Barberis (2010) Reducción Interteórica

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Sergio Barberis

5. Reduccin Interterica.Sergio Barberis

La cuestin de la reduccin interterica.La cuestin de la reduccin entre teoras cientficas puede considerarse desde diversos puntos de vista. Segn se la considere desde una u otra perspectiva resultar, o bien una cuestin esotrica, sumamente tcnica y especfica de una regin pequea de la filosofa de la ciencia, o bien una cuestin apremiante e interesante para la filosofa y para la reflexin general acerca del conocimiento. Para comenzar, quisiera presentar la cuestin desde ambas perspectivas, y dejar al lector la posibilidad de contemplar el debate desde el estrado que resulte ms cmodo a su propio talante filosfico. Desde una primera perspectiva, resulta un hecho interesante de la prctica cientfica el que los cientficos describan algunos de sus logros ms importantes como reducciones entre teoras. As, generalmente se mencionan: la reduccin de las leyes del movimiento terrestre de Galileo a la mecnica de Newton; la reduccin de las leyes del movimiento de los cuerpos celestes de Kepler a las leyes de la mecnica de Newton; la reduccin de las leyes de la termodinmica a las leyes de la mecnica estadstica; la reduccin de la teora gentica clsica a la biologa molecular; la (eventual) reduccin de las teoras psicolgicas o cognitivas a teoras pertenecientes a la neurofisiologa molecular; etc. Pues bien, una primera manera de presentar la cuestin es sta: dado que somos filsofos de la ciencia, interesados en ofrecer reconstrucciones o elucidaciones rigurosas de la prctica cientfica, cmo debemos entender esta importante relacin de reduccin entre teoras? en qu consiste, particularmente, este tipo de logro cientfico? O, como veremos ms adelante: cmo distinguir esta relacin de reduccin de otras posibles relaciones intertoricas, o de la mera sucesin entre teoras? Segn esta primera presentacin, la cuestin de la reduccin involucra desarrollar una tarea bastante especfica de elucidacin en filosofa de la ciencia. Pero

Sergio Barberisexiste una segunda presentacin, segn la cual hay muchsimas ms cosas en juego en la cuestin de la reduccin entre teoras. Supongamos que estamos interesados, como filsofos (o como miembros de una especie que se caracteriza por tener mentes curiosas e inquisitivas) en determinar qu es lo que hay en el mundo. Llamemos, a aquellas clases de cosas que creemos que hay en el mundo, nuestra ontologa. Supongamos adems que, como filsofos o como personas razonablemente naturalistas, creemos que nuestra ontologa debe estar guiada, en gran medida, por los resultados de la investigacin cientfica, esto es, por las mejores teoras cientficas disponibles hasta el momento. Desde esta perspectiva, cules deberan ser nuestros compromisos ontolgicos? Si toda la ciencia fuera un sistema nico conceptualmente homogneo, la respuesta a la ltima pregunta del prrafo anterior sera directa. Simplemente habra que atender a las categoras bsicas de dicho sistema para hallar all nuestros compromisos ontolgicos. En otras palabras, las categoras bsicas de dicho sistema nos daran una lista exhaustiva de clases naturales; nos permitiran cortar la naturaleza por sus articulaciones. Sin embargo, la ciencia no es un nico sistema conceptualmente homogneo, todo lo contrario: de manera evidente, existe una proliferacin de diferentes teoras para diferentes mbitos de la experiencia mbitos que van desde el comportamiento de las partculas subatmicas hasta el comportamiento de los mercados internacionales y cada una de estas teoras cuenta con sus propias categoras bsicas. Pero entonces, cmo determinar cules deben ser los compromisos ontolgicos del naturalista razonable? Una salida prometedora es la siguiente: an cuando la ciencia no constituya un sistema nico, quiz todava existan medios para domear la salvaje proliferacin de teoras y asegurar as, no ya la unicidad de la ciencia, sino la unidad de la ciencia. Uno de esos medios, el principal, sera la reduccin interterica. Pues si las mejores teoras disponibles acerca de los dominios de la experiencia ms dispares pudieran organizarse jerrquicamente en niveles, mediante relaciones de reduccin interterica, hasta llegar a una nica teora en el nivel ms bsico, digamos la fsica de partculas, entonces el naturalista razonable podra encontrar sus compromisos ontolgicos en las categoras bsicas de la teora final a la cual se reducen todas las otras teoras. A la tesis segn la cual todas las teoras cientficas (pertenecientes, cada una de ellas, a niveles y dominios diferentes) se reducen, paso a paso y de manera jerrquica, a una nica teora fsica bsica, se la llama reduccionismo. Puesto que se considera que la teora reductora final pertenece a alguna rama de la fsica, el reduccionismo en cuestin es siempre una tesis que se adiciona al fisicalismo, esto es, a la tesis metafsica que sostiene que todo lo que existe, o bien es fsico, o bien superviene sobre lo fsico. A la tesis segn la cual ciertas teoras no se dejan ubicar de manera sumisa en la jerarqua de reducciones sino que conservan su autonoma, se la llama anti-reduccionismo. Las principales teoras respecto de las cuales se han defendido posiciones anti-reduccionistas son aquellas pertenecientes a ciencias especiales tales como la biologa (Mayr 2004) y la psicologa (Putnam 1967; Fodor 1974). Las relaciones entre el anti-reduccionismo y la tesis

Sergio Barberisfisicalista son bastante complejas, y si bien hay quienes ofrecen razones para cuestionarlo, existe un consenso respecto de la compatibilidad entre ambas tesis. Ahora bien, para presentar y discutir la tesis reduccionista (tanto a favor como en contra), resulta indispensable contar una nocin clara de reduccin interterica. De otro modo, el debate filosfico entre reduccionistas y anti-reduccionistas, y por tanto el debate respecto de la autonoma de determinadas teoras y disciplinas cientficas, resultara espurio. Parece que el naturalista razonable, si pretende seguir sindolo, debe contar con una nocin operativa de reduccin entre teoras cientficas que le permita tomar partido respecto del reduccionismo y, en ltima instancia, como vimos, respecto de la pregunta por lo que hay en el mundo. De esta manera, la cuestin de la reduccin adquiere, inesperadamente, un rol protagnico en un drama que excede sobradamente el mbito limitado de los problemas tcnicos de la filosofa de la ciencia. Hasta ahora expuse dos perspectivas o vas de acceso a la cuestin de la reduccin entre teoras cientficas. Si el lector recorre la literatura filosfica sobre el tema, encontrar que algunos autores ponen el acento en el aspecto epistemolgico de la cuestin, mientras que otros autores acentan el aspecto ontolgico o metafsico vinculado al reduccionismo. Por supuesto, que se acente uno u otro aspecto depende de los intereses del filsofo, y en este caso particular los intereses en cuestin no son incompatibles, sino que resultan muchas veces complementarios. Unas palabras acerca de la estructura de este captulo. En el apartado 2, me ocupo de introducir una primera elucidacin de la relacin de reduccin interterica, propuesta por Kemeny y Oppenheim (1956), que resulta sumamente interesante en la medida en que expresa ciertas intuiciones filosficas acerca de la reduccin que no han sido del todo abandonadas por los filsofos de la ciencia contemporneos (vase, por ejemplo, el modelo de Schaffner 1993, cap. 11). Entre esas intuiciones, se cuenta la idea de que, en una reduccin, la teora bsica o reductora generalmente reproduce y ampla los recursos predictivos y explicativos de la teora reducida. En el tercer apartado me ocupo de la concepcin est{ndar de la reduccin interterica, tal como se encuentra especificada en el modelo de Nagel (1961). Esta concepcin, a su vez, pone el acento en algunos aspectos de la reduccin obliterados por la perspectiva instrumentalista de Kemeny y Oppenheim. En particular, recupera la relevancia de los vnculos semnticos entre los recursos conceptuales propios de la teora reducida y aquellos de la teora de base, y tambin la centralidad de la deducibilidad de las leyes de la primera a partir de las leyes de la segunda. En el tercer apartado, presento un modelo alternativo a la concepcin estndar, desarrollado por Hooker (1981) y Churchland (1985), que evita los mayores inconvenientes de la propuesta de Nagel al rezagar a un papel secundario las llamadas leyes puente entre los vocabularios de las teoras que conforman los relata de una reduccin. Por ltimo, en el quinto apartado ofrezco una breve panormica del debate en filosofa de las ciencias respecto del reduccionismo y la autonoma de las ciencias especiales.

Sergio Barberis

Una primera elucidacin: la propuesta de J. Kemeny y Paul Oppenheim.Cualesquiera sean nuestras motivaciones filosficas para introducirnos en la cuestin, una vez dentro debemos ofrecer una elucidacin satisfactoria de la relacin de reduccin entre teoras. Cules son las opciones ms prometedoras disponibles en la literatura? La primera elucidacin fue propuesta por Kemeny y Oppenheim (1956). Es importante tener en cuenta que su propuesta se inscribe en el contexto ms amplio del proyecto del empirismo lgico (vase captulo 2), que toma elementos de una cierta concepcin de la estructura de las teoras cientficas (vase captulo 4) y del modelo nomolgico-deductivo de explicacin inicialmente desarrollado por Hempel y Oppenheim (1948) (vase captulo 6). Para presentar esta elucidacin ser necesario introducir algunas abreviaturas y trminos tcnicos. Supongamos que tenemos dos teoras que estn vinculadas por una relacin de reduccin. Llamemos TR a la teora que ser reducida y TB a la teora bsica o reductora. TR puede ser, por ejemplo, la termodinmica, y TB puede ser, por ejemplo, la mecnica estadstica. Segn Kemeny y Oppenheim, la relacin entre T R y TB ser una relacin de reduccin si y slo si se cumplen las siguientes tres condiciones: (1) TB tiene, entre sus trminos bsicos o primitivos, trminos que no pertenecen a TR; (2) todos los d