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Estudios poblacionales

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  • DIRECTRICES PARA LA ELABORACION DE ESTUDIOS POBLACIONALES DE ALIMENTACION Y NUTRICION

    Grupo de Expertos.

    Jos R. Banegas (l), Fernando Villar (1), Enrique Gil (l), M. Luz Carretero (2), Ignacio Arranz (21, Javier Aranceta (3), Lluis Serra-Majem (4), Juana M. Rabat (5), Fernando Rodrguez Artalejo (6), Joan Sabat (7), Clotilde Vzcluez (S), Alberto Armas (9),Jos R/I. Martn-Moreno (lo), Consuelo Lpez-Nomdedeu (ll), Olga hloreiras (12), Jess Vioque (13), Joan Quiles (3), Ana Sastre (14) y Paloma Soria (14)

    PRESENTACION Juan Jos Francisco Polledo

    Director General de Salud Pblica

    Es interks de la Direccin General de Salud Pblica del Ministerio dc Sanidad y Consumo facilitar a los organismos y profe- sionales. interesados en la confeccin y de- sarrollo dc estudios de alimentacin y nutricicn en el mbito poblacional, directri- ces metodolgicas que permitan la elabora- cin de los mismos con criterios homogneos, a fin de procurar la comparabilidad de los estu- dios que se realicen.

    Con este objetivo, la Direccin General dc Salud Pblica, a iniciativa de la Comisin de Sa-

    lud Pblica del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, convoc un gru- po de expertos que, tras un proceso de con- senso desarrollado de Octubre de 1993 a Junio de 1994, lleg a la elaboracin del documento que se presenta. En el mismo se relieren, ade- ms, las experiencias ms notables habidas en este campo en Espaa y sus Comunidades Au- tnomas. as como en otros pases occidcnta- les.

    La finalidad, que en ltimo tkrmino se persigue, es favorecer la orientacin de la poltica y educacin que sobre nutricin de- ben llevar a cabo tanto el Ministerio de Sa- nidad y Consumo como las Comunidades Autnomas.

  • 1. INTRODUCCION

    La valoracin del consumo de alimentos 12 ingesta de nutrientes es un tema de crecien- 1-e inters en el campo de la salud pblica, r:omo un medio importante para fundamen- l.ar y orientar la poltica alimentaria y de nu- lricin y como mtodo predictivo para determinar el estado de salud de las poblacio- nes. Este inters queda realzado por el hecho (de que en las ltimas dcadas han ocurrido Iconsiderables cambios en los patrones dietti- IZOS de Espaa y de sus Comunidades Autno- mas (F. Sabat 1984, Mart-Henneberg et al 1987, Villalb et al 1988, Moreiras et al 1990, Cabrera et al 1990, Serra-Majem et al 1993). Estos cambios afectan tanto a la ingesta ener- gtica y a algunos de los principales grupos de alimentos, como a Ios modos y maneras de alimentarse (comer fuera del hogar, etc).

    Adems, la utilidad del conocimiento del consumo alimentario poblacional se deriva de que algunos importantes problemas de salud relacionados con la dieta, como la hipercoles- terolemia, la hipertensin arterial, la obesidad y sus enfermedades asociadas, principalmente las cardiovasculares, presentan una magnitud considerable en Espaa (Banegas et al 1993, Villar et al 1993, Serra-Majem 1993). Los pla- nes y programas de salud pblica en algunas Comunidades espaolas recogen entre sus reco- mendaciones la implementacin de una estrate- gia diettica efectiva como un medio capital de prevenir, con una aproximacin esencialmente primaria, fas enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en Espaa y sus Co- munidades Autnomas.

    La diversidad de diseos y mtodos de recogida de datos de los estudios dietticos dificulta la comparacin y evaluacin de los mismos. En realidad, cada mtodo tiene sus ventajas y limitaciones, y muchas veces una combinacin de varios de ellos puede ser la mejor opcin, dependiendo de los objetivos que se persigan (Cameron et al 1988, Willett 1990, Margetts et al 199 1, Bingham 199 1, Barrett-Connor 199 1, Friedenrich et al 1992, J. Sabat 1992 y 1993, Martn-Moreno et al

    1993, Serra-Majem et al 1994). Adems de las diferencias en los mtodos de estimacin del consumo alimentario utilizados en las distintas encuestas dietticas, las diversas ta- blas de composicin de los alimentos usadas para estimar la ingesta de nutrientes y los di- versos estndares empleados para determinar la adecuacin diettica, dificultan adicional- mente la comparacin de tales encuestas (Ca- meron et al 1988, Willett 1990, Bingham 199 1, Barrett-Connor 1991, Friedenrich et al 1992, J. Sabat 1992 y I993).

    2. OBJETIVOS

    Por todo lo anterior, este documento tie- ne como objetivo general proporcionar di- rectrices y requisitos bsicos para el diseo, desarrollo y ejecucin de estudios de ali- mentacin y nutricin que describan el con- sumo individual cn la poblacin de Espaa o en sus Comunidades Autnomas.

    Se intenta presentar algunos de los proble- mas inherentes a la elaboracion de estudios de alimentacin y nutricin, as como establecer recomendaciones en cuanto al tipo de encuesta diettica, tablas de composicin de alimentos, manera de presentar los resultados, etc. Todo ello con el fin de mejorar la comparabilidad de los estudios que se estn planeando o se pue- dan realizar en un futuro prximo.

    Esto se hace prosiguiendo la labor ya emprendida por varios grupos profesionales en Espaa (p.e., Direccin General de Con- sumo de la Generalidad Valenciana 199 1).

    Estos vorecer:

    objetivos generales pretenden fa-

    u) La realizacin de encuestas nacio- nales y regionales de alimentacin y nutricin.

    ) El conocimiento y la comparacin de la ingesta media y la distribucin po- blacional de la ingesta de alimentos y nutrientes en las diversas regiones y grupos socioeconmicos, y su adecua- cin a las recomendaciones dietticas.

    248 Rev San Hig Pb 1994, Vo1 68, No: 2

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  • Grupo dc Expcms

    en encuestas nacionales y regionales, as como en estudios epidemiolgicos en diver- sos pases (Cameron et al 1988, Willett 1990).

    Aunque la comparabilidad absoluta entre los datos obtenidos en distintas regiones solo se logra mediante estudios nacionales, en Espaa no se ha realizado ninguna encuesta de este tipo representativa a nivel nacional, a excepcin de una encuesta de hbitos de vida donde se preguntaba sobre frecuencia de consumo de 17 grupos de alimentos (Gil et al 1992) y de un estudio sobre lpidos y su relacin con hbitos dietticos (Ministerio de Sanidad y Consumo 1993). Sin embargo, algunas Comunidades Autnomas (por ejemplo, Catalua, Pas Vasco, Murcia, Na- varra y Canarias) ya vienen realizando desde hace unos aos encuestas de alimentacin y nctricin en sus mbitos geogrficos respecti- vos (Generalidad de Catalua 1988, 1994, Aranceta et al 1990, 199 1, Violans et al 199 1, Sagredo et al 199 1, Sierra et al 1990). Otras re- giones estn actualmente trabajando en ellas (Alicante, Madrid y Valencia) (Aranceta et al 1994a, 1994b). Por ltimo otras, como Anda- luca y Galicia, han analizado especficamente para su regin las fuentes de informacin que ya estaban disponibles (Encuestas de Presu- puestos Familiares, etc.) (Briones et al 199 1).

    4. CONSIDERACIONES METODOLOGICAS Y RECOMENDACIONES

    4.1. Mtodos de encuesta diettica

    La decisin sobre el mtodo o mtodos a utilizar en encuestas como las abordadas en este documento debe tener en cuenta los siguientes aspectos: el propsito del estudio, la poblacin objetivo de estudio, la exactitud del mtodo o mtodos utilizables y los recursos disponibles.

    Sobre los dos primeros aspectos, la finali- dad de las encuestas dietticas que se sugiere en este documento es la descripcin del consu- mo de alimentos y nutrientes (ingesta media) de la poblacin de una regin (Comunidad Au-

    tnoma) y su distribucin segn diversas ca- ractersticas sociodemograficas y sanitarias y en relacin con las recomendaciones diet- ticas. Para la descripcin de la distribucin de la ingesta, como ya se coment, son nece- sarios mtodos que manejen datos individuales, aunque dentro de stos hay al menos cuatro ti- pos principales, que se describieron anterior- mente (Cameron et al 1988, Block et al 1989, Willett 1990, Margetts et al 1991, Bingham 199 1, Barrett-Connor 199 1, Friedenrich et al 1992, J. Sabat 1992, 1993, Martn-Moreno et al 1993, Serra-Majem et al 1994).

    Deben valorarse adems los aspectos de coste-efectividad (costes de todo tipo) a la luz de los recursos disponibles y la exactitud de cada uno de estos mtodos, considerando adems que puede ser ms importante para estudios como los propuestos conseguir una alta tasa de participa- cin de los sujetos de estudio que una informa- cin muy precisa sobre la cantidad (peso) de los alimentos ingeridos en una muestra no repre- sentativa de la poblacin de estudio.

    En este sentido (tabla l), los registros o dia- rios dietticos (por pesada o por estimacin), que miden la ingcsta actual de alimentos, son los ms exactos pero los ms costosos de imple- mentar y suelen conllevar bajas tasas dc coo- peracin y distorsin de la ingesta habitual.

    Los recuerdos de 24 horas estiman el consu- mo inmediato y son econmicos. Aunque un solo recordatorio no estima el consumo habitual de un individuo, s refleja razonablemente el promedio (aunque no para todos los nutrientes) de un grupo poblacional, si bien la dispersin puede ser importante. El consumo de alcohol y el de suplementos vitamnico-minerales suponen dos excepciones al uso til de los recuerdos.

    Los cuestionarios de frecuencia de consumo y las historias dietticas recogen la ingesta pasa- da, sea reciente (meses) o remota (varios aos). DC este modo un cuestionario de frccucncia in- dica la frecuencia habitual de consumo. Es rela- tivamentc sencillo, rpido de administrar y econmico, aunque requiere un gran csfuerLo para su desarrollo y necesita ser validado en

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    cada poblacin en que se use, si las circuns- tancias no son similares (J. Sabat 1993).

    Una combinacin de dos mtodos, segn las experiencias habidas en diversos pases y re

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