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Saúl Ayou

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Los Barí, Indígenas Venezolanos

Text of Saúl Ayou

  • HISTORIA SOCIOECONMICA DE VENEZUELA

    2014

    SAL AYOU LOS BAR, INDGENAS VENEZOLANOS.

    Alfonzo Giornella.

    Pulido Ylse.

    Romero Angye.

    Salas Ana.

    V E N E Z U E L A

    Caractersticas de

    Los Bar

    Los Bar como sociedades autosuficientes a Los Mayas

    Aportes de los pueblos

    indgenas en la formacin

    de la sociedad venezolana

    Anlisis de los

    Derechos de los

    pueblos indgenas

    contemplados en

    la constitucin y

    su relacin con la

    situacin actual de

    las comunidades.

    En la piel de En

    casa de Los Bar.

  • EDITORIAL

    Ana Salas

    a Revista Sal Ayou inicia con esta edicin, un viaje

    histrico, socioeconmico y cultural, sobre las comunidades

    indgenas de Venezuela, dando un breve nfasis en la

    poblacin indgena Los Bar, logrando destacar, su autosuficiencia, sus

    caractersticas en lo religioso, poltico, la organizacin social, el mbito de

    cultura y economa.

    Tambin, se contemplan los aportes socioeconmicos que brindan no

    slo Los Bar, sino todos los pueblos indgenas venezolanos. En efecto,

    resaltamos los Derechos de todas estas comunidades, desde su

    incorporacin en la constitucin de 1909, donde se permiti que los

    misioneros interactuaran con ellos, con la idea de civilizarlos, y tambin se

    impuso la libertad de culto. Pero, no es sino hasta 1947, cuando se empieza

    a hablar del ciudadano indio afiliado a la vida nacional. Sin embargo, es en

    la reforma de la constitucin de 1999 donde realmente aparecen como

    ciudadanos con Derechos a servicios de salud, educacin, a la participacin

    poltica y al desarrollo de oportunidades econmicas propias o de ndole

    distintas a las realizadas hasta ahora.

    En fin, los pueblos indgenas fueron marginados por mucho tiempo

    pero gracias a la integracin en la constitucin actual, gozan de un mejor

    estilo de vida. Desde esta incorporacin en el marco jurdico venezolano,

    han iniciado un proceso de transformacin en la actuacin desde la

    conformacin de algunos partidos polticos como el PSUV y el PUAMA,

    donde tienen voz y voto; y podrn luchar por los beneficios de sus pueblos.

    L

  • LOS BARI, COMO SOCIEDADES AUTOSUFICIENTES A LOS

    MAYAS.

    n relacin a este tema, primero se debe conocer un poco

    acerca de Sociedades Autosuficientes. Son aquellas

    Comunidades que producen su propia energa, alimentos,

    bienes, servicios, organizacin, cultura, entre otros. Por lo tanto, pueden

    valerse por s mismas, sin depender de un mercado capitalista ni de un

    Estado nacional, por supuesto, estos no existan en el mundo para esa

    poca. Sin embargo, las culturas Precolombinas de los Mayas, Incas y

    Aztecas fueron capaces de adelantarse en el tiempo y aplicar una serie de

    tcnicas, sobre todo agrcolas, que los llevaron a producir cantidades en

    exceso de alimentos, para la alimentacin diaria de sus pobladores.

    Los Mayas, los Incas y los Aztecas como Sociedades Autosuficiente

    ofrecan lo que procuran hoy las Sociedades Capitalistas, e incluso ms,

    aun, sin depender ni poltica, ni econmica, ni culturalmente de otras

    instituciones externas a la propia Comunidad Autosuficiente, pero si existi

    una interdependencia y una cooperacin entre las diversas comunidades,

    siempre desde un plano de igualdad, pues los habitantes de una Comunidad

    Autosuficiente producen realmente su propia cultura y se construyen a s

    mismos, como personas y como comunidad.

    Se puede decir, que en conclusin, estas civilizaciones representaron

    las ms grandes y perfectas culturas Precolombinas, que aunque no

    pudieron impedir el avance de los conquistadores espaoles, lograron

    legarnos, una impresionante arquitectura, adems de sus estructuras

    sociales, polticas y culturales. Sus avances los llevaron a formar unas

    civilizaciones, que hasta el da de hoy, son de reconocida relevancia y valor

    histrico.

    Vale mencionar que nuestros Indgenas, a pesar de no haber tenido

    los mismos avances de estas civilizaciones, formaron sociedades

    E

  • autosuficientes, cuyo primer nivel cultural, estaba basado en la caza y

    recoleccin, en pequeos grupos humanos, logrando constituirse en

    comunidades autosuficientes.

    Los Bari como sociedades autosuficientes.

    La poblacin indgena de Los Bar, existen tanto en Colombia como en

    Venezuela. En nuestro pas, estn ubicados al sur del Estado Zulia, en los

    municipios Machiques de Perij y Jess Mara Semprn. Residen

    especficamente entre los ros Santa Rosa y Ro de Oro. Es un pequeo

    territorio en el que viven aproximadamente 1500 bar. Un pueblo que lucha

    por no desaparecer, muy arraigado a sus orgenes, ya que, para aos atrs,

    su poblacin era de aproximadamente 50.000 personas, lo que quiere decir

    que los bar han perdido casi el 95% de su poblacin.

    Los primeros Bar, llamados Saimadoyi, fueron los encargados de

    reconstruir el mundo e instruyeron a los indgenas Bar para pescar, cazar y

    construir. El mismo Sabaseba estableci las reglas de conducta y de

    comportamiento del Bar. Actualmente esta comunidad indgena tiene que

    luchar con los conflictos fronterizos de la zona donde habitan, debido a los

    enfrentamientos con la guerrilla colombiana.

    El indgena Bar se ha caracterizado por utilizar los productos que le

    brinda su medio, aunque tambin se dedican a la siembra de alimentos como

    caf y caraota, que sirve no solo para su subsistencia sino tambin para el

    intercambio comercial con otras comunidades. En cuanto a la agricultura, se

    realiza teniendo el mayor respeto hacia la naturaleza. Cada familia tiene por

    lo general dos conucos, del primero se sacan los alimentos para los

    primeros seis meses y del segundo para el resto del ao. Ellos elaboran

    artesanas slo para sus labores comunales o espiritual, por ello es muy

    difcil que las comercialicen.

    Giornella Nathaly Alfonzo

  • Referencias:

    Revista Misionera Venezuela N

    622 Ao LXVI (2006). Disponible en:

    http://servidor-

    opsu.tach.ula.ve/alum/pd_4/vica_a_m/ht

    ml/baricu.html

    Aprovechando su Medio Ambiente

    Actividad Pesquera *

  • CARACTERSTICAS SOCIALES, POLTICAS, RELIGIOSAS,

    ECONMICAS Y CULTURALES DE LOS BAR

    os Bar, tribu indgena dominante de un rea geogrfica y

    poblacional, que ha ido disminuyendo, desde la conquista

    hasta la actualidad, motivado a las presiones originadas por

    obras civiles como el ferrocarril del Zulia, as como las exploraciones

    geolgicas, y situaciones conflictivas con habitantes del entorno donde

    habitan. Asimismo, la disminucin de la poblacin tuvo relacin directa con

    enfermedades infectocontagiosas.

    Segn datos estadsticos de Beckerman (1982), en el ao 1960 se

    produjo la disminucin poblacional mas baja, aumentando a partir de los

    aos 70, desde el momento que inicio un proceso de pacificacin,

    alcanzando el beneficio de la construccin de viviendas unifamiliares,

    conformando caseros o poblados donde se observa la introduccin de una

    agricultura sedentaria y comercial, enfrentando cambios en la vida

    seminmada practicada anteriormente y la manera de realizar las culturas,

    dejando la rotacin de las mismas.

    Por otra parte, Los Bar estn organizados socialmente por un sistema

    de parentesco, el cual, se respalda ante todo en el reconocimiento de interior

    de las relaciones de consanguinidad/afinidad, donde se dividen en dos

    categoras, como lo son los sagdoyira quienes son relacionados como

    hermanos y no se les permite la cohabitacin sexual y esta comprendido por

    padre, madre, hermanos, hermanas e hijos, cuando el ego es masculino, y

    padre, madre, hermanos cuando el ego es femenino, los hermanos ficticios

    de pacto y los individuos adoptados.

    Seguidamente se encuentran los obyibara quienes son aquellos que

    se han cedido o recibido mujeres y por ello se consideran entre si aliados.

    Adems Los Bar utilizan la afiliacin para vincular a los individuos como

    parte de la categora del padre. Por su parte la afinidad se manifiesta por

    L

  • medio de un pacto, formndose as una relacin designada obyibara o de

    alianza.

    Asimismo la comunidad domstica depende del boho como centro de

    la vida cultural, y es necesario que dos varones casados tomen la decisin

    de construir una casa para as formar un grupo local y la jerarquizacin

    depende de la proximidad de los vnculos sociales de alianza, cabe agregar

    que, los hogares Bar estn clasificados por hogar simple elemental: varn,

    hembra y prole. Hogar elemental extendido agnaticio: hermano del padre,

    padre, madre, hijos. Hogar elemental cognaticio: hermano de la madre,

    padre, madre e hijos. Hogar polignico: varn, hembras y prole; en este

    hogar se observa siempre el sororato preferencial consanguneo y el

    sororato preferencial extendido al grupo de hermanas. Por ltimo el hogar de

    fisin que es resultado de circunstancias aleatorias como muerte o conflicto,

    compuesto por madre e hijo, hermana y hermano.

    Posteriormente Los Bar tienen un sistema poltico igualitario

    apoyado en el reconocimiento de roles, el cual, se encuentra distribuido por

    generaciones que se transfieren los roles, por encima de consideraciones de

    parentesco, basada en alianza entre cazadores o guerreros. Segn Castillo

    1981 Los roles que existen dentro de la construccin de la casa son: Natubai

    (delegado del territorio); aliado del Natubai o Abyiyibai (encargado de la caza

    y de la pesca); aliado del Abyuyubau o Ibaibaibai; cuarto rol en jerarqua,

    Atakyirominaibaibai y quinto, el Akschayirominibaibai. Y en caso de que

    haya una disconformidad con las funciones asignadas, los individuos se

    marchan y conforman otro asentamiento, tambien la sucesin de roles se

    basa en su traspaso de padres a hijos de los pactos obyibara o de alianza,

    para garantizar el equilibrio de las dos mitades (aliados) en el beneficio de

    los territorios y la segundad de la procreacin a travs del control de las

    mujeres.

  • Con respecto a la religin el Bar no se pregunta tanto por el origen

    mismo del mundo sino por la necesidad de alguien que le de orden a las

    cosas, las gentes y su conducta para que cada elemento este en su sitio.

    Dado ha esto, Los Bar creen solo en Sabaseba quien no consideran un ser

    ontolgicamente distinto sino un conocedor y ordenador, un ser muy parejo

    al bar. Sabaseba tambien consta de lo que nosotros llamamos Apstoles y a

    los que ellos les denominan Saimadoyi. A los Saimadoyi se les otorgo ser

    auxiliares de Sabaseba en la reconstruccin del mundo, entre ellos esta,

    Kokebadou quien les enseara a pescar, seguidamente se encuentra andu

    quien fue seleccionado para hacer el papel del sol. Luego Chibaig quien

    cumple la funcin de iluminar como luna por la noche; continuamente

    hallamos a Kassoso quien ensea al bar a construir el boho, al mismo

    tiempo Ourundou las caza y el fuego, mientras que Nunschundou la

    agricultura y la artesana y finalmente Dabasosa es quien ensea los

    cuidados de la mujer embarazada y del recin nacido.

    En la misma forma Sabaseba tambien reglament el comportamiento

    que deban seguir los bar, implantando las normas de conducta. Para el bar

    la funcin principal del grupo no la ejerce el shaman, sino el atubay. Segn

    Castillo (1981), la cultura bar es caracterizada de aniconismo, ya que en ella

    no se encuentran

    dolos, ni templos,

    ni ritos, ni

    sacrificios, ni

    ofrendas, La

    relacin que

    tienen con

    Sabaseba es

    acultural. No

    obstante se puede

    observar algunas

  • prcticas culturales como los diversos pasajes caractersticos en su vida,

    los mitos tal como la iniciacin.

    En efecto los bar haban desarrollado sus propios instrumentos y la

    habilidad necesaria para fabricarlos, utilizando los materiales que tenan al

    alcance, tomados de su propia hbitat. Fabricaban vasijas de barro, arcos y

    flechas, hilaban con algodn silvestre y tejan canastas, esteras y

    chinchorros. Pero poco a poco estos materiales han ido desapareciendo en

    la medida que van adoptando de parte de los colonos u obteniendo de las

    tiendas de suministro, utensilios de la cultura occidental, la cermica

    desapareci con la adopcin de ollas de aluminio y de plstico;

    consecutivamente

    las mujeres dejaron

    de tejer sus telas

    para los guayucos

    y faldas; hoy en da

    solo hacen los

    canastos y las

    esterillas, las

    escopeta desplaza

    da a da al arco y

    la flecha, pero,

    sobre todo, la

    transformacin del medio silvestre y el cambio de las actividades

    productivas han afectado mayormente sus tradiciones.

    Cabe destacar que, la tcnica del cultivo era desconocida para el bar,

    pero, actualmente en algunas fincas ya sean personales o colectivas realizan

    tumbas con el fin de sembrar la mayor cantidad de pltano que les de

    excedentes para el mercado, el maz y el cacao les era desconocidos.

    Algunos agentes de cambio dan mayor peso a la ganadera, sin embargo,

    han tenido que requerir de peones entre los colonos para asegurar el

    cuidado de los vacunos. Adems de los cacaotales, practican el cultivo de la

  • caa de azcar para producir panela. Finalmente se encuentra la crianza de

    cerdos y aves de corral, los primeros son utilizados especialmente para la

    venta en el mercado.

    Los niveles de comercio y necesidades de consumo son directamente

    correspondientes al nivel de aculturacin que tenga el grupo indgena. Se

    podran establecer tres niveles: primero Los grupos del ro Catatumbo:

    Catalaura y Bebokira; segundo: Los grupos de Cao Toms y Ro de Oro y

    tercero: Los grupos del interior. Mientras los del Catatumbo son mucho ms

    dependientes del mercado para abastecerse, los segundos continan con la

    tradicin de ser autosuficientes en su alimentacin, pero, el tiempo que les

    dejan las labores productivas-comerciales no es suficiente para realizar la

    tradicional recoleccin de caza y pesca. Y en los grupos del interior las

    necesidades de consumo y comercio son menores as como las presiones

    con este fin, ya que constan con mayor nmero de supervivencias culturales

    determinadas ante todo por la existencia del boho y, sobre todo, por la

    posibilidad de desarrollar sus actividades cotidianas en su hbitat

    tradicional de selva.

    Finalmente los bar constan de un sistema de educacin formal de la

    sociedad mayor, es implantado en espaol y sigue el calendario escolar

    tradicional con asistencia de nios y adolescentes. Aunque, los bar aun

    conservan su propio idioma, la integracin del indgena a la sociedad

    nacional exige el conocimiento del idioma espaol, esta prctica va siendo

    posible a medida que los nios van asistiendo a las escuelas.

    Ana Rosa Salas Meza

    Referencias:

    GEOGRAFA HUMANA DE COLOMBIA Nordeste Indgena (Tomo II). Disponible

    en:http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/geograf2/bari3.htm

  • Nios Bar frente al boho.

  • APORTES DE LOS PUEBLOS INDGENAS EN LA

    FORMACIN DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA

    l proceso evolutivo de la cultura venezolana proviene de

    races prehispnicas, hispnicas y africanas, unidas en los

    siglos coloniales. Al transcurrir los aos disfrutamos de

    muchas cosas que provienen de estos pueblos como lo son: mtodos

    agrcolas sustentables como el tradicional conuco, artes milenarios como la

    cermica en la Nia Teodora. Tambin siendo conocidos por sus comidas

    tradicionales dentro y fuera de nuestro territorio, sin duda otro gran legado

    de nuestros aborgenes podemos encontrarlos culturalmente de diversos

    orgenes, tanto europeos como africanos e indgenas el rico folklore

    venezolano, el arte rupestre, cestera, alfarera se suma un extraordinario

    aporte lingstico (en especial en las regiones andinas, en las reas

    montaosas del litoral, las sabanas de Los Llanos y las selvas amaznicas).

    Continuamente

    con la llegada de los

    europeos, aparte de

    que se establecieran

    intercambios

    culturales,

    desarrollaron un

    sistema de trueque del

    que todos se

    beneficiaran. En el

    sistema comercial

    existi una especie de

    red comercial que

    involucraba tanto

    E

  • productos primarios como elaborados, gracias a esto se puede notar que la

    zona de los llanos protagonizo un papel importante entre el eje de conexin

    comercial de la zona de los Andes con la costa Caribe y la cuenca del rio

    Orinoco. Durante este perodo la mayora de los pueblos indgenas de

    Venezuela desarrollaron la alfarera como su principal manifestacin cultural

    que se cree se inici durante el 900 AC en la desembocadura del ro Orinoco

    aunque cada pueblo con el tiempo desarroll tcnicas de alfarera propias.

    Entre varios de los centros creadores de alfarera podemos encontrar,

    la regin de Quibor donde predomino la produccin de boles e incensarios

    de carcter ceremonial y un particular diseo geomtrico. Luego

    encontramos a los Andes venezolanos donde se destaco la elaboracin de

    figuras femeninas con rostros poco expresivos, seguidamente con la cuenca

    de Maracaibo con una alfarera formal decorativa. Por ltimo en los llanos

    occidentales predominaba una produccin de vasijas de cuerpos

    biconvexos y de platos con base de pedestal.

    En efecto, las formas de organizacin colectiva del trabajo se desarrollaron

    en el rea del Orinoco, los Llanos, la Costa Centro occidental de Venezuela y

    parte de la cuenca del Lago de Maracaibo con la produccin de alimentos

    basada en un sistema agrcola desarrollado en torno a la yuca que dependa

    del cultivo de tala y quema de terrenos, la caza, la pesca y la recoleccin de

    frutos. En el caso de los Andes venezolanos, la organizacin social lleg a

    ser ms compleja y el manejo de tcnicas y recursos hidrulicos permiti un

    uso ms eficiente de la tierra y un control poltico efectivo sobre la poblacin

    gracias a una compleja vida ceremonial y una estratificacin social con una

    estructura de poder centralizado.

    Asimismo los aportes de los grupos indgenas mas resaltantes son:

    primeramente Los Yanomami quienes cultivan pltano, ocumo, yuca dulce,

    caa de azcar, maz y batata, adems de cambur, aguacate, lechoza,

    pijiguao, tabaco y algodn, que usan para la elaboracin de hamacas y de

    sus vestidos. La artesana la desarrollan las mujeres haciendo cestera y

  • artculos utilitarios con bejuco de mamure descortezado. Luego estn Los

    Yukpa a los que la agricultura de tala y quema sigue siendo su principal

    actividad de subsistencia, complementada por la caza, la pesca, la

    recoleccin y una incipiente ganadera. El maz es el cultivo y alimento

    principal de los yukpa, combinado con la yuca dulce, el pltano y el cambur.

    El cultivo del caf se ha extendido por todas las comunidades y constituye

    el cultivo comercial ms importante. Los Yukpa comercializan el caf a

    travs de su propia empresa cooperativa establecida en Machiques.

    Posteriormente Los Karibe (Caribe), quienes cultivaban maz, yuca, frijoles y

    frutas tropicales, especialmente en las Guayanas y las Antillas. La pesca

    constitua tambin parte de su actividad.

    Los Timotocuicas, desarrollaron la agricultura de regado en terrazas

    construidas en las reas montaosas; cultivaron la papa, el cacao, el maz, el

    tabaco y el aj. Tambin fueron excelentes alfareros y textileros. Practicaban

    el comercio con otras comunidades indgenas, mediante el intercambio de

    sus artesanas por productos y frutos como el algodn y la sal. Tambien

    encontramos los Wayu los cuales subsisten en el desierto de la Guajira,

    con la venta de artculos artesanales y el pastoreo de caprinos. Entre los

    Wayu el ganado es la principal riqueza y adems el principal motivo de

    prestigio. Aunque se comercia con l, se intercambia de modo no comercial:

    para sellar una alianza matrimonial, como derecho sobre una descendencia

    o para compensar daos o delitos, solucionar conflictos y establecer la paz.

    Podemos culminar con el grupo indgena Los Bar, son agricultores,

    cazadores, pescadores y recolectores. Cultivan en campos, en los

    alrededores de las casas comunales, yuca, batata, pltano, zapallos, maz,

    ame, pia, caa de azcar, cacao, algodn, achiote y aj, cazan aves,

    monos, el pecar, la danta y roedores. Utilizan como arma de caza y pesca el

    arco y flecha. La pesca es una fuente muy importante de su alimentacin y

    para multiplicarla construyen represas temporales y usan barbasco. Entre

    los productos recolectados se destacan los frutos de la palma milpesos.

  • Practican el comercio desde poca inmemorial para obtener sal y

    actualmente para dotarse de herramientas metlicas, receptores de radio,

    bateras y otros artculos.

    Gracias a todos estos grupos indgenas el territorio venezolano se ha

    ido enriqueciendo a medida que transcurre el tiempo, no solo, en la parte

    econmica sino tambin sus aspectos culturales sus costumbres lo que nos

    representa y da identidad nacional. Poco a poco vamos avanzando pero no

    dejemos de lado todo aquello que nos dejaron y nos siguen dejando y que

    gracias a todos esos aportes el pas subsiste y avanza.

    Angye Andreina Romero Rivas.

    Referencias:

    Wikipeda, La enciclopedia libre. Disponible en:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_bar%C3%AD

    Blogspot Historia Socioeconmica de Venezuela. Unidad I, Gnesis de

    la evolucin humana. Disponible en:

    http://historiasocioeconomicadevenezuela.blogspot.com/2011/04/unida

    d-i-genesis-de-la-evolucion-humana.html

  • DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDGENAS

    CONTEMPLADOS EN LA CONSTITUCIN Y SU RELACIN CON

    LA SITUACIN ACTUAL DE ESTAS COMUNIDADES

    os grupos indgenas se encuentran en las distintas culturas del

    mundo por sus costumbres histricas, y por ser poseedores de

    una ancha y desigual forma de ver la vida, con su condicin

    totalmente incomparable y a veces incomprensible para el resto de los seres

    humanos que habitan el planeta.

    Por lo regular, estas comunidades dispersas a lo largo y ancho del

    globo terrestre, se han visto afectadas por el desarrollo de los pases, por

    sus sistemas normativos y por ende, marginados por la falta de inters, por

    parte de las grandes lites sociales y gubernamentales.

    En nuestro pas, los indgenas se han establecido en tribus

    independientes, unas de otras, sin mantener una unidad social ni poltica, es

    decir, no posean una igualdad entre sus culturas. Por tanto, algunas de

    estas tribus se dedicaban a la pesca, a la caza y recoleccin de frutos, eran

    nmadas. Mientras, otras obtenan su alimento gracias a la agricultura, pues

    se haban establecido en una zona determinada de Venezuela.

    Los derechos de estos pueblos indgenas, fueron olvidados por

    nuestros gobernantes desde que naci nuestra Carta Magna a partir de 1811,

    teniendo en cuenta que la Monarqua Espaola, no tom en consideracin la

    igualdad y diferencia de su idiosincrasia de estos pobladores.

    L

  • Luego, en la reforma

    de la constitucin de 1909,

    se estableci en algunos

    artculos que podan entrar

    misioneros, con la idea de

    civilizar indgenas, tambin

    se impuso la libertad de

    culto, pero no se especific

    que los indgenas tenan

    derecho a sus cultos ancestrales.

    Es en la constitucin de 1947, donde se comienza a hablar del

    ciudadano indio, incorporado a la vida nacional, pero no para ayudarlos, ni

    tampoco asumiendo las condiciones de vida de stos grupos autctonos,

    puesto que, para entrar en la vida de la civilizacin, se deban proteger y

    considerar vulnerables. No obstante, en esta constitucin el legislador dejo

    claro al menos que el estado debera procurar la incorporacin del indio a la

    vida nacional, era un progreso significativo despus de tanto tiempo

    ignorado.

    Cuando se reform la Constitucin de 1961, en la misma slo se vea

    un apartado alusivo a los pueblos indgenas que resultaba denigrante, pues

    los crean como un rgimen excepcional al cual el Estado deba responder a

    una incorporacin progresiva a la civilizacin.

    Es con la reforma de la Constitucin de 1999, cuando se reivindica los

    derechos de los pueblos indgenas desde el prembulo donde se reconoce a

    Venezuela, como una Repblica multitnica y pluricultural y cuenta con el

    Captulo VIII, dedicado a los pueblos Indgenas, adems de otros nueve

    artculos vinculantes y tres disposiciones transitorias. Esto hace que los

    ciudadanos indgenas puedan disfrutar de plenos derechos fortaleciendo y

    enriqueciendo sus culturas ancestrales.

    La mayora de los derechos, fueron enfocados en servicios de salud,

    educacin, y las oportunidades econmicas. Una vez que se establece este

  • reconocimiento constitucional de estos pobladores, empiezan a aparecer la

    organizacin de partidos polticos en las tribus indgenas, los cuales han

    comenzado a influenciar y florecer, en el mundo aborigen.

    En la actualidad, muchos de estos pueblos indgenas, se han

    preocupado de organizar algunos partidos polticos como el PSUV (Partido

    Socialista Unido de Venezuela) y el PUAMA (Pueblo Unido Multitnico de

    Amazonas). Estos grupos, tienen una mezcla de tribus que apoyan los

    derechos y democracia de los indgenas.

    Lo que significa que, en el futuro estas organizaciones polticas

    conformados por indgenas, tendrn que buscar y luchar por mejoras en su

    poblacin, reivindicacin de la igualdad y libertad en sus pobladores,

    buscando implementar una democracia para un grupo que, no lo tena antes

    y ahora adquieren la oportunidad de integrarse en el mundo de la

    civilizacin. De tal manera, podrn tener voz y voto para luchar por

    beneficios para todos, no les ser fcil y muchos morirn, sin ver realizados

    sus proyectos, pues la situacin de muchos de estos indgenas es

    dramtica, viven en pobreza extrema y existe una alta mortalidad, debido a

    las enfermedades, la miseria y la pobreza en la cual se encuentran

    sumergidos.

    Pareciera que muchas de estas etnias, estn condenados a la

    desaparicin, en ocasiones, por la interferencia del hombre blanco.

    Asimismo, diversos grupos se han asimilado a la poblacin mestiza como

    los Wayu, integrados parcialmente en el sistema social, pero conservando

    su condicin de miseria. Muchos de ellos saben hablar espaol, para

    poderse comunicar con los blancos y mestizos. As como, con diferentes

    tribus con distintos idiomas, en oportunidades, estas lenguas indgenas

    estn destinadas a la desaparicin, esperemos que eso no pase y los

    gobernantes hagan prevalecer los derechos adquiridos para mejorar la

    calidad de vida de estos pobladores.

    Ylse Nereida Pulido.

  • Referencias:

    Taringa. La historia indgena. Disponible en : http://www.taringa.net/posts/info/11218242/La-historia-indigena.html

    Jacques Poloni-Simard, Historia de los indios en los Andes, los indgenas en la historiografa andina: anlisis y propuestas. Disponible en: http://nuevomundo.revues.org/651

    Monografas, Derechos de los Pueblos Indgenas en Venezuela. Disponible en: http://www.monografias.com/trabajos91/derechos-pueblos-indigenas-venezuela/derechos-pueblos-indigenas-venezuela.shtml

    Unet, Derechos indgenas. Disponible en: http://www.unet.edu.ve/unet2001/agrupaciones/amerindia/derechos_indigenas.htm

    Andreina C. Barrios G. Blogspot. Indgenas de Venezuela. Disponible en: http://andreinacbarriosg.blogspot.com/2011/02/derechos-fundamentales-de-los-pueblos.html

    Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela (1999). Gaceta Oficial Extraordinaria N 5.453. 24 de marzo del 2000.

  • EN LA PIEL DE... EN LA

    CASA DE LOS BAR

    uisiera decir

    que estuve en

    una

    comunidad con indgenas en

    guayuco, con caras

    pintadas, internados en una caverna de vegetacin espesa, impenetrable por

    la civilizacin. Pero no fue as.

    Estuve durante 50 horas en Campo Rosario, un poblado fronterizo de

    indgenas bar que queda en el municipio Jess Mara Semprn, estado

    Zulia. A cinco horas de Maracaibo y a media hora de Colombia. En la punta

    del extremo oeste de Venezuela.

    All, los nativos no tienen la particularidad de estar aislados ni

    desnudos, pero son singulares por estar concentrados alrededor del cerco

    de una industria petrolera, donde ven con desparpajo al hombre blanco y

    mestizo hacindose rico con sus tierras.

    Tras cinco horas de recorrido por la Machiques -Coln, llego a una

    interseccin con movimiento de venezolanos y colombianos en un libre

    intercambio de contrabando: El Cruce. A la izquierda, un camino

    serpenteante es bordeado por cultivos de palmas aceiteras. Doce kilmetros

    adentro est la explanada de asfalto triturado por aos de sol, una pista de

    aterrizaje de la Shell (1920) para los gringos que venan a buscar el tesoro

    negro.

    En una orilla de la pista hay chozas. En la otra, una lnea con 20 casitas

    de bloque que construy, en 1999, el Instituto de Desarrollo Social de la

    Gobernacin, dejando fuera a 44 familias. Al finalizar la pista, emerge un tro

    de tanques de petrleo encerrados en una malla de cicln. Para convivir con

    Q

  • ellos me despojo de atavos, cosmticos y espejos que tanto me gustan. Me

    visto de sencillez y no me reconozco. Estoy disfrazada.

    As voy en busca del primer cacique, a quien espero encontrar sentado

    bajo una mata. Pregunto en su casa y su cuada Fabiola Codacey me ubica:

    Debe estar en su oficina. Sorprendida llego a una de bloque frisado, toda

    pintada de blanco y con aire acondicionado. En la puerta, un cartel dice:

    Comunidad Arrutatakae, que significa palma real, denominacin que

    dieron al casero, en rechazo al nombre de campamento petrolero impuesto

    por los blancos.

    Antonio Sagostace, segundo cacique, me da esa explicacin al

    recibirme dentro de una cpsula alejada de la realidad exterior. Le propongo

    convivir con el pueblo por unos das y Sagostace, un hombre de 48 aos,

    pmulos salientes y una boca que parece hecha con forma de sonrisa, deja

    la decisin a Sal Ayou, el primer cacique.

    En unos minutos llega Sal, un hombre 10 aos menor que Sagostace,

    rostro lleno, cabello erizo y sonrisa difcil. No entiendo cmo un hombre tan

    joven lidera la comunidad y l mismo me explica: Antes, los viejos eran los

    caciques. Ahora es por votacin. Fui el primero en votos y Antonio, estuvo

    en segundo lugar, por eso es el segundo cacique.

    Sobre la posibilidad de quedarme se rehsa: Hay demasiado calor,

    plaga y est dando dengue. En las chozas vive mucha gente, con un

    chinchorro ms se viene el rancho encima.

    Por el calor no se preocupe, vengo de una tierra caliente. Para la plaga

    me aplico insecticida y, si es posible, duermo en el suelo Insist.

    Me refuta: El insecticida no le hace a la plaga de aqu y si duerme en el

    suelo le puede morder una culebra o un ciempis. Voy a llamar a unas

    muchachas a ver si pueden acompaarte, traducirte y adems dormir en su

    casa.

    Las jvenes de su confianza comienzan a desfilar por la oficina y

    entablan con l una conversacin en bar, para excluirme del entendimiento.

    Ninguna acepta. El cacique asume mi acompaamiento y estada.

  • Es ms del medioda y Ayou, siendo el cacique, no tiene garanta de

    comida. Me lleva a un rancho de palma que precede a su casa de bloques, es

    la vivienda de su hermano Hctor. Murmulla en bar con su cuada. El

    tiempo pasa, mi estmago grita y l entra a su casa a hablar del mismo modo

    con su hija mayor. Tras una hora, pregunta resignado: Vos comis

    poquito? Advierte que la racin no es copiosa.

    En un plato de peltre me sirve arroz y dos presas de carne guisada. l

    slo tiene una presa. Entiendo que ha compartido su almuerzo conmigo.

    Devoro la carne excesivamente blanda y pregunto: Qu es? Mona

    responde. Agradezco no saber antes de desaparecerla del plato y

    reconozco: Estaba muy buena.

    Sus alimentos tpicos son animales de monte, porque la etnia es

    cazadora por tradicin ancestral.

    Antes cazbamos con arco y flecha. Ahora, tambin con escopeta.

    Comemos picure, lapa, cachicamo, tortuga, paloma y que ya no se

    encuentran. Entonces comemos lo mismo que un blanco: arepas o

    espaguetis y as no llegamos a viejos como antes.

    El nico hombre centenario es Alfonso Kaseshimba. Tiene 110 aos y

    aparenta 80. Es el shamn. Mago de las hierbas que mastica y escupe en el

    lugar de la dolencia de sus paisanos. Sus conocimientos son tan valorados,

    que en la escuela de Campo Rosario es obligado escuchar todos los das

    una hora de sus clases de historia.

    En una de las aulas me siento a verlo dibujar un animal que ocupa toda

    la pizarra. Mara Yanet, una muchacha de la comunidad, traduce: El

    hipoptamo vive en el agua y Sabaceba (Dios bar) le da comida. Pero se

    come a los que se juntan con sadoyi (parientes). Los nios aprenden as, lo

    que les espera si se enamoran de un familiar.

    Cerca de esa aula, Hctor Ayou trabaja como obrero en la construccin

    de otros salones, a pesar de ser uno de los ms cultos de la comunidad.

    Hizo estudios catlicos en Colombia para ser agente pastoral comunitario y

    convivi con los abuelos de las 17 comunidades bar del Zulia.

  • Hctor argumenta la valenta de los ancestros de Campo Rosario al

    referir que antes de la llegada de los espaoles estaban ubicados por todo el

    Sur del Lago, en torno a los ros Zulia y Catatumbo. Tras la invasin, muchos

    huyeron a la Sierra de Perij. Pero ellos se quedaron en la sabana,

    respondiendo con arco y flecha a los conquistadores primero, a la

    electricidad de las compaas petroleras despus y luego, a las balas

    malditas de los hacendados. Muchas historias sangrientas se escuchan. En

    Machiques, cuentan los indgenas, que los hacendados llegaron a pagar

    cinco bolvares por una oreja bar. Y decenas de orejas ensartadas en

    alambre se vean en los patios de sus casas.

    Cae la noche y Hctor me habla de historia en la cpsula, mientras su

    esposa hace la cena: el mismo arroz y dos presas de carne negra con

    huesos filosos. Nuevamente el primer cacique me concede parte de su

    comida. Tiene una sola presa. Qu es? Yaguasa, un pato de cinaga. El

    hambre basta para comer a tragos gruesos, sin saborear.

    La casa de Sal es una de las pocas con ducha y sanitario que desagua

    en pozo sptico. Quienes moran en ranchos como el de Hctor, donde yo

    duermo, usan un bao colectivo, una especie de pared, sin techo, que se

    enrrolla para formar un espiral donde se entra sin posibilidad de que nadie

    vea. Es como entrar al caparazn resbaloso y apretado de un caracol, con

    las paredes internas renegridas por el moho. Dentro, un tubo trae agua del

    suelo, el suelo donde, a pocos metros, estn los pozos spticos. El calor es

    tal, que al salir del caracol el cuerpo est ms lavado por el sudor que por el

    agua.

    Tras la ducha llego a la choza de Hctor a las 8:00 de la noche, hora en

    que el pueblo entero duerme. Pero en casa de los Ayou comienza la

    angustia. Hctor y Sal van y vienen en busca de un chinchorro para m. En

    su lengua, Fabiola pelea con Anaira, una de las hijas menores de Sal que

    se retuerce de rabia porque le quitan su chinchorro para la visita. Va a

    dormir hacinada en la casa de bloque, con sus nueve hermanos.

  • La choza de Hctor no tiene dentro divisiones de paredes. El techo de

    paja pa, es apetitoso para muchos insectos. En una esquina, la cama

    matrimonial se esconde tras una cortina, es el lecho de los esposos. Las

    paredes de lata exhalan de noche la insolacin del da y en ellas, repisas de

    madera sostienen la ropa y enseres.

    Un solo bombillo, da ambiente de cueva. Al apagarlo el silencio ms

    puro deja escuchar con ecos hasta la cada de una hoja de paja. Zancudos,

    mosquitos y jejenes comienzan su sinfona de zumbidos en mis orejas.

    Pican cada centmetro de piel. Me envuelvo como una oruga en el

    chinchorro, pero de nada vale.

    A las 9:00 de la noche se inicia una procesin de ratas por los horcones

    y el suelo. Todos duermen menos yo. Veo cmo los roedores trepan las

    cuerdas de mi hamaca, se tiran al piso, chillan, suben las repisas y lanzan la

    ropa, ollas y tazas. Entiendo por qu Hctor duerme con una linterna en la

    mano. Cuando tumban todo, las alumbra. Se esconden. Apaga la linterna y

    vuelven a aduearse de la oscuridad. Otro ruido se suma: las latas

    retumban. Un perro callejero se calma el picor de las pulgas recostado al

    rancho. No duermo ni en la fraccin de un segundo. Comprendo por qu los

    pobladores piden al Gobierno, casas de bloque. Es urgente!

    La tranquilidad llega a las 2:00 de la maana, cuando dispongo salir a

    ordear. Hctor se levanta conmigo para abrir la casa. Le digo: necesito ir al

    bao. Nosotros usamos el monte responde. Me meto entre las sombras

    de las matas y agachada contemplo un cielo negro ms desnudo que yo, sin

    su abrigo de nubes, me deja ver todas sus constelaciones.

    Sal enciende el camin 350 de la comunidad, me monto como copiloto

    y a la plancha sube Jaime Abisoura, un bar delgado que vive diagonal al

    primer cacique. Por caminos de tierra llegamos a la vaquera. Hay 10 vacas

    lecheras adquiridas por asistencia agraria de Baripetrol, la empresa petrolera

    instalada en sus tierras.

    Jaime saca el ganado. Toma por el cuello a un becerro para que d un

    solo chupito en la teta de la madre. Luego lo aparta con crueldad, lo amarra a

  • las patas traseras de la vaca para que vea mientras roba su alimento. Saca

    chorros de leche firmes que parecen perforar el balde, y dice: Aunque

    perdamos un poco, dejo leche a los becerros, porque es de ellos. Habla con

    cantado acento colombiano porque trabaja en materas de la zona, donde

    abundan obreros del otro lado de la frontera.

    Junto con Jaime, Enrique Abigd, tambin pastorea. Es famoso por

    tener dos esposas que son hermanas.

    Los bar son mongamos por principio, pero desde la poca antigua se

    permite la poligamia en dos circunstancias: Cuando la primera esposa sea

    estril y, sin repudiarla, se busque una segunda para cumplir la funcin

    procreadora. Y tal es el caso de Enrique. O cuando el hombre casado muere

    y la viuda es acogida por un hermano del fallecido, que ya est casado. En

    ambos casos no hay primera o segunda. Ambas tienen igual importancia.

    El primer cacique me da esa explicacin, pero me aclara que tener dos

    mujeres es cada vez ms escaso: Antes no nos vestamos y era ms fcil

    construir una casa. Ahora hay que vestir a la mujer y a los hijos, buscarle

    casa y alimento. Es ms difcil.

    De regreso paramos en casa de Jaime, todava el cielo est negro. Son

    apenas las 4:00 de la maana. El tiempo en Campo Rosario va muy lento. A

    esa hora se ve cmo en lo alto del cielo se abre un chorro de humo blanco,

    oloroso a metano y crudo. Viene de los tanques y piscinas de petrleo que

    estn detrs del cicln, donde se separa al petrleo del agua que trae desde

    el vientre de la tierra. Ese olor se mezcla con el perfume del caf y las arepas

    fritas. Las amas de casa estn despiertas.

    A las 6:00 de la maana, algunos nios van a la escuela Campo Rosario,

    los persigo y encuentro a las cocineras prendiendo el fogn para hervir la

    carne del almuerzo. Otras amasan arepas para un batalln de 300 nios. Las

    ayudo a mirarlas en el budare.

    Luego de cantar el himno nacional, a las 7:00 de la maana, la fila de

    nios aguarda el desayuno: una arepa, un huevo cocido y jugo de meln.

    Todos se devuelven por una pizca de sal para aderezar el huevo. Pasa media

  • hora y la comida se acab, pero los nios no. A correr! A Maritza Abiadog,

    coordinadora del comedor, no se le ven las manos cuando amasa, sus

    compaeras pellizcan la mezcla y forman torres de arepa. Los huevos se

    acabaron. Complementan con mayonesa.

    Frente a la escuela est el nuevo ambulatorio. Construido, equipado e

    inaugurado con gran pompa por Baripetrol, el 12 de octubre del ao pasado,

    Da de la Resistencia Indgena. Desde entonces, nunca abri. No hay mdico

    para tan apartado pueblo.

    A medio kilmetro est el ambulatorio viejo dotado por la Gobernacin.

    Ah trabaja Bernardita Akirouoda, enfermera por insistencia de las monjas

    misioneras que la criaron. Slo ella tiene nociones bsicas de medicina y

    cuenta lo inslito: Tienen dos comedores y actualmente hay cinco nios con

    desnutricin.

    Al lado del ambulatorio est el comedor popular creado por el Gobierno

    nacional. Mayela Mndez, una bar de 25 aos, es la encargada de la cocina,

    un cuarto con una sola ventana, techo de zinc bajo y bloques vestidos de

    manteca y carbn de fogn. All hierven ms las cocineras que los

    alimentos. Se da el almuerzo y la cena a 150 personas, dndole prioridad a

    nios, embarazadas y abuelos. Pero en realidad, casi todo el pueblo come

    all.

    A las 2:00 de la tarde las ayudo a preparar la cena: pltano verde

    cocido. Ya a las 4:00 de la tarde llega una romera de nios con tazas y

    botellas plsticas para buscar su racin, la de sus padres, hermanos, y

    parientes. Servimos una mitad de pltano y una cucharada de mantequilla y

    leche. Los ltimos quedan sin comida.

    Al terminar de despachar, salgo a recorrer el pueblo y me paro en una

    de las casas de bloque donde la puerta est tan abierta como la disposicin

    de la mujer que aguarda dentro, sentada en el piso limpio. Rubia Asobarei,

    una abuela que saluda con su amplia sonrisa de un solo diente. Tiene 65

    aos y pasa sus das ensimismada en las estrellas de bejuco que teje

  • formando sus cestas. Tiene 10 hijos, pero ninguno aprovecha su experiencia

    en la cestera. Slo dos pericos la acompaan.

    Le pido que me ensee y me orden mirar. Le comento que me duele la

    cabeza y con las mismas semillas de achote con las que colorea las fibras de

    sus canastas, pinta una algaraba roja en toda mi cara y ruega a Sabaceba

    que me alivie. En bar perfecto y muchas seas, se seala los ojos, la

    cabellera despeinada, la palma de sus manos y se toca el pecho. Llamo a

    una nieta, Mara Yanet, experta en traducir el bar de los viejos, y me

    transmite: Primero se aprende viendo. Luego, con la cabeza y despus con

    las manos, haciendo. Por ltimo, con el corazn. Si te gusta, lo haces con el

    corazn.

    Cae la noche y le informo a Rubia que regresar al otro da para verla

    por ltima vez y parto a casa de Hctor.

    Al maana siguiente, me levanto a las 6:00 para pasar por los

    comedores y despedirme. Las muchachas que el primer da se negaron a

    acompaarme, preguntan: Cundo vuelves?.

    De ltima dejo a Rubia, a quien aparto para preguntarle el secreto de la

    subsistencia del bar: No molestamos a nadie. Recibimos con una sonrisa a

    los blancos y mestizos a pesar de lo que nos han hecho por aos. No

    sentimos odio. Al traducir, Mara Yanet me mira y la miramos a ella.

    Rompemos el silencio con carcajadas que espantan a los pericos y Rubia

    susurra: Estamos hechos de resistencia.

    Referencia:

    Panorama, En la piel de En la casa de los bar. Disponible en:

    http://panorama.com.ve/portal/app/push/noticia101420.php

  • CONCLUSIN

    inalmente, estas civilizaciones representaron las ms grandes

    y perfectas culturas Precolombinas, que aunque no pudieron

    impedir el avance de los conquistadores espaoles, lograron

    legarnos, una impresionante arquitectura, adems de sus estructuras

    sociales, polticas y culturales. Sus avances los llevaron a formar unas

    civilizaciones, que hasta el da de hoy, son de reconocida relevancia y valor

    histrico.

    Tambin, son sumamente importantes los aportes que nos dieron y

    nos siguen dando nuestros pueblos indgenas al territorio venezolano

    debido a sus necesidades, ya que ellos iniciaron por lo que hoy subsiste el

    pas; adems lo que nos identifica como nacin, desde su rica cultura y

    costumbres hasta el comercio, que fue el comienzo del desarrollo

    econmico de Venezuela y poco a poco en los aos fue avanzando hasta

    nuestro presente.

    Asimismo, podemos tomar como ejemplo a Los Bar, un pueblo

    indgena ubicado en el Estado Zulia, quienes aun preservan su idioma,

    denominado chibcha, disponen de una religin monotesta, son agricultores

    y ganaderos y aunque al pasar el tiempo han reemplazado sus utensilios

    hechos a mano, por los que se encuentran en los abastos, gracias a que se

    han ido adaptando a la cultura occidental, hoy en da siguen creando cestas

    y esterillas.

    Sin embargo se puede decir que, la condicin de muchos pobladores

    Indgenas en Venezuela, es muy dramtica y, no cambiar en el corto tiempo.

    Sin embargo, al establecerse en la Constitucin de 1999, como ciudadanos

    con derechos, lograron por primera vez que los aborgenes lucharan por

    oportunidades que no tenan, tal vez por la supervivencia de un sistema

    social clasista, heredero de la poca colonial, podrn mejorar su condicin y

    se puede augurar un futuro menos hostil.

    F

  • Cuando vinieron.

    Ellos tenan la Biblia

    y nosotros tenamos

    la tierra.

    Y nos dijeron cierren

    los ojos y recen.

    Cuando

    abrimos los ojos, ellos

    tenan la tierra y

    nosotros la

    Biblia.