08 LA IZQUIERDA ETÍLICA

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LA IZQUIERDA ETLICA

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5. LA IZQUIERDA ETLICAApuntes sobre la Democracia Corintiana

y quiso saber cmo es la llama cuando la vela est ya apagada (Carroll, 1989:45)

A principios de los aos ochenta (ms exactamente a fines de 1981) el Sport Club Corinthians Paulista comenz a vivir una nueva relacin laboral entre directivos, cuerpo tcnico y jugadores del primer equipo del departamento de ftbol del club. Lo novedoso en esta relacin radicaba en el dilogo. Como en otras esferas, la clase dominante en el ftbol maneja a su antojo el destino del negocio sin consultar a sus propiedades. Y parece una dictadura. El negocio es jugoso. Puesto que el Corinthians representa un pblico que, como cualquier otro, nunca se equivoca. El Corinthians representa la segunda mayor audiencia nacional despus del Flamengo, pero adems representa al nico de los grandes clubes brasileos que naci del pueblo llano. Su dimensin barrial (alimentada por las migraciones nordestinas a So Paulo) cobr tintes nacionales a travs de un fenmeno denominado Democracia Corintiana, en el contexto de la estrategia de apertura que el rgimen dictatorial brasileo dedujo inevitable para continuar mandando.

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Paulo Evaristo Arns, arzobispo de la dicesis del estado de So Paulo (la mayor del mundo), es torcedor del Corinthians y en octubre de 1977 escribi un Pastoral ao Povo Corinthiano:El Corinthians es smbolo del pueblo que no llega all. Del pueblo que sufre todas las decepciones, desde las ms legtimas, como las de sus sueos. Que es humilde. Pueblo que se abate, pero que, al mismo tiempo sabe que precisa recomenzar. Y recomienza. Est presente en todas las luchas. Recomienza [...] Tengo certeza de que la victoria del Corinthians debe llevar a victorias esenciales en la vida. Y va a llevar a tanto. Creemos, siempre de nuevo, en esta era que est por llegar a favor del pueblo, con la participacin del pueblo y creada por el mismo pueblo (Kfouri, 1996:40).

Um time que uma torcida

Pude constatarlo. La memria estaba viva casi treinta aos despus. Nunca ms ha vuelto a ocurrir algo as en la historia del ftbol brasileo. Muchos sofredores e maloqueiros confirmaron el suceso, no falt el veterano que dijera haber estado ah. Mi amigo p-de-arroz, un carioca a quien conoc en Ilha Grande y que tocaba muy bien el pandero, Paulo, del Fluminense, no debe haber tenido ms de dos aos por la poca de la invasin pero lo recordaba como si hubiera sido ayer. No luca agoniado, como los fanticos paulistas siempre que hablan del corazn en la derrota. (Salve Paulo y salve Gabriel, hijo de Wladimir, que le dio al Flu el campeonato carioca de 2004.) En aquel 2003 de la isla grande, adems de regalarme maconha y serenidad, el mulato Paulo brind una estampa prototpica del desenfado carioca en alto contraste con la seca sobriedad paulista de mi tambin amigo Guilherme Ross, un corinthiano de cepa formado en arquitectura que pasaba las firas surfeando (Laura DAmbrosio y yo testificamos las cbulas interestatales desde nuestras cervezas, todos sentados a la misma mesa).

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214 Aunque ya nadie hablaba del acontecimiento en cuestin. Que en palabras de Nelson Rodrigues fue el siguiente:Nadie saba, nadie desconfiaba. El juego comenz en la vspera, cuando la Fiel explot en la ciudad. Durante la madrugada, los fantticos del Timo hacan fiesta en Leme, en Copacabana, Leblon, Ipanema. Y las banderas del Corinthians ondeaban con gran agitacin. All, llegaban corinthianos a los borbotones. mnibus, aviacin, carros particulares, taxis, a pi, de bicicleta. La cosa era terrible. Nunca una torcida invadi otro estado, con tamaa euforia. Un turista que por ah passe habra de anotar en su libreta: Rio es una ciudad ocupada. Los corinthianos pasaban a toda hora y en toda parte. Dicen los idiotas de la objetividad que la torcida no gana el juego. Pues lo gana. En vsperas de la partida estaba haciendo fuerza a favor de su time. Duermo tarde y tuve ocasin de testimoniar la vigilia. Un amigo me pregunt: Y si el Corinthians pierde? El Fluminense era ms equipo. Por lo tanto, estaban en lo cierto, maravillosamente acertados los corinthianos, cuando hacan un carnaval previo. Ese carnaval no par. De maana, despert en un clima paulista. En las calles, las personas no entendan y hasta se asustaban. Tuve que explicarle todo a una seora gorda y patusca. No cabe aqu hablar de tcnico. Lo que influy y decidi el juego fue la torcida. La torcida empuj a su equipo al empate. (1993:60)

Unos caras tiraron las banderas de Brasil, de Rio de Janeiro, de Guanabara y pusieron en su lugar la bandera del Corinthians para que ondeara con la brisa marina. A Wladimir le dijo Serginho Chulapa (delantero de la seleccin y del So Paulo) durante la final paulista de 1982: Vl, no tem jeito de ganhar de vocs, olha que maravilhosa essa sua torcida. El asesor de prensa corinthiano de la Democracia (Jos Roberto de Aquino) dijo antes de morir que todo time tem uma torcida; mais no Corinthians ao contrrio: uma torcida que tem um time. Ya lo haba explicado Osvaldo Brando: Torcer por este clube ser feliz. Por qu, salvo santificadas excepciones (Dito, Z Maria, Wladimir), ningn profesional que vistiera los colores asuma pblicamente su f mosquetera? Desde que lleg, Scrates dej en claro que poda gustar del Corinthians, pero amarlo no. Todo Curinga es, por definicin, un injustiado.

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215 En 1979, durante un Corinthians-Santos en el Morumbi, se vi la primera pancarta en un local pblico defendiendo la amnista, general e irrestricta, en el Brasil. Y por supuesto no sali entre la torcida del Peixe. Jnior deca que el pobre de Rio no era tan agoniado como el de So Paulo. Tal vez el mayor lazer carioca (su tiempo libre de calidad) lo hiciera ms calmo, ms sosegado.

Un equipo del pueblo

Los equipos populares rompen el eterno ciclo capitalista de honrar exclusivamente a los vencedores, como mencion en una entrevista el mecnico carioca Jernimo Ramos: Mesmo quando os times do povo esto por baixo, so capazes de provocar as maiores paixes, e isso doutor nenhum vai entender nunca (Placar, 1979).

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216 Un ex presidente corinthiano de los aos treinta, el espaol Manuel Correcher, resuma la fuerza que el club del Parque So Jorge ejerce sobre sus millones de simpatizantes: Con razn o sin razn, el Corinthians siempre tiene la razn. Por sus orgenes, el Corinthians, representa al mayor equipo brasileo. El Timo empez sin emisora de radio (como el aristocrtico Flamengo), inclusive sin gorduchinha, sin baln. Los fundadores no tenan sede. Se reunan en las calles del Bom Retiro a la luz de lmparas de gas (eran pintores de brocha gorda, albailes, empleados de la compaa ferroviaria, un sastre, un zapatero, un chofer). El primero de septiembre de 1910 nombraron a su gremio de Sport Clube Corinthians Paulista en honor del equipo ingls que haba vencido a los times nativos de elite. La primera redonda cost seis mil ris en alguna tienda de la calle So Caetano. Era una pequea fortuna en aquella poca. Todo el material deportivo lo importaban de Inglaterra. El dinero se recolect a travs de una vaquinha que pein todo el barrio del Bom Retiro. Para los patrones, el Corinthians representa una de las manifestaciones ms autnticas de perseverancia de los excluidos. El alvinegro es el club del pueblo porque naci arrullado entre sus brazos trabajadores. En campo, iba para la bola con el apetito con el que el trabajador va, despus de la chamba, a un plato de comida (Kfouri, 1996:22). Es como si se dijera que el Corinthians (siempre sozinho, siempre contra todos) retrata dentro del campo el herosmo de un pueblo humilde. Pero adems, el galo brigador (como fue llamado en sus inicios) es un retrato arrogante. Entre los hroes a los que han apuntado los reflectores tenemos a Tuffy (as es), el goleiro todo de negro a quien llamaban de Satans por sus defensas imposibles. El zaguero Del Debbio que particip de dos tricampeonatos como jugador, de uno como tcnico. La trada Servlio, Brando y Teleco los dos primeros negros y el otro mulato-; ellos fueron el alma del equipo tricampen de 193739. Teleco marcaba de cabeza, de espaldas al marco, de izquierda, de derecha. Servlio de Jess era un malabarista de la pelota, que la torcida llamaba de Bailarino, l preparaba las jugadas que Teleco conclua. Para los crticos, Brando era un virtuoso, el mejor de los mediocampistas que el Brasil

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217 conoci en la poca. Adems, marc a sus compaeros por su educacin y su msica. Un bom violo en las concentraciones para matar la saudade de la casa y la familia. Domingos da Guia aunque lleg al club a los 32, jug otros cuatro aos. Como fue el mejor zaguero de la historia del ftbol, era de esperarse que ganara un sitio en la memoria corinthiana. Sobre el secreto de su extraordinario sentido de la colocacin revel: Es que detesto correr, principalmente cuando el sol bate fuerte. Ah estudi y descubr los atajos por donde la bola pasa (Placar, s/f). En 1951, el ataque de los 103 goles en 28 partidos comport una de las mejores delanteras en la historia de Brasil. Cludio, o Gerente, Luizinho, o Pequeno Polegar, Baltazar, o Cabecinha de Ouro, Carbone y Mrio. Los tres primeros eran llamados de reyes magos. Luizinho era un bajito desaforado, fintador como pocos. Alguna vez se sent sobre la bola delante del gigante uruguayo Luis Villa como un torero se arrodilla ante un toro entregado. Tal vez por esa irreverencia fue convocado pocas veces a la seleccin brasilea. Cludio, o Gerente, resolva casi todo lo que hubiera que arreglar en el equipo. Desde las reivindicaciones laborales ante el presidente del club, Trindade (siempre al grano), pasando por las acciones ofensivas en el campo (con paredes y cruzamientos), hasta los dramas personales de los compaeros (gracias a su formacin esprita). Oswaldo Silva, Baltazar, era irresistible en el juego areo. Adoraba circular por las calles de Zan B