Teodicea - Gottfried Wilhelm Leibniz

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Teodicea - Gottfried Wilhelm Leibniz

Text of Teodicea - Gottfried Wilhelm Leibniz

  • ndiceCubiertaTeodicea

    Introduccin y criterios de edicinPrefacioDiscurso sobre la conformidad de la fe con la raznEnsayos sobre la bondad de dios, la libertad del hombre, y el origen del mal Primera parte Segunda parte Tercera parte

    ndice de ilustracionesNotasCrditos

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  • Leibniz

    Teodicea

    CLSICOS RECUPERADOSEdiciones de la Isla de Siltol

    Sevilla 2012

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  • Teodicea

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  • Introduccin y criterios de edicin

    El lector tiene en sus manos una obra controvertida: los Ensayos de Teodicea (esdecir, sobre la justicia de Dios) del filsofo alemn Gottfried Wilhelm Leibniz, escritosoriginalmente en francs (Essais de Thodice sur la bont de Dieu, la libert delhomme et lorigine du mal) y publicados por vez primera en msterdam en 1710, deforma annima.

    La Teodicea es famosa por desarrollar el llamado sistema de la armonapreestablecida, esto es, la visin de Leibniz segn la cual vivimos en el mejor de losmundos posibles. Esta idea se presta con facilidad a la stira (destaca la ilustre de Voltaireen su Cndido, de 1759); sin embargo, todava hoy no es fcil refutar la compactaargumentacin de la Teodicea en sus propios trminos.

    Se ha considerado a Gottfried Wilhelm Leibniz (Leipzig, 1646 Hannover, 1716) elltimo gran pensador del Barroco que cultiv fructferamente disciplinas dispares: llev acabo contribuciones muy significativas en matemticas, metafsica y derecho, discurrien profundidad sobre teologa, filologa o historia y embelleci sus escritos (que alternanfluidamente el latn, el francs y el alemn) con continuas referencias a los autoresclsicos (antiguos y modernos). Al mismo tiempo desempe una intensa carreradiplomtica en una poca de graves conflictos europeos (en su niez se firm la Paz deWestfalia y en su vejez la Paz de Utrecht), estuvo asociado a poderosas figuras de lanobleza alemana y sent las bases de instituciones todava existentes como la Academiade las Ciencias de Berln.

    En materia de religin, Leibniz, de confesin evanglica, se afan por fomentar launidad entre las distintas confesiones protestantes, as como entre estas y el catolicismo,a la vez que dedicaba grandes esfuerzos a defender la ortodoxia cristiana oficial frente alas corrientes heterodoxas clandestinas (como antitrinitarios y socinianos) y frente a lasimplicaciones ateas de filosofas como las de Baruch Spinoza o Thomas Hobbes. LaTeodicea est escrita en primera instancia contra la filosofa escptica de Pierre Bayle,calvinista francs exiliado en Holanda y muerto cuatro aos antes (1706); de algn modola refutacin de Leibniz quiere ser tambin un homenaje pstumo.

    La cada en desgracia poltica propici que Leibniz muriera en el descrdito, seisaos despus de la primera publicacin de la Teodicea. Su epitafio se limita a un rtuloavaro: ossa Leibnitii (los huesos de Leibniz). Los ltimos aos del filsofo se habanvisto enturbiados por la agria polmica, no exenta de implicaciones polticas, quemantuvo con Isaac Newton por la prioridad sobre la invencin del clculo infinitesimal(ambos lo haban descubierto independientemente en su temprana juventud). Ms all deeste conflicto, que podra considerarse de pueril soberbia, separaban a ambos hombres,profundamente creyentes, hondas diferencias en la concepcin de Dios y del mundonatural.

    Leibniz era de estatura regular y agraciadas formas, corto de vista, de noble

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  • aspecto, fisonoma simptica, accesible en su trato, desinteresado; con la conciencia desu superioridad era un tanto receloso y su amor propio fcilmente se resenta, como seve en su correspondencia. Sin contraer matrimonio, vivi toda su vida consagrado a laciencia y al triunfo de la verdad. Patricio de Azcrate firma estas palabras en noviembrede 1877, en el prefacio a su traduccin de Leibniz (Obras de Leibnitz, puestas en lenguacastellana por Patricio de Azcrate, Madrid, Casa Editorial de Medina [1878], tomo I,p. vii).

    El leons Patricio de Azcrate Corral (1800-1886) desempe un importante papelen la difusin de la filosofa en lengua castellana (a l se deben las primeras traduccionesal espaol de Platn y Aristteles, aunque a partir de lenguas modernas); fue tambin elprimero de una notable saga familiar de polticos liberales. Su traduccin de 1878 de unaseleccin de obras de Leibniz en cinco tomos (la Teodicea est en el quinto) es la primerapublicada en castellano; todava se usa ampliamente, aunque demasiadas veces se omiteel nombre del traductor. No conocemos otra traduccin publicada hasta la fecha de laTeodicea de Leibniz, salvo la de Eduardo Ovejero y Maury (Madrid, Aguilar, 1928?).

    Para la presente edicin de la traduccin histrica de Azcrate hemos cotejado eloriginal francs de Leibniz en la edicin de C. I. Gerhardt (Berln, Weidmann, 1885;reimp. Hildesheim, Olms, 1961) y en la muy til edicin anotada de J. Brunschwig(Pars, Garnier-Flammarion, 1969).

    Hemos normalizado la puntuacin, la ortografa y la acentuacin de la traduccin de1878, pero hemos respetado las peculiaridades lingsticas del traductor, incluso susfrecuentes lesmos y sus ocasionales lasmos y losmos; los casos ms llamativos seencuentran sealados en nota. Corregimos las erratas sin ms, salvo cuando se trata deproblemas sintcticos, que se sealan en nota. Asimismo corregimos sin ms lasocasionales erratas u omisiones en las referencias numricas de citas.

    Presentamos los nombres propios en su versin ms corriente en castellano actual(Spinoza y no Espinosa, Kepler y no Keplero, Augsburgo y no Augsbourg, etctera). Sinembargo, hemos optado por respetar el hbito de Azcrate, ya en desuso, de traducir losnombres de pila (Toms Hobbes, Juan Locke). Del mismo modo mantenemos la versinlatinizada tal cual de los nombres de autores de los siglos XV-XVII, cuando tanto Leibnizcomo Azcrate los presentan de ese modo (Vorstius y no Vorst, Usserius y no Usher,etctera), y optamos por la castellanizacin solo cuando la prefiere Azcrate (porejemplo, Grocio en vez de Grotius, o Lipsio en vez de Lipsius, pero Coelius SecundusCurio y no Celio Segundo Curin).

    Azcrate incorpora en su traduccin, como l mismo informa, las notas de la edicinde Paul Janet (Pars, de Lagrange, 1866), la ms reciente de la que poda servirse; lmismo aade ocasionalmente algunas. Estas notas se cien en su mayora a aportar datosbiogrficos y bibliogrficos sobre la legin de autores antiguos, medievales y modernos alos que continuamente remite el erudito discurso de Leibniz. Tanto su forma como sucontenido responden a las exigencias del siglo XIX ms que a las del nuestro. En nuestraedicin las presentamos con los mismos criterios que la traduccin; van indicadas con lassiglas PJ si pertenecen a Paul Janet, y PA si pertenecen a Patricio de Azcrate.

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  • Jorge Luis Borges se refera a la Teodicea (2, 124) cuando evocaba aquellaparbola de Leibniz en la que se proponan dos bibliotecas: una de cien librosdistintos, de distinto valor, otra de cien libros iguales todos perfectos, y aada que essignificativo que la ltima conste de cien Eneidas (Biblioteca personal, Publio VirgilioMarn: la Eneida). Leibniz embellece su discurso con un rico florilegio de poetasgriegos y latinos. Nuestras propias notas al texto (sealadas con las siglas PTP) seconcentran sobre todo en la identificacin de dichas citas, no siempre a mano en lasediciones al uso, as como en su traduccin. En la mayor parte de los casos nos servimosde traducciones publicadas que indicamos en cada nota, aunque las presentamosadaptadas en las ocasiones en las que el texto referido por Leibniz, que cita de memoria,difiere ligeramente del original.

    Pablo Toribio PrezMadrid, febrero de 2012

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  • Thomas Cole, La expulsin del Jardn del Edn, 1828.[ Volver al ndice de ilustraciones]

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  • Prefacio [1]

    Se ha visto en todos los tiempos que la generalidad de los hombres se fija conpreferencia en las frmulas; la piedad slida, es decir, la luz y la virtud, jams han sidopatrimonio del mayor nmero. No hay que extraarlo, porque esta tendencia cuadra a ladebilidad humana: nos impresiona lo exterior, y lo interno exige una discusin de quemuy pocos son capaces. Como la verdadera piedad consiste en los sentimientos y en laprctica, las frmulas de la devocin la imitan, y as son de dos clases: las unas afectan alas ceremonias de la prctica y las otras a los formularios de la creencia. Las ceremoniasse parecen a las acciones virtuosas, y los formularios son como sombras de la verdad,que se aproximan ms o menos a la luz verdadera. Todas estas frmulas seransaludables si los que las han inventado las hubieran hecho propias para mantener yexpresar lo que con ellas se trata de imitar, es decir, si las ceremonias religiosas, ladisciplina eclesistica, las reglas de las comunidades, las leyes humanas fueran siemprecomo un valladar puesto a la ley divina, para alejarnos de los alicientes del vicio,acostumbrarnos al bien y hacer que nos sea familiar la virtud. Este fue el objeto deMoiss y de otros buenos legisladores, de los sabios creadores de las rdenes religiosas y,sobre todo, de Jesucristo, divino fundador de la religin ms pura y ms esplendorosa.Lo mismo sucede con los formularios de las creencias: seran pasaderos si en ellos soloapareciera lo que es conforme a la saludable verdad, aun cuando no contuvieran toda laverdad de que se trata. Pero las ms veces sucede que la devocin queda sofocada porlas formas, y la luz divina, oscurecida por las opiniones de los hombres.

    Los paganos, que llenaban la tierra antes del establecimiento del cristianismo, solotenan una especie de frmulas; tenan en su culto ceremonias, pero no conocanartculos de fe, ni jams pensaron en reducir a formularios su teologa dogmtica; nosaban si sus dioses eran verdaderas personas o smbolos de poderes naturales, como elsol, los planetas o los elementos. Sus misterios no consistan en dogmas difciles, sino enciertas prcticas secretas a las que los profanos, es deci