PAPELUCHO DETECTIVE

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Subi este cuento pensado en las personas que les cuesta encontrar Libros. Cualquier cooperación que desee hacer, se los agradeceré. Banco Estado cuenta rut 15753919 mi mail es el s_alicia2008@hotmail.com

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  • 1. Papelucho detective MARCELA PAZhttp://www.librodot.com

2. Querida mam:1 .- No estoy perdido as que no se ponga nerviosa.2 .- Tampoco se enoje porque lo que pas pura fatalidad.3 .- Si tiene quinientos pesos puede venir buscarme a la polica de Renca. Si no lostiene vndale mi rifle al lechero, que lo quiere comprar.4.-Yo estoy tranquilamente detenido, pero no preso. Y le voy a explicar lo que pas porque a usted le habra pasado lomismo. Tambin pienso que si usted estuviera detenida, su mam laira a buscar, aunque le costara quinientos pesos. Usted dice que lamedia suela de un zapato vale quinientos pesos, as que no es muchaplata. El sargento Neri, que es amigo de la Domi, me prest papel y lpizpara que le escriba a usted y l mismo le va a llevar la carta esta noche. Hay bastante gente en este calabozo as que no da miedo. Todosestn durmiendo y roncando menos yo. Hay un ratn sin cola que le come elpan duro al Chirige, y aunque lo tiene en el bolsillo ni lo siente. A lo mejor usted ni se acuerda quin es el Chingue. Las cosas pasaron as: Esta maana, cuando usted sali, yo me fui a la puerta a esperarlaporque le iba a pedir permiso para algo que no me acuerdo. Y cuando laestaba esperando pas por ah el Chingue y nos pusimos a conversar. Seacuerda de ese amigo mo que viva en el fundo de la ta Rosarito? Ahoravive en Santiago, porque estaba durmiendo en un tren y cuando despert, eltren estaba en Santiago. Y resulta que l se haba encontrado en la calle unacosita de oro pero no sabamos ni para qu serva. Pero tal vez vala comoun milln de pesos. Y yo le dije que si la venda, l se poda comprar unamotoneta, pero l me dijo que si la llevaba a vender lo tomaban presoporque iban a pensar que se la haba robado. Y yo le dije que l era unpesimista y l me dijo que no entenda lo que era eso, pero que l sabamuchas cosas que yo no saba. Y as nos fuimos discutiendo y discutiendo y de repente lleg su microy l se subi. Y yo tambin me sent en el parachoques porque lo queraconvencer. Pero era tanta la bulla y el humo del motor que no haba caso.Y ni nos dimos cuenta cuando llegamos a la poblacin y nos bajamos. Entonces l me vendi la cosita de oro en cincuenta pesos y yo me laech al bolsillo para regalrsela a usted y le di mis cincuenta pesos. Y nosfuimos a un almacn y comimos unas galletas blandas como gnero y unpedazo de jamn color caf y seco. Quiero ver tu casa -le dije al Chirige. Es un rancho por all... y me apunt con la pera un montn de 3. castichas hechas de palos, cartones, latas y sacos. La cuestin es que lo convenc de que me la mostrara y fuimos averla. La poblacin era como una cancha de ftbol, pero sin cancha y notiene ningn peligro. Son toda gente conocida. Y hay que caminar miles dekilmetros al sol y pasar un zanjn lleno de cscaras de sanda. El Chirigeme cont que ah se ahog una guagua y tambin siete mujeres de amor.Hay un rbol viejo sin ninguna rama porque se usan de lea y hay unbasural inmenso que sirve para encontrar cosas perdidas y juntar latas,papeles, trapos que se venden, etc. Y lo que no sirve se vende como tierrade hoja. As que no importa que sea un poco ftido porque es como unaverdadera mina. Pero lo que pas fue bastante terrible y casi no s cmo empezar acontrselo. Cuando bamos caminando a la casa del Chirige, haba un tremendoboche en la puerta de un rancho y un hombre le pegaba a otro y una mujergritaba como una verdadera radio. A nadie le importaba mucho porqueparece que en esta poblacin la gente discute as. Lo nico malo era lamujer que gritaba, pero como nadie le haca caso, la mujer se call.Resulta que el que gan la discusin se fue y el que perdi qued tendido enel suelo con su sangre. Yo le dije al Chirige: A lo peor est muerto... Pero l se ri. Est borracho, como todos los das contest. Yo no me convenc y 4. me acerqu a l. Oiga le dije al hombre. Quiere una aspirina? Pero l me mir con ojos de rinoceronte y escupi sangre. Yo saba queescupir sangre es lo ms grave que hay. Despus revolvi los ojos y los dejarriba y yo me asegur de su muerte. Me fui donde el Chirige que estaba jugando con otros cabros, perono poda pensar ms que en el muerto. Yo senta que era mi obligacinayudarlo, pero ahora pienso que tal vez era una tentacin del demonio.Porque todo lo que pas fue por culpa de eso. Oye, Chirige le dije, si ese hombre no est muerto, estagonizando. Resulta que otro chiquillo se interes y nos fuimos los ocho a verlo. Yle hicimos cosquillas y le tiramos el pelo y no pestae. Entonces nosconvencimos de su muerte. Hay que esconderlo dijo el Rubio, que era el ms grande.Porque si no va a haber rosca... As que lo pescamos entre los ocho y lo llevamos al basural y lodejamos bien tapadito con basura. Estaba completamente muertoporque ni chist. Y lo ms raro es que a nadie le import nada que loenterrramos sin coronas. Ni preguntaron por l. Slo que en esemomento al Chirige lo llam su ta y entramos al rancho. Ella le dio uncoscacho en la cabeza y lo insult. Pelusa... que te llevai palomillando en vez de hacer lo que temandan -le dijo. Pero si jui onde me dijo aleg el Chirige. Y cul es que lo trajiste? Pero si no estaba el julaho... Y quin te manda a ponerte a jugar con este pijecito? Pero si apenita llegu no m... Trajiste algo pal desayuno? El Chirige se dio la vuelta los bolsillos rotos y se rasc un pie con elotro. La ta le dio otro coscacho y empez a hablar de que no tena niazcar para una agita ni pan duro. Haba un mocoso bien gordito conromadizo colgado que empez a llorar. La ta le pas un choclo amarilloy lo sent en el suelo. El chiquillo se call y chupaba y chupaba lacoronta. Oye le dije al Chirige, por qu no vendimos algo mo? Tu ta 5. no ha tomado desayuno. El Chirige me mir de arriba a abajo, como si nunca me hubieravisto y despus me pellizc la camisa. Yo s quin te puede comprar tu camisa dijo. Fuimos a otro rancho y negociamos la camisa. Nos dieron veintepesos y una polera usada. Me quedaba chica y rota pero ya no me diran"pijecito". En el almacn compramos azcar, pan y dos pirulines y lellevamos las cosas a la ta. Ella no nos dio ni las gracias y se puso ahacer fuego y hablaba todo el tiempo mal del Chirige. Despus nos diouna agita de azcar tostada bien calentita y el gordito con romadizo dejla coronta y tambin tom. Cuando de repente la ta se puso msfuriosa y nos pregunt: Y ustedes qu andan haciendo con el Chato? Quin los mandameterse en roscas? El Chingue no contest, as que yo le expliqu: Ese seor estaba muerto, por eso lo enterramos... Muerto? y puso los ojos bien redondos mirando al Chirige.l le dijo que "s" con la cabeza y sigui tomando agita, pero la tameti una pelotera de cosas. Si est muerto deca va a venir el auto-patrulla y toditos adeclarar. Ustedes los primeritos. Y al Bonito lo van a secar en la crcel sino lo matan... Ests bien seguro de que est muerto el Chato? levolva a preguntar al Chirige. En fin que en eso el nio con romadizo meti una manito gorda alfuego y comenz a chillar y la ta se olvid del muerto buscando aceitepara curarlo. Aprovech para irme y de repente divis al Bonito, que era elhombre que discuta con el Chato, y fui corriendo donde l. Oiga, seor le dije, sera bueno que usted se escondiera otal vez se desapareciera porque el Chato se muri y lo van a tomarpreso. Me tap la boca con su mano negra y me llev a un lado. Quin te dijo eso? me pregunt con voz de trueno. Yo lo vi y todos lo vimos. Pero ya est enterrado... Enterrado? Quin lo enterr? Nosotros con el Chirige. El Chirige? Dnde est se? El Chirige se haba desaparecido, pero all lejos, corriendo por el 6. puentecito del zanjn se vean sus piernas. El Bonito me pesc de unbrazo y ech a correr conmigo. Corramos como a cien kilmetros porhora y no lo agarrbamos. Por fin llegamos a una calle, justo a tiempo para verlo subirse a unamicro. El Bonito me solt y acezaba y acezaba ms que una locomotoraantigua. Apenas me mov, l me pesc de nuevo con su garra. Quin sois vos? me pregunt. Papelucho le dije. Sois de aqu? No. Vine con el Chirige. Tenis familia? Claro... y ahora mismo quiero irme a mi casa. No tan ligero, amigo. T te quedas conmigo. Yo trat de soltarme de su garra, pero l apretaba ms y ms. Me duele le dije. Andando orden como un militar. Y comenzamos a caminar poruna calle y fuimos a dar a un bar oscuro. l no me soltaba y yo pensandotodo el tiempo cmo me podra escapar. Porque el Bonito me daba unpoco de miedo por lo callado. Tambin yo quera saber lo que bamos ahacer. Se sent en una mesa y pidi un Chacol. Le trajeron un vaso grandede tinto. Y me acord de la sangre del Chato. Me revolva el estmagoverlo tomar. Yo no saba lo que l pensaba, siempre pescado de m brazo. Yoquera conversar para saber algo. Oiga me sali como carraspera. Yo le vine a avisar lo del Chatopara que usted se escape Por qu no me deja ir? Porque tu boca es habladora. Tendrs que ser mudo por unosdas... Es que yo le prometo no decirle nada a nadie le dije. Es que yo no me fo. Es que yo le avis a usted para que se salvara. Porque usted nohaba pensado matar al Chato. Estaban discutiendo... El Bonito se puso a pensar de nuevo. Tena la cara como ploma y lanariz colorada. Le temblaban las manos y le costaba respirar. Me gustara irme a mi casa le dije. Cllate buf. Djame pensar... 7. Se abri la puerta del bar y l dio como un salto. Sus ojos parecandinamita. Entr un hombre chato y chorreado y se acerc a la mesa. Vine a avisarte le dijo. Sabes ya? El Bonito dijo que s con la boca apretada. Es cierto entonces? Cierto. Quin lo descubri? La Roja. Cuando te vio correr con este cabro detrs del Chirige ledio la corazonada y averigu. Arm la gritera y ya fueron a dar elaviso...El Bonito se par de un salto y me apret el brazo. Sac un billete y lotir sobre la mesa. Los tres salimos muy ligero del bar.Qu vas a hacer?No s. Por ahora esconderme. Hablar Santelices despus. lconoce abogados.Nos subimos en un micro. Los dos se sentaron y yo parado con lamano del Bonito en mi brazo. Dnde nos iramos a esconder? -pensaba yo. Y se me ocurran muchas ideas, pero no me atreva adecirlas. Tal