Click here to load reader

Despropósitos - Antología poética

  • View
    606

  • Download
    5

Embed Size (px)

Text of Despropósitos - Antología poética

  • 1. Despropsitos Poesa reunida

2. 2 3. 3 4. 4 5. INTRODUCCIN A ESTOS DESPROPSITOSHay que ser absolutamente posmoderno, que dice Antonio Portela, en referencia a unos versos de Rimbaud. Y no le falta razn. No por ello quiero encasillar en el movimiento posmoderno a toda esta gente que se ha prestado a ayudarnos a m y a Alejandro, pauprrimos degenerados. En absoluto. S quiero decir, a partir del verso, que esta antologa (no solo de poemas pero tremendamente potica) parece un gol a favor de la gran cantidad de voces nuevas que emergen, con distintos ecos del pasado. Echo la vista atrs, ya confeccionada esta coleccin de textos, y puedo ver la rebelde complejidad caligramtica en Lucio, la comunicacin de la conciencia tan propia de David Gonzlez en Alejandro, la tierna levedad de una nueva sentimentalidad en Paula o las noches en La Mandrgora de Miriam, que siempre acaban con un vaso vaco de ginebra. Tambin me encanta reconocer lo profundamente aferradas que se encuentran las ancestrales races de Roberto en el mundo urbano de Manhattan, lo vivos que estn an los primeros compases del rhythm & blues en Raquel o los pictricos claroscuros que impregnan los textos de Carolina.Estoy libre del pasado y juego con l: descanso con otras formas eternas. Otras formas eternas, como puede ser la luz bien focalizada sobre unos versos o una instantnea da igual de la Beln ms fugaz. Simultneo a cada hombre del presente, a todas las edades de la historia. Y es que Granada es la misma que la de la Alhambra, la misma que la de Albniz, la de Montero o la de Ana. La misma Granada, de cuerpo tangible. Puedo elegir mi tiempo. No as mi espacio. Nacho lo sabe muy bien. Los viejos hroes nos ensean que el paso del tiempo en la poesa est sujeto a la libre de eleccin, y que el poeta puede permitirse visitar otros inviernos. Yo y mis contemporneos hemos aprendido el olvido. Solo nos queda eso, aprender a despedirnos, aprender a echar de menos el sabor a abandono, como nos dice Dimas. ***No s por dnde empezar a agradeceros, maravillosos cabrones, vuestra implicacin en este proyecto tan novato, y a la vez tan aferrado a las ganas de escribirse. Desde el principio fue una alegra recibir todo tipo de textos, de unos y de otros, de Gijn a Granada, para un proyecto que pareca breve pero que ya cumple dos aos. Y an ms alegre se pone uno cuando descubre que la gente se acerca, algunos con cautela y otros con verdadero mpetu romntico, a este gnero que durante tantos aos ha sido el selectivo 5 6. de la especie lectora. Y para cada uno de ellos hay una voz diferente por las que puede decantarse.No slo debo agradeceros por vuestra complicidad, sino tambin la valenta. Valenta por atreveros a mostrarse desde una nueva sentimentalidad a un mundo tan gastado y trivial, con unas creaciones habladas de t a t con los clsicos. Para ello hemos querido contar con cuentos, poesas, narraciones lricas, fotopoemas... Tambin la msica es importante en esta nueva era. Y es que nunca fuimos tan libres.No s bien qu va a pasar con esta antologa en el maana. Quizs dentro de algunos aos sea algn archivo revelado en un antiguo disco duro a unos hijos que les ha dado por cotillear. O puede que algunos de de vosotros acabis en un puesto poltico importante, y decidis erradicar cualquier prueba que alguna vez mostrasteis librepensamiento. No lo tendr en cuenta. Os tengo en cuenta ahora. Tengo en cuenta el momento. Y mi momento es el resumen de todos los momentos del mundo. Pero por lo pronto, prometo compensaros con unas caas y una cena. Variada. Porque tambin hay que ser absolutamente posmoderno en eso. PABLO BEDIA SANJURJO Salamanca, febrero de 20146 7. An recuerdo la tarde que, con nueve aos, le pona mi voz a un poema de Rafael Alberti en la fiesta de fin de curso de mi escuela. Ella, mi maestra, fue la que cambi el curso de mi vida e hizo que yo me encontrase con la poesa, para m, la forma de decir lo que no tena valor a contar en otros espacios. An protejo mis primeros manuscritos, que se moran de vergenza cuando auguraban que alguien los iba a encontrar. Fue en el instituto, hace algn ao, cuando Pablo y yo decidimos desnudarnos en pblico, en ste sitio, en sta degeneracin del 93-. Hoy ya van dos aos de esto y once de aqul agosto de 2003, cuando mi madre y mi padre me regalaban Marinero en tierra, en vez de comprarme uno de esos cuadernillos de verano que anunciaban en la tele para que fueses una de persona correcta. No tengo palabras para agradecer el apoyo que nos dieron todas estas personas que participan en esta primera antologa, ni siquiera conozco en persona a la mitad, espero que pronto suceda el encuentro y que busquemos juntos la esencia de las cosas entre ginebra, cerveza y calor de los antros de alguna calle oscura. Pablo y yo seguiremos escribiendo, esperando nuevas incorporaciones que ya las tenemos-, buscando dignificar la poesa y hacerlo desde abajo, como dice Eduardo Galeano, para los nadie, para el pueblo, de donde nunca tuvo que salir. ALEJANDRO FERNNDEZ GARCA Gijn, febrero de 20147 8. 8 9. ALEJANDRO FERNNDEZ GARCAEl Franco (Asturias Espaa), 1993http://degeneraciondel93.blogspot.com9 10. ESCUCHAEstoy esperando el momento: la porcin de tiempo que me permita cargarme de valenta y equiparme con las mejores palabras de los manuales de oratoria.Sigo transitando, todos los das y todas las noches, la vereda que conduce hasta tu puerta. En el trayecto me arrepiento, pienso, medito y, al final, me avergenzo. Si ests ah, si estos ojos que me leen -desde arribason los tuyos, ven, avsame, juntos escribiremos la prxima poesa.10 11. VENECIATe engaas si es que piensas que Venecia est lejos. RODRIGO OLAYVenecia. Es Venecia tu cuerpo, es el retal, el trozo de mapa, la suave brisa de su aroma, las entrelazas curvas, los vertiginosos segundos. S, es Venecia tu cuerpo, un recorrido en gndola, una calle hmeda, una farola encendida por el da. Claramente es Venecia tu cuerpo, una pecera inundada de amor, un idilio rodeado de agua, una cristalina mirada y ningn stop: -el agua fluye nunca se estanca-.11 12. VRTIGOVrtigo son los abrazos, las despedidas en los apeaderos, los te quiero con adis y las seales que vienen tras el peligro. Vrtigo es tu mirada, cada vez ms borrosa, y el rastro que deja tu rebelde pelo. Vrtigo es la luna, y el mar visto desde la montaa. Vrtigo es tener este calor en enero, y echarte de menos cada vez que intento abrir los ojos y despertar de esto, a lo que algunos manuales llaman sueo. No es la cada, aunque sea libre, Vrtigo, sino el miedo y la dureza del suelo, y los tiempos muertos que, si no nos damos cuenta, acabarn siendo cadveres. Vrtigo son las vidas como versos y los poemas del da a da tatuados con la tinta de la realidad en las llanuras de mi cuerpo. Siento que el vrtigo, solamente, eres t.12 13. NO ME ESPERESEn este clido invierno que inunda de agosto los das de enero. En esta estacin de trenes donde, solamente, hay billetes de ida sin vuelta. En esta solitaria ciudad, donde ni siquiera hay castillos de arena en el aire y ellas solo caminan; no quiere volar ni soar. En este exilio, en esta galera del ltigo y del cuchillo, en esta crcel, en este cementerio de vivos, solamente digo y replico: piedad. A las ocho, no me esperes en el parque del olvido, ni debajo de ningn rbol. Hubiera querido contarte lo que no me atrev a decirte a la cara ni susurrarte al odo.Y si esta carta no llega a destino, y si mis letras se pierden y si el mensaje queda en al aire, espero,13 14. que aunque no hagas acuso de recibo, mandes un ramo de lirios a la calle del amor N 8, 5 B.A tu puerta llegar una carta certificada, como certifican el suicidio los que ya no tienen nada que perder.14 15. CONFESIONARIOPero el odio tambin me modifica a m mismo, y cuando quiero darme cuenta soy otro que no odia, que ama a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo, que lleva tu apellido, y tiene, igual que t, el cabello largo NGEL GONZLEZLlevo aos intentado descubrir el interior el corazn el tutano de la poesa. Para m son las maanas fras y las noches clidas, los paisajes que veo desde aqu, los besos, los abrazos, la mdula, la rtula, la tibia, el peron, los pechos, el culo, el pelo hmedo recin salido del mar, los aos, la esperanza, el tiempo, la inquietud Para m la poesa es lo mismo que para las beatas el confesionario...15 16. QUIXERAQuixera correr: engalar pol pico del llouxao, escougar, mirar, aprender. Quixera ver el meu tarrn, apalpar, sentir, querer.Quixera moyarme nel Porca pa qu'el prao m'enxugue, pa qu'el herba me quira; pa llevar, nos meus hosos, el humed y os recordos de condo os tempos eran miyores.Quixera chorar: que canten as mas penas delantre del mar vendo el vaivn del Cantbrico, el ir y el vir del augua que, al final, ta feita d'n feixe de gotas16 17. ANA ROSSI RODRGUEZ Crdoba (Espaa), 199317 18. ANTIGUA CICATRIZT me hablaste de la carga pesada Y qu poco me import sostenerla Sostenerte en mis hombros en el hueco de mi clavcula que slo saba gritar Wish you where here y no estuviste nunca aqu.Sonabas a Aute, a cuerdas rotas a trenes que estallaron por tu miedo a seguir a un cada da estamos ms cerca que ni t te creste.Marzo me trajo tu revolucin las maanas enredadas en los acordes de tu guitarra En aquella mana de hacerme la dormida Bajo tu piel Con julio llegaron los primeros miedos mi rase otra vez los cielos rojos que te empeaste en pintar y octubre convertido en un naufragio en el mar del norte del que jams regresamos. Me enseaste a manchar las sbanas a desmaquillarme con urgencia a gritar cada vez que te alejabas con la maleta y el pelo revuelto.Y lo acabamos atravesando todo tal como se esperaba cada kilmetro cada sinsentido Lleg el pez muerto nadando en la garganta que dej mis manos limpias vacas y a ti ms lejos que nunca.18 19. Ven, te ensear Granada, amor llena de ti. LUIS GARCA MONTEROCreer en esta ciudad es morderte la boca Memorizar el tatuaje de tu costado izquierdo Viviendo diecinueve atardece

Search related