hablar de la imagen, en cierta medida de la historia del arte, y de algunos artistas importantes del siglo XX. El aura de Benjamin es un concepto que en términos generales apela a un fenómeno originario de la imagen, que en la modernidad desplaza su foco de atención de las guras e íconos religiosos hacia otro tipo de imágenes. Esto permite que se sucedan procesos dialécticos: que haya conversación y discusión. El aura es la aparición de una distancia sin importar la cercanía, es la cosa o persona que miramos y que al sentirse vista nos mira de vuelta. En el texto, Didi-Huberman (2005) habla de la imagen como un “cristal de tiempo” que se escapa de la concepción de la historia como serie ordenada de hechos consecutivos en los que no se toma en cuenta el anacronismo y la transformabilidad de los eventos en la memoria. De la misma forma en la que un hecho y un evento no son equivalentes para Benjamin, la relación del Ayer-Hoy (en-Now) no es igual a la de “pasado-presente”.
En ese tipo de distinciones encuentra su fuerza mi atlas, porque si bien parte de fechas puntuales (el nacimiento de mi abuelo paterno y mi fecha de nacimiento), mi intención no es reconstruir de manera el* (como si fuera posible) la historia entre 1913 y 1995. En principio porque no hay una geografía denida y hablar de una “historia mundial” es impensable, pero sobretodo porque no deseo alimentar la nostalgia por el pasado que sentí en los inicios del proyecto. Cuando hacer un atlas no estaba ni siquiera en consideración, la preocupación que impulsó los primeros esfuerzos investigativos estaba centrada en un vacío cognitivo que sentía que tenía como diseñadora: no sé mucho sobre la historia del diseño en mi país.
Después de dar muchas vueltas, me di cuenta que el vacío no tenía que ver con esa historia que sentía ajena, pero sí con la mía. Al estar inscrita y marcada no solo en la unión de varias regiones de mi país y un abuelo francés, sino también en el mundo de hoy (¿postmoderno?) y sus afanes informativos y comunicaciones embolatadas, he sentido que una parte de mi historia me ha sido arrebatada. Sin embargo, el verdadero vacío no es la falta de lo anterior, sino no haber denido una posición crítica frente a ello.
81 años, 9 meses + 25 días es el nombre del proyecto, y no es solo un período de tiempo comprendido entre dos nacimientos en mi familia. Es un pretexto para hacer conversar textos, objetos
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Llevar el mundo a cuestas
Antes de hablar de UN atlas vale la pena revisar la etimología y asomarse un poco al complejo universo de la mitología griega. Atlas o Atlante (en griego antiguo , ‘el portador’, de tláô, ‘portar’, ‘soportar’) fue un titán joven castigado por Zeus. Los titanes y titánides (en femenino) fueron una poderosa raza de deidades que gobernaba la tierra antes de los doce dioses olímpicos.
Atlas se destacó por ayudar a Cronos, hijo de Urano (cielo) y Gea (tierra) a enfrentar a los olímpicos durante los diez años de batalla de la Titanomaquia. Con la derrota de los titanes se sucedió la repartición de poderes que ya conocemos: A Zeus le corresponde el dominio del cielo, a Poseidón el del mar y a Hades el del inframundo. Como máxima autoridad del Olimpo, Zeus decide encarcelar en el Tártaro (un profundo abismo usado como mazmorra) a la mayoría de los titanes. Entre los pocos que no fueron encerrados estaba Atlas, quien fue condenado a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros por toda la eternidad luego que el cielo casi cayese sobre la tierra por la intensidad de las batallas.
El poder de la mitología griega no está limitado a su fuerza narrativa. Es impresionante pensar en cuántos de los prejos y términos que hemos aceptado sin refutar para usarlos en nuestra vida cotidiana encuentran su origen allí. Por ejemplo, el primer hueso cervical de la columna se llama Atlas (¡sin él no podríamos sostener la cabeza!), como también se llaman computadoras, fenómenos astronómicos y hasta equipos de fútbol.
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57
y la historia La razón para acercarme a Benjamin está completamente ligada a mi decisión de construir un atlas para hacer las veces de columna vertebral del proyecto. En la parte A del marco teórico, uno de los referentes más importantes es el Diario de trabajo de Brecht, quien mantuvo una relación amistosa e intelectual con Walter Benjamin, de la que surge un discurso acerca de la imagen y su relación con la construcción de memoria histórica.
Lo que resulta más interesante y útil para el desarrollo del atlas es el principio (del que tanto hablaría Benjamin en sus ensayos sobre arte y literatura) de superación de la historia lineal.
En el libro Walter Benjamin and History, Andrew Benjamin habla de cómo el lósofo plantea una reconguración de la forma en la que las dimensiones políticas y temporales de la historia se interconectan. (Benjamin, A.,2005. p.1). Así, en general su posición está fundada en una visión crítica sobre aquellas concepciones de la historia que apelan irremediablemente a la sucesión de hechos ubicados en una proyección temporal, como Kant y el proyecto de la Ilustración, donde la realización de una meta traza un camino gradual en el que el perfeccionamiento en función del tiempo es inevitable. El problema con lo anterior es que en ese planteamiento se deja de lado el conicto, que es “una condición inherente en el movimiento de la historia” (Benjamin, A.,2005, p.1) y también una parte fundamental en la denición de la modernidad.
58
En el mismo volumen, Georges Didi-Huberman, historiador de arte, ensayista francés y gran estudioso del trabajo de Brecht y Aby Warburg (Atlas Mnemosyne) se centra en el concepto de aura propuesto por Benjamin y desarrolla el ensayo e supposition of the Aura: e Now, e en and modernity para hablar de la imagen, en cierta medida de la historia del arte, y de algunos artistas importantes del siglo XX. El aura de Benjamin es un concepto que en términos generales apela a un fenómeno originario de la imagen, que en la modernidad desplaza su foco de atención de las guras e íconos religiosos hacia otro tipo de imágenes. Esto permite que se sucedan procesos dialécticos: que haya conversación y discusión. El aura es la aparición de una distancia sin importar la cercanía, es la cosa o persona que miramos y que al sentirse vista nos mira de vuelta. En el texto, Didi-Huberman (2005) habla de la imagen como un “cristal de tiempo” que se escapa de la concepción de la historia como serie ordenada de hechos consecutivos en los que no se toma en cuenta el anacronismo y la transformabilidad de los eventos en la memoria. De la misma forma en la que un hecho y un evento no son equivalentes para Benjamin, la relación del Ayer-Hoy (en-Now) no es igual a la de “pasado-presente”.
En ese tipo de distinciones encuentra su fuerza mi atlas, porque si bien parte de fechas puntuales (el nacimiento de mi abuelo paterno y mi fecha de nacimiento), mi intención no es reconstruir de manera el* (como si fuera posible) la historia entre 1913 y 1995. En principio porque no hay una geografía denida y hablar de una “historia mundial” es impensable, pero sobretodo porque no deseo alimentar la nostalgia por el pasado que sentí en los inicios del proyecto. Cuando hacer un atlas no estaba ni siquiera en consideración, la preocupación que impulsó los primeros esfuerzos investigativos estaba centrada en un vacío cognitivo que sentía que tenía como diseñadora: no sé mucho sobre la historia del diseño en mi país.
Después de dar muchas vueltas, me di cuenta que el vacío no tenía que ver con esa historia que sentía ajena, pero sí con la mía. Al estar inscrita y marcada no solo en la unión de varias regiones de mi país y un abuelo francés, sino también en el mundo de hoy (¿postmoderno?) y sus afanes informativos y comunicaciones embolatadas, he sentido que una parte de mi historia me ha sido arrebatada. Sin embargo, el verdadero vacío no es la falta de lo anterior, sino no haber denido una posición crítica frente a ello.
81 años, 9 meses + 25 días es el nombre del proyecto, y no es solo un período de tiempo comprendido entre dos nacimientos en mi familia. Es un pretexto para hacer conversar textos, objetos
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e imágenes de épocas distintas (algunas que no viví), para generar una forma de concebirme a mí misma en el presente, que es acaso la historia lineal que me corresponde y que (ya) no me puede ser arrebatada. Se trata de un trabajo de escritorio y de pared que se pasea descarada y deliberadamente entre los hechos y los eventos, entre lo veraz y la cción y que tiene como objetivo principal el encuentro conmigo misma.
W al
Llevar el mundo a cuestas
Antes de hablar de UN atlas vale la pena revisar la etimología y asomarse un poco al complejo universo de la mitología griega. Atlas o Atlante (en griego antiguo , ‘el portador’, de tláô, ‘portar’, ‘soportar’) fue un titán joven castigado por Zeus. Los titanes y titánides (en femenino) fueron una poderosa raza de deidades que gobernaba la tierra antes de los doce dioses olímpicos.
Atlas se destacó por ayudar a Cronos, hijo de Urano (cielo) y Gea (tierra) a enfrentar a los olímpicos durante los diez años de batalla de la Titanomaquia. Con la derrota de los titanes se sucedió la repartición de poderes que ya conocemos: A Zeus le corresponde el dominio del cielo, a Poseidón el del mar y a Hades el del inframundo. Como máxima autoridad del Olimpo, Zeus decide encarcelar en el Tártaro (un profundo abismo usado como mazmorra) a la mayoría de los titanes. Entre los pocos que no fueron encerrados estaba Atlas, quien fue condenado a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros por toda la eternidad luego que el cielo casi cayese sobre la tierra por la intensidad de las batallas.
El poder de la mitología griega no está limitado a su fuerza narrativa. Es impresionante pensar en cuántos de los prejos y términos que hemos aceptado sin refutar para usarlos en nuestra vida cotidiana encuentran su origen allí. Por ejemplo, el primer hueso cervical de la columna se llama Atlas (¡sin él no podríamos sostener la cabeza!), como también se llaman computadoras, fenómenos astronómicos y hasta equipos de fútbol.
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Del Titán al acuerdo universal
Muy relacionada con el sistema escolar, otra de las herencias de nomenclatura que ha dejado Atlas es la de la compilación de láminas o mapas en un volumen editorial. Esa concepción está tan fuertemente instalada en la cultura, que el primer ejercicio de la clase de Camila Echeverría fue buscar alternativas a lo conocido y no resultó nada fácil, por lo que casi todos los ejemplos eran atlas “tradicionales”. En el marco de este proyecto entender en qué momento fue que empezamos a concebir el atlas en esos términos es importante, no solo para hacerse una idea aproximada de hace cuánto tiempo está vigente el concepto, sino porque la representación gráca juega un papel importante y porque uno de los objetivos principales de este proyecto es justamente deformar el molde tradicional del atlas.
Aunque resulta complicado armar con certeza en qué fecha sucedió, se cree que Antoine Lafréry, un grabador francés instalado en Roma a mediados del siglo XVI fue el primero en congurar un atlas cartográco. No obstante, en una época en la que los mapas fueron de vital importancia para la exploración, el aporte del francés no fue únicamente imprimir. Los mapas solían tener tamaños diferentes entre sí, lo cual impedía técnicamente su compilación, así que Lafréry diseñó formas de doblar y ensamblar las láminas para la creación de la pieza editorial. Hasta ahí: un libro de mapas. Sin embargo, fue cuando Étienne Dupérac, otro artista francés viviendo en Roma, grabó sobre la portada de uno de los volúmenes de su compatriota la imagen del Titán que se acuñó el término atlas.
58
En el mismo volumen, Georges Didi-Huberman, historiador de arte, ensayista francés y gran estudioso del trabajo de Brecht y Aby Warburg (Atlas Mnemosyne) se centra en el concepto de aura propuesto por Benjamin y desarrolla el ensayo e supposition of the Aura: e Now, e en and modernity para hablar de la imagen, en cierta medida de la historia del arte, y de algunos artistas importantes del siglo XX. El aura de Benjamin es un concepto que en términos generales apela a un fenómeno originario de la imagen, que en la modernidad desplaza su foco de atención de las guras e íconos religiosos hacia otro tipo de imágenes. Esto permite que se sucedan procesos dialécticos: que haya conversación y discusión. El aura es la aparición de una distancia sin importar la cercanía, es la cosa o persona que miramos y que al sentirse vista nos mira de vuelta. En el texto, Didi-Huberman (2005) habla de la imagen como un “cristal de tiempo” que se escapa de la concepción de la historia como serie ordenada de hechos consecutivos en los que no se toma en cuenta el anacronismo y la transformabilidad de los eventos en la memoria. De la misma forma en la que un hecho y un evento no son equivalentes para Benjamin, la relación del Ayer-Hoy (en-Now) no es igual a la de “pasado-presente”.
En ese tipo de distinciones encuentra su fuerza mi atlas, porque si bien parte de fechas puntuales (el nacimiento de mi abuelo paterno y mi fecha de nacimiento), mi intención no es reconstruir de manera el* (como si fuera posible) la historia entre 1913 y 1995. En principio porque no hay una geografía denida y hablar de una “historia mundial” es impensable, pero sobretodo porque no deseo alimentar la nostalgia por el pasado que sentí en los inicios del proyecto. Cuando hacer un atlas no estaba ni siquiera en consideración, la preocupación que impulsó los primeros esfuerzos investigativos estaba centrada en un vacío cognitivo que sentía que tenía como diseñadora: no sé mucho sobre la historia del diseño en mi país.
Después de dar muchas vueltas, me di cuenta que el vacío no tenía que ver con esa historia que sentía ajena, pero sí con la mía. Al estar inscrita y marcada no solo en la unión de varias regiones de mi país y un abuelo francés, sino también en el mundo de hoy (¿postmoderno?) y sus afanes informativos y comunicaciones embolatadas, he sentido que una parte de mi historia me ha sido arrebatada. Sin embargo, el verdadero vacío no es la falta de lo anterior, sino no haber denido una posición crítica frente a ello.
81 años, 9 meses + 25 días es el nombre del proyecto, y no es solo un período de tiempo comprendido entre dos nacimientos en mi familia. Es un pretexto para hacer conversar textos, objetos
59
e imágenes de épocas distintas (algunas que no viví), para generar una forma de concebirme a mí misma en el presente, que es acaso la historia lineal que me corresponde y que (ya) no me puede ser arrebatada. Se trata de un trabajo de escritorio y de pared que se pasea descarada y deliberadamente entre los hechos y los eventos, entre lo veraz y la cción y que tiene como objetivo principal el encuentro conmigo misma.
W al
Del Titán al acuerdo universal
Muy relacionada con el sistema escolar, otra de las herencias de nomenclatura que ha dejado Atlas es la de la compilación de láminas o mapas en un volumen editorial. Esa concepción está tan fuertemente instalada en la cultura, que el primer ejercicio de la clase de Camila Echeverría fue buscar alternativas a lo conocido y no resultó nada fácil, por lo que casi todos los ejemplos eran atlas “tradicionales”. En el marco de este proyecto entender en qué momento fue que empezamos a concebir el atlas en esos términos es importante, no solo para hacerse una idea aproximada de hace cuánto tiempo está vigente el concepto, sino porque la representación gráca juega un papel importante y porque uno de los objetivos principales de este proyecto es justamente deformar el molde tradicional del atlas.
Aunque resulta complicado armar con certeza en qué fecha sucedió, se cree que Antoine Lafréry, un grabador francés instalado en Roma a mediados del siglo XVI fue el primero en congurar un atlas cartográco. No obstante, en una época en la que los mapas fueron de vital importancia para la exploración, el aporte del francés no fue únicamente imprimir. Los mapas solían tener tamaños diferentes entre sí, lo cual impedía técnicamente su compilación, así que Lafréry diseñó formas de doblar y ensamblar las láminas para la creación de la pieza editorial. Hasta ahí: un libro de mapas. Sin embargo, fue cuando Étienne Dupérac, otro artista francés viviendo en Roma, grabó sobre la portada de uno de los volúmenes de su compatriota la imagen del Titán que se acuñó el término atlas.
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Lo más interesante de todo esto es ver cómo el signicado de un símbolo puede marcar el curso de la historia. A lo largo de este documento se insiste en la importancia y el poder de la (representación) gráca.
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e imágenes de épocas distintas (algunas que no viví), para generar una forma de concebirme a mí misma en el presente, que es acaso la historia lineal que me corresponde y que (ya) no me puede ser arrebatada. Se trata de un trabajo de escritorio y de pared que se pasea descarada y deliberadamente entre los hechos y los eventos, entre lo veraz y la cción y que tiene como objetivo principal el encuentro conmigo misma.
W al
La importancia de llevar un diario
Otro concepto clave se deriva del referente de Bertolt Brecht y de una práctica personal: el diario. No puedo recordar con certeza por qué decidí empezar a llevar diarios pero sí recuerdo ir a la papelería de mi barrio, quizá en el año 2010, y elegir una pequeña libreta negra con hojas rayadas y empezar a escribir. En ese entonces el diario se convirtió en una suerte de escape a los malestares y el aburrimiento que me producía el colegio, pero también en un registro de mi consumo cultural. Hoy en día el mecanismo es más o menos el mismo, pero en parte gracias a este proceso, me he dado cuenta que hay dos objetivos fundamentales para un diario, que de paso son los mismos que los de este proyecto: construirse como persona y construirse como creador, ambos mediados por la disciplina y la creación de un hábito. Actualmente llevo dos tipos de diarios, uno de escritura y uno de dibujo/ medios mixtos.
El sitio web www.brainpickings.org es la iniciativa de la escritora búlgara Maria Popova. Se trata de un blog cuyo concepto es sintetizar varias perspectivas acerca de temas interesantes y estimulantes para la creatividad en notas de lectura rápida. En Celebrated Writers on the Creative Benets of Keeping a Diary, publicada el 4 de septiembre de 2014, Popova recoge anotaciones breves a propósito de los diarios de personajes fascinantes como Anaïs Nin y Susan Sontag, y aunque por supuesto están muy relacionados a la escritura creativa, las reexiones son perfectamente trasladables al proceso de diseño, así que de nuevo mis inquietudes encuentran eco en personas que admiro y eso me emociona.
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Del Titán al acuerdo universal
Muy relacionada con el sistema escolar, otra de las herencias de nomenclatura que ha dejado Atlas es la de la compilación de láminas o mapas en un volumen editorial. Esa concepción está tan fuertemente instalada en la cultura, que el primer ejercicio de la clase de Camila Echeverría fue buscar alternativas a lo conocido y no resultó nada fácil, por lo que casi todos los ejemplos eran atlas “tradicionales”. En el marco de este proyecto entender en qué momento fue que empezamos a concebir el atlas en esos términos es importante, no solo para hacerse una idea aproximada de hace cuánto tiempo está vigente el concepto, sino porque la representación gráca juega un papel importante y porque uno de los objetivos principales de este proyecto es justamente deformar el molde tradicional del atlas.
Aunque resulta complicado armar con certeza en qué fecha sucedió, se cree que Antoine Lafréry, un grabador francés instalado en Roma a mediados del siglo XVI fue el primero en congurar un atlas cartográco. No obstante, en una época en la que los mapas fueron de vital importancia para la exploración, el aporte del francés no fue únicamente imprimir. Los mapas solían tener tamaños diferentes entre sí, lo cual impedía técnicamente su compilación, así que Lafréry diseñó formas de doblar y ensamblar las láminas para la creación de la pieza editorial. Hasta ahí: un libro de mapas. Sin embargo, fue cuando Étienne Dupérac, otro artista francés viviendo en Roma, grabó sobre la portada de uno de los volúmenes de su compatriota la imagen del Titán que se acuñó el término atlas.
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Lo más interesante de todo esto es ver cómo el signicado de un símbolo puede marcar el curso de la historia. A lo largo de este documento se insiste en la importancia y el poder de la (representación) gráca.
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La importancia de llevar un diario
Otro concepto clave se deriva del referente de Bertolt Brecht y de una práctica personal: el diario. No puedo recordar con certeza por qué decidí empezar a llevar diarios pero sí recuerdo ir a la papelería de mi barrio, quizá en el año 2010, y elegir una pequeña libreta negra con hojas rayadas y empezar a escribir. En ese entonces el diario se convirtió en una suerte de escape a los malestares y el aburrimiento que me producía el colegio, pero también en un registro de mi consumo cultural. Hoy en día el mecanismo es más o menos el mismo, pero en parte gracias a este proceso, me he dado cuenta que hay dos objetivos fundamentales para un diario, que de paso son los mismos que los de este proyecto: construirse como persona y construirse como creador, ambos mediados por la disciplina y la creación de un hábito. Actualmente llevo dos tipos de diarios, uno de escritura y uno de dibujo/ medios mixtos.
El sitio web www.brainpickings.org es la iniciativa de la escritora búlgara Maria Popova. Se trata de un blog cuyo concepto es sintetizar varias perspectivas acerca de temas interesantes y estimulantes para la creatividad en notas de lectura rápida. En Celebrated Writers on the Creative Benets of Keeping a Diary, publicada el 4 de septiembre de 2014, Popova recoge anotaciones breves a propósito de los diarios de personajes fascinantes como Anaïs Nin y Susan Sontag, y aunque por supuesto están muy relacionados a la escritura creativa, las reexiones son perfectamente trasladables al proceso de diseño, así que de nuevo mis inquietudes encuentran eco en personas que admiro y eso me emociona.
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Retomando la idea del doble propósito de los diarios, es tan importante pensar en su contenido como en la razón para llevarlos. En el caso de Anaïs Nin, quien escribió diarios desde los 11 años hasta que falleció a los 74, se trata, por un lado, de aprender a escribir, pero también de aterrizar sus prioridades y pasiones para usarlas como insumo creativo. De la misma forma, defendía que el acto de llevar un diario es poder traducir lo interno a lo externo con una naturalidad y espontaneidad que permite entendernos en el presente. Por otro lado, Virginia Woolf decía que se trata de construir un puente entre lo que somos en el presente y lo que seremos en el futuro. Esas dos ideas que se relacionan con las proyecciones temporales del ser también se conectan con la construcción de mi atlas, porque después de todo, es una suerte de oráculo que funciona en distintos tiempos. Con este proyecto lo que pretendo, antes que obtener respuestas exactas, es abrir el interrogante de quién soy como persona y como diseñadora para avanzar conando en el camino, que acaso es innito (o tan nito como la vida).
Validar el diario como recurso a partir de guras históricamente relevantes es muy útil para dejar claro que aunque parezca que mi proyecto está hablando únicamente de mí misma, estoy, con la misma fuerza, exponiendo mi visión del universo y del momento en el que vivo y estoy dejando registro del proceso, así como el diario de Brecht era íntimo y universal al mismo tiempo. Se trata tanto de una acción personal como de diseño, en tanto con cada pieza que incluyo en el montaje, y cada reexión se construye una identidad creativa.
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Lo más interesante de todo esto es ver cómo el signicado de un símbolo puede marcar el curso de la historia. A lo largo de este documento se insiste en la importancia y el poder de la (representación) gráca.
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La importancia de llevar un diario
Otro concepto clave se deriva del referente de Bertolt Brecht y de una práctica personal: el diario. No puedo recordar con certeza por qué decidí empezar a llevar diarios pero sí recuerdo ir a la papelería de mi barrio, quizá en el año 2010, y elegir una pequeña libreta negra con hojas rayadas y empezar a escribir. En ese entonces el diario se convirtió en una suerte de escape a los malestares y el aburrimiento que me producía el colegio, pero también en un registro de mi consumo cultural. Hoy en día el mecanismo es más o menos el mismo, pero en parte gracias a este proceso, me he dado cuenta que hay dos objetivos fundamentales para un diario, que de paso son los mismos que los de este proyecto: construirse como persona y construirse como creador, ambos mediados por la disciplina y la creación de un hábito. Actualmente llevo dos tipos de diarios, uno de escritura y uno de dibujo/ medios mixtos.
El sitio web www.brainpickings.org es la iniciativa de la escritora búlgara Maria Popova. Se trata de un blog cuyo concepto es sintetizar varias perspectivas acerca de temas interesantes y estimulantes para la creatividad en notas de lectura rápida. En Celebrated Writers on the Creative Benets of Keeping a Diary, publicada el 4 de septiembre de 2014, Popova recoge anotaciones breves a propósito de los diarios de personajes fascinantes como Anaïs Nin y Susan Sontag, y aunque por supuesto están muy relacionados a la escritura creativa, las reexiones son perfectamente trasladables al proceso de diseño, así que de nuevo mis inquietudes encuentran eco en personas que admiro y eso me emociona.
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Retomando la idea del doble propósito de los diarios, es tan importante pensar en su contenido como en la razón para llevarlos. En el caso de Anaïs Nin, quien escribió diarios desde los 11 años hasta que falleció a los 74, se trata, por un lado, de aprender a escribir, pero también de aterrizar sus prioridades y pasiones para usarlas como insumo creativo. De la misma forma, defendía que el acto de llevar un diario es poder traducir lo interno a lo externo con una naturalidad y espontaneidad que permite entendernos en el presente. Por otro lado, Virginia Woolf decía que se trata de construir un puente entre lo que somos en el presente y lo que seremos en el futuro. Esas dos ideas que se relacionan con las proyecciones temporales del ser también se conectan con la construcción de mi atlas, porque después de todo, es una suerte de oráculo que funciona en distintos tiempos. Con este proyecto lo que pretendo, antes que obtener respuestas exactas, es abrir el interrogante de quién soy como persona y como diseñadora para avanzar conando en el camino, que acaso es innito (o tan nito como la vida).
Validar el diario como recurso a partir de guras históricamente relevantes es muy útil para dejar claro que aunque parezca que mi proyecto está hablando únicamente de mí misma, estoy, con la misma fuerza, exponiendo mi visión del universo y del momento en el que vivo y estoy dejando registro del proceso, así como el diario de Brecht era íntimo y universal al mismo tiempo. Se trata tanto de una acción personal como de diseño, en tanto con cada pieza que incluyo en el montaje, y cada reexión se construye una identidad creativa.
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el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg
Antes de dejar atrás la mitología griega hay que hablar de Aby Warburg, historiador y teórico del arte alemán obsesionado con el mundo Clásico. Nacido en el seno de una familia adinerada, tuvo siempre acceso a grandes cantidades de libros, con los que también se obsesionó. A inicios del siglo XX, en 1905, concibió la obra que es sin duda el antecedente más importante de este proyecto: El Atlas Mnemosyne.
Como si no fuera sucientemente simbólico el bendito Atlas, para bautizar su trabajo más complejo, Warburg pone inmediatamente a su lado el nombre de otra titánide. Mnemosyne, también hija de Gea y Urano, encarnaba la memoria. En ese orden, el trabajo que se realizó entre 1924 y 1929 cuenta con una fuerza literalmente titánica, en donde no sólo se lleva el mundo a cuestas con sufrimiento sino con valor y como una forma eterna de recordación.
Warburg usó una colección de cerca de 2.000 imágenes entre recortes de periódico, fotografías e ilustraciones cientícas para realizar montajes y collage sobre paneles rígidos forrados de tela negra que luego fotograaba con bibliotecas de fondo. La tarea también era titánica. El hecho de recuperar y deconstruir un elemento que desde hacía cuatro siglos había sido tan importante para la cartografía es un atrevimiento y al tiempo una forma de revolución. La intención del montaje en este caso es lo más importante. Primero, está irremediablemente moldeada por las
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Retomando la idea del doble propósito de los diarios, es tan importante pensar en su contenido como en la razón para llevarlos. En el caso de Anaïs Nin, quien escribió diarios desde los 11 años hasta que falleció a los 74, se trata, por un lado, de aprender a escribir, pero también de aterrizar sus prioridades y pasiones para usarlas como insumo creativo. De la misma forma, defendía que el acto de llevar un diario es poder traducir lo interno a lo externo con una naturalidad y espontaneidad que permite entendernos en el presente. Por otro lado, Virginia Woolf decía que se trata de construir un puente entre lo que somos en el presente y lo que seremos en el futuro. Esas dos ideas que se relacionan con las proyecciones temporales del ser también se conectan con la construcción de mi atlas, porque después de todo, es una suerte de oráculo que funciona en distintos tiempos. Con este proyecto lo que pretendo, antes que obtener respuestas exactas, es abrir el interrogante de quién soy como persona y como diseñadora para avanzar conando en el camino, que acaso es innito (o tan nito como la vida).
Validar el diario como recurso a partir de guras históricamente relevantes es muy útil para dejar claro que aunque parezca que mi proyecto está hablando únicamente de mí misma, estoy, con la misma fuerza, exponiendo mi visión del universo y del momento en el que vivo y estoy dejando registro del proceso, así como el diario de Brecht era íntimo y universal al mismo tiempo. Se trata tanto de una acción personal como de diseño, en tanto con cada pieza que incluyo en el montaje, y cada reexión se construye una identidad creativa.
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el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg
Antes de dejar atrás la mitología griega hay que hablar de Aby Warburg, historiador y te