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Orquesta Filarmónica de la UNAM Massimo Quarta, ... Sala Nezahualcóyotl Sábado 14 de septiembre 20:00 horas Orquesta Filarmónica de la UNAM Massimo Quarta, director artísticoMariachi

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  • Sala Nezahualcóyotl Sábado 14 de septiembre 20:00 horas

    Orquesta Filarmónica de la UNAM Massimo Quarta, director artístico

    Mariachi Gallos de México

    Tesoros musicales de México

    Mosaico mexicano de Arturo Rodríguez

    Los Gallos de México

    Popurrí de sones jaliscienses: Los arrieros, El tirador y Tecalitlán

    Aires del Mayab y Toro Relajo

    Guadalajara

    Intermedio

    Mariachitlán de Juan Pablo Contreras

    Niño perdido

    La malagueña

    Eternamente mariachi

    ¡Qué bonito es el huapango!

    Popurrí de José Alfredo Jiménez: Si nos dejan, Serenata huasteca, Media vuelta y El rey

    Popurrí a mi México: Cielito lindo, Viva México y El viajero

  • 1 Menos papel, más hojas

    Massimo Quarta Director artístico

    Massimo Quarta comenzó el estudio del violín a los 11 años en el Conservatorio Tito Schipa de Lecce en Italia y continuó su formación con Beatrice Antonioni en el Con- servatorio de Santa Cecilia en Roma. Posteriormente fue alumno de Pavel Vernikov, Ruggiero Ricci, Abram Shtern y Salvatore Accardo. Ganó el Concurso Internacional de Violín Premio Paganini de Génova (1991) y el premio

    Opera Prima Philips en el Concurso de Vittorio Veneto. A lo largo de su carre- ra, se ha presentado en la Konzerthaus y la Philharmonie de Berlín, el Teatro alla Scala de Milán, el Concertgebouw de Ámsterdam y otros escenarios en Roma, Múnich, Varsovia, Frankfurt, París, Düsseldorf, Moscú, Tokio y otras ciudades, bajo la batuta de Christian Thielemann, Daniel Harding, Myung-Whun Chung, Vladimir Jurowski, Aldo Ceccato, Daniele Gatti, Yuri Temirkanov, Daniel Oren y Kazushi Ono, entre otros directores.

    Ha participado en los festivales de Stresa, Sarasota, Kuhmo, Bratislava, Kfar Blum, Spoleto, Bodensee, Liubliana, Ravenna, Citta di Castello, Lyon, Nápoles, Sapporo, Potsdam, Festwochen de Berlín y Kammermusikfest de Gidon Kremer en Lockenhaus.

    Grabó la versión original del Concierto para violín no. 6 de Paganini con el violín Guarneri del Gesù «Cannone» del compositor. Su discografía también incluye los 24 caprichos para violín del mismo Paganini y obras para violín y piano. En 2004, recibió el premio Choc de la revista Le Monde de la musique. Massimo Quarta utiliza un violín construido por G. B. Guadagnini en 1765.

    Además de su actividad de solista al violín, ha desarrollado una carre- ra como director de orquesta. Ha actuado al frente de la Filarmónica de Viena, la Filarmónica Real de Londres, la Sinfónica de los Países Bajos, la Sinfónica de Berlín, la Orquesta de la Suiza Italiana, la Sinfónica de Jutlandia del Sur en Dinamarca, la Filarmónica de Málaga y otros conjuntos en Italia, Alemania y la República Checa.

    Ha sido director musical de la Orquesta de la Fundación Tito Schipa de Lecce, la Orquesta de la Institución Sinfónica de Abruzzo, presidente de la Asociación Europea de Maestros de Cuerdas y profesor en el Conservatorio de la Suiza Italiana en Lugano. Recibió el galardón Foyer des Artistes del Premio Internacional de Artes y Espectáculos Gino Tani. Actualmente es di- rector artístico de la Orquesta Filarmónica de la UNAM.

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  • 2Ser verde se nota

    Mariachi Gallos de México

    El Mariachi Gallos de México fue fundado en 1999 en la Ciudad de México por su director general Felipe Martínez. Ha participado en festivales de mariachi en México y el extranjero y se ha presenta-

    do en Corea, España, Belice, Guatemala, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico y la República Mexicana.

    El conjunto ha acompañado a Pablo Montero, Cristian Castro, Chabela Vargas, Paulina Rubio y Ana Bárbara. Durante ocho años tocó con Luis Miguel y desde hace tres años con Edith Márquez. Ha participado en telenovelas, programas musicales y transmisiones de radio e internet.

    A la fecha, ha grabado ocho discos y actualmente prepara la novena pro- ducción con temas inéditos y arreglos propios del director musical, Felipe Martínez Jr., con lo que busca darle un toque de frescura y un estilo propio a su trabajo.

    Violines Felipe Martínez, director general Gabriel Bonilla Rafael Soto Lisandro Canul Marco Ramírez Óscar Garrido

    Guitarrón Abdiel Cruz

    Vihuela Miguel Flores

    Guitarra Felipe Martínez Jr., director musical

    Arpa Miguel Vega

    Trompetas Héctor Sánchez Mario Ramírez

  • 3 Menos papel, más hojas

    Arturo Rodríguez (Monterrey, 1976) Mosaico mexicano

    Una de las esculturas más famosas de la historia es, sin duda, la estatuilla con la que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos premia a lo «mejor» de la industria del cine. Conocida como el «Oscar», es di- fícil encontrar una persona que no la reconozca. Pero es más difícil encontrar a alguien que sepa que el individuo que posó para el diseño de la pequeña figura fue ni más ni menos que el director, actor y productor de cine mexicano Emilio «El Indio» Fernández, quien por aquel entonces, 1928, contaba con 24 años de edad, y había sido presentado a Cedric Gibbons, supervisor del boce- to de la figurilla, por la joven actriz mexicana Dolores del Río. Curiosamente y hablando de premios, antes de que el máximo galardón del Festival de Cannes recibiera por primera vez el nombre de Palma de Oro en 1956, el premio que re- cibían los ganadores se denominaba Grand Prix du Festival, y fue con este nombre que le fue concedido en 1946 a la película mexicana María Candelaria. Su director, Emilio «El Indio» Fernández; la protagonista, Dolores del Río; y ambos, dos de los principales representantes de un período de la historia ci- nematográfica de nuestro país conocida como la Época de Oro del Cine Me- xicano, misma que sirvió de inspiración al compositor Arturo Rodríguez para la creación de su obra Mosaico mexicano.

    De acuerdo a su autor, Mosaico mexicano está dedicada a su patria, a su abuelo y al buen tequila, y fue el primer trabajo orquestal de este compositor regiomontano que ha incursionado tanto en la música de concierto como en la música cinematográfica. De hecho, la obra, como su nombre pone de ma- nifiesto, es un todo confeccionado con fragmentos de ritmos y melodías de carácter folclórico, por medio de los cuales el compositor quiere rendir un homenaje a los grandes compositores de la música de concierto de nuestro país de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, cuando aún se dejaban escuchar los ecos del nacionalismo (José Pablo Moncayo, Manuel M. Ponce, Blas Galindo, entre otros), pero también a los compositores de música cine- matográfica de la Época de Oro del Cine Mexicano que, por supuesto, tuvo lugar en las mismas décadas, y entre los cuales hay que recordar a Manuel Esperón, Rubén Fuentes, Pepe Guízar, el inolvidable Agustín Lara o inclusive, un poco antes, Silvestre Revueltas, por sólo citar algunos de los tantos que colaboraron con directores de la talla del citado Emilio «El Indio» Fernández, Fernando de Fuentes, Ismael Rodríguez o Roberto Gavaldón, creadores de películas como Allá en el rancho grande, Vámonos con Pancho Villa o Nosotros los pobres, verdaderos clásicos de la cinematografía nacional.

    Compuesta en 1999, después de estar ausente de su país durante cuatro años (y por lo mismo considerada por su autor como el mejor remedio contra la nostalgia) Mosaico mexicano fue estrenada bajo la batuta del compositor por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Cristiana de Texas en el año 2000.

  • 4Ser verde se nota

    Tesoros musicales mexicanos

    Una de las versiones del mito griego que cuenta el surgimiento del Cuerno de la Abundancia nos dice que originalmente le perteneció a la cabra conocida con el nombre de Amaltea, la cual amamantó al dios Zeus en su infancia, al pie del Monte Ida, en la isla de Creta. Sin embargo, un día, jugando, el peque- ño dios lo quebró con un trueno, por lo que, en compensación, se lo devolvió al atribulado animal con la promesa de que una y otra vez se llenaría con todos los frutos que ella deseara. Es por ello que en su representación más común aparece rebosante de todo tipo de productos de la tierra, y como tal es uno de los principales atributos de la diosa Cibeles, personificación de las cosechas abundantes. De ahí que la cornucopia (que es como también se le conoce a este fabuloso objeto) esté presente en el escudo de países latinoamericanos que, como Colombia, Honduras, Panamá, Perú y Venezuela, se distinguen en- tre muchos otros por la riqueza de su tierra. Sin embargo, si hay una nación que pueda jactarse de contar, no sólo con una tierra inmensamente producti- va y generosa, sino con una enorme diversidad de fauna, flora y climas, además de incontables y ricas tradiciones culturales, es, indudablemente, nuestro México, al que no por nada Mamá Naturaleza le dio la forma, precisamente, de un inmenso Cuerno de la Abundancia.

    Las máscaras de madera de San Francisco Ozomatlán, los diablos de terra- cota de Ocumicho, las vasijas pintadas de Paquimé, las figuras de barro cocido de Metepec, los alebrijes de San Martín Tilcajete, las piezas de barro negro de San Bartolo Coyotepec, los cuadros de estambre y las máscaras ceremoniales decoradas con cuentas típicos del arte huichol, así como los sarapes de Sal- tillo y las cajas pintadas de Olinalá, son sólo una pequeña parte de la enorme variedad de expresiones culturales que dan testimonio de la maestría y el in- genio de los arte