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Mallorquí, José - El Coyote 001 - El Coyote

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Volumen 1 EDICIONES FORUM, S.A.

EL COYOTE

una creacin literaria de Jos Mallorqu Los nombres de los personajes y los argumentos de estas novelas son fruto de la imaginacin del autor. Cualquier parecido o similitud con hechos reales es mera coincidencia. Diseo de tapas y portadillas: Hans Romberg ISBN 84-85604-39-3 volumen 1 ISBN 84-85604-37-7 obra completa

PRLOGO

"Es necesario destruir los cimientos de la vieja California, pues slo as podremos edificar una California a nuestro gusto"... Con estas palabras del general norteamericano Clarke, conquistador de Los ngeles en 1846, se inicia la primera novela de El Coyote y una de las ms extraordinarias sagas de la literatura popular de todos los tiempos. Su autor es Jos Mallorqu Figuerola. Y autor y obra se convirtieron en autnticos clsicos contemporneos de la cultura espaola, hasta cubrir ms de dos dcadas de la pequea historia de los mass-media con las andanzas y aventuras de... El Coyote. En todas las literaturas de todos los tiempos existe una larga tradicin de personajes que se autoerigen en vengadores de alguna injusticia y, bien sea con su personalidad autntica o bajo una mscara o una falsa personalidad, ejecutan la Ley all donde el brazo de sta no alcanza. A esta estirpe pertenecen los Robin Hood, Dick Turpin, Pimpinela Escarlata, El Zorro... y en nuestros das, y llegando al campo del comic, hroes como Spiderman o Daredevil, por ejemplo. Se trata de una raza de rebeldes, con ribetes de soadores, que encuentran sus races en Espartaco y en cuantos han roto las cadenas para enfrentarse con sus opresores, en lucha por la conquista de su dignidad de hombres. Ejemplo modlico de esta raza, El Coyote recoge todas las virtudes de sus antecesores y mejora el modelo. No en vano surge en un tiempo histrico y en un pas muy concretos, convirtindose pronto en un smbolo inconsciente de las vagas aspiraciones de justicia y esperanza que nutran la conciencia histrica del espaolito de a pie. Pero lo cierto es que El Coyote es algo ms, mucho ms. Jos Mallorqu es un narrador nato y sus historias se nutren en la realidad, pasada por el tamiz de la historia y la construccin literaria. Hasta el punto de que sus personajes son mas que eso y encarnan caracteres de gran complejidad y riqueza de matices. El valor de la figura protagonista, El Coyote, su singularidad, la especial sicologa que Mallorqu infunde al personaje, as como la perfecta estructura de los argumentos y la minuciosa reconstruccin histrica en la que los mismos se apoyan, han hecho que la coleccin de novelas de El Coyote se convierta en clsico absoluto del gnero del Oeste. Algo que trasciende las categoras literarias para inscribirse en la de los mitos. Porque eso es El Coyote para los pblicos lectores de Espaa, Italia, Alemania, Austria, Francia, Inglaterra, Dinamarca, Portugal, Mxico, Finlandia... un autntico mito. Y es que Jos Mallorqu fue durante treinta aos el autor espaol cuya obra se tradujo a ms idiomas... despus de El Quijote. Autodidacta, traductor, pronto novelista popular y finalmente maestro de la narrativa, Mallorqu toc todos los gneros y todas las teclas de un oficio difcil como pocos: divertir a un publico de masas, conectando con ese inconsciente colectivo que nos impulsa a todos a escapar de la estrecha y gris vida cotidiana. Creado hace aos, El Coyote es un hroe positivo, cuya recuperacin por Ediciones Forum alcanza dimensiones de acontecimiento, por tratarse de un personaje absolutamente vivo, capaz de despertar hoy como ayer las ms profundas emociones en el pblico juvenil y en el adulto. Son precisamente los jvenes los mejores destinatarios de estas novelas y del comic derivado de las mismas, ya que a ellos ofrece Mallorqu un mundo de accin,

repleto de aventuras, todo dinamismo, con un justo sentido de la violencia necesaria, siempre contrapesada por la inteligencia, esa arma superior de los seres capaces de comprender lo que la realidad tiene de relativo y complejo. Hroe de la novela y del comic, El Coyote representa una bocanada de aire fresco en la literatura de evasin de nuestro tiempo; tanto que esta nueva cabalgata de El Coyote, de la mano de Forum, se presenta con un aire de novedad que, una vez ms, arrastrar en pos del mito a los lectores, mujeres y hombres, jvenes y adultos espaoles... Un mito... Bajo el antifaz se esconde un hombre bueno, inteligente y... tranquilo que se ha alzado frente a la injusticia para defender a los pobres y a los explotados. Armado con dos revlveres, recorre California imponiendo su ley... Su nombre se pronuncia con temor, es... El Coyote. ANTONIO MARTN

El Coyote Por Jos MALLORQU EDICIONES FORUM,S. A.

EL COYOTE, N 1 Publicacin semanal EDICIONES FORUM, S. A. Crcega, 273-277, Barcelona-3 (Espaa)

1983. Herederos de J. Mallorqu 1983. Ediciones Forum, S. A., sobre la presente edicin Ilustracin de cubierta: Salvador Fab Ilustraciones interiores: Julio Bosch y Jos M. Bellalta Produccin grfica: Beaumont Imprime: Grficas Futura, Sdad. Coop. Ltda. Vfflafranca del Bierzo, 21-23, Polgono Industrial Cobo Calleja. Fuenlabrada (Madrid) Deposito legal: M. 10.089-1963 ISBN 84-85604-38-5 ISBN 84-83604-37-7 obra completa Distribuye: R.B.A. Promotora de Ediciones, S.A. Diagonal, 435. Barcetona-36. Telefono (93) 2019955. Printed in Spain / Impreso en Espaa Spirit96 Diciembre 2004

Captulo primero Es necesario destruir los cimientos de la vieja California -Es necesario destruir los cimientos de la vieja California, pues slo as podremos edificar una California a nuestro gusto. El general Clarke pronunci estas palabras con la satisfaccin de quien dice algo digno de quedar grabado en las pginas de la Historia. Su compaero movi dubitativamente la cabeza. -No s, general, no estoy muy seguro de que ande usted acertado. -Porque ustedes, los civiles, ven las cosas sentimentalmente -replic Clarke-. Nosotros, los militares, no podemos ser sentimentales, como no sea en lo que respecta a la defensa de nuestra patria. Para todo lo dems tenemos que ser prcticos, implacables, inflexibles. Si nos dejsemos llevar del sentimentalismo, no podramos enviar a nuestros hombres a un asalto donde la mitad han de morir. Slo a base de que sea el sentido prctico el que domine podemos hacer triunfar nuestras armas. -Pero en este caso no se trata de triunfar en ninguna batalla -sonri el interlocutor de Clarke. Y con cierta irania agreg-: Usted ya gan todas sus gloriosas batallas, general. El Congreso se lo ha reconocido. Por un instante el general pareci aceptar aquella irona. Sus victorias! La campaa contra Mjico no haba sido prdiga en verdaderos triunfos militares. Sin embargo, por los Estados Unidos circulaban estampas litogrficas en las cuales el general Clarke, hroe de la conquista de Los ngeles, apareca al frente de un grupo de enrgicos soldados de cuadrada mandbula, kepis

azulado, fusil con bayoneta calada, siguiendo la bandera de la Unin, desgarrada por la metralla. En torno a los hroes de Los ngeles estallaban siete u ocho granadas y, frente a ellos, una masa de soldados mejicanos, erizados de bayonetas y de piezas de artillera, se bata en retirada frente a un enemigo inferior en nmero, pero muy superior en valor. Mas la realidad... No, no era extrao que Edmonds Greene, delegado del Gobierno en el nuevo territorio anexionado a los Estados Unidos, sonriese. Haba seguido la campaa y haba presenciado la toma de Los ngeles por Clarke y los suyos. Por sus venas corra la sangre de los Greene, sangre que se haba vertido en Yorktown, cuando el abuelo de Edmonds combati contra los ingleses al lado de Washington, y tambin en Trpoli, cuando el padre de Edmonds intervino en 1815 en la campaa contra la piratera tripolitana, ocupando un puesto de mando en la Constitucin. Durante estas operaciones, el joven Edmonds haba permanecido en Alicante, puerto que serva de base a los mercantes americanos. Ms tarde cuando las operaciones adquirieron mayor intensidad, pas a Malta. Por su estancia en el puerto espaol y por la misin que el abuelo Greene desempe junto al Gobierno de Madrid en tiempos de la lucha por la independencia, el conocimiento que los Greene tenan de Espaa era muy grande. Esto movi al Gobierno Federal a enviar al tercer Greene a California con la seguridad de que sus gestiones entre los Estados Unidos y los habitantes del territorio recin conquistado contribuirn a una mejor inteligencia entre nuestros nuevos sbditos. As rezaba la orden recibida por Greene. Ahora, el general Clarke hablaba de cmo deba tratarse a los californianos. Aunque entre ellos y los espaoles a quienes Greene haba conocido mediaba un abismo, el joven tena el convencimiento de que las medidas por las que abogaba Clarke no podran ser ms contraproducentes. -Yo opino que debemos portarnos como amigos -expuso. -Bah! -exclam, despectivo, Clarke-. Con esa gente no se puede ir con blanduras. Es necesario convencerles de que somos los ms fuertes, de que nos importa un comino acabar con todos ellos y de que, adems, hemos venido a quedarnos para siempre. Dentro de unos aos, Los ngeles no se llamarn Los ngeles. Nuestros nietos harn lo imposible por borrar toda huella del paso de los mejicanos y espaoles por estas tierras. Greene se ech a rer. -Es posible -dijo- que dentro de ochenta o noventa aos la poblacin de California haya sido asimilada por la raza sajona. Quiz sea difcil encontrar apellidos espaoles; pero, en cambio, puede tener la seguridad de que Los ngeles se seguir llamando as, San Francisco ser San Francisco, Sacramento no habr cambiado de nombre, y no slo eso, sino que todos sus habitantes sentirn un gran orgullo de que sus antepasados pertenecieran a la raza de Don Quijote. Quiz, incluso, les levanten monumentos. Y no agreg que, seguramente, se reiran del famoso Clarke y de su heroica ocupacin de Los ngeles, aunque tena el convencimiento de que as ocurrira. -Seor Greene, no deseo chocar con usted, pues se me ha encargado que obremos con el mayor acuerdo posibl