Educación, una prioridad absoluta

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seminario de comunidad cristianas

Text of Educación, una prioridad absoluta

  • La respuesta vacilante

    Semanario de orientacin catlica Morelia, Mich., Domingo 4 de marzo de 2012 IV poca Ao LX N 2518 $6.00

    www.periodicodiocesano.org.mx

    Wislava Szymborska (1923-2012), Pre-mio Nobel 1995, hizo de la poesa unrecurso del espritu para superar el su-frimiento y el dolor, contribuy a di-sipar las sombras de su entorno

    (Pgs. 24 y 25)

    XI Reunin deOrganismosDiocesanosMiembros de la Curia Diocesa-na de Pastoral, del ConsejoPresbiteral y del Colegio de Fo-rneos reimpulsarn la NuevaEvangelizacin

    Congreso Nacional de Msica Sagrada

    Pginas 14 y 15

    Pgina 18

    Asistieron 173 msicos de 42Dicesis de Mxico y otros pa-ses, con el Presidente del Ponti-ficio Instituto de Msica Sacrade Roma Mons. Miserachs

    Educacin,una prioridadabsoluta La educacin reclama la prioridad ab-soluta; otras tareas son importantes y ur-gentes, pero no son emergencia

    En el mundo global se ha de buscarque los hombres se encuentren en la cari-dad, ms que en el trato comercial

    Pginas 16 y 17

    Visita del Nuncio Apostlico a Morelia

  • NUESTRO PADRE Je-ss es una advocacin deNuestro Seor Jesucristocuyo nombre pudiera sus-citar en algunos perpleji-dad o hasta confusin, co-mo si se combinaran dosde las Personas divinas; noobstante, no es la inten-cin de los devotos ver enCristo al Padre, sino aAquel por quien han sidocreadas las cosas por el To-dopoderoso, y a quien leha sido dado todo el po-der sobre lo creado.

    ( PGS. 13 Y 14 )

    Puntde encuentr

    Refle

    xin

    El acontecer

    Tomas de posesin del P. Javier Carrillo en Saba-nilla, Chiapas, y del P. Felipe Gamio en Mara Au-xiliadora, de La Piedad (Pg. 20)

    Fiesta del Ecce Homo en Acmbaro, Gto. (Pg. 13)

    Encuentro familiar del Seminario Diocesano(Pg. 19)

    Para laicos y no slo... Iniciacin cristiana y mistagogia (Pg. 21)

    Fe... y cultura Pastoral Diocesana: Estamos en MisinPermanente? (V) (Pg. 7)

    Siguiendo a Jess: Bebiendo en la fuente dela fe: la revelacin del Hijo amado (Mc 9,2-8)(Pg. 9)

    Literatura Mexicana: Jess Romero Flores,poeta e historiador (Pg. 29)

    Historia de la Pintura: El Romanticismo alemn (Pg. 30)

    Aqu est la emergencia educativa: no somos yacapaces de ofrecer hoy a las nuevas generacioneslo que es deber nuestro transmitirles, tambin y

    sobre todo, en lo que respecta a aquellos verdaderos va-lores que dan fundamento a la vida...

    Mons. Christophe Pierre, a los Rectores de Universidades. Morelia, 22-FFeb-22012

    Esta semana, entre otras cosas... Cartas a M Mismo (Pg. 10); Contextos (Pg. 11); Los Lectores Preguntan (Pg. 11);Iglesia y Mundo (Pg. 12); Santoral (Pg. 6)

  • 3Domingo 4 de marzo de 2012,Comunidad Cristiana N 2518

    Editorial

    Este domingo de Cuaresmaque proclama a Jesucristotransfigurado es, junto conel triunfo sobre el mal y so-bre Satans, una catequesis del Mis-terio Pascual.

    Jess sube a la montaa mostran-do su amor y confianza en el Padre,quien lo transfigura. Se manifiestaen su Persona misteriosa epifanalo que llevaba dentro de su ser: laluz. Apareci la luz y el misterio re-cndito que albergaba. Jess, llenodel Espritu y amado del Padre.Aparece la historia de la salvacinpalpitante en su interior: Moiss yElas, conversando sobre el xodoque se cumplira en Jerusaln, sobresu salida de este mundo y el trnsitoal Padre por la va de la Cruz y la Re-surreccin. Jess, antes acosado porel demonio, ahora se llena de amor ygloria en el monte santo. Es la fusindinmica e inquietante entre la Cruz

    y la Gloria, el dolor y la paz, el Mis-terio Pascual.

    Es una escena nica en la vida delSeor y sus discpulos. CiertamenteCristo vive y est resucitado y actaen su Iglesia; sin embargo, la Trans-figuracin se da en el marco delanuncio de su Pasin. A pesar de es-te momento de contemplacin, losdiscpulos torpes y parcialmente es-peranzados, pensando que ya hanllegado a la meta, sugieren levantartiendas como para instalarse all de-finitivamente. El Seor los regresa ala realidad. Del estado de gloria, deluz, de Moiss y Elas confirmandocon su presencia lo razonable denuestra fe, de la voz del Padre ape-nas un momento, un instante depronto, otra vez, nada, nadie! Jesssolo con ellos y, de nuevo, a caminarpor el mundo, con nuestros proble-mas, inquietudes, agobiantes debe-res, las exigencias de nuestra vida

    cristiana, y el enfrentamiento con larealidad ms existencial y dura, lamuerte. Por supuesto que resucitardice Jess, pero resucitar de en-tre los muertos, de los que han ven-cido sus egosmos, sus pecados, almundo, a sus comodidades, de losque han tomado su cruz. Y, recalcaSan Marcos, los discpulos no en-tendan qu quera decir resucitarde entre los muertos.

    Los momentos privilegiados deencuentro con el Seor, con estadosde euforia o de paz que a lo mejor he-mos vivido en un retiro o unos ejer-cicios espirituales, en un momentoespecial, un templo en penumbras yun sagrario en donde tuvimos la se-guridad y consuelo de una fe ilumi-nada. Y cmo quisiramos repetirlo,sobre todo en la dificultad que cues-ta vivir como cristianos, resistir latentacin, oponernos al mundo! ElSeor nunca nos deja sumidos en la

    soledad. Todo discpulo sabe quebuena parte de su vida la pasar enla rutina sin demasiados momentosmsticos ni de exaltacin, pero tam-bin que el pasar por la dificultad olas tensiones, en el amor y la compla-cencia del Padre y con la presenciaviva de Cristo, hay un camino de luzy esperanza, un camino de renova-cin y gloria.

    La Cuaresma, vivida en oraciny penitencia, permite estar con Jessen el monte elevado de la plegaria yasomarnos, en la meditacin, a la lu-minosa meta de Cristo. Desde l re-conocer nuestro pecado, lo que vamal en nosotros, confesarlo para sa-borear el lavado penitencial de laCruz y, sobre todo, para llenarnosde la luz revistindonos de Cristo:transfigurarnos y hacernos su ima-gen para los dems, de la gloria deser herederos de su Iglesia confian-do en l.

    Siempre confiar en el Seor

    En este magnfico texto(Lumen gentium), los PadresConciliares nos quisieronpresentar una visin amplia yprofunda de la Iglesia; congran amor nos hacen ver sugrandeza, pero tambin sufragilidad.

    SOBRE LA CONSTITUCIN LUMEN GENTIUM

    Reflejar la Luz que es Cristo, Misin de la Iglesia

    ALBERTO SUREZ INDA,ARZOBISPO DE MORELIA.

    La Constitucin Conciliar quetrata el gran tema de la Igle-sia es sin duda la piedra an-gular de todos los documen-tos del Vaticano II. De ella dimanan ya ella confluyen todos los aspectos dela vida cristiana; es como el eje que daunidad a todo lo que exponen los die-cisis documentos conciliares.

    Las primeras palabras de las cua-les toma su nombre este documentoson muy significativas: Lumen gen-tium, que se traducen: Luz de lasnaciones. Estas palabras no se refie-ren a la Iglesia misma, sino a Cristo elSeor. Desde el principio se subrayaque no es la Iglesia la que produce laluz, sino que simplemente la reflejasobre el mundo. El Sol verdadero esel Hijo de Dios; la Iglesia es como laLuna, que no tiene luz propia sinoque simplemente permite que lle-guen a la Tierra los rayos que la hanhecho luminosa.

    Con ello recordamos lo que SanPablo escriba en su Segunda Carta alos Corintios: Todos nosotros, con elrostro descubierto, reflejamos comoen un espejo la Gloria del Seor(3,18). Tenemos que examinarnosconstantemente para ver si no opaca-

    mos o distorsionamos con nuestramediocridad y nuestros antitestimo-nios la verdad y la belleza que elmundo debera conocer a travs denuestra Iglesia.

    As mismo se indica la proyeccinuniversal de la misin de la Iglesia enel mundo. El propsito es que todoslos hombres reciban esta luz a travsdel anuncio del Evangelio. La pers-pectiva es ilimitada y se afirma quelas condiciones de nuestra pocahacen ms urgente esta obligacin. Laurgencia misionera, despus de 50aos del Concilio, no ha pasado sinoms bien se acrecienta. Al referirse alas naciones, no se piensa ya en losgentiles, es decir, en los pueblos paga-nos, contraponindolos al pueblo ele-gido; simplemente se trata de todaslas razas y culturas, de todo el gne-ro humano (cfr. Lumen gentium 1).

    Llama la atencin que al primercaptulo se le anteponga el ttulo: ElMisterio de la Iglesia. Exactamentelo mismo que pasa con el Seor Jess,hay tres maneras distintas de con-templar a la Iglesia. Cuando Jess vi-vi en Palestina, muchos no vean enl mas que a un hombre como otrocualquiera; convivan con l sin lle-gar a reconocer su verdadera identi-dad; preguntaban: Acaso no es s-te el Hijo del carpintero? Otros des-

    cubrieron en l cualidades excepcio-nales, se admiraban de su sabidura yde los milagros que realizaba; perosimplemente lo confundan con al-guno de los profetas. Finalmente hu-bo otros que reconocieron su divini-dad y as lo confesaron, como SantoToms: Seor mo y Dios mo.

    A la Iglesia la puede juzgar un ob-servador superficial que ve las esta-dsticas y la clasifica como un gruporeligioso ms. Alguien podr recono-cer valores y aspectos dignos de ad-miracin en la historia de esta institu-cin, que ha sobrevivido por veintesiglos y que ha formado a hombres ymujeres de gran talla. Sin embargo,solamente a la luz de la fe podemosaceptar esta realidad paradjica, hu-mana y divina, y as la confesamos enel Credo cuando decimos: Creo enla Iglesia que es Una, Santa, Catlicay Apostlica.

    En este magnfico texto, los PadresConciliares nos quisieron presentaruna visin amplia y profunda de laIglesia; con gran amor nos hacen versu grandeza, pero tambin su fragili-dad. As como la naturaleza huma-na sirve al Verbo Divino como de ins-trumento vivo de salvacin de mo-do semejante la articulacin social dela Iglesia sirve al Espritu Santo que lavivifica (Lumen gentium 8).

    PALABRADELOBISPO

    EDITORIAL

  • 4 PALABRA DE DIOS Domingo 4 de marzo de 2012,Comunidad Cristiana N 2518

    Entrada: En este Segundo Domingo