Click here to load reader

El Concepto de Teatralidad

  • View
    28

  • Download
    2

Embed Size (px)

Text of El Concepto de Teatralidad

El Concepto de Teatralidaden el Teatro Medieval CastellanoMnica Poza DiguezU.N.E.D

Principio del formularioLocalice en este documentoFinal del formulario

ACLARACIONES PREVIASEl presente trabajo se divide en dos partes claramente diferenciadas: en la primera se aborda de manera terica la cuestin sobre el concepto de teatralidad en lo que se refiere al problema castellano. Se intenta presentar el estado de la cuestin en lo que respecta a la crtica, mientras que en la segunda parte se analiza el texto de Las Coplas de Puertocarrero siguiendo los preceptos mencionados en la primera parte, con la intencin de comprobar si el mencionado texto cumple los requisitos necesarios para considerarlo obra teatral.PRIMERA PARTEACERCA DEL CONCEPTO DE TEATRALIDAD EN EL CASO DE CASTILLA. EL ESTADO DE LA CUESTIN.Podramos comenzar este trabajo con un interrogante que propicie, adems, una explicacin que de cuenta del estado de la cuestin: Por qu hablamos de teatralidad al referirnos al teatro medieval?La respuesta es clara y contundente: en el caso del teatro castellano, tenemos una precariedad casi absoluta de textos que hayan logrado conservarse. Por otra parte, los que han llegado hasta nuestros das lo han hecho casi fortuitamente, como ocurre en el caso del Auto de los Reyes Magos. Varios son, a partir de aqu, los interrogantes que asaltan a los crticos desde los primeros estudios realizados sobre el tema: puede hablarse de una tradicin teatral perdida en Castilla? O estamos, por el contrario, ante una tradicin inexistente?Las opiniones de los crticos oscilan desde posiciones muy abiertas en las que se afirma la existencia de un teatro medieval castellano hasta argumentos muy cerrados que le niegan a Castilla cualquier vestigio teatral durante el Medievo.Lo que, a primera vista, resulta cierto es que el caso castellano diferencia a esta regin del resto en cuanto a la evolucin teatral. Parece innegable la escasez de textos con la que se cuenta y es posible que a partir de este escollo y, tras varios intentos por salvarlo, la crtica haya optado por un cambio de perspectiva a la hora de tratar el problema. De ah que se haya hecho hincapi en el concepto de teatralidad y que se haya mostrado un mayor inters por todo aquello que sin ser estrictamente teatro s presenta un germen del mismo. A partir de este concepto se abren varias vas de investigacin posibles y que dan cuenta de un panorama heterogneo en el que el debate lejos de cerrarse presenta una pluralidad en cuanto a las opiniones. Obviamente, ante tal situacin, parece necesario, aunque difcil, el aunamiento de criterios con respecto a lo que este concepto puede designar. Es decir, qu entendemos por teatral? Lo que, sin duda, nos llevara a un planteamiento sobre lo dramtico y a una exigencia por establecer los lmites que puedan ayudar a definir el gnero, con lo que tendramos una mayor claridad a la hora de establecer qu textos pueden ser tenidos por teatrales y cules no.La Edad Media no slo nos ha legado el problema de la ausencia de vestigios teatrales en Castilla, sino que, adems, y ello ya se desprende de lo dicho ms arriba, nos muestra un teatro de caractersticas diferentes a las que definen el teatro moderno. Por lo tanto, nos parece obligado resaltar, para comenzar a adentrarnos en la poca y en el objeto de estudio de este trabajo, las caractersticas propias de lo que a juicio de los crticos es el teatro medieval, una vez planteado de forma general el aspecto central del mismo.Caractersticas del teatro medieval.Segn Miguel ngel Prez Priego1podran resumirse de la siguiente manera:-Es un teatro que no tiene realizacin textual propia y que tampoco era habitual recogerlo por escrito.- Que nos ha llegado a travs de las vas comunes de transmisin literaria de la poca, cuando no la copia ocasional y descuidada.-Que oscila descompensadamente entre la palabra y el gesto, sin apenas accin ni trama argumental.-Muy esttico, que se resuelve o bien en gestos y un alarde visual o bien en largos parlamentos didcticos o piadosos.-Son obras que se muestran prximas al acto ritual.En definitiva, las caractersticas que acabamos de resear sirven para hacer un retrato general del teatro de la poca. Sin embargo, qu textos en concreto pueden tenerse por obras de teatro?Obras teatrales medievales castellanas, segn la crtica.Atendiendo a las opiniones de algunos crticos medievalistas, nos hemos permitido establecer un esquema en el que junto al nombre del crtico hemos colocado los ttulos de aquellas obras o autores que cada cual consideraba como merecedores del calificativo de teatral o dramtico. Despus hemos subrayado aquellos que aparecan repetidos, hemos buscado, en definitiva, un acuerdo comn entre los crticos. As, podemos decir que Pellitero, Gmez Moreno, Deyermond, Surtz, P. Priego, Nodar Manso y Bonilla coinciden, fundamentalmente, en El Auto de los reyes magos, Gmez Manrique y Alonso del Campo. Lzaro Carreter parece dubitativo con respecto a Gmez Manrique, aunque lo incluye, y no se pronuncia con respecto a Alonso del Campo. Por otra parte, Lpez Morales, el ms estricto, niega rotundamente la existencia de cualquier obra teatral en el mbito castellano.Pero fijmonos unos instantes en el caso de El Auto de los reyes magos. Este parece ser el ms antiguo texto conservado. Y, sin embargo, la mayora de los crticos parecen estar de acuerdo en que la madurez del mismo hace pensar en que no puede ser el nico texto sobre el tema del Ordo Stellae, ms al contrario, el Auto podra ser el vestigio de una larga tradicin anterior que ya presentara, incluso, particularidades, como es el caso de la parte en que se produce la discusin de los sabios y que lo hacen tan original.El siguiente autor considerado como el primero que ejerce este estado de manera plena y consciente de s es Gmez Manrique. A propsito del caso tenemos que mencionar la opinin de Lzaro Carreter2quien afirma que entre el Auto de los Reyes Magos y ste no hay teatro alguno, que un vaco insondable se extiende a lo largo de dos siglos. Es esto posible? Ciertamente, no parece que la bsqueda de textos teatrales haya dado sus frutos, de ah que los estudiosos hayan decidido afrontar el problema de manera distinta. La forma ms sensata (y la que ms satisfacciones parece estar dando al campo de lo medieval) parece haber sido la de recurrir a la informacin o documentacin indirecta, a travs de la que hemos accedido a un panorama completamente distinto del que hasta hace muy poco tenamos en mente. A travs de la documentacin indirecta hemos podido acceder a una Edad media plagada de celebraciones tanto paganas como sacras y que, en muchos casos, contenan caractersticas que podran acercarlas al terreno de lo dramtico.La documentacin indirecta y las diferentes celebraciones tanto religiosas como paganas.Las noticias que dan cuenta sobre el teatro medieval castellano han ido aumentando en los ltimos tiempos, de tal manera que a travs de breviarios, misales, consuetas, manuales de sacrista, as como snodos y concilios obtenemos informacin sobre una rica tradicin litrgica y paralitrgica tanto en latn como en lengua verncula3. Con respecto a los concilios sealamos algunos como el Concilio de Valladolid, en 1228 o el de Letrn, de 1215. Sin embargo, entre los snodos ms importantes se encuentra el de Aranda (1473), aunque ya en el de Cuellar de 1325 se nos informa sobre representaciones teatrales anteriores al de Aranda. Estos textos recogen representaciones hechas en la poca, con sus descripciones, pero tambin con sus crticas. As, resulta de inters primordial la consideracin de nuestros archivos catedralicios, un patrimonio todava inexplorado en su totalidad y que podra contribuir de manera decisiva al avance de los estudios medievales. Sin embargo, tambin es cierto que la prudencia se hace necesaria a la hora de trabajar con este tipo de material4, sobre todo al interpretarlo y filiarlo. En definitiva, estos textos nos aproximan, en ocasiones, a representaciones concretas, como es el caso de un documento de 1279 rescatado por Jos Luis Martn y en el que se alude a una pieza teatral representada durante la Semana Santa. Tambin se censuran determinados comportamientos que se dan en los templos con motivo de las representaciones, como en las Constituciones sinodales de Segovia de 1472, en el que se alude expresamente a este tema: Que non se fagan juegos ni cosas en las iglesias el da de Navidad e los tres das siguientes5. Asimismo mismo es recogido en las Constituciones sinodales de Badajoz, de 1501. Pero tambin se aportan otro tipo de datos, como, por ejemplo, en lo referente al papel de histriones, juglares, etc; su consideracin en la sociedad de la poca. En el Libro de Martn Prez: Libro de las confesiones, en el captulo CXXXIV se habla en concreto de los histriones: De los estriones que tienen oficio daoso, et primero de los que transforman sus cuerpos en otras muchas viles semejanzas6, o de los juglares, en el captulo CXXXVI: De los juglares, que son otra manera de estriones7. Tambin se mencionan fiestas paganas, como la del obispillo, en las Constituciones sinodales de vila, de 1481, as como en las de Burgos de 1500, en las que se reprueban ciertos comportamientos como el de disfrazarse y adoptar, por tanto, gestos, apariencias y acciones diferentes de los que por naturaleza le corresponden a cada persona, mediante algaraba, disfraces y actos groseros con respecto a la liturgia o a los smbolos religiosos. Tambin sabemos, gracias a esta documentacin, que los propios clrigos no se hallaban al margen de estos fenmenos y que tambin ellos mismos podan ser objeto de crticas desde la propia Iglesia. As se muestra en el texto de Alfonso X: Partida I en el que se establece cul debe ser el comportamiento de un clrigo y qu cosas debe obviar, este texto es referencia obligada de todo trabajo que aborde el tema debido a su importancia pues trata por extenso el apartado que acabamos de mencionar y en el que se insta a que los clrigos no participen en juegos d

Search related