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EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS (ALLAN KARDEC) LIBRO DE LA CODIFICACIÓN

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  • 1EL LIBRO DE LOS MDIUMS

  • 2 ALLAN KARDEC

  • 3EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    EL LIBRO DE LOS MDIUMS

  • 4 ALLAN KARDECISBN 85-7341-315-8

    Ttulo del original en francs:LE LIVRE DES MDIUMS

    Traduccin de autor desconocido revisada y corregida porSalvador Gentile

    yAlipio Gonzlez Hernndez

    Portada:Daniel Archangelo

    Csar Frana de Oliveira

    Diagramacin:Maria Isabel Estfano Rissi

    1986, Instituto de Difuso Esprita

    11 edicin 30.001 al 33.000 ejemplares junio/2004

    Impreso en el Brasil - Printed in Brazil

    INSTITUTO DE DIFUSO ESPRITAAv. Otto Barreto, 1067 - Caixa Postal 110

    CEP 13602-970 - Araras - SP - BrasilFone (55-19) 3541-0077 - Fax (55-19) 3541-0966

    C.G.C. (MF) 44.220.101/0001-43Inscrio Estadual 182.010.405.118

    IDE EDITORA APENAS UM NOME FANTASIA UTILIZADOPELO INSTITUTO DE DIFUSO ESPRITA,

    O QUAL DETM OS DIREITOS AUTORAIS DESTA OBRA.

    [email protected]

    [email protected]

  • 5EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    Apartado Postal 22 28 Caracas 1010-A - Venezuela.Calle 12 A, entre Calles 7 y 8, Quinta Mensaje Fraternal.

    Urbanizacin Vista Alegre, Caracas, 1020, Venezuela.Telfs. (58-2) 472 13 25 - 472 77 46 - 472 92 89.

    [email protected]

    ESPIRITISMO EXPERIMENTAL

    EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    GUA DE LOS MDIUMS Y DE LOS EVOCADORES

    Contiene la enseanza especial de los Espritus sobre la teorade todos los gneros de manifestaciones, los medios decomunicarse con el mundo invisible, el desarrollo de lamediumnidad, las dificultades y los escollos que se puedenencontrar en la prctica del Espiritismo, continuacin de:

    EL LIBRO DE LOS ESPRITUSpor

    ALLAN KARDEC! ! !

    Traducido de la novena edicin francesa que fue revisada,corregida y aumentada con gran nmero de instruccionesnuevas, por Allan Kardec, con el concurso de los Espritus.

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  • 7EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    INTRODUCCIN

    La experiencia nos confirma todos los das, en esta opinin,que las dificultades y las decepciones que se encuentran en laprctica del Espiritismo, tienen su origen en la ignorancia de losprincipios de esta ciencia, y estamos felices por haber constatadoque el trabajo que hemos hecho, para precaver a los adeptos contralos escollos de un noviciado, ha producido sus frutos, y que muchoshan debido a la atenta lectura de esta obra el haber podido evitarlos.

    Un deseo muy natural, entre las personas que se ocupan delEspiritismo, es el poder entrar por s mismas en comunicacincon los Espritus; esta obra est destinada a facilitarles el camino,hacindoles aprovechar del fruto de nuestros largos y laboriososestudios, porque se tendra una idea muy falsa, pensando que paraser experto en esta materia basta saber colocar los dedos sobreuna mesa para hacerla girar o tener un lpiz para escribir.

    Se engaara igualmente, quien creyese encontrar en estaobra una receta universal e infalible para formar a los mdiums.Aunque cada uno contenga en s mismo el germen de la cualidadesnecesarias para poderlo ser, estas cualidades no existen si no engrados muy diferentes, y su desarrollo proviene de causas que nodependen de ninguna persona el hacerlas nacer a voluntad. Lasreglas de la poesa, de la pintura y de la msica, no hacen ni poetas,ni pintores, ni msicos de aquellos que no tienen el genio: guanen el empleo de facultades naturales. Lo mismo pasa con nuestrotrabajo; su objeto es indicar los medios de desenvolver la facultadmedimnica, tanto como lo permitan las disposiciones de cadauno, y sobre todo dirigir el empleo de stas de una manera til,cuando la facultad existe. Pero eso no es el fin nico que noshemos propuesto.

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    Al lado de los mdiums propiamente dichos, hay la multitud,que aumenta todos los das, de personas que se ocupan de lasmanifestaciones espiritistas; guiarles en sus observaciones,sealarles los escollos que pueden y deben necesariamenteencontrar en una cosa nueva, iniciarlas en la manera de tenerrelacin con los Espritus, indicarles los medios de tener buenascomunicaciones, tal es el crculo que debemos cubrir, bajo penade hacer una cosa incompleta. Nadie quedar, pues, sorprendido,al encontrar en nuestro trabajo noticias que de pronto, podrnparecer extraas: la experiencia demostrar su utilidad. Despusde haberlo estudiado con cuidado, se comprendern mejor loshechos de los que ser testigo; el lenguaje de ciertos Espritusparecer menos raro. Como instruccin prctica, no se dirige puesexclusivamente a los mdiums sino a todos aquellos que estn endisposicin de ver y observar los fenmenos espiritistas.

    Algunas personas hubieran deseado que publicsemos unmanual prctico muy sucinto, conteniendo en pocas palabras laindicacin de los procedimientos que deben seguirse para entraren comunicacin con los Espritus; piensan que un librito de estanaturaleza, pudiendo, por lo mdico de su precio, circular conprofusin, sera un poderoso medio de propaganda, multiplicandolos mdiums; en cuanto a nosotros, miramos tal obra como msnociva que til, al menos por el momento. La prctica delEspiritismo est rodeada de muchas dificultades, y no est exentade inconvenientes que solo un estudio serio y completo puedeprevenir. Sera, pues, de temer que una indicacin demasiadosucinta, provocase experiencias hechas con ligereza, que podrandar lugar a arrepentirse; stas son cosas con las cuales no esconveniente ni prudente jugar, y creeramos prestar un mal servicioponindolas a disposicin del primer atolondrado que tomase comodiversin en hablar con los muertos. Nos dirigimos a las personasque ven en el Espiritismo un fin serio, que comprenden toda sugravedad, y no hacen un juego de las comunicaciones con el mundoinvisible.

    Habamos publicado una Instruccin prctica con el objeto

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    de guiar a los mdiums; sta obra est hoy agotada, y aunque sehizo con un fin eminentemente grave y serio, no la reimprimiremos,porque no la encontramos an bastante completa para ilustrar sobretodas las dificultades que se pueden encontrar. La hemosreemplazado por sta, en la que reunimos todos los datos que unalarga experiencia y un estudio concienzudo, nos permitieronadquirir. Contribuir, lo esperamos al menos, a dar al Espiritismoel carcter grave que es su esencia y evitar que se vea en l unobjeto de ocupacin frvola de diversin.

    A estas consideraciones aadiremos una muy importanteque es la mala impresin que produce sobre las personas noviciaso mal dispuestas, la observacin de experiencias hechasligeramente y sin conocimiento de causa; pues tienen elinconveniente de dar del mundo de los Espritus, una idea muyfalsa y de prestar un flanco a la burla y a una crtica muchas vecesfundada; por eso es que, rara vez, los incrdulos salen convertidosde estas reuniones, y poco dispuestos a ver el lado grave delEspiritismo. La ignorancia y la liviandad de ciertos mdiums, hanhecho ms mal, del que parece, en la opinin de muchas gentes.

    El Espiritismo ha hecho grandes progresos desde algunosaos, pero los ha hecho sobre todo inmensos, desde que ha entradoen la va filosfica, porque ha sido apreciado por personasilustradas. Hoy da nos es ya un espectculo: es una doctrina de laque ya no se ren, los que se mofaban de las mesas giratorias.Poniendo nuestros esfuerzos en dirigirle y mantenerle en esteterreno, tenemos la conviccin de conquistarle ms partidariostiles, que provocando, de cualquier modo, manifestaciones delas cuales se podra abusar. Todos los das, tenemos la prueba deeso por el nmero de adeptos que ha hecho la sola lectura de Ellibro de los Espritus.

    Despus de haber expuesto en El libro de los Espritus laparte filosfica de la ciencia esprita, damos en esta obra la parteprctica para uso de aquellos que quieran ocuparse de lasmanifestaciones, ya para s mismos, ya para darse cuenta de losfenmenos que pueden ser llamados a presenciar. En ella vern

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    los escollos que se pueden encontrar, y tendrn as un medio deevitarlos. Estas dos obras, aunque continuacin la una de la otra,son hasta cierto punto independientes: pero al que quiera ocuparseseriamente del asunto diremos que lea desde luego el El libro delos Espritus porque contiene los principios fundamentales, sinlos cuales ciertas partes de esta obra seran tal vez difcilmentecomprendidas.

    Mejoras importantes fueron introducidas en esta segundaedicin que es mucho ms completa que la primera. Ha sidocorregida con un cuidado muy particular por los Espritus, quehan aadido un nmero muy grande de observaciones y deinstrucciones del ms alto inters. Como todo lo han revistado ylo han aprobado o modificado a su gusto, se puede decir queesta edicin es en gran parte su obra, porque su intervencin nose ha limitado a algunos artculos firmados; no hemos indicadolos nombres sino cuando esto nos ha parecido necesario paracaracterizar ciertas citas un poco extensas, como emanadas deellos textualmente; de otro modo nos hubiera sido necesariocitarlos casi en cada pgina; notablemente en todas las respuestashechas a las preguntas propuestas, lo que no nos ha parecidotil. Los nombres, como se sabe, importan poco en semejantemateria; lo esencial es que el conjunto del trabajo, responda alfin que nos hemos propuesto. La acogida hecha a la primeraedicin, aunque imperfecta, nos hace esperar que sta no lo sercon menos favor.

    Como hemos aadido, en ella, muchas cosas, y muchoscaptulos enteros, hemos suprimido algunos artculos que tenandoble colocacin; entre otros la Escala esprita que se encuentraya en El libro de los Espritus. Tambin hemos suprimido delVocabulario lo que no entraba especialmente en el cuadro de estaobra, y que se halla substituido con utilidad por cosas ms prcticas.Por otra parte, como este vocabulario no era bastante completo,lo publicaremos ms tarde por separado bajo la forma de unpequeo diccionario de filosofa esprita; slo hemos conservadolas palabras nuevas o especiales relativas al objeto del que nosocupamos.

  • 11EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    PRIMERA PARTE

    NOCIONES PRELIMINARES

    CAPTULO I

    HAY ESPRITUS?

    1. La duda concerniente a la existencia de los Espritus,tiene como primera causa la ignorancia de su verdadera naturaleza.Se les figura generalmente como seres aparte en la creacin, ycuya necesidad no est demostrada. Muchos solo los conocen porlos cuentos fantsticos que han odo desde la cuna, poco ms omenos como se conoce la historia por las novelas; sin investigarsi estos cuentos, separados los accesorios ridculos, se apoyan sobreun fondo de verdad, solo les impresiona lo absurdo; no quierentomarse el trabajo de quitar la corteza amarga para descubrir laalmendra y rehusan el todo, como hacen con la religin los que,por ver ciertos abusos, todo lo confunden en la misma reprobacin.

    Cualquiera que sea la idea que se forme de los Espritus,esta creencia est necesariamente fundada sobre la existencia deun princpio inteligente fuera de la materia, y es incompatible conla negacin absoluta de este principio. Tomamos, pues, nuestropunto de partida en la existencia, la supervivencia y laindividualidad del alma, de lo que el Espiritualismo es lademostracin terica y dogmtica, y el Espiritismo la demostracinpatente. Hagamos, por un instante, abstraccin de lasmanifestaciones propiamente dichas, y raciocinando por induccin,veamos a qu consecuencia llegaremos.

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    2. Desde el momento que se admite la existencia del alma ysu individualidad despus de la muerte, es menester tambin ad-mitir: 1 que es de una naturaleza diferente del cuerpo, pues unavez separada de ste no tiene ya sus propiedades; 2 que goza dela conciencia de s misma, puesto que se le atribuyen la alegra oel sufrimiento; de otro modo sera un ser inerte, y tanto valdrapara nosotros no tenerla. Admitido esto, el alma va a alguna parte;en qu se convierte y a dnde va? Segn la creencia comn, va alcielo o al infierno pero dnde estn el cielo y el infierno? Sedeca en otro tiempo que el cielo estaba arriba y el infierno abajo;pero qu es lo que est arriba o abajo en el Universo desde que seconoce la redondez de la Tierra, el movimiento de los astros quehace que lo que es arriba en un momento dado venga a ser lo bajoen doce horas, lo infinito del espacio en el cual la mirada se sumergeen distancias inconmensurables? Es verdad que por lugares bajosse entienden tambin las profundidades de la Tierra; pero quhan venido a ser estas profundidades desde que se han ojeado porla Geologa? Qu se han hecho estas esferas concntricas llamadascielo de fuego, cielo de las estrellas, desde que se sabe que laTierra no es el centro de los mundos, que nuestro mismo Sol no esms que uno de los millones de soles que brillan en el espacio, yque cada uno de ellos es el centro de un torbellino planetario?Qu importancia tiene la Tierra perdida en esta inmensidad?Porqu privilegio injustificable este grano de arena imperceptible,que no se distingue por su volumen ni por su posicin, ni por unobjeto particular, estara solo l poblado de seres racionales? Larazn rehusa admitir esta inutilidad de lo Infinito, y todo nos diceque esos mundos estn habitados. Si estn poblados, suministranpues su contingente al mundo de las almas; pero repetimos, ques de estas almas, puesto que la Astronoma y la Geologa handestruido las moradas que les estaban sealadas, y sobre todo desdeque la teora tan racional de la pluralidad de los mundos, las hamultiplicado hasta el infinito? La doctrina de la localizacin delas almas, no pudiendo ponerse de acuerdo con los datos de la

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    ciencia, otra doctrina ms lgica les seala por dominio, no unlugar determinado, y circunscripto, sino el espacio universal: estodo un mundo invisible en medio del cual vivimos, que nos circuyey nos rodea sin cesar. Hay en esto una imposibilidad, alguna cosaque repugne a la razn? De ningn modo; todo nos dice, al con-trario, que no puede ser de otra manera. Pero entonces qu vienena ser las penas y las recompensas futuras, si les quitis os lugaresespeciales? Observad que la incredulidad, respecto a esas penas yrecompensas, generalmente, es provocada, porque se las presentacon condiciones inadmisibles; pero decid en lugar de esto que lasalmas sacan su dicha o su desgracia de s mismas; que su suerteest subordinada a su estado moral; que la reunin de las almassimpticas y buenas es una fuente de felicidad; que segn su gra-do de depuracin, penetran y ven cosas que se borran ante lasalmas groseras, y todo el mundo lo comprender sin trabajo; decidadems que las almas solo llegan al grado supremo por medio delos esfuerzos que hacen para mejorarse y despus de una serie depruebas que sirven a su depuracin; que los ngeles son las almasque han llegado al ltimo grado, el que todas pueden alcanzar conbuena voluntad; que los ngeles son los mensajeros de Diosencargados de velar en la ejecucin de sus designios en todo elUniverso; que son dichosos de estas misiones gloriosas, y daris asu felicidad un fin ms til y ms atractivo que el de unacontemplacin perpetua, que no sera otra cosas que una inutilidadperpetua; decid, en fin, que los demonios no son otros que lasalmas de los malvados, todava no depuradas, pero que puedenllegar a serlo como las otras, y esto parecer ms conforme a lajusticia y a la bondad de Dios, que la doctrina de seres creadospara el mal y perpetuamente dedicados a l. He aqu, repetimos,lo que la razn ms severa, la lgica ms rigurosa, en una palabra,el buen sentido, pueden admitir.

    Las almas que pueblan el espacio son precisamente lo quese llaman Espritus; los Espritus no son, pues, otra cosa que las

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    almas de los hombres despojadas de su envoltura corporal. Si losEspritus fuesen seres aparte, su existencia sera ms hipottica;pero si admitimos que hay almas, es necesario tambin admitirlos Espritus que no son otros que las almas; si se admite que lasalmas estn por todas partes, es necesario admitir igualmente quelos Espritus estn por todo. No se podra, pues, negar la existenciade los Espritus sin negar la de las almas.

    3. Esto no es, en verdad, sino una teora ms racional que laotra; pero ya es mucho una teora que no contradiga ni a la raznni a la ciencia; si adems est corroborada por los hechos, tienepara s la sancin del razonamiento y de la experiencia. Estoshechos, nosotros los encontramos en el fenmeno de lasmanifestaciones espiritistas, que son as la prueba patente de laexistencia y de la supervivencia del alma. Pero para muchas gen-tes, su creencia no va ms all, admiten la existencia de las almasy como consecuencia la de los Espritus pero niegan la posibilidadde comunicarse con ellos, por la razn, dicen, que seresinmateriales, no pueden obrar sobre la materia. Esta duda estfundada sobre la ignorancia de la verdadera naturaleza de losEspritus, de la cual se forma generalmente una idea muy falsa,que se les considera sin razn como seres abstractos, vagos e in-definidos, lo que no es as.

    Figurmonos desde luego al Espritu en su unin con elcuerpo; el Espritu es el ser principal, puesto, que es el ser pensa-dor y superviviente; el cuerpo no es, por conseguiente, ms queun accesorio del Espritu, una envoltura, un vestido que dejacuando est usado. Adems de esta envoltura material, el Espritutiene una segunda, semimaterial que le une a la primera; en lamuerte, el Espritu se despoja de sta, pero no de la segunda a laque nosotros damos el nombre de periespritu. Esta envolturasemimaterial que afecta la forma humana, constituye para l uncuerpo fludico, vaporoso, pero que, por ser invisible para nosotrosen su estado normal no deja de poseer algunas de las propiedades

  • 15EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    de la materia. El Espritu no es, pues, un punto, una abstraccin,sino un ser limitado y circunscripto, al cual slo falta ser visible ypalpable para parecerse a los seres humanos. Por qu no obrarasobre la materia? Por qu su cuerpo es fludico? Pero no esentre los fluidos ms rarificados, los mismos que se miran comoimponderables, la electricidad, por ejemplo, que el hombreencuentra sus ms poderosos motores? Es que la luz imponderableno ejerce una accin qumica sobre la materia ponderable?Nosotros no conocemos la naturaleza ntima del periespritu; perosupongmosle formado de materia elctrica, o de otra tan sutilcomo sta, por qu no tendra la misma propiedad siendo dirigidapor una voluntad?

    4. La existencia del alma y la de Dios, que son consecuenciauna de la otra, siendo la base de todo el edificio, antes de entablaralguna discusin espiritista, importa asegurarse si el interlocutoradmite esta base. Si a estas preguntas:

    Creis en Dios?Creis tener un alma?Creis en la supervivencia del alma despus de la muerte?

    responde negativamente, o si dice simplemente: Yo no s; querraque fuese as, pero no estoy seguro de ello, lo que, las ms veces,equivale a una corts negativa, disfrazada bajo una forma menosexplcita a fin de no chocar muy bruscamente lo que l llamapreocupaciones respetables, sera tan intil ir ms all, como elpretender demostrar las propiedades de la luz al ciego que no laadmitiese, porque en definitiva, las manifestaciones espiritistasno son otra cosa que los efectos de las propiedades del alma; conaqul es necesario seguir otro orden de ideas si no se quiere per-der el tiempo.

    Si se admite la base, no a ttulo de probabilidad, si no comocosa segura, incontestable, la existencia de los Espritus, se deducenaturalmente.

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    5. Resta ahora la cuestin de saber si el Espritu puedecomunicarse al hombre, esto es, si puede hacer con l intercambiode pensamientos. Y por qu no? Qu es el hombre si no unEspritu encarcelado en un cuerpo? Por qu el Espritu libre nopodra comunicarse con el Espritu en prisin, como el hombrelibre con el que est entre cadenas? Desde luego que admits lasupervivencia del alma, es racional no admitir la supervivenciade los afectos? Puesto que las almas estn por todas partes, noes natural el pensar que la de un ser que nos ha amado durantesu vida, venga cerca de nosotros, que desee comunicarse, y quese sirva para esto de los medios que estn a su disposicin? Du-rante su vida no obraba sobre la materia de su cuerpo? No eraella quin diriga sus movimientos? Por qu, pues, despus desu muerte, de acuerdo con otro Espritu ligado a un cuerpo, notomara este cuerpo vivo para manifestar su pensamiento, comoun mudo puede servirse de uno que hable para hacersecomprender?

    6. Hagamos por un instante abstraccin de los hechos que,para nosotros, hacen la cosa incontestable; admitmoslos a ttulode simple hiptesis; pidamos que los incrdulos nos prueben, nopor una simple negativa, porque su dictamen personal no puedehacer ley, sino por razones perentorias, que esto no puede ser.Nosotros nos colocaremos sobre su terreno, y puesto que quierenapreciar los hechos espiritistas con ayuda de las leyes de la materia,que tomen, por consiguiente, en este arsenal, alguna demostracinmatemtica, fsica, qumica, mecnica, y fisiolgica, y pruebenpor a ms b, partiendo siempre del principio de la existencia ysupervivencia del alma:

    1 Que el ser que piensa en nosotros durante la vida nodebe pensar ms despus de la muerte.

    2 Que, si piensa, no debe pensar ms en los que ha amado.3 Que si piensa en aquellos que ha amado, no debe querer

    ya comunicarse con ellos.

  • 17EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    4 Que si puede estar por todas partes, no puede estar anuestro lado.

    5 Que si est a nuestro lado, no puede comunicarse connosotros.

    6 Que por su envoltura fludica no puede obrar sobre lamateria inerte.

    7 Que si puede obrar sobre la materia inerte, no puede obrarsobre un ser animado.

    8 Que si puede obrar sobre un ser animado, no puede diri-gir su mano para hacerle escribir.

    9 Que pudiendo hacerlo escribir, no puede responder a suspreguntas y trasmitirle su pensamiento.

    Cuando los adversarios del Espiritismo nos hayandemostrado que esto no puede ser, por razones tan patentes comoaquellas por las cuales Galileo demostr que no es el Sol el queda vueltas alrededor de la Tierra, entonces podremos decir quesus dudas son fundadas; desgraciadamente hasta este da toda suargumentacin se resume en estas palabras: Yo no creo, luegoesto es imposible. Nos dirn sin duda que toca a nosotros probarla realidad de las manifestaciones; nosotros se la probamos porlos hechos y el raciocinio; si no admiten ni lo uno ni lo otro, sian niegan lo que ven, corresponde a ellos el probar que nuestroraciocinio es falso y que los hechos son imposibles.

  • 18 ALLAN KARDEC

    CAPTULO II

    LO MARAVILLOSO Y LO SOBRENATURAL

    7. Si la creencia en los Espritus y en sus manifestacionesfuese una concepcin aislada, producto de un sistema, podra conalguna apariencia de razn ser sospechosa de ilusin; pero que senos diga por qu se la encuentra tan viva entre todos los pueblosantiguos y modernos, y en los libros santos de todas las religionesconocidas? Esto es, dicen algunos crticos, porque en todo tiempoel hombre ha amado lo maravilloso. Qu es, pues, lo maravillososegn vosotros? Lo que es sobrenatural. Qu entendis porsobrenatural? Lo que es contrario a las leyes de la Naturaleza. Acaso conocis estas leyes con tanta perfeccin que os sea posiblemarcar un lmite a la potencia de Dios? Pues bien! Probadentonces que la existencia de los Espritus y sus manifestacionesson contrarias a las leyes de la Naturaleza; que esto no es y nopuede ser una de estas leyes. Seguid la Doctrina Esprita y ved sise eslabona con todos los caracteres de una admirable ley queresuelve todo lo que las leyes filosficas no han podido resolverhasta este da. El pensamiento es uno de los atributos del Espritu;la posibilidad de obrar sobre la materia, de hacer impresin sobrenuestros sentidos y como consecuencia de transmitir supensamiento, resulta, si podemos expresarnos as, de suconstitucin fisiolgica; luego no hay en este hecho nada desobrenatural, nada de maravilloso. Que un hombre muerto y bienmuerto, resucite corporalmente, que sus miembros dispersos se

  • 19EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    renan para volver a formar su cuerpo, he aqu lo maravilloso, losobrenatural, lo fantstico; eso sera una verdadera derogacinque Dios no puede cumplir sino por un milagro, pero no hay nadade esto en la Doctrina Esprita.

    8. Sin embargo, se dir, admits que un Espritu puedelevantar una mesa y mantenerla en el espacio sin punto de apoyo;acaso no es esto una derogacin de la ley de gravedad? De laley conocida, s, pero la Naturaleza ha dicho su ltima palabra?Antes que se hubiese conocido la fuerza ascensional de ciertosgases, quin hubiera dicho que una pesada mquina llevandomuchos hombres, pudiera triunfar a la fuerza de atraccin? A losojos del vulgo no debera parecer maravilloso, diablico? El quehubiera propuesto, hace un siglo, transmitir un despacho a 500leguas, y recibir la contestacin en algunos minutos, hubierapasado por un loco; si lo hubiese hecho, se hubiera credo quetena el diablo a sus rdenes, porque entonces slo el diablo eracapaz de ir tan aprisa. Por qu, pues, un fluido desconocido, notendra la propiedad en circunstancias dadas, de contrabalancearel efecto de la gravedad, como el hidrgeno contrabalancea elpeso del globo aerosttico? Hacemos esta observacin de paso,que es una comparacin, mas no una asimilacin, y nicamentepara demostrar, por analoga que el hecho no es fsicamenteimposible. Pero fue precisamente cuando los sabios, en laobservacin de estas especies de fenmenos, quisieron procederpor va de asimilacin que se engaaron. Por lo dems el hechoexiste; todas las denegaciones no podrn hacer que no sea, porquenegar no es probar; para nosotros no hay nada de sobrenatural; estodo lo que podemos decir por el momento.

    9. Si el hecho est constatado, se dir, nosotros lo aceptamos,aceptamos an la causa que acabis de sealar, la de un fluidodesconocido; pero, qu prueba la intervencin de los Espritus?En esto est lo maravilloso, lo sobrenatural.

    Sera menester aqu una demostracin que no estara ensu sitio y tendra por otra parte doble colocacin, porque resalta

  • 20 ALLAN KARDEC

    de todas las otras partes de la enseanza. Si embargo, pararesumirla en pocas palabras, diremos que est fundada, en teora,sobre este principio: todo efecto inteligente debe tener una causainteligente; en la prctica: sobre la observacin que los fenmenosllamados espiritistas, habiendo dado pruebas de inteligencia,deban tener su causa fuera de la materia; que esta inteligencia nosiendo la de los asistentes esto es resultado de la experiencia deba estar fuera de ellos; puesto que no se vea el ser en accin,deba ser un ser invisible. Desde entonces fue, que de laobservacin se lleg a reconocer que este ser invisible, al cual seha dado el nombre de Espritu, no es otro que el alma de aquellosque han vivido corporalmente, y que la muerte ha despojado desu grosera envoltura visible, no dejndoles ms que una envolturaetrea, invisible en su estado normal. He aqu pues, lo maravillosoy lo sobrenatural reducidos a su ms simple expresin. Una vezacreditada la existencia de seres invisibles, su accin sobre lamateria resulta de la naturaleza de su envoltura fludica; esta accines inteligente, porque muriendo, ellos no han perdido ms que sucuerpo, pero han conservado la inteligencia que es su esencia; ahest la llave de todos estos fenmenos reputados sin raznsobrenaturales. La existencia de los Espritus no es pues un sistemapreconcebido, una hiptesis imaginada para explicar los hechos;es un resultado de observaciones y la consecuencia natural de laexistencia del alma; negar esta causa es negar el alma y susatributos. Aquellos que crean poder dar, de estos efectosinteligentes, una solucin ms racional, pudiendo sobre todo darrazn de todos los hechos, que tengan la bondad de hacerlo yentonces se podr discutir el mrito de cada uno.

    10. A los ojos de estos que miran la materia como la solapotencia de la Naturaleza, todo lo que puede ser explicado porlas leyes de la materia es maravilloso o sobrenatural; y para ellos,maravilloso es sinnimo de supersticin. Bajo este ttulo lareligin, fundada sobre la existencia de un principio inmaterial,sera un tejido de supersticiones; no se atreven a decirlo en vozalta, pero lo dicen bajito, y creen salvar las apariencias concediendo

  • 21EL LIBRO DE LOS MDIUMS

    que es necesaria una religin para el pueblo, y para hacer que losnios sean sabios; luego, de dos cosas una, o el principio religiosoes verdadero o es falso; si es verdadero, lo es para todo el mundo;si falso, tan malo es para los ignorantes como para las gentesilustradas.

    11. Los que atacan al Espiritismo en nombre de lomaravilloso, se apoyan, pues, generalmente, sobre el principiomaterialista, porque negando todo efecto extramaterial, niegan,por lo mismo, la existencia del alma; sondead el fondo de supensamiento, escudriad bien el sentido de sus palabras, y veriscasi siempre este principio, si no es categricamente formulado,despuntar bajo las apariencias de una pretendida filosofa racionalcon que ellos lo cubren. Rebatiendo a cuenta de lo maravilloso,todo lo que se deduce de la existencia del alma, son consecuentesconsigo mismo; no admitiendo la causa, no pueden admitir losefectos; de ah en ellos una opinin preconcebida que les haceimpropios para juzgar sanamente el Espiritismo porque partendel principio de la negacin de todo lo que no es material. Encuanto a nosotros, de que admitamos los efectos que son laconsecuencia de la existencia del alma, se sigue acaso queaceptemos todos los hechos calificados de maravillosos; queseamos los campeones de todos os que suean, los adeptos detodas las utopas, de todas las excentricidades sistemticas? Seramenester conocer muy poco el Espiritismo para pensarlo; peronuestros adversarios no miran ste tan de cerca: la necesidad deconocer aquello de que hablan es el menor de sus cuidados. Segnellos, lo maravilloso es absurdo; pues el Espiritismo se apoya sobrehechos maravillosos, luego el Espiritismo es absurdo; esto paralos mismos es un juicio sin apelacin. Creen oponer un argumentosin rplica, cuando despus de haber hecho eruditas investigacionessobre los convulsionarios de San-Medard, los calvinistas de lasCevenas, o las religiosas de Londun, han conseguido descubrirhechos patentes de superchera que nadie niega; pero estashistorias son el evangelio del Espiritismo? Sus partidarios hannegado que el charlatanismo haya explotado ciertos hechos en

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    su provecho; que la imaginacin los haya creado; que elfanatismo los haya exagerado mucho? No es solidario de lasextravagancias que se pueden cometer en su nombre, como laverdadera ciencia, no lo es de los abusos de la ignorancia, ni laverdadera religin, de los excesos del fanatismo. Muchos crticosjuzgan el Espiritismo sobre los cuentos de hadas y las leyendaspopulares que son sus ficciones; es como si juzgramos la historiasobre los romances histricos o las tragedias.

    12. En lgica elemental, para discutir una cosa es menesterconocerla, porque la opinin de su crtico no tiene valor, hastatanto que hable con perfecto conocimiento de causa; slo entoncesaunque su opinin fuese errnea, puede tomarse en consideracinpero qu valor tendr sobre una materia que no conoce? Elverdadero crtico debe hacer prueba, no slo de erudicin, sino deun saber profundo respecto del objeto que trate, de un juicio sanoy de una imparcialidad a toda prueba; de otro modo el primermsico del lugar podra arrogarse el derecho de juzgar a Rossini,y un aprendiz el de censurar a Rafael.

    13. El Espiritismo no acepta, pues, todos los hechosreputados maravillosos o sobrenaturales; lejos de eso, demuestrala imposibilidad de un gran nmero, y el ridculo de ciertascreencias que constituyen, propiamente hablando, la supersticin.Es verdad que en lo que admite, hay cosas que para los incrdulos,son puras maravillas, o sea, de la supersticin; que sea, pero, almenos no discutis sino estos puntos, porque sobre los otros nohay nada que decir y predicis a convertidos. Atacndoos con lomismo que l refuta, probis vuestra ignorancia de la cosa, yvuestros argumentos caen en falso. Pero, se dir, en dnde sedetiene la creencia del Espiritismo? Leed, observad, y lo sabris.Toda ciencia solo se adquiere con el tiempo y el estudio; as esque el Espiritismo que toca las cuestiones ms graves de lafilosofa, a todas las ramas del orden social, que abraza a la vez alhombre fsico y al hombre moral, es por s mismo toda una ciencia,toda una filosofa que no puede ser aprendida en algunas horascomo cualquiera otra ciencia; habra tanta puerilidad en querer

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    ver todo el Espiritismo en una mesa giratoria, como en ver toda lafsica en ciertos juegos de nio. Para aquel que no quiera detenerseen la superficie, no son horas, sino meses y aos que son necesariospara sondearle todos los arcanos. Que se juzgue por eso del gradode saber y del valor de la opinin de aquellos que se arrogan elderecho de juzgar, porque han visto uno o dos experimentos, lasms veces, a manera de distraccin y pasatiempo. Ellos dirn sinduda que no estn siempre en disposicin de ocuparse en esteestudio: concedido; nada les obliga; pero entonces cuando no setiene tiempo de aprender una cosa, que no se hable de ella y aunmenos se la juzgue, si no se quiere ser acusado de ligero; y cuandoms se ocupa una posicin elevada en la ciencia, menos se ledisimula el que trate ligeramente un objeto que no conoce.

    14. Nosotros nos resumimos en las siguiente propo-siciones:

    1 Todos los fenmenos espiritistas tienen por principio laexistencia del alma, su supervivencia al cuerpo, y susmanifestaciones.

    2 Estos fenmenos, estando fundados sobre una ley de laNaturaleza, no tienen nada de maravilloso ni de sobrenatural enel sentido vulgar de estas palabras.

    3 Muchos de los hechos son reputados sobrenaturalesporque no se conoce su causa; sealndoles el Espiritismo unacausa, les hace entrar en el dominio de los fenmenos naturales.

    4 Entre los hechos calificados de sobrenaturales, haymuchos cuya imposibilidad demuestra el Espiritismo, y colocaentre las creencias supersticiosas.

    5 Aunque el Espiritismo reconozca en muchas creenciaspopulares, un fondo de verdad, no acepta de ningn modo lasolidaridad de todas las historias fantsticas creadas por laimaginacin.

    6 Juzgar al Espiritismo por los hechos que no admite, esmanifestar ignorancia, y quitar todo el valor a su opinin.

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    7 La explicacin de lo hechos admitidos por el Espiritismo,sus causas y sus consecuencias morales, constituyen toda unaciencia y toda una filosofa, que requieren un estudio serio,perseverante y profundo.

    8 El Espiritismo solo puede mirar como crtico serio alque ha visto, estudiado y profundizado todo, con la paciencia yperseverancia de un observador concienzudo; la del que sabr tantosobre este objeto, como el adepto ms ilustrado; la del que habrpor consiguiente sacado sus conocimientos de otra parte que delas novelas de ciencia, a quien no se podra oponer ningn hechodel que no tuviera conocimiento, ningn argumento que no hubiesemeditado; que refutara, no por negaciones, sino por otrosargumentos ms perentorios; la del que podra, en fin, sealar unacausa ms lgica a los hechos averiguados. Este crtico est todavapor encontrarse.

    15. Hemos anunciado ahora mismo la palabra milagro; unacorta observacin sobre este objeto, no estar mal colocada eneste captulo sobre lo maravilloso.

    En su acepcin primitiva, y por su etimologa, la palabramilagro significa cosa extraordinaria; cosa admirable de ver,pero esta palabra, como tantas otras, se ha separado de su sentidooriginario, y hoy da se dice (segn la Academia) de un acto dela potencia divina contrario a las leyes comunes de la Naturaleza.Tal es en efecto su acepcin usual, y slo por comparacin y pormetfora se aplica a las cosas vulgares que nos sorprenden ycuya causa es desconocida. No entra, de ninguna manera, ennuestras miras examinar si Dios ha podido juzgar til en ciertascircunstancias, derogar las leyes establecidas por l mismo;nuestro fin es nicamente demostrar que los fenmenosespiritistas, por extraordinarios que sean, no derogan de ningnmodo estas leyes, no tienen ningn carcter milagroso, comotampoco son maravillosos o sobrenaturales. El milagro no seexplica; los fenmenos espiritistas, al contrario, se explican dela manera ms racional; stos no son, pues, milagros, sino simples

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    efectos que tienen su razn de ser en las leyes generales. Elmilagro tiene adems otro carcter, el de ser inslito y aislado.Luego, desde el momento que un hecho se reproduce, por decirloas, a voluntad y por diversas personas, ste no puede ser milagro.

    La ciencia hace todos los das milagros a los ojos de losignorantes; he aqu porque en otro tiempo, los que saban msque el vulgo pasaban por hechiceros; y como se crea que todaciencia sobrehumana vena del diablo, se les quemaba. Hoy daque se est mucho ms civilizado, se contentan con enviarles alos manicomios.

    Que un hombre realmente muerto, como hemos dicho alprincipio, vuelva a la vida por una intervencin divina, eso seraun verdadero milagro, porque es contrario a las leyes de laNaturaleza. Pero si este hombre tiene slo las apariencias de lamuerte, si hay todava en l un resto de vitalidad latente, y quela ciencia o una accin magntica consigue reanimarle, para lasgentes ilustradas, es un fenmeno natural; pero a los ojos del vulgoignorante, el hecho pasar por milagroso, y el autor ser apedreadoo venerado, segn el carcter de los individuos. Que en medio deciertas aldeas un fsico lance un cometa elctrico y haga caer elrayo sobre un rbol, este nuevo Prometo ser ciertamente miradocomo armado de una potencia diablica; y sea dicho de paso,Prometo nos parece singularmente haber adelantado a Franklin;pero Josu deteniendo el movimiento del Sol, o mejor, de la Tierra,he aqu el verdadero milagro, porque nosotros no conocemosningn magnetizador dotado de tan gran potencia para operar talprodigio. De todos los fenmenos espiritistas, uno de los msextraordinrios es, sin contradiccin, el de la escritura directa, yuno de aquellos que demuestran de manera ms patente la accinde las inteligencias ocultas; pero aunque el fenmeno seaproducido por seres ocultos, no es ms milagroso, que los otrosque son debidos a agentes invisibles, porque estos seres ocultos,que pueblan los espacios, son una de las potencias de la Naturaleza,potencia, cuya accin es incesante sobre el mundo material, ascomo sobre el mundo moral.

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    El Espiritismo ilustrndonos sobre esta potencia nos da lallave de una porcin de cosas inexplicadas e inexplicables, porcualquier otro medio, y que han podido en tiempos anteriores pasarpor prodigios; revela lo mismo que el magnetismo, una ley, si nodesconocida, al menos mal comprendida; o por mejor decir, seconocan los efectos, porque se han producido en todo tiempo,pero no se conoca la ley, y la ignorancia de esta ley es la que haengendrado la supersticin. Conocida esta ley, lo maravillosodesaparece, y los fenmenos entran en el orden de las cosasnaturales. He aqu porque los espiritistas no hacen milagroshaciendo girar una mesa o escribir a los difuntos, como el mdicohaciendo revivir a un moribundo, o el fsico haciendo caer el rayo.Aquel que pretendiese, con la ayuda de esta ciencia, hacermilagros, sera, o un ignorante de la cosa o una farsante.

    16. Los fenmenos espiritistas, lo mismo que losfenmenos magnticos, han debido pasar por prodigios antesque se conociese la causa; pero, como los escpticos, los espritusfuertes, esto es, aquellos que tienen el privilegio exclusivo de larazn y del buen sentido, no creen que una cosa sea posible desdeel momento que no la comprenden: he aqu porque todos loshechos reputados prodigiosos, son objeto de sus bufonadas; ycomo la religin contiene gran nmero de hechos de este gnero,no creen en la religin, y de ah a la incredulidad absoluta, slohay un paso. El Espiritismo explicando la mayor parte de estoshechos, les da una razn de ser. Viene pues en ayuda de lareligin, demostrando la posibilidad de ciertos hechos, que porno tener el carcter milagroso, no son menos extraordinarios, yDios no es por esto menos grande ni menos poderoso, que sihubiera derogado sus leyes. De cuntas pullas ha sido objeto,San Cupertn, por elevarse con su cuerpo en el espacio! Mas lasuspensin etrea de los cuerpos graves es un hecho explicadopor la ley espiritista; hemos sido, personalmente, testigo oculary el Sr. Home, as como otras personas conocidas, han renovadomuchas veces el fenmeno producido por San Cupertn. Luegoeste fenmeno entra en el orden de las cosas naturales.

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    17. En el nmero de los hechos de este gnero es menestercolocar en primera lnea las apariciones, porque stas son las msfrecuentes. La de la Salette, que dividi al mismo clero, no tienepara nosotros nada de inslito. Seguramente no podemos afirmarque el hecho haya tenido lugar, porque no tenemos la pruebamaterial; mas para nosotros es posible, atendido que millares dehechos anlogos recientes nos son conocidos; creemos en ellos,no slo porque su realidad se ha constatado por nosotros, sino,sobre todo, porque nos damos perfectamente cuenta del modocomo se producen. Quien pretenda reportarse a la teora que damosms adelante de las apariciones, ver que este fenmeno viene aser tan sencillo y tan plausible, como una porcin de fenmenosfsicos que solo son prodigiosos por falta de tenerles la llave. Encuanto al personaje que se present a la Salette, es otra cuestin;su identidad no nos h sido demostrada de ningn modo; nosotroshacemos constar simplemente que una aparicin puede habertenido lugar, lo dems no es de nuestra competencia; cada unopuede, respecto a esto, guardar sus convicciones; el Espiritismono tiene que ocuparse de ello; nosotros decimos solamente quelos hechos producidos por el Espiritismo nos revelan leyes nuevas,y nos dan la llave de una porcin de cosas que parecansobrenaturales; si algunos de aquellos que pasaban por milagrososencuentran en l una explicacin lgica, es un motivo para noapresurarse en negar lo que no se comprende.

    Los fenmenos espiritistas son rechazados por ciertaspersonas, precisamente porque parecen salir de la ley comn ypor lo mismo no pueden comprenderlos. Dadles una base racionaly la duda cesa. La explicacin, en este siglo en que no bastanpalabras, es, pues, un poderoso motivo de conviccin; as vemostodos los das personas que no han sido testigos de ningn hecho,que no han visto ni girar una mesa, ni escribir a un mdium, yque, estn tan convencidas como nosotros, nicamente porquehan ledo y comprendido. Si slo se deba creer en lo que uno havisto con los ojos, nuestras convicciones se reduciran a muypoca cosa.

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    CAPTULO III

    MTODO

    18. El deseo muy natural y muy laudable de todo adepto,deseo que todo sera poco para alentar, es el de hacer proslitos.Con la mira de facilitar su tarea, nos proponemos examinar aqula marcha ms segura, segn nosotros, para alcanzar este objeto,a fin de ahorrarles esfuerzos intiles.

    Hemos dicho que el Espiritismo es toda una ciencia, todauna filosofa; aqul que quiera reconocerla seriamente, debe, pues,como primera condicin, dedicarse a un estudio serio, y persuadirseque, ms que ninguna otra ciencia, no puede aprenderse jugando.Ya hemos dicho tambin, que el Espiritismo toca todas lascuestiones que interesan a la Humanidad; su campo es inmenso, ysobre todo debe considerrselo por sus consecuencias. Sin duda,la creencia en los Espritus forma la base, pero no basta para hacerun espiritista ilustrado, como la creencia en Dios no basta parahacer un tologo. Veamos, pues, de que manera conviene procederen esta enseanza para que conduzca con ms seguridad a laconviccin.

    No deben asustarse los adeptos por esta palabra enseanza;la enseanza desde la ctedra o de la tribuna no es la nica; haytambin la de la simple conversacin. Toda persona que quierepersuadir a otra, ya por la va de las explicaciones, ya por la delas experiencias, tambin ensea; lo que nosotros deseamos, esque su trabajo d fruto, y para esto nos sentimos en el deber dar

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    algunos consejos, de los cuales podrn igualmente aprovecharseaquellos que quieran instruirse por s mismos; aqu encontrarnel medio de llegar ms pronto y con ms seguridad al objeto.

    19. Se cree generalmente, que para convencer basta mostrarlos hechos; esto parece en efecto la marcha ms lgica, y sinembargo, la experiencia ensea que no es la mejor, porque se venmuchas veces personas a quienes los hechos ms patentes noconvencen de ningn modo. En qu consiste? Esto es lo que nosproponemos demostrar.

    En el Espiritismo, la cuestin de los Espritus es secundariay consecutiva; no es el punto de partida, y aqu precisamente estel error en que se cae, y que muchas veces hace fracasar anteciertas personas. Los Espritus no siendo otra cosa que las almasde los hombres, el verdadero punto de partida es la existencia delalma. Pero cmo puede admitir el materialista que haya seresque vivan fuera del mundo material, cuando cree que l mismoslo es materia? Cmo puede creer en Espritus fuera de l,cuando no cree tener uno? En vano se acumularan a sus ojos laspruebas ms palpables, pues las negara todas, porque no admiteel principio. Toda enseanza metdica debe proceder de loconocido a lo desconocido; para el materialista lo conocido es lamateria; partid, pues, de la materia y procurad ante todo,hacindosela observar, de convencerle que en l hay alguna cosaque escapa a las leyes de la materia; en una palabra, antes dehacerle Espiritista, procurad hacerle Espiritualista; pero para estoes necesario otro orden de hechos, una enseanza enteramenteespecial, a la cual se debe proceder por otros medios; hablarle delos Espritus antes que est convencido de tener una alma, escomenzar por donde se debera acabar, porque no puede admitirla conclusin si no admite las premisas. Antes, pues, de emprenderel convencer a un incrdulo, aun por los hechos, convieneasegurarse de su opinin con relacin al alma, esto es, si cree ensu existencia, en su supervivencia al cuerpo, en su individualidad

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    despus de la muerte; si su contestacin es negativa, sera trabajoperdido hablarle de los Espritus. He aqu la regla; no decimosnosotros que sea sin excepcin, pero entonces es que hayprobablemente otra causa que le hace menos refractario.

    20. Entre los materialistas, es menester distinguir dos clases:en la primera ponemos a todos aquellos que lo son por sistema;entre stos no es la duda, es la negacin absoluta, razonada a sumanera; a sus ojos el hombre no es ms que una mquina quemarcha mientras est montada, que si se descompone, se detieney slo queda de ella despus de la muerte el esqueleto. Su nmeroes felizmente muy restringido, y no constituye, en ninguna parte,una escuela altamente reconocida; no tenemos necesidad de insistirsobre los deplorables efectos que resultaran para el orden socialde la vulgarizacin de semejante doctrina: nos hemos extendidolo suficiente sobre este objeto en El libro de los Espritus (nm.147 y Conclusin III).

    Cuando hemos dicho que la duda cesa entre los incrdulosen presencia de una explicacin racional, es necesario cuandomenos exceptuar de ellos a los materialistas, aquellos que niegantoda potencia y todo principio inteligente fuera de la materia; lamayor parte se obstinan en su opinin por orgullo, y creen que suamor propio est obligado a persistir: persisten por y contra todasas pruebas contrarias, porque no quieren quedar debajo. Con estasgentes no hay nada que hacer; tampoco es conveniente dejarsesorprender por el falso semblante de sinceridad de aquellos quedicen: hacedme ver y creer. Los hay que son ms francos y dicenclaramente: vera y no creera.

    21. La segunda clase de materialistas, y de hecho la msnumerosa, porque el verdadero materialismo es un sentimientoantinatural, comprende a aquellos que lo son por indiferencia, yse puede decir a falta de otra cosa mejor; no lo son con propsitodeliberado, y su deseo es el de creer, porque la incertidumbre espara ellos un tormento. Hay en ellos una vaga aspiracin hacia el

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    porvenir; pero este porvenir se les ha presentado bajo unos coloresque su razn no puede aceptar; de ah la duda, y como consecuenciade la duda, la incredulidad. Entre stos la incredulidad no es, pues,un sistema; presentadles alguna cosa racional, y la aceptan conanhelo; stos pueden comprendernos, porque estn ms cerca denosotros de lo que ellos mismos creen; con el primero no hablisni de revelacin, ni de ngeles, ni de paraso, no os comprendern;pero colocndoos sobre su terreno, probadle desde luego que lasleyes de la fisiologa son impotentes para dar razn de todo; lodems vendr en seguida. Otra cosa sucede cuando no se tieneopinin preconcebida, porque entonces la creencia no esabsolutamente nula; es un germen latente, oculto y oprimido pormalas yerbas, pero que una chispa puede reanimar; es el ciego aquien se le vuelve la vista, y se llena de gozo cuando puede volvera ver la luz; es el nufrago a quien se le lanza una tabla de salvacin.

    22. Al lado de los materialistas propiamente dichos, hayuna tercera clase de incrdulos, que aunque espiritualistas, almenos de nombre, no son por eso menos refractarios: estos sonlos incrdulos de mala voluntad. Les sabra mal el creer, porqueesto alterara su quietud en los goces materiales; temen ver enello, la condenacin de su ambicin, de su egosmo y de lasvanidades humanas, de las que hacen sus delicias; cierran los ojospara no ver y se tapan las orejas para no or. No puede hacerseotra cosa si no compadecerles.

    23. No hablaremos sino de memoria, de una cuarta categoraque llamaremos la de los incrdulos interesados o de mala fe.Estos saben muy bien a qu atenerse sobre el Espiritismo pero,ostensiblemente, lo condenan por motivos de inters personal.Nada hay que decir y hacer con ellos. Si el materialista puro seengaa, hay al menos para l la excusa de la buena fe; se le puedeconducir, probndole su error; ste, es ya un partido tomado contrael cual todos los argumentos vienen a estrellarse; el tiempo seencargar de abrirles los ojos y demostrarles, puede ser a sus costas,donde estaban sus verdaderos intereses, porque no pudiendo

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    impedir que la verdad se propague, sern arrastrados por el torrente,y con ellos los intereses que crean salvar.

    24. Adems de estas diversas categoras de opositores, hayuna infinidad de grados, entre los cuales se pueden contar losincrdulos por pusilanimidad: el valor les vendr cuando veanque los otros no se queman; los incrdulos por escrpulo religioso:un estudio ilustrado les ensear que el Espiritismo se apoya sobrelas bases fundamentales de la religin, y que respeta todas lascreencias, que uno de sus efectos es dar sentimientos religiosos aaquellos que no los tienen, y fortificarlos en los que estnvacilantes. Despus vienen los incrdulos por orgullo, por espritude contradiccin, por indolencia, por ligereza, etc.

    25. No podemos omitir una categora que llamaremos la delos incrdulos por decepciones. Comprende las personas que hanpasado de una confianza exagerada a la incredulidad, porque hanprobado contrariedades; entonces desanimados, todo lo hanabandonado, todo lo han desechado. Estn en el caso de aquelque negara la buena fe, porque habra sido engaado. Esto estambin el resultado de un estudio incompleto del Espiritismo, yde falta de experiencia. El que est mixtificado por los Espritus,generalmente es porque les pide lo que no pueden o no debendecir, o porque no est bastante ilustrado sobre la cosa paradiscernir la verdad de la impostura. Muchos, por otra parte, noven en el Espiritismo sino un nuevo medio de adivinacin, y seimaginan que los Espritus son hechos para decir la buenaventura;pero los Espritus ligeros y burlones se presentan y se divierten asus costas: as es que ellos anunciarn marido a las jvenes solteras;a los ambiciosos, honores, herencias, tesoros ocultos, etc.; de ahmuchas veces decepciones desagradables, pero de las cuales elhombre serio y prudente sabe siempre preservarse.

    26. Una clase muy numerosa, la mayor de todas, pero queno podra colocarse entre los opositores, es la de los que vacilan;stos son generalmente espiritualistas por principio, entre la mayor

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    parte hay una vaga intuicin de las ideas espiritistas, una aspiracinhacia alguna cosa que no pueden definir; slo falta a suspensamientos el ser coordinados y formulados; el Espiritismo espara ellos como un rayo de luz: es la claridad que disipa la niebla:as es que lo acogen con ahnco, porque les libra de las angustiasde la incertidumbre.

    27. Si desde este punto echamos una ojeada sobre lasdiversas categoras de creyentes, encontraremos en primer lugarlos espiritistas sin saberlo; propiamente hablando sta es unavariedad o matiz de la clase precedente. Sin haber odo jamshablar de la Doctrina Esprita, tienen el sentimiento innato de losgrandes principios que se deducen, y este sentimiento se reflejaen ciertos pasajes de sus escritos y de sus discursos, a tal puntoque oyndoles se les creera completamente iniciados en l.Muchos de stos ejemplos se encuentran en los escritores sagradosy profanos, en los poetas, los oradores, los moralistas, y losfilsofos antiguos y modernos.

    28. Entre los convencidos por medio de un estudio directopueden distinguirse:

    1 Los que creen pura y simplemente en las manifestaciones.El Espiritismo es para ellos una simple ciencia de observacin,una serie de hechos ms o menos curiosos; a stos les llamaremosespiritistas experimentadores.

    2 Los que ven en el Espiritismo otra cosa ms que loshechos; comprenden la parte filosfica; admiran la moral que sededuce, pero no la practican. Su influencia sobre su carcter esinsignificante o nula; nada cambian en sus costumbres, y no seprivaran de un solo goce; el avaro es siempre miserable, elorgulloso siempre lleno de s mismo, el envidiado y el celososiempre hostiles; para ellos la caridad cristiana slo es una bellamxima: stos son los espiritistas imperfectos.

    3 Aquellos que no se contentan con admirar la moral

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    espiritista, sin no que la practican y aceptan con todas susconsecuencias. Convencidos que la existencia terrestre es unaprueba pasajera, procuran sacar provecho de sus cortos instantespara marchar en el camino del progreso, el nico que puedeelevarles en la jerarqua del mundo de los Espritus, esforzndoseen hacer el bien y en reprimir sus malas inclinaciones; susrelaciones son siempre seguras, porque su conviccin les aleja detodo mal pensamiento. En todas sus cosas la caridad es la reglade su conducta: stos son los verdaderos espiritistas, o mejor dicho,los espiritistas cristianos.

    4 Hay, en fin, los espiritistas exaltados. La especie humanasera perfecta si slo tomara siempre la parte buena de las cosas.En todo, la exageracin es nociva; en Espiritismo da una confianzademasiado ciega y a menudo pueril en las cosas del mundoinvisible, y hace aceptar, muy fcilmente y sin comprobacin, loque la reflexin y el examen demostrarn como absurdo eimposible, pero el entusiasmo no reflexiona, ofusca. Esta especiede adeptos es ms daosa que til a la causa del Espiritismo; stosson los menos a propsito para convencer, porque se desconfacon razn de su criterio, son, de muy buena fe, el juguete, ya delos Espritus mixtificadores, ya de los hombres que procuranexplotar su credulidad. Si slo ellos sufriesen las consecuencias,el mal sera reducido a la mitad; lo peor es que dan, sin querer,armas a los incrdulos que buscan con ahnco ms bien lasocasiones de divertirse que de convencerse, y no dejan de atribuira todos el ridculo de algunos. Ciertamente esto no es ni justo niracional; pero ya se sabe, los adversarios del Espiritismo sloreconocen su razn como la ms elegida, y conocer a fondo aquelloque hablan, es el menor de sus cuidados.

    29. Los medios de conviccin varan extremadamente segnlos individuos; lo que persuade a los unos, nada produce sobre losotros; tal se convence por ciertas manifestaciones materiales, talpor comunicaciones inteligentes, y el mayor nmero por elrazonamiento. Aun podemos aadir que para la mayor parte de

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    aquellos que no estn preparados por el razonamiento, losfenmenos materiales son de poco peso; cuanto msextraordinarios son estos fenmenos y ms se separan de las leyesconocidas, ms oposicin encuentran, por una razn muy sencilla,y es que conduce naturalmente a dudar de una cosa que no tieneuna sancin racional; cada uno la mira desde su punto de vista yse la explica a su manera: el materialista ve en ella una causapuramente fsica o una superchera; el ignorante y el supersticioso,una casa diablica o sobrenatural; mientras que una explicacinprevia tiene por efecto destruir las ideas preconcebidas, ydemostrar, sino la realidad, al menos la posibilidad de la cosa; sela comprende antes de haberla visto; pues desde el momento quese reconoce la posibilidad, la conviccin est hecha en tres cuartaspartes.

    30. Es til tratar de convencer a un incrdulo obstinado?Hemos dicho que esto depende de las causas y de la naturaleza desu incredulidad; a menudo la insistencia que se pone en persuadirlele hace creer en su importancia personal y es una razn para quese obstine ms. Aquel que no se convence ni por el raciocinio nipor los hechos, es porque debe sufrir an la prueba de laincredulidad; es menester dejar a la Providencia el cuidado deconducirle por circunstancias ms favorables; bastantes son losque desean ver la luz para que no se pierda de tiempo con los quela rechazan; dirigos, pues, a los hombres de buena voluntad, cuyonmero es ms grande de lo que se cree, y su ejemplomultiplicndose vencer ms resistencias que las palabras. Elverdadero espiritista no faltar nunca en practicar el bien, aliviarcorazones afligidos, dar consuelo, calmar desesperaciones, obrarreformas morales, ah est su misin; en esto encontrar tambinsu verdadera satisfaccin. El Espiritismo est en el aire; se extiendepor la fuerza de las cosas y porque hace dichosos a aquellos quelo profesan. Cuando sus adversarios sistemticos le oigan resonara su alrededor, entre sus mismos amigos, comprendern suaislamiento, y se vern obligados a callarse o a rendirse.

    31. Para proceder en la enseanza del Espiritismo como se

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    hace con las ciencias ordinarias, sera necesario pasar revista atoda la serie de fenmenos que pueden producirse, empezandopor los ms sencillos y llegando sucesivamente hasta los mscomplicados; pero esto es lo que no se puede, porque no es posiblehacer un curso de Espiritismo experimental, como se hace un cursode fsica o qumica. En las ciencias naturales se opera sobre lamateria bruta, que se manipula a gusto y se est casi siempre ciertode poder regularizar los efectos; en el Espiritismo tiene uno quehabrselas con inteligencias libres, y nos prueban a cada instanteque no estn sometidas a nuestros caprichos, es menester, pues,observar, esperar los resultados; aprovechar las ocasiones.Decimos adems, con toda conviccin que el que presumiere enobtenerlas por su voluntad, no puede ser ms que un ignorante oun impostor; porque el verdadero Espiritismo no se pondr enespectculo ni se mostrar jams en escena. Tiene tambin algode ilgico creer que los Espritus vengan a ser examinados ysometerse a investigacin como objetos de curiosidad. Losfenmenos pueden, pues, faltar cuando se tiene necesidad de ellos,o presentarse en otro orden que el que se desea. Aadamos tambinque para obtenerlos son necesarias personas dotadas de facultadesespeciales, y estas facultades varan hasta lo infinito, segn laaptitud de los individuos: luego como es extremadamente raroque una persona tenga todas las aptitudes, es una dificultad dems, porque sera menester siempre tener a mano una verdaderacoleccin de mdiums, lo que no es posible.

    El medio de obviar este inconveniente es muy sencillo, esel de empezar por la teora; en ella se examinan todos losfenmenos; se explican y se da cuenta de ellos, se comprende laposibilidad, se conocen las condiciones en las cuales puedenproducirse y los obstculos que pueden encontrarse, cualquieraque sea entonces el orden en el cual son conducidos por lascircunstancias, nada tienen que pueda sorprender. Esta va ofreceadems otra ventaja, es la de ahorrar una porcin decontrariedades al que quiere operar; prevenido contra las

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    dificultades, se puede poner en guardia y evitar adquirir laexperiencia a sus costas.

    Desde que nos ocupamos de Espiritismo, no sera difcilmanifestar el nmero de personas que han venido a nosotros, yentre stas, cuntas hemos visto que haban permanecidoindiferentes e incrdulas en presencia de los hechos ms patentes,y que ms tarde se han convencido por una explicacin razonada;cuntas otras han sido predispuestas a la conviccin por elrazonamiento; cuntas, en fin, han sido persuadidas sin haber vistonada sino nicamente porque comprendieron. Hablamos, pues,por experiencia, y por lo que decimos, creemos que el mejormtodo de enseanza espiritista, es el de dirigirse a la razn antesque a los ojos. Este es el que seguimos en nuestras lecciones, ytenemos motivo para quedar satisfechos (1)

    32. El estudio previo de la teora, tiene otra ventaja, es lamostrar inmediatamente la grandeza del objeto y el alcance deesta ciencia; aquel que debuta viendo girar o golpear una mesa,est ms inclinado a la burla, porque difcilmente cree que de unamesa pueda salir una doctrina regeneradora de la Humanidad.Hemos mencionado siempre que aquellos que creen antes de habervisto, slo porque han ledo y comprendido, lejos de sersuperficiales son al contrario los que ms reflexionan; adhirindosems al fondo que a la forma, para ellos la parte filosfica es laprincipal, los fenmenos propiamente dichos, son lo accesorio, ydicen que aun cuando los fenmenos no existieran, no dejara dequedar una filosofa, que por s sola resuelve problemas insolubleshasta hoy; que por si sola da al pasado del hombre y a su porvenirla teora ms racional; pues prefieren una doctrina que explica, alas que no explican o explican mal. El que reflexiona comprendemuy bien, que se podra hacer abstraccin de las manifestacionesy que por eso no subsistira menos la doctrina, las manifestacionesvienen a corroborarla, a confirmarla, pero no son la base esencial;

    (1) Nuestra enseanza terica y prctica es siempre gratuita.

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    el observador formal no las rechaza, al contrario, espera lascircunstancias favorables que le permitirn ser testigo. La pruebade los que avanzamos, es que antes de haber odo hablar de lasmanifestaciones, muchas personas tenan la intuicin de estadoctrina, que no ha hecho si no dar un cuerpo, un conjunto a susideas.

    33. Por otra parte no sera exacto decir que los que empiezanpor la teora, no tengan objetos prcticos de observacin; por elcontrario, los hay que a sus ojos deben tener mayor valor que losque puedan producir en su presencia, stos son los hechosnumerosos de las manifestaciones espontneas, de las cualeshablaremos en los captulos siguientes. Hay pocas personas queno tengan conocimiento de stas al menos de odas; muchas lashan tenido ellas mismas, a las cuales slo haban prestado unamediana atencin. La teora tiene por efecto darles la explicacinde esto mismo; y decimos que estos hechos son de un gran valor,cuando se apoyan sobre testimonios irrecusables, porque no sepuede suponer ni preparacin ni connivencia. Si los fenmenosprovocados no existan, no menos subsistiran los fenmenosespontneos, y aunque el Espiritismo no tuviese otro resultadoque el de darles una solucin racional, esto sera ya mucho. As esque la mayor parte de los que leen por adelantado, transportan susrecuerdos sobre estos hechos, que son para ellos una confirmacinde la teora.

    34. Se formara un concepto equivocado sobre nuestramanera de ver, si se supusiese que aconsejamos que se desprecienlos hechos; por los hechos hemos llegado a la teora; es verdadque para conseguirlo nos ha sido necesario un trabajo asiduo demuchos aos y millares de observaciones; mas ya que los hechosnos han servido y nos sirven todos los das, seramosinconsecuentes con nosotros mismos si cuestionsemos suimportancia, sobre todo, cuando hacemos un libro destinado ahacerlos conocer. Slo queremos decir, que sin el razonamientono bastan para determinar la conviccin; que una explicacin

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    previa destruyendo las prevenciones y mostrando que no tienennada contrario a la razn, prepara para que se acepten. Esto es tancierto, que de diez personas completamente novicias, que asistierana una sesin experimental, aunque fuese de las ms satisfactoriasdesde el punto de vista de los adeptos, nueve saldran sin estarconvencidas, y algunas ms incrdulas que antes, porque losexperimentos no habrn correspondido a lo que esperaban. Otracosa ser en cuanto a aquellas que podrn darse cuenta de lasmismas por un conocimiento terico anticipado: para stas es unmedio de comprobacin, pues nada les sorprende, ni el malresultado, porque saben con qu condiciones se producen loshechos, y que es preciso solo pedirles lo que pueden dar. Lainteligencia previa de los hechos, los pone, pues, en disposicinde conocer todas las anomalas, adems les permite coger unaporcin de detalles y pormenores, a menudo muy delicados, queson para ellas medios de conviccin, y pasan por alto al observadorignorante. Tales son los motivos que nos obligan a no admitir ennuestras sesiones experimentales, sino a las personas que poseensuficientes nociones preparatorias para comprender lo que en ellasse hace, persuadidos que las otras perderan el tiempo y no haranperder el nuestro.

    35. A los que quieran adquirir estos conocimientospreliminares por la lectura de nuestras obras, he aqu el orden queles aconsejamos:

    1 Qu es el Espiritismo Este cuaderno, de un centenar depginas solamente es una exposicin sumaria de los principios dela Doctrina Espiritista, una ojeada general que permite abrazar elconjunto en un cuadro reducido. En pocas palabras se ve el objetoy se puede juzgar su fondo. Se encuentran en l, adems, larespuesta a las principales preguntas u objeciones que estnnaturalmente inclinadas a hacer las personas novicias. Esta primeralectura, que pide poco tiempo, es una introduccin que facilita unestudio ms profundo.

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    2 El libro de los Espritus; contiene la doctrina completadictada por los mismos Espritus con toda su filosofa y todassus consecuencias morales; es el destino del hombre sin el veloque le cubre, la iniciacin en la naturaleza de los Espritus, y enlos misterios de la vida de ultratumba. Leyndole se comprendeque el Espiritismo tiene un objeto serio y no es un pasatiempofrvolo.

    3 El libro de los mdiums; est destinado a dirigir en laprctica de las manifestaciones, por el conocimiento de los mediosms propios para comunicar con los Espritus; es un gua, ya paralos mdiums, ya para los que evocan, y el complemento del Ellibro de los Espritus.

    4 La Revista Esprita; es una coleccin variada de hechos,de explicaciones tericas, y de fragmentos separados, quecompletan lo que se ha dicho en las dos precedentes obras y quede cierto modo es su aplicacin. La lectura puede hacerse al mismotiempo, pero ser ms provechosa y ms inteligible, sobre tododespus de la de El libro de los Espritus.

    He ah lo que nos concierne. Los que quieren adquirir todoslos conocimientos de una ciencia, deben necesariamente leertodo lo que se ha escrito sobre la materia, o al menos las cosasprincipales, y no limitarse a un solo autor; deben asimismo leerel pro y el contra, tanto las crticas como las apologas, iniciarseen los diferentes sistemas a fin de poder juzgar por comparacin.Bajo este aspecto no preconizamos ni criticamos ninguna otra,no queriendo influir en nada sobre la opinin que de ellas puedaformarse; llevando nuestra piedra al edificio, nos ponemos enlas filas: no nos pertenece ser juez y parte, y no tenemos laridcula pretensin de ser los nicos dispensadores de la luz;corresponde al lector separar lo bueno de lo malo, lo verdaderode lo falso.

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    CAPTULO IV

    SISTEMAS

    36. Cuando los extraos fenmenos del Espiritismoempezaron o producirse, o mejor dicho, se han renovado en estosltimos tiempos, el primer sentimiento que excitaron fue el de laduda sobre su misma realidad y aun ms sobre su causa. Cuandose ha probado por testimonios irrecusables y por las experienciasque cada uno ha podido hacer, ha acontecido que todos tambinlos han interpretado a su manera, segn sus ideas personales, suscreencias o sus prevenciones; de aqu, muchos sistemas que unaobservacin ms atenta deba reducir a su justo valor.

    Los adversarios del Espiritismo han credo encontrar unargumento en esta divergencia de opiniones, diciendo que losmismos espiritistas no estn acordes entre s. Esta es una raznmuy pobre, si se reflexiona que todos los pasos de una ciencianaciente son necesariamente inciertos hasta que el tiempo hayapermitido reunir y coordinar los hechos que pueden sentar laopinin; a medida que los hechos se completan y se observanmejor, las ideas prematuras se borran, y la unidad se establece, almenos sobre los puntos fundamentales, sino en todos los detalles.Esto es lo que ha tenido lugar en el Espiritismo; l no poda escaparde la ley comn, y deba por naturaleza, prestarse ms que otracosa a diversidad de interpretaciones. Se puede aun decir que bajoeste aspecto ha ido ms aprisa que las otras ciencias susprimognitas, que la medicina por ejemplo, que todava divide alos ms grandes sabios.

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    37. En el orden metdico, para seguir la marcha progresivade las ideas, conviene colocar en primer lugar los que se puedenllamar sistemas de negacin, esto es, los de los adversarios delEspiritismo. Hemos refutado sus objeciones en la introduccin yen la conclusin de El libro de los Espritus, as como en la pequeaobra titulada Qu es el Espiritismo. Sera superfluo repetir lomismo; nos limitaremos a recordar en dos palabras los motivosen que se fundan.

    Los fenmenos espiritistas son de dos clases: de efectosfsicos y de efectos inteligentes. No admitiendo la existencia delos Espritus por la razn de que no admiten nada fuera de lamateria, se concibe que nieguen los efectos inteligentes. En cuantoa los efectos fsicos, los comentan a su punto de vista y susargumentos pueden resumirse en los cuatro sistemas siguientes:

    38. Sistema del charlatanismo. Entre los antagonistas,muchos atribuyen estos efectos a la superchera, por la razn deque algunos han podido imitarse. Esta suposicin transformara atodos los espiritistas en bobalicones y a todos los mdiums enforjadores de patraas, sin considerar la posicin, carcter, sabery honradez de las personas. Si mereciera una contestacin,diramos que ciertos fenmenos de la fsica tambin se imitan porlos prestidigitadores, y que esto no prueba nada contra la verdaderaciencia. Adems hay personas cuyo carcter aparta toda sospechade fraude y es preciso estar desprovisto de toda educacin yurbanidad, para atreverse a decirles en su cara que son cmplicesde charlatanismo. En un saln muy respetable, un caballero, quese tena por bien educado, habindose permitido una reflexin deesta naturaleza, la seora de la casa le dijo: Caballero, puestoque no est usted contento, se le devolver el dinero en la puerta;y con un gesto le hizo comprender lo que deba hacer. Quieredecir por esto, que jams haya habido abusos? Sera necesario,para creerlo, admitir que los hombres son perfectos. Se abusa detodo, aun de las cosas ms santas: por qu no se abusara del

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    Espiritismo? Pero por el mal uso que se pueda hacer de una cosa,no se debe prejuzgar nada contra la misma cosa; los informes quepuedan tenerse con respecto a la buena fe de las personas estn enlos motivos que les hacen obrar. Donde no hay especulacin, elcharlatanismo no tiene nada que hacer.

    39. Sistema de la locura. Algunos, por condescendencia,no quieren sospechar de superchera, pero pretenden que los queno tratan de engaar, lo son ellos mismos: lo que viene a decirque son imbciles. Cuando los incrdulos ponen en ello menosformalidad, dicen simplemente que uno es loco, atribuyndoseas, a la brava, el privilegio del buen sentido. Ah est el granargumento de los que no les asiste la razn para oponerse. Por lodems, esta especie de atacar ha cado en ridculo por su pocasustancia, y no merece que se pierda el tiempo en refutarla. Losespiritistas, por otra parte, no se aturden por eso; toman con valorsu partido y se consuelan pensando que tienen por compaeros deinfortunio bastantes gentes cuyo mrito nadie podra disputar. Espreciso en efecto convenir que esta locura, si la hay, tiene uncarcter muy singular, y es que ataca con preferencia a la claseilustrada, entre la que el Espiritismo cuenta la inmensa mayorade sus adeptos hasta el presente. Si entre ellos, se encuentranalgunas excentricidades, nada prueban contra la Doctrina que loslocos religiosos no prueben contra la religin; los locos melmanoscontra la msica; los locos matemticos contra la matemtica.Todas las ideas han encontrado fanticos exaltados, y seramenester estar dotado de un juicio bien obtuso para confundir laexageracin de la cosa con la misma cosa. Para ms ampliasexplicaciones sobre este objeto nos remitiremos a nuestro librito:Qu es el Espiritismo y a El libro de los Espritus. (IntroduccinXV).

    40. Sistema de la alucinacin. Hay otra opinin, menosofensiva porque tiene un pequeo color cientfico, que consisteen poner los fenmenos bajo el aspecto de la ilusin de los sentidos;de este modo, el observador sera de muy buena fe; slo creera

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    ver lo que no ve. Cuando ve levantarse una mesa y mantenerse enel espacio sin punto de apoyo, la mesa no se habra movido delsitio; la ve en el aire por una especie de ilusin ptica, o un efectode refraccin, como la que hace ver un astro, o un objeto en elagua, fuera de su posicin real. Esto sera posible en rigor; peroaquellos que han sido testigos de este fenmeno han podidoacreditar el aislamiento, pasando bajo la mesa suspendida, lo quesera difcil si no hubiese dejado el suelo. Por otra parte haacontecido varias veces que la mesa se ha roto cayendo: se dirtambin que es un efecto de ptica?

    Una causa fisiolgica bien conocida puede, sin duda, hacerque se crea ver dar vueltas a una cosa que no se mueve, o que se lacrea girar sobre s misma cuando est inmvil; pero cuando muchaspersonas alrededor de una mesa son arrastradas por un movimientotan rpido que tienen trabajo en seguirla, que algunas son a vecesechadas por tierra, se dir que todas estn atacadas de vrtigo,como el borracho que cree ver pasar su casa por delante de susojos?

    41. Sistema del msculo crugidor. Si esto sucediera conrespecto a la vista, no sera lo mismo en cuanto al odo, y cuandose oyen golpes por toda una reunin uno no puede razonablementeatribuirlos a una ilusin. Tngase entendido que hacemosabstraccin de toda idea de fraude, y suponemos que una atentaobservacin ha acreditado que estos fenmenos no se deben aninguna causa fortuita o material.

    Es verdad que un sabio mdico ha dado de los mismos unaexplicacin perentoria, segn l (1). La causa est, dice en lascontracciones voluntarias o involuntarias del tendn del msculocorto peron. Con este objeto entra en detalles anatmicos muy

    (1) El Sr. Jebert (de Lamballe). Para ser justo es preciso decir que este descubrimientoes debido al Sr. Schif; el Sr. Jebert ha desenvuelto sus consecuencias ante la Academia deMedicina para dar el golpe de maza a los Espritus golpeadores. Se encontrarn en cuanto aesto, todos los detalles en la Revista Esprita del mes de junio 1859.

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    completos para demostrar por qu mecanismo este tendn puedeproducir estos ruidos, imitar los redobles del tambor, y aun ejecutaraires musicales, sacando en consecuencia que los que creen orgolpes en una mesa son engaados o por una mixtificacin o poruna ilusin. El hecho no es nuevo en s mismo; desgraciadamentepara el autor de este pretendido descubrimiento, su teora no puededar razn de todos los casos. Digamos desde luego que los quegozan de la singular facultad de hacer crugir cuando quieren sumsculo corto peron o cualquier otro, y tocar aires por este medio,son sujetos excepcionales; mientras que la de hacer golpear lasmesas es muy comn, y que los que poseen sta, no gozan todosni de mucho de la primera. En segundo lugar el sabio doctor haolvidado explicar cmo el crugido muscular de una personainmvil y aislada de la mesa, puede producir en sta vibracionessensibles al tacto; cmo este ruido puede reproducirse por voluntadde los asistentes en las diferentes partes de la mesa, en los otrosmuebles, contra las paredes, en el techo, etc.; cmo, en fin, laaccin de este msculo puede extenderse a una mesa que no setoca y hacerla mover. Esta explicacin por otra parte, si es que lofuera, no comprendera ms que el fenmeno de los golpes, perono puede concernir a los otros medios de comunicacin.Concluyamos que l ha juzgado sin haber visto, o sin haberlovisto todo, como debe verse. Siempre es posible que los hombresde ciencia se apresuren a dar, sobre lo que no conocen,explicaciones que los hechos pueden desmentir. Su mismo saberdebera hacerles tanto ms circunspectos en sus juicios, cuantoms lejos estn para ellos los lmites de lo desconocido.

    42. Sistema de causas fsicas. Aqu salimos del sistema dela negacin absoluta. Concedindose la realidad de los fenmenos,el primer pensamiento que naturalmente vino al espritu deaquellos que los han reconocido, ha sido el de atribuir losmovimientos al magnetismo, a la electricidad, o a la accin de unfluido cualquiera, en una palabra, a una causa enteramente fsicay material. Esta opinin no tendra nada de irracional, y hubiera

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    prevalecido si el fenmeno se hubiese limitado a efectos puramentemecnicos. Una circunstancia tambin parece corroborarla; staes, en ciertos casos el aumento de la potencia en razn del nmerode personas; cada una de ellas podra as ser considerada como delos elementos de una pila elctrica humana. Hemos dicho que loque caracteriza una teora verdadera, es el poder dar razn detodo; mas si un solo hecho viene a contradecirla, es que es falsa,incompleta o demasiado absoluta. Pues esto es lo que no ha tardadoen acontecer. Estos movimientos y estos golpes han dado sealesinteligentes, obedeciendo a la voluntad y respondiendo alpensamiento; deban, pues, tener una causa inteligente. Entonces,desde que el efecto ces de ser puramente fsico, la causa por estomismo, deba tener otro origen; as el sistema de la accin exclusivade un agente material ha sido abandonado y solo se encuentraentre aquellos que juzgan a priori y sin haber visto. El punto capitales, pues, el de acreditar la accin inteligente, y esto es lo quepuede convencer a cualquiera que se tomara el trabajo de observar.

    43. Sistema del reflejo. Una vez reconocida la accininteligente, queda por saber cul es el origen de sta inteligencia.Se ha pensado que poda ser la del mdium o de los asistentes quese reflejaba como la luz o los rayos sonoros. Esto era posible: slola experiencia poda decir su ltima palabra. Mas desde luego,observamos que este sistema se separa ya completamente de laidea puramente materialista; para que la inteligencia de losasistentes pueda reproducirse por la va indirecta, sera precisoadmitir en el hombre un principio fuera del organismo.

    Si el pensamiento expresado hubiera siempre sido el de losasistentes, la teora de la reflexin se hubiera confirmado; peroel fenmeno, aun reducido a esta proporcin, no sera acaso delms grande inters? Reflejndose el pensamiento en un cuerpoinerte y traducindose por el movimiento y el ruido, no sera unacosa muy notable? No habra motivo para excitar la curiosidadde los sabios? Por qu, pues, le han desdeado, aquellos queagotan sus fuerzas en la investigacin de una fibra nerviosa?

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    Slo la experiencia, decimos nosotros, poda dar o dejar dedar la razn a esta teora, y no se ha dado, porque demuestra acada instante, y por los hechos ms positivos, que el pensamientoexpresado, puede ser no slo extrao al de los asistentes, sino quemuchas veces le es enteramente contrario; que viene a contradecirtodas las ideas preconcebidas y desbaratar todas las previsiones;en efecto, cuando yo pienso blanco y se me responde negro, me esdifcil creer que la respuesta venga de m. Dicha teora se apoyaen algunos casos de identidad entre el pensamiento expresado yen de los asistentes; pero qu prueba sto, sino que los asistentespueden pensar como la inteligencia que se comunica? Nadie diceque deben ser siempre de opinin contraria. Cuando en laconversacin, el interlocutor emite un pensamiento anlogo alvuestro diris por esto que viene de vosotros? Bastan algunosejemplos contrarios bien acreditados, para probar que esta teorano puede ser absoluta. Por otra parte, cmo explicar con lareflexin del pensamiento, la escritura producida por personasque no saben escribir, las respuestas filosficas de la mayorelevacin obtenidas por personas no literatas, las que se dan apreguntas mentales o en un lenguaje desconocido del mdium, ymil otros hechos que no pueden dejar duda sobre la independenciade la inteligencia que se manifiesta? La opinin contraria solopuede ser el resultado de una falta de observacin.

    Si la presencia de una inteligencia extraa est probadamoralmente por la naturaleza de las contestaciones, lo esmaterialmente por el hecho de la escritura directa; esto es, de laescritura obtenida espontneamente, sin pluma ni lpiz, sincontacto, y a pesar de todas las precauciones tomadas paragarantizarse de todo subterfugio. El carcter inteligente delfenmeno, no puede ponerse en duda; luego hay otra cosa msque una accin fludica. Adems, la espontaneidad del pensamientoexpresado fuera de toda espera, de toda cuestin propuesta, nopermite ver en ello un reflejo del de los asistentes.

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    El sistema del reflejo es bastante desatento en ciertos casos;cuando en una reunin de personas decentes, sobrevieneinopinadamente una de estas comunicaciones irritantes por sugrosera, sera hacer poco favor a los asistentes el pretender queproviene de alguno de ellos; y es probable que todos se apresurarna rechazarla. (Vase El libro de los Espritus, Introduccin XVI).

    44. Sistema del alma colectiva. Es una variante delprecedente. Segn este sistema, slo el alma del mdium semanifiesta, pero se identifica con la de muchos otros vivientespresentes o ausentes, y forma un todo colectivo reuniendo lasaptitudes, la inteligencia y los conocimientos de cada uno. Aunquela obrita en que esta teora se expone se titule La Luz (1), nos haparecido de un estilo muy oscuro; confesamos haberlacomprendido poco y no hablamos de la misma sino para que setenga presente. Por otra parte, es, como muchas otras, una opininindividual que ha hecho pocos proslitos. El nombre de EmahTirps es el que toma el autor para designar el ser colectivo querepresenta. Toma por epgrafe: nada hay oculto que no deba serconocido. Esta proposicin es evidentemente falsa, porque hayuna porcin de cosas que el hombre no puede ni debe saber; muypresuntuoso sera el que pretendiese penetrar todos los secretosde Dios.

    45. Sistema de sonambulismo. Este ha tenido mspartidarios, y cuenta todava con algunos. Como el precedente,admite que todas las comunicaciones inteligentes tienen su origenen el alma o Espritu del mdium; pero para explicar su aptitud ytratar de objetos fuera de sus conocimientos, en lugar de suponeren l un alma mltiple, atribuye esta aptitud a una sobrexcitacinmomentnea de las facultades mentales, a una especie de estadode sonambulismo o de xtasis que exalta y desenvuelve su

    (1) Comunin. La Luz del fenmeno del Espritu. Mesas que giran, sonmbulos,mdiums, milagros, Magnetismo espiritual: potencia de la prctica de la fe. Por EmahTirps, un alma colectiva escribiendo por el intermedio de una tablita. Bruselas, 1858,casa Devroye.

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    inteligencia. No se puede negar, en ciertos casos, la influencia deesta causa; pero basta haber visto operar a la mayor parte de estosmdiums, para convencerse que no puede resolver todos loshechos, y que forma la excepcin y no la regla. Se podra creerque es as, si el mdium tuviese siempre el aspecto de un inspiradoo de un exttico, apariencia que por otra parte poda simularperfectamente, si quisiera hacer una farsa; pero, cmo creer enla inspiracin, cuando el mdium escribe como una mquina, sintener la menor conciencia de lo que obtiene, sin la menor emocin,sin ocuparse de lo que hace y mirando a otra parte, riendo yhaciendo diferentes cosas? Se concibe la sobrexcitacin de lasideas, pero no se comprende que pudiese hacer escribir al que nosabe, y aun menos cuando las comunicaciones se transmiten porgolpes, o con la ayuda de una tablita o de una cestita. Veremos enla continuacin de esta obra la parte que es preciso conceder a lainfluencia de las ideas del mdium; pero los hechos en que lainteligencia extraa se revela por seales incontestables, son tannumerosos y tan evidentes, que no pueden dejar ninguna duda. Lafalta de razn en la mayor parte de los sistemas nacidos en elorigen del Espiritismo, es el haber sacado consecuencias generalesde algunos hechos aislados.

    46. Sistema pesimista, diablico o demonaco. Aquentramos en otro orden de ideas. Estando acreditada la intervencinde una inteligencia extraa, se trataba de saber cul era lanaturaleza de esta inteligencia. El medio ms sencillo era, sin duda,el preguntrselo; pero ciertas personas no han encontrado en esouna garanta suficiente, y slo han querido ver en todas lasmanifestaciones una obra diablica. Segn ellas, tan slo losdemonios o el diablo pueden comunicarse. Aunque este sistemaencuentra poco eco hoy, no ha dejado de gozar de algn crditopor algunos momentos por el carcter de aquellos que han tratadode hacerle prevalecer. Sin embargo, haremos observar que lospartidarios del sistema demonaco, no deben estar colocados entrelos adversarios del Espiritismo, antes al contrario. Que los seres

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    que se comunican sean demonios o ngeles, siempre son seresincorpreos; luego, admitir la manifestacin de los demonios,siempre es admitir la posibilidad de comunicarse con el mundoinvisible, o al menos con una parte de este mundo.

    La creencia en la comunicacin exclusiva de los demonios,por irracional que sea, poda no parecer imposible cuando semiraba a los Espritus como seres creados fuera de la Humanidad;pero desde que se sabe que los Espritus no son otra cosa que lasalmas de aquellos que han vivido, ha perdido todo su prestigio, yse puede decir toda verosimilitud; porque se seguira que todasestas almas son demonios, aunque fuesen de un padre, de un hijoo de un amigo, y que nosotros mismos muriendo, venimos a serdemonios, doctrina poco lisonjera y poco consoladora para muchasgentes. Ser muy difcil persuadir a una madre de que el nioquerido que ha perdido, y que viene a darle, despus de su muerte,pruebas de su afecto y de su identidad, sea un dependiente deSatans. Es verdad que entre los Espritus, los hay muy malos, yque no valen ms que aquellos que se llaman demonios, por unarazn muy sencilla: porque hay hombres muy malos, y que lamuerte no les hace inmediatamente mejores, la cuestin est ensaber si stos son los nicos que puedan comunicarse. A los quelo crean as, les dirigimos las preguntas siguientes:

    1 Hay buenos y malos Espritus?2 Dios es ms poderoso que los malos Espritus, o que los

    demonios, si as los queris llamar?3 Afirmar que slo los malos se comunican, es decir que

    los buenos no lo pueden; si esto es as, una de dos: esto tiene lugarpor la voluntad, o contra la voluntad de Dios. Si es contra suvoluntad, es que los malos Espritus son ms poderosos que l; sies por su voluntad, por qu en su bondad, no lo permitira a losbuenos para contrabalancear la influencia de los otros?

    4 Qu prueba podis dar de la impotencia de los buenosEspritus en comunicarse?

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    5 Cuando se nos opone la sabidura de ciertascomunicaciones, respondis que el demonio toma todas lasapariencias para seducir mejor. Sabemos en efecto, que hayEspritus hipcritas que dan a su lenguaje un falso barniz desabidura; pero admits acaso que la ignorancia pueda falsificarel verdadero saber, y una mala naturaleza remendar la verdaderavirtud, sin dejar penetrar nada que pudiese descubrir el fraude?

    6 Si slo el demonio se comunica, puesto que es enemigode Dios y de los hombres, por qu recomienda orar a Dios,someterse a su voluntad, sufrir sin murmurar las tribulaciones dela vida, no ambicionar honores ni riquezas, practicar la caridad ytodas las mxima de Cristo; en una palabra, hacer todo lo que esnecesario para destruir su imperio? Si es el demonio quien datales consejos, es preciso convenir qu