LOS MERCENARIOS DE WHUTOO - A - Los Mercenarios... · A. Thorkent 4 Los mercenarios de Whutoo haber

  • View
    217

  • Download
    0

Embed Size (px)

Text of LOS MERCENARIOS DE WHUTOO - A - Los Mercenarios... · A. Thorkent 4 Los mercenarios de Whutoo haber

  • LOS MERCENARIOS DE WHUTOO

    AA.. TThhoorrkkeenntt

  • La conquista del espacio N672

    A. Thorkent Los mercenarios de Whutoo2

    A. THORKENT(Alias de ngel Torres Quesada)

    LOS MERCENARIOS DE WHUT00Coleccin:LA CONQUISTA DEL ESPACIO n. 672 Publicacin semanalEDITORIAL BRUGUERA, S. A.

    BARCELONA BOGOTA BUENOS AIRES CARACAS MEXICO

    ISBN 84-02-02525-0Depsito legal: B. 18.395-1983Impreso en Espaa Printed in Spain1 edicin: julio, 19832 edicin en Amrica: enero, 1984 A. Thorkent 1983texto Bernal 1983cubierta

    Concedidos derechos exclusivos a favor deEDITORIAL BRUGUERA, S. A. Camps y Fabrs,5. Barcelona (Espaa)

    Todos los personajes y entidades privadas que aparecen en esta novela, as como las situaciones de la misma, sonfruto exclusivamente de la imaginacin del autor, por lo que cualquier semejanza con personajes, entidades o hechospasados o actuales, ser simple coincidencia.

  • La conquista del espacio N672

    A. Thorkent Los mercenarios de Whutoo3

    CAPITULO PRIMERO

    Sarkem consult la lista y comprob con cierta desazn que las averas eran muchas.El ingeniero no le garantizaba en absoluto que estuvieran reparadas en su totalidad paracuando llegaran a Whutoo. A lo sumo las deficiencias del crucero podran ser paliadas enun ochenta por ciento.

    A los Amos aquello no iba a gustarles, pens Sarkem. Se iban a irritar, pese a que labodega de la nave estaba atestada de prisioneros mirgos y una cmara se encontraballena de riquezas saqueadas de aquella comunidad rebelde del planeta Mirgo, que al ca-bo de varias semanas de lucha haba capitulado sin condiciones y sus lderes, humilla-dos, jurado fidelidad al Supremo de Whutoo.

    Sin embargo, como bien sabia Sarkem, los Amos mostraran su disgusto por los daossufridos en el crucero. Las naves eran escasas, irreemplazables. Las que quedaban de-ban ser conservadas con esmero, no arriesgarlas.

    Sarkem sud un poco y el Signo de su frente le pareci ms fro que nunca. Empez asentir dolor y rpidamente comenz a recitar la plegaria para calmar la furia de los Amos.Casi al instante ces el sufrimiento incipiente y se sinti mejor.

    La puerta de la cabina se abri y en el umbral apareci la capitana Khatina. La luz deltecho arranc reflejos escarlata de su Signo.

    Tengo que informarte verbalmente de la situacin de los prisioneros, comandante dijo la mujer secamente.

    Algo grave? pregunt incmodo el comandante.Se arrellan en el silln y apart un poco el informe del ingeniero con los daos. Ms

    problemas le llevaba Khatina? Sarkem crey que de nuevo su Signo le atormentaba. De-cidi no pensar sino en su deber como comandante de la nave. Incluso pretendi olvidarque hacia slo unas semanas estuvo durmiendo con aquella mujer, con Khatina. Pero ellano qued embarazada y los Amos decidieron devolverla al servicio activo en un crucerode guerra. Khatina haba sido afortunada. Otra hembra en sus condiciones habra sufridouna investigacin a fondo, de la cual no hubiera salido con vida. Las mujeres estrileseran despreciadas por los Amos.

    Khatina tuvo suerte. En Mirgo se originaron problemas y se olvid su fracaso como fu-tura madre de un nuevo siervo para los Amos. Fue destinada a su anterior puesto en elcrucero que comandaba Sarkem. Ambos no hablaron durante la expedicin de sus falli-das relaciones. Ni siquiera volvieron a compartir el lecho.

    Sarkem saba que ella no haba sido elegida por ningn otro oficial masculino, tal vezporque todos conocan la deshonra que la marcaba para siempre.

    Khatina se quit el casco y lo coloc sobre la mesa. De manera poco castrense tomasiento frente a Sarkem y lo mir un breve instante a los ojos, directamente, para decirleluego:

    Han muerto cinco prisioneros mirgos.Cmo?Se suicidaron golpendose el crneo contra las paredes.Sarkem movi la cabeza.Ya suman sesenta y dos. A este paso no va a llegar ninguno con vida a Whutoo.Tal vez tengamos suerte. Dentro de cuatro das saldremos del hiperespacio y ten-

    dremos Whutoo a la vista.Los Amos...Los Amos deben saber lo que ocurri en Mirgo. Esos pequeos seres pelearon co-

    mo jams pudimos sospechar. Suerte hemos tenido vencindolos. Sarkem...El hombre haba vuelto la cabeza. No quera ver el rostro apenado de la mujer. Khatina

    era muy atractiva. El se sinti a gusto con ella los das que permanecieron juntos en lareserva. Haba sido el primero en lamentar que su unin no hubiera sido fructfera. En su

  • La conquista del espacio N672

    A. Thorkent Los mercenarios de Whutoo4

    haber particular poda exhibir una larga coleccin de descendientes sanos y robustos quecrecan en las residencias para mayor esplendor y gloria de los Amos.

    Para Khatina fue el tercer intento de quedar embarazada. Ya lo haba pretendido conotros dos hombres, con resultado negativo. No caba duda alguna de que era estril, des-pus de yacer con Sarkem.

    Dime la inst el comandante al ver que ella callaba.Qu opinas de lo que confesaron los lderes mirgos?Te refieres a esa patraa?Estaban muy convencidos.Bah. Algn tipo intent engaarles. Ya sabes que son una raza muy propensa a las

    religiones. Creo que poseen varias docenas. Cada aldea dispone de una creencia distintaa la aldea vecina.

    La mujer movi la cabeza de un lado para otro.Por el Supremo, Sarkem. Debes pensarlo bien. Por qu has omitido en tu informe

    que los mirgos estn convencidos de que en breve recibirn ayuda de las estrellas leja-nas?

    Porque es una patraa, repito. Si pongo eso en mi informe los Amos se enfadarnconmigo. Es como... dud un momento, intentando encontrar la frase apropiada. Escomo ofenderlos, dudar de su poder. Los mirgos nos dijeron que seres ms poderososque los Amos van a llegar en su ayuda. Cmo podra escribir eso?

    Debe haber algo de cierto en esa profeca, Sarkem. Los mirgos nunca se mostrarontan seguros de s mismos, tan osados ante nuestras armas. Recuerda que estuvieron apunto de sorprendernos y ocasionaron mucho dao en nuestro crucero con su ataquerepentino.

    Fue un ataque traidor. Nos hicieron creer que se acercaban a parlamentar y sloqueran cogernos desprevenidos. Creo que debimos ejecutar a muchos ms de los quepasamos por las armas.

    La mujer torci la boca, recordando que en un valle rido quedaron los pequeos cuer-pos sin vida de ms de dos mil mirgos, masacrados impasiblemente por los soldados deSarkem como aviso a las dems tribus de Mirgo.

    Los mirgos se quitaron la vida mientras proferan amenazas contra nosotros y losAmos. Nos llamaban esclavos de mierda, engendros del infierno, renegados y... No scuntas cosas ms.

    Los mirgos siempre han sido muy aficionados a los insultos Sarkem intent son-rer. Lo cierto es que todos los vasallos de los Amos sienten envidia de nuestra raza.Somos los preferidos del Supremo, sus seres ms amados. Por eso nos eligieron comosus tropas, sus ngeles vengadores. Matamos a quienes se atreven a desafiarles.

    Todo eso lo s tan bien como t, Sarkem dijo ella bajando la cabeza. Hay algoms.

    Termina de una vez dijo Sarkem irritado. Tom la lista de las averas y simul em-pezar a leerla. Tengo mucho trabajo.

    Un mirgo, uno de los que acaban de quitarse la vida, me pregunt ayer por qu no-sotros llevamos el Signo en la frente.

    El comandante levant los ojos del papel que no haba empezado a leer. En su miradahaba sincero asombro.

    Tan ignorante es esa mala copia de sapo?Era. Te digo que ms tarde se mat.Quiz porque se arrepinti de haber ofendido a los Amos.No. Nada de eso. Ellos no sienten veneracin por los Amos. No los respetan. En

    cambio, los odian.Tal vez algn da encuentren la verdad en sus turbios pensamientos y aprendan a

    amarlos como nosotros los amamos, Khatina.

  • La conquista del espacio N672

    A. Thorkent Los mercenarios de Whutoo5

    Ese mirgo me dijo que los humanos no debamos llevar el Signo.Maldito... Debiste decrmelo y yo le habra matado antes de que estrellara su cabeza

    contra la pared. Es una blasfemia! El Signo, y t lo sabes tan bien como yo, es lo quenos diferencia de los esclavos, de los seres que no gozan de la preferencia de los Amos.

    As se lo expliqu y l...Qu respondi?Se ri con risa cavernosa, aadiendo que l se rompera la frente antes de poseer

    un Signo en ella.No le explicaste que el Signo slo pueden poseerlo los humanos?La mujer neg con la cabeza.Nada de eso. Por el contrario, le repliqu que lo primero que haran los Amos sera

    ponerles a todos un Signo.El hombre casi estuvo a punto de pegar un salto del silln. Mir incrdulo a la capitana.Por qu dijiste esa mentira?Para molestarle porque sus palabras me ofendan. Sarkem, creo que los prisioneros

    estn tan asustados ante la idea de tener un Signo que por eso empezaron a suicidarse.Lo saben todos?Separ el grupo que escuch mis palabras de los dems. Ellos son los que se rom-

    pieron el crneo.Esos mirgos estn locos ri Sarkem nerviosamente. En lugar de ponerse con-

    tentos creyendo que los Amos van a otorgarles el Signo, se suicidan. Ser mejor que noles digas ms mentiras al respecto, Khatina.

    Confesar mi culpa a los Amos dijo ella resueltamente.Sarkem se estremeci. No poda disuadirla. Khatina slo cumplira con su deber si re-

    conoca ante los Amos su error. El castigo que ella iba a recibir no poda ser otro que lamuerte.

    Khatina comparecera ante los Amos y ellos, despus de mirarla desde su gloria, lamataran sin toca