Sufrimiento y retribuci³n La teatralidad pol­tica de El ... Sufrimiento y retribuci³n La teatralidad

  • View
    215

  • Download
    0

Embed Size (px)

Text of Sufrimiento y retribuci³n La teatralidad pol­tica de El ... Sufrimiento y retribuci³n...

  • Sufrimiento y retribucin La teatralidad poltica de El tungstenode Csar Vallejo

    Matthew Bush

    MLN, Volume 125, Number 2, March 2010 (Hispanic Issue), pp.369-390 (Article)

    Published by The Johns Hopkins University PressDOI: 10.1353/mln.0.0249

    For additional information about this article

    Access Provided by Lehigh University at 05/11/11 9:58PM GMT

    http://muse.jhu.edu/journals/mln/summary/v125/125.2.bush.html

    http://muse.jhu.edu/journals/mln/summary/v125/125.2.bush.html
  • MLN 125 (2010): 369390 2010 by The Johns Hopkins University Press

    Sufrimiento y retribucin: La teatralidad poltica de

    El tungsteno de Csar Vallejo

    Matthew Bush

    La fotografa Vctor Mendvil y el gigante de Paruro (1925) del fotgrafo Martn Chambi Jimnez (18911973) le presenta al espectador una imagen de ndole, a la vez, concreta y paradjica.1 Por un lado, el abismo social que separa a los dos sujetos fotografiados es evidente: el joven, cuyo frac denotara elegancia y un elevado estatus social, est visible-mente disociado del annimo gigante cuya indumentaria tradicional, poblada de huecos ocasionados quizs por su labor, pone de relieve su pertenencia a la comunidad indgena. Por otro lado, la foto deses-tabiliza la jerarqua social codificada en la vestimenta ya que, adems de documentar la imponencia fsica del gigante, el gesto paternal del sujeto indgena que pone su brazo sobre el hombro del joven resaltara la proteccin que imparte y el acatamiento que espera un mayor. La posicin subordinada del joven se hace patente en la mirada perpleja con la que observa al gigante. Esta mirada enigmtica parece oscilar entre varias emociones: miedo, respeto, incomodidad y confusin. En ltima instancia, la ambigedad de la mirada del joven no puede sino denotar asombro ante el sujeto indgena que, en el contexto de esta fotografa, simblicamente representa una amenaza al orden jerrquico mantenido en los estratos sociales de seores e indios.2

    1 Le agradezco al Profesor Ricardo Viera, director y curador de las galeras de arte de Lehigh University, por haberme facilitado el uso de esta imagen.

    2 Esta fotografa de Chambi tambin juega, auto-conscientemente, con el concepto de asombro y posicin social, ya que Vctor Mendvil fue, como apuntan Esperanza

  • 370 MATTHEW BUSH

    Figure 1. Martn Chambis Victor Mendivil y El Gigante de Paruro, Cusco, 1925 (reproduced with permission by Lehigh University Art Galleries).

  • 371M L N

    Lpez Parada y Amanda Hopkinson (ver bibliografa), el ayudante del fotgrafo. En este sentido, el estatus social representado en Mendvil y su mirada asombrada en esta foto posada pueden ser ledos como construcciones artsticas del asombro (en vez de la documentacin fotogrfica de una reaccin autntica). Esto trazara un paralelo entre esta obra de Chambi y la de Vallejoen relacin con la mirada del artista ante la posibilidad de una revolucin indgenaque comento a continuacin.

    3 Para un estudio de la compleja relacin entre el intelectual y el indgena y sus respectivos acercamientos a la modernidad, ver The Andes Imagined: Indigenismo, Society, and Modernity de Jorge Coronado.

    4 Hay cierta anacrona en la referencia a la esttica realista socialista de la novela de Vallejo, ya que los patrones oficiales de este imperativo artstico no fueron propuestos hasta 1934 en el Congreso de Escritores Soviticos. Pese a ello, la novela calza con el proyecto del realismo socialista comentado por Terry Eagleton cuando escribe que the doctrine taught that it was the writers duty to provide a truthful, historico-concrete portrayal of reality in its revolutionary development, taking into account the prob-lem of ideological transformation and the education of the workers in the spirit of socialism (36).

    El asombro, en sus vertientes positivas y negativas, ante la figura del indgena es un aspecto clave del indigenismo peruano de las primeras dcadas del siglo XX, lo cual se observa en obras de autores como Luis Valcrcel, Ventura Garca Caldern, Jos Carlos Maritegui y Enri-que Lpez Albjar. Desde luego, para estos autores y muchos otros, la distancia entre las culturas mestiza e indgena constitua tanto un obstculo social como una posibilidad de imaginar y escribir sobre el otro nacional.3 El caso de Csar Vallejo (18921938) como autor indi-genista no es, pues, una excepcin, aunque se tendra que notar que el contacto directo que Vallejo tuvo con la realidad rural sirvi para fomentar la agenda social de sus obras narrativas y teatrales. Segn ha notado Jean Franco, la experiencia de Vallejo como funcionario en las minas de Tambores y Quiruvilca y luego en la hacienda azucarera Roma del Valle Chicama expuso al autor a las injusticias que sufra la poblacin campesina (46). Vallejo se valdra de estas experiencias laborales como fuente para la novela El tungsteno (1931), la cual pre-senta una confluencia de la agenda indigenista con el proyecto de una literatura socialista revolucionaria.

    El tungsteno, inicialmente publicado en la coleccin de La novela proletaria de la Editorial Cnit, cabe dentro de la amplia categora de la novela social, dada la esttica realista socialista que gobierna la narracin.4 Para comunicar el mensaje socio-poltico de la novela, Vallejo narra una serie de injusticias que incluyen violaciones, labor forzada y asesinatos. Esto pone en evidencia la degradacin fsica y moral sufrida a manos de una corporacin estadounidense deno-minada el Mining Society por los pobladores de dos pequeas

  • 372 MATTHEW BUSH

    5 Acerca de la calidad teatral de El tungsteno, vale la pena recordar que porciones de la novela fueron adaptadas por Vallejo para su farsa titulada Colacho hermanos, lo que sugiere una conexin entre la concepcin esttica que rige las dos obras.

    comunidades, Quivilca y Colca, representadas como constituyentes del departamento de Cuzco. Como se aprecia en la representacin de la corrupcin moral y el ejercicio excesivo de violencia, El tungsteno depende de una formulacin polarizada del bien y el mal para definir dos extremos de conflicto social.

    De acuerdo con esta categorizacin binaria de la discordancia social, lo que aqu propongo es una lectura del mensaje poltico del texto enmarcada por los lmites de la narracin melodramtica. Siguiendo los anlisis de Jess Martn-Barbero en De los medios a las mediaciones: Comunicacin, cultura y hegemona y Nina Gerassi-Navarro en Pirate Novels: Fictions of Nation Building in Spanish America, leo El tungsteno no como un melodrama en el sentido clsico del gnero, sino como una narracin que depende de un substrato teatral (Gerassi-Navarro 150) para manifestar los atributos positivos y negativos inscritos en los protagonistas y antagonistas del conflicto tico-poltico representado en el texto.5 La exageracin lxica de la narracin y la gesticulacin emocional de los personajes contribuyen a que cada accin narrada cobre un aspecto enftico y tronante. De esta forma, se pretende que la narracin del conflicto manifieste inequvocamente la calidad moral de los personajes y, por ende, su posicin polarizada en el enfrentamiento social de la novela.

    Tal enfrentamiento de perspectivas funciona como una caracte-rstica estructural bsica del melodrama ya que, segn Peter Brooks, melodrama starts from and expresses the anxiety brought by a frightening new world in which the traditional patterns of moral order no longer provide the necessary social glue. It plays out the force of that anxiety with the apparent triumph of villainy, and it dissipates it with the eventual victory of virtue (20). De hecho, en El tungsteno, el posicionamiento de los personajes est formulado para que pueda haber un reconocimiento de la virtud cuando sta es atacada por la vileza, organizndose as una economa de sufrimiento y retribucin. De esta manera, se narra la persecucin infligida sobre los personajes buenos y el abuso de poder de los personajes malos del texto como si estos conflictos emotivos fueran un reflejo de la dialctica entre clases sociales. En este sentido, estos estamentos sociales son concebidos en la narracin en trminos de opresores malvados y oprimidos inocen-

  • 373M L N

    tes; estos ltimos intentarn buscar una retribucin a sus pesares por medio de una rebelin en la parte final del texto.

    Sin embargo, en este trnsito de la emocin a la reflexin social, el lector percibe una confusin entre las preocupaciones individuales y las colectivas; esta confusin hace que las quejas particulares de los personajes (junto con la agenda indigenista del texto) queden forzosamente sometidas al proyecto de la novela proletaria. En este sentido, los excesos emotivos de la narracin melodramtica, en lugar de hacer ms inteligible la discordancia social, problematizan la cohe-rencia poltica que la novela intentara ensayar, en la medida en que no se logra una equivalencia plena entre las motivaciones emocionales de los personajes y el proyecto poltico de la novela, complicndose as lo que debera ser el final feliz del texto. Por ende, El tungsteno, en ltima instancia, deja al descubierto el vaco alrededor del cual gira el proyecto poltico hegemnico de la novela, el cual pretende consolidar una multitud de preocupaciones y de actores sociales bajo un nico bloque ideolgico.

    Al considerar esta narracin vallejiana, hay que notar que son justamente la hiprbole y el esquematismo los que han contribuido a que, en general, la crtica literaria haya juzgado que El tungsteno (junto con las obras teatrales) es inferior a la obra potica del autor (Franco 158, Gutirrez Girardot 143, Podest 17). Pese a ello, vale la pena remarcar que la representacin simplificada que se encuentra en El tungsteno calza con lo que Vallejo postulaba como la esttica del arte revolucionario. En el pstumamente publicado El arte y la revolucinescrito en 1931 (Gonz