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  • 1LASA 97 - Panel INT 02 Eduardo Gonzlez-Cueva

    433119@newschool.edu

    LATIN AMERICAN STUDIES ASSOCIATIONXX INTERNACIONAL CONGRESS

    GUADALAJARA MEXICO

    INTERNATIONAL RELATIONS

    El conflicto armado entre Ecuador y Per: lecturas crticas y actores olvidados

    De delincuentes a hroes.Discurso disciplinario y juventud popular en el conflicto entre Per y Ecuador

    Eduardo Gonzlez-CuevaNew School for Social Research - Graduate Faculty

    Introduccin

    El 28 de febrero de 1995 una multitud de cientos de personas recorri las calles deComas -un distrito popular al norte de Lima- acompaando el atad de un soldado muertodas antes en la frontera con el Ecuador. A la cabeza de la multitud, una bandera peruanaera sostenida por las principales autoridades del distrito. Durante las cinco horas que durla marcha, los restos de Yenuri Chihuala recibieron homenajes en el municipio, en elcolegio en que estudi, y -finalmente- en el cementerio local, en las faldas del cerro ElCarmen.

    La escena no era, sin embargo, silenciosa y triste, como pudiera esperarse de unentierro; ni tampoco eufrica, como una manifestacin patritica. Junto con los vivas alPer, la multitud coreaba la consigna sancin a los responsables!1, y una banderolaproclamaba: Chihuala: el pueblo llora tu muerte. y agregaba, en el lenguaje izquierdistade las protestas populares: Con tu ejemplo, venceremos!2.

    Yenuri Chihuala, en el momento de su muerte tena apenas catorce aos. Habadesaparecido de su casa el da 7 de febrero y -por casi dos semanas- su familia no pudoobtener noticias sobre su paradero en ninguna comisara, cuartel u hospital. El 19 defebrero, Calixto, el padre del nio, recibi una llamada desde Bagua, cerca a la frontera,donde una familiar que trabajaba como enfermera haba reconocido por casualidad aYenuri. Calixto viaj al norte solamente para ver morir a su hijo el da 25, luego de unalarga agona. 1 Diario La Repblica 1 de marzo, 1995.2 Fotografa, diario El Mundo 1 de marzo, 1995

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    Aunque las primeras informaciones periodsticas quisieron retratar a Chihualacomo un joven entusiasta que se haba enrolado voluntariamente y que haba fallecido encombate, por las esquirlas de una granada, la verdad era mucho ms oscura. El nio habasido levado, esto es, violenta y arbitrariamente reclutado por una patrulla militar juntocon otros jvenes que no pudieron presentar documentos de identidad. Una vez en lafrontera, sin llegar a combatir, la ausencia de calzado adecuado3 le provoc una fuerteinfeccin de ttanos que -al generalizarse- lo mat.

    Aunque la verdad era slo parcialmente conocida en el momento del entierro, paralos manifestantes era claro que Yenuri haba sido vctima de un acto de violencia selectivaejercida por el Estado contra los jvenes de barrios populares. Tal vez por ello, lasbanderas que rodearon el atad al llegar al colegio en que estudiaba no eran solamente lasbanderas peruanas, sino tambin las banderas blancas de la paz. Tambin tal vez por ello,los seis oficiales que apuradamente se hicieron presentes aquella tarde en el cementerio,fueron abucheados por la multitud, ante la cual no atinaron a decir palabra.

    El discurso de protesta que la multitud de Comas articul momentneamente el 28de febrero, no poda competir sin embargo con el masivo discurso de los medios decomunicacin. Yenuri Chihuala fue proclamado espontneamente el nio hroe delconflicto. Su muerte fue equiparada a la de tantos otros jvenes que a los diecisiete odieciocho aos ascendieron a la heroicidad, al morir en combate y -aunque algunosnotables protestaron4- su caso como el de tantos otros pasara al olvido un tiempodespus.

    En este ensayo sugiero el trgico destino de Yenuri Chihuala y el de otros actoresolvidados del conflicto peruano-ecuatoriano est ntimamente ligado a la existencia de undiscurso social que construye imgenes de la juventud funcionales a proyectos autoritariosde control, represin y manipulacin. La imagen de nio hroe fue producida por losmismos mecanismos discursivos que -en otro contexto- hubieran producido la imagen devndalo juvenil para describir al mismo sujeto.

    3 El comunicado oficial del ejrcito con el que se respondi a las crticas sobre el caso Chihuala describilos sucesos que llevaron a su muerte de la siguiente manera: Yenuri ...se enrol voluntariamente en laguarnicin de Mesones Muro (provincia de Jan, departamento de Cajamarca)..., por la falta dedocumentos que permitiesen conocer su edad ...fue asignado a tareas administrativas remuneradas yembarcado al frente. En el desempeo de esta labor, accidentalmente sufri cortaduras en los pies,desarrollando un cuadro infeccioso de ttanos, que motiv su evacuacin el 18 de Febrero del 95.(Comunicado Oficial 001/OIE/95 Oficina de Informacin del Ejrcito). El comunicado no explica cmo eljoven residente de Comas lleg a enrolarse a Cajamarca, a casi 1000 kilmetros al norte de la capital.Tampoco explica qu clase de tareas administrativas pueden provocar cortaduras infectadas en los pies.

    4 El Colegio de Abogados de Lima, a travs de su decano, Felipe Osterling y el parlamentario de centro-izquierda Henry Pease exigieron explicaciones sobre el hecho al Ministerio de Defensa. Distintasorganizaciones de defensa del menor solicitaron a la Presidencia de la Repblica una investigacin.Ninguna de estas demandas fue atendida.

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    El discurso patritico en los medios de comunicacin peruanos -pese a resaltar enla juventud virtudes como el coraje y la abnegacin- forma un continuum orgnico con unrepertorio discursivo aparentemente distinto, que retrata a los jvenes peruanos comoanmicamente violentos y propensos a actividades delincuenciales.

    A la base de la idea de juventud heroica o de juventud delincuencial subyace unamisma matriz cultural: un imaginario autoritario que construye simblicamente lasrelaciones en la sociedad peruana como marcadas por una fuerte jerarquizacin y queenfatiza la necesidad del control social. En el caso del discurso que este imaginario generapara definir a la juventud, ms all de variaciones, existen al menos dos nociones centrales:una es el establecimiento de una relacin natural entre violencia y juventud que haceimposible entender a la juventud como racional. La segunda nocin es la construccin dela juventud como una categora que presupone fuertes marcas de clase, etnicidad y gnero:cuando los medios se refieren a los jvenes peruanos y a la violencia, proyectangeneralmente una imagen de hombres jvenes, de ascendencia andina y procedentes de lossectores populares.

    Tanto el discurso patritico centrado en la imagen del joven heroico, como eldiscurso del orden centrado en la imagen del joven delincuente, se alimentan de una matrizcultural profundamente excluyente, cuya maduracin se di a lo largo de los aos de laguerra sucia entre las fuerzas armadas y los grupos subversivos. La presencia de jvenesen los grupos subversivos se explic como la reaccin violenta de personas sinoportunidades, privados de espacios adecuados de socializacin e integracin cultural. Elcrecimiento en las ciudades de actividades violentas por parte de pandillas barriales ybarras de aficionados al ftbol proporcion un objeto privilegiado de interpretacin yobservacin: el joven popular violento.

    El discurso sobre la juventud violenta es parte integrante de un proceso mayor dereordenamiento liberal de la sociedad peruana bajo el liderazgo de un rgimen polticoautoritario, que result del gradual desmontaje de las instituciones democrticas formadasen 1980, cuando el gobierno militar cedi el poder a los civiles. El joven violento y sinalternativas es una imagen que se proyecta como justificacin de alternativas autoritariasde imposicin de orden y disciplina, que pueden cambiar el carcter del objeto deldiscurso. La vigilancia policial en los estadios haciendo uso de cmaras ocultas para filmara los cabecillas, la presencia de la polica en los colegios obligando a los jvenes a cantarel himno nacional en las maanas y a marchar a paso militar a los salones, la disciplina delcuartel, son complementos necesarios de la construccin del sujeto juvenil violento.

    El discurso sobre la juventud popular es un discurso disciplinario y articulado a unproyecto autoritario, pero por otro lado, es tambin un discurso con pretensiones decientificidad: socilogos, siclogos y especialistas de diverso calibre son convocadospor los medios para -independientemente de sus reales opiniones- dar un barniz derespetabilidad a la temtica. El discurso sobre la juventud en el Per actual, pues, nospresenta un extraordinario ejemplo de las articulaciones entre poder y conocimiento que

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    Foucault5 ha descrito: el poder represivo inmoviliza y controla a un objeto humano que es,en su momento, observado, interrogado, diseccionado, construido como un objeto deconocimiento. A la vez, el corpus cientfico es instrumentalizado por el poder para ampliarsu alcance disciplinario.

    Me propongo estudiar este discurso contrastando dos de sus ms extremasmanifestaciones, de hecho, dos polos: la delincuentizacin de los jvenes y suheroicizacin. Espero hallar los rasgos que permiten constituir a la juventud como unacategora triplemente marginal en trminos de clase, etnicidad y gnero. Quisiera mostrarque este discurso forma parte de una violencia cotidiana dirigida contra la juventudpopular y que su xito permite -en un plano inmediato- su manipulacin y -en un segundoplano- la justificacin de un proyecto mayor de hegemona neo-liberal