Los efectos radiobiol³gicos de las radiaciones de bajo ... japoneses de los bombardeos at³micos
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  • CRNICAS

    Los efectos radiobiolgicos de las radiaciones de bajo nivel y el riesgo de cncer Aunque existen opiniones contrarias al respecto, no hay una vinculacin entre las radiaciones y el riesgo de contraer cncer

    por R. Mukherjee y

    J. Mircheva

    L.OS riesgos que representa para la salud la exposicin a radiaciones ionizantes de bajo nivel, en particular los relacionados con el cncer, atraen invariablemente una gran aten-cin. Informes recientes sobre los niveles de radn en viviendas y edificios, la extensa preci-pitacin radiactiva provocada por el accidente de la central nuclear de Chernobil en 1986 y la sospecha de que existen pequeos brotes de casos de cncer en las cercanas de las instala-ciones nucleares han coadyuvado a aumentar la preocupacin por esos riesgos.

    La lectura de informes de esta ndole en la prensa diaria puede suscitar temores innecesa-rios y crear la impresin errnea de que, de alguna manera, las radiaciones constituyen la nica o principal causa de cncer en nuestro entorno. Nada ms lejos de la verdad.

    Lamentablemente, no es fcil corregir esas percepciones. Si bien se dispone de una virtual enciclopedia de informacin cientfica en mate-ria de radiaciones de bajo nivel y sus efectos sobre la salud, la mayor parte de esa informa-cin aparece en publicaciones especializadas a las que el pblico en general no tiene fcil acceso.

    Los antecedentes cientficos abarcan concep-tos y estudios bsicos que podran ayudar a poner en una perspectiva ms clara la cuestin de las radiaciones y el riesgo de cncer. En el presente artculo se examinan algunos aspectos importantes.

    El Sr. Mukherjee es Jefe de la Seccin de Radioterapia y Radiobiologa Aplicada de la Divisin de Ciencias Bio-lgicas del OIEA y la Sra. Mircheva es funcionara de la Seccin. Las opiniones expresadas en este artculo son de los autores y no reflejan necesariamente las del OIEA.

    Factores ambientales y de otra ndole

    Con el advenimiento del siglo XX tuvo lugar el descubrimiento de las radiaciones ionizantes y la radiactividad. En aquella poca los pione-ros del trabajo con radiaciones no conocan las consecuencias que tiene esa actividad para la salud y muchos de ellos resultaron seriamente afectados por neoplasmas radioinducidos, sobre todo carcinomas de la epidermis.

    Esos dramticos incidentes iniciales dieron origen rpidamente a una "poca de ignoran-cia", a la que sigui una "poca de esclareci-miento progresivo" sobre la radiobiologa y la radiogentica. Con el paso del tiempo se es-tablecieron los principios que rigen las rela-ciones dosis/efecto de las radiaciones, los cuales propiciaron la caracterizacin y el pro-nstico cuantitativo de las tasas potenciales de incidencia de agentes cancergenos en los ani-males y los seres humanos. Desde entonces se ha venido obteniendo gradualmente informa-cin al respecto mediante estudios epidemio-lgicos. A finales de los aos cuarenta surgi otra importante fuente para el estudio directo de la exposicin del hombre a dosis elevadas de radiacin ionizante, a saber, los japoneses sobrevivientes de la bomba atmica.

    Con todo, parece que los primeros casos de neoplasmas radioinducidos en seres humanos, junto con otros que se presentaron a travs de los aos, han ayudado a crear la opinin de que existe una "asociacin exclusiva" entre las ra-diaciones ionizantes y el riesgo de que las per-sonas contraigan cncer. Esta idea surgi pese a los beneficios que comenz a reportar la apli-cacin de las radiaciones en la medicina, y a la formulacin de criterios y normas cuantitativas en materia de proteccin radiolgica por parte de organismos como la Comisin Internacional de Proteccin Radiolgica (CIPR) y el Comit Cientfico de las Naciones Unidas para el Estu-dio de los Efectos de las Radiaciones Atmicas (UNSCEAR).

    Tambin con el tiempo se ha hecho posible evaluar con exactitud la radiacin natural de

    32 BOLETN DEL OIEA, 2/1991

  • CRNICAS

    fondo. Se sabe que cualquier persona, ya viva en un pas tecnolgicamente avanzado o en un pas en desarrollo, est inevitablemente expues-ta a alguna baja dosis de radiaciones provenien-tes de fuentes naturales como, por ejemplo, el radn, los rayos csmicos, las rocas y los suelos, as como el potasio 40 en la sal. Estas fuentes naturales son responsables de la mayor parte de la exposicin del hombre a las radia-ciones; la dosis anual media que recibe de ellas un individuo es aproximadamente 2.4 mili-sievert (mSv).

    Otras fuentes de exposicin a las radiaciones son las aplicaciones de diagnstico mdico y el ciclo del combustible nuclear, que, en condi-ciones de explotacin normales, constituye una fuente secundaria de exposicin para el hombre. La dosis media anual que recibe un in-dividuo proveniente del ciclo del combustible nuclear es menos del 1% de los 2,4 mSv que emiten las fuentes naturales de fondo.

    Adems de las radiaciones, los seres huma-nos estn expuestos a otras numerosas sustan-cias ambientales entre las que se encuentran los contaminantes qumicos y los agentes geno-txicos nocivos, algunos de los cuales son agentes cancergenos conocidos y, segn se presume, importantes agentes de degradacin ambiental. Entre dichas sustancias se encuen-tran contaminantes de energa fsil como los hidrocarburos policclicos aromticos o el ben-zoapireno; los metales pesados txicos; el alquitrn y otros productos orgnicos idnticos a los agentes cancergenos del humo de cigarro y gases nocivos como el dixido de azufre y el xido nitroso que estn vinculados con el "efecto de invernadero" y el fenmeno del calentamiento global. Tambin causan preocu-pacin otros contaminantes industriales como el amianto, el cloruro de vinilo procedente de la industria del plstico y la dioxina.

    Esos agentes qumicos, por s solos o en interaccin con la radiacin ambiental, podran intensificar sinrgicamente el riesgo carcin-geno para los seres humanos. La constante observacin de coeficientes ms altos de inci-dencia de cncer en poblaciones de zonas urba-nas en comparacin con poblaciones de control de zonas rurales parece sustentar la afirmacin de que el cncer es una enfermedad ecolgica.

    Estudios epidemiolgicos y modelos de riesgo

    Existe una amplia informacin sobre el cn-cer inducido por altos niveles de radiaciones que se ha obtenido principalmente en los estu-dios exhaustivos realizados con sobrevivientes japoneses de los bombardeos atmicos de Hiro-shima y Nagasaki en 1945. Adems, se han llevado a cabo estudios epidemiolgicos con pacientes expuestos a radiaciones durante trata-mientos para la espondilitis anquilosante, el cncer del cuello del tero y otras enfermeda-des, as como con poblaciones expuestas profe-

    sionalmente. Los resultados de dichos estudios figuran en los informes especializados prepara-dos conjuntamente por el Japn y los Estados Unidos en el marco de la Fundacin para la Investigacin de los Efectos de la Radiacin (RERF). los cuales se basan en investigaciones realizadas con sobrevivientes de la bomba at-mica durante toda su vida y con los descendien-tes. Tambin se conocen los resultados de estudios realizados por el UNSCEAR, el Comi-t para el Estudio de los Efectos Biolgicos de las Radiaciones Ionizantes (BEIR) del Consejo Nacional de Investigaciones de los Estados Unidos y otros trabajos importantes en materia de proteccin radiolgica.

    En trminos generales, hasta el momento los estudios realizados con sobrevivientes de la bomba atmica han mostrado un aumento de la mortalidad entre esa poblacin a consecuencia de varios tipos de cncer. Se ha observado que la aparicin de procesos malignos sigue una pauta determinada en cuanto al tiempo trans-currido desde la exposicin a la radiacin. (Vase el grfico.) Primero aparece la leucemia tras un perodo latente corto de dos o tres aos aproximadamente, alcanza una frecuencia m-xima alrededor de los seis u ocho aos, y luego decrece y casi tiende a desaparecer a los 25 aos ms o menos de haberse producido la

    Fuente W.K. Sinclair, vigsima reunion anual del National Council on Radiation Protection and Measurements (Celebrada los das 4 y 5 de abril de 1984).

    El cncer y el tiempo

    Todos los dems tipos de cncer

    Leucemia

    Aos transcurridos despus de la exposicin

    exposicin. No obstante, otros tipos de cncer distintos de la leucemia tienden a mostrar otro comportamiento. Si se pasan por alto algunos pormenores diferentes, se aprecia que los dis-tintos tipos de cncer tienden a aparecer por lo general, tras un perodo latente de unos 10 aos despus de haber ocurrido la exposicin. Luego muestran un aumento progresivo que guarda relacin con la dosis de radiacin recibida y los parmetros dependientes de la edad.

    Segn las estimaciones de la CIPR y del UNSCEAR, el riesgo de cncer por unidad de dosis absorbida, cuando se aplica a un indivi-

    BOLETIN DEL OIEA, 2/1991 33

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    Algunos modelos pro-puestos para mostrar la variacin de los efectos

    de las radiaciones a dosis de bajo nivel.

    do medio de la poblacin en general a dosis y tasas de dosis elevadas flucta entre 4,5 y 7,1 % por sievert (Sv) segn el modelo de proyeccin utilizado.

    Sin embargo, en cuanto a las radiaciones de bajo nivel (por lo general, menos de 0,2 gray), la informacin de que se dispone no confirma inequvocamente el riesgo de cncer derivado de la exposicin. Con todo, la hiptesis radio-

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    biolgica es conservadora. Est basada en una relacin lineal de dosis-respuesta que supone que toda exposicin a la radiacin, por pequea que sea la dosis, podra, en principio, producir determinados efectos sobre la salud cuya mag-nitud sera proporcional a la dosis tot