Norman John - Gor 06 - Los Conquistadores de Gor

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1 LA SEAL DE COLOR SANGRE

Poda oler el mar, el resplandeciente mar Thassa, del cual los mitos decan que careca de orilla opuesta. Me reclin sobre la borda de la pequea barca de juncos y llen el cuenco de mi mano de agua, luego la toqu con la punta de la lengua. Thassa no poda estar muy lejos. Tom el remo de madera, cuya pala era de forma triangular, e hice avanzar la pequea y ligera barca, apenas capaz de acomodar a un solo hombre, hecha de largos juncos atados con fibras de altea. De pronto, y a mi derecha, vi a unos sesenta o noventa centmetros de profundidad el amarillento destello del vientre de un tharlarin marino que giraba veloz para atacar a una carpa o a una tortuga. A continuacin, y tras la estela del tharlarin, apareci como una lluvia de pequeas chispas amarillas procedentes, con toda seguridad, de un banco de pequeos pececillos escasamente mayores de quince centmetros de longitud, es decir, no mucho ms que dientes y cola. De entre unos arbustos a mi izquierda sali un pjaro de brillante plumaje gritando y batiendo las alas bajo el cielo azul. Un segundo despus descendi rpido hasta perderse entre los cimbreantes juncos cuyas esporas eran portadoras de las semillas de los pantanos de Gor. Solamente un ave de los pantanos osa perfilarse contra el cielo y ese ave es el ul, el tharlarin alado. No era fcil ver ms all de unos pocos centmetros de distancia, apenas ms lejos que la proa de mi pequea embarcacin, mientras se abra paso por entre los juncos y las frecuentes plantas de rence. Era el cuarto da de un viaje de seis jornadas, poco antes del equinoccio de otoo que, en el calendario comn goreano, empieza en el mes de Se Kara. En el calendario de Ko-ro-ba, que como la mayora de las ciudades en

Gor marca los aos segn las Listas de su Administrador, sera el undcimo de la administracin de mi padre, Matthew Cabot. En el calendario de Ar era el primer ao de la restauracin de Marlenus, Ubar de Ubares, pero con mayor frecuencia, y para consolidar el caos cronolgico de Gor, se conoca como el ao 10. 119 Contasta Ar, o sea, desde la fundacin de Ar. Mis armas compartan la barca con una cantimplora llena de agua, una lata de pan y un trozo de cecina de bosko. Llevaba conmigo la espada corta goreana enfundada en su vaina, mi escudo y el casco y, envuelto en un pedazo de cuero, un largo arco fabricado de la flexible madera del Ka-la-na, el amarillento rbol del vino cuyos extremos haban sido rematados con puntas de cuernos de bosko y que haba sido tensado con cuerdas de camo batido entrelazado con hebras de seda. Tambin llevaba un haz de flechas. Los guerreros de Gor, en general, desprecian el arco pero sienten gran respeto por l. Tiene el tamao de un hombre y el dorso, la parte ms distante del arquero, es plano mientras que el vientre, la parte ms prxima al arquero, forma un semicrculo cuya anchura es algo menos de cuatro centmetros y su grosor, en la parte central, poco ms de dos centmetros y medio. Es un arco muy recio y exige gran fuerza del arquero. Muchos hombres, incluso muchos guerreros, no son lo suficiente fuertes como para disparar con dicho arco. Con l es posible disparar nueve flechas antes de que la primera haya cado a tierra. A corta distancia la flecha puede atravesar una viga de diez centmetros; a ciento ochenta metros puede clavar a un hombre al muro y a unos trescientos metros es capaz de matar a un enorme y patoso bosko. Hbilmente manejado dispara un promedio de diecinueve flechas por ehn, medida goreana de tiempo que equivale a ochenta segundos terrestres, y se espera que el guerrero competente, no uno que sea extraordinario, coloque esas diecinueve flechas en un blanco del tamao de un hombre desde unos doscientos treinta metros de distancia. No obstante, como arma el arco tiene grandes inconvenientes y en Gor la ballesta, inferior en precisin, distancia y velocidad en el disparo debido a su pesado cable y varillas de acero, tiende a ser favorecida. El arco no puede ser utilizado a no ser que el arquero est de pie o arrodillado y, consecuentemente, convirtindose en excelente blanco para el enemigo. Tampoco resulta fcil emplearlo desde la silla de montar y es poco prctico, como arma defensiva, en distancias cortas y locales cerrados puesto que no puede llevarse cargado como un arma de fuego o la ballesta. sta es el arma de los asesinos por excelencia. Adems, hay que hacer constar que aunque tarda ms en cargarse, un hombre dbil con la hebilla de su cinturn o la bobina del cable puede dominarla y, consecuentemente, por cada hombre capaz de utilizar eficazmente el arco largo del guerrero existe un sinfn de hombres hbiles en

el manejo de la ballesta. Para terminar, a corta distancia exige mucha menos destreza de la que es imprescindible para el uso perfecto del arco. Sonre. Me senta orgulloso al reconocer que yo era uno de los que posea aquella habilidad. Remaba lentamente arrodillado sobre los juncos de mi pequea y angosta barca. Es el arma de los campesinos. Aquellas palabras an resonaban en mi mente. Sonre de nuevo. Tarl el Viejo, mi primer maestro de armas, me haba hablado as haca ya aos en Ko-ro-ba, mi ciudad, la ciudad de las Torres de la Maana. Baj la vista hasta el largo y pesado arco envuelto en sus protectoras pieles. Re. Era cierto que el arco es un arma de campesinos, que los hacen y usan en ocasiones con gran eficacia. Esto puede inducir a muchos goreanos, especialmente a aqullos no familiarizados con l, a menospreciarlo. Los guerreros goreanos generalmente proceden de las ciudades, son guerreros por herencia, guerreros por casta; es ms, forman parte de las castas altas, mientras que los campesinos, aislados en sus pequeos campos y pueblos pertenecen a las castas inferiores. El campesino es considerado por los habitantes de las ciudades como algo muy prximo a un animal, un ente ignorante y supersticioso, mercenario y depravado, algo que se revuelca en la suciedad, algo muy parecido a una acmila. Para ellos es como un animal medio salvaje, astuto y traicionero y, no obstante, yo saba que en cada uno de aquellos conos de paja y barro que serva de morada al campesino y a su familia haba en un agujero junto al fuego una Piedra del Hogar. Los campesinos, considerados como la casta inferior de Gor por la mayora de los goreanos, se consideran como el buey sobre el cual descansa la Piedra del Hogar; lo creen con orgullo y aseguran que es verdad. Los campesinos solamente son llamados para defender las ciudades en caso de emergencia y, por tal razn, su arma, el arco largo, es menos conocido en las ciudades y por los guerreros de lo que se merece. Los goreanos, en mi opinin, son a menudo, aunque no siempre, gente muy ligada a los acontecimientos histricos y a la tradicin cultural, que con frecuencia son razonados hasta convertirlos en una semejanza plausible. Por ejemplo, he odo decir que los campesinos emplean el arco largo porque carecen de la habilidad para hacer una ballesta como si no pudieran cambiar sus mercancas o animales por una de estas armas si las quisieran. Tambin se considera la pesada lanza con su cabeza de bronce y la espada de acero de doble filo como armas del guerrero goreano, de aquel que posee el verdadero espritu guerrero, y es igualmente tradicional que los arqueros que atacan

desde lejos, sin llegar a la lucha cuerpo a cuerpo, disparando sus casi invisibles haces de madera semejantes a astillas voladoras, son considerados con desprecio, casi rozando la periferia del deshonor blico. Los villanos en la pica de Gor cuando no pertenecen a las castas inferiores por lo general son arqueros. Sin embargo, he odo decir a los guerreros que prefieren ser envenenados por una mujer que muertos por una de aquellas flechas. Yo, quizs por no haberme criado en Gor sino en la Tierra, afortunadamente, creo no padecer tales inhibiciones. Utilizo el arco sin sentirme avergonzado o turbado. Comprend que el arco largo es un arma magnfica y, consecuentemente, lo inclu en mi equipo blico. O el grito de un pjaro a unos treinta y cinco o cuarenta metros de distancia. Pareca el grito de la auca de pantano, especie de pato de ancho pico y amplias alas. Las chicas que trabajan en los pantanos, las hijas de los cultivadores de rence, algunas veces las cazan golpendolas con una estaca. En algunas ciudades, en Puerto Kar por ejemplo, el arco largo es apenas conocido. Ocurre casi lo mismo en la Gloriosa Ar, la ciudad ms grande de Gor. Es algo ms conocido en Thentis, en las montaas de Thentis, famosas por sus tarns, y en Ko-ro-ba, mi ciudad, en general, el arco es poco conocido. Por otro lado el arco pequeo es bastante comn en Gor pero se usa para la caza menor como el crinado qualae de tres dedos, el tabuk, unicornio amarillo; y para los esclavos que intentan escapar. A mis odos lleg el grito de otro pjaro. Pareca ser otra auca de pantano y estar a unos cincuenta metros de distancia aunque esta vez proceda de mi izquierda. Estaba anocheciendo. Creo que era el catorce ahn goreano. Algunos insectos revoloteaban entre los juncos pero no me haban molestado demasiado. El ao estaba tocando a su fin y la mayora de los insectos que en Gor suelen ser una plaga para el hombre estaban criando y frecuentaban los lugares donde hubiera gran cantidad de agua fresca en relativo reposo. Vi un enorme e inofensivo zarlit morado de unos sesenta centmetros de longitud con sus cuatro alas traslcidas zumbando sobre la superficie del agua y luego descendi para pedalear delicadamente en ella. Saqu una sanguijuela de uno de los costados de mi barca con el extremo del remo de madera. Haba descendido cientos de pasangs por el Vosk, pero cuando el gran ro empez a extenderse en cientos de canales de escasa profundidad perdindose en los vastos pantanos de su delta que avanzaban hasta alcanzar el brillante Mar de Thassa, abandon las barcazas y adquir de los cultivadores de rence de la periferia del este del delta vveres y la pequea barca que ahora conduca a travs de los arbustos, juncos y las plantas