Ilich, Ivan - La Sociedad Desescolarizada

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Text of Ilich, Ivan - La Sociedad Desescolarizada

http://www.ivanillich.org/Principal.htmLa sociedad desescolarizada,

Joaqun Mortiz, Mxico,1985. 161 pp.

ISBN 968-27-0490-1Se mantiene la referencia del nmero de pgina en la versin impresa para uso del lector (nmeros en azul). Tambin estn sealadas con enlaces de hipertexto (nmeros en verde) las notas a lo largo del texto. La transcripcin aqu presentada se refiere a la edicin 1985 y es reproducida con el permiso del autor. (NDE)NDICEIntroduccin 71. Por qu debemos privar de apoyo oficial a la escuela? 92. Fenomenologa de la escuela 423. Ritualizacin del progreso 534. Espectro institucional 765. Compatibilidades irracionales 936. Tramas de aprendizaje 1027. Renacimiento del hombre epimeteico 145

INTRODUCCIN

Debo a Everett Reimer el inters que tengo por la educacin pblica. Hasta el da de 1958 en que nos conocimos en Puerto Rico, jams haba yo puesto en duda el valor de hacer obligatoria la escuela para todos. Conjuntamente, hemos llegado a percatarnos de que para la mayora de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligacin de asistir a la escuela.

Desde 1966 en adelante, Valentina Borremans, cofundadora y directora del CIDOC (Centro Intercultural de Documentacin) de Cuernavaca, organiz anualmente dos seminarios alrededor de mi dilogo con Reimer. Centenares de personas de todo el mundo participaron en estos encuentros. Quiero recordar en este lugar a dos de ellos que contribuyeron particularmente a nuestro anlisis y que en el entretiempo murieron: Augusto Salazar Bondy y Paul Goodman. Los ensayos escritos para el boletn CIDOC INFORMA y reunidos en este libro se desarrollaron a partir de mis notas de seminario. El ltimo captulo contiene ideas que me surgieron despus acerca de conversaciones con Erich Fromm en torno al Mutterrecht de Bachofen.Durante estos aos Valentina Borremans constantemente me urga a poner a prueba nuestro pensar enfrentndolo a las realidades de Amrica Latina y de frica. Este libro refleja el convencimiento de ella respecto de que no slo las instituciones sino el ethos de la sociedad deben ser "desescolarizados".

La educacin universal por medio de la escolarizacin no es factible. No sera ms factible si se la intentara mediante instituciones alternativas construidas segn el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferacin de nuevas herramientas y mtodos fsicos o mentales (en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dar por resultado la educacin universal. La bsqueda actual de nuevos embudos educacionales debe revertirse hacia la bsqueda de su antpoda institucional: tramas educacionales que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos necesarios para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos sobre la educacin -y asimismo para aquellos que buscan alternativas para otras industrias de servicio establecidas.

Me propongo examinar algunas cuestiones intrigantes que se suscitan una vez que adoptamos como hiptesis el que la sociedad puede desescolarizarse; buscar pautas que puedan ayudarnos a discernir instituciones dignas de desarrollo por cuanto apoyan el aprendizaje en un medio desescolarizado; y esclarecer las metas personales que ampararan el advenimiento de una Edad del Ocio (schole) opuesta como tal a una economa dominada por las industrias de servicio.

Ivan Illich, Ocotepec, Morelos, enero de 1978

1. POR QU DEBEMOS PRIVAR DE APOYO OFICIAL A LA ESCUELA?

Muchos estudiantes, en especial los que son pobres, saben intuitivamente qu hacen por ellos las escuelas. Los adiestran a confundir proceso y sustancia. Una vez que estos dos trminos se hacen indistintos, se adopta una nueva lgica: cuanto ms tratamiento haya, tanto mejor sern los resultados. Al alumno se le "escolariza" de ese modo para confundir enseanza con saber, promocin al curso siguiente con educacin, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginacin se la "escolariza" para que acepte servicio en vez de valor. Se confunde el tratamiento mdico tomndolo por cuidado de la salud, el trabajo social por mejoramiento de la vida comunitaria, la proteccin policial por tranquilidad, el equilibrio militar por seguridad nacional, la mezquina lucha cotidiana por trabajo productivo. La salud, el saber, la dignidad, la independencia y el quehacer creativo quedan definidos como poco ms que el desempeo de las instituciones que afirman servir a estos fines, y su mejoramiento se hace dependiente de la asignacin de mayores recursos a la administracin de hospitales, escuelas y dems organismos correspondientes.

En estos ensayos, mostrar que la institucionalizacin de los valores conduce inevitablemente a la contaminacin fsica, a la polarizacin social y a la impotencia psicolgica: tres dimensiones en un proceso de degradacin global y de miseria modernizada. Explicar cmo este proceso de degradacin se acelera cuando unas necesidades no materiales son transformadas en demanda de bienes; cuando a la salud, a la educacin, a la movilidad personal, al bienestar o a la cura psicolgica se las define como el resultado de servicios o de "tratamientos". Hago esto porque creo que la mayora de las investigaciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a abogar por incrementos an mayores en la institucionalizacin de valores y que debemos definir algunas condiciones que permitieran que ocurriese precisamente lo contrario. Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tecnologa para crear instituciones que atiendan a la accin recproca, creativa y autnoma entre personas y a la emergencia de valores que los tecncratas no puedan controlar sustancialmente. Necesitamos investigacin en lneas generales para la futurologa actual.

Quiero suscitar la cuestin general acerca de la mutua definicin, de la naturaleza del hombre y de la naturaleza de las instituciones modernas, que caracteriza nuestra visin del mundo y nuestro lenguaje. Para hacerlo, he elegido a la escuela como mi paradigma, y por consiguiente trato slo indirectamente de otros organismos burocrticos del Estado corporativo: la familia consumidora, el partido, el ejrcito, la iglesia, los medios informativos. Mi anlisis del currculum oculto de la escuela debera poner en evidencia que la educacin pblica se beneficiara con la desescolarizacin de la sociedad, tal como la vida familiar, la poltica, la seguridad, la fe y la comunicacin se beneficiaran con un proceso anlogo.

En este primer ensayo, comienzo mi anlisis tratando de dar a entender qu es lo que la desescolarizacin de una sociedad escolarizada podra significar. En este contexto, debiera ser ms fcil entender mi eleccin de los cinco aspectos especficos pertinentes respecto de este proceso, los cuales abordar en los captulos siguientes.

No slo la educacin sino la propia realidad social han llegado a ser escolarizadas. Cuesta ms o menos lo mismo el escolarizar tanto al rico como al pobre en igual dependencia. El gasto anual por alumno en los arrabales y los suburbios ricos de cualquiera de veinte ciudades de los Estados Unidos est comprendido dentro de unos mismos mrgenes -y hasta favorable al pobre en ciertos casos.1Tanto el pobre como el rico dependen de escuelas y hospitales que guan sus vidas, forman su visin del mundo y definen para ellos qu es legtimo y qu no lo es. Ambos consideran irresponsable el medicamentarse uno mismo, y ven a la organizacin comunitaria, cuando no es pagada por quienes detentan la autoridad, como una forma de agresin y subversin. Para ambos grupos, el apoyarse en el tratamiento institucional hace sospechoso el logro independiente. El subdesarrollo progresivo de la confianza en s mismo y en la comunidad es incluso ms tpico en Westchester que en el norte de Brasil. Por doquiera, no tan slo la educacin sino la sociedad en conjunto, necesitan "desescolarizacin".

Las burocracias del bienestar social pretenden un monopolio profesional, poltico y financiero sobre la imaginacin social, fijando normas sobre qu es valedero y qu es factible. Este monopolio est en las races de la modernizacin de la pobreza. Cada necesidad simple para la cual se halla una respuesta institucional permite la invencin de una nueva clase de pobres y una nueva definicin de la pobreza. Hace diez aos, lo normal en Mxico era nacer y morir uno en su propia casa, y ser enterrado por sus amigos. Slo las necesidades del alma eran atendidas por la iglesia institucionalizada. Ahora, el comenzar y acabar la vida en casa se convierten en signos, ya sea de pobreza, ya sea de privilegio especial. El morir y la muerte han venido a quedar bajo la administracin institucional del mdico y de los empresarios de pompas fnebres.

Una vez que una sociedad ha convertido ciertas necesidades bsicas en demandas de bienes producidos cientficamente, la pobreza queda definida por normas que los tecncratas cambian a su tamao. La pobreza se refiere entonces a aquellos que han quedado cortos respecto de un publicitado ideal de consumo en algn aspecto importante. En Mxico son pobres aquellos que carecen de tres aos de escolaridad; y en Nueva York aquellos que carecen de doce aos.Los pobres siempre han sido socialmente impotentes. El apoyarse cada vez ms en la atencin y el cuidado institucionales agrega una nueva dimensin a su indefensin: la impotencia psicolgica, la incapacidad de valerse por s mismos. Los campesinos del altiplano andino son explotados por el terrateniente y el comerciante -una vez que se asientan en Lima llegan a depender, adems, de los jefazos polticos y estn desarmados por su falta de escolaridad. La pobreza moderna conjuga la prdida del poder sobre las circustancias con una