Un Loro Para El Parroco-gerald Durrell

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    16-Jan-2016

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Relato corto de humor sobre un loro muy mal hablado.

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  • Un loro para el prroco

    Lleg corriendo por el andn, con un elegante traje de tweed azul y una boina escocesa tambinazul gracias a la cual sus ojos de color azul ultramar parecan el doble de grandes.

    Cario, aqu estoy. Soy yo, Ursula exclam mientras zigzagueaba como un jugador de rugbyentre la gente, las maletas y los mozos.

    Se lanz a mis brazos, plant sus deliciosos labios en los mos y se puso a hacer el zumbido quesiempre emita cuando se unan nuestras bocas. Todos los hombres del andn me contemplaronenvidiosos y todas las mujeres contemplaron a Ursula con odio por ser tan radiante y tan guapa.

    Cario dijo por fin, apartando la boca, te he echado de menos terriblemente.Pero si nos vimos por ltima vez anteayer protest, tratando de desengancharme de su frreo

    abrazo.S, pero, cario, ayer result largusimo dijo, y volvi a besarme. Ay, cario, estar

    contigo en Londres en primavera. Es fabuloso dijo.Dnde est tu equipaje? pregunt.Lo trae ese mozo respondi, sealando andn abajo, donde un mozo viejsimo pugnaba con

    cuatro grandes maletas, una sombrerera y una enorme jaula de latn que contena un loro gris.Para qu diablo has trado un loro? pregunt, complemente alarmado.Cario, se llama Moiss y habla muy bien, aunque dice muchos tacos. Se lo he comprado a un

    marinero, de forma que supongo que se los ense l. Ya sabes lo groseros que son los marineros,cuando no son capitanes o almirantes. Estoy segura de que Nelson nunca deca tacos. O sea que quizdijera maldita sea o algo as cuando perdi el brazo y el ojo, pero creo que eso es lgico, no teparece?

    Como de costumbre al entrar en contacto con mi novia favorita, empec a notar que se ibaapoderando de m una sensacin de irrealidad.

    Pero para qu quieres un loro? En el hotel no lo puedes tener.No seas tonto, cario, en el Claridges te dejan tener cualquier cosa. Es un regalo para el

    reverendo Penge, que est muy enfermo, el pobre.Me ech a temblar. Evidentemente, era otra de esas obras de caridad de Ursula que siempre

    acababan en desastre, y yo me encontraba metido en ella. Dej el tema del loro aparte por unmomento y contempl su montaa de maletas y la sombrerera.

    De verdad necesitas todo ese equipaje? pregunt. O proyectas quedarte en Londres parasiempre?

    No seas tonto, cario, eso es slo para tres das, y saba que queras verme guapa contest. Pero si apenas he trado nada, slo lo mnimo esencial. Despus de todo, no querrs que andepor ah desnuda, verdad?

    Me niego a responder a esa pregunta por temor a incriminarme respond.Llegamos a la parada de taxis, el equipaje fue a su lugar y Moiss, en su jaula, fue instalado en el

    asiento de atrs. Al hacerlo, el mozo tuvo la imprudencia de decir lorito bonito a Moiss, que, con

  • una claridad de diccin que raras veces he odo en un loro, dijo al mozo dnde poda irse y lo quepoda hacer cuando llegase all, sugerencias, ambas, geogrfica y biolgicamente imposibles.

    Crees que es prudente regalar este loro a un reverendo en mal estado de salud? pregunt ami hermosa compaera mientras el taxi se pona en marcha hacia el Claridges.

    Ursula volvi su magntica mirada azul llena de asombro hacia m.Pues claro dijo, no ves que habla?Bueno, ya s que habla observ. Lo que me preocupa es lo que dice.Como si le hubiera dado una entrada, Moiss abri el pico y volvi a hablar:Ay Charlie mo, ay, otra vez, Charlie mo. Ay, cmo me gustan los achuchones. Je, je, je, nada

    como un buen achuchn.Ya ves a qu me refiero seal. Crees que este gesto amable que vas a tener es prudente?Bueno, tendr que contarte lo del pobre reverendo Penge dijo Ursula. Era el prroco de

    Portel-cum-Hardy, un pueblecito cerca de donde vivimos, y se meti en un lo terrible con el coro.Era un coro mixto o slo de muchachos? pregunt.No, no, eran slo muchachos me respondi. Bueno, quiero decir que nadie se hubiera

    preocupado si hubiera sido slo un muchachito del coro, pero naturalmente, cuando fue todo el coro,los del pueblo se enfadaron mucho. Como ellos dijeron, y creo que con toda la razn, hay lmitespara todo.

    Cuntos miembros tena el coro?Bueno, creo que unos diez, pero no estoy segura dijo ella. Pero a m me pareci que el

    prroco era un hombre muy agradable y que no deberan haberlo expulsado de la Iglesia.Fue eso lo que pas? pregunt, fascinado.S me respondi un poco insegura, o quiz, como la Iglesia es tan pura, lo que hicieron fue

    impulsarlo. No estoy segura. En todo caso, el pobrecito vive ahora en una habitacin junto a KingsRoad y me escribi una carta de lo ms triste, contndome lo enfermo que estaba y que no tena nadiecon quin hablar, y por eso le compr un loro.

    Es evidente dijo resignado. Qu mejor regalo para un prroco impulsado que un loro quedice tacos?

    Era lo nico dijo Ursula. Despus de todo, no le poda llevar un nio del coro, verdad?Ten sentido comn, cario.

    Suspir.Por qu vas al Claridges y no a mi hotel? pregunt.No me gusta tu hotel, cario. Uno de los camareros huele a aceite de hgado de bacalao, y

    adems pap siempre va al Claridges, es como el bar de la esquina respondi.Moiss encresp las plumas y nos obsequi:Bjate las bragas, bjate las bragas, vamos a echar un vistazo dijo.No crees que quiz hubiera sido preferible un nio del coro pequeo y poco hablador?

    pregunt.No digas bobadas, cario. En todo caso, aunque fuera poco hablador, podra ir a la crcel.Si quin fuera poco hablador? pregunt estupefacto.

  • El nio del coro. Es lo que se llama abuso de mineros me respondi. Aunque nunca hecomprendido qu tienen que ver los mineros con los nios del coro, porque los nios del coro sonnios del coro y los mineros lo que hacen es sacar carbn de la mina.

    Como de costumbre en cualquier conversacin con Ursula, me qued en tal estado de confusinque me pareci mejor dejar todo el tema y volver a empezar.

    Cundo vamos a deshacernos de Moiss? pregunt.Moiss sabe dijo Moiss. Moiss sabe, je, je, je, qutate los pantalones, buen muchacho.Maana por la maana. Pensaba llevrselo a primera hora me respondi ella.A Moiss le gusta el cachondeo seal Moiss.Sigo pensando que con la obsesin sexual que tiene este loro, no es un regalo prudente dije

    . Podras hacer que el reverendo Penge acudiera corriendo a la Catedral de San Pablo en busca dems nios de coro, incitado por la licenciosidad de Moiss.

    Que te ondulen dijo Moiss, contemplndome con ojos resplandecientes.Cario, el reverendo Penge no puede irse corriendo a ninguna parte explic paciente Ursula

    , porque es muy viejo y est muy dbil. No puede ponerse a perseguir a nios de coro. No podracorrer tan rpido como ellos. Tendran que llevrselos. Claro que no quiero decir que una quierahacer eso, pero ya me entiendes.

    S dije. Lo nico que me sorprende es que no le hayas regalado un perro pastor.Un perro pastor! exclam sorprendida. Para qu?Para reunir a los nios de coro expliqu. Ursula me mir con severidad.Sabes, cario, hay veces en que no parece que te tomes la vida muy en serio.Contempl sus cuatro maletas, su sombrerera y Moiss en su jaula, y despus la mir hasta el

    fondo de sus hermosos ojos.Lo siento dije contrito. En el futuro tratar de ser menos frvolo.Estupendo, cario respondi. Si lo intentas, te puedes tomar la vida tan en serio como yo.Har todo lo posible dije.Me cogi del brazo y me dio un breve beso.Cario, va a ser divino dijo soadora. Tres das en Londres contigo va a ser de lo ms

    guay.A Moiss le gusta meter mano dijo Moiss.Cario, ya entiendo lo que dices coment Ursula pensativa. S que parece muy

    obsesionado con las cuestiones corporales.No te preocupes dije. Supongo que lo mismo le ocurra al reverendo Penge. Estoy seguro

    de que se llevarn esplndidamente.Sabes, siempre me tranquilizas coment, apretndose contra m y contemplndome con

    aquellos ojos enormes. Siempre que siento dudas acerca de algo me digo: Qu habra hechoGerry?.

    Y despus haces lo contrario seal.No, cario, no seas modesto dijo. Todo lo que hago se basa en tus consejos.Considerando que Ursula dejaba tras de s, en sus esfuerzos por ayudar a la gente, ms

  • escabechinas que un dinosaurio en una tienda de porcelana, aquello no resultaba un gran elogio.De hecho sigui diciendo, hubo un momento en que pens seriamente en enamorarme de

    ti, pero al final decid no hacerlo.Santo cielo! exclam. Cundo se me concedi esa gracia?Bueno, fue hace un tiempo, en la playa, bajo el muelle, cuando estbamos nadando y dijiste que

    tena un culo como un botijo respondi. Me doli mucho.Lo siento si her tus sentimientos, hija ma, pero ya sabes que todos los buenos pintores

    pintaron cntaros y cermica y les salan muy bonitos.Qu clase de pintores? pregunt suspicaz.Bueno, algunos de los ms famosos dije, deseando no haber planteado el tema.O sea, como Boticelli? pregunt.S respond, pintaba los culos ms bonitos del mundo y por eso lo llamaron as, y el tuyo

    le habra cautivado.De verdad, cario? Qu maravilloso. Resulta muy agradable saber que hay un hombre en el

    mundo a quien le gusta el culo de una dijo. Ahora que lo pienso, no es frecuente que le adulen auna por su culo. Supongo que es porque siempre lo tiene una debajo. Es por eso del pudor. Supongoque por eso dicen esa frase de que no hay que confundir el culo con las tmporas, porque si tiene unaun culo como una tmpora no le apetece enserselo a cualquier mindundi.

    Es un dicho muy antiguo dije resignado.En una ocasin haba pensado en comprarle un diccionario a Ursula, pero desech la idea cuando

    averig que desconoca la ortografa.Cuando llegamos al Claridges nos abri la puerta rpidamente el portero inmaculadamente

    enchisterado, que meti un dedo enguantado de blanco en la arandela de la jaula y la levant. Deinmediato result evidente que Moiss haba estado disfrutando con el viaje en taxi y no le gustabanada que se lo interrumpieran. El portero levant la jaula para ver mejor al pjaro y estaba a puntode decir lorito bonito con una sonrisa cuando Moiss lo mir con sus ojos brillantes y dijo con unamalevolencia asesina: Hijo bastardo de una puta nacida en el arroyo!. Pronunci aquellaspalabras con tal odio y claridad que el portero se ech atrs de un salto, como si hubiera pisado losdientes de un rastrillo.

    Ursula sali del taxi con la velocidad y la agilidad de una anguila.Es muy amable que lleve usted a Moiss sonri, proyectando veinticinco mil vatios de su

    personalidad sobre el portero. Es un loro, ya sabe, y sabe hablar muy bien. Por desgracia, tieneproblemas con la vista: se trata de una enfermedad de los loros que se llama loritis y lo traemos aHarley Street para que le examinen la vista; se pasa el tiempo confundiendo a una gente con otra.Debe de haberle confundido a usted con alguien que no le gusta. Estar perfectamente cuando lehayan puesto unas gafas nuevas.

    A Moiss le gustan las rajas seal Moiss en tono amable.Ante aquella extraa situacin, para la que no le haban preparado sus estudios, el portero

    pareca estupefacto.Desea la seora que se le lleve esta ave habladora a su habitacin? pregunt por fin.

  • S, por favor dijo Ursula, y todo este equipaje. Es usted muy amable. Se dio la vuelta ymeti la cabeza en el taxi.

    Se me olvid traer la maldita funda de la jaula dijo. Cuando se le pone, no dice ni unapalabra. Tendr que comprar otra. Adis, cario, hasta la hora de comer. A la una en punto en elDorchester. Te quiero cantidad.

    Me dio un beso y sigui al loro al Claridges. Ahora Moiss cantaba con buena y sonora voz debartono: Mara, qu pueta!, tiene una sola teta y pretende con eso criar al hijo. Y por ms que elpedorro se cuelgue del pitorro, el pobre est cada da ms canijo.

    Indiqu al taxista la direccin de mi hotel y me recost secndome la frente.Una seorita muy bien, jefe dijo el conductor. Bonita cara si me permite decirlo.Lo que tiene es mucho cuajo observ amargamente.El taxista ri.Y despus ese loro coment, es un cachondo. Casi me muero de risa. Eso s que es un

    loro pornogrfico, y no los dems.S, los dos juntos forman una pareja encantadora respond agriamente.S, seor dio el taxista, pero si yo tuviera que escoger as de golpe, escogera al loro.Por qu? pregunt, un tanto ofendido ante ese desprecio implcito de los encantos de

    Ursula.Bueno, digamos, jefe replic, que si el loro llega a ser demasiado siempre podra usted

    estrangularlo, pero la seorita, bueno, es demasiado guapa para estrangularla, no es verdad?S suspir, aunque ms de una vez se me ha ocurrido.Se ech a rer al tiempo que se detena junto a mi hotel y se dio la vuelta para sonrerme.Le tiene enganchado, jefe, si me permite decirlo. Es como un perro callejero que nos lleg a

    casa. Voy y le digo a mi mujer: Maldita la falta que nos hace un chucho, llvatelo a la perrera deBattersea, eso le digo. Pero la verdad, jefe, era tan simptico que no podamos soportar la idea deque lo liquidaran. As que todava lo tenemos. Es lo que pasa con las mujeres dijo filosficamente, que, una vez que te han enganchado, no puedes soportar la idea de verlas liquidadas, es un decir.Son tres libras, once chelines y seis peniques, jefe, por favor.

    Lo malo es coment yo al pagarle que no hay perrera de Battersea a la que enviarla.No, pero siempre tiene uno su propia casa dijo con una sonrisa. Buena suerte, jefe.Fui a mi habitacin y dej en la cama mi mejor traje y una camisa limpia, junto con una corbata

    ms bien llamativa que mi cuado me haba trado como regalo imprevisto de Lisboa; me asegurtambin de que no tena agujeros en los calcetines y de que llevaba los zapatos limpios.

    Llevar a Ursula a comer siempre resultaba una experiencia traumtica, de forma que deseabaasegurarme de no cometer ningn solecismo social. Con los de ella ya era suficiente.

    Llegu al Dorchester a la una en punto, y estaba ajustndome la corbata y esperando a que llegaraUrsula cuando se me acerc corriendo el maestresala, a quien conoca de otras ocasiones.

    Buenos das, Sebastian dije jovialmente.Buenos das, seor. La seora ya est a la mesa.Aquello me pareci ominoso. Ursula nunca era puntual, y no digamos llegar antes de la hora.

  • Sebastian me llev a una mesa para cuatro, pero no se vea a Ursula.Creo que es posible que la seora est en el tocador manifest Sebastian.Me sent, acerqu la silla y mis pies tropezaron con algo que emiti un eco metlico. Levant el

    mantel y, desde su jaula, Moiss me mir, hostil. Con dos palabras agudas me dijo lo que podahacer. Se me hel la sangre en las venas. Sebastian, con la mirada en el techo, trataba sin xito deocultar una sonrisa tras un men.

    Qu diablos es esto? pregunt.Creo que se trata de un ave perteneciente a la seora dijo Sebastian muy fino, miembro de

    la tribu de los loros, segn me dicen. La seora lleg con la jaula y pidi que la dejaran bajo lamesa. Segn se me ha informado se llama Moiss. Cuando lleg al vestbulo estaba, ejem, muylocuaz y, considerando su nombre, no empleaba un lenguaje precisamente bblico.

    No hace falta que me lo diga coment amargo. Cmo diablos lograron traerlo hasta aqusin que insultara a todos sus clientes?

    Con la ayuda de unas servilletas con que envolvimos la jaula respondi Sebastian. Laseora dijo que la oscuridad tena un efecto calmante y soporfero en el ave y cortaba su locuacidad,como parece ser cierto. Aparte de ese pequeo intercambio con usted no ha hecho ningunaobservacin desde que lo dejamos bajo la mesa.

    Pero por qu, en...