Leibniz teodicea

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1. TEODICEA ENSAYOS SOBRE LA BONDAD DE DIOS, LA LIBERTAD DEL HOMBRE Y EL ORIGEN DEL MAL GODOFREDO G. LEIBNITZ 2. T E O D I C E A 3 PROLOGO Debe ser muy voluminosa la personalidad cientfica de Go-dofredo Guillermo, barn de Leibnitz, cuando sus con- temporneos se disputaron la suerte de tenerlo a su lado o de granjearse su amistad, y las diversas escuelas filosficas, posteriores al siglo XVIII, han intentado aproximarlo a su campo, ya que no encuadrarlo en l. Desde el positivismo hasta el escolasticismo, pasando por el racionalismo sistema y racionalismo doctrina y por el desmo, existe una puja en ese sentido. Sin ser individualista en el sentido egoltrico del vocablo, Leibnitz forma rancho aparte en la filosofa con- tempornea. Es cierto que sobre l han ejercido ms o me- nos influencia Platn y Aristteles, Descartes y Espinoza, Locke y Hobbes, Tomasio, Scherzer, Weigel, Beirsterfed, Mercator, Pascal, Cavaleri, Hughes y aun el mismo Pedro Bayle, pues aunque dedica toda su Teodicea a combatir al librepensador francs, no por eso dej de aprender de l muchas cosas. Pero el hecho de que hubiere bebido o se hubiere inspirado en tan numerosas y distintas fuentes, capa- ces de volver loco a un espritu menos firme y sagaz que l, 3. G O D O F R E D O G . L E I B N I T Z 4 no le impidi que a muchos de ellos volviese las espaldas y hasta combatiese certeramente, cuando no se hallaban acor- des con sus tendencias. De todos ellos tom lo que encontr ajustado a la verdad, como el sabio arquitecto que, despus de la demolicin de un palacio, va seleccionando los mate- riales adecuados para la monumental construccin que pro- yecta en substitucin de aqul. Esto no quiere decir, empero, que Leibnitz sea eclctico, aunque el serlo puede ser en oca- siones una gloria. El eclctico no tiene nada propio y adems se propone, ante todo, conciliar doctrinas diversas, pertene- cientes a distintos sistemas, con una idea preconcebida casi siempre de carcter religioso. En este sentido podemos con- siderar eclcticos a Justino y Atengoras, Agustn y Toms de Aquino; Avicebrn y Maimnides, quienes intentaron conciliar la filosofa, los cuatro primeros con los dogmas cristianos y los otros dos con el Judasmo. Leibnitz no se propuso en primer trmino conciliar en la formacin de sus teoras filosfico-cristianas, no obstante las gestiones conci- liatorias, ms polticas que cientficas, que llev a cabo en sus ltimos tiempos. Apenas salido de la escuela primaria, se encierra en la rica biblioteca de sus antepasados, hombres de ciencia y de leyes (de casta le viene al galgo ser rabilargo), y all se le despert el amor (ms propiamente el hambre) a las lenguas clsicas, a las Escrituras y a la filosofa; y sin otro maestro o gua que su portentoso ingenio (Guillermo fue en el estudio de todas las disciplinas autodidacto), pens, pens mucho, rumiando cuanto lea, dndole mil vueltas, pasando las ideas por la criba, asimilando o eliminando; y delineando primero, rellenando despus y adornando por ltimo, form 4. T E O D I C E A 5 un sistema propio de caractersticas intermedias, alejado, por tanto, de todo extremismo. Muy acertado anduvo aquel cl- rigo de Vich, cuando dijo de l: "No hay que buscar en sus obras a un discpulo de Descartes ni de otro filsofo cual- quiera; es original en todo. No puede tocar una cuestin sin emitir alguna idea nueva. Este es un hombre extraordinario en quien el genio rebosa, aun en sus teoras ms extraas." (J. Balmes, Hist. de la Filosofa, cap. LI). Entre todos los pensadores de todos los tiempos, nin- guno ejerci sobre Leibnitz mayor influencia que Platn. Lo dice l mismo a Locke, comparando su sistema con el de ste: "Le sien a plus de rapport a Aristote; et le mien, a Pla- tn." Un ligero examen de las doctrinas leibnitzianas nos convencer de ello. Aqullas coinciden substancialmente con las platonianas, aunque no de manera absoluta, pues aun con relacin a su pensador favorito es Guillermo siempre el mismo, a saber, el hombre independiente de toda tutela au- toritaria, si esa auto-ridad no es razonable. Por eso lo vemos a veces simpatizar con Aristteles y la Escolstica. Qu fue lo que en esas ocasiones le llev a la Escolstica? Su afecto a las ideas tradicionales acerca de Dios, de la religin, de la inmortalidad del alma, de la revelacin, de lo sobrenatural. Educado en un ambiente profundamente religioso y conse- cuente con las ideas que haba recibido de sus progenitores, fue Guillermo un fervoroso protestante, enamorado de la Confessio Augustana, presentada por los prncipes luteranos en la Dieta de Augsburgo (24 junio 1530). De su adhesin a lo religioso y sobrenatural dan sobrado testimonio sus es- critos, especialmente su Systema theologicum, su tratado en 5. G O D O F R E D O G . L E I B N I T Z 6 defensa de la Trinidad y la obra que estamos prologando, en la que el lector encontrar ampliamente desarrolladas las ideas siguientes: Existe perfecta armona entre la verdad y la fe, entre la razn y la revelacin, pues todas ellas proceden de Dios, son ddiva preciosa de la Divinidad a los hombres, y, por lo tanto, repugna la contradiccin entre ellas. Los ar- gumentos, dice, contra la doctrina revelada no son sino apa- rentes, se resbalan al chocar contra la firmeza y consistencia de lo revelado. Es preciso distinguir, aade, entre lo que supera a la razn y lo que es contrario a la razn. Los miste- rios superan, pero no contradicen a la razn. Por este moti- vo nos extraa que un autor de reconocida solvencia califique a Leibnitz de hombre "sin principios ni conviccio- nes religiosas", considerndolo por ello inepto para llevar a cabo la reconciliacin de las diversas ramas cristianas de que hablaremos ms adelante. Estamos conformes con el Padre Llorca, pues de l se trata (Manual de Historia Eclesistica, N 183), acerca de la ineptitud de Leibnitz para llevar a cabo dicha reconciliacin, pues fuera de una gracia tumbativa, como la que se dio a San Pablo, nadie en el mundo, sea quien fuere, ni un Francisco de Ass, ni un Agustn, tipos de bondad y de ciencia, respectivamente, hubiera coronado con el xito negociaciones de esa ndole, si han de ser sinceras, y no meramente polticas, como a veces ha ocurrido. Cmo renunciar a una religin que se ha profesado desde la niez de buena fe, para aceptar otra; cuyos dogmas difieren subs- tancialmente? Cun diferente es el concepto que de Leibnitz tiene Jaime Balmes! "Sean cuales fueren las dificultades a que estn sujetas las teoras de Leibnitz, procuraba el ilustre fil- 6. T E O D I C E A 7 sofo soltarlas concilindolas con la libertad de Dios y del hombre; no sera justo atribuirle consecuencias que l recha- zaba; en tal caso debe impugnarse la doctrina, pero respe- tando la intencin del autor. . . Versado en las ciencias sagradas hasta el punto de sostener una polmica con el mismo Bossuet. . ., absorbido continuamente en meditacio- nes filosficas y religiosas, buscaba la verdad con un ardor increble; siendo de notar que, nacido y educado en la reli- gin protestante, supo elevarse sobre las preocupaciones de sus correligionarios haciendo justicia al Cato-licsmo en casi todos sus puntos, y escribiendo su famoso Systema theologi- cum que pudiera hacernos dudar de que muriera protestan- te." (Historia de la Filosofa, cap. LI). Aunque su adhesin a lo sobrenatural le llev a veces a la Escolstica, difiere de las teoras de ella en numerosas cuestiones de importancia. Bus- c la conciliacin de lo sobrenatural con la razn por otros caminos de los que segua la Escolstica tomista. Esto expli- ca que en varios lugares de la Teodicea se lean frases como estas: "Luego que logr emanciparme de la trivial filosofa de la Escuela, me apliqu a los modernos y todava recuerdo que a los quince aos sola pasear sin compaa por un pe- queo bosque cercano a Leipzig, que llaman Rosental, y dis- cuta conmigo mismo si deba mantener o no las formas substanciales. La solucin mecanicista llev al cabo la victo- ria." Dice en otro lugar que le da lstima de los Escolsticos a causa de la teora de stos sobre las formas substanciales, y que se enredan muchas veces en sus sutilezas, y toman la paja de los trminos por el grano de las cosas. Conciben alguna nocin quimrica de la que se figuran sacar alguna 7. G O D O F R E D O G . L E I B N I T Z 8 utilidad, y procuran sostenerla valindose de argucias." No obstante, dice de Santo Toms "que acostumbra a marchar con pulso, y el sutil Escoto, al buscar ocasiones de contrade- cirle, obscurece muchas veces las cosas, en vez de aclararlas." Es muy ilustrativo el prrafo que dedica a la historia del pro- blema de la conciliacin de la razn y la fe. "La cuestin de la conformidad de la razn y de la fe ha sido siempre un problema. En la Iglesia primitiva los autores cristianos ms ilustres se amoldaron a los pensamientos de los platonianos, que era con los que ms simpatizaban y los que entonces estaban ms en boga. Poco a poco Aristteles fue reempla- zando a Platn y cuando comenz a desarrollarse el gusto por los sistemas y cuando la teologa misma se hizo ms sistemtica por virtud de las decisiones de los concilios gene- rales que suministraban formularios precisos y positivos, San Agustn, Cassiodoro y Boecio en Occidente, y San Juan Da- masceno en Oriente, contribuyeron en primer trmino a dar a la teologa forma cientfica, prescindiendo de Beda, Alcui- no, San Anselmo y algunos otros telogos versados en filo- sofa; hasta que vinieron por fin los escolsticos, y dando ocasin el ocio de los claustros a las especulaciones, auxilia- das por la filosofa de Aristteles traducida del rabe, acab por formarse un compuesto de teologa y filosofa, cuyas cuestiones procedan en su mayor parte del deseo de conci- liar la fe con la razn. Pero el xito no fue tan bueno como era de desear, porque la teologa estaba muy corrompida por lo calamitoso de los tiempos, por la ignorancia y la terquedad y porque la filosofa, adems de sus propios defectos, que eran muy grandes, se vea sobrecargada con los de la teolo- 8. T E O D I C E A 9 ga, l