Lukacs. Thomas Mann

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Text of Lukacs. Thomas Mann

THOMAS MANN

GEORG LUKCS

THOMAS MANNTraduccin castellana de JACOBO MUOZ

EDICIONES GRIjALBO, S. A.BARCELONA

- MEXICO,1969

D. F.

Ttulo original THOMAS MANN

Traducido por JACOBO MUOZ de Georg Lukdcs Werke, Band 7, Deutsche Literatur in Zwei Jahrhunderten, Herrnann Luchterhand Verlag, Neuwied und Berlin, 1964.

@ 1964,HERMANN LUCHTERHAND VERLAG GmbH @ 1969,EDICIONES GRIJALBO, S. A. Aragn, 386, Barcelona, 9 (Espaa)

INDICE

Primera edicin Reservados todos los derechos

Prlogo

a la primera

edicin.

9

IMPRESO PRINTED

EN ESPAA IN SPAIN

A LA BSQUEDA DEL BURGUS LA TRAGEDIA DEL ARTE MODERNO.

13 53 115 163

Depsito

legal,

B.:

14405 - 1969

LO LDICO y SUS MOTIVACIONES.

Impreso por Grficas Diamante, Zamora, 83, Barcelona, 5

Eplogo.

PROLOGO A LA PRIMERA EDICIONEstos dos estudios no pretenden -ni an unidos actualmente en un volumen- ofrecer una imagen universal o global de la evolucin espiritual y artstica de Thomas Mann.* Ambos fueron concebidos, sin embargo, con la intencin de iluminar los problemas centrales de su obra. El primero, en ocasin de los setenta aos de vida de Thomas Mann, se ocupa de su relacin con la burguesa; relacin que, a mi entender, constituye la base social y, por ello, humana de su quehacer todo, procurando arrojar alguna luz sobre su contradictoriedad dialctica. El segundo contiene un enfrentamiento con la posicin general de Thomas Mann respecto del desarrollo del arte y la cultura burgueses a la luz que su Doctor Faustus arroja sobre su propia evolucin central. Este modo de plantear los problemas tiene como necesaria consecuencia la mayor acentuacin que sobre cada uno de ellos ha tenido que ponerse en sus respectivas exposiciones. En una exposicin histrico-sistemtica de su obra toda, recibiran una atencin mucho mayor Lotte en Weimar y, sobre todo, el ciclo de Jos -por no citar sino dos de sus cimas-. Si me he decidido a pesar de todo, a reunir estas dos composiciones en un solo volumen ha sido por determinados motivos objetivos y subjetivos, a los que vamos a prestar ahora alguna atencin. En el plano subjetivo ocurre que hoy apenas puedo yo ya* El ensayo "Lo ldico y sus motivaciones" no figuraba todava en la primera edicin.

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alimentar la esperanza de culminar mi dilogo con la obra de Thomas Mann en una exposicin del tipo histrico-sistemtico citado. La publicacin de estos dos ensayos en forma de libro no es, pues, sino el ejemplo d una resignacin. A pesar de todo me encuentro justificado -tanto objetiva como subjetivamenteal disponer la. Subjetivamente, porque estos dos estudios, a despecho de su contenido incompleto y de su forma ensaystica, encierran una sntesis de mi citado dilogo, tan largo como nuestras vidas, con la obra de Thomas Mann. An era estudiante preuniversitario al recibir el primer y decisivo impacto de su obra. El problema de Tonio Kroger (juntamente con el eplogo de Ibsen) determinaron de manera central los motivos ms importantes de mi produccin juvenil. La directa referencia a lo verdaderamente determinante tampoco son, en este caso, las meditaciones sobre el trabajo de Mann, ni tampoco una composicin sobre Alteza Real, sino la atmsfera toda del planteamiento de sus problemas y de la bsqueda de soluciones para ellos. El propio Thomas Mann se dio cuenta de esto al referirse, en un ensayo acerca del concepto de lo burgus, a mi libro El alma y las formas (sin haber llegado a conocer, me parece, mi inicial trabajo juvenil publicado en hngaro). Refirindose a su posicin respecto de mi planteamiento de los problemas escribi all: De su saber, al que con nuestro ser hemos ayudado no poco, somos, sin duda, especiales acreedores. En la esencia de nuestros respectivos enfrentamientos con los grandes procesos de nuestro tiempo, radican los motivos de la pronta ruptura de esta ntima aproximacin espiritual. Ni siquiera exista ya cuando Thomas Mann public las dos lneas arriba citadas: nuestras tomas de conciencia respecto de la Primera Guerra Mundial imperialista nos llevaron a posiciones opuestas. A Thomas Mann, a aquellos puntos de vista contenidos en sus Consideraciones de un apoltico; a m, a un creciente estudio de la visin del mundo marxista y a la entrada en el Partido Comunista. En esta atmsfera tuvo lugar nuestro primer y nico encuentro personal. Me parece que en

una carta a Seipel, Thomas Mann se refiere con excesiva cortesa y delicadeza a la brusquedad de nuestros antagonismos, al escribir: He conocido personalmente a Lukcs. Durante una hora me habl en Viena de sus teoras. Mientras hablaba, tena razn. Aunque a su marcha dejara el recuerdo de una inmensa abstraccin.. . Este alejamiento mutuo dur mucho tiempo. Dur aos, hasta que Thomas Mann super sus puntos de vista acerca de la guerra y hasta que su nuevo democratismo no comenz a l'evelarse en su obra. Por otra parte, no tuvieron que pasar muchos aos hasta que yo pudiera superar, gracias a mi convivencia con el movimiento obrero revolucionario, los puntos de vista abstractos y sectarios de mi marxismo de nefito. Slo sobre esta nueva base, debida a nuestra propia evolucin, pudo tener lugar mi nuevo, ms profundo y objetivo estudio de la gran obra de Thomas Mann. La composicin Thomas Mann y la herencia literaria (Internationale literatur, 1936) expresa el comienzo de estas nuevas confrontaciones de manera a mi modo ver no poco abstracta y escasamente dialctica. Las luchas literarias en torno a un realismo a la altura de los tiempos no llevaron a profundizar ms y ms en la obra de Thomas Mann. En mis estudios de finales de la dcada de los 30 (aparecidos en los libros Marx y Engels como historiadores de la literatura, Berln 1948; Viraje del destino, Berln 1948, y Ensayos sobre el realismo, Berln 1948) pueden percibirse claramente las huellas de este enfrentamiento crtico. Era preciso decir todo esto para que el lector me reconozca el derecho subjetivo de considerar estos dos estudios no como unos escritos circunstanciales, unidos en libro por obra del editor, sino como una sntesis y recapitulacin -por supuesto incompleta y nada ms que ensaystica- de una evolucin ocurrida durante varios decenios. Y esta gnesis subjetiva constituye, o al menos as lo espero, la base que me justifica objetivamente para ver en ella, a pesar de su estricta forma ensaystica, ese intento de sntesis. Creo realmente que mi vivencia personal de la dialctica entre arte y burguesa en el

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joven Thamas Mann nO'es asuntO' de mi exclusiva caracterizacin subjetiva; sinO' que, par el cantraria, este punta de vista vinO' a dar en el prablema central misma de la actividad creadara de Thamas Mann, tratndase tambin, yendO' ms lejas, de un problema igualmente central, aunque par entances, claro es, slO' en germen, de la cultura burguesa moribunda en su tatalidad, tanta en la obra de Thamas Mann cama en mi expasicin crtica. Desde entances han trascurrida ms de cuatrO' decenias. El mundO' ha vivida dos grandes guerras y dace aas de fascismO'; el socialismO' ha sidO' implantada en la Unin Sovitica hace ms de treinta aas, en constante praceso de cansalidacin. El camina de Thomas Mann ha ida, en estas decenias, de Tania Kroger a la expasicin de la tragedia de Adrian Leverkhn, la tragedia del artista tpico de la paca maderna y del tpica arte maderno burgus, indisalublemente unidas can la tragedia de la errada evalucin del pueblo alemn. Si hoy, al cabO' de tres decenias de acupacin terica y prctica con el marxismo, me he decidida a estudiar la decadencia ideolgica de la burguesa apayndame en la obra del ltima gran escritar burgus, acasO' me resulte lcita sustentar la esperanza de que estas reflexianes incidan en el centro mismo del problema, tanta en relacin can la obra de Thomas Mann cama can la crisis cultural de nuestras das. GEORG LUKCS Budapest, octubre de 1948

A LA BUSQUEDA DEL BURGUESVivir

el salivazo de oscuras fuerzas.

-

es combatir

dentro de s

Crear - administrar justicia sobre el propio yo.

InsEN

1 Qu significa bsqueda del burgus? AcasO' nO' est el burgus par daquier, acasO' nO'es la cultura actual, al menas en Occidente, desde la ecanama hasta la paesa y la msica, burguesa? Plantear, adems, esta pregunta a prapsita de Thamas Mann, nO' es algo sabremanera injustificada, tratndase de un escritar que, ya desde sus camienzas, ha recanacida su estirpe burguesa can un nfasis muy superiar al usual entre las escritares actuales? La pregunta an se camplica ms si se advierte que a la abra de Thamas Mann (an cuandO', par supuesta, nO' siempre a su pensamienta), le falta tada rasga utpica. Que esta quede anatada aqu cama caracterstica, nunca cama determinacin de ranga. Thamas Mann es un realista de rara fidelidad a la realidad, devata, inclusa, de la realidad. Si bien sus detalles, y an ms sus fbulas, sus cancepcianes ideales, de ninguna manera se quedan en la superficie de la vida catidiana, si bien su depurada estila resulta ms que lejana de cualquier naturalisma, el cantenida de su creacin jams va, en l, ms all de la realidad misma. La que se nas afrece en la abra de Thamas Mann es la Alemania burguesa (campletada par su gnesis, par la desvelacin de las caminas que han canducida hasta ella), es su prablemtica interna intensamente apresada, pero de una manera tal que su dialctica lleva, par va natural, hasta ms all de s misma, y nunca hacia una perspectiva de futuro en-

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cantada en el presente, ni tampoco vivificada de una manera entre utpica y realista. No son pocas las obras del realismo as conformadas. Basta con aludir al Wilhelm Meister de Goethe. Estando Thomas Mann tan ntimamente