Di Lella, Alexander - El Libro de Daniel 1-6

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Text of Di Lella, Alexander - El Libro de Daniel 1-6

  • Gua espiritual del Antiguo Testamento El libro de Daniel (1-6)

  • GUA ESPIRITUAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO

    D i r i g i d a p o r GlANFRANCO RAVASI

    ALEXANDER A. DI LELLA

    EL LIBRO DE DANIEL

    (1-6)

    Ciudad Nueva Madrid - Buenos Aires - Bogot

    Montevideo - Santiago

  • Ttulo original: Daniel. A Book for Troubling Times

    Traduccin del ingls: Pablo Largo Domnguez

    Versin italiana: / / libro di Daniele (1-6) 1995, Citt Nuova Editrice Via degli Sciponi, 265 - 00192 Roma

    Diseo de cubierta: Ripoll Arias

    2000, Editorial Ciudad Nueva Andrs Tamayo, 4 - 28028 Madrid

    I.S.B.N.: 84-89651-78-7 Depsito Legal: M-12220-2000

    Printed in Spain - Impreso en Espaa

    Imprime: Artes Grficas Cuesta - Madrid

    NDICE

    INTRODUCCIN 9 Por qu leer el libro de Daniel? 9 Ttulo y autor 9 Lugar en el Canon 11 Contenidos y lenguaje 13 Gnero literario 14 El ambiente histrico 14 Lectura espiritual de Daniel 15

    BIBLIOGRAFA 19

    EL LIBRO DE DANIEL (1-6)

    I. DANIEL DECIDI EN SU CORAZN NO CON-TAMINARSE (1, 1-21) 23 Babilonia y Jerusaln: estudio de dos realida-des en contraste 25 Daniel y sus compaeros en la corte real .... 28 Los cuatro jvenes reciben nombres babilo-nios 31 La negativa de los judos a comer de la mesa real 33 Los judos prosperan siguiendo una dieta ve-getariana 35 Algunos puntos para la reflexin 35

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  • II. EL MISTERIO LE FUE REVELADO A DANIEL EN UNA VISIN (2, 1-23) 38 Los sueos en la Biblia 40 El sueo del rey 43 Los expertos fracasan mientras que Daniel tiene xito 44 Prcticas supersticiosas y lmites de la sabi-dura humana 45 Daniel pide audiencia al rey 46 Daniel ora para obtener la luz 47 Dios acude en su ayuda 49

    III. HAY UN DIOS EN EL CIELO QUE REVELA LOS MISTERIOS (2, 24-49) 52 Daniel le da una leccin a Nabucodonosor .. 55 La confesin de Daniel 57 Daniel describe e interpreta el sueo apoca-lptico 59 El reino de Dios 61

    IV. EL REY NABUCODONOSOR HIZO UNA ESTA-TUA DE ORO (3, 1-18) 67 Sadrak, Mesak y Abed-Neg desafan la orden del rey 69 El rey convoca a todos a adorar la estatua .. 73 El herosmo de Sadrak, Mesak y Abed-Neg .. 74 Los caldeos denuncian a los judos ante el rey.. 77 Los tres judos confiesan su fe en Dios 79

    V. AZARAS, PUESTO DE PIE EN MEDIO DE LAS LLA-MAS, ABRI SUS LABIOS Y OR (3 , 19-45) ... 80 Sadrak, Mesak y Abed-Neg, arrojados al horno 83 La oracin de Azaras 83 Azaras suplica misericordia 86 La resolucin de Azaras 89

    V I . EN EL HORNO, CON UNA SOLA BOCA, CAN-TABAN LOS TRES (3 , 46-90) 90 El horno llameante 93 El ngel acude en su ayuda 94 El cntico de los tres judos 94

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    Invitacin a todas las criaturas a bendecir al Seor 96 Futilidad de la idolatra y de la supersticin .. 100

    VIL BENDITO SEA EL DIOS DE SADRAK, MESAK Y ABED-NEG (3, 91-97) 104 El rey encuentra a los tres judos sanos y sal-vos 105 El rey libera a los judos 106 Los judos salen del horno 107 El rey glorifica al Dios de los judos 108 Algunas reflexiones 110

    VIII. Yo, NABUCODONOSOR, TUVE UN SUEO QUE ME ATERR (3, 98 - 4, 15) 116 La carta de Nabucodonosor 118 El sueo de Nabucodonosor 119 Daniel aparece en la corte 121 El sueo del rey 123 Una esperanza para el rey 128

    IX. Su REINO ES UN REINO ETERNO (4, 16-34) .. 130 El significado del sueo del rey 133 La enfermedad del rey 133 El valor de la limosna 134 El rey no se arrepiente 135 El rey recobra la salud 139 El pecado de opresin 140

    X. EL REY BALTASAR DIO UN GRAN BANQUETE (5, 1-16) 142 La fiesta sacrilega de Baltasar 145 Una mano escribe en la pared 149 Baltasar no es capaz de arrepentirse 149 Daniel es convocado a la sala 151

    XI. LEER AL REY LA ESCRITURA (5, 17-31) .... 153 Daniel amonesta al rey 155 Daniel lee e interpreta la escritura de la pared.. 158 Baltasar recompensa a Daniel 160 El pecado de idolatra 161 Profanacin de las cosas santas 162

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  • XII. EL REY DARO FIRM EL DOCUMENTO CON TAL PROHIBICIN (6, 10-11) 164 El pecado de envidia y celos 166 Los medos odian al extranjero Daniel 167 La fidelidad de Daniel en el gobierno 168 Los conspiradores hacen caer a Daniel en una trampa 169 El decreto injusto del rey 170 Sorprenden a Daniel orando a Dios 171 Los males del positivismo legal 173

    XIII. ORDEN ENTONCES EL REY QUE TRAJERAN A DANIEL Y LE ARROJARAN AL FOSO DE LOS LEONES (6, 11-29) 176 Daniel desobedece el decreto injusto 178 Los conspiradores detienen a Daniel mientras ora 180 Daniel paga el precio de su fidelidad 181 Daniel en el foso de los leones 182 Los conspiradores son arrojados a los leones .. 184 Nuevo decreto de Daro 185

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    I N T R O D U C C I N

    Por qu leer el Libro de Daniel?

    Por qu no leer el Libro de Daniel? Despus de todo, el libro tiene algo importante que decir; de ah que figure en la Biblia. La cuestin que hay que plan-tearse es si queremos escuchar. Mi intencin al es-cribir este comentario espiritual es ayudar al lector a leer y meditar sobre Daniel y su mensaje perma-nente y luego persuadirle para que lea el resto de la Biblia. San Jernimo, patrn de los estudiosos de Sa-grada Escritura, seal en cierta ocasin que la ig-norancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo.

    Es aconsejable leer este comentario provistos de una buena traduccin moderna de la Biblia. La Biblia de la editorial Herder es la traduccin que hemos usado para el texto que encabeza cada captulo y para las citas pertinentes del comentario. Pero hay centenares de referencias a otros lugares bblicos. La lectura de estos textos enriquecer la comprensin del libro.

    Ttulo y Autor

    A Daniel, el hroe del libro, no se le menciona en ningn otro pasaje del Antiguo Testamento. Sin

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  • embargo, el nombre no era inslito. Uno de los hijos de David se llamaba Daniel (cf. 1 Cr 3, 1). Uno de los judos que regresaron del destierro en Babilonia se llamaba tambin Daniel (cf. Esd 8, 2; Neh 10, 7). Pero ninguno de estos dos hombres puede identifi-carse con el Daniel de nuestro libro. El nombre Da-niel en hebreo y arameo significa Dios ha juzga-do, o Dios es mi juez.

    En Ez 14, 14.20 se menciona a No, Daniel (o Danel) y Job. Pero del contexto se desprende con claridad que se cita a estos tres como destacados ejemplos de individuos justos que vivieron en un pa-sado lejano y llegaron a formar parte del folclore del antiguo Oriente Prximo. Ni siquiera son israelitas, sino que pertenecen a naciones extranjeras. En Ez 28, 3, el Seor ordena al profeta que diga al prnci-pe de Tiro: Oh s, ms sabio que Daniel [o Danel] eres t! Ningn secreto es para ti un desafo -pa-labras que son claramente irnicas-. Algunos estu-diosos piensan que este Daniel/Danel es el rey que aparece con el mismo nombre en el Relato de Aqhat de Ugarit, relato que data del siglo XIV a. C. En esta narracin, el rey Daniel/Danel juzga la causa de la viuda, defiende la causa del hurfano. Tal afirma-cin podra estar detrs del nombre del hroe del re-lato de Susana en el captulo 13. Parece, por consi-guiente, que desde tiempos antiguos se asociaba en Siria-Palestina el nombre de Daniel con personas de notable virtud y sabidura excepcional. Podemos con-cluir que los autores de las distintas partes del libro usaron el nombre Daniel precisamente por su aso-ciacin con este nombre honrado en la tradicin del Oriente Prximo.

    La paternidad del libro es una cuestin compleja. La principal razn es que, a diferencia de cualquier otro libro de la Biblia, cada uno de los varios rela-tos y apocalipsis podra haber existido indepen-

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    dientemente de los otros. Segn eso, cada uno poda haber sido escrito por una persona diferente. De hecho, pueden leerse independientemente unos de otros sin que por ello merme la comprensin. Tal como lo tenemos ahora, el libro da la impresin de ser simplemente una serie de obras relativamente cor-tas que comprenden un ciclo dedicado a Daniel com-pilado y editado por una persona desconocida hacia la mitad del siglo II a. C.

    Los estudiosos estn generalmente de acuerdo en que el Libro de Daniel representa la mentalidad jasi-dea en el modo de ver y en la perspectiva. Los ja-sideos, o piadosos, eran aquellos judos que siguie-ron la Ley de Moiss estrictamente. Los piadosos se mencionan expresamente en 1 Mac 2, 42 y 7, 13. Se distinguan de los judos ms mundanos que com-prometieron su fe amoldndose a la fascinacin que ejerca la cultura griega del momento. Estos judos relajados no diferan de muchos creyentes actuales cuyos valores estn determinados ms por una so-ciedad pagana y consumista que por la enseanza b-blica y eclesial.

    Lugar en el Canon

    El canon judo de la Escritura, que fue fijado por los rabinos hacia el final del siglo primero d. C , cons-ta de cuatro divisiones mayores: la Torah (del Gne-sis al Deuteronomio), los Profetas anteriores (de Josu a los Reyes), los Profetas posteriores (de Isaas a Ma-laquitas) y los Escritos (de los Salmos a las Crnicas). Daniel no se encuentra entre los profetas, sino entre los Escritos; est colocado despus de Ester y antes de Esdras. El motivo de esta colocacin no es claro. Algunos piensan que los rabinos no crean que Da-niel fuera un libro profetice Daniel no es un profeta

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  • como Amos, Oseas, Isaas o Jeremas. En realidad, Da-niel, tanto en los relatos como en los apocalipsis, rara vez acta como profeta, y nunca se le llama profeta.

    El libro era probablemente demasiado tardo para incluirlo entre los profetas, dado que apareci en torno a la mitad del siglo segundo a. C. Los rabi-nos enseaban que el corpus proftico estaba cerra-do despus del profeta Malaquas, del siglo V a. C. Sin embargo, en el Nuevo Testamento Jess hace re-ferencia al profeta Daniel (cf. Mt 24, 15). El his-toriador judo Josefo habla tambin de Daniel como profeta y se refiere a los contenidos de su libro como profecas (Antigedades X, 11, 7). En la traduccin griega llamad