II. Hacia Una Est Ética de La Teatralidad Reinterpelando a Aristóteles - Teatralidad y Cultura

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    T E AT R A L I D A D

    Y CULTURA

    h i una est tica

    de la representacin

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    UNIVERSIDAD IBEROAMERICANABIBLIOTECA FRANCISCO XAVIER CLAVIGERO

    Alcntara Jos RamnTeatralidad y cultura: hacia una est/tica de la

    representacin

    1. Teatro - Esttica. 2. Teatro - Filosofa. 3. Aristteles -Esttica. 4. Teatro-Investigacin. I.t. II.S.

    PN 2039A43.2002

    1a. edicin 2002

    DR Universidad Iberoamericana A.C.

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    H A C I A U N A EST/TICAde la teatralidad:

    Reinterpelando a Aristteles

    E N L HISTORI DE L S TEOR S TE TR LES ES IND UD BLE EL LUG R

    central que tiene la Potica de Aristteles. Sin embargo, esigu alm en te cierto que d ur an te el siglo XX , y especialmenteen la segunda parte, se puso de manifiesto el rechazo de loque se sup on a era la co rrie nte aristot lica en el pensa-

    miento teatral . Esto comenz con el m ov im ien to que podramos l lamar, en trminos generales, la v a n g u a r d i adentro de l teatro, con sti tuid a po r propuestas que inten ta

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    ii . H A C I A UN A EST/TICA DE LA TEATRALIDAD...

    carcter f i losfico sobre el fenmeno teatral , de la cual sedesprenden c ie r tos p r i n c i p i o s tericos que estn lejos deser plenamente comprendidos. Por otra parte, el carcters i s temt ico de l es tudio a r i s to t l ico permi te la in tegrac in

    de diversos conceptos

    contemporneos, algunos de los cuales, como drama y teatro se suelen c o n f u n d i r aunque ref iere n a fenmenos d i s t in tos , adems de a rgumen tar por u nt i p o de conoci miento der iv ado de la experienc ia tea t ra l .

    Pero t ambin hoy e l tea tro como obje to de inves t i gac in no ha encont rado u n espacio en t re las d isc ip l inas acadmicas prop iam ente d ichas, ya que h is tr icamente e l teatr o ha sid o ubicad o en el camp o de las artes p e r f o r m a t i v a s .Por ello el fenm eno teat ral , cuan do ha sid o objeto de estud i o , no lo ha s ido tan to por s mi smo como un med io para

    inves t igar otros fenm enos cu lturales y sociales. Desde luego, e l hecho de que los realizadores de teatro mues tran p ocointers en la teora, generalmente l i m i t a n d o su reflexin alo s procesos creativos, no ha alentado tampoco un acercam i e n t o f o r m a l desde la creacin misma. As, ya que las artes se perciben como actividades eminentemente prcticas,el teatro se ha encontrado al margen de la investigacin,excepto cuando se le estudia como l i t e ra tura dramtica. Porello es frecuente encontrar en los departamentos de l i t e ra

    tu ra la confusin conceptual entre los trminos drama

    y tea-

    tro t c i tamente aceptados como s innimos y pocas vecesrelacionados con el hecho teatral .

    A lo anterior habra que aadir que entre los p rac t icantes del teatro an se mantiene vigente la ya vieja posic i n a r t u d i a n a d e s u b o r d i n a r e l t e x t o d r a m t i c o a l at ea t ra l idad , confu ndi endo la noc in de texto con la nocin

    l

    JOS RAMN ALCNTARA ME]A

    de drama y, por consiguiente, como intentar demostrar, oscurecien do el sig ni ficad o aristotlico del concepto de dra-ma qu e, en la Poticacons t i tuye aquel lo que da s igni f icadoa la t e a t r a l i d a d .2 De ah tambin que el trmino drama haya

    sido aband onad o en la prctica teatral , p r i v i l e g i a n d o el trm i n o teatro y dejando el p r i m e r o , si acaso, para referirse altex to dramt ico . Un paso mas lucia la especificidad delfenmeno teatral exclusivamente en su aspecto p e r f o r m a -t i v o es el uso cada vez mas ampl i o de l te rmino teatralidad,

    aunque conceptua lmente lo i |iic este s igni f ica es t lejos dehaber s ido d e f i n i d o . '

    Antes de explorar algunas de las dimensiones que eles tudio contemporneo de la l oetiai revela y sus i m p l i c aciones para una comprensin actual del lenoineno teatral ,conviene resear brevemente el origen do la controversia,la cual de entrada diremos que se deb- m.is 1 una taita deprecisin terica y una lectura pobre y generalmente e q u ivo d del texto aristotlico.

    1 . E L ERROR F U N D A M E N T A L : L A POTICA C O M O PRECEI I IVA

    La his tori a de la recepcin de la Potica muestra que el errorf u n d a m e n t a l fue ver en ella lo que no era, una preceptiva.

    Esto ocur r i con e l adven im iento de l hum ani smo renacent is ta que h i zo pos ib le el rescate del texto del f i lsofo g riego

    2 Ricard Salvat, El teatro como texto, como espectculo (Barcelona:Montesinos, 1988 . Marinis , Marco de, El nuevo teatro 1947-1970(Barcelona: Paids Ibrica, 1988 .3 V er E li Rosik, Is the Notion of Teatricality Void? , en Gestos, 30(Nov. 2000 : 11-30.

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    para la cu l tu ra occ identa l . No obs tan te , esto s igni f ic sujet a r la in te rpre tac in de l mism o a los pre ju ic ios de l huma -nismo p la tnico cont ra e l escolasticismo aristotlico, con-vi r t indolo en lo que no era : una precept iva . Ocurr i ,pues, que los cr t icos humanistas, al encontrarse ante unaaparente ars potica de or igen ar i s to tl ico , lejos de procedera su exgesis com o obra de carcter f i losfico e int erpre tar-la a la luz del corpus aristotlico, procedieron a realizar sulectura a la luz de la Ars potica d e H o r a c i o .4 Fue inevi tab le ,entonces, que un tex to que deber a haber s ido ana l izadop r o f u n d a m e n t e , se convi r t ie ra en un apndice de H orac iop r i m e r o , y de un a t rad ic in exegt ica esencialmente retri-ca , despus .5

    4 El Ars Potica de H oracio fue recibida en el Renacimiento acom-paada de los comentarios de Helenius Acron (siglo D.C.), y dePorfirio (siglo D.C.), ambos con una marcada orientacin ret-rica. A stos se les aadieron en torno a 1500 los comentarios deCristforo Landino y el de Iodocus Badius Ascensius, de tal ma-nera que, segn W einberg, al l four glosses were a standard partof the available editions, and critics and theorists took them as apoint of departure for their ow n interpretations (Bernard W ein-berg, A History ofterary Criticism in the Italian Renaissance vols.Chicago: Chicago University Press, 1961. I : 73 ss.). La obra delfilsofo griego en cambio slo haba sido accesible a una minoraselecta

    a travs de la deficiente versin arbiga de A verroes. Gra-cias a la traduccin latina directa de l griego realizada por GiorgioValla en 1498, la Potica no slo alcanz a un pblico ms amplio,sino que ya en la primera mitad del siglo X V I lleg a ser comenta-da y traducida a l italiano.5 Ver Marv in T . Herrik. The Fusin of Horatian an d AristotelianLiterary Criticism, 1531-1555 , en Illinois Studies in Language andLiterature 32,1 (1966).

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    OS RAMN ALCNTARA MEJA

    La teora dramtica neoclsica fue consecuencia l -gica de la posicin tomada en el Renacimiento ante la obradel Es tag i r i ta . De esta manera, los preceptistas neoclsi cosin ten ta ron ap l icar r igurosamen te los p r i n c i p i o s de una su-

    puesta dra ma tur gi a aristotlica, con resultados frecuen te-mente absurdos .6 A lgun os cr ticos , como Samu el Johnson(1709-1784), dem ost raron la supe r f ic ia l idad de la c r t icaneoclsica . U n siglo ms tarde V ctor I lug o llev la cr t icade Johnson a sus lt imas consecuencias, en el clebre ma-ni f ies to que d io or igen a la dramaturg ia romnt ica: e l Prefacio a C r o m w e l l (1827). No obstante, lejos de que se rea-l i za ra un a revaloracin de l . i teora aristotlica, la cr t icaromnt ica no cues t iono e l pre tendi do carc ter precept iv ode la Potica pues slo se limit a rechazar las interpreta-ciones y las exageraciones de la teora neoclsica.

    N o fu eron , por tan to , los dramaturgos quienes mos-t raron i nters en la recuperacin ca ba de11ex t o a r i st ot ico,sino la f i lologa i lu stra da del siglo xix. En 1867 apa reci laedici n de J. Vahle n, prim era del texto crt ico de la Poticabasado e n u n m a n u s c r i t o g r i e g o . A p a r t i r de sta S.M a r g o l i o u t h hi zo una revisin pub licad a en 1911, y Teatschtrabaj en otra durante los aos 1928-32, ambas cotejadascon la versin arbiga y otros manuscritos griegos y l a t i -

    nos. C on ello, pues, se haba fi jad o el texto, desde el cual se

    6 Entre las consecuencias de la teora dramtica neoclsica se en-cuentra la inhabil idad de los tericos para reconocer el genio deShakespeare, quien fue subordinado a Comeille y Racine sloporque, segn ellos, el isabelino no segua las enseanzas de lapreceptiva aristotlica en tanto que los franceses eran fieles re-presentantes de la misma.

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    H A C I A UN A EST TICA DE LA TEATRALIDAD

    mente simblicas. E l objeto de la teora de A ri