Georg Christoph Lichtenberg. Aforismos

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Text of Georg Christoph Lichtenberg. Aforismos

  • AFORISMOSGeorg Christoph Lichtenberg

  • ndiceAdvertencia...............................................................................................................2Prlogo......................................................................................................................3Aforismos..................................................................................................................5Colofn....................................................................................................................81

  • AdvertenciaEste libro virtual rene todos los aforismos de Lichtenberg que pude encontrar.

    Incluso traduje varios que, en su mayora, no tenan versin en castellano. Van al finaldel archivo, acompaados del texto original entre corchetes.

    Busqu el prlogo que Andr Breton escribi para la edicin francesa, pero no lohall. En su defecto va el prlogo de la edicin impresa de los Aforismos publicada porla editorial argentina Longseller.

    Esta es con seguridad la edicin digital ms completa de los aforismos deLichtenberg.

    Miguel Zavalaga Flrez

    P.D.: Estos aforismos los recopil hace ms de un ao. Luego de subir el archivo seme ocurri buscar si haba algo nuevo, y de calidad, sobre Lichtenberg en la web. Parami sorpresa encontr un artculo de Vila-Matas acerca del pensador. Como el asuntoaqu es proporcionar la mejor informacin posible, lo adiciono a este nuevo archivo amodo de colofn. (Caray, espero que hacer estas cosas no traiga problemas... todo espor el bien comn.)

  • Prlogo

    Pararrayos

    Georg Christoph Lichtenberg no fue amigo de prembulos, prlogos o introitos. Losprefacios, dijo, tendran que ser pararrayos, y los libros deberan prescindir de suproteccin. Por lo dems, Lichtenberg cuyos aforismos colman las pginas de estelibro jams public libro alguno. Naci el 1 de julio de 1742; el 24 de febrero de 1799,cuando muri, era, para casi todo el mundo, un reconocido y sabio profesor dematemtica y fsica de la universidad de Gttingen, experto precisamente en pararrayose inventor de espectaculares aparatos para la experimentacin elctrica, con uno de loscuales produjo las figuras de Lichtenberg, que le permitieron conjeturar la existenciade dos tipos de electricidad, la positiva y la negativa, y coleccionista de tormentas (dedescripciones de tormentas que se haca enviar por corresponsales de casi todos lospuntos del continente). Sus clases llegaron a contar con casi un centenar de alumnos.Volta, Scarpa y Humboldt viajaron a Gttingen slo para conocerlo y escucharlo. El dade su sepelio, 500 de los 700 alumnos de la universidad se unieron espontneamente alcortejo: a ellos se agreg Samuel Taylor Coleridge.

    Curiosa historia la de este autntico sabio, aislado, contrahecho (Jean Paul Sartre lollamaba Esopo jorobado), orgulloso, hipocondraco (lleg a padecer treceenfermedades imaginarias, pero supo encontrarles remedio: vivir segn la hiptesisde que estaba sano), a quien las mujeres descubran atractivo, misgino que cas dosveces, primero con Dorotea Stechard, una vendedora de flores de 12 aos, y a la muertede sta con Margaret Kellner, una vendedora de fresas de 24, con quien vivi hasta elfin de su vida y con quien tuvo 6 hijos, de cuya educacin se ocup con esmero.

    A la muerte de Lichtenberg, su casero y eventual editor Dietrich slo encontr entresus papeles unos minsculos borradores para la novela La isla de Zezu o el prncipeduplicado, de un tratado de fsica concebido con el propsito de fomentar la inquietudintelectual, y de una stira autobiogrfica titulada Le procastinateur, que se burlara desus proyectos irrealizados. Junto a estos apuntes sin importancia, haba unos cuadernosy manuscritos terriblemente desordenados que contenan meras reflexiones yocurrencias del profesor. Durante los 5 aos siguientes el hermano de Lichtenberg y unode sus alumnos editaron, en varios volmenes, esa Miscelnea, dando lgica preferenciaa sus comentarios cientficos. Paulatinamente comenz a descubrirse en loscomentarios de Lichtenberg algo mucho ms importante que la ciencia, y entre 1844 y1853 sus hijos dieron a conocer una edicin de Aforismos que definitivamente olvid lasacotaciones cientficas de su padre, ya sin actualidad. Jams perderan actualidad, sinembargo, los Aforismos. Anotado, citado y elogiado por Kant (que en sus ltimos aoslos subrayaba en rojo y en negro); por Goethe, que padeci de l ms de un desaire; porSchopenhauer, para quien fue el pensador por excelencia, el que piensa por s mismo,no por los dems; por Wagner, que en 1878 lo seal como precursor de su propiopensamiento; por Tolstoi, que en 1904 se reconoci bajo su influencia, asombrndosede que los alemanes prefirieran a Nietzsche; por el propio Nietzsche que consideraba ala de Lichtenberg una de las nicas cuatro obras rescatables de la literatura alemana; porThomas Mann (en cuya biblioteca de Munich quedaron los Aforismos con subrayadosdobles y simples, quiz equivalentes a los de Kant); por Sigmund Freud, que lo cita arepeticin; por Andr Breton, quien lo declar padre de la patafsica; por SrenKierkegaard, que agradeci su existencia; por Max Ernst, por Wittgenstein, por W. H.

  • Auden, por Robert Musil, por Elias Canetti, por Julio Cortzar, que le cobij bien en laspginas de Rayuela.

    La celebridad alcanzada por Lichtenberg celebridad entre celebridades puederazonablemente asombrarnos. Slo para s escribi esas notas, que son muchas vecesmera versiones o bosquejos de ideas, copiados sin especial esmero, o un ejercicio desoliloquio. En ningn momento padeci los tormentos del escritor, como los que ssufri Kafka; no obstante, su humor singular, su extraordinaria penetracin de larealidad onrica y de la realidad de todos los das, y su original manera de expresarse,crearon un sistema de increble eficacia cataltica, paradojalmente anrquico y orgnicoa la vez. Sin proponrselo, sin trabajar en l, Lichtenberg produjo un libro insoslayable,hoy llamado, algo impropiamente, Aforismos: uno de esos libros privilegiados tras cuyalectura el lector es otra persona.

    El poder del genio de Lichtenberg sobre quien se pone a su alcance es ilustrado poruna observacin del barn von Humboldt, quien lo visit en Gttingen para asistir a unode sus cursos: Para m, ms que los conocimientos concretos adquiridos, lo msimportante result la direccin que bajo su tutela tomaron mis ideas.

    Segn se dijo, Lichtenberg jams so que sus cuadernos seran un libro, un clsico.De modo que no escriba para s ninguna de las muchas reflexiones acerca de los librosy lectores, materias que tanto le importaron: Un libro es un espejo, de modo que si unmono se mira en l, no descubrir la imagen de un apstol. Si la gente pensara mspor su cuenta, existiran muchos ms libros malos y muchos ms libros buenos. Elefecto que habitualmente tienen los buenos libros: atontan a los tontos, estimulan a loslistos, y no le hacen nada a todos los dems. Apenas existe en el mundo mercaderams extraa que los libros; impresos por personas que no los entienden, vendidos porpersonas que no los entienden, encuadernados, censurados y ledos por personas que nolos entienden; y lo mejor de todo, escritos por personas que no los entienden.

    He aqu a uno de los grandes maestros del humor proclam Andr Breton Es elinventor de esa simpleza filosfica que configur por el absurdo la obra maestradialctica del objeto: Un cuchillo sin hoja al que le falta el mango. En su esencialsoledad, Lichtenberg lleg a mucho ms que a variar , como los hombres, las posicionesdel amor: describi sesenta y dos distintas maneras de apoyar la cabeza en la mano.

    Beatriz Stillman

  • Les entrego este librito, no como un lente para ver a los dems, sino como un espejopara que ustedes mismos se contemplen.

    No dejes que gobiernen tus lecturas, sino manda t sobre ellas.

    Non cogitant, ergo non sunt. [No piensan, luego no existen.]

    El grado ms alto hasta donde puede elevarse un espritu mediocre, pero provisto deexperiencia, es el talento de descubrir las debilidades de los hombres que valen ms quel.

    Resulta difcil precisar cmo hemos accedido a los conceptos que ahora poseemos.Nadie, o muy poca gente, podr decir cundo oy nombrar por primera vez al seor vonLeibnitz; mucho ms difcil ser an precisar cundo accedimos por vez primera a laidea de que todos los hombres tienen que morir, no habr sido tan pronto como sepodra pensar. Si tan difcil resulta precisar el origen de las cosas que ocurren en nuestrointerior, qu pasara si quisiramos intentar algo parecido con las que se hallan fuera denosotros?

    Quien slo entiende de qumica, tampoco la entiende.

    Al escribir mantn la confianza en ti mismo, un orgullo noble y la certeza de que losdems no son mejores que t; ellos evitan tus errores y en cambio cometen otros que thas evitado.

    El 4 de julio de 1765, da en que un cielo despejado alternaba con nubes, estaba enmi cama leyendo un libro cuyas letras poda distinguir con toda claridad; de pronto, sinque yo sintiera nada, se me gir la mano en la que sostena el libro, inesperadamente, ycomo debido al movimiento fui privado de un poco de luz, deduje que una gran nubedeba de haber tapado el sol y todo me pareci oscuro, aunque la luz no hubiera sufridomerma alguna en la habitacin. As ocurre muchas veces con nuestras conclusiones:buscamos en la lejana causas que suelen estar muy cerca, en nosotros mismos.

  • Leer equivale a tomar prestado; inventar, a saldar cuentas.

    Al menos una vez por semana deberan pronunciarse en las iglesias sermones dediettica; y si esta ciencia fuera aprendida tambin por nuestros religiosos, sera posibleintercalar en ella observaciones de orden espiritual que, sin duda, no desentonaran enabsoluto. Porque es increble ver cmo las observaciones espirituales mezcladas conalgo de fsica mantienen la atencin de la gente y le ofrecen una imagen ms viva deDios que los ejemplos de su ira, con frecuencia