Generos y Estilos Clot y Faita

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Didactica

Text of Generos y Estilos Clot y Faita

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    Gneros y estilos en anlisis del trabajo

    Conceptos y mtodos

    por Yves Clot y Daniel Fata

    Texto traducido por Mara Teresa D'Meza y Rodrigo Molina-Zavala

    Material de uso exclusivo para la formacin

    UNIPE. 2012

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    Resumen: En este artculo, a partir de una discusin sobre la distincin entre lo

    prescripto y lo real, se propone una conceptualizacin del trabajo de organizacin

    a cargo de los colectivos: el tipo de oficio. En relacin con este ltimo, el estilo de

    la accin singular libera al sujeto, no porque niegue el oficio, sino gracias a su

    desarrollo. Los autores proponen, por medio de la autoconfrontacin cruzada, un

    mtodo clnico que pone a prueba este concepto.

    El poder de accin

    En este artculo deseamos plantear algunos problemas prcticos y tericos

    encontrados en el anlisis del trabajo.1 En la perspectiva clnica de la actividad que

    adoptamos, la intencin de transformar las situaciones en el trabajo se halla en el

    centro de las cuestiones presentadas. En este sentido, retomamos por cuenta

    propia la tradicin ergonmica en lengua francesa. Pero la evolucin de la

    ergonoma, como la de la psicologa del trabajo y, ms generalmente, de las ciencias

    del trabajo nos lleva a una pregunta: quines son los protagonistas del cambio que

    se busca? A nuestro entender, un abordaje clnico de la transformacin de las

    situaciones de trabajo se diferencia de las estrategias clsicas de intervencin que

    conducen a recomendaciones. Cambiar una situacin no puede ser el objeto de una

    pericia externa. El abordaje discutido aqu propone la implementacin de un

    dispositivo metodolgico destinado a convertirse en un instrumento para la accin

    de los colectivos de trabajo en s mismos. Propone un marco para que el trabajo

    pueda convertirse o reconvertirse en un objeto de pensamiento para los interesados

    que as lo soliciten. La contribucin de una clnica de la actividad es, pues, en

    primer lugar, metodolgica. En efecto, en la actualidad puede considerarse que las

    1 Agradecemos a todos nuestros colegas de la red Sens et instruments, apoyada

    por el Ministerio de la Investigacin, en la cual estas ideas pudieron ser

    desarrolladas. En particular, a P. Pastr y a P. Rabardel.

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    transformaciones se sostienen de forma duradera slo por la accin de los propios

    colectivos de trabajo. Por esta razn nos parece que el anlisis del trabajo intenta

    primero ayudar a estos colectivos en sus esfuerzos por volver a desplegar su poder

    de accin en su mbito. Dicho de otro modo, para ampliar sus crculos de accin.

    La accin transformadora duradera no ser entonces delegada a un especialista de

    la transformacin, la que no puede convertirse, sin graves decepciones para

    quienes la solicitan, en un simple objeto de pericia.

    Pero de pronto el anlisis del trabajo habra dejado de ser un oficio? Nos

    gustara mostrar en este artculo que el anlisis del trabajo merece, por el contrario,

    convertirse an ms en un oficio. Para eso creemos que es necesario un esfuerzo

    colectivo y que ese esfuerzo debe concentrarse en las metodologas. Pero el

    problema de los mtodos es, sin dudas, el de aquellos que plantean la mayor

    cantidad de problemas tericos, precisamente debido al hecho de que la tcnica

    tanto en la investigacin como en la intervencin est siempre muy expuesta a las

    sorpresas de lo real. La clnica de la actividad que nos sirve de referencia debe por

    lo tanto ser objeto de investigaciones conceptuales especficas. A continuacin, se

    propondr entonces definir los conceptos que nos sirven de referencia para

    responder a la pregunta planteada antes: en qu condiciones y con qu

    instrumentos prcticos y tericos alimentar o restablecer el poder de accin2 de un

    colectivo profesional en su mbito de trabajo y de vida?

    Aqu se enfocan tres nociones: la de gnero, la de estilo y la de desarrollo.

    Intentaremos asimismo someter esta serie nocional a la prueba de una

    presentacin metodolgica de autoconfrontacin cruzada.

    De hecho, buscamos contribuir a la renovacin de la tradicin francfona del

    anlisis de la actividad. Sabemos que esta nos ha transmitido la identificacin

    2 Esta nocin, utilizada por primera vez en 1997, se inscribe dentro de una

    perspectiva ya recorrida por Spinoza y por Ricouer (Clot, 1999b). Unifica sin

    eliminarlos los tres conceptos que nos servan para pensar los desarrollos posibles

    o imposibles de la accin, la eficacia en relacin con la eficiencia y con el sentido

    (Clot, 1995).

  • 4

    clsica de la brecha entre lo prescripto y lo real. Ahora bien, nos parece necesario ir

    ms all de esta descripcin tradicional del trabajo. A nuestro entender, no existe

    por una lado la prescripcin social y por el otro la actividad real; por un lado la

    tarea, por el otro la actividad; o, ms an, por un lado la organizacin del trabajo y

    por el otro la actividad del sujeto. Entre la organizacin del trabajo y el sujeto

    mismo existe un trabajo de reorganizacin de la tarea por los colectivos

    profesionales, una recreacin de la organizacin del trabajo por el trabajo de

    organizacin del colectivo.3 El objeto terico y prctico que buscamos delinear es

    precisamente ese trabajo de organizacin del colectivo en su mbito, o ms bien sus

    avatares, sus equvocos, sus xitos y sus fracasos, dicho de otro modo, su historia

    posible e imposible. Existe, pues, entre lo prescripto y lo real un decisivo tercer

    trmino que designamos como el gnero social del oficio, el gnero profesional, es

    decir, las obligaciones que comparten quienes trabajan para llegar a trabajar, con

    frecuencia a pesar de todo, a veces a pesar de la organizacin prescripta del trabajo.

    Sin el recurso de estas formas comunes de la vida profesional, asistimos a un

    desajuste de la accin individual, a una cada del poder de accin y de la tensin

    vital del colectivo, a una prdida de eficacia del trabajo y de la organizacin misma.

    Gneros lingsticos, gneros tcnicos

    Pero por qu el uso de esta nocin de gnero?4 La retomamos de Mijal Bajtn,

    quien la propuso en otro contexto para pensar la actividad lingstica.5 Segn l, las

    3 En cierto sentido, el trabajo de organizacin del colectivo profesional ya ha sido

    objeto de varias conceptualizaciones diferentes (Cru, 1995; Dejours, 1995; Leplat,

    1997; Maggi, 1996; Terssac y Maggi, 1996). Pero, al vincular como nosotros

    hacemos gneros y estilos profesionales, ponemos en el centro del anlisis a la

    historia del desarrollo de los mbitos de trabajo y a los sujetos mismos.

    4 No est dentro de nuestras posibilidades iniciar aqu una discusin acerca del uso

    de este concepto en los estudios feministas. Sin embargo, debemos agradecer a P.

    Molinier por llamar nuestra atencin sobre los malentendidos que podra generar

  • 5

    relaciones entre el sujeto, la lengua y el mundo no son directas. Se manifiestan

    dentro de los gneros del discurso disponibles que el sujeto entonces debe llegar a

    tener para entrar en el intercambio. Si tuviramos que crear por primera vez en el

    intercambio cada uno de nuestros enunciados, ese intercambio sera imposible

    (Bajtn, 1984, p. 285). Estos gneros fijan, en un mbito dado, el rgimen social de

    funcionamiento de la lengua. Se trata de un stock de enunciados esperados,

    prototipos de formas de decir o de no decir en un espacio-tiempo sociodiscursivo.

    Puede hablarse, siguiendo a F. Franois, de protosignificaciones genricas que

    relacionan la lengua y el fuera-de-la-lengua (1998, p. 9). Estos enunciados

    conservan la memoria impersonal de un mbito social en el que tienen autoridad y

    marcan el tono. Revelan los sobreentendidos que regulan las relaciones con los

    objetos y entre las personas, tradiciones adquiridas que se expresan y se preservan

    bajo la envoltura de las palabras. Previenen al sujeto contra un uso desplazado de

    esta superposicin del vocabulario. En el campo de los estudios feministas, se

    caracteriza al sexo como lo que atae a lo biolgico, y al gnero como aquello que

    atae a lo social; P. Molinier nos brind referencias tiles para identificar la

    cuestin. El conocimiento de los textos de C. Delphy (1991) o N. C. Mathieu (1998)

    completa tilmente las referencias ms clsicas para nosotros a los trabajos sobre

    las relaciones sociales de sexo de H. Hirata y D. Kergoat (1998), o an mejor los de

    la misma P. Molinier acerca de la construccin de la identidad sexual en

    psicodinmica del trabajo (1996). Con todo y eso, si el gnero, en el sentido en que

    nosotros lo comprendemos, busca identificar los componentes impersonales de la

    actividad subjetiva, es claramente a travs de la mediacin de gnero que esta

    ltima se lleva a cabo. Es incluso en las concordancias creativas o destructivas

    entre gnero social y cuerpo subjetivo, y tambin en cada uno de ellos, que

    podramos encontrar los recursos de una historia posible del sujeto y de lo social.

    5 Queremos manifestar desde el principio nuestro escepticismo respecto a todo

    enfoque sociologizante de la obra de M. Bajtn. Para l, el dilogo es una relacin,

    en el intercambio vivo, entre lo esperado y lo inesperado, entre lo reiterable y el

    evento. Sobre este punto, ver Fata (1998).

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    los signos en una situacin dada. Un gnero siempre se encuentra conectado a una

    situacin en el mundo social.

    Co