Nuestro Oscurantismo Subversivo

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    Oscuridad y Subversin

    Juan Pablo Neri, 2014

    La Paz - Bolivia

    Se autoriza la reproduccin total o parcial del contenido con la inclusin de la

    fuente

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    Advertencia

    El presente texto es tan slo una parte, de una reflexin

    muchos ms extensa. Es el tercer captulo del libro

    Oscurantismo Subversivo, editado por la Editorial

    Autodeterminacin. Me tom la libertad de editarlo para

    compartir como fanzine estas reflexiones que considero

    urgentes y necesarias. En el presente texto, intento

    reflexionar, o iniciar alguna reflexin sobre los fundamentos

    del sistema de dominacin en el que vivimos actualmente. Y,

    a partir de ello, indagar en la dinmica recurrente de

    pensadores y polticos de izquierda de caer, el final del da,

    en reproducir las mismas dinmicas opresivas que en

    primera instancia critican. Intento pensar una crtica al

    sistema, no desde los idearios crticos, que al final estn

    igual de alienados que los hegemnicos, sino desde las

    propuestas vivenciales de los enclaves que resisten, los

    arcaicos, los anacrnicos, los anormales, etc. Es, por lo tanto,

    un texto oscurantista, s, a la vez que profundamente

    antisistmico, contra-estatal y libertario. Porque es en la

    racionalidad ilustrada y dialctica que se halla el

    fundamento de la dominacin, y no as en los relatos oscuros

    y rituales de las comunidades. Espero, por lo tanto,

    provocar, a todxs, marxistas, anarquistas, caudillistas,

    reaccionarios, intentando evidenciar la similitud de sus

    argumentos, cuando finalmente sus reflexiones los llevan a

    la necesidad de pensar el tiempo, como realidad y destino.

    J.P. Neri

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    Oscuridad y subversin

    Y Jehov Dios mand al hombre diciendo: De todo rbol del jardn podrs

    libremente comer; ms del rbol del conocimiento, de la tcnica, del bien y

    del mal, no comers; porque en el da que comieres de l, de seguro morirs

    Gnesis 2; Versculos 16-17.

    El ngel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo

    despedazado. Pero una tormenta desciende del paraso y se arremolina en sus

    alas y es tan fuerte que el ngel no puede plegarlas. Esta tempestad lo

    arrastra irremisiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas,

    mientras el cmulo de ruinas sube ante l hacia el cielo.

    Walter Benjamin

    El propsito de este ensayo es aproximarme a la

    propuesta de crtica benjaminiana del materialismo

    histrico, a partir de un intento de redimir el trmino

    oscurantismo, otorgndole un sentido subversivo y

    transgresor. En este sentido, mi objetivo es intentar

    plantear una crtica a la modernidad desde mbitos que

    pueden resultar irreverentes incluso para los propios

    crticos de la modernidad. En la primera parte, cuando

    describa a partir de la terminologa deleuziana los

    movimientos sobre los que se funda la territorializacin del

    capitalismo, intent dar cuenta de una relacin que en la

    actualidad es cada vez ms certera e indiscutible: la crtica y

    la lucha contra el capitalismo, son una defensa y exaltacin

    de la vida. Pero esta relacin no tiene que ver, o por lo

    menos no nicamente, con el derecho humano a la vida, o lo

    que en la primera parte se visualiz como la nuda vida, sino

    con la vida entendida desde una matriz de pensamiento

    holstico, es decir como un conjunto o red de

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    determinaciones y de circunstancias que rodean al ser

    humano, as como a los dems seres vivos, que permiten

    hablar en un sentido integral de vida. La lucha contra el

    capitalismo es, por lo tanto, la defensa de la vida como un

    concepto hipercomplejo, que comprende adems del sujeto,

    al conjunto de elementos que le permiten vivir (el entorno

    social, natural, material). Pero es preciso sealar tambin

    que, para poder comprender el alcance real de trmino vida

    y situarlo el centro de la lucha anticapitalista, es necesario

    desprenderlo de su matriz antropocntrica. Esto es des-

    situar al ser humano del centro de las lecturas filosficas y

    de la crtica, y ms bien empezar a situarlo como un

    elemento ms del conjunto de entidades y elementos que

    conforman el sentido amplio de la vida.

    La crtica al capitalismo durante la segunda mitad del

    siglo XIX, pero sobre todo a partir del siglo XX, se

    caracteriz por ser enunciada desde espacios de produccin

    de pensamiento que, sin saberlo o negndolo ilusoriamente,

    se hallaban subsumidos en el orden de saber occidental,

    funcional al propio sistema capitalista. A partir del siglo

    XXI, se trazan ciertas lneas de fuga, inspiradas en

    determinados pensadores del siglo XX, que ya vislumbraban

    juiciosamente las limitaciones de la crtica de la izquierda

    desde la primera mitad del siglo XX. Sin embargo se trata

    de lneas de fuga que tratan de ser reterritorializadas por el

    discurso dominante de la crtica izquierdista dominante,

    que las califica como conservadoras y contrarias incluso a la

    crtica al sistema. El problema, por lo tanto, en la actualidad

    contina siendo el esquema de pensamiento del

    materialismo histrico, que desde la segunda mitad del siglo

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    XX, se emplaz tanto discursivamente, como

    metodolgicamente, como modelo incuestionable. Este

    esquema de pensamiento tiene que ver, a grandes rasgos,

    con la politizacin del relato histrico, y por lo tanto con el

    empoderamiento del historicismo. Son pocos los

    historiadores que se preocupan por aproximarse al pasado,

    libres de una carga poltica que, por ms critica que se

    pretenda, se halle subordinada a la inercia del movimiento

    histrico que en ese momento est teniendo lugar. Sin

    embargo, en el presente trabajo no me interesa ingresar en

    la crtica de la historia y la historiografa contemporneas

    ese ser el esfuerzo en un siguiente trabajo, me interesa

    criticar ahora el modelo de pensamiento que se halla detrs

    de la crtica materialista al capitalismo, que en la

    actualidad debe ser trascendida por una propuesta ms

    congruente con las necesidades del presente. Esta propuesta

    debe saber emanciparse del progresismo ficcionario del

    materialismo histrico, y ms bien aprender a mirar al

    pasado de manera combativa. Es decir, saber mirar

    aprehensivamente al pasado tal cual fue, y recomponer las

    posibilidades del mismo, para hacer frente a las tragedias

    presentes y futuras, que siempre sern ms trgicas que las

    del pasado.

    En el marco de lo apuntado, mi objetivo en este ensayo

    es elaborar una propuesta, que contribuya, en la medida de

    lo posible, redimir la crtica izquierdista contempornea,

    que parece tan despistada, enajenada y subsumida por el

    mismo orden discursivo al que pretende superar. Considero

    que toda crtica a la modernidad debe intentar, por una

    exigencia de rigurosidad ideolgica, visualizar los elementos

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    que en su momento hicieron, y continan haciendo de la

    modernidad, un paradigma incuestionable, incluso para los

    ms crticos del mismo. De manera posterior a este ejercicio,

    que al parecer resulta bastante dificultoso, se debe intentar

    desmitificar a la modernidad, esto es transgredir el orden

    discursivo dominante en trminos foucaultianos, y

    proponer algo que a todo crtico o apologeta de la

    modernidad le resulte inslito, atrevido y que genere el

    malestar necesario para dar cuenta del poder disciplinario

    que rige sobre el momento en que la crtica es enunciada.

    Despus de todo, las crticas ms certeras al orden

    hegemnico, en distintos momentos de la historia, fueron

    aquellas que transgredieron incluso los marcos establecidos

    de la razn. En este marco, quiero enfatizar que no me

    interesa llevar a cabo una cruzada, a priori, contra aquellos

    que enuncian o filosofan la crtica contra el capitalismo

    actualmente, porque las ideas que en ltima instancia

    pretendo empoderar, o contribuir a su empoderamiento, no

    son enunciados filosficos realizados por sujetos

    individuales que gozan de la prerrogativa de la retrica bien

    formada, sino que son colectividades; son saberes ms

    prcticos que simplemente tericos los que pretendo

    escudar. De la misma manera, mi crtica a la crtica

    anticapitalista contempornea surge de una preocupacin

    que tiene que ver con las colectividades, es decir las masas

    en las que se reproduce y materializa el discurso dominante.

    Se trata de los actores que poseen la facultad real de, ya sea

    reproducir el orden discursivo dominante, o contrarrestarlo

    y transgredirlo desde su vivencia cotidiana, desde su locura

    atribuida por aquellos que coyunturalmente ejercen el

    poder, pensndolo duradero.

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    En este marco, y para que se entienda bien el

    razonamiento desde el cual propongo redimir la crtica a la

    modernidad, me remito en parte al trabajo de Michel

    Foucault sobre el discurso, las ideas.

    Historia de esas filosofas de sombra que asedian las

    literaturas, el arte, las ciencias, el derecho, la moral y hasta

    la vida cotidiana de los hombres; historia de esos

    tematismos seculares que no han cristalizado jams en un

    sistema riguroso e individual, sino que han formado la

    filos