Estosdías 296

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La autoridad federal ni conoce ni tiene competencia ambiental en torno al Dragon Mart, y para la estatal es ya un caso resuelto: el complejo es sustentable y está autorizado. Punto. Greenpeace alega implicaciones nocivas no consignadas en la Manifestación de Impacto Ambiental aprobada por la Secretaría estatal del Medio Ambiente que sí afectarían, y de modo muy considerable, la zona federal y sus áreas de reserva ecológica, lo que determina, dice, la intervención de la Semarnat.

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  • 2 estosdas11/03/13

  • 3estosdas11/03/13

    eNuestra s mana

    INFORMACIN

    RevIsIONes

    20 EleccionesCon Municipios en la ruina, comenzar el

    proceso electoral en Quintana Roo Hctor Sosa

    24 De portadaLa autorizacin ambiental del

    Dragon Mart es un asunto local, no federal, y ha sido pedida y dada

    Hctor Sosa

    32 TerritoriosLas deudas de estados y Municipios s son de alto riesgo, asegura la AsF

    8 Observatoriovisita de Pea a exequias de Chvezacerca a Mxico y venezuela

    43 Deportesllegada de Randy Keisler,a los Tigres de Quintana

    47 Orbitalse puede inocular el cncer?

    48 EspectculosHijo de Bob Marley se inspira en Mxico

    La autoridad federal ni conoce ni tiene competencia ambiental en torno al Dragon Mart, y para la estatal es ya un caso resuelto: el complejo es sustentable y est autorizado.

    Punto. Greenpeace alega implicaciones nocivas no consignadas en la Manifestacin de Impacto Ambiental aprobada por la Secretara estatal del Medio Ambiente que s afectaran, y de modo muy considerable, la zona federal

    y sus reas de reserva ecolgica, lo que determina, dice, la intervencin de la Semarnat,

    mientras los funcionarios federales conocen el vasto proyecto inversor chino slo de odas, dicen; nadie les ha hablado de l en trminos

    oficiales, pero ya el procurador federal de Proteccin al Ambiente decidi tomar el toro por los cuernos y apersonarse en la entidad

    para enfrentar el asunto. El clamor de la inconformidad empresarial, cientfica, civilista

    y ciudadana- es muy fuerte. Los trmites y las autorizaciones locales son demasiado

    discretos. El Partido Verde Ecologista de la delegada en el Estado de la Profepa- y el PRI del titular federal de la Profepa- son aliados.

    Y el asunto del Dragon Mart les preocupa especialmente; ms que nada ahora, que el

    Gobierno de Enrique Pea va viento en popa sobre el partidista Compromiso por Mxico, y que se inicia el proceso de las elecciones locales, del que el mandatario y su partido esperan una seal de las urnas en torno al

    activo arranque de su gestin.

    4 signosModerno, como en losviejos tiemposSalvador Montenegro

    11 AD-EPHESIOSel amor del puebloJos Enrique Velasco

    13Banco de Mxico aprietatasas de inters. La Bolsa estableMarisol Huerta

    15 La cosa pblicaJOS HuGO TREJO

    16 Perfiles Gordillo siempre fue una estafadoramuy astutaLilia Arellano

    No 296Lunes 11 de marzo de 2013

    3estosdas11/03/13

  • 4 estosdas11/03/13

    DirectorioDirector GeneralJos Hugo Trejo

    Subdirector GeneralSalvador Montenegro

    Jefe de InformacinHctor Sosa

    EdicinArnaldo Blanco Leal

    Territorios Hctor Sosa

    Produccin Agustn Snchez

    CirculacinMirian Peraza

    WebmasterMauricio Moncivaez

    Coordinador de Ventas

    Francesco Zecchino

    Estosdas es una publicacin semanal con Reserva para uso exclusivo otorgada por la Direccin de Reservas del Instituto Nacional del Derecho Autor en favor de Grupo Editorial Estosdas, S.A. C.V. bajo el Nmero 04-2011-092214194200-102. Certificado de licitud y contenido No. 15473. Editor responsable: Jos Hugo Trejo Figueroa.

    Av. Maxuxac, No. 471, entre Nizuc y Sacxn, Manzana 377, Lote 06, Fraccionamiento Proterritorio, Chetumal, Quintana Roo, Mxico. C.P. 77086(983) 118-4114, 118-4115, Cancn: (998) 253-1328, Cel: 998 195 5814E-mail: estosdias@gmail.com www.estosdias.com.mx

    Moderno, como en los viejos tiempos

    En las vsperas de la eleccin presidencial pasada preguntbamos aqu por dnde es que regresara el PRI a gobernar el pas si Enrique Pea se converta en el presidente de la nueva era del tricolor en el supremo poder del Estado. Es decir, si lo hara por arriba o por debajo de los grandes grupos de inters los monopolios econmicos y gremiales que fueron incubados por el partido de la Revolucin Mexica-na y crecieron como poderes de facto bajo su voluntad y a su servicio-, como los concesionarios privados ms importantes de las telecomunicaciones y los lderes de los sindicatos ms fuertes, que pusieron a su merced a los Gobiernos panistas de la transicin democrtica una vez que se liberaron del partido que los tutelaba cuando perdi la Presidencia de la Repblica en el ao 2000.

  • 5estosdas11/03/13

    Esos grandes poderes se haban quedado hurfa-nos y a la deriva, y permanecieron pasivos y expectan-tes en los primeros das del mandato inaugural de la alternancia, aguardando el curso de las directrices del Estado en medio de las celebraciones del advenimiento de la democracia, y, en su caso, aguardando las nuevas lneas de control poltico que les impusiera el jefe de la nacin emanado de las urnas.

    Hijos del viejo rgimen, al que haban jurado fidelidad eterna (Emilio Azcrraga Milmo, due-o de Televisa, declar antes de morir frente al entonces presidente de Mxico, Carlos Salinas de Gortari, que los ejecutivos y empleados de su con-sorcio meditico, el ms desregulado e influyente de su sector en pas alguno, eran soldados del PRI, mien-tras Elba Esther Gordillo se encaminaba a convertirse en la mujer ms poderosa del pas y en la dirigente del sindicato magisterial ms rico del planeta, de la mano del mismo Salinas, quien haba aplastado al viejo caci-que de los maestros, Carlos Jongitud, mentor y padrino

    poltico de Elba Esther, y la haba elegido nada menos que a ella para sustituirlo y quitrselo de encima, como hizo tambin con el entonces legendario lder petrolero, Joaqun Hernndez Galicia, La Quina), esos vastos po-deres reales sintieron que se les mova el piso tras la decisin libre de los electores de acabar con los fueros y los vicios del rgimen revolucionario donde se haban gestado sus privilegios incomparables. Si el PRI se hun-da bajo el peso de las urnas lo haran ellos asimismo, sin duda alguna, que eran parte fundamental de su es-tructura, su idiosincrasia y su significado. Eran factores esenciales del control poltico, social e ideolgico omn-modo de esa tan contradictoria como longeva dictadura revolucionaria institucionalizada que se estaran sacu-diendo los ciudadanos con su voto. Estaban en la picota, pues, y esperaban el derrumbe o nuevas instrucciones.

    Si bien la jefa absoluta del cacicazgo educativo haba participado en los dilogos por la transicin de-mocrtica del llamado Grupo San ngel y las televiso-ras haban abierto de par en par sus puertas a los in-telectuales y los contrataban en exclusiva, a algunos de ellos, cual estrellas alternantes del rating, como los actores de las telenovelas- para amenizar los shows de

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    moda, los de la modernizacin de los pases emergentes tras la cada del comunismo, los monopolios heredados por el PRI saban a ciencia cierta, como lo sabe cualquie-ra, que la democracia liberal y los monopolios no caben en el mismo Estado, y que donde mandan los segundos no lo hacen los ciudadanos y la democracia liberal es ah el ms elocuente de los cuentos chinos del cambio, de la civilidad del sufragio y del ejercicio de la ley.

    De modo que mientras los dinosaurios del tricolor sucumban en la era del hielo del cambio civilizatorio agarrados a su identidad militante, ellos, envueltos en la rumba triunfalista de los intereses de toda laya -que se iban acomodando entre los presuntos gestores y consecuentes beneficiarios de la dignificacin democr-tica- intentaban enrollar las gruesas y largas colas de su pasado de las cavernas, de la misma manera que mu-chos lderes distinguidos, cruzados con la letra escarlata de su origen revolucionario, cambiaban de indumenta-ria, saltaban del barco y buscaban salvarse del naufra-gio mimetizndose en la demagogia del cambio: en la satanizacin del populismo secular y del corrupto lega-do del viejo rgimen, patrocinador exclusivo de todos los males y nico remitente de todas sus explicaciones.

    Esperaron. Esperaban el fin. Y al final de la espera fueron ellos los primeros sorprendidos de que la ma-yor novedad del cambio democrtico pareca pintarles a ellos mejor que a nadie. Qu buen cambio! Las cosas de la democracia les venan como anillo al dedo. Mejor que nunca antes. No slo no desaparecan como mo-nopolios y poderes de facto, ni el Estado les restaba fueros y privilegios en favor de los ciudadanos, sino que el partido ahora gobernante pareca necesitarlos ms que el partido de la corrupcin prehistrica al que haba vencido -y que los haba forjado y los haba fortalecido como acaso ningn Gobierno lo haba hecho con grupo alguno de inters en el mundo entero, slo para servir-se de ellos tanto como desregulaciones pblicas, ren-tabilidad econmica, poder real e impunidad les haba consentido y tolerado.

    Y andando el tiempo se dieron cuenta de que el partido de la alternancia, ms que necesitarlos y sa-ber usarlos, cual haca el viejo PRI, los ira dejando hacer a sus anchas a medida que dejaba en claro que no saba bien a bien para qu diablos serva el poder, ni menos preservar la gobernabilidad y la rectora del Estado entre los conflictos de la diversidad poltica inherentes a la transicin.

    (Cierto, no fue la democracia la que debilit el po-der presidencial y el poder representativo del Estado. Fue la impericia poltica del panismo la que degrad esos poderes en contra de los ciudadanos, y en favor de la multiplicacin de los grupos de inters y de la consolidacin autnoma del poder de los monopolios.)

    Y decamos, entonces, en las vsperas de los comicios federales de julio pasado, que de re-gresar el PRI a la Presidencia de la Repblica por debajo de los poderes de facto sellara su

    destino y el de la nacin cuyas instituciones esenciales construy ese partido- en una continuidad decadente y terminal que no justificara su retorno como alternativa del electorado.

    Cuando Pea fue creciendo como el candidato del regreso del tricolor, dio la impresin de que se entregaba a la fbrica de estereotipos masivos de l