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Canclini Estrategias para entrar y sal i r de la moderni dad grljalbe. Néstor García Canclini Culturas hridas Estrategias para entrar y salir de la modernidad grijalbo

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Canclini

Estrategias para entrar y sal i r de la moderni dad

grljalbe.

Néstor García Canclini

Culturas

híbridas

Estrategias para entrar y salir de la modernidad

grijalbo

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Capítulo V

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR

Lo popular es en esta historia lo excluido: los que no tienen patrimonio, O no logran que sea reconocido y conservado; los artesanos que no llegan a ser artistas, a individualizarse, ni pariicipar en el mercado de bienes simbólicos "legitimas"; los espectadores de los medios masivos que quedan fuera de las universidades y los museos, "incapaces" de leer y mirar la alta cultura po¿que desconocen la historia de los saberes y los estilos.

Artesanos y espectadores: ¿son los únicos papeles asignados a los grupos populares en el teatro de la modernidad? Lo popular suele asociarse a lo premoderno y lo subsidiario. En la produc­ción, mantendría formas relativamente propias por la super­vivencia de enclaves preindustriales (talleres artesanales) y de formas de recreación local (músicas regionales, entretenimien­tos barriales). En el consumo, los sectores populares estarían siempre al final del proceso, como destinatarios, espectadores obligados a reproducir el ciclo del capital y la ideologia de los dominadores.

Se piensan los procesos constitutivos de la modernida d millo cadenas de oposiciones enfrentadas de un modo maniqtlell:

191

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192 CULTURAS HfBRIOAS

moderno cuila hegemónico

I I I tradicional popular subalterno

La bibliografía sobre cult �an Interés intrínseco de los ���t���:�umbra. suponer que exisle

n;odernldad y IIn deslino fatal �ge�onlcos por promover

arralga;n las lradiciones Los m de

. os pop"lares que los

Oposlclon la moraleJ'a d - o ernlzauores extraen d

I eque su int··

e esa

as promesas de la historia' T eres por los avall�es por

en tanto, el alraso de las 'c

;�SlI Ica su posición hegcmó'nica·

subalternidad, Si la cultura ses populares las condena a I�

los �echos ocurre, esto es popular se moderniza, como en

fOnftrmaCión de que su tra��cri� 10�. grupos hegemónicos una

os defensores de las causas na lsmo no llene salida' para

de la manera en que la dom'lnPOPóula

l res, resulta aIra evidencia

En el . aCI n es Impld I . capitulo anterior quedó do

e ser e los mismos.

nallsmo es hoy una tendencia en a cu��entado que el tradicio­

y puede combinarse con lo modern mp I,as, capas hegemónicas

la exaltación de las trad' "

?, casI Sin conflictos eué'! d'

mod . . , H':lOnes se hmita 1 1 , n o

ernlzaCIQn se especializa en lo . a a cu tura mientras la

que preguntarse ahora en q' soctal y lo económico, Hay

sec�ores populares se adhjere�e a

senlldo y con qué fines los

mezclan con sus trad· . la modernidad la busc' IClones. Un ' . . . . "n y

ver CÓmo se reestructuran las op s�r.lmer anallsls consistirá en

�culto/poPular en los cambios °d

lc;ooes moderno/tradicional

e detendré después en al un e as �r1esanías y las fiestas

popular urbana donde la bg. as mal1lfestaciones de cullur�

como pa t di ' usqueda de lo d

Por f' � e � mOVimiento productivo d l

�o erno aparece

lO, abra que examinar . e amblto popular.

con 10 tradicional. OirOS ra como se r�formulan hoy. junto

de manera falal cOlllo popu�;�.'sque há

abtan sido identificados

co� lo nacional y lo subaltern� u car cter local, Sil asociación

ara refutar las o os'· .

define .a las culluras :op������

sn

clásicas desde las cuales se

SllUaClon actual . Es preciso d O bas.ta prestar atención a su

esconSirulr las operaciones cienti-

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 19

)'jcas Y políticas que pusieron en escena lo popular. Tres corricn··

ICS son protagonislas de esla leatralización: el roiclor, las

induslrias culturales Y el populismo polílico. En los tres casos,

veremos lo popular, más Que como preexistente, como algo

construido. La trampa que a menudo impide aprehender lo

popular, y problemalizarlo, cOII<iSle en darlo como una evidencia

a priori por razones ¿licas o políticas: ¿quién va a discutir la forma

de ser del puebla, o a dudar de su exislencia?

Sin embargo, la aparición' lardía de los eSludios y las

políticas referidos a culluras populares muest ra que éSlas se

volvieron visibles hace apenas unas décadas. El carácter cons�

[ruido de lo popular es aún más claro al recorrer las estralegias

concepluales con que se le fue formando·y sus relaciones con

las diversas etapas en la instauración de la hegemonía. En

América Latina, lo popular no es lo mismo si lo ponen en escena

los folcloristas Y antropólogos para los muscos (a partir de los

añoS veinte Y los treinta), los cOO1unicólOgos para los medios

masivos (desde los cineuenla), los sociólogos políticos para el

ESlado O para los partidos Y movimicntoS de oposición (desde

los selenta). En parle, la crisis leórica aClual en la inveSligación de lo

popular deriva de la atribución indiscriminada de eSla noción

a sujetos sociales formados en procesos dislinlos. En esta yuxta­

posición de discursoS que aluden a realidades diversas colabora

la separación artificial entre las disciplinas que armaron paradig­

mas desconeclados. ¿Son incompalibles O complementa bies las

maneras en que la antropologia, la sociología y los estudios

s'lbre conlunicación tralan lo popular? Habrá que discutir

también los intentoS de los últimos añoS por elaborar visiones

unificadoras: clegimos las dos más usadas, es decir, la leoría

de la reproducción Y la concepción neogramsciana de la hege­

monia. Pero a través de este itinerario debemos ocuparnos,

sobre todo, de la escisión Que condiciona las divisiones iner­

disciplinarias, la que enfrenta tradición Y modernidad.

EL FOLCLOR: tNVENCtÓN MELANCÓLICA DE LAS TRADtCtONES

La elaboración de un discurso cienlifico sobre lo popular es

un problema reciente en el pensamiento moderno. Salvo tra­

bajos precursores como los de Bajtin Y Ernesto de Martina, el

conocimiento que se dedica en forma especifica a las culturas

populares, ubicándolas en una teoría compleja Y consislentc

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CULTURAS irlBRIDAS

de lo social, usando proced¡ no��dad de las tre, últ,mas ���n�os técnicos ligurosos

1�4

gunos acusarán de" a as.

dan la larga l' InJnsta esta afirmac'ó

folclor . ISta de estudios sobre ' n porque recucr-

mas a e;�� ��:�en realizándose desde c�ls�u�bres populares y

popular y funda�J�� el haber hecho visib:� �a

XIX. R�conoce

de esa noción P os usos habituales aun

cuestlon de lo

guiadas por u�a �ro sus táclicas gnos;oló 'c

en nuestros días,

por métodos espe ell�Hación precisa dcl o�'ie�

s �o eSluvieron

políticos c'a ,zados, sino por inter"

o 'de estudio, ni

El pueblo c

eses, ea lógicos y

mo eroo a fmes d I eXIstir como referen

d ornlenza a

formac,ón en Eu e SIglo XVIII y prlnc,plOS

te del debate

�,����s ql�: �d��ll��:

S��

db��;'��I

O�a�e���t

ea�t��; ��lf� a��;c.;�

un gobltrno secul o a que hay que recurrir'

, ustraclOn

lo que la razó ar y democrático es lamb'

para legHimar

lurbulencia -pn qUiere abolir: la superslició

,�n el portador de

palabras de' M�:lí�s�,

se desarrolla un dISP�;itia 'gnorancia y la

concreta".' El p b�rbero, "de inclUSIón absl

va compleJo, en

manía burguesa ue o ,nteresa como legHim

r�cta y exclusión

lodo lo que le f�liero molesla comO lugar d: l

ar. de la hege-

Los románticos a.

.

o ,n-culto por

por soldar el l' percIben esra (;on¡raclicci'

cullura y la v;� ,ebre enlre lo politico y lo c�t

ndPreocupados

"costumbres PO��lva,,�,s escritores se ocupan'd,"

no, entre la

:��ai�e��

t�'¡ i�� si�;eet�za�;��

uirs:sn pl��I��t�diO� ���c���:c��

s

actividades inl m,nlSmo que veia los proc

u aporte Innova­

cos cxallaron el�

ctuales, reslringidas a la�s�tC

ul\uraleS c?mo

expresarlos' e s senlnn,entos y las ma

es, os romantl-

l' . ,n oposición I neras popula d

c aSlca, se dedicar 1 a cosmopolitismo dI'

res e

las diferencias y �� a las sHuaciones particula e a IIteratma

pensamienlo c1áSi� va o�, de lo local; anle e;

es, subrayaron

sorprende y alter 10 por lo ",acional" rci . /espreclO del

el orden de "10: ha armonia social, las p;sion��n ,caron lo que

otros pueblos ombres honestos" los h 'b'

que iransgreden

y lamblén de los prap·' " a J[?S exóticos de

lOS campeslnos.2

¡ Jesús Man'n Barbero 1987, pp. 15.16.

' De los ml!dios {] las mediucioll

¡ Rena,o O"i, "Cull

cs. Gus,",o Gili. Méxicu

d, Pos-gcad "

. uca poputa" 'o,na ".

'

ua�ao en Ciencias S .. n{H,:os e rolclori�¡a�" Ti

OCI3IS, PUCS!>, 1985. . . , exros J, Programa

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR

La inquietud de escritoreS y filósofos -los hermanOS Grin\lll.

Ilerder- por conocer empíricamente las culturas populares se

formaliza en Inglaterra cuando se funda, en 1878, la primera

Sociedad de Foldor. Ese nombre pasa a denominar luego en

hancia e Italia la disciplina que se especiali," en el saber Y

las expresiones subalternos. Frcnte a las exigencias del positi­

vismo que guian a los nuevoS folcloristas, los trabajos de los

escritores románticOs quedaron·-.:omo uli!izaciones líricas de

tradiciones populares para promover sus intereses arlísticos.

Ahora se quiere siluar el conocimiento de lo popular dentrO

del "espiritu cienlírico" que anima al conocimienlo moderno.

['ara lograrlo, además de tomar diSlancia respecIO de los

"conocedores" aficionadoS, necesitan crilicar el saber popu­

lar. Existió también en los positivistas la intención de unir' el

proyecto científico con una empresa de redención social. Según

Rafaelle Corso, el trabajo folclórico es "un movimiento de

hombres de élile que, a ¡ravés de la propaganda asidua, se

esfuerzan por despertar al pueblo e iluminarlo en su ignoran­

cia". El conocimiento del mundo popular ya no se requiere

sólo para formar naciones modernas integradas, sino para

liberar a los oprimidos y resolver las luchas entre clases.

Junto al positivismo Y el mesianismo sociopolitico, el otra

rasgo de la tarea folclórica es la aprehensión de lo popular

como tradición. Lo popular como residuo elogiado: depósito

de la creatividad campesina, de la supuesta transparencia de

la comunicación cara a cara. de la profundidad que se perdería

por los cambios "exteriores" de la modernidad. Los precurso­

res dd folclor veian con nostalgia que disminuia el papel de

la "a"smisión oral ante la lectura de diarios Y libros; las

creencias construidas por comunidades antiguas en busca de

pactOS simbólicoS con la naturaleza se perdian cuando la

tecnología les enseñaba a dominar esas fuerzaS. Aun en

muChOS positivistas queda una inquietud romántica que \leva

a definir lo popular como tradicional. Adquiere la belleza

taciturna de lo que va extinguié.ndose y podemoS reinventar,

fuera de los conflictOS del presente, Siguiendo nuestrOS deseos

de lo que debiera haber sido. Los anticuarios habían luchado

contra lo que se perdía coleccionalldO objetos; los folcloristas

crearon los museos de tradiciones populares.

Una noción clave para explicar las tácticas metodológicas

de los folcloristas Y su fracaso teórico es el de supervivencia.

La percepción de los objetoS Y costumbres populares C01110

restOS de una estructura social que se apaga es la justificación

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En 1878 se funda en Inglaterra la primera Sociedad del Folclor.
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Ese nombre pasa a denominar luego en Francia E Italia la disciplina que se especializa ene le saber y las expresiones subalternos.
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Según Rafaelle Corso el trabajo folclórico es " un movimiento de hombres de élite que, a través de la propaganda asidua, se esfuerzan por despertar al pueblo e iluminarlo en su ignorancia".
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Los folcloristas crearon los museos de tradiciones populares.
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196 CULTURAS H/BR!OAS lógica de su ál·· ., an ISIS descontextuali . c'on

" y las relaciones sociales que

�ado. S, el modo de prodll' clas . desap,arecieron, ¿para ué r ngmaron esas "superviv('1l sentido SOcloeconómico? U

' � p eocuparse por encontrar " 11 d I h· . Olcamente lo . ., os a lstoricismo ,·d l' . s Investigadores at··I·· • d" ea lsta Se 1 t ' 1.1 l f a lClones en un m n eresan por entende l. r " arco más am r r d\ estlmonJQs de una memo ' P JO, pero las reducen '1 la continuidad histórica y

';: i���t��ponen útil para fonalec c�

Al flO de cuentas lo .. ad contemporánea J los. ilustrados. Al dec'idi/ ���antJCOS, �e vuelven cómplices de reSide en su fidelidad al q o espec,flco de la cultura po l. I . pasado rural ' pu ,11 que a Iban redefinie d • se ciegan a los cambo . b n o en las s . d . 'os Uf �D.a.s. Al asignarle una autonomí

O�le a,des Industriales y pOSib,l,dad de explicar lo o a ,maglOada, suprimen Ja tle�e con la nueva cultura :eg�Ul�r

,por las interacciones que do , pero no conocid o. mOn/ea. El pueblo es u rescata_ ReCuerdo la trayecto· l · . rla europea d I c aSICos porque las mot'" e Os estudios foJelo·r,·co . vacJones de s . s su� usos y contradicciones se . u lOterés por lo popular palses tan dispares como J

� repH.en en América Latina E� los texto,s folclóricos produj�';ne�lOa, BrasiJ, Perú y M¿ico vasto conocimiento e'n ' . esde fInes del siglo XIX . plnco sobre J un expreslOn

.es culturales: la reli iO'd os grupos étnicos y sus na, las fJestas y arLesanías �n

SI ad, los rItuales, la medid­compenetración profunda' muchos trabajos se ve una esfuerzo por darle un lugar

cdoe:t�1 mundo indio y mestizo, el sus dIficultades teóricas e

' o de fa. cultura nacional. Pero mente el valor de sus inf�rr:lstemOI?gICaS, que limitan seria­cos aCluales. Aun en los país�� '

p�rslsten en estudios folclóri­de �a cultura popular, com �as renovadores en el análisis corrIente COntrola la may ,od

os cuatro nombrados est d Orla e las · . . , a as y de. la producción biblio T lflstlluc'ones especializa_ Un primer obstáculo

gra Ica. de del reCOrte del Objeto

P:;�s�Ju�

onocimiento folclórico Proce­semeJant� a Europa, como una JO. �ofolk es visto. en forma o campesinos aislados y autos f

Prop,edad de grupos indígenas y poca d'·f '. , u lC¡entes cuya . .

erenclaclon soco I 1 ' s tecnlcas simples modernas. Interesan más 1

1a ?s preservarían de amenazas yendas, músicas_ que los os b,enes cUlturales -objetos I actores que los generan y consu�e:

-J Nlcofe Delmont hace una entlca 3r1lculo "Le rolldore refoul"

en eSla linea de la nocIÓn de Paris, 1986, pp. 259-268 e ou les seducuons de /' archalsOle" L

< H

supervlve,ncla en Su

. , amme, numo 97-98.

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 1�7

I'Sln fascinación por los productos, el descuido de los procesos y ugentes sociales que los engendran, de los usos que los modifican, lleva a valorar en los objetos más su repetición que su cambio.

n segundo lugar, gran pane de los estudios folclóricos Hació en América Latina por los mismos impulsos que los originaron en Europa. Por una parte, la necesidad de arraigar lel formación de nuevas naciones en la identidad de su pasado; por otra, la inclinación romántica de rescatar los sentimientos populares frente al iluminislTl<l. y el cosmopolitismo liberal. Así condicionados por el nacionalismo políJ.ieo y el humanismo romántico, no es fácil que los estudios sobre lo popular produzcan un conocimiento científico.

La asociación de folcloristas y antropólogos con los movi­mientos nacionalistas convirtió a los estudiosos de las culturas populares en intelectuales reconocidos durante la primera mitad del siglo, como se aprecia, por ejemplo, en las funciones oficiales encargadas a los indigenistas peruanos y mexicanos. Desde los años cuarenta y cincuenta. ante el avance de tendencias modernizadoras en las políticas culturales y en la investigación social, la afición a las culturas tradicionales se vuelve un recurso de quienes necesitan reubicar su actuación en el campo academico. Renato Oniz encuentra que el desarrollo de los estudios folclóricos brasileños debe mucho a objetivos tan poco científicos comO los de fijar el terreno de la nacionalidad en la que se fusionan lo negro, lo blanco y lo indio; dar a los intelectuales que se dedican a la cultura popular un recurso simbólico a través del cual puedan tomar conciencia y expresar la situación periférica de su país; y pOSibilitar a esos intelecluales el afirmarse profesionalmente en relación con un sistema moder­no de producción cultural, del que se sienten excluidos (en BrasiJ el estudio del folclor se hace principalmente fuera de Jas univer­sidades, en centros tradicionales como los Institutos Históricos Geográficos, que tienen una visión anacrónica de la cultura y desco­nocen las técnicas modernas del trabajo intelectual). Agrega Qrrizque el estudio del folclor va asociado también a los avances de la concien­cia regional, opuesta a la centralización del Estado:

En el momento en que una élite local pierde poder, se produce un floreci­miento de los estudios de cultura popular; un autor como Gilberto Freyrc podría tal vez ser tomadocomore presentante paradigmático de laélile que procura re�qu¡librar su capilal simbólico a través de una temática regional."

<\ Renato Ortiz, op. cit., p. 53.

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198 CULTUR.AS lIiU}(IDAS

En Méxic o, un largo tramo de los estudios anl ropológit.:t)� folclóricos estuvo condicionado por el objetivo posrcvolll,,:h) nario de consLruir una nación unificada, más allá ele lu divisiones económicas, lingüísticas y políticas que fractura b n al país. La inrluencia de la escuela finlandesa en los folclOli tas -bajo el lema " f)ejemonos de teoría; lo importaJlt� t' colecc ionar" - fomentó un empirismo plano en la calalogad�'n de los materiales, el tratamiento analitico de la información y ulla pobre interpretac i ón contextual de los hechos, aun en lo autOres más esmerados. Por eso, la mayoría de los libros sob,e arlcsanias, fiestas, poesia y música tradicionales enumeran y exaltan los productos populares, sin uhicarlos en la lógica presente de las relaciones sociales. Esto es aún más visible en los museos de folclor o arte popular. Exhiben las vasijas y 1,,, tcjidos despojándolos de loda referencia a las prácticas coti­dianas para las que fueron hechos. Son excep..::ionales los que incluyen el contexLO social, como el Museo Nacional de Culturas Populares de la ciudad de México, c reado en 1982. La mayoría se limita a cnlistar y clasificar aquellas piezas que representan las tradiciones y sobresalen por su resistencia o indiferencia a los cambios.

Pese a la abundancia de descripciones, los folcloristas dan pocas explicaciones sobre lo popular. Hay que reconocer su mirada perspicaz sobre lo que durante mucho tiempo escapó a la macrohisLOria y a otros discursos cienll'ficos, su sensibilidad ante lo peri rérico. Pero casi nunca dicen por qué es importante, qué proceso s sociales dan a las tradiciones una función actual. No logran refornlUlar su objeto de estudio de acuerdo con el desarrollo de sociedades donde los hechos clllturales raras veces tienen los rasgos que define y valoriza el folclor. Ni son producidos manual o artesanalmeJlte, ni son eSI rictamente tradicionales (transmitidos de una generación a otra), ni circulan en forma oral de persona a persona, ni son anónimos, ni se aprenden y transmiten fucra de las instituciones o de programas educativos y comun icacionales masivos. Sin duda, la aproximación folclórica conserva utilidad para conocer hechos que en las sociedades contemporáneas guardan algunos de esos rasgos. Tiene poco para decir en cuanto queremos abarcar las condiciones industriales en que ahora se produce la cultura.

La princ ipal ausencia en los trabajos sobre folclor es no interrogarse por lo que oc u rre a las culturas populares cuando la sociedad se vuelve masiva. El folclor, que surgió en Europa y en América como reacdón frenle a la ceguera aristocrática

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 199

� . \ rimera industrialización IlUcia lo popular y como rep[¡c::i:t�ntO melancólico por sus­de la culrura, es caSi Siempre.

. � masiva fijarlo en las for­traer lo popular a la reOrgan .l�aC1on

omunic�ción custOdiarlo I de producClon Y e ' . l' mas artesana es d' olfeícos naClona lSUS.

. . aria de lscursos P � d como reserva ImaglO

, .' lobal de la ideologla e rra-Si se quiere tener una Sln(d�lS g

olírica cultural con que la bajo, las es(rate!:?ias de e,sru 10 Y

e� escena lo popular, no sólo corrienre folclóflca logro poner

mos..internacionales, hay que en muchos países sino en organl�

laborada, por un con­leer la Carta del Folelor Amer

llCano'

y:probada por la OEA en ·vo de espeCIa ¡stas I junro representau . I f del faldar frenee a avance

1970. ¿Cómo caracteflZa e utud

ro mayores adversarios, los . d 'f' amo sus os .

de lo que i eon ¡ca C d ") podemos resumlf medios masivos y el "progreso mO emo .

así sus afirmaciones baslcas:

·"d r un conjunco de bienes y _ El folclor esta conS(l.r�1 o t�

rincipalmeore de car�formas cul (urale� Hadlc!on

la e 'b)es Los cambios son fl.UI-

I I I Slempte Ina tera · . d lec ter ora y oca. or lo cual se recomlen a a" -buidos a agentes �xrer�os, Plos es ecialisras para q,u� no cionar a los func'On�,f10s,,��

an c�áles son las tradlClones desvlnúen el. folelor Y

st::�ra cambiar". .

que no hay n1ngun.ci rUci°nsfa manera con�tituye lo esenCIal

_ El folelor, enteadl o e e '0 culru;.1 de cada país.

de la identidad Y el pau.Lmonl d nos Gomuníca..::ión, al a�e­

_ El progreso Y los.med,os ¡no er · ción del fo ldor" , desln­

lerar el "proceso final d� des�I:,'�;rder su identidad" a los regran el pa[�lmonlo y ace pueblos amerIcanos.

. ' . exaltación de la cultura local por par,-A panl[ de esta. cuno.sa .

1 la Cana rraza algunas lI­te de un organIsmO lnternaClona , ., n" el" rescare" Y el

d . das a la "conservaclO , . neaS políticas estl�a.

S estas se concentran en . d I t adiCIOnes us propu I I . eStUdlO e aS r

i festivales Y concursos,. a egl�-los museos Y las escuelas, os

. de los medIOS m.Sl-'ó El breve rratamlento .

' d I lación y protcCO n . I I b'en" descaltflcan o o .' gerí[ "emp ea[ os . 1 ,

... vOS se Itmtta a su "un falso folelor". que se difunde en ellos por ser

P lIlar Tradicional con el r.� �e , l� OEh cO�:��et��\;!:�n�Ó�e��:ar:o�s�t�f��(U�Pen Cara�::e:el ��a�i�!��l¿�d(\�

d�(��S;a( ���;I auspicio del Ce�(fo para las �����(:�o��:� Folcl�r. Algunos d� los VCllt"Lueia y el Cenero lnrcrame[¡cano ele

����ns·iófl. mi crÍlicll específica a la C"na argumentos que siguen los expuse efl nque a ,

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200 CULTURAS HíBRIDAS

CULTURAS POPULARES PRÓSPERAS La persistencia de estas

. te . nOCIOnes en 1" 81,3,5 rnUSeográficas o turísticas

po Itlcas culturales, CMr. g.aclon� es incompatible COn el d' y aun en centros de invr.\U simbólico y de las ciencias so . esarrollo actual del meren do popular tradicional que está

clales. La reformulación d� lu algunos foJe/aristas y en nuev�C�rrlen?o �n la autocrítica ti, �o,' r comuniCÓlogos permite eri:;V�stl�aclones de antropól" e oidor en la modernidad

n er e Dtro modo el lu�ur perspectIva de análisis de lo 't E� .P�s[ble Construh una nueva cuenta sus interacciones Con 1

ra IClonaJ·popuJar tomando en c�J(uraJes. Comenzaré a sistem��iUlrura d� éfites y COn las industdua ClOnes a la visión clásica de los t;,�� baJo la fOrma de seis refut .. a) El desarrollo mod

aristas: Iradicionales. En las do�r�:c

n� SUprtme las culturas popularef de la Cana no se acentuó el a as que pasaron desde la emisjó;1 fOlclor, pese al avance de la supueSlo proceso de extinción del �ecnolo.gías inexistenles en IS9

��municaciones masivas y O(r¡n Industna cultural: el video 1 ' o no usadas enlonces en la J� transmIsión por satélites'

os raseles, la . televisión por cable c,?nes tecnológicas y CUlt�r:�e 10, el COn!UnlO de transforma� mIcroelectrónica con la t f

s q .ue �envan de combinar J. No sólo esta expa 'ó

e ecomUnlcaClón. a

folclor. Muchos estu���sn

r�odernizadora no logró borrar el las culturas tradicionales se helan que en las úllimas décadas se. Este crecimiento se deb an fesarro"ado /ransformándo_ causas: a) la imposibilidad d

e,. a menos, a cualro lipos de a la prOducción industrial urbe inCOrporar a toda la POblación de Incluir las eSlructuras y 10:na, b) la necesidad del mercado en Jos CIrcuitos masivos de ca

blen.es S!I? bóJlcos tradicionales � las ,capas POpulares menos i

mU�lcacJon. para alcanzar aun Interes de los sistemas POlítico�tegladas a la modernidad; e) el a fin de fortalecer su hegem . por tomar en Cuenta el folclo da� en la prOducción Cu/tu��;ad�

s," legilimidad; d) la COntinui� os estudios sobre artesa' os sectores populares número de artesanos del v�:as muestran un crecimien�o del peso cuantitativo: un 'inform �m

,en de la prOducción y de su e e SELA calcula que los artesa-

fIJe pubricada bajo el titulo" L C'1l Mt!'(ico llldfgeno núm J9 as anes populares en la época de I . d .

• " a¡')o 111, noviembre-dicie b alO USlrla eulluraj" m re de J987, pp. 3-8. '

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 201

IIOS de los catorce países latinoamericanos analizados repre­enlan el6 por cienlo de la población general y el 18 por cienlD

dI.' la población económicamente aCliva,6 Una de las principales l'xplicaciones del incrementO, dada tanto por autores del área .Indina como mesoamericana, es que las denciencias de la explotación agraria y el empobrecimiento relativo de los pro� duclos del campo impulsan a muchos pueblos a buscar en la venta de artesanías la elevación de sus ingresos. Si bien es ,ierto Que en algunas regiones la iftcorporación de fuerza de trabajo campesina a otras ramas productivas 'redujo la pro­ducción artesanal, existen, a la inversa, pueblos Que nunca habían hecho arlesanías, O sólo las fabricaban para autocon­sumo, y en las últimas decadas se inician en ese trabajo para sobrellevar la crisis, La desocupación es otra de las razones por la que está aumentando el trabajo artesanal, tanto en el· campo como en las ciudades, trasladando a este tipo de producción a jóvenes procedentes de sectores sociecon6micos que nunca se ocupaban en esta rama. En Perú, la mayor concentración de artesanos no está en las zonas de bajO desarro­llo económico sino en la ciudad de Lima: el 29 por ciento.' México comparte su acelerada reconversión industrial con un intenso apoyo a la producción artesanal, la más voluminosa del continente y con un alto número de productores: seis millones. No es posible entender por qué se sigue incremen­tando el número de artesanías, ni por qué el Estado multiplica los organismos para fomentar un tipo de trabajo que, ocupan­do a un 28 por ciento de la población económicamente activa, apenas (.epresenta el 0.1 por ciento del producto nacional bruto y del 2 al 3 por cienlO de las exportaciones del pais, si lo vemos como supervivencia atávica de tradiciones enfrentadas a la modernidad.

La incorporación de los bienes folclóricos a circuilos comer­ciales, que suele analizarse como si sus lmicos efectos fueran homogeneizar los dtseños y disolver las marcas locales. mues­tra que la expansión del mercado necesita ocuparse también de los sectores que resisten el consumo uniforme o encuentran dificultades para participar en él. Con este fin. se diversifica

f> Cilado por Mirko Laucr, ¿o producción urlf$unul en Amirica ¿atino, Fundadúu friedrich EbcrI, Lima. 1984, p, ]9. La estimación del SEl.A no incluye a los pabc\ que no penenecen a tlicho sislema, pero el unico ausente con protlucdón signifkmiva 1'\ Srasil.

.

7 Mirko Lauer, Cr/tiC(J de lo ortesonia, Plásticu y sociedad en los Andes /1I.'rJltI//U\. LJESCO, Lima. 1982,

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202 CULTURAS HiBRIDAS

la producción y se utir . y la música folel'

' Izan los dlSenos t radicionale 1

pesinos, las mas�:,�a, que siguen atrayendo a i�días arlesanía,

lec[uales esl d" e mlgrantes y nuevos gru

genas, cam·

. • u lantes y l' pos, como· t

mOlivaciones d ar IStas , A Iravés d 1

In c,

una derinici6n �o��I�:a

sectOr -afirmar su ide�lida:d variad a.

guslo refinado nacional-popular o la d'

' ,', marcar

mercado conlri�on arraigo Iradiciona

l- eSla �SIInCIOn de UII

parezcan ciert oye a exlender el folclor 'Po

mpllaclón del

innegable os usos comerciales de b

"' r discutibles que

que gran parl di ' lenes folcl6ri

culturas tradicion I e e crecimiento y la dOf . , cos, es

del d' a es se debe a la

' , I uSlon de las

artesa'���;, �os fesliva les de d anz�:o��c ��;i,de las induslria�

masivos, La �opor supuesto, a su divu lgación"

S que Incluyen

nacional e inle��������7n r�dial y lelevisiva a':p�:fil;�

:cdi�S

�c�::e con el valse criOIJ:�sl,�

a�h1ceh

repercusión local, eCs��,�

'. cuartetos en la Argent" a peruanos, el ch ama .

cancIones gauchas "na, la música nord'

me

"icanos, incluid en Brasr!, los corridos revol

esllna y las

los m d' os en el repertorio d

' UClonarlOS me-

En �e:�s �leclr6niCOs 1" nueva canc

e qUienes prom"even en

los E er ugar, SI muchas ramas I

on,

décad�lsa��� 1�I�noamericanos incr��:�:�lr�n

crece n es porque

y subsidios �oy a la producción (crédi lOS a

en las ultimas

difusión (m�se;sc�r�os, elcélera), su conserva:i��sanos, becas

los po ul ' Iros, crrcullos de venl

' comerCIO y

diSmin�ya�rl:'�' Hay d iversos Objelivo: y/alas de especlácu­

fomenlar la e esocupac!ón y el éxodo del �a�p

ear elmPleos que

lurism xportaclon de biene '

, o a as CIudades

�: r� ;i':,;:I���

vl�c�:;:� � ���l�g: � � ���

�'a rd\��

d;C����II:'¡ d::

rf���I�;

pa rlmonlO q naCIonal ba' I f

clases y etnias ue parece Irascender las d'

, JO a orma

Pero lod '

1VISI0nes enlre

. os estos liSOS d I SI bies sin un hecho bás

iCO� la

a cult�ra.tradicional serIan imp

artesanos " ,conllnuldad I 0-

en manl ,muSJcos, danzanles y poel

en a producción de

formas ��e:i�� h

derencia y renovarla

a¿:�;�slares, ,i?leresados

• e organización y pen . el vaclOn de estas

8 . . samlentQ se ex r

, Desde p,m"plos de los

pica por

revitalización que la e ��enla, autores de varios .

poslbl[;lan al lo lclo" B��:rc .. "zadón y el co",umo :'''::s " han ocupado d, la

soC/edodecon(�m oro G. RlbeJro y o(ro�, O arleso

cl?�es no Iradicion<lle.s

1983;, Rod�llo B:Cerrl�e��:I��ART,;1l n<l;luJO Nadonal �:;��;,onol e seu po",1 ,'"

econom.ca ,en 'arios, Tex, on, Las arlesanlas: la necesidad

ore, Rlo de Janel,o,

os sobre {me popllltlr FON!\ R T . de tilia pel �pccliv:t , ' ·¡'(lNAI'AS, México. 19H2.

203

l-A PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR

razones culeurales, pero eambién, como dijimos, por los inee­

reses económicos de los produccores que buscan sobrevivir o

aumentar sus ingresos. No desconocemos el caráceer conrcadiceoeio que eienen los

esrímulos del mercado y de organismos gubernamentales al

folclor. Los estudios que cieamos hablan de conflicros frecuen­

tes en"e los ineereses de los prOOuccoees o usuarios de los bie­

nes populares Y los comercianees, empresaripS, medios masivos

y Escados, Pero lo que ya no puede decirse es que la eendencia

de la modernización es simplemence provocat la desaparición de

las culeuras ([adicionales, El pcoblema no se reduce, eneonces, a

conservar Y rescacar ([adiciones supuestamenee inalceradas, Se

"ata de preguncaenos cómo se están cransfoemando, cómo

ineeraccúan con las fueezas de la modernidad,

b) Las (ultllras campesinas Y tradicionales ya no representan la

parte mayof'¡taria de la cultllfa popular, En las úleimas décadas,

las ciudades laeinoamericanas pasaron a conrener enere el 60

y 70 poe cienco de los habitameS, Aun en zonas rurales, el folclor

no eiene hoy el caráccer cercado y esrable del universo arcai­

co, pues se de5O([olla en las relaciones versáeiles que las "a­

diciones reien con la vida urbana, las migraciones, el eurismo,

la secularizaci6n y las opciones simbólicas ofrecidas tanro por

los medios elecrcónicos como por nuevos movimieneos reli­

giosos o por la reformulación de los aneiguoS, Hasta los mi­

granees recienees, que mancienen foemas de sociabilidad y

celebraciones de origen campesino, adquieren el caráceer de

"grupOS urbanoides", como dice un eenomusicólogo brasile­

ño, José Jorge de Carvalho, De ahí que los accuales folcloristaS

siencan la necesidad de ocuparse a la vez de la producción

10calJ regional ranco como de la salsa, los [iemos afro, las

melo ías aborígenes y criollas que dialogan con el jan, el

rock y O((os géneros de origen anglosajón, Las tradiciones se

reinscalan aún más allá de las ciudades: en un sisrema inrer­

urbano e ineeenacional de circulación culcuraL Si bien siem­

pre hubo una corriente de formas tradicionales que unieron

al mundo iberoamericano, agrega Carvalho, ahora

",existe una veceieme de formas híbridas que cambién nos une,

siendo posible idenrificar relaciones de nuevOS riemos populares

brasileño s con nuevas expresiones de B oliv i a , Perú, Venezuela, el

Caribe, México, ercéreca, No es posible _concluye- compcender

la ccadici6n sin compcendec la innovaciónY

, J"" Jo,�c de Ca<valho, () IUK" d. ,,,1 .. ,, Iruditi"ul .. ",¡,dudl,ncd""u,

",,,,,I,,lón Un iv",id"d, de B.aslll", B,.silla, s"le An((opOlog;" nóm, 77, 1989,

pp. K� lO,

Page 9: Garcia-Canclini-Culturas-hibridas-CAP V.pdf

204 CULTURAS HíSR(DAS e) Lo popular no se canee la anrrop l '

nlra en los objelos El d ' d

O ogla y la sociología sob l ' I es t u 1 0 acrual . I r

�CtoS populares en sus cond " re a CU rura s i rua los pro

fdenn�i�

onsumfo Los folc 1oris:��

oinnen�i

c��ómicals d e procluc

. I c a n o l k e n com . s por a semlOlog r"

comuntcac ionales E . pa r r a m I e n ros y p '.

lo I . n n Inguno de ro cesos

N POPu ar sea congelado en pa, . e s r o s casos s e acep ,a que

'01 ,s lQ'-:lera l a cu l rura rrad i cionrallmoo l,os de b ienes es tab les

ClrarIa O fue ' . es VIS ta com "

.

B l I . rza es ra C l ca e i nm b l o norma au-

sa�c 1e-, S Ino un caudal que es ur�

ta e -escr i be Ma rcha

gru�:� ecipeC lenc ias previas sobre \Izado hoy, pero es tá ba­

ve- d e ar respuesta y v incula

a manera que t iene u n

I z e una colección de ob j e t de a su en to rno soc i a l " En

a tradIción es pensada como�; o e cosrumbres ob je tivadas

:r;�:���:,���ón , p toyec tado h��a':l�a��

sdo°p�:/I

e l e .cc. i ó� , ';

L . fl . eglt lmlzar

a l,n uencia i oreraccioni r �oftClb ,-;ye a conceb i r l a fo:m��·�tnoTetodo lóg i ca r amb ién

l�s I c¿clon social como tesu l rad�

d y . os cambios de la sig­

ci ó'n d�s�b sU perspe c t i va , e l arre p���;� racc l ones y r i t Ua ­

ideas n ' I J e tOs , n i l a i deolog ía su ba l t

r no e s u n a co l e c ­

dos s' I as cos tUmbtes repereorios

f erna un S I S tema de

lect iv�n �i

r�ma tlzac iones d i nám i cas d �O! d e prác t i c as : tO ­

do . .- d os fHuales explica R b

a exper i encia ( 0 -

tu m inI O ande cada s�ciedad m ° f

e,r ro Da Mana, son e l ar como pe

aOI testa lo d d urab les d 1 renne o e t e rno , " haS ta I

q ue esea s i -

��s objeto: i n�r���ae�

ol��l�� se m ani fieS t�� ':r�toCrt �Sue

m:�

r i t��� ��nDe� �a��r;o�d::tr:�;:

����I:�ei�c

ei¿�

se�;��;i v

vai 'di:¡

f�s t�ad l C l ón se muestra mejo;

u:n

afn lo que en l a sociedad

lenes Inmóvi les . ) as I nteracciones que en

ti) L o popula¡' n o es mono l ' ceb" folk, más que com!O

1 0 de los seelores paPilla,.., Al co cas social s

paquetes de obj , n­

culo fa t le y p tocesos comun i cac ionale

e tos , c omo prác r i -

I a I S ta , na rural i zante

. s, se qUlebta el vín-cu turales con grupos fi jos . L2s

u�of��C 1aba c iertos produc ros

or tstas prestan atención

I U Marh:a BJ:ache "Folcl l�s�¡cu(O de Cien�ias A or y cuhu�a popular" , RelljSln d ' . .

diCiembre de 1988 2 ntropológH.:as , Univers id d d e If/.veJIIg4CJOIltJ Fold6ric4J

" Robmo D, , p . 7 . ' e Buenos A;<es, n ú m . 3 '

1980, p . 24. M"" , Camava;" mn, .. d", , hl . Z

' rOIJ, ahar, Río de Janeiro,

205 LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR

al hecho de que en las sociedades modernas una misma persona

puede patticipar e n diversos grupOS folclór icos , e s capaz de

integtarse sincrónica y diacrónicamente a varios sistemas de prác ­

ticas simbólicas: rurales Y urbanas , bar r i ales Y fabr i l e s , micro ­

sociales Y "massmediáticas" . No hay folclor só lo d e las clases

oprimidas, ni el único tipo posible de relaciones i n terfolclór i ­

caS son las de dominación , sometimiento O rebelió n . En últ ima

instancia , llegamOS a nO consid� rar ya

.. . a los grupOS como organizaciones estables e n s'u composición Y e n su

permanencia, dOladas de caractedsticas comunes. No hay un conjuntO oe

indiviouos propiamente folclóricos; hay, sin embargo, situaciones más o

menos propicias para que el hombre parücipe oe un comportamiento

folclórico. '2

La evolución de las fiestas tradicionale s , de la p roducci ón y

venta de artesanias , revela que éstas nO son ya tareas exclusivas

de los gtUpos é tn i cos , ni s iqu ie ra d e secto res campe s i nos

más amplios , ni aun de la oligarquía agraria ; in tervienen

también en su organ ización los ministerios de cul tu ra Y de

comercio , las fundaciones privadas , las empresas de beb idas ,

las radios Y la telev isión ." LoS hechos cultu r ales Jolk o tradic io ­

nales son hoy el producto mullideterminado de actores populares

y hegemónicOs , campesinos Y u rbanos , locales, nacio nales y

transnacionales. Por extensión , es posible pensar que lo popular se constituye

en procesos híbridos Y complejos , usando como signoS de

identificación elementoS procedentes de diversas clases Y na­

ciones. Al mismo tiempO, podemos volve rnoS más perceptivos

ante los ingredient es de las l lamadas cul turas populates que

son reproducción de lo hegemóniCO , o que se vuelven autodes­

truclivos para los sectores populares , o cont t a r ios a sus

intereses: la corrupción , las actitudes resignadas o ambivalen­

tes en relación con los grupOS hegemónicOS . e) Lo popular nO es vivido p o r l o s suje toS populares com o

complacencia melancól ica con .Ias tradicio nes. Muchas prácti­

cas rituales subalternas aparentemente consagradas a repro d u ­

cir el orden tradicional , lo transgreden humorísticamente . Quizá

l2 Manha Blache, op. cit., p . 29.

" Veanse, eotre otrOS, los librOS de Gob; Slromberg, El juego det coyote . Plored.

y a,te en Taxco , Fondo de eullura Económica, Mixico, 1985; Calherine Good

Eshelman, Haciendo la lucha. Arte y camercio "ahuas en Gu,,"''"' Fondo de Cullu,"

Económka, Méx.ico, 1988, y Mirko Lauer, op. ei!.

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206 CULTURAS H iBRIDAS una ancolo�ía de la. documeneaci6n dispersa sobee humor ri­eual en Amenca LaClna volveeía evidence que los pueblos recu­rren a la nsa para,cener .un rraro menos agobiante con su pasado. Proponemos la hlp6eesls de que la acrieud es más aneisolemnc cuando se c�a(a de trad iCiones cruzadas en conflictO. En carna­vales de vaCJos países, danzas bai ladas por indígenas y meseizos parodl�n a los canquls

.radores españoles, usan grotescamente sus reaJes, la paraferna_l,a bélica. que reajeron paea la conquisea. En el carna�al brasdeno, se JnVlcrren los órdenes tradicionales de una sOCiedad donde la i n cersecci ón de negros y bla ncos ernlas :nClguas y grupos modernos, preeende resolverse baj� Jerarqu,"s severas: la noche se usa como si fuera el día, los hom­bres se d l frazan de � ujeres, los ignorances, los negros, los rea­baJad ores aparecen enseñando el placer de vivir aecualizado en el canto, en la danza y en la samba " , 14 No hay que oprim.iz�r e.sas transgresiones al punro de creer ( ue deshacen, al re, vlfid, ca� his tOrias propias, la readición undameneal de la domlfiaclOn. El propio Da Marea reconoce q u e en el carnaval �e da un juego enere la reafirmación de las �tadlclOne� hegemon�cas y la parodia que las s u bvierre pues 3 �xl:'loslon de lo ! l IC itO es �á l imi tada a un perjodo corro, defi nido , luego del cual se relfigresa en la organización social eseableclda. La rup rura de la fiesea no liqui d a las jerarquías n i , las. deSIg ualdades, �ero su i rreverenci a abre una relación mas l l b�e, menos, f�ralJs(a. con las convenciones heredadas. Tam b i én en Mex lco, en los AIros de Chiapas, el car naval es U? momento de elaboracJón sim bólica y humorística de (On­�JC �OS superpuestos . Los ne$t?s caricaturizan a los ladinos, unos mdlge?3,S � otros, y se escenifIcan las tensiones étnicas rememo­rando 1 C0nJcamenre la Guerra de Cas ,as de 1 867-1 870. La pa­rod ia es usada en Z,nacanrlán, Chamula y Chenalbó, COmo en o[r�s parees, para subestImar a los diferentes (onos indfgenas ladlnos� b lancos) y desaprobar las desvi aciones de conduna e� el propIO �rupo, es decir, como a u roafirmación ernocénrrica 1 5 Per? ,amblen puede imerprerarse q u e l o hacen para ,educir ·el caraecer opreSIVO de dOmJnaClones cen tenarias . Porque los confliecos i n rercuIrurales han s ido semejanees e n o�ra� zonas de Mesoamérica no es extraño que semejan_ res cacneas paródicas se encuenrren e n muchos pueblos. S i n

;� R: da �atta.' op.riJ,.' p . 99. l . C

· Vl lcrorEla Relne.r B[I Cke�, Hlt1/1or ritNal en la n/¡ip/el-Nirit de ChioPQJ Pondo � 1 U rura 'con6mlca, MéXICO, 1986. I

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 207

embargo. la exégesis d e estas fiestas suele d estacar ú n ica,mente lo que en el humor ritual sirve para burlarse de las autO ridades v caricat .urizar a los extranos. Algunos autores, como ReIner I J ric ker a l observar l a rrecuente relación del h u mor ritual c on las con'ductas desviadas , sugieren otra funci ó n : el �Onlr?1 \ocia1 . R i d iculizar a qu ien usa ropa ladina o al funCIOnario �orrupto serviría a los pueblos indígenas para anticipar Jas. :-.anciones que sufrirlan quienes-sc; ap arten de los comport�­mientos tradicionales o agredan al propio grupo. Pero nadie p,r ueba, anota esta autora, que haya una v incu lac ió n d e causa a erecto entre la car icatura ceremonial y el reruerzo de las reglas. No puede a ri rma rse que e n l as sociedades que se burla.n de c;iertas conductas éstas ocurran con menos frecuencIa, nI que el tcmor a ser ridic u l izado, y no otro temor -sobrenatural. o legal- sea l a motivación para ev itarlas . . A nu est r o modo de ver , esta preocupación generalizada por l a norma l i d ad va u ni d a a la elaboración simbólica d el c amb io y de las relaciones entre trad ic ión y modernidad. Es la interpre­tación que nos sugiere el trabajo de campo en la zona purépecha de Michoacán. Vay a detenerme en un ejemplo -los diablos de Ocum ich o- entre los muchos q u e manifiestan esta ru nción del humor en l as [jestas y las artesanías .

Vuelvo a ocuparme de los d iab l os de Oc umicho, a los que analicé hace ocho años 1 6 tenlendo en cuenta que desde enton­ces se h an converl ido �n uno de los prod uctos alrareros más exitosos de lodo México, y lo que agregan varios trabajos publi­cados en los ochenta. Los diablos son hoy u na tradición tan ú l i l paJa que los habitantes de Ocu micho se identiriquen ante olros como su lengu a y sus ceremon ias antiguas, aunque nacieron hace sólo tres década s . ¿Por qué comenzaron a hacerlos? Dan u n a e x p licación económica y cuentan dos milos .

En los años sesenta d isminu yeron las l l uvias y algunos ejidalarios cercanos se aprop i a ron de sus tierras más fértiles. Tuvieron que expa n d i r la alrarería, prod ucida hasta entonces por pocas rami l ias para necesidades cotidianas del pueblo, con e l [in de venderla y l ograr ingresos que co mpensaran lo perdIdo en el campo. A esa explicación, se agregan los mitos. Uno dice que e l diablo - personaj e importante en las cree.nc las precor­tesianas de la regió n y ta mb i én durante la coloma-

" . rccorria Ocumicho y molestaba a lodos. Se metía en los árboles y los ." Nés¡oc Carda Canclini, Las culJuras populares en el capitalismo, cit . , caro VI,

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208 CULTURAS HÜU{lÜAS

mataba. Entraba en los perros, y no hacían mas que agilarse y gritar. LUl"gtl persiguió a la gente, que se en fermaba y enloquecía. A alguien se le ocun it\ que había que darle lugares donde pudiera vivir sin molestar a nadie. Pm eSO hicímos diablos de barro, para que tuviera dónde estar.

El otro relato se refiere a Marcelino, un muchacho h uérfano, homosex ual , ¡nkiado por la abuela en l a cerámica, que comen· zó a hacer " bellas figuras" h ace unos treinta año s; primero hizo ángeles y luego se dedicó a los diab los, a partir del encuentro con el demonio en una barranca. Al ver lo rápido que crecían sus ventas, que lo invi taron a ferias artesan ales en la ciudad de M éxico y en Nueva York , los vecinos aprendieroll y perfeccionaron la técnica, siguieron variando las imágenes. aun después de la muerte de M arcelino, ocurrida cuando todavia era joven.

Ambos relatos son contados con varia ntes múltip les, como ocurre cuando distintos miembros de un pueblo contribuyen a darle én fasis diversos y lo actualizan. Así renuevan el valor dc mitos fundacionales para una actividad inestable, que en pocos años dio prosperidad a unas cuantas familias y permit ió la mejor supervivencia de muchas otras. Ahora los d i ablos cir­culan por todo el país y en el extranjero, Sus imágenes, que mezclan las serpientes, los árboles y las cas�s purépechas con elementos de la vida moderna, con escenas blblicas y eróticas, ganaron un lugar por el atract ivo de esta am bivalencia en las tiendas urbanas. Los diablos se ven tanto en escenas sacras -en los nacimientos, en la últ ima cena en lugar de los apósto­les-, com o en la reproducción de las más cotidianas de Oeumicho: la venta de alimentos, un parto, la conversación en la puerta de u n a casa. Llegan a pilotear aviones o helicóp­teros, hablan por teléfono, se dedican a la venta am b u lante en las ciudades, pelean con la policía y hacen el amor con sirenas, o con una mujer purépecha montada en un anímal de siete cabezas. Es un arte que habla de su vida propia y sus migraciones (diablos subidos al techo de autobuses que viajan a Estados Unidos). Se burla de los ritos católicos (que practican sincré­ticamente), y seduce por l a l ibertad con que recrea las idas y venidas entre lo tradicional y lo moderno. Arte que los represent a , pero que es hecho para otros (ningún poblador usa los diablos en la decoración d e sus casas), se refiere a los otros como adversarios de q u ienes los diablos se ríen. Las i m ágenes menoS mim éticas de sus tradiciones representan lo que experi­mentan los herederos de esas tradiciones cuando algún miem-

. bl 1 28 d ·ulio de J830 de Carmcla Martínez, a partir de Lo libertad gUIando 01 pue o e e J '

Eugene DelacroiJc

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Antonia Manínez, a panir de! aguafuene anónimo Bombardeo de lodos los (ronos de Europa y caída de fodos los (irunos poro la felicidad del universo. Guadalupe Álvar�z, a partir del �rabado de B�nha\ld Tomo de la Bastilla.

Page 13: Garcia-Canclini-Culturas-hibridas-CAP V.pdf

Vir1(inia Pascual a '

. partir del grabado an6nim e ' o ancalUra ('onlra M . ana A n ronielD, Carmela Marlinn a partir del grabado anónimo El ""rlugo se guillo/in" a " mismo.

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Amale anónimo, producido en Maxela. Amale de Roberto Mauricio. de San Agu!>li n Oapan . Guerrero.

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Venta de ama!e� en e llern<:lva('a . rOl r' . agra la de Carherinc Good E'h I , e mano

Negociando con un revendedor. FOIograria de Catherine (Jood E h � e/olan.

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 1 7 I � I' I I de cada familia viaja a los Esrados Unidos para trabajos [t;IIl -1 ' I I I'aks. O sus experiencias cuando el Fondo Nacional d<: b� ¡\ ! l c'simias y el Insriruto Nacional Indigenista les enseñaroll a ol,I',ani zarse en cooperativas ("grupos solidarios"), a manejar cré­" i ros, cambiar tos remas y el barniz de las piezas, usando pintu-1 .1 ... ,o.; in réricas pero con un tratamiento que simule antigüedad en ,,1 "s['ecco final .

En m u y pocos años, los pobladores de Ocum icho lograron desarrollar una técnica sofisri'Glda. una imaginaria en (cns­I . tore renovación y hasta un soporte mítico que relaciona los t am bios con su historia lejana. Por su patte, las instiruciones oficiales contribuyen a poner en escena este arre a través de "na disrribución extensa, inviraciones pata exponer en ferias ; n rernacionales, concursos y premios que leg i t i m an ese modo de producir e innovar.

¿ Es la apertura -crítica o burlona- hacia la modernidad, y no la simple autoafúmación, l o que los arraiga mejor en las uadiciones? En paree, as.í parece. Pero hay algo más. Lo reve­b, un estudio comparativo de Ocu micho con Otro pueblo cer­cano, también productor exiroso de alfarería: Patamban, 17 Los artesanos de este últ imo, que producen loza de uso di ario, al haber generado su propio mercado basándose en la calidad de su trabajo y e n acciones independientes de comerci alización, consideran a las instüuciones oficiales como un tipo de inter­mediario enrre Otros. Gouy-Gilberc encuentra una correspon­dencia entre esta mayor autonomía comercial y la menor pre­ocupnción por afianzar un poder polírico ptopio o su sistema religioso tradicional. En camb io, como para Ocumicho el ac­ceso al mercado se da casi exclusivamente a través de insti tu­ciones gubernamentales, la precariedad de sus lazos comer­c i ales y la dependencia de agentes económicos extraños los vuelve más sensibles a la I:eafirmaci6n de los JignoJ de idenri­dad (lengua, vestimenta, sistema de catgos religiosos) y a la defensa de u n poder civil controlado comunitariamenre.

En esta línea, podemos leer el senrido humorístico de los diablos como recurso s imbólico para elaborar las rranskiont:s bruscas entre lo propio y lo ajeno. entre la reproducción de Iv conocido y la i ncorporación de elementos nuevos a una pn· cepción teformulada de sí mismo.

11 Cet'ile Gouy.Gilbeu, OW/lJhhtJ J PatamlxJn. Dos ,,¡alleraJ de SI' a,lrJllflfl. ( , I·'t I t i d'Ecudes Mexicaines er Centramericaines, México, 1987.

Page 16: Garcia-Canclini-Culturas-hibridas-CAP V.pdf

2 1 1i CULTURAS HtSRIDAS La ';l0v j 1� zadón de rodos los dnorla érnJca (activación de las

reclurs�s culrurales dcorro de una . e cargos d 1 f re aCJOnes d 111 ,-

úJr;ma fo�m: d:s l�sras, etCérera), puede ;o�;:enre�co. del sis tema

:;lOdnjo cu ltural

é[r�f;�re;�::� a una especie de co��7ac���a��f

a u�a a enconrrar vías de ' d

� un recurso que permj [ 1 parr�_ a apracJ6o. '" a a a comunl_

En 1989 1 . . es propusIeron d ' car figuras con el rema da I f Z alfareros de Ocumicho f .

Ueu:��;,,��:��ora del Cenr�o

l��f;u

o;�cd�n¡J�ancesa Merc:�r�;

roria. Como ra�;on �scenas revolucionarias yXIIC

O enl P1ads, les

' . OS pJnrores y " es re a ro la h ' , ��cf������(u

a!��cjÓdn la icon���:[g�u�u

e�����cruyeron des�� dieron Su v " oc e la modernidad J a ver ese acon­la gujJ loti �:

sJon de la toma de la BastiÍla�sdaer�s:�as purépechas

Fernando d I . na AnconJ e" y que "nin ún

e Paso escfJbió en el carál lab barbarTe y fa

u����l�:d,:

it

del d�undo t7f:e �f �a

o��pp��icidón

o ras no sabían . Os 10 Jgenas que r d ' 10 e

memoria de 1 mucho de la revolucion f p o uJeron esras

pañales _ os horrores realizados por J

rancesa,. pero (jenen estas rierra¿� S:r

aJ�rmaban de los sacri(�:j��nqUlSrado:es es­estos alfareros �o

ad"6,oner la modernidad E¡�e ocuman eo

les facilitó repres�nrJa /os y serpientes en ;us ob

argo traeo de grotesco e 1 ar o que pudo hab d ras SJn duda dad. La pr�se�;7:01uci6n que buscaba la

el:be�r

Contradictorio y piezas del riesg

deflo Jnfernal -dice Del

p ad y la frarerni_ 1 o n31 . pese 1 aSO-ale) ras, Os purépech d ' a a aparjenda r '

. d

a a eStas b as emue us elca e s f' re conc'ca el ho b Stran saber que "la Id

us Jgu-/! L m re y la JOgenuid d crue ad del hom

. a preJe1"vación pura de

¡ d

� . no son compatibles" ) 9

-reC/l. "JO pOPlllar p

al Ira ¡(¡afIeS no e ' .

auténtico y g ar,! reproducirle y reela'-o

J JJ.emprt! e/ mejor anara más" 1 o Yar lit /Jttl "ó, " res, comerciantes d es �a consigna de much

aCl n, Sea esrudjos u e. arresanJas y funciao '

Os promoco_ indiscipli�a;or�{ fJO algunos folclor is ::�

os culrurales . Los demueStran que a ��

en haCJendo sobre las arc�s:"-troP610gos De un modo ao

'1 ces OCurre lo ronceado Olas Impuras

COres de am"e est�:gO a los alfareros de O�umic . CJcas sobre "1

. h�CJendo repensar la I ho, los PIO-a exc1ncJon inev i table" d

s a armas apocalíp_ 1'; UCIII , p. 57. e las a r resanías y los

, F�rnll.ndo del Paso " . . " O(IIIJ1/(ho, Centre CIJJr�re(tJlId�bl� la revoluci6n francesa"·· L . CXJque, París , 1989 P 6' 1 '6

t.I ¡rou COlllellrJ , p. - 2.

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR

nexos entre lo cu l to y lo popular. Cuando hace treinta aí\o,o¡ varios pueblos de Guerrero comenzaron a producir y vender pinturas hechas en papel de amate, en pane por influencia de artistas, algunos folcloristas pronosticaron la decadencia de sus I radiciones étnicas. Catherine Good Eshelman i nic ió un estu­dio sobre estas anesaoias en 1977, a partir de la teoría predomi­nante entonces sobre el lugar de la producción campesina en la formación capitalista mexicana: las artesanías serían una for· ma especírica de participaciOn en este sistema desigual , una vía más para la extracción de excedentes y debil itamiento de la organización étnica. Despu·és de vivir varios af'los en los pueblos productores y seguir el ciclo de sus adaptaciones, tuvo que admit ir que la creciente interacción comercial con la sociedad y el mercado nacionales no sólo les permitían mejorar económicamente; también iban fortaleciendo sus reláciones internas . El origen indígena no era "un detalle folclórico" que daba atracción exótica a sus productos. ni un obstáculo para incorporarse a la economía capitalista. sino " l a ruerza movi­lizadora y determinante en el proceso" .20 Como lo muestra el trabajo histórico de la autora, esos pueblos pasaron largos periodos experimentando estrategias. muchas veces frustradas, hasta llegar a los hallazgos económicos y estéticos de las pinturas en amaleo Su origen está multideterminado: nacjeron en los años cincuenta, cuando los nahuas de Ameyattepec. a lfareros desde antes de la conquista, que vendían sus másca­ras, macetas y ceniceros en ciudades cercanas, trasladaron las decoraciones de la cerámica al papel de amate. Los dibujos eran antiguos. pero su difusión nacional e internacional em· pezó al volcarlos al amate, que -además de posibi l i tar com­posiciones más complejas- es de menor peso que el barro, menos frágil y más fácil de transportar.

Los fI cuadros" son hechos por hombres Y mujeres. adultos y niños. Muestran escenas de sus trabajos y fiestas, valorizan­do así tradiciones élnicas y familiares que siguen reproduciendo en las tareas campesinas. Los propios artesanos controlan casi todo su comerc io . permiten a tos i n termediarios una inje­rencia menor que en otras ramas artesanales, y aprovechan sus puestos o ventas it inerantes para ofrecer trabajos de otros pueblos (máscaras, piedras talladas y copias de piezas prehis­pánicos).

20 Ollherine Good Eshelman, Haciendo lo fucha. Arre y comercio nahuas de

Guerrero , op, cit., p. 1 8 .

Page 17: Garcia-Canclini-Culturas-hibridas-CAP V.pdf

220 CULTURAS HIOI HOAS

Según la encues t a , aplicada en I m,an en A meyaltepec, el 4 1 p or

' 980- 1 98 1 por Good 1',h,'1 !�Jo en ,las artesa nfas m ás d e cu���nro �e ,las fam il ias galJuh. . por c J�nt? de dos a cuat ro salari o sa

, a,nos mini mos, y 0" 0 :nte r�edlaflOS q ue se apropia n d eOS m lo l m OS . Sigue habit:udo os mas especuladores SOn uien

u n a parte d e la gana llt.'ju por los amates y los revende; en es pagan e n t re 1 0 y 20 dril,, , ,,; arte t o ba l azteca" a 300

Estados UnIdos como " , ' que usan ' - ' o 400 dólares Ta m b " gen"",,, 1 ' dlSenos de estos pueblos e '

lén hay emprc" " es y cajas de pañ uelos d e pape l , n d

man teles , tarjetas post. a esas .For m as de explotación '

S I n af ies nI ngún pago . PC�r a[leSa n la, ,sus ingresos y nivel de com unes c o n Olros t ipos de." a Xfomedl O de los campesinos m���cS:::O �,o n m uy Superiore"

. unqu e estos artesanos tien os. c lal. extendida POr casi tod o

e�1 un a

, profusa ac t i v id ad comer �esaten��r la agric u lt u ra , n i las obt lS• �e orga n izan para no os serVICIOS c o mu n i tarios l ' ¡gacJones cere m oniales 111' Cn tie ' . n Vlenen las . •

d rras. anI males, vivienda s y f �ananclas arresa nales to as las familias e n la Venta d

Jesras. I n r ernas . A l ocuparse USar SUS recursos y fuerza de

: a�t�sanl as, a nadi e le COnviene comercio Se m ueven indivl'd Ira aJo corno mercancías. En el zan s u a m e n te o e n f ' 1 ' . us ventas usand o las . am i la, pero reali� J n f�rmación sobre c i u d ades J

;�d e s co.JeC l i v as para c o mparti r d U�le.ndo f a s condiciones ma/e�� at e Ins�a J a rse en ellas repro_ Co t�d l .. na, Decenas de artesano�a e\y SIm bólicas de s u vida tUrIstlC? , rentan u n sec t o r d e u n a n a �as llegan a un cen tro m Cnte tle.n d en meca tes para col �ensl6n barata e i n m edia[a� en armanos, almace n an a ua e

g a r , a ropa en vez de guarda rla ��ar.to, colocan altares, :repa�a�aftaros �e barro dentro del gA

llICn e.n el m ercado para que . a COmI da O con vencen a . (raves de l a compra de m

g�,se a su m a nera . ajenos transfieren parte d e s arenales y el Consum o d e bienes y tra�snacional . pero el contr�J

e�ceden (e al n: ercad o nacional fuentes d e SubSisten cia y el COme á s o

dm e n os Igual i tario de sus SOst��er Su identidad étnica G

rCI? e a n esanías les permite trad,c,ones (el COntrol Colec : racl a s al cuida d o de ciert as rec¿,rOCid a d ) , la renovación

t�veo

s de ��s t l er ra s y el sistema d e m o O a U n a interacción com J � O lCIO a rt esana l y e l reaco_

2

p eJa Co n l a moderni dad h a n I E n el mOmemo de r cada 100 ho ar

. ap lcarse la encuesta diada a r'n ' . más de cien d�I<l%s�l:::I�no� re�ian ingresos meno;es �l' �/I���� �.I�s oche.rHtI, 35 eJe 1988, p. 214). r gUI ar Camin, Desp/fé'idel milogro

e �nlmo, o .sea poco , a 'j Arena, México,

LA PUESTA EN ESCENA DE 1.0 POPULAR 221

1 1 11'.1' • .1<..10 una independencia floreciente q ue no h u bieran conse­,l uido encerrándose en sus relaciones ancestrales .

1 / 1 CONVERSiÓN HEGEMÓNtCA y RECONVERSIÓN POPULAR

" : 1 incremento de las artesanías en países i n d u s t r i a l i zados I cvela, según señalé ames, q u e el avance económico moderno 1 1 0 imp lica el iminar las fuerzas producl ivas que n o sirven d i rectamente a su expansión si esas fue rzcl's cohesionan a un �,,�c t o r nu meroso. aun s a t i s racen necesidades sectoriales o las l1e una reproducción equi l i brada del sistem a . A la i n versa, y complemen tariamente, la reprod ucción de las tradiciones n o l:xige cerrarse a l a m odernizac i ó n , Además d e estos c�sos I n e x icanos, O l ros ue A mérica L a t i n a , por ejemplo el d e Ola­valo en Ecuador, 22 m ucstran que la rcelaboración heterodoxa -pero a u [ ogesl iva- de las tradici ones puede ser fuente s i m u l­tánea de prosperidad económica y reafirmación s i m b ó l ic a . Ni la m o d ernización exige abol ir las tradici ones, ni el d e s t i n o ratal de los grupos t rad icionales es quedar ruera de la m odernidad ,

Es sabido q u e en otras zonas de México y de A m érica Latina los indígenas no han logrado est a adaptaci ó n exitosa al desa­rrollo capi talista. Voraces i n termediarios. estruct u ras arcaicas e injustas de explotación campe s i n a , gobiernos a n t i d e mocrá­ticos O represores, y las propias d i ricul tades de las e t n i as para reubicarse en la m o d e r n i d a d , Jos mantienen en una pobreza crónica. Si se hace el cálculo de cuántos artesanos o grupos é t n i c.os han conseguido un ni vel digno de vida con sus tradi­ciones o incorpora rse a l desarrollo m o d erno red uciendo la asimet n'a con los grupos hegemónicos, los res u ltados son deplorables. Peor a ú n : la reconversión reciente de las econo­mlas lat i noamericanas agrava la segmen tación desigual en el acceso a los bienes económicos, a la educación media y superior, a las n uevas tecnologías y al consumo más soristicado , La pregunta que q u eremos hacer es si las luchas por ingresar a estos escenarios de modern ización sO"n las ú n icas q u e les conviene dar a los movimientos popul ares d e América Latina .

La acum ulación d e los ejemplos anteriores no re ruta nada d e lo que se conoce so bre la explolación laboral y la desigual­d a d educa t i va , Ta m p oco estoy sugiriendo que a los artesanos

21 Lyn Walter. "Olavale�o Developmeni. Elhnicii'j, and National Inlegraiion " , América Ind{gello, año XLI, n u m o 2, abril-jun io d e 1981, pp. 3 1 9-338.

Page 18: Garcia-Canclini-Culturas-hibridas-CAP V.pdf

222 CULTURAS H/oRIDAS pobres les jrla mejo ' . . y los pintores de A': SI im itaran a los a l fareros de OC/lIIII"h. e��ructu ras desiguaIe:�a

u�ebre�� ent.re O tras �alones. pOrtllle �'on campesina e ind ., nan las relacIOnes entre nr",I,,, •• Imposi�le que Jos qUin��l r��lio

entre artesan(a y arre, vut'l el COnt lnente accedan a 1 b ��s ,de arlesanos que exisl c de las clases altas y m dOS

pene lelOS económicos y sim ' un t '( 1

e las ero para . " u 0, más a fa bibl iogr'af(a repelu esco no agre�Ulr Mas bien Se (raca de a . ' . ,marco de .injust icia, manl:e:����r :' I�. �ue signi fica, en csl. a m.O?ern1dad tiene para lo s fa IClones o part i cipet l (' tr�dlC10naljstas y mOdernjz����tore� popu.lares el sen t ido '1U n g,UH a los migrantes lemp 1 es vIenen I maginando . Al \. c lu�ades. al o¡'r sus com���

e� o permanentes en las gramil' naciones, sobre las opon �nos sobre los hábitos de 01 1 &1 urbana o de las nu evas te���1�dts y de�ven r.ajas de la vil..ll mente en l as reglas comercial e g as, y como Insertarse h,lblJ muchos de ellos lo que Good

� ��dernas, . resulta aplicahl,' • que producen y venden amates: s e man a fIrma de Jos nahlUu

Son muy mundanos y sofisricado COst umbres Como nOrma s [., .1. usan 1<) vida de Su puebl

1 ) S . , para procesar inti ' o y \11' 'b : ' u eXHo comercial se debe .

ormaclón y en tender a los dellllh � lena )' Oexibleque les permite :��;Isamenle a esta actitud mental ' 4 0 o, en el Que tienen experiencias )' rel:��en un m und� complicado. v;.ula Iones económIcas muy diversa .. . JI Esta relación fluida de 1 mod�rnldad se observa (a

amgbu.�os grupos tradicionales COJ) In

lEn vista de la i rrupción de

I �nnd e

n J�chas pOlíl icas y sociaJc\ c����a de sis!�mas I ransnacional�: l�las y re�res�s . o ante 1 1 1 I lana, los I ndígenas . e comunicación a su vid .. d,e descubrimientos cienríf��:peslnos han ,deb ido informar1.lt' e aborar PosiCiones pro ia Y

. te�nologlas de punta p a l U tan la destrucción de la :el vs� �:s IndIOS brasileños q ue enfrell Fe de la Laguna , en México azonlca y i?s tarascas de Salll J de los ochenta la instaJació�

q:ne logr�ron Impedir a principio,," Central nuclear, muestran c6 Sus tlerra� comunales de unu ,nes de producción y { rala c:

o ,pueden afirmarse las tradicj( l os desafios de eSle fin de s'

,n a

L nalUrale�a en relación CÜIJ 1e .los Recursos Nat urales /'b0' a Organ IZación de Defe"," uarez , en la que zapotecos csa�rollo Social de la Sierra ;l� y C manLecos se unieron par .. 2J C. GOOd EsheJman, on. p cit., pp. 52-53.

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 22

Ilfulcger sus bosques frente a las industrias papeleras, no se queda en la simple preservación de sus recursos: ha conforma­¡to Hita educación basada en sus formas comunales de trabajo V ,'/1 una visión ecológica compleja sobre el desarrollo de s u I aión y de México, sostenida por sus creencias en l a natura­le·tU pero informada a la medida de q uienes construyen cami-1 10$ pensando sólo en sus ganancias, " no para comunicar a los ¡11Il!blos" . 24

Al mismo tiempo que la reconversión oficial, se produce la I cconversión con que las cIases populares "adaptan sus saberes V hábitos t radicionales_ Para entender los vínculos que se tejen r�ll tre ambas hay que incluir en los análisis de la condición popular, dedicados a las oposiciones entre subalternos aislados y dominadores cosmopolitas, estas formas no convencionales de integrarse a la modernidad que se escuchan en pu eblos como ( kumicho, Ameyaltepec y tan lOs olros . Los artesanos inter­cambian datos sobre compradores de la ciudad de México y de Estados Unidos, tarifas de taxis y hoteles en Acapulco, 'ómo usar los teléfonos en comunicaciones de larga distancia,

¿j quién se le puede aceptar cheques de viajero, dónde es mejor I.:omprar los aparatos electrónicos que traerán a sus casas.

Las duras condiciones de sobrevivencia reducen esta adap­tación, en Ja mayoría de Jos casos, a un aprendizaje comercial y pragmático. Pero con frecuencia, sobre todo en las nuevas generaciones, los cruces culturales que venimos describiendo incluyen u na reestructuración radica! de los vínculos entre lo tradicional y lo moderno, lo popular y lo culto, lo local y lo extranjero. Basta prestar atención al creciente lugar que tienen en diseños artesanales imágenes del arte contemporáneo y de los medios masivos .

Déjenme contar que, cuando comencé a estudiar estos cambios, mi reacción inmediata era lamentar la subordinación de los productores al gusto de consumidores urbanos y turis­tas . Hasta que hace ocho años entré a una tienda en Teotitlán del Valle -un pueblo oaxaqueño dedicado al tejido- donde un hombre de cincuenta años veía televisión con su padre, mientras cambiaban frases en zapoteco. Al preguntarle sobre los tapices con imágenes de Picasso, Klee y Miró que exhibí", me dijo que comenzaron a hacerlos en 1 968, cuando lo.'

24 Jaime Martinez luna, " Resistencia comunitaria y organización popular". ('11 f ¡ Bonfit Batalla y Otros, Culturas populares y po//Í;CQ cultural. Museo Nltdllillll .Ir Culturas Populares/sEP, 1982.

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224 CULTURAS H'BRIOAS

visitaron algunos turistas u .

Moderno de Nueva York 1e; trabaJ�ban en el Museo de Arlc

Me mostró un álbum co/foto�ropus.eron renovar los diseiins .

donde se analizaban las expo . y reCOrles de d.arlos en inglés

en Cali fornia. En media hO,s:c .�ne� que este arlesano reali�¿

zapoteco a l espa�ol y a l inglé; � :' moverse con fluidez del

e tn l� a la inform ación y los � e an,e � la artesanía, de su

mas. va, p�sando por la crític�l�eten. m.entos de la cultura

Comprend. que mi preocupación �r arte

.de . una metrópoli .

c.ones no era compartida o p la perd .da de sus tradi­

demas.ados confl i ctos en t r:t :e:��s.htOmbre que se movia sin

emas culturales.25

ARTE VS. ARTESANíAS

¿Por qué muy . pocos artesanos 11 artIstas? Las oposiciones entre I

ega� a ser reconocidos como

�oderno y lo tradicional se CO�dcU to y lo popu lar, entre lo

eelda, por la estética �oderna eosan en la dist inc ión esta­

concebIrse al arte como un m . �ntre �rte y anesanías . Al

do , un �onjunto de bienes " e�V��lenlo � Imbóljco desinteresa­

predomina sobre la func" p,,\tuales en los que la forma

artesanias aparecen como :�not;o

o bello sohre lo út il , las

nunca podrían despegar de ' el re.no d.e los objetos que

dores sociales del arte que su senudo práctico. Los historia

�ulto respecto del cont�xto s���:iaron las dependencias del art�

a grieta entre lo culto y lo '1 casI nunca llegan a cuestionar

Con la escisión entre lo ruralPO�U ar, que en parte se superpone

lo moderno. El Arte corresp�n� u�bano, entre lo t radicional y

la burguesía y de sectores cult . e�.a a los intereses y gustos de

se desarrolla e n las ciudades .�a

b�s de la pequeña burguesía

senta paisajes del campo l� a a de e l las , y cuando repre:

b.en Raymond Wil l iams: .:U hace con óptica urbana. (Dijo

nunca un paisaje ' la idea misna t�erra que se trabaja no es casi

de un observado; separado .. �: L e paisaje supone la existencia

o as artesanías, en cambio, se

lS Para un análisis de la modernización �elfrey H. Cohen y Harold K . Sch ne id

an��nat en Teo,i.tán del Valle, léase de

�ouue:�on: Economie S"alegi" in Two ':;' MarkelS. Museums and Modes of

19�'CO , SEA. SOC"'y for Economic Anthrt'\" We.nng Communi"es 01 Oaxaca

26' R d

pO ogy, vol. 9, núm, 2, West Lafayette'

aymon Williams "PI '

'

du paysan" A , a!Sanles perspe<:lives I '

1977 p 3 1' eles de la Rechache en Seienees S� ��en"o� du paysage el aboti.ion

, . . Clo es, num, 17·18, noviembre de

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPUl.AR 22S

ven como productos de indios Y campesinos, de .acuerdo con

su rusticidad , los mitos que habitan su decorac ión , los sectores

populares que tradicionalmente las hacen Y las usan .

¿No les asombra leer que en el coloquiO sobre La dicot omr'a

entre arle culto y arte popular una de las historiadoras más

rápidas del Oesle , Marla Traba , haya dicho que los artistas

populares quedan reducidos a " lo práctico-pinloresco" , son

incapaces de " pensar un signi ficado d i fe rente al lransmitido y

usado habitualmente por la comunidad , mIentras el artista

' cuIla' es un solitario cuya primera felicidad es la de satisfa­

cerse gracias a su propia creación" 7" No esposible hab lar así

cuando un historiador del arte sabe que , desde hace más de

medio siglo , los construclivistas y la Sauhaus, grupOS plásticos

y leat rales vienen demostrando que la creatividad puede brotar

lambién de mensajes colectivos . E l otro argumento rutinario que opone e l Arte a l arte

popular, d ice que los p roductores del primero serían singulares

y solitarios mienlras los populares serían colectivos y anóni­

mOS. En ese mismo coloquio de Zacatecas leemos que el Arte

produce " obras únicas" , irrepetibles , en lantO las ar tesanías

se hacen en serie , d e igual modo que la música popular rCitera

idénticas estructuras en sus canciones . como si l e s faltara " un

proyeclo" Y se limilaran " a gaslar u n prototipo hasta la fatiga ,

s in \legar a plantearlo nunca como cosmovisi6n y , en conse­

cuencia , a defenderlo estélicamente medianle ladas sus varia­

bIes" " Ya nos referimos a las maneras y las razones por las

que los diablos populares varian tanto o más que los del arte

moderno (por na hablar del arle anlerio r , obligado por la

iglesia a reproducir modelos teológicamenle aprobados). V i ­

moS que los artesanos juegan con las matrices il:ónicas de su

comunidad en función de proyectos estélicos e inlerrelaciones

creativas con receptores urban os. Los mitoS con que sostienen.

las obras más tradicio nales y las innovaciones modernas indi­

can en qué medida los artislas populares s uperan los protot i­

pos, plantean cosmovisiones Y son capaces de defenderlas

estética Y culturalmente. En otro tiempo, el tejedor de Teotitlán del Valle hubierll

sido una excepción ; personas como él eran artesanoS que por

una peculia r necesidad creativa p roducían sus obras alejándo,e

del propia grupO, sin acceder lampoCO al mundo del arte cult ' "

27 Varios, La' dic% mia enlre arte CU/IO y arte popular (Coloquio intemacifJIlfIl ,Jr

ZAcatecas), UI'IAM, Mtxieo, 1919, pp. 68-1 L 28 /dem., p. 10.

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226 CULTURAS HfBRlDAS Pintaban o grababan Can aIro valor estérico pese a descon/"r, la hisroria de la disciplina, las convenciones adopradas "" tI . mercado inrernacional y el lenguaje récnico para explicarl • • Su esrilo personal coincidía a veces con búsquedas del arre tO/l temporáneo, y eso los volvía atractjvos en museos y galerías. Hoy las relaciones inrensas y asiduas de los pueblos de '" resanos Con la cultura nacionaJ e in ter nacional vuelve "nut mal" que sus miembros se vinculen Con la culrura visual. Ino derna , aunque aún sean minoría los que logran nexos flUido, Recuerdo l a Conversación Con un producror de diablos en ' u Casa de Ocumicho. Hablábamos de cómo se l e Ocurrían 1 •.• imágenes y le sugerí que explicara Cómo se concebía al diablo entre los purépechas . Me Cantó el m i ro que relaré aores, pero dijo que eso no era rodo. Le pregunré si romaban escenas dr sus s ueños, él deses timó la cues tión y empezó a sacar una DI bUa ilustrada, l i bros religiosos y de arre (uno sobre Dalí) . semanados y rey ¡sras en español y en inglés ricos en materjaJ gráfico. No conocía la his toria del arre, pero renía mucha in formación sobre la Cultura visual COntemporánea, que archi ­vaba menos s iStemáricamente peto manejaba can una liber cad asociativa semejante a l a de cualq uier a r ris ta . En el capírulo en que describimos las transformaciones de las arres culras en la segunda mi tad del siglo xx, concluimos que el arce ya no puede presentarse como inútjl ni gratu i to. S� produce dentto de un campo atravesado por redes de depen­dencias que 10 vinculan Con el mercado, las indus trias culrura_ les y Con esos referentes "primitivos" y populares que san ram­bién la fuenre nutricia de 10 arresanaL Si q uizá nunca e l arre logró Ser plenamente kantiano -fi nalidad sin fin, escenario de la graruidad_, ahora su paralelismo Con la arresanía o el arce popular obliga a repensar sus procesos equivalentes en las sociedades contemporáneas, sus desconexiones y sus cruces. No fal tan aurores que ataquen eSta división. Pero han sido casi siempre fol cloris tas o antropólogos preocupados par rei­vindicar el valor artíS tico de la producción culru ral indígena , hiStoriadores de l arre dispuesros a reconocer que también exis­ten méritos fuera de las colecciones de los museos . Esa erapa ya dio resulrados eStéticos e insti tucionales. Se demOStró que en las cerámicas, los rejidos y rerablos populares se puede en­contrar tanta crearividad formal, generacion de significados originales y ocasional auronomía respecro de las funciones prácticas como en el arre culro. Esee reconocimiento ha dado entrada a c i ertos artesanos y arriStas populares en museos y

227 EN ESCENA DE LO POPULAR LA PUESTA -, . d 1 . . ara redef.inir lo espeClflC? e 1 ' s Pero las dlflculrades p

da uno en sus vlncu-, . " eCla .

, . rpretar a ca 1

�I I ce: y de las arresanl3S, e I7te con aperruras de buena vo un-1", �on el Otro, no se arreg an La vía para salir del estanc�­. lel a lo que opIna el vecino.

uestión es un nuevo tIpO e ,;, ieoro en 9ue se e������������i�e los camb�os gi������o�f� I l lveStlgaClon g�e d o cuenta no solo e r l l eccado sim bóliCO roman 10

�ul(o s ino sus cr uces y conver­, ,, rrínseco de lo pop�����s fo attís�ico y \0 arresan¡'l en

e�rd� foncias. Al estar Inc

1 · ' n de Jos mensajes, sus u�nrd . f

_ I ('sos masivos de ClfCy �C10 y formas. sus caoales e 1 u vechamienw de Imagene.s . . al'o,

r� y sus públicos suelen COI OCld"e·nto de la cul tura y de lo " " e l conOClml . dlS Se avanzarla mas en

I teocupación sanitaCla por J

_ >opular si se abandonara a Po e i ncontaminado el arte o as � ingu i r lo que tend rí�n ,de p�; desde las incert idumbtes (ue artesanías, y los estu

�:;ac�mo el análisis de l,as ab

rcef cu ��� )[ovocan sus cruces. . � de autonomJa a so u ta �equiere li brarse de la preltenSl��n de las cultu ras populares campo y de los ob je tos, e exa

de ue su espacio propIO son exige deshacerse del supuesto ficíe;'res aisladas de Jos age

dn-unidades indígenas autosu . �anto como sus era 1 -

c�s�odernos que hoy las constl tuY��urismo, las relaciones �iones : las i ndu�rClas Cult���ers¿a�o nacional y ttansnaclO;;al económicas y poll .rIcas co� e fU os indígenas don.de te a­de bienes simb6bc;os. EXlSre:for!an con bas canre I Odepen-� los hechos estetlCOs .s� co 1 sivas se reproduc�n en

VI a . d rradJC10neS exc u , 1 blfio y

dencia a parrn , e . · d i anas de origen preco om _ rituales y en practlcds fOt;ociología de la cultura que se

des _ colonial . Un nesgo e

da

la sociología, en desarrol1oA m,: e:a

ecial iza, como casI t.o a . . nes generales para men p

urbano y enunCla afl CmalclO

d l'srl· cas y las encuestas¡ no y , . 1 sos as es ra . Larina a parr1f d.e os. cen ,

erseverancia de lo arcaico. es olvidar esea diverS idad ( esran�e eorre folcloriStas y antr�.-Pero el r iesgo opuesto, recue os minoritarios, como S.l ,1 pólogos , es reclui rse en. e��s g.rutdel conrinenre no esruv�cra norme mayoría de los 10 1gena

de mig ración, mestiZa .. e . . do desde hace décadas procesos

n el mundo modcr-vlvlen . .

interaCCIOnes ca ' . . je urbanizaCIón, diversas d los Cruces eorre arresanl." y n�.De este modo, el ex;�en de fondo sobre las OPOSlC ;"" .

. .. a t te desempaca en un e are or taoro entre Jas dos , 1 " , trad ición y modern idad , y p

' de su separacló l l , ,"., en.ue

h onen en escena, a rrav:s pllOas que ay P I ' la anrropologra. d ivorcio : la SOCIO ogla y

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228 CULTURAS HIBRIDAS Ames de entrar en esa olé ' . par,a ocuparse de la op:S · . ?llca , q UIero decir q u e O l ra

sOcIOCult u ral _ y n o '1lCIOn artelartesan(as com o necesid ad d e abarca

So o ,como cues tión esrél ica_ prod . r u n unI verso má t':t u�t os SIngulares c a nsa d s extenso q u e el de Del mlstn o modo que h

gra os Como arte (culto o P'oD ulll,,1 q d muc as o b ras u c 3 n en la repetición de d CO� �retensión de ser res -y por tanto en escen:? elos est,ctlcoS de siglos all del arte, s u per m ercad os e nos de baja legirimidad: jarcJ parte de la produc

. , ' entros de cultu ra barrial_ I E Clo n artesanal ' . ' a caso n Jos pa{ses ¡ a linDa . no llene asplf3Ci o nes -Perú, Ecuador G

men eanos más ricos en arte ' ualemala Méx ' sanos prod u ce para so ' . . lCO- la mayor{a de formas o la signi ficación

��evlvfr, no buscando renovar 11, que culmi n a en gran des o b'r q u e llam a m os arte no es sólo I reallz� su prOducción visua�s ,��no un espaci� donde la sOcieda:

,trabaJO artl'Stico, s u circula�ió

en este senf ldo amprio que C'I ugar apropiado p a ra ca n y Su consu m o con figuran se orga niza l o social .

mprender las clas i ficaciones COn un

ANTROPOLOGiA vs. SOCIOLOGiA Las d i ferencias y l ' . diSCiplinas deri�an d

ae

Ignorancia recíproca , entre estas d t radicional y lo modern sus maneras opues t as de explorar �s

�e m:nle a eSludia r los o�U�� I��troPd�IOgía se dedicó prefere n� eona y su mét odo f 10 Igen as y campe ' l os �!los, l as Cost us� b�rmaron en relación Con los :j\nu��; s u

t radIcIonales . En t a n to et y el. parentesco en las socied

e; y parte del t i empo Cono

: � sOCi ología S e desarrolló la a es

cesos de, �odern izació��en o proble mas m acrosociales ;���� Tamblen se han opues t o nece y lo q u e cambia H en la valoraci ó n de lo que pero d . o y no POdem o perma-

f �ran te décadas lo

, s generalizar fácil m e t olelonstas los co s antropologos han sido '

n e, fo ' nocedores de I . , J un Io a los ci:s��a�;��d:;���l�e ��i��;�ad ; e:������e �;�a:os

cu��r�7v;�:

��eU��ri�;::�;if�,�o

a��CiPIi �a ";i:n :�ff�;I�; ���� �:��i!��e m�s

��a:�cm

lop

n ad

' de las relacio:�cs o��a

s¡':su

yen

pOv

ll�l�

dO la organizac�ó: a razgO y el I Icas -por e ' l al desarrollo " parentesco� como simples " bJe

ám p o, . o St c u f os

LA PUE�TA EN ESCENA DE LO POPULAR 229

! ' H l i! j ustificar la preferencia de s u s estudios por el mundo lIulf cna y campesino, los antropólogos recuerdan que siguen I hl icndo e n A m é rica Latina treinta milIones de indios, con JI I I horios diferenciados, lenguas propias (cuyos hablantes au· "U' l I l a n en aJgunas regiones), historjas iniciadas antes de la ' "I H. luista, hábitos de trabajo y consumo que los d i stinguen , 'ni resistencia de cinco siglos a la opresión y la dcsculturación

I}tllc.: expresándose en organizaciones sociales y políticas a u · 11\lInmas: n o p u e d e pensarse que s e trala d e lO u n fenómeno , . ' , idual, un anacronismo inexplicable n i �un rasgo de color l l l lclórico sin mayor trascendencia" . 29 H ay que reconocer, se ¡l I ¡ l ma, que " los grupos étnicos son ' naciones en potenc i a ' ; uJli dades capaces de ser e l campo social d e l a historia concreta" . JO

I��ta delimitación del universo de estudio lleva a concentrar 111 descripción etnográfica e n los rasgos tradicionales de pe­' 1 llCñas comunidades y a sobres t i m a r su lógica i nterna. Al ,Ihocarse tanto a lo que diferencia a un grupo de los otros o I l'siste la penetración occidenta l , se descuidan los crecientes j I ,'ocesos de int eracción con la sociedad nacional y aun con el IlIercado económico y simbólico t ransnaci o n a l . O se los reduce' . 1 1 aséptico " contacto entre cul turas" , De a h í que la a n t ropo· I"sía haya elaborado pocos conceptos úti les para in terpretar cÓmo los grupos indígenas reproducen en su i n terior e l desa· !'rollo capitalista o construyen con él formacíones mixtas. Los f.;onflictos, pocas veces admitidos, son vistos como si sólo se produjeran entre dos bloques homogéneos: la sociedad " colo­nial " y e l grupo étnico . En el estudio de la etnia, se registran ll nicamente las relaciones sociales igualitarias o de reciproci· dad que permiten considerarla " comunidad " , sin desigualda­des internas, enfreIHadas compact amente al poder " i nvasor" .

Algunos autores q u e inten t a n dar cuenta de los cambios modernizadores, reconocen -además d e l a domina¡,;ión exter­na- la apropiación de sus elementos por parte de la cultura dominada, pero sólo consideran aquellos q u e el grupo acepta según " sus propios i n tereses" o a los que puede dar un sentjdo de " resistencia " , Por eso existen tan pocos análisis de los procesos en que una etnia, o l a mayor parte de ella, admite la remodelación que los dominadores hacen de su c ultura: se subordina voluntariamente a formas de producción, a sistemas

29 Guillermo 'Bonfil (comp,), Urop(a y revolución. El pensamiento po/(tico Wnlem­porálleo de los indios en América Latina, Nueva Imagen , México, 1981, p. 27.

JO Idem, pp, 30-3 1 .

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230 CULTURAS HIsRIDAS

de atención a la salud o a movimientos religiosos occidcl1 l ulra (desde el catolicismo al pentecostalismo), incorpora cOIIIO

proyecto propio los cambios modernizadores y la integradón política a la sociedad nacional. Menos frecuentes aún, son ¡ • •

investigaciones q u e examinan l o s procedimientos p o r l o s l: U &I

les las culturas tradicionales d e l o s indígenas y campesinul convergen sincréticamente con diversas modalidades de cul tura urbana y masiva, estableciendo formas híbridas de existencl. de " l o pop ular" .

Las d i ficultades aumentan cuando se t raslada el estilo drill co d e la etnogra fía ant ropológíca a las c u l turas populares d. la ciudad. ¿Cómo estudiar a los millones de i ndígenas y campesinos que migran a las capitales, a los obreros subordl nadas a la organización industrial del trabajo y el consumo? E s imposible responder si se eligen sectores marginales, ••

recortan unidades pequeñas d e análisis -un barrio, un grllpu étnico, una minoría cultural -, se emplean únicamente técn1 cas de observación intensiva y de entrevista en profundidad, y s e los examina como sistemas cerrados. Estos trabajos suelen dar i n fo r m aciones originales y densas sobre cuestiones micro sociales, Pero sus propias estrategias de con ocimiento inhiben la construcción de una antropol ogía urbana, o sea una visión de conjunto sobre el significado de la vida en l a ciudad, al modo de la Escuela de Chicago. Podemos aplícar a casi toda la antropología hecha en América Latina lo que Eunice Ribeiro Durham dice del Brasil: se ha practicado menos

. . . una anlropología de la ciudad que una antropología en la ciudad { . . . I . Se trata de investigaciones que operan con lemas. conceplos y métodos de la antropología. pero volcados al estudio de pOblaciones que viven en las ciudades. La ciudad es, por lo tanto. más el lugar de investigación que su

objetoY

Parece que los antropólogos tenemos más dificult ades para entrar en la modernidad que los grupos sociales que estudiamos.

Otra característica de estos trabajos es que dicen muy poco acerca de las formas modernas de hegemonía. Como anota Guillermo Bonfil en un texto sobre la investigación en México,

31 Eunice R. Durham, "A pesquisa antropologica com popula¡;oes urbanil.$: problemas e perspectivas", en Ruth Cardoso (org.), A aventura anlropologico, Paz e Terra, Sao Paulo, 1986, p. 19. Otro estudio de esta autora muesua lo Que puede significar el cambio de rumbo que aquí sugerimos: E. Ribeiro Durham, "A sociedade vista da periferia" , Revista Brosileira de Ciencias Sociais, nuro. 1, junio de 1986.

LA PUES1A EN ESCENA OE LO POPULAR 2:\ 1

. t o ol6gicos sobre cultura popular parle hoy

la mayoría de los estudiOS ano r p b)' eto de eSludio es una cultura . . , . [{CIto de que su o 'd d

, Ie.\ supuesto, imp\JcI\O o exp do I� investigación se refiera a comum a es

díf¡;rent.e; Y eSl?'

d�un

O C���tores urbanos.32

��_� oo m -.

. ue se dist ingue p o r la hipóteSIs d e I a tradición etnográ fica, q

son culturas e n s i mismas . son ' I I IC " \as culturas pop ulare s, t a pensarlas corno subc ulturas, . t " )) se resls e t que ,' \¡\turas dlfereo es , ' · o· n A u n p ara este au o r o .

a de domlnacl . t las partes de un s1st.e m . su a nálisis. Y r econo<.:e e� re . . "Icluye la dominaCió n en

I s populares la dislflbuclon ,.llusas que originan las C�

a\U�:

la socied a d , lo específico del .Icsigual del palfl�omo glo . te en estudi ar las d i ferencI�s . l I abajo antropO�oglcO COnS l\a o ciÓn . U no retoma el V Inculo .

Dos argu mento,s apoya n es P ue le permite a b arcar . en de la a n t ropolog .. con la hlstora , q

l · d ad " " la dimensIó n . 1 " 1 larga tempora I ,

los procesos socia es a . o de \a c o l o nizaci ó n , un recu�so

t¡ iacrónica" . Desde el co rn\cntorigenes fu e mantener su dl:e� (lara d o minar a los grupOS

�e l a subo rdinació n haya camb"­renda ; aunque la estruct�;a

d _por distin tas razo nes, de \�S do permanece la neceSl a

ulares- d e que la c u l tu r a e do;"inadores Y de las clases pop

ar ume n t o surge al obse�v a r éstas sea d i ferente. E l segu�d o

Ego l o s p u eblos campeSInoS

las cullu ras populares de 1I0�

Y d ondc c a m bió la lengu a Y ,,�e

mestizos, i n duso en aQ�e tradicional sub sist e n rasgo s de

da

abandon ó l a indu mentafla . dade s producti vas, las pa u t as e

cultur a ma t enal, l �s a��l V lfamili a r y c om u na l , . las ?:ac�,l��S

c o nsumo , \a Orga,O Iz.ac l n arle del u n iverso Simbollc? ' �

médicas Y culinaflas Y gran p ru os " la ruptura de la Idenll­

desindianización provoca e� esoS �eni�ndo conciencia de ser dlfe-

dad étnica original" , pero Stgu:n . " de un patrimoniO cultural

. depOSitariOS , d d" H En rentes al asumirse como . . r esa misma saCIe a .

creado a lo largo de la h lStofl a POtodav ía más radical , muchos . d nde la ruptu ra es

las CIUdades , o. · ndio o campesino

migrantCS d e ongen I

. los renuevan periódicamente;

mantienen vínculos con sus comun;da��: como allá, hasta donde las

�� organizan aquí par� �anten�n ;equeños espacios urbanos que van

circunstancias lo penmten. oc:up

de diferencia y subordinación en �l Jl Guil\erroo Sonfi\ Batalla. " Los CO?ctP1

TO"Oria e inYestigodón en la anlfopUloJ://I

I s" en variOS, 08 estudio de las culturaS popu are

• 1 México, 1988, pp. 97-1 .

socia/ mexicana, CIESA5-UA.M, Izlapa apa,

H [de"'. )4 1dem.

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2 2 CULTURAS H(OIUDAS pobl�n<.lo Con los de allá; se organizan ' de ongen; celebran las fleslas y habl

y apoyan segun pueblos y regiones an entre ellos su propia lengua.Jj

La concen tración de m uchos . t radicionales se relaciona Con

a � I �?POI��os en las culturas de la modernización e . su VJSlon c n u ca sobre los e fectos . . uest lOnan el valor . co nj unto de la sociedad

. que [ l ene para el popul ares. un desa rrollo ' Y

d especla lmel l le para las capas for d . mo erno q ue -adem/ d mas e V ida I radicjona Jes_ , ?S e arruinar

desarraigo. desempleo y ' , engendra rn lgraclOnes masi vas e,amen te a lodo eVOlucion���� ' JSu�O

,urbano . �e .oponen enérgj� S inO com o atraso par

' . q plcnsa lo clnlco y lo campe . d ' a Sustl l Ulrlo por un ' . -In uSl n a l definido a . . creCimient o urbano e I

. PfJOfJ como progreso D h ' e n a reaclJvación d e l a s I r d ' , , , e a I Q ue busquen su saber y sus (écnicas e

a IClOnes In dígenas y campesinas en Y I

' , n su modo de t ral I • res o ver com u n i l a ria menl I ar a a naturaleza de desarrol Jo men os degrad:d

os probl em�s sociales, un est i l o En l a s dos úll illl as d ' d

o y dependlen le ," sociología polil ica fo r

eca as . la sOCIolog ía de la cu hura y la I Jaron Un modelo o :u, l u ras popul ares desde la moderni ' puesto, que ve a las

e�H� alcan zado por los ro ,z�cl6n , P,arten del rela t i vo

el Iminaron redujeron p

byect�s de I n legraclón nacional que U 'd ' , o su ordlnaron a los ' . '

na eVI enCJa es la u n i rormidad lin " ' , grupos I ndlgenas, modern a. q ue abarca la a l f b

' gUISl lc a . Olra. la educación I ' . a ellzaclón gene l ' d enguas pf Jnclpales -e � I ra Iza a en las dos de conoci mien tos q ue

span o, y POrtugués_ o y t a m bién u n tipo d d capac l l a a los m i e b d a para participa r en el m ros e cada socie-. , m ercado de l b ' capl talJsta, así como en Jos s i

' ,ra aJ o y consu m o

tercer lugar, u n m o d o d e o r st,emas P O J I I IC?S nacio nales , E n

laborales basado en los p . ganl zar Ias relaCI ones fam i liares y Se sabe que eSla lende

",nc I P

hlO S l I bera les modernos .

te ' , , n<':Ja ¡ S IOfJca fue ' afias sociológicas d u a l ' porenClada en fas e l faclor d i n ámico del d�s

stas qlU

I e vie:on en la indust rializació n ron d' " arra O lal inoameri ' a esa Iscl pll J Ia la mis 'ó d 1 cano, y a l fl b uye_

Irad" I I n e ucha r COnl I . IC tona es , agrarios O " reud " , ra os reSidu os desca l i fica b a el " a lra so"

ales . Precl samenle porque Se sociología se concenl ra b

pOP� lar y porq u e en e s a época la conómicos, m u y pocas '

a en � d�bale sob re modelos socioe-I n ves t tgacl Ones se in teresa ron por co-lS Idem, J6 ef. Arturo Warrnart " �1od ' . 1 982 ' , 1- crmzarse ' para ' ? " , Y GUIllermo Bonfil 8alalla M." � q ue , �, Nexos, núm, 50, rebrero de , ex/co profundo, Gn)albo, México, 1990,

LA PUESTA EN ESCENA DE LO POPULAR 233 nocer las culturas subahernas. Fue en anos recientes, cuando entraron en crisis todos los programas d e modernización y cambio social (los desarrol l ismos. los populismos. los marxis­mos) que los sociólogos latinoamericanos comenzaron a estu­diar la cullUra. especialmenle l a popular. como uno de los elementos de articulación entre hegemonía y consenso.

Se deslacaron en los ochenla los Ira bajos de sociología de l a cullura orienlados por la teoría de l a reproducción y los de sociología polÍlica que se apoyan e n la concepción gramsciana de la hegemonía, A menudo con fluyen e n el propósilO de explicar de qué modo las clases hegemón icas fundan su posi­ción en la co n l i n u idad de un capilal cul i ural moderno q u e garantiza l a reproducción d e la estructura soci al, y en l a apropiación desigual d e ese capital como mecanismo rep�oduc­lar de las diferenc ias. Pero pese a la mayor alención dada al conocimiento empírico de las culturas populares. con frecuen­c i a miran su vida cotidiana desde esas teorías macro y recogen sólo lo que enlra en ellas, ESla perspecl iva liene el mérilo de cuestionar idealizaciones generadas por la excesiva autonomi­zación de las culiuras subal lernas. cumplidas por quienes las ven como manifeslaciones de l a capacidad creadora de los pueblos. O como acumulación aut ónoma d e tradiciones previas a la induslrializa ción, Al siluar las acciones populares en el conjunto d e la formación social, los reprod uctivistas entienden la cultura suballerna como resullado de la dislribución desigual de los bienes económicos y culturales, Los gramscianos, menos " fatalistas" , relativizan esta dependencia porque reconocen a las clases populares cierta iniciativa y poder de resistencia, pero siempre dentro de la interacción contradictoria con los grupos hegemónicos,

En esta línea , se ha sostenido q u e no existiria en América Latina c u l tura popular con los componenles que Gramsci al ribuye al conceplo de cul lUra: a) una concepción del mundo; b) produclores especializados; e) parladores sociales preemi­nenles; d) capacidad de inlegrar a un co njunlo social. llevarlo lI a pensar coherentemente y 'en forma unitaria " ; e) hacer posible la l ucha por l a hegemonia; J) manifeslarse a Iravés de una organización ma terial e inst i tuciona l .l1 Lo que hahitual mente se denomina " cultura popular" en estos países mUll ir ! nicos estaría más cerca, en el voca bulario grarnsci ano, ,,, " 1

]1 Es la manera en que lo form ula José Joaquín Brunner, "Notas solll t: \ 11"'1111 ,popular, industria cultural y modernidad " , Un espejo Irizado, pp. 1 5 t · U t"

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234 CUL TORAS HfBRIDAS

conceplo de folclor. El problema es que esos universos de prácticas y símbolos anliguos eSlarían pereciendo o debililándose por el avance de la modernidad. En medio de las migraciones del campo a la ciudad que desarraigan a los productores y usuarios del folclor. frente a la acción de la escuela y las induslrias . culturales, la simbólica tradicional s610 puede ofrecer u estados de conciencia dispersos, fragmentados, donde coexisten ele­mentos heterogéneos y diversos estratos culturales tomados de universos muy distintos" . )8 El folelor mantiene cierta cohesión y resistencia en comunidades indígenas o zonas rurales, en " espacios urbanos de marginalidad extrema" , pero aun allí crece el reclamo de educación formal. La cultura tradicional se halla expuesta a una interacción creciente con l a i n forma­ción, la comunicación y los entretenimientos producidos in­dustrial y masivamente,

Las poblaciones o favelas de nuestras grandes ciudades se han llenado de radios transistores� por las zonas rurales avanza la mSlalación de torres repetidoras de televisión; el rock es el lenguaje universal de las fiestas juveniles que cruza a través de los diversos grupos soCiaJe:s.39

Una manera de entender el conflicto entre estos dos para­digmas sería suponer que la bifurcación entre la antropología y la sociología corresponde a la exislencia de dos modalidades separadas del desarrollo cullural . Si por un lado persislen formas de producción y comunicación tradjcjonal� y por otro circuitos urbanos y masivos, parece lógico que haya disciplinas diferentes para ocuparse de cada uno. ¿No serán las posiciones en favor de la resistencia incesante de las culturas populares y la modernización inexorable regionalmente verdaderas: la pri­mera en las zonas andina y mesoamericana, la segunda en el cono sur y las grandes ciudades? La cuestión parece resolverse con tal de no generalizar una de las tendencias en la investigación, ni pretender que exista una sola política cultural . Aunque esta precisión tiene cierta pertinencia, deja sin resolver los proble­mas básicos de un análisis conjunto de las relaciones entre tradición, modernidad y posmodernidad .

Otro modo de encarar la cuestión es partir d e la analogía que aparece al lratar la crisis de lo popular y la de la cultura de éliles . También en los capitulos sobre el arle concluimos que

la /dent. 39 /dent.

13S ESCU'¡-" DE LO POVUL-"R

L-" PUEST-" El'!

. . s desigualeS y a de modernidad , sino v�na

, de las cullU-

na hay una sol� forr�s Tanto las transfor.m�clo�e:n mostrar la a veces contradlcto 1a's del arte culto co\nc\d�

ador en nues,trO r as pop�\ares como

énea del proyecto modernl� lo raciona\lsta n:alizaclón heter

dog

sa articulación del mO e el hispanismo . l la lver b ' enes con . d contInen e, . s tradiciones a ong . i a les prOPIOS e

liberal con anugua desarrollOS SOCIOCU tur

i a de esta colonial calólico . c�n

rgo al explorar la . fiSO�O�s Mientras l:ada país . Sin em a

e ei disenso entre dlSCI� In de diferen· heterogeneidad res��rieren entenderla en"té rn:�7�:os rechazan los antroPÓIO�OS P luralidad cullural . los .:�c�ra superposición cia . dlvers1da

d y I� helerOgeneidad como

·ón segmenlada y la percepcIO,� e

blan de una u part �clpac l e mensajes que de culturas y ha

mercado internac\on�\ d radas el entra­

diferenci�l en u�os lados Y de maneras tnespe

. penetra por to .. o . de apro­mado local de la cull�r�omento que ambas láct1C�S Es indis-

Cabe agregar Pl��: han mostrado s� fecun:lg:se�mascarar ximación al prob

namienlO antrOpológIco parralización de una

pensable el entr� de etnocéntricO en \a gene cr en cambIO , lo que puede ha er

las melrópolis. y recOnoc • de usar las

modernidad naCida �: simbolizar los confhc.IOl��

o movili�ar las formas locales

ara const ruir pactos socIa. '6n sociOlógica

alianzas cullurales �oyeclo propio . A la vel. la;��lidades locales a cada nación. en u

e� �is\amiento il�SOTl? de la� �ná\iSiS la reorga­sirve para evlta� r males para wclUlr en

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