Lukacs Georg. Franz Kafka o Thomas Mann

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  • 5/14/2018 Lukacs Georg. Franz Kafka o Thomas Mann

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    Georg Lukacs

    81GNIFICACIONACTUALDEL REALISMOCRITICO

    bibl iQteca

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    IND ICE

    PRot-ooo,9INTRODUCClON, 12LOS I'IUNClPID5 IDEOLOGlCOS DEL VANGUAR.tliSr,lO, 18l FRANZ f{AFKA ,0 TrroMAS MANN, S8EL REALISMO ClUTICO EN LA 5DClDAD SOCIALIST"', 113Indies de autores, obras y personajes, 179

    Prirnera edicl6n en alemall: 1958. T itu lo o dg En al: W1idl!T tf i! .1t m u .r uH .d dlla t'l1 en R td (is mu sBI Ihulo "dopndo en \a .die;6n e.panol .. es,de ncuerdc Con el autcr, el original de csla obrn :Vi. C.gonwarC,b.d..,rung d,s Kritis,h.n R,aliHrIUS Editorial Cla .... n. HamburgcTraducci6n: Marl. Tor..sa Toral,re" ioad. par Federico AI"arezPrimer" edici6n en esp.nol: 1963S

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    iFRANZ lCAFKA o THOMAS MANN? aunque naturalmente tambien hay un tipo de follerin en quese recurre aI terror." Aunque sea muy tentadora Ia exposi-cion dctnllada de las semejanzas y diferencias de contenldoy de forma entre el vanguardismo y el folletin mas moder-.no, nos llevarla dernasiado Iejos de nuestro tema, por 10 quedebemos contentarnos con esta simple indieaci6n. S610.hernosde sefialar .la amplia base social que poscen las contcmllos de1a experiencia vital que ternan forma de expresien en el.van-guardismo. .. Tras este lnclso podemos regresar a nuestro vcrdadero le-ma, aI vanguardisrno, 0roe jor dicho, a 111$ormas en' quc cs-criben los escritoras vanguardistas, como caracterizacion sig-nificativa del medic literario actual. Como se recordari, yanos. hemos defendido de antemano contra 10 . accptacien decriterios Iormalss para delimitar los caminos scguidos par lal iteratura realista y la antirrcalista, Pero aquellcs contenidosideolegicos que determinan .las direccionea decislvas de 1

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    literaria, La vieja verdad de qUI! el realisrno no es un cstiloentre otros muchos sino que esta, en la base de toda litera-tura, y de qu e s610 pueden surgir estilos dcntro de su campoo en detcrminadas relaciones con c l (aun cuando sean de hos-ti,lidad), resulta verdad tarnbien aqul, Lo que observe inge-11I0s:!mentc Schopenhauer en su tiempo, en el sentido de ques610 podia encontrarse un solipsisea verdaderamcnte conse-cuente en un manicomio, podria decirse tambicn acerca delantirrealismo consecuente. Esta ornniprcsencia del realisrnoSI: comprucba naturaImente, antes que uada, en los detalles.~ast" recordar a Kafka, en el cual 10 inverosimil, 10 masirreal, parece real a causa de la fuerre y sugestiva verosimi-litud de los detalles. Y se debe aclarar a esre respecto que b.cvocacirin permanents de 10 fantasmag6rieo surgiendo denuestra existencia total, sin csea ornnipresencia evidente delrealismo en los detalles que pareccn secundarios, reducirlala pesadilla a un simple sermon. El viraje al absurdo de Inparadoja en la totalidad de Ia ohm. de Kafka presupons pue.~una base realista en la plasrnacidn literaria del detalle. Nose trata de ningun modo de un proceso unilineal que habriade conducir al antirrealisrno, sino -litera!mente- de un vi-_l:aje. desde el realismo en los rietal[~ .!:t.aeia la negacion de Iarealidad de este mundo ; a cso va d;ng'ido"d'conjunto de Iacreacion kafkiana;: 'su"cohcrenc:a y su estructura, En todasI~ ,obras vanguardistas sc pueden cornprobar aruilogos prin-ClPIOS, aunque, en la mayorla de los casas, sin csa tension quelogra Kafka mediante cl disranciarnicnto entre lo s do g palos,l,a intensificaclon de su s cargas, y Ia vehernencia del. virajede un polo a otro. Aunque en una forma m as repartida entodo el conjunto, tambien puede obscrvarsa en Musil tinatension pcrmanente,' un viraje consrante entre la precisicnhistorico-social de los detalles (que Ilega a dar a ciertas .n~g_uraspcl caractcr de personajes. de novela clave) y unavdes-.t~Jl1pol'alizaci6n, una, ahistoricida'd'_',lparadigmatica del 'cCin-:junto) rcconocida por el propio Musi!', como hemos vista.antes,Nos parece aun mas csencial el heche de que los elernen-

    tos representatives mas extremes de la literatura vanguard is-6 0

    ta -basta con indicar aqul el problema del tiempo, tantasvcces lI'atado-- no son simples productos de una fantasiadesbocadayajenos en sl a la realidad, desgarrados de la vidaprcsente ; al contrario : contienen lrnportantes elementos delreflejo de la realidad actual, de las cualidades tlpicas, de lasingularidad del hombre de hoy {al mcnos del de una deter-minada capa social), de su relaci6n con 1a realidad, etcetera.Asl, pees, tambien aqui -;ncluso en los antirrealistas cons-cientes mas abstrusos-, las aspiraciones estilisticas no tien-den slmplerncnte Ilviolar 1a realidad en forma subjetiva, sinoa la invcrsa : es este estilo el que surge de la realidad del perfodo imperialista. Las forrnas -va-ng;u_ardistas son aqul, a1igual que toda forma literaria reflejos de la existencia hist6-rico-social, aunque tarnbien, naturalmcnte -como ya hcrnosexpuesto y seguirernos rnostrando--, desfiguradora y desfigu-rad a, par principio,Esta .situacion tan cornplicada explica que en las rnanifes-

    tacioncs publicas y tarnbien en las confesiones privadas delos dirigentes del vanguardismo se compruebe a rnenudo laneb~lasiclad de sus limites. No se trata simplernente de Inprotesta provocada por la prohibici6n del "arte degcnera-do" en la r:poca de Hitler.' Este movirnicnto de protest aimplicaba adernas de una toma de posicion en dcfensa de lalibertad de escribir, el matiz, no poco escncial, de una de-fensa del derecho del escritor a describir la realidad co n todafidelidad y como corresponde a su conciencia artistica, Co-mo el verdadcro advcrsario de Hitler era la proclarnacionde la verdad, Ia protesta contra la persecucion del "artc de-gencrado" implicaba , tambien la defensa del realismo,Tambien es arnbigua .Ia resistencia frcnte a la critica que

    Jos i dogmaticos stalinistas haclan al "forrnalismc", tornadoen conjunto. Junto a In autodefensa de los extremistas delvanguardisrno (que eran con frccuencia verdadcros forma-!istas) cncontramos la defcnsa justificada -por cornpleto 0rclativamcntc,' segUll las' casos- contra la tendencia dogma-tica que lirnira el campo del contenido y de la forma delrcalismo a una sirnplificacion sin. relieve, a' una elirninacion

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    del tesoro de sus contradicciones, a una. ba.nal\zaci6n, almodo del happy-end, de la perspectiva socialists.Estas reaccicnes provocan con frecuencia oscilaciones del'

    pen~ulo a los extremes opuestos, Cuando La presion dogma-tiea trae por consecuencia una esquematizaclon que aplasiatodo estirnulo artfstico original, a menudo ganard el jucgo elcolorido "interesantc" de la decadcncia contra el "todogris" de una pseudo Iiteratura vulgar -10 que es 16gico sub-jetivarnentc, aunque en. el aspecto objetivo sea injusto---, yse concebira Ia teo ria del renlismo socialista como un obs,taculo a La L ib e rt ad artlstlca, Con ella, no 5610 desaparcccdel plano de 'Ia discusi6n la oposici6n este.tica dccisiva entre'realismo y antirreallsrno, no s610 se cornprendera mal cl ca-racter justo y progresista del realisrno socialista (y tambi~ndel rcalisrno cthico) sino que, adernas, se pasara por altola honda problernaticx artistica del vanguardisrno, que he-rnos expuesto ya. En este aspecto sefialaremos tan s610 elcaracter amanerado, qUI! a' menudo cae tambien en 10 !!S-quematico, de muchas y muy apreciadas obras vanguardistas,Esa originalidad rebuscada y arbitraria de la forma vanguar,dista cncubre, para cl lector superficial que sulo ob5cr~a losaspectos Iormales, el dogmatismo subjetivista de su puntode pMtida y ]0 csquematico de su realizaci6n. Vista desde unaspecro vcrdadcrarncnte estclico, ciertas obras de JUnger 0Berm, Joyce 0 Beckett, etc., sao tan esquematicas como mu-chas obras del reali5ffio socia1ista, crineadas COLl rJIzon.Mas irnportantes que cstas pclemicas (en las wales I". to.rn a de posicion suele estar deterrninada, rnuchas veces, mils

    pOl' cl adversario que pOl' el objeco deCendido) so n las rna-nifestacioncs pcrsonales de Importantes cscri teres realiatas d enuestra cpoca, que muestran UIl vivo lnterts por muchas {Ol'-mas. experimcntalcs del vallguardismo en las cuales ven laconfirruacidn de cierta afin;dad de aspiracloncs. No hay quebuscar muy lejos las causas que exphcan cste fen6im:no. Yahernos indicado antes que estas form as cxperimentales dejanver un aspccto que ha de teller g-ran irnportancia para todoartista que gira en torno del hoy cspecifico con el objeto dereflejar la singularidad de nuestro tiempo. La acogida y sim-

    patia que encucntran estes recursos Iormales en muchos cs-critores realistas cxpresan, pues, antes que nada, csta suges-tibilidad propia: ensanchan los l'mite.$ de! realismo parahallar una forma adeeuada al contenido singular del presente.Esto nos oxplica los juicios de Thomas Mann acerca de Kaf-ka, Joyce, Gide, etcetera.No obstante, aunque eSt05 limites entre realiamo y antirrca-

    lismo pucdan difuminarsc en tantos casas particulares, C>sigucnexisticndo ; y precisamence en los casos particulates concretes,p~cden traz~rse con la mayor pr

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    ticmpo-se convertird en un medic pal'a describir el caractcrd~ dcterminados. pcrsonajesj mientras que en el vanguar-duma llega a hincharse 'hasta convertirse en contcnido de:la rcalidad central y pm' consiguicnte en [a forma csencialde Ia realidad plasrnada, Thomas Mann rnuestra una y otrave2, al lado .de .1J.ombres can csta experiencia del tiempo,otros personajes que en las rnismas condiciones tienen tam-bien subjetivamente, una experiencia del tiempo objetivanorm~l. A~i, por un lade Hans Castorp, y por el otr~JoachIm