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Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodríguez, R. Ficha de Cátedra Seminario Electivo, 2012 PENSAR LA PARTICIPACIÓN SOCIOPOLÍTICA INFANTIL A PARTIR DE LOS PARADIGMAS DE INFANCIA Ficha de Cátedra, Seminario Electivo No Permanente2012 Autoras: IMHOFF, Débora; MARASCA, Roxana; MARASCA, Micaela y RODRÍGUEZ, Rocío. 1. INTRODUCCIÓN En Córdoba, desde el equipo de Psicología Política de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba hace varios años venimos indagando acerca de la participación política de los ciudadanos cordobeses, principalmente centrados en el rango etario de 18 a 65 años. Así, hemos constatado la presencia de bajos índices de participación política incluso en acciones del tipo no convencional (Vaggione & Brussino, 1997; Brussino, Rabbia & Hüg, 2003; Imhoff, Gutiérrez & Brussino, 2009). Este hecho es también corroborado por otros investigadores, quienes advierten que la ciudadanía asistiría a una apatía y desencanto político caracterizados por la falta de participación política y un fuerte desinterés y desafección por la arena política (Bonvillani, 2006; García Raggio, 2004). En este escrito hemos decidido socializar ciertas reflexiones en torno a la participación social y política de los niños y niñas. Entendemos a la participación social y política en tanto competencia sociopolítica que remite a la predisposición a ejercer o al ejercicio efectivo de acciones y recursos para intervenir en el mundo político. Los factores que generalmente se vinculan con la participación política remiten a distintos niveles de análisis que van desde los que apuntan al medio socio-cultural, hasta los que consideran las características particulares del sujeto individual y el análisis de variables psicopolíticas para su comprensión (Sabucedo, 1998). En relación con la participación social y política específicamente infantil, ésta constituye un ámbito relativamente reciente de indagación en nuestro país, dado que es también reciente la perspectiva que reconoce a los niños y niñas

Ponencia de Imhoff, Marasca y Rodriguez

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Text of Ponencia de Imhoff, Marasca y Rodriguez

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    PENSAR LA PARTICIPACIN SOCIOPOLTICA INFANTIL

    A PARTIR DE LOS PARADIGMAS DE INFANCIA

    Ficha de Ctedra, Seminario Electivo No Permanente 2012

    Autoras: IMHOFF, Dbora; MARASCA, Roxana; MARASCA, Micaela y RODRGUEZ, Roco.

    1. INTRODUCCIN

    En Crdoba, desde el equipo de Psicologa Poltica de la Facultad de Psicologa de la

    Universidad Nacional de Crdoba hace varios aos venimos indagando acerca de la

    participacin poltica de los ciudadanos cordobeses, principalmente centrados en el rango

    etario de 18 a 65 aos. As, hemos constatado la presencia de bajos ndices de participacin

    poltica incluso en acciones del tipo no convencional (Vaggione & Brussino, 1997; Brussino,

    Rabbia & Hg, 2003; Imhoff, Gutirrez & Brussino, 2009). Este hecho es tambin

    corroborado por otros investigadores, quienes advierten que la ciudadana asistira a una

    apata y desencanto poltico caracterizados por la falta de participacin poltica y un fuerte

    desinters y desafeccin por la arena poltica (Bonvillani, 2006; Garca Raggio, 2004).

    En este escrito hemos decidido socializar ciertas reflexiones en torno a la

    participacin social y poltica de los nios y nias. Entendemos a la participacin social y

    poltica en tanto competencia sociopoltica que remite a la predisposicin a ejercer o al

    ejercicio efectivo de acciones y recursos para intervenir en el mundo poltico. Los factores

    que generalmente se vinculan con la participacin poltica remiten a distintos niveles de

    anlisis que van desde los que apuntan al medio socio-cultural, hasta los que consideran las

    caractersticas particulares del sujeto individual y el anlisis de variables psicopolticas para

    su comprensin (Sabucedo, 1998). En relacin con la participacin social y poltica

    especficamente infantil, sta constituye un mbito relativamente reciente de indagacin en

    nuestro pas, dado que es tambin reciente la perspectiva que reconoce a los nios y nias

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    como sujetos de derecho, y no ya como objetos tutelares del Estado o los progenitores. As,

    cabe destacar que si bien la Convencin sobre los derechos del nio adoptada por NN.UU en

    1989 fue ratificada por Argentina en 1990 (incluyndose en la reforma constitucional en

    1994), fue recin en 2005 que se aprueba la Ley 26.061 de Proteccin Integral de los

    derechos de las nias, nios y adolescentes (que reemplaza a la antigua Ley del Patronato de

    la Infancia). Si bien la Convencin constituye un avance en el reconocimiento y la bsqueda

    de garanta de los derechos de los/as nios/as, resulta ambigua en su abordaje de la nocin

    de participacin, y entendemos que esto se vincula con el paradigma de infancia que

    subyace a esta posicin.

    Recordemos que la participacin est vinculada de manera central con el ejercicio de

    la ciudadana. De acuerdo con Benedicto y Morn (2002), el trmino ciudadana comprende

    vnculos que mantienen los individuos con el Estado, los derechos y obligaciones de aqullos

    a cambio de ser reconocidos como miembros de una comunidad determinada, la naturaleza

    de los actores que intervienen en la vida poltica de las sociedades modernas, etc. (2002:5) A

    su vez, para poder hablar de un marco genuinamente democrtico de reflexin y

    transformacin en el que los/as nios/as reivindiquen su dignidad y su derecho a ejercer la

    ciudadana plena, es preciso considerar que sta forma parte de un proceso que implica una

    permanente construccin de subjetividades individuales y colectivas, contempla

    diversidades tnicas, culturales y generacionales, as como tambin principios de equidad,

    tolerancia, justicia y participacin activa de los diferentes actores sociales (Caraveo & Linares

    Pontn, 2007)

    A pesar de la reciente aparicin de la participacin socio poltica infantil como objeto

    de reflexin e investigacin, diversos autores (Corona Caraveo & Linares Pontn, 2007;

    Liebel, 2007; Piotti & Lattanzi, 2007; Van Dijk Kocherthaler, 2006) coinciden en destacar

    ciertas ventajas que conlleva la participacin de los/as nios/as, tales como: elevar la

    dignidad humana, brindar verdaderas posibilidades de desarrollo, adems de ser un

    indicador de inclusin e integracin social y reflejar el empowerment - obtencin de poder -

    de las personas y de los grupos sociales a los que pertenecen.

    A partir de lo hasta aqu expuesto, resulta relevante llevar a cabo una revisin acerca

    de las distintas concepciones, representaciones socio-polticas y paradigmas sobre infancia

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    que hoy prevalecen y su relacin con los derechos del nio/a y el ejercicio de la ciudadana,

    partiendo de considerar que dichas conceptualizaciones implican un posicionamiento

    ideolgico, un modo de abordaje y una forma de intervencin en esta etapa de la vida.

    As pues, concibiendo a los derechos como prcticas configuradoras de subjetividad,

    el reconocimiento y el ejercicio de stos convierten a los/as nios/as en sujetos activos, les

    permite autoidentificarse como tales, as como tambin desarrollar su personalidad. Desde

    esta perspectiva, la temtica planteada se encuentra ntimamente relacionada con la

    Psicologa Poltica, formando parte de su respectivo campo de estudio.

    2. INFANCIA E INFANCIAS

    Existe cierta indefinicin sobre el concepto de infancia debido a la falta de consenso

    sobre qu incluye esta etapa, cules son sus principales caractersticas y qu es lo que hace

    pasar a la prxima instancia evolutiva. An ms, esta idea de etapa incita a pensar

    errneamente en la idea de una transicin fija y determinada, llevando a postular lmites

    inexistentes que resultan ambiguos, as como tambin referir a clasificaciones arbitrarias

    (Martnez Muoz & Ligero Lasa, 2003). Dentro de los estudios sobre infancia es posible

    visibilizar dos grandes tendencias que enfatizan aspectos diferentes.

    Por un lado, una de esas tendencias enfatiza el anlisis de la infancia como fenmeno

    individual, como etapa particular en la vida de cada sujeto que se inicia con el nacimiento y

    se desarrolla hasta la aparicin de los primeros cambios hormonales, con manifestaciones

    corporales y caractersticas psicolgicas propias. As, Jaramillo (2007) define a la infancia

    como un perodo de la vida, de crecimiento y de desarrollo, comprendido desde la gestacin

    hasta los 7 aos aproximadamente, del cual depende toda la evolucin posterior del hombre

    tanto a nivel motor, como cognitivo, socio-afectivo y del lenguaje. Por otro lado, se enfatiza

    la idea de la infancia como categora social, es decir, como una construccin del orden de lo

    social y simblico, que asume caractersticas propias del contexto socio-histrico, poltico y

    cultural en el cual surge. Esta postura hace hincapi en cmo la infancia es un producto del

    desarrollo histrico humano y un resultado relativamente reciente en la historia de la

    humanidad. En los primeros tiempos no exista la infancia como concepto o definicin de

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    una etapa de vida, y tan pronto el/la nio/a poda caminar y valerse por s mismo, era de

    inmediato incorporado al mundo adulto.

    Siguiendo en esta ltima vertiente de anlisis, se evidencia que la concepcin de

    infancia ha cambiado considerablemente a lo largo de la historia, al igual que los trminos

    que han sido utilizados a travs del tiempo para nombrarla: nios y nias, menores, infancia,

    niez, vocablos que aluden a conceptualizaciones que remiten a cuestiones legales,

    histrico-sociales, polticas y psicolgicas particulares. En referencia a esto, el historiador

    francs Aris (1987) postula que los cambios en la manera de comprender y pensar la

    infancia se encuentran ntimamente relacionados con () los modos de organizacin socio-

    econmica de las sociedades, las formas o pautas de crianza, los intereses socio-polticos, el

    desarrollo de las teoras pedaggicas, el reconocimiento de los derechos de la infancia en las

    sociedades occidentales y con el desarrollo de polticas sociales al respecto (Grupo de

    Trabajo Niez Equipo de Psicologa y Educacin U. de Chile, 2006:56)

    Durante la Antigedad, la infancia no era entendida como una etapa con

    caractersticas propias, no tena una entidad propia. Los/as nio/as eran considerados

    adultos pequeos, hombres en miniatura que deban crecer, no distinguindose

    especificidades de esta etapa. La niez slo se diferenciaba de la adultez por una cuestin de

    grado y el infante slo tomaba nombre cuando adquira la capacidad de palabra, a travs de

    la cual se incorporaba al mundo adulto y comenzaba a participar en la vida pblica (Piotti &

    Lattanzi, 2007)

    Antes del S. XVII las investigaciones y reflexiones sobre la infancia prcticamente no

    existan, a excepcin de algunos realizados fundamentalmente por mdicos y filsofos. Se

    parta del supuesto de que el hombre adulto estaba preformado en el/la nio/a, visin que

    no permita disociar las transformaciones ocurridas durante la infancia como proceso del

    ciclo vital, ni reconocer el impacto de diversos elementos que modifican el desarrollo infantil

    (Delval, 1994, en Zanabria Salcedo, Fragoso Astorga & Martnez Esparza, 2007).

    En la Edad Media, a partir de la determinacin del infanticidio como delito, se

    produjeron algunos avances y en este momento histrico la infancia comienza a adquirir un

    status propio. Al respecto, Alfageme, Cantos y Martnez (2003) coinciden en afirmar que es

    posible identificar el descubrimiento de la infancia a partir del siglo XVIII, momento en el

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    cual los adultos - especialmente los progenitores- comienzan a preocuparse por el porvenir

    de sus hijos, a la vez que disminuyen las tasas de infanticidio. De este modo, al mismo

    tiempo que apareca la nocin de infancia, se sostena la idea del nio/a como un ser sumiso,

    subordinado, que deba estar bajo la tutela de un adulto.

    Hasta aqu () es posible detectar una infancia que va desde la inexistencia o

    invisibilidad social hasta una infancia meramente pasiva, receptora y objeto (Cussinovich,

    1995, en Alfageme et al., 2003:21)

    A partir del siglo XVIII se produjeron una serie de cambios y avances al reconocer el

    valor intrnseco de los/as nios/as. Sin embargo, recin en el S. XIX el estudio sistemtico de

    la conducta infantil despert inters cientfico (Zanabria Salcedo, Fragoso Astorga &

    Martnez Esparza, 2007) En esta poca, ante los albores de la Modernidad se produce una

    transformacin en las formas de existencia, as como tambin cambios en la subjetividad,

    generndose una profunda escisin entre el mundo de lo pblico y el mundo de lo privado.

    En este ltimo, el/la nio/a comienza a tomar protagonismo a partir del momento en que

    empieza a ser educado y sometido a la disciplina, a los fines de lograr dominar su

    salvajismo, dentro de instituciones - fundamentalmente la familia - que se caracterizaban

    por ser jerrquicas y por reproducir la desigualdad. Es en esta poca en la cual la ciencia

    comienza a hablar del nio/a y en la que se empieza a estudiar la etapa de la infancia.

    La Revolucin Industrial y la Revolucin Francesa a finales del siglo XVIII dan lugar al

    establecimiento del mundo burgus. Ante este nuevo orden social, nuevamente se

    modifican las formas de vida y surgen desde el Estado una serie de prcticas que brindan a la

    infancia un lugar central, ubicndola como una entidad lmite entre lo pblico y lo privado.

    As, el Estado comienza a establecer controles respecto de la familia de modo tal que entre

    el infante y su familia empiezan a surgir figuras por parte del Estado que pretenden

    protegerlo, disciplinarlo y ampararlo. A partir de este momento histrico, el infante carente

    de voz empieza a tener palabra, aunque la misma es asistida desde el Estado y la familia. En

    esa lnea, Aris (1987) afirma que la infancia constituye un "invento de la modernidad,

    debido a que en la poca premoderna no habra tenido lugar una concepcin de infancia, es

    decir, un conjunto de espacios diferenciados, expectativas sociales hacia los/as nios/as y un

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    estatus especfico que les otorgara una distincin frente a los adultos (Grupo de Trabajo

    Niez Equipo de Psicologa y Educacin U. de Chile, 2006)

    Es por las caractersticas especficas que determinan a este momento histrico que se

    produce un cambio en el mbito prximo del nio, modificndose las relaciones

    primordiales de ste, que pasan desde la comunidad y las tareas junto a los adultos, a la

    familia y a la escuela como espacios de socializacin y formacin especficos. De este modo,

    se empieza a percibirlo como un sujeto inmerso dentro de la institucin familia, en la cual

    instaura sus lazos afectivos fundamentales (Alfageme et al., 2003)

    Es a partir de este contexto y de aqu en ms que con la pedagogizacin de la infancia

    se genera al mismo tiempo un proceso de infantilizacin del nio/a, abriendo una paradoja

    respecto a su concepcin. Por un lado, se considera al nio/a como un ser autnomo y por el

    otro se espera de ste obediencia, quedando sometido a una relacin de dependencia con el

    adulto (Minnicelli, 2003)

    Asimismo, a lo largo del tiempo tambin se pueden vislumbrar ciertos cambios en las

    conceptualizaciones de la infancia originados desde y por la institucin escolar, a partir de la

    reforma del sistema educativo y de la ampliacin de la escolarizacin obligatoria, fenmenos

    que empiezan a retrasar la percepcin de la entrada a la adolescencia (Martnez Muoz y

    Ligero Lasa, 2003). En este contexto, a mediados del siglo XX, surge como central la idea de

    ayuda prioritaria a la infancia, siendo la Convencin en 1989 la manifestacin directa de esta

    concepcin (Minnicelli, 2003)

    Finalmente, siguiendo a Minnicelli (2003), con la consolidacin del sistema capitalista

    y los Estados Neoliberales, junto a la creciente fuerza que adquirieron los medios masivos de

    comunicacin, surge un nuevo orden social. En este sentido, tal como postulan Alfageme et

    al (2003) en el siglo XXI es posible hablar de una globalizacin de la infancia teniendo en

    cuenta que a partir de este momento histrico, los medios de comunicacin y las formas de

    vida empiezan a transformar la concepcin del nio/a concibindolo como un gran

    consumidor de ideas, productos y modos de vida. De este modo, la globalizacin ()

    implica cierto grado de homogeneizacin () sobre cmo debera ser una adecuada

    infancia, qu actividades deberan realizar y cules no (Alfageme et al, 2003:26) As, detrs

    de esta homogeneizacin se invisibilizan procesos de segregacin y marginalizacin social

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    debido a que no todos los sujetos pueden acceder a este estilo de vida impuesto

    socialmente. Por ello, es preciso erradicar la idea de una infancia posible y reconocer que no

    existe slo un modo de atravesar esta etapa de la vida, sino que las posibilidades son

    mltiples. As, resulta imprescindible reemplazar el trmino infancia por uno ms amplio y

    complejo, a partir del cual sea posible pensar en la coexistencia de las infinitas realidades

    factibles en el imaginario social de los sujetos. Hablar de infancias en vez de infancia invita a

    ello.

    3. CONCEPCIONES SOBRE INFANCIA

    Las diferentes formas de entender a la infancia estn ntimamente emparentadas con

    las mltiples concepciones sociales que fueron emergiendo a lo largo del tiempo sobre esta

    etapa de la vida. As, es preciso destacar que las diversas formas de conocimiento social se

    gestan colectivamente de acuerdo a un tiempo y contexto determinado, y a partir de

    procesos de interaccin social, mediante los cuales las personas construyen una imagen de s

    mismos y de la sociedad en la que se encuentran inmersos. Es justamente este carcter

    situado y co-construido lo que posibilita la modificacin de tales concepciones, dando lugar

    a un proceso dinmico que las vuelve al mismo tiempo repensables y negociables (Alfageme,

    Cantos & Martnez, 2003).

    De este modo, respecto de la infancia es posible identificar cinco visiones distintas

    (Alfageme et al, 2003):

    1) El/la nio/a como propiedad familiar: representacin que parte de la cuestin filial y de

    la familiarizacin. Concibe a los/as nios/as como posesin de los adultos, como seres que

    se encuentran bajo el dominio de sus padres, que son de su pertenencia. En esta concepcin

    de posesin-propiedad subyace la idea de alineacin social de la infancia.

    2) El/la nio/a como grandeza potencial o como futuro ciudadano: representacin que

    niega el presente de los/as nios/as, valorndolos socialmente por lo que sern o llegarn a

    ser y no por lo que ya son. Le atribuye a la infancia un lugar singular, personal y privado, y de

    este modo, la invisibiliza como fenmeno social, pblico y colectivo.

    3) El/la nio/a como vctima-victimario: representacin que concibe a los/as nios/as

    como seres indomables, conflictivos, e incluso como seres peligrosos. Esta idea lleva a

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    reforzar su exclusin, a coartar su participacin, y a ejercer un excesivo control sobre los/as

    nios/as, pudiendo frecuentemente derivar en la estigmatizacin de stos.

    4) El/la nio/a como algo privado: representacin que relega a los/as nios/as al mundo

    de lo privado, con lo cual implcitamente se produce un ocultamiento social de la infancia.

    Concibe al nio/a como un actor individual y, de este modo, niega su participacin activa en

    escenarios pblicos, sociales y polticos. Asimismo, esta imagen del nio/a refuerza la idea

    de una produccin comercial destinada a hacer de ellos meros consumidores.

    5) El/la nio/a como ser incapaz: representacin que concibe a la infancia como algo

    natural, como un perodo evolutivo de la vida basado en la edad en la cual el/la nio/a se

    encuentre. Desde esta mirada, son considerados incompletos, incapaces, fsica y

    psicolgicamente dbiles, necesitados de la ayuda de los adultos y, por ende, como personas

    manipulables e influenciables. As, esta concepcin termina configurando en los/as nios/as

    una personalidad y una autoimagen de insignificancia, de autocensura, de prescindibilidad,

    coartando su participacin en las distintas esferas y mbitos de la sociedad.

    Para concluir con este apartado, es preciso destacar que las distintas concepciones

    sociales de la infancia no se corresponden con una etapa histrica en particular, sino que

    pueden coexistir. As, coincidiendo con Alfageme et al (2003), la infancia como hecho social

    es tambin aquello que la gente dice, piensa, o considera que es, una imagen colectivamente

    compartida, que va evolucionando histricamente pero en la que coexisten visiones ms o

    menos contradictorias (2003:24)

    4. HISTORIZACIN DE LOS DERECHOS DE LOS NIOS Y NIAS

    En regmenes democrticos, la sociedad emplea un conjunto de mecanismos de

    carcter permanente y obligatorio establecidos por el Estado, tales como leyes, reglamentos

    y dems resoluciones que resultan tiles para regular la convivencia, resolver conflictos

    intersubjetivos y as lograr la conservacin del orden social. Desde una perspectiva

    sociolgica, algunos autores sostienen que las distinciones entre las etapas por las que

    atraviesa un sujeto a lo largo de toda la vida guardan un fuerte paralelismo con la norma

    administrativa o legislativa. Es as que resulta posible entender la legislacin social como

    indicador del compromiso que la sociedad en general y especficamente los poderes pblicos

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    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    adoptan respecto de la infancia. A travs de un recorrido histrico-analtico de las

    legislaciones es posible vislumbrar las conceptualizaciones y representaciones que la

    sociedad posee acerca de los/as nios/as (Corona Caraveo & Linares Pontn, 2007)

    En Amrica Latina se establecen leyes destinadas a la infancia pobre, abandonada y

    concebida como supuestamente delincuente, con objeto de dar un marco jurdico a la tutela

    del Estado y de esta forma fundar una intervencin paternalista, con fines de

    disciplinamiento y control social dirigido especialmente a las clases pobres y en situacin de

    riesgo (Reartes, 2003). De este modo, en 1982 en Argentina surge el Patronato de la Infancia

    con la finalidad de intervenir desde lo judicial y lo extra-judicial en todo lo concerniente a

    nios/as en riesgo material o moral. Hasta ese momento, las instituciones privadas o

    religiosas atendan a los infantes desamparados, pero an no se haba instrumentado en el

    pas una poltica tutelar desde el Estado. An ms, tanto la familia como la escuela eran

    consideradas ineficaces como instrumento. As, aquellos nios/as que quedaban fuera de

    esta estructura moral impuesta por el poder eran considerados en "situacin irregular"

    (Rafael, 2008)

    La Ley de Patronato de Menores N 10.903, tambin conocida como Ley de Agote,

    se dicta en el ao 1919. Su sancin acentu an ms la exclusin de la infancia y estableci

    la situacin irregular del menor. Con esta ley el/la nio/a era entendido como un mero

    objeto de intervencin, visto como un ser peligroso, inadaptado, al cual se debe socializar.

    As, nace la necesidad de control de la infancia pobre y se crea el Juzgado de Menores. Aqu

    aparece la figura del juez con plena potestad para disponer sobre el destino del menor, a

    quien mediante el establecimiento de una causa asistencial y penal se lo enviaba

    indeterminadamente a internados, en donde permaneca hasta cumplir la mayora de edad.

    En este proceso no intervena ningn defensor, tampoco exista acusacin ni pruebas y el/la

    nio/a ignoraba si haba cometido algn delito o cul era el motivo por el cual se lo acusaba

    (Rafael, 2008)

    En este sentido, la Ley de Patronato es antagnica al modelo legal que comienza a

    promoverse desde organismos internacionales, a partir de los cuales surge una tendencia

    mundial a acordar un conjunto de principios universales para la proteccin de los derechos

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    de los/as nios/as. Se trata de un conjunto de instrumentos jurdicos, de carcter

    internacional y garantista que expresan un cambio en la consideracin social de la infancia.

    En este marco, la Sociedad de las Naciones en 1924 adopta el primer texto formal

    conocido como la Declaracin de Ginebra. Posteriormente en 1959 la Asamblea General de

    las Naciones Unidas adoptar la Declaracin Universal de Derechos del Nio. Incluso se

    declara el ao 1979 como el Ao Internacional del Nio (Alfageme, Cantos & Martnez, 2003)

    Sin embargo, los verdaderos cambios comienzan a darse a partir del modelo legal de

    proteccin que se propone con los principios, derechos y garantas establecidos en la

    Convencin Internacional de los Derechos del Nio, llevada a cabo en 1989, la cual se aplica

    a todas las personas menores de 18 aos y jerarquiza los derechos humanos de la niez, a la

    vez que orienta y limita a los Estados Nacionales al imponerles deberes como garanta de su

    cumplimiento. As, para este motivo se crea el Comit de los Derechos de la Infancia que

    funciona como un rgano de control respecto de las obligaciones asumidas por los Estados

    Miembros. Segn Cillero Bruol (1998), la Convencin es un instrumento destinado a la no

    discriminacin, a la reafirmacin del reconocimiento de los nios como personas humanas

    () y responde a la necesidad de contar con instrumentos jurdicos idneos para proteger sus

    derechos (p.2) No obstante, es importante aclarar que el estatus del nio/a como sujeto de

    derechos conlleva efectos que trascienden los lmites del mbito jurdico. An ms, slo

    constituye el punto de partida de todo esfuerzo de reflexin y concientizacin relativos a

    los/as nios/as, su lugar en la sociedad y su relacin con los adultos (Laje & Cristini, 2010)

    Asimismo, resulta pertinente destacar, a los fines de apreciar la importancia y

    contribucin de estos hechos en la historia de los derechos de los/as nios/as, que una

    Declaracin enuncia en trminos condicionales derechos futuros, es decir, lo que habra de

    ser. Se trata de un compromiso tico que, aunque involucra la aprobacin de la

    comunidad internacional, es de carcter no vinculante, por ello no obliga a los Estados

    firmantes. En cambio, la Convencin es un documento de cumplimiento obligatorio al estilo

    de un cdigo internacional, para los pases que participan en su ratificacin (Alfageme et al,

    2003)

    A partir de estos sucesos internacionales, se acelera una progresiva transformacin

    en la concepcin de la infancia y se intensifica la lucha por adoptar la idea del nio/a como

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    sujeto pleno de derechos. Prueba de ello en Argentina es la sancin de la Ley 26.061 de

    Proteccin Integral de los Derechos de Nios, Nias y Adolescentes y la derogacin de la Ley

    10.903 del Patronato de Menores. As, la nueva ley nacional se adeca a las pautas y

    directrices previstas por la Convencin Internacional de los Derechos del Nio a la que

    declara de aplicacin obligatoria. A pesar de que Argentina ratific su adhesin a dicha

    Convencin y de que en 1994 le dio rango constitucional, esta innovacin legislativa recin

    se materializa el 28 de septiembre de 2005 e implica el pasaje de la doctrina de la situacin

    irregular a la doctrina de la proteccin integral, donde se aspira a dejar de considerar a la

    infancia como objeto de tutela para reconocerla como sujeto de derecho. En este sentido, es

    preciso destacar que slo se ha producido la adecuacin legislativa en algunas provincias

    como Buenos Aires, Chubut y Mendoza (Rafael, 2008)

    En lo que concierne a la provincia de Crdoba en particular, se establece la Ley 9.396

    en junio de 2007, cuya promulgacin se atiene a los principios y disposiciones prescriptos

    por la Ley Nacional 26.061. Es a partir de esta ltima que se le otorga al Poder Ejecutivo la

    potestad para lograr su acatamiento mediante la aplicacin de medidas adecuadas.

    Asimismo, con esta ley surge la figura del Defensor de los Derechos de Nias, Nios y

    Adolescentes y se instaura un Sistema de Proteccin Integral de Derechos. Con

    posterioridad, en diciembre del mismo ao se dicta la Ley 9.454 a partir de la cual se funda la

    Secretara de la Mujer, Niez, Adolescencia y Familia, cuyo objetivo principal consiste en:

    generar programas y polticas pblicas de acuerdo a lo establecido en la Ley 26.061,

    basndose en valores tales como la inclusin social, a travs del involucramiento y

    participacin en actividades que fomenten el desarrollo de la propia comunidad priorizando

    a la familia y a la mujer (Berra, Pompilio Sartori, Laje & Ammann, 2009)

    As, desde del marco que concibe al nio/a como sujeto de derecho, se produce un

    pasaje respecto del concepto de patria potestad, ya no como poderes autoritarios que se

    ejercen sobre un objeto, sino como un conjunto de deberes y derechos que tienen como

    objetivo la proteccin y orientacin hacia el logro de la independencia de los/as nios/as.

    (Tenti Fanfani, 2000).

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    5. PARADIGMAS SOBRE INFANCIA

    Ante nada, es preciso tener en cuenta que las diferentes concepciones y

    caracterizaciones en relacin con la infancia implican una postura epistemolgica, una forma de

    mirarla, de conocer, actuar e intervenir en esta etapa de la vida (Piotti & Lattanzi, 2007). As

    pues, segn Piotti y Lattanzi (2007), en un sentido amplio, el trmino paradigma constituye un

    modelo terico y metodolgico, una construccin a la cual un grupo de personas adhieren, se

    apoyan y mediante la cual intentan describir, explicar y actuar sobre cierta realidad. Las autoras

    sostienen que de forma particular en las ciencias sociales el concepto de paradigma se

    encuentra ntimamente vinculado a la nocin de cosmovisin y lo definen como una forma o

    manera de entender al mundo, como un trmino que alude a un conjunto de experiencias,

    creencias y valores que inciden en la forma en que un sujeto percibe la realidad y en su forma

    de respuesta. Sin embargo, estos modelos o cosmovisiones no siempre son completos ni

    informan acerca de todos los aspectos en que se manifiesta cierto fenmeno. En este sentido,

    la evolucin histrica, el desarrollo terico-conceptual y las luchas sociales acompaadas de

    praxis transformadoras posibilitan avances, retrocesos, marcan cuestionamientos y aspectos

    an no resueltos dentro de cada paradigma (Piotti & Lattanzi, 2007, p.4)

    A partir de los estudios revisados en este trabajo, se encontr que diversos autores

    (Alessandro, C.; Ascaini, I.; Lucesole, N.; Melotto, M.; Odorizzi, E.; Prez, E.; & Tomaino, S.,

    2008; Piotti & Lattanzi, 2007) coinciden en que es posible identificar tres grandes paradigmas

    infantiles, teniendo en cuenta que cada uno de ellos posee una concepcin diferente acerca de

    la infancia, atribuyndoles caractersticas tambin distintas:

    1- Paradigma del Menor en Situacin Irregular, tambin llamado Paradigma del Control

    Social de la Infancia.

    2- Paradigma de la Proteccin Integral de la Infancia.

    3- Paradigma del Protagonismo Infantil Organizado, tambin llamado Paradigma de la

    Promocin / Rol Social de la Infancia.

    5.1 Paradigma del Menor en Situacin Irregular o del Control Social de la Infancia

    Con respecto al primero de los paradigmas, surge a partir del siglo XIX configurado

    fundamentalmente en torno a la nocin de menor (Alessandro, Ascaini, Lucesole, Melotto,

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    Odorizzi, Prez & Tomaino, 2008) Concibe a los/as nios/as como seres incapaces e

    inmaduros, como sujetos pasivos y meros objetos de abordaje e intervencin, llamando

    menores a todos aquellos nios/as cuyo grado de vulnerabilidad los coloca en una

    situacin en la cual alguna institucin especial creada, organizada y dirigida por los adultos

    debe hacerse cargo de ellos y de este modo se inicia el aislamiento para su socializacin

    (Piotti, 2004) As, para algunos autores (Piotti & Lattanzi, 2007) la palabra menores es

    utilizada por este paradigma de forma despectiva, peyorativa y estigmatizadora, siendo ste un

    trmino asimilado tanto a nios/as, enfermos mentales e incapaces, as como tambin a

    nios/as que viven y se encuentran en condiciones de pobreza y vulnerabilidad. De acuerdo

    con estas autoras, desde el Paradigma del Control Social de la Infancia la opinin del nio/a no

    tiene valor y su vida es una cuestin privada que nada tiene que ver con lo social.

    En otras palabras, el Paradigma de la Situacin Irregular de la Infancia busca desde la

    familia, la educacin y la sociedad en su conjunto homogeneizar, disciplinar y prevenir futuras

    desviaciones de los/as nios/as, teniendo como principal meta su adaptacin y no la

    problematizacin y el desarrollo de un espritu crtico por parte de stos (Fernndez Hasa,

    2007) Para este paradigma son los mayores - padres, maestros, profesionales, jueces, entre

    otros - quienes conocen cules son las necesidades de los/as nios/as y qu es lo que ms les

    conviene, lo cual muchas veces puede llevar, de forma invisibilizada, al fenmeno de la

    manipulacin y la dominacin. En ese sentido, no existe participacin del nio en lo social ya

    que no es considerado ciudadano y no puede ejercer la defensa de sus derechos. Existe una

    relacin jerrquica y asimtrica con los adultos.

    De igual modo, Urmeneta Garrido (2009) postula que este paradigma se basa en una

    concepcin de infancia que considera a los/as nios/as como seres pre-sociales o agentes

    sociales incompletos. As, desde esta cosmovisin no slo se niega el potencial de accin de

    estos sujetos, sino que tambin se termina subestimando su capacidad para interpretar,

    construir e influir de manera activa en el mundo social en el que se encuentran inmersos y

    del cual forman parte.

    En este sentido, Piotti y Lattanzi (2007) sostienen que las polticas sociales que

    promueve el Paradigma del Control Social son expresadas mediante leyes que judicializan las

    problemticas de la infancia. El/la nio/a est sometido al adulto y queda bajo absoluto poder

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    de las instituciones del Estado, la escuela y la familia. Son los adultos quienes deciden acerca de

    la vida y proyecto de los/as nios/as, convirtindolos en objetos de intervencin de

    profesionales, instituciones y polticas sociales y judiciales. Las intervenciones llevadas a cabo

    desde el Estado generalmente aslan al nio/a de su medio, culpabilizando y responsabilizando

    a la familia de todos sus problemas. Este aspecto del paradigma de la situacin irregular es

    fuertemente criticado por Emilio Garca Mendez (1994, en Piotti & Lattanzi, 2007), quien seala

    el carcter de actitud ingenua e hipcrita que subyace a este posicionamiento. Ingenua

    debido a que se sustenta en el/la nio/a para que l apoye a su familia e hipcrita porque

    culpabiliza principalmente a la institucin familia de las condiciones de pobreza, no haciendo en

    ningn momento responsable al Estado o al sistema por esta situacin.

    En este marco, tal como se mencion anteriormente la doctrina de la situacin

    irregular se sustenta en la Ley del Patronato de Menores o Ley de Agote, que entiende al

    nio/a como un menor, como un objeto de tutelaje del juez y de disciplinamiento, teniendo

    en cuenta que frecuentemente propone dispositivos de encierro para el tratamiento de

    stos. A partir de este modelo tutelar el Estado puede disponer de la vida de lo/as nios/as -

    principalmente de aquellos que provienen de sectores ms vulnerados - a travs de su

    guarda y cuidado, siendo el juez de menores la figura depositaria de este poder. De este

    modo, el Estado se autodesigna como tarea la educacin y proteccin de los/as nios/as que

    los propios agentes estatales consideran en peligro o peligrosos y mediante principios

    ambiguos y arbitrarios. As, un juez puede disponer de un/a nio/a que se encuentre en

    peligro material o moral y tomar la medida que crea conveniente.

    Tal como postulan Piotti y Lattanzi (2007), el Estado a travs del Patronato de

    Menores - juez de menores padre y patrn - se convierte en el tutor de todas aquellas

    personas que an no habiendo cumplido los 21 aos de edad y por ausencia o defecto de

    polticas sociales que no protegieron a su familia, clase o etnia, quedan ubicados en lo que se ha

    dado en llamar "situacin irregular". De este modo, se decide reemplazar a la familia cuando los

    agentes estatales consideran que sta no rene las condiciones materiales o morales para

    atender al nio/a, y en lugar de brindarle posibilidades para su crianza, el Estado priva a los

    padres de la patria potestad, autodesignndose tutor y padre del nio/a. Sin embargo, las

    autoras sostienen que esta funcin es en realidad una falacia, debido a que difcilmente el

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    Estado logre cumplir ese rol y debido a que el/la nio/a no necesita ser tutelado, sino respetado

    y promovido. En este sentido, el Estado debera preguntarse cmo los/as nios/as construyen

    su identidad y subjetividad y si realmente la institucionalizacin es lo mejor para su desarrollo.

    De hecho, segn investigaciones realizadas (Gomes da Costa, 1995; Parlanti, 1998;

    Fernndez Hasan, 2002, en Fernndez Hasan, 2007), la institucionalizacin en Latinoamrica

    ha generado mltiples daos a los/as nios/as, trayendo como consecuencia efectos

    negativos en su crecimiento psquico, fsico y social, tales como: autoestima baja; imagen

    negativa de s mismo; restricciones en la interaccin con el mundo exterior; limitaciones en

    la convivencia social y en las relaciones interpersonales; sentimiento de vigilancia continua;

    sumisin, silencio y falta de autonoma; autopercepcin limitada y escasa capacidad de

    autocontrol y logro; tendencia a la despersonalizacin y a contraer diversas patologas fsicas

    y psquicas; entre otros, todo lo cual interfiere en el normal desarrollo de la personalidad de

    los sujetos. De este modo, las nocivas consecuencias de este proceso - tanto para el

    individuo como para la sociedad en su conjunto - muchas veces resultan secuelas

    irreversibles.

    Por otra parte, al reconocer al nio/a como diferente del adulto, como un ser que an

    carece de la madurez fsica, psquica y cognitiva para hacerse cargo de ciertas cuestiones, otro

    aspecto que oculta y penaliza este paradigmas es el trabajo infantil, an sabiendo que ste

    existi siempre. Incluso antes de ser reconocidos como tales, los/as nios/as siempre tuvieron

    valor econmico y aportaron a la produccin de bienes y servicios. Es sabido que stos han

    trabajado y trabajan dentro de las unidades domsticas de produccin o fuera de ellas para

    contribuir a su subsistencia, fundamentalmente en aquellos pases subdesarrollados, en los

    cuales el grado de pobreza aumenta da a da. De igual forma, los/as nios/as

    institucionalizados trabajan pero esta situacin no es regulada por el Estado, subestimando y

    considerando a stos como meros recursos humanos para el futuro. Adems, al mismo tiempo

    que este paradigma oculta y penaliza el trabajo infantil, no reconoce a los/as nios/as la

    capacidad de organizarse legalmente (Piotti, 2004).

    Para finalizar este aparatado, se considera preciso destacar en palabras de

    Alessandro et al (2008) que hay un nuevo nio, un nuevo paradigma y una nueva ley que

    buscan instaurarse en convivencia con el modelo anterior, a modo de un reciclado que no

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    termina de encajar en el entramado social compuesto por aquellos que fuimos socializados

    en y por las viejas categoras (p.23) Esto implica una transformacin socio-poltica, histrica

    y cultural que incluye e incumbe a todos. Ms all de los avances realizados en los ltimos

    aos a partir de las nuevas legislaciones en relacin con la infancia y los derechos de los/as

    nios/as es imprescindible que se d una transformacin subjetiva, social y poltica, no slo

    en los chicos/as, sino tambin - y especialmente - en los adultos, a los fines de que el cambio

    sea efectivamente posible.

    5.2 Paradigma de la Proteccin Integral de la Infancia

    Un segundo paradigma en torno a la infancia, que tambin est regulado por un

    marco normativo, es el de la Proteccin Integral. Se considera que este paradigma surge a

    partir de la Convencin Internacional de los Derechos del Nio y es promulgado por

    organismos internacionales tales como las Naciones Unidas y Unicef. Siguiendo a ODonnell

    (2000), la Convencin es la culminacin de un proceso de construccin que llev diez aos,

    perodo en el cual se llevaron a cabo arduas reflexiones y deliberaciones, a los fines de aunar

    las diversas posturas. Inicialmente Polonia present un anteproyecto, el cual en 1978 fue

    calificado por algunos gobiernos como una reformulacin de los derechos establecidos en la

    Declaracin de 1959.

    La importancia de la Convencin radica en el cambio de concepcin del nio/a, quien

    deja de ser visto como objeto de derechos para comenzar a ser entendido como sujeto de

    una amplia gama de derechos y libertades, sosteniendo la igualdad social de todos los/as

    nios/as. En este sentido, el Paradigma de la Proteccin Integral de la Infancia considera que

    el/la nio/a no slo debe ser protegido en sus necesidades bsicas, sino que se les debe

    otorgar el derecho a la opinin y a la asociacin (ODonnell, 2000).

    As, este modelo declara como uno de sus objetivos primordiales el inters superior

    del nio/a, lo cual implica que ste debe ser considerado en todo lo que concierne a la toma

    de decisiones e implementacin de acciones, enfocadas a preservar y promover su

    desarrollo fsico, psicolgico, educativo, cultural, moral, espiritual y social sin discriminacin

    de ningn tipo.

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    Segn la Doctrina de la Proteccin Integral, las instituciones adecuadas para que se

    desarrolle el proceso de socializacin de los/as nios/as son la familia y la escuela (Piotti,

    2004) De ah que reconoce a la familia como grupo fundamental de la sociedad y medio

    natural para el crecimiento y bienestar de sus miembros. Igualmente, se considera la

    situacin de aquel que no puede gozar de estos derechos que le son inherentes. As, este

    paradigma promueve el respeto por sus vnculos y deja de lado la vieja prctica de

    encerrarlos tal como se oficiaba desde el paradigma tutelar. En este sentido y tal como

    sostienen Misle y Pereira (s/d) es importante aclarar que el Paradigma de la Proteccin

    Integral de la Infancia se opone a la nocin de proteccin que est vinculada a algn tipo de

    incapacidad, lo que significa que la proteccin no puede quedar reducida a sectores

    vulnerados, sino que debe abarcar a toda la poblacin infantil. Sin embargo, una crtica que

    se le hace a esta postura seala que la nocin occidental de proteccin se origina en la idea

    de incompletud del nio/a que necesita en su supuesta inmadurez, ser acabado y an ms

    controlado por otro maduro (Piotti & Lattanzi, 2007)

    A propsito de los derechos que se postulan en la Convencin, tal como postulan

    Alfageme, Cantos y Martnez (2003), es posible establecer la siguiente categorizacin:

    - Derechos de Proteccin: que comprenden el derecho contra el maltrato, la

    explotacin econmica y sexual y la discriminacin por raza, sexo, religin o edad.

    - Derechos de Provisin: entre los que se incluye el derecho a gozar de un

    desarrollo ptimo, bienestar, educacin escolar bsica, asistencia mdica y

    condiciones de vida dignas como seres humanos.

    - Derechos de Participacin: que implican el derecho a la libre informacin y a la

    expresin de opinin, participacin en las decisiones para su bienestar y a

    reunirse pacficamente y construir sus propias organizaciones.

    - Derechos de Prevencin: entre los que se encuentran el derecho a detectar

    situaciones que pongan en riesgo el pleno disfrute de los derechos de los/as

    nios/as.

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    No obstante, la transformacin esencial que se origina a partir de la Convencin es que

    mediante sta se establece que el/la nio/a tenga conocimientos de sus derechos y pueda

    expresar y difundir sus ideas con independencia de los mayores. De este modo, se sita a la

    participacin infantil como elemento fundamental en el ejercicio de los derechos de los/as

    nios/as, obligando a los Estados a buscar los medios para que stos participen, su voz se

    escuche y se tome en cuenta. Ello implica que los/as nios/as tendran la capacidad de

    tomar decisiones en todos los asuntos que les afectan. Esto se presenta como un reto,

    debido a que implica el establecimiento de un dilogo horizontal entre adultos e infancia, en

    el que se reconozca el potencial de participacin de los/as nios/as en la toma decisiones de

    acuerdo con sus capacidades de desarrollo, y en donde los adultos reconozcan la

    responsabilidad de lograr, respetar y proteger los derechos de la niez (Zanabria Salcedo,

    Fragoso Astorga & Martnez Esparza, 2007) Sin embargo, este paradigma mantiene vigente

    una relacin asimtrica entre los adultos y los/as nios/as en trminos de poder que corre el

    riesgo de caer en la dicotoma protector=activo / protegido=pasivo.

    As, y a pesar de las grandes contribuciones propiciadas por la Convencin en materia

    de derechos humanos, es posible encontrar como falencia la definicin de nio/a que

    incluye a todos los seres humanos menores de 18 aos, invisibilizando de este modo las

    diferencias entre infancia y adolescencia. Otra limitacin de este posicionamiento es que

    opera bajo una ptica liberal que enfatiza que los derechos slo pueden ser ejercidos y

    gozados individualmente, por ende, se ratifica la idea de una infancia individual, escindida de

    su rol social y poltico colectivo. An ms, otra apreciacin que puede hacerse es respecto a

    la necesidad de trascender la idea de participacin para obtener mayor autonoma y

    reconocimiento de la infancia como un fenmeno social (Corona Caraveo & Prez Zavala,

    2003)

    Es a partir de esta serie de crticas y debilidades respecto del Paradigma de la

    Proteccin de la Infancia que comienza a emerger un nuevo movimiento denominado

    Paradigma del Protagonismo Infantil, que fomenta una real participacin socio-poltica de

    los/as nios/as.

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    5.3 Paradigma del Protagonismo Infantil Organizado de la Promocin / Rol Social de la

    Infancia

    Algunos autores representantes de este paradigma (Gaytn, 1998 en Alfageme,

    Cantos & Martnez, 2003) definen al protagonismo como aquel proceso mediante el cual

    los/as nios/as se ven implicados de forma activa y vinculante en su desarrollo y el de su

    sociedad. Son los/as mismos nios/as los actores sociales que toman el papel principal para

    defender sus derechos y hacer valer su opinin. Dicho proceso social posibilita una

    visibilizacin de una infancia por momentos invisible, que a partir de la redefinicin de los

    roles sociales, permitir poner en prctica el concepto de nio/a como sujeto de derechos.

    Desde este paradigma se considera que la Convencin ha sido y es una cuestin de

    adultos, ya que si bien aparece como un documento innovador buscando fomentar un

    cambio para los/as nios/as, en realidad se halla impregnado de ideas y propuestas de los

    adultos en las cuales subyace una posicin dominante y de control que se encuentra

    naturalizada e invisibilizada. As, Cussinovich (2009) menciona que la Convencin proclama

    al nio como sujeto de derechos pero termina en lo concreto histrico relacionndose con el

    nio como un objeto (2009:12) Asimismo, Liebel (2007) plantea que la Convencin de los

    derechos del nio no es un documento de los/as nios/as, sino un trabajo realizado por los

    adultos pensando en ellos.

    En esta misma lnea, es preciso destacar que tener derechos no significa poder

    practicarlos, por lo que es preciso preguntarse si actualmente todos los/as nios/as tienen la

    posibilidad de ejercerlos o qu aportes se ven logrados al reconocerlos como sujetos de

    derechos, si no pueden salir de su situacin de marginalidad y de lo que la sociedad actual

    les exige (Liebel, 2007). As, el Paradigma del Protagonismo Infantil surge en la dcada del

    60 junto con la educacin popular en Amrica Latina, haciendo hincapi en una nueva

    niez, en una niez de explotados y marginados, nios/as que deben defenderse solos y

    desarrollar estrategias para sobrevivir de forma autnoma. Desde este enfoque se acentan

    las capacidades y exigencias de los/as nios/as y la gran influencia que pueden ejercer en la

    sociedad actual. Se los considera sujetos capaces y resistentes, con un rol activo en la

    sociedad, aptos para llevar a cabo contribuciones y cambios en sta (Liebel, 2007)

    Segn Liebel (2007) hay distintas formas de protagonismo infantil:

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    Protagonismo espontneo: que aparece en forma cotidiana, todos los das de forma

    individual o en grupos y que es posible visualizar en las diferentes estrategias que

    los/as nios/as llevan a cabo para sobrevivir a distintas situaciones.

    Protagonismo organizado: que se da cuando los/as nios/as se organizan y agrupan

    para defender sus intereses y derechos. Un claro ejemplo de este tipo de

    protagonismo seran los movimientos sociales de los/as nios/as que trabajan desde

    la participacin activa.

    Desde este marco, Liebel (2007) argumenta que para que la participacin de los/as

    nios/as sea verdadera sta debe implicar que los adultos escuchen aquello que los/as

    chicos/as opinan y que sus opiniones realmente influyan en las decisiones que se tomen. Se

    trata de generar una cultura de participacin a partir de la cual los/as nios/as puedan

    reclamar activamente sus derechos. En relacin con este punto, Hart (1993) propone la

    Escalera de la Participacin Infantil, mediante la cual intenta esquematizar ocho niveles de

    participacin: los 3 primeros remiten a la manipulacin, decoracin y participacin simblica

    y no son considerados por el autor como participacin verdadera; mientras que los otros 5

    muestran un grado de intervencin cada vez mayor. El autor seala que estos ltimos

    niveles, los ms ricos en apropiacin de la experiencia por parte de los nios, no se observan

    frecuentemente dado que los adultos adoptan un rol directivo.

    En esta misma lnea, Alfageme et al (2003) mencionan que la participacin

    protagnica no puede ser reducida slo a una cuestin poltica, sino que adems implica una

    ubicacin jurdica y social sobre la infancia que se ve expuesta en las formas de vida y en el

    imaginario social. En este sentido, la participacin protagnica no slo conforma una nueva

    mirada sobre la infancia, sino que es el eje sobre el que se establecern las interacciones

    sociales y los procesos de reproduccin social. De este modo, la participacin protagnica se

    convierte en un cambio de perspectiva cultural que implica un gran contenido tico.

    Lla concepcin del Paradigma del Protagonismo Infantil no implica invertir la

    situacin de dominacin y que los/as nios/as sean los nicos con la capacidad de decidir,

    sino que se pueda generar un espacio a partir del cual estos ltimos puedan ser escuchados

  • Imhoff, D.; Marasca, R.; Marasca, M. & Rodrguez, R.

    Ficha de Ctedra Seminario Electivo, 2012

    y su opinin sea respetada. Este paradigma no desvaloriza la funcin del adulto sino que la

    modifica al fomentar una relacin ms simtrica entre el adulto y el/la nio/a, en la cual el

    primero logre potenciar el desarrollo activo y la capacidad de los/as chicos/as. As, el lugar

    del adulto no ser el del sujeto supuesto saber, sino aquel agente que promueva el cambio

    y la autonoma por parte de los/as nios/as, privilegiando siempre el inters stos (Alfageme

    et al, 2003)

    Para concluir, es preciso rescatar que el protagonismo infantil brinda la posibilidad

    de ingresar a un nuevo ordenamiento cultural, vale decir, al reto de una rearticulacin de las

    estructuras polticas, sociales, econmicas del mundo simblico y de las relaciones sociales y

    humanas que de dicha rearticulacin emanan (Alfageme et al, 2003:52) Implica

    reconocerles a los/as chicos/as un papel protagnico en la sociedad, que les brinde la

    posibilidad de una participacin no slo en asuntos infantiles sino tambin en todos los

    aspectos de la sociedad, promoviendo el uso de su papel como verdaderos ciudadanos

    (Liebel, 2007) Es decir, colocando a los nios y nias como actores sociales y no como

    meros ejecutores o consentidores de algo (Alfageme et al, 2003:45).

    6. REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS

    Alessandro, C.; Ascaini, I.; Lucesole, N.; Melotto, M.; Odorizzi, E.; Prez, E.; & Tomaino, S. (2008). Entre ayer y hoy: la infancia y sus instituciones. Memorias de las XV Jornadas de Investigacin. Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicologa del MERCOSUR. Problemticas actuales. Aportes de la Investigacin en Psicologa. Tomo II, 22-23.

    Alfageme, E.; Cantos, R. & Martnez, M. (2003) De la participacin al protagonismo infantil. Propuestas para la accin. Edicin: Plataforma de Organizaciones de Infancia. Madrid, Espaa.

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