El mesías de haendel

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Hndel naci y se cri en la provinciana ciudad alemana de Halle, a escasos cuarenta kilmetros de Leipzig, y tan slo a unos cien de Eisenach, el mismo ao de 1685 en que, en esta ltima localidad, vio la luz Johann Sebastian Bach. Hndel (al contrario que Bach, quien estuvo fuertemente apegado al terruo germnico), sinti la necesidad de nutrirse de la experiencia viajera, hecho que le condujo por la senda europea durante la primera parte de su vida adulta. Sin embargo, a los veinticinco aos, una situacin econmica favorable debida al reconocimiento profesional y social recibido por parte del pblico londinense, motiv su asentamiento definitivo en la ciudad del Tmesis, donde adoptara su nueva nacionalidad en 1727. Los problemas de salud, recurrentes desde su tercera dcada de vida (lleg a perder la visin, al igual que Bach), desaconsejaban forzar el organismo con nuevos viajes. Por ello Hndel falleci como sbdito britnico nueve aos despus que Bach, cuando el pequeo Mozart ensayaba en Salzburgo sus primeros intentos de encaramarse sin ayuda a la banqueta del clave.

El desarrollo histrico de la interpretacin del Mesas

Puede sorprender al oyente el sentido de recogimiento que contiene la obra que hoy nos ocupa. Cuando un solo fragmento de la misma (el clebre coro Aleluya) forma parte del puado de partituras ms clebres de la historia, resulta natural la expectativa de querer hallar las mismas caractersticas grandiosas de la parte en cuestin en el conjunto del oratorio. Lejos de cualquier grandilocuencia, la obra fue concebida para unos efectivos relativamente modestos. No es fcil determinar la orquestacin de la versin original debido a la cantidad de variaciones que el autor realiz, en funcin de las diversas condiciones en que hubo de interpretarse su obra. Hndel ofreci al pblico dublins en 1742 el estreno de su Mesas contando con un coro de aproximadamente ocho voces en cada cuerda y los cuatro solistas integrados en l. El tamao de la orquesta, en consonancia, debi ser bastante reducido: unos tres atriles de violines primeros, otros tres de violines segundos, dos de violas y un par de violoncelos y contrabajos, adems del rgano y clave. Respecto al viento, los efectivos se reducen a un par de oboes y un fagot. La participacin de las trompetas y timbales se limita a tres momentos de la obra (Hallelujah, el aria The trumpet shall sound y el coro final Worthy is the lamb). No obstante, fue el propio autor quien inici la corriente de modificaciones sobre la partitura: Nueve aos despus del estreno, adapt la obra para una acstica de iglesia con el fin de ser interpretada en Londres, motivo por el cual, el nmero de instrumentistas tuvo que ser ampliado. Segn indica Nikolaus Harnoncourt (en el ensayo que acompaa su registro de la obra de 1982), tras la muerte del compositor, el oratorio cobr proporciones mastodnticas en cuanto al nmero de msicos involucrados en la interpretacin. En 1784, un coro de unos trescientos integrantes, acompaado por una orquesta de unos doscientos cincuenta msicos, que inclua trompas y trombones, debi hacer temblar las vidrieras de la abada de Westminster. El famoso barn Van Swieten, que perfectamente pudo haber estado presente en dicho acontecimiento musical, se hizo con una copia de la partitura y la llev consigo a Viena, donde conmin a su hermano de logia, Wolfgang Mozart, a que realizase su propia adaptacin a la plantilla orquestal clsica y al gusto de la poca. ste, no slo llev a cabo dicha labor en 1789 sin alterar la esencia arquitectnica de la obra hndeliana (aunque s su esttica), sino que asimil el magisterio de la fuga coral sobre texto religioso, que habra de llevar a la prctica dos aos ms tarde en su Rquiem (comprubese a este respecto el prstamo del sujeto de la fuga coral And with His stripes de la segunda parte del Mesas, en el del Kyrie del Rquiem mozartiano). Hoy es facilmente experimentable el curioso tamiz viens de Hndel gracias a las diferentes grabaciones disponibles, entre las cuales destaca la de Sir Charles Mackerras (Archiv, 1990). En manos de otro compositor, la mezcla de estilos hubiera resultado un Frankenstein sonoro. Sin embargo, en las de Mozart, parece natural y sencillo, como si barroco y clasicismo hubieran sido coetneos.

Las interpretaciones multitudinarias de la obra, enmarcadas en la gran tradicin de la direccin orquestal germnica, predominaron durante la poca romntica y los dos primeros tercios del siglo XX, llegando a un punto culminante (fonogrficamente hablando) con el arreglo llevado a cabo bajo los auspicios del director Sir Thomas Beecham en 1959. Dicha interpretacin representa el estereotipo del gusto por la visin desmesuradamente postromntica de las obras del pasado, en favor de la cual debe anotarse que responde a un afn artstico-creativo sobre el que an no imperaba la obsesin por el compromiso con la verosimilitud histrica.

En las ltimas dcadas, el criterio historicista se ha convertido en conditio sine quae non para la interpretacin de la msica anterior al clasicismo. Actualmente se busca reconstruir el sonido ms parecido posible al de las obras tal como las concibi su autor. Por ello se ha abandonado la superpoblacin en fosos y escenarios, y se tiende de este modo hacia un estilo ms camerstico. Ya en 1932, Theodor Adorno adverta de la traicin que, hacia la esttica barroca, se llevaba a cabo en las interpretaciones hndelianas de su poca. En su ensayo sobre la msica moderna Quasi una fantasia defenda la economa de medios como forma de acercamiento a la expresividad barroca. No obstante, dicha corriente historicista no eclosion definitivamente hasta finales de la dcada de 1970. Desde entonces, cada lectura que se realiza del Mesas debe basarse (segn una norma no escrita) en una serie de pautas (como el empleo de instrumentos originales de la poca -o copias de los mismos-, una determinada emisin de los ornamentos, del vibrato, de los matices, etc.), convergentes en un sonido identificable como caractersticamente barroco.

El director ingls Edward Higginbottom, que defender esta noche su propia versin del oratorio hndeliano, es un msico poseedor de gran erudicin que, desde su ctedra en Oxford realiza una brillante labor educadora en torno a la interpretacin historicista de la msica. Podemos indicar como muestra la excelente grabacin que llev a cabo hace tres aos, de la anteriormente mencionada versin de 1751 con este mismo Choir of New College Oxford. Hndel sustituy en esta versin las voces de sopranos por nios. El resultado, en manos de Higginbottom es de una frescura cristalina y una energa desbordante, con unos tempi en ocasiones endiabladamente arrolladores. Nos encontramos expectantes, por consiguiente, ante un digno representante de la tradicin interpretativa britnica, que trata de hacernos escuchar El Mesas de la forma ms parecida posible a la idea que Hndel tuvo de su obra.

La msica y su acstica ideal

La problemtica en torno a las variantes interpretativas tiene mucho que ver con la acstica en que se desenvuelve la audicin. El autor compuso esta obra pensando en una acstica de teatro, no de iglesia. En los templos, el tiempo de reverberacin del sonido es muy amplio, por lo que si los tempi fuesen demasiado acelerados, los sonidos se mezclaran en las bvedas y la msica no llegara a entenderse. Hndel era un hombre de teatro que dominaba la textura operstica. Por ello sus oratorios son esencialmente teatrales. El virtuosismo que requieren numerosos fragmentos, pertenece a la esttica musical de la opera italiana, no a la de la msica religiosa. Las continuas cascadas en progresin del aria Every valley podran ser trasladadas a una de sus peras como aria di baule (aquellas arias que los divos llevaban en su carpeta para interpretar, de propina, en mitad de otra pera distinta) sin que se resintiera la integridad del estilo operstico. Las mencionadas grandes versiones postromnticas de la obra, sin embargo, ralentizaban en gran medida el tempo para ser interpretadas en iglesias por una gran masa sinfnico-coral. En este sentido, el marco que Cultural Cordn puede ofrecer en esta Casa del Cordn, es acsticamente ptimo para que el director interprete la msica segn su propia idea, despreocupndose de los inconvenientes derivados de sequedad sonora o exceso de reverberacin.

La estructura musical

Hndel logra en El Mesas un trabajo de equilibrio entre las tres secciones diferenciadas de la obra. El significado mstico del nmero tres juega su papel en cuanto a la seccionalizacin de la obra y la subdivisin de cada parte: El texto de la primera gira en torno a la profeca del Mesas y el nacimiento y vida de Jess. La segunda hace referencia al cumplimiento de la misin del Mesas a travs de su pasin y muerte. La obra concluye con una accin de gracias por la Redencin.

En cada una de dichas partes busca el equilibrio convenientemente mediante la alternancia de arias virtuossticas, momentos pastorales, brillantes coros o arias meditativas de gran belleza. El dominio del entramado teatral le facilita el acceso a dicho equilibrio msico-argumental. Su msica posee gran carga dramtica. La gran diferencia con los oratorios o pasiones de Bach es que ste es pura sinceridad. La msica bachiana se apoya en el texto consiguiendo una forma sublime de expresin. Todo en Bach se encuentra dentro de la msica. Sin embargo, Hndel imprime el carcter dramtico, la interpretacin teatral, la mmesis. Mientras que en Bach la msica es expresin de una sustancia, en Hndel es imitacin de la realidad, es decir, la representacin artstica del mundo y de la vida. Hoy podramos decir que el modo de expresin de Hndel es quasi cinematogrfico.

Slo por destacar algunos momentos de esta concatenacin msico-teatral-no escnica de textos bblicos, podemos citar el maravilloso efecto contrastante que se produce entre el inquietante modo de mi menor del comienzo con el inmediatamente posterior recitativo en modo mayor. El movimiento p