PAPELUCHO PERDIDO

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  • 1. PAPELUCHO PERDIDO MARCELA PAZ http://www.librodot.com

2. IESTOY UN PERDIDO y la Jimena del Carmen, dem, y lo peor es que nadienos busca. No hay avisos de radio que digan: Se gratificar, con unBarril Millonario al que devuelva nios perdidos, etc., etc., ni cosa por elestilo. Porque mi familia es de esa gente que busca las COSaS perdidas,pero jams la fruta ni la plata ni los parientes. Tampoco buscaron a la taEma, sino que dijeron siempre: la Ema es una perdida, y se acab elcuento. Ellos creen que uno se pierde adrede y quieren obligarlo aencontrarse. Pero, mis queridos radioescuchas, vean ustedes cmosucedieron las cosas. Una maana de luna llena y bello atardecer, amaneci mi mam conesos nervios de confusin tremenda que tienen las mamas para los dasen que hacen maletas. Qutate que estorbas! le dicen al que quiere ayudar, y si uno seva, lo llaman: Ven ac t, y s til por una vez en tu vida! Y as entrecosas hirientes y refulgentes van desordenando la casa entera yrevolvindole a uno las ideas. Hasta que por fin consegu preguntarle a la Domi: Qu pasa? Es que nos persiguen o mi pap ha hecho algo malo?Para dnde nos vamos? Nos vamos al frica (o era Arica?) Echaron al pap de la Refinera? 3. Nos vamos porque queremos. Tenemos mejor trabajo... y se rimisteriosa.Fue un da atroz. Mi pap parti temprano a ordenar su oficina yqued mam contando cucharas, paales y revolvindolo todo paraencontrar su palet de piel. Hasta que por fin se acord de que lo habavendido en Santiago. Pero confundida y todo, dej la casa entera metidaen bolsas, maletas, atados y canastos para partir a la maana siguienteen un taxi.Era de esos taxis que dicen en la puerta cierre suave, con olor aextranjero y con chofer de bufanda caf, pero con los tapabarros bastantearrugados y un tarro con agua para cuando hierven, y un braserito para elt y mil metros de cordel por si hay que remolcarlo y un letrero con patasque dice PARE y, en fin, con la maleta llena. Total que vamos discutiendoque dnde pueden meterse los bultos, maletas y paquetes si no hay ni unhueco. Y mi pap se fue poniendo avin a chorro y hasta hubo puetes yel chofer ni se fij que le dio un portazo a su puerta cierre suave yparti con furor.Mi mam se puso a llorar de desesperacin, pero en ese momentopas Alejandrino Freir en su regio camin y nos trep a todos, concacerolas, cuna, radio, chupetes, maletas, bolsas, lmparas, paquetes,atados, etc.Javier, la Domi y yo bamos atrs entre los bultos y mientras Javieraprovechaba de escribirle a su polola, la Domi sac unos sandwichescalentitos que traa en un bolsillo secreto y yo aliment a mi pobre Judas,el pingino que me regal anoche mi amigo Ramn Freir. Y Judas noquera comer porque tena la cabeza como lacia y dice la Domi que estabafallecido. Y yo le hice respiracin artificial y por fin se lo entregu aAlejandrino para que se lo llevara al Ramn para que se lo devolviera a sumadre pingina que vive en la isla.Y estaba pensando en lo que hara la pingina para enderezarle elpescuezo lacio a mi Judas, cuando mi mam me zamarre un brazoporque haba que bajar del camin ah en la estacin de Via. A ella se lehaban olvidado sus lgrimas y otra vez se haba vuelto General y dabardenes a todo el mundo.Corre a comprar los boletos! le chillaba al pap.Hazte cargo de la guagua! le gritaba a la Domi.Cargue los bultos! ordenaba al de la gorra colorada.Cuenta cuntos son! le mandaba a Javier, y cada uno le 4. obedeca calladito. Haba bastante gente y en la boletera una cola larga que se alargotro poco con mi pap detrs. Mam segua al mando de nosotros y losbultos. Pareca un Arturo Prat en medio de la batalla y repeta todo eltiempo: El tren para en Via slo un minuto. Hay que subir rpidamente ytomar asiento. Y miraba la va por si vena el tren y a pap en la punta de la cola.Era un verdadero aeronauta a punto de elevarse. Javier, anda a decirle a tu padre que se apure dijo de pronto. Javier parti y no volvi nunca ms. Apareci un tren acercndose a todo rechifle y mi mam orden: Domitila, t te encargas de los bultos. T, Papelucho, de la guagua.Yo voy en busca de Javier y pap y desapareci en el espacio. Lleg el tren majestuoso y antes que parara yo met a la Jimena y elpelotn de gente me meti a m. Me sent con violencia en el primerasiento que encontr y mir por la ventana. Ah estaba la Domi en laestacin pescando los paquetes y canastos, haciendo un desparramoatmico. Sus brazos cortos se topaban con su gordura y no caba nada ensus manos confundidas. Los atados se reventaban y era una revolucin dechombas, cacerolas, cepillos de diente y zapatos, sbanas y coladores y elmontn creca cada vez ms. Pit el tren y partimos suavemente mientras la Domi y su montaa seiba alejando poco a poco. El tren era muy largo y yo pens que all, en elltimo vagn, se treparan Javier, mi pap, mi mam y la Domi con todasu confusin y su montn de paquetes. Era lgico, porque el ltimo vagnpasa mucho ms tarde por la estacin. Ahora corra el tren galopando por su va entre peascos chilenos sinimportarle cerros ni postes y su genial castaeteo de fierros aturda losnervios. Yo esperaba todo el tiempo ver aparecer a mi pap y mi mamcon la Domi y sus paquetes, trotando por el pasillo, pero nada... Hastaque me acostumbr a no esperarlos, porque cuando no se espera, escuando llega la gente. La Jimena del Carmen iba feliz. Apretaba los ojos y abra su tremendaboca sin poderla cerrar por la fuerza del viento y al fin se vea peinada consus mechitas tiesas para atrs. Resulta que cundo no pasa nada, da hambre. Y a m meacongojaban mis tripas estereofnicas, porque dale con pasar unos mozos 5. con bandejas de sandwiches. Lo pesqu de la manga y le dije: Seor, me puede fiar dos? Mi pap se los paga cuando llegue. Cuando llegue te los doy dijo con voz spera, y se fue. Cont hasta veinte, hasta trescientos, hasta mil novecientos setentay uno... y nada! mi pap no lleg. La Jimena se haba puesto odiosita yno quera estar sentada. Ella sabe caminar para un solo lado. Yo la ponade perfil en el pasillo y parta para el lado equivocado y se caa y lloraba.Los suelos del tren tienen una mugre rara y la Jimena al poco rato parecaun neumtico. Una seora la compadeci y me dijo: Al fondo del vagn hay un lavatorio.Llev a la guagua y era un excusado del porte de un confesionario,pero con un olor tremendo, y yo empec a lavar a la Jimena por pedazos,hasta que me aburr y la lav enterita con ropa y todo. No haba con qusecarla y sus vestidos se le pegaban tal como a los santos de yeso.Tampoco podamos salir de ah porque la puerta se haba cerradoperpetua. Pero de repente se estremeci el tren como terremoto y zas!se abri la famosa y camos los dos afuera. La genial seora del excusado recogi a la guagua que se habapuesto entera negra otra vez con el costalazo, la desvisti, la sec con supauelo y me dijo que sujetara la ropa en la ventana para que el viento lasecara. Yo obedec, pero ni s si se desintegr en el viento la famosa ropa oquiz se vol. Menos mal que la Jimena es de esas guaguas gorditas quese ven bien en calzones y parecen muecas plsticas de las ms caras. En 6. todo caso la gente ah se hizo amiga y empez a darnos galletas,caramelos y hasta un pauelo de seda que le pusieron de vestido a la Ji. En eso par el tren y todo el mundo empez a bajarse muy apurado. Yo tambin me baj muy apurado. Haba miles de gente apurada queempujaban para subirse ms apurados a otro tren. Yo id. con la Ji porqueme acord de eso que siempre dice mi pap: Donde fueres haz lo quevieres Este tren result ms estupendo y volv a creer que iba a encontraren l a mi mam, porque tena gente nueva, asientos blandos, vidrioslimpios y olor suave. Ya no tenamos hambre y ni nos importaban losvendedores de cosas. Mirbamos apasionadamente a cada persona, pero ninguna era de lafamilia, cuando suavemente parti el tren. Casi pens ponerme triste,pero despus volv a pensar que era mejor creer que luego llegaramos aArica (o era al frica?) y encontraramos a todos en la estacinesperndonos. Y con este pensamiento me dorm...II SOABA QUE VIVA CON MI PAP y mi mam en una casa de nylon enArica, y aunque haba miles de chocolates importados a ella le daba porpreparar sopas de pollo, y chale pollos y ms pollos, y dale y dale hastaque por fin despert con odio a los pollos. Y otra vez nos dio hambre. El tren era una especie de Jett y volaba con un zangoloteo furibundoque me tiraba la guagua encima a cada instante. Junto con el olor a sopade pollo salan todo el tiempo por la puerta del carro unos mozos conchaqueta casi blanca y montones de platos chorreando guisos ricos. Cadavez crea yo que era para nosotros, pero seguan de largo. Hasta que al finle pregunt a uno: A qu hora nos va a servir a nosotros, seor? Sirvo al vagn comedor contest con cara de len de la Metro, ynos hizo un desprecio. Vamos al comedor le dije a mi hermana. Te te te te me contest ella amablemente... A lo mejor est ah mam y los dems... le dije a la Ji. Te te te te. Lo bueno de la guagua es que entiende todo lo que le dicen, perocontesta siempre lo mismo. 7. Ponte de lado para que camines de frente. Te te te te. Pero era intil, porque el apuro del tren nos hacachocar y chocar. Llegamos a un vagn con mesitas que tenan pan,mantel, mostaza, florero y aceitero. Pescamos un asiento y ah nosinstalamos perpetuamente; le di un pan a la guagua y se qued tranquilababosendolo. En la mesa de nosotros una seora y un caballero comanuna chuleta jugosa que me daba tilimbres en las tripas. Por fin se acercun mozo y pregunt: Qu le sirvo, joven? Lo mismo que al caballero dije. Y a la criaturita? dem contest. El caballero sonri y se hizo amigo mientras volva el mozo. Viajan solitos?pregunt. No, en familia expliqu a mi pap lo han trasladado al Norte. Al Norte? Pero este tren va hacia el sur... me contradici. No digas tonteras dijo la seora, soltando la chuleta. Esodepende del pueblo en que viven. Pero este tren va al sur aleg, un poco furioso. T siempre mediscutes. Slo cuando dices tonteras dijo ella y volvi a morder el hueso.Por suerte apareci el mozo con los plato