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Ilustración de Ivan Ilich - Ediciones · PDF fileEste libro re- fleja el ... completas de sus alumnos, dará por resultado la educación ... y ser enterrado por sus amigos. Sólo

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  • La sociedad desescolarizadaIvan Ilich

    Ilustracin de Ivan IlichMari Tosmin | [email protected] | www.maritosmin.com

    CorreccinHernn Lpez Winne

    Diseo de tapa e interioresVctor Malumin

    Ediciones GodotColeccin [email protected]book.com/EdicionesGodotTwitter.com/EdicionesGodotBuenos Aires, Argentina, 2011

    Ilich, Ivan, La sociedad desescolarizada. - 1a ed. - Buenos Aires : Ediciones Godot Argentina, 2011. 250 p. ; 20x13 cm. ISBN 978-987-1489-27-5 | 1. Educacin. I. Ttulo | CDD 370

    Se termin de imprimir en octubre de 2011 en Grfica Laf S.R.L.Monteagudo 741. Villa Linch. Pcia de Buenos Aires.

  • La sociedaddesescolarizadaIvan Ilich

    Coleccin Exhumaciones Ediciones Godot

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    INTRODUCCIN

    Debo a Everett Reimer el inters que tengo por la educacin pblica. Hasta el da de 1958 en que nos conocimos en Puerto Rico, jams haba yo puesto en duda el valor de hacer obligatoria la escuela para todos. Conjuntamente, hemos llegado a percatarnos de que para la mayora de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligacin de asistir a la escuela. Desde 1966 en adelante, Valentina Borremans, co-fundadora y directora del CIDOC (Centro Intercultural de Documentacin) de Cuernavaca, organiz anualmente dos seminarios alrededor de mi dilogo con Reimer. Cen-tenares de personas de todo el mundo participaron en estos encuentros. Quiero recordar en este lugar a dos de ellos que contribuyeron particularmente a nuestro anlisis y que en el entretiempo murieron: Augusto Salazar Bondy y Paul Goodman. Los ensayos escritos para el boletn CIDOC INFORMA y reunidos en este libro se desarrollaron a par-tir de mis notas de seminario. El ltimo captulo contiene ideas que me surgieron despus acerca de conversaciones con Erich Fromm en torno al Mutterrecht de Bachofen. Durante estos aos, Valentina Borremans constantemente me urga a poner a prueba nuestro pensar enfrentndolo a las realidades de Amrica Latina y de frica. Este libro re-fleja el convencimiento de ella respecto de que no slo las instituciones sino el ethos de la sociedad deben ser deses-colarizados. La educacin universal por medio de la escolariza-cin no es factible. No sera ms factible si se la intentara mediante instituciones alternativas construidas segn el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferacin de nue-vas herramientas y mtodos fsicos o mentales (en el aula

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    o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dar por resultado la educacin universal. La bsqueda actual de nuevos embudos educa-cionales debe revertirse hacia la bsqueda de su antpoda institucional: tramas educacionales que aumenten la opor-tunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos ne-cesarios para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos sobre la educacin, y asimismo para aque-llos que buscan alternativas para otras industrias de servi-cio establecidas. Me propongo examinar algunas cuestiones intri-gantes que se suscitan una vez que adoptamos como hip-tesis que la sociedad puede desescolarizarse; buscar pautas que puedan ayudarnos a discernir instituciones dignas de desarrollo por cuanto apoyan el aprendizaje en un medio desescolarizado; y esclarecer las metas personales que am-pararan el advenimiento de una Edad del Ocio (schole) opuesta como tal a una economa dominada por las indus-trias de servicio.

    Ivan Illich, Ocotepec, Morelos, enero de 1978

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    1. POR QU DEBEMOS PRIVAR DE APOYO OFICIAL A LA ESCUELA?

    Muchos estudiantes, en especial los que son po-bres, saben intuitivamente qu hacen por ellos las escuelas. Los adiestran a confundir proceso y sustancia. Una vez que estos dos trminos se hacen indis-tintos, se adopta una nueva lgica: cuanto ms tratamiento haya, tanto mejor sern los resultados. Al alumno se lo escolariza de ese modo para confundir enseanza con saber, promocin al curso siguiente con educacin, diplo-ma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginacin se la escolariza para que acepte servicio en vez de valor. Se confunde el tratamien-to mdico tomndolo por cuidado de la salud, el trabajo social por mejoramiento de la vida comunitaria, la pro-teccin policial por tranquilidad, el equilibrio militar por seguridad nacional, la mezquina lucha cotidiana por traba-jo productivo. La salud, el saber, la dignidad, la indepen-dencia y el quehacer creativo quedan definidos como poco ms que el desempeo de las instituciones que afirman ser-vir a estos fines, y su mejoramiento se hace dependiente de la asignacin de mayores recursos a la administracin de hospitales, escuelas y dems organismos correspondientes. En estos ensayos, mostrar que la institucionali-zacin de los valores conduce inevitablemente a la conta-minacin fsica, a la polarizacin social y a la impotencia psicolgica: tres dimensiones en un proceso de degrada-cin global y de miseria modernizada. Explicar cmo este proceso de degradacin se acelera cuando unas necesidades no materiales son transformadas en demanda de bienes;

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    cuando a la salud, la educacin, la movilidad personal, el bienestar o la cura psicolgica se las define como el resul-tado de servicios o de tratamientos. Hago esto porque creo que la mayora de las investigaciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a abogar por incremen-tos an mayores en la institucionalizacin de valores y que debemos definir algunas condiciones que permitie-ran que ocurriese precisamente lo contrario. Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tecnologa para crear instituciones que atiendan a la accin recproca, creativa y autnoma entre personas y a la emergencia de valores que los tecncratas no puedan controlar sustan-cialmente. Necesitamos investigacin en lneas generales para la futurologa actual. Quiero suscitar la cuestin general acerca de la mu-tua definicin, de la naturaleza del hombre y de la natura-leza de las instituciones modernas, que caracteriza nuestra visin del mundo y nuestro lenguaje. Para hacerlo, he elegi-do a la escuela como mi paradigma, y por consiguiente trato slo indirectamente de otros organismos burocrticos del Estado corporativo: la familia consumidora, el partido, el ejrcito, la iglesia, los medios informativos. Mi anlisis del currculum oculto de la escuela debera poner en evidencia que la educacin pblica se beneficiara con la desescolari-zacin de la sociedad, tal como la vida familiar, la poltica, la seguridad, la fe y la comunicacin se beneficiaran con un proceso anlogo. En este primer ensayo, comienzo mi anlisis tra-tando de dar a entender qu es lo que la desescolarizacin de una sociedad escolarizada podra significar. En este contexto, debera ser ms fcil entender mi eleccin de los cinco aspectos especficos pertinentes respecto de este proceso, los cuales abordar en los captulos siguientes. No slo la educacin sino la propia realidad so-cial han llegado a ser escolarizadas. Cuesta ms o menos lo mismo escolarizar tanto al rico como al pobre en igual

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    dependencia. El gasto anual por alumno en los arrabales y los suburbios ricos de cualquiera de veinte ciudades de los Estados Unidos est comprendido dentro de unos mismos mrgenes -y hasta favorable al pobre en ciertos casos1. Tanto el pobre como el rico dependen de escuelas y hospitales que guan sus vidas, forman su visin del mundo y definen para ellos qu es legtimo y qu no lo es. Ambos consideran irresponsable medicarse uno mismo, y ven a la organizacin comunitaria, cuando no es pagada por quie-nes detentan la autoridad, como una forma de agresin y subversin. Para ambos grupos, apoyarse en el tratamien-to institucional hace sospechoso el logro independiente. El subdesarrollo progresivo de la confianza en s mismo y en la comunidad es incluso ms tpico en Westchester que en el norte de Brasil. En todos lados, no slo la educacin sino la sociedad en conjunto, necesitan desescolarizacin. Las burocracias del bienestar social pretenden un monopolio profesional, poltico y financiero sobre la ima-ginacin social, fijando normas sobre qu es valedero y qu es factible. Este monopolio est en las races de la moder-nizacin de la pobreza. Cada necesidad simple para la cual se halla una respuesta institucional permite la invencin de una nueva clase de pobres y una nueva definicin de la pobreza. Hace diez aos, lo normal en Mxico era nacer y morir uno en su propia casa, y ser enterrado por sus amigos. Slo las necesidades del alma eran atendidas por la iglesia institucionalizada. Ahora, comenzar y acabar la vida en casa se convierten en signos, ya sea de pobreza, ya sea de privile-gio especial. El morir y la muerte han venido a quedar bajo la administracin institucional del mdico y de los empre-sarios de pompas fnebres. Una vez que una sociedad ha convertido cier-

    1 Jackson, Penrose B., Trends in Elementary Education Expenditures. Central City and Suburban Comparisons 1965 to 1968. U.S. Office of Education, Office of Program and Planning Evaluation, junio 1969.

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    tas necesidades bsicas en demandas de bienes produ-cidos cientficamente, la pobreza queda definida por normas que los tecncratas cambian a su tamao. La pobreza se refiere entonces a aquellos que han queda-do cortos respecto de un publicitado ideal de consu-mo en algn aspecto importante. En Mxico son po-bres aquellos que carecen de tres aos de escolaridad; y en Nueva York aquellos que carecen de doce aos. Los pobres siempre han sido socialmente impotentes. Apoyarse

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