Monstruos Mitologicos.de Gould Charles

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  • Monstruos MitolgicosCharles Gould

  • TTULO: MONSTRUOS MITOLGICOS TTULO ORIGINAL: MYTHICAL MONSTERS AUTOR: CHARLES GOULD TRADUCCIN: MARA TERESA DIEZ MARTNEZ DISEO DE CUBIERTA: Juan Manuel DomnguezTraducido del idioma ingls, de una edicin publicada por SENATE, perteneciente a RANDOM HOUSE U.K. Ltd.

    M. E. EDITORES, S. L. C/ Marcelina, 23 Telf.: 315 1008 Fax: 323 08 44 28029 MadridDepsito Legal: M-38.189-1997 I.S.B.N.: 84-495-0406-6 Impreso en: COFAS, S. A.Queda prohibida la reproduccin total o parcial de este libro, su inclusin en un sistema informtico, su transmisin en cualquier forma o por cualquier medio, ya sea electrnico, mecnico, por fotocopia, registro u otros mtodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.IMPRESO EN ESPAA - PRINTED IN SPAIN

  • PREFACIO

    EL autor debe expresar su agradecimiento a muchos seores que le han ayudado en la preparacin de este volumen, as como por facilitarle el acceso a sus bibliotecas o por organizar y revisar las traducciones del chino, y ha de tener especialmente en cuenta a J. Haas, vicecnsul austrohngaro en Shanghai; a Thomas Kings-mill y al reverendo W. Holt, de Shanghai; a Falconer de Hong-Kong y al doctor N. B. Dennys, de Singapur.Para mantener una uniformidad, el autor se ha esforzado en reducir todas las representaciones romanizadas de los sonidos chinos al sistema adoptado por S.W. Williams, cuyo valioso diccionario es el ms accesible para los estudiantes. Sin embargo, no se hizo alteracin alguna cuando se insertaron citas de eminentes sinlogos como Legge.Si el presente volumen da suficientes muestras de inters como para atraer a los lectores, se emitir en el fu-turo un segundo tomo como continuacin de este tema.

    Junio, 1884.

  • NOTA DE LOS EDITORESLos editores creen correcto establecer que, debido a la ausencia del autor en China, el trabajo no ha tenido la ventaja de ser supervisado por la prensa. Es tambin oportuna la mencin de que el manuscrito haba abandonado la mano del autor haca dieciocho meses.13, Waterloo Place. S. W. Junio, 1886.

  • NDICE

    Introduccin ............................................................................................ 7

    Lista de autores citados ........................................................................ 16

    Captulo I. Sobre las formas de algunos animales destacables .......... 19

    Captulo II. La extincin de la especie ................................................. 22

    Captulo III. Antigedad del hombre .................................................. 35

    Captulo IV. El diluvio no es un mito .................................................. 42

    Captulo V. Sobre el traslado de los mitos entre el

    Viejo y el Nuevo Mundo ....................................................................... 54

    Captulo VI. El dragn .......................................................................... 62

    Captulo VII. El dragn chino .............................................................. 81

    Captulo VIII. El dragn japons ......................................................... 91

    Captulo IX. La serpiente marina ......................................................... 95

    Captulo X. El unicornio ..................................................................... 125

    Captulo XI. El fnix chino ................................................................. 134

  • INTRODUCCIN

    HABRA sido una temeridad para cualquiera, incluso hace unos treinta aos, haber pensado complacer al pblico con una coleccin de historias normalmente calificadas de fabulosas, y reclamar la consideracin debida a realidades genuinas o defender cuentos, en su momento considerados ficcin, como hechos reales; o los infantiles, en muchos casos leyendas ms o menos distorsionadas, como descriptivos de hechos reales.En la actualidad se sigue un procedimiento menos arriesgado. La gran era del avance de opinin iniciada por Darwin, que ha sido en el curso de unos pocos aos un progreso ms largo en el conocimiento de todos los campos de la ciencia que en dcadas de siglos anteriores, ha elaborado, entre otras cosas, una completa revolucin en la estimacin del valor del saber popular, y las especulaciones al respecto, que en nuestra juventud podran haber sido consideradas como pueriles, son ahora admitidas, no slo como algo meramente interesante sino como necesario para aquellos que se esforzaron en aclarar la maraa de historia no escrita y trazan el antecedente de las primeras migraciones de las naciones durante largo tiempo aparta-das de todo por costumbres, lengua y territorio.He tenido, por tanto, ciertas dudas en el hecho de admitir que muchos de los llamados animales mticos, que a lo largo de prolongadas pocas y en todos los pases han sido prolficos sujetos de ficcin y fbula, vienen legtimamente dentro del mbito de una historia natural simplemente prosaica.Propongo seguir, si bien a cierta distancia, el camino que los mitlogos siguieron al tratar los mitos tan aleja-dos, hasta donde sea necesario trazar el origen y el comienzo de aquellas historias que son crebles con sus ltimas apariencias.Dejando de lado la posibilidad de explayarse en lo que de ellos ha llegado hasta nosotros, por medio de la historia natural no escrita, las tradiciones de criaturas que en un determinado momento coexistieron con el hombre, hay algunas que son tan fantsticas y terribles que pueden parecer a simple vista imposibles. Propongo despojarlas de esos caracteres sobresalientes con los que un misterioso gusto por lo maravilloso los invisti y examinarlos, como en la actualidad tenemos la fortuna de poder hacer, gracias a las ciencias modernas de la Geologa, la Evolucin y la Filologa.En mi opinin, la mayor parte de estas criaturas no son quimeras, sino objetos de un estudio racional. El dragn, en vez de ser una criatura producida por la imaginacin del hombre ario, como la contemplacin de luces relampagueantes en las cavernas que l habitaba, opinin que comparten algunos mitlogos, es un animal que en un tiempo vivi y arrastr su poderosa cola y tal vez volara; que devastaba rebaos y en ocasiones engulla al pastor; que estableca su guarida en cualquier caverna en la frtil llanura, extenda el terror y la destruccin por doquier y, protegido de todo mal, bien por miedo, bien por un sentimiento de supersticin, es posible que hubiera sido protegido incluso por el miedo de los campesinos, quienes, ca-reciendo del poder de destruirlo, hubieran preferido amarrar con cuerdas a las reses cercanas a su caverna a modo de ofrenda para hacerle or sus splicas1.A mi paracer la existencia especfica del unicornio no parece increble y, de hecho, es ms probable que esa teora que le busca su origen en un mito lunar2.De nuevo, creyendo como creo en la existencia de algn enorme habitante no descrito de las profundidades

    1 Este tributo es algo comn en las leyendas de dragones. Un buen ejemplo es el que ofrece El Edrisi en su historia del dragn destruido por Alejandro Magno en la isla de Mostachn (una de las Canarias?).

    2 El ms reciente escritor sobre este punto resume su punto de vista, en su opinin abierta, como sigue: "La ciencia de la herldica ha preservado fielmente hasta los tiempos modernos varias fases en algunas de aquellas notables leyendas que, basadas en el estudio de fenmenos naturales, exhiben el proceso por el cual la mayor parte de la mitologa lleg a existir. De este modo encontramos el grifo solar, el fnix solar, una semiguila que se suele representar con llamas de fuego, el len solar y el unicornio lunar, a los que dos nobles criaturas posteriores llevan armnicamente en las armas reales. Propongo examinar en las pginas siguientes el mito del unicornio salvaje, blanco, feroz, casto, luna, cuyos dos cuernos, distintos a los de las criaturas mortales, son indisolublemente retorcidos en uno solo; la criatura que vuela indefinidamente con el len para ganar la corona o la cima del cielo, de los cuales no conserva ninguno, y cuyas brillantes astas ahuyentan la oscuridad y los demonios de la noche, tal y como encontramos en el mito de Venym, es defendida por el cuerno del unicornio." The Unicorn; a Mythological Investigation, Robert Brown, junio, F. S. A. Londres, 1881.

  • ocenicas, la muy ridiculizada serpiente marina, cuyo hogar parece que estaba sealado cerca de Noruega, identifico a este monstruo como originario de los mitos de midgard, que haba recogido el anciano noruego, Eddas, con un punto de vista contrario al de los mitlogos y que invirti la derivacin y supuso que la historia ocurra entre pescadores noruegos con versiones modificadas de este importante elemento de lamitologa noruega3.Debo admitir adems que, por mi parte, dudo del origen general de los mitos a partir de "la contemplacin de las obras visibles de la naturaleza exterior"4. Me resulta ms sencillo suponer que la parlisis del tiempo ha hecho que sea ms dbil la expresin de esos cuentos mil veces narrados de modo que su forma original es casi irreconocible, puesto que los ignorantes salvajes pudieron tener un poder de imaginacin y una invencin potica que fueron mucho ms all que las que disfrutaba la mayora de las naciones civilizadas de la actualidad; es difcil creer que esas historias de dioses y semidioses, de gigantes y enanos, de dragones y monstruos de todas las descripciones, sean transformaciones ms que invenciones5.El autor de Atlantis6 afirma que los dioses y diosas de la antigua Grecia, de los fenicios, de los hindes y de los escandinavos eran simplemente los reyes, reinas y hroes de la Atlntida, y los hechos que se les atribuyen en la mitologa son una coleccin confusa de los hechos histricos reales. Sin conceder el locus de los originales que requieren un examen mucho mayor del que yo soy capaz de hacer en este momento, estoy bastante de acuerdo con l desde el principio. Creo que las deidades mitolgicas representan una cronologa confusa de pocas muy lejanas, y que la destruccin del len de Nemea, la hidra de Lerna y el minotauro son simplemente la relacin de hechos de una bravura inusual en combate de animales feroces.Cuando Pizarro lleg a Mjico, los mejicanos crean que el hombre y el caballo eran parte de un extrao ani-mal7, y tenemos, por tanto, una pista acerca de la explicacin del origen de la creencia en los centauros desde una visin distante de hombres-caballos, una visin posiblemente seguida por el vuelo inmediato de los observadores que daban como solucin la de un extraordinario fenmeno imposible.

    Sobre la credibilidad de historias singularesFernando Mndez Pinto observa curiosamente en uno de sus primeros captulos: "no voy a hablar del palacio real, porque slo lo vi por fuera"; sin embargo, el chino cuenta tales maravillas de l que podran asombrar a cualquiera, por ello es mi intencin no decir nada al respecto, excepto aquello que pudimos comprobar con nuestros propios ojos, y eso es tanto que no me atrevo a escribirlo; no porque pudiera parecer extrao para aquellos que hayan visto y ledo las maravillas del reino de la China, sino porque dudo que ellos pudieran comparar esas cosas extraordinarias que se encuentran en los pases que ellos no han visitado, con los pocos que conocen, lo cual podran cuestionar o quiz no dar crdito a todas esas verdades porque ellas no se adecan a su entendimiento y corta experiencia8.

    3 "Hemos llegado a conocer bien el 'midgar' o serpiente terrestre y reconocemos en l el tumultuoso mar salvaje. Thor pele con l, lo cogi por el gancho, pero no consigui matarlo. Tambin recordamos cmo Thor trat de alzarlo en forma de gato. En el Norte abundan las historias acerca de serpientes marinas, que no son ms que variantes de los mitos originales de Eddas. Odn lo arroj al mar, donde permaneci hasta ser conquistado por Thor en Ragnarok." Norse Mythology, pg. 387. R. B. Anderson, Chicago, 1879.4 Vase Anderson.5 Igual que hacen los ms grandes maestros de la ficcin, que son adaptaciones, no originales. Harold Skimpole y Wilkins Micawber posaron inconscientemente para hacerse retratos y las caractersticas ms encantadoras y los cuadros ms frtiles que produjo el ms prolfico de todos los escritores, A. Dumas, son meras elaboraciones de la gente e incidentes con los que se procur las memorias histricas.

    6 Atlantis; the Antediluvian World. J. Donelly, Nueva York, 1882. El autor ha amasado con una labor incansable una gran cantidad de evidencias que prueban que la isla Atlntida, en vez de un mito o fbula de Platn, existi realmente en algn momento; fue el origen de todas las artes modernas y de la civilizacin, y fue destruida por una catstrofe que l identifica con el Diluvio bblico.

    7 Del mismo modo, el padre Estanislao Arlet, de la Compaa de Jess, al escribir al general de la Compaa, en 1698, con respecto a la nueva misin en Per y hablando de una tribu peruana que se haca llamar Canisios, dice: "Sin haber visto nunca caballos ni hombres que se parecieran a nosotros en color o en vestimenta, la perplejidad que mostraron en cuanto nos vieron por primera vez fue un espectculo muy gratificante para nosotros, viendo que los aterrorizamos de tal forma que los arcos y las flechas se les cayeron de las manos, pues se imaginaron, como reconocieron luego, que el hombre, el sombrero, sus ropajes y el caballo sobre el que iba montado, formaban un nico animal."8 Los Viajes y Aventuras de Fernando Mndez Pinto, traducido al ingls por H. C. Gent, Londres, 1653, pg. 109. La justificacin de la reputacin de la veracidad de Pinto algn da ser, sin duda, de gran extensin, pues aunque su

  • Ahora, como algunas de las criaturas cuya existencia sostendr en todo el libro que son objeto de mofa por parte de una parte de la humanidad y de una duda razonable para la otra, no puedo afirmarme con tales razonamientos, como la esencia de los apuntes que proporciona Pinto y complementarlos aadiendo que, mientras el balance entre el escepticismo y la credibilidad es siempre indudablemente difcil de mantener, como Lord Bacon bien dice: "No hay nada que haga ms suspicaz a un hombre que la ignorancia; por tanto, los hombres remediaran la sospecha procurando aprender ms."Whately apoya la proposicin de Bacon aadiendo: "Es igualmente cierta la sospecha referida tanto a cosas como a personas." En otras palabras, la ignorancia y la sospecha van de la mano, y en los cuentos que van de ac para all, incluso cuando se apoyan en evidencias certeras, son comnmente creencias denegadas o aceptadas con reservas, cuando ofenden la experiencia de aquellos que, quedndose en su casa, son por ende educados slo parcialmente. De aqu que no sea necesario ir a buscar ejemplos remotos, como hemos visto en Bruce, Mungo Park, Du Chaillu, Gordon Cumming, Schliemann9 y Stanley, tratados con la crtica menos generosa y una desconfianza desdeosa por parte de personas que, aunque bien formadas en muchas materias, carecen de los puntos de vista extensos y apropiados que slo se pueden adquirir viajando.Tampoco es que esta incredulidad est limitada a los cuentos de viajeros sobre vida salvaje. Es, como se ex-pone en referencia al mbito de la vida tranquila, siempre que sean diferentes de aquellos con los que estamos familiarizados.Saladino censur al Caballero del Leopardo por falsedad cuando este ltimo le asegur que las aguas de los lagos en su pas a veces llegaban a solidificarse, de tal forma que podan cruzarlos caballeros armados y a caballo como si de terreno seco se tratara. Y el sabio indio que fue llevado a conocer las grandes ciudades americanas con la esperanza de que, convencido por los recursos y el irresistible poder de la civilizacin, influyera en su tribu para convencerlos cuando regresara, y, ante la sorpresa de los comisionados que lo haban enviado, habl en trminos totalmente contrarios a los que ellos esperaban y en privado explic como rplica ante las protestas de los comisionados que, si hubiera dicho la verdad a su tribu, habra sido indefectiblemente marcado para el resto de su vida como un atroz y despreciable mentiroso. Estudiosos chinos enviados para su educacin a ciudades americanas o europeas se ven obligados a su vuelta a ser similarmente reservados bajo pena de incurrir en castigo, y oficiales que, a partir de su contacto con europeos en los puertos, abren su mente a nuevas ideas, se dice de ellos que los destierran a regiones lejanas, all donde sus ideas avanzadas y fantsticas puedan hacer la menor mella posible en la gente de bien10.

    interesante narrativa est, indudablemente, adornada con detalles ficticios debido, aparentemente, a una credibilidad exagerada sobre esta parte y una decepcin sistemtica en cuanto a la de los informadores chinos, ciertamente no se merece la condena masiva de la que Congreve era reflejo cuando hizo que Foresight, dirigindose a Sampson Legend, dijera: "T, moderno Mandeville, Fernando Mndez Pinto era tu tipo, t, mentiroso de primera magnitud." Love for Love, acto 2, escena 1. Hay muchos puntos en su narracin que se corroboran en la historia y en los relatos de otros viajes; pero hay que recordar que, aunque la mayor parte de los nombres de lugares y personas que l da son ahora irreconocibles, con todo, se puede deber a las alteraciones del salto del tiempo y de la dificultad para reconocer la verdadera palabra original en chino o en japons, bajo la que se produjeron las transcripciones en boga en aquellos das. As, el Port Liampoo de Pinto es ahora conocido como Ningpo, siendo el primero un trmino de conveniencia, usado por los primeros viajeros portugueses y abandonado luego durante mucho tiempo. Igual que el maravilloso Quinsay de Marco Polo (an conocido por ese nombre en la poca de Pinto) fue satisfactoriamente identificado (con Hangchow-fu) a travs de la bsqueda incesante de antigedades del coronel Yule. De la misma forma, los ttulos de chaemos, tutones, chumbinos, aytones y anachacy a los que se refiri Pinto (pg. 108) se reconocen con dificultad en los respectivos de Tsi'ang (gobernador manch), Tu-tung (lugarteniente general), Tsung-ping (brigadier general), Tao-tai (?) (intendente de circuito) y Ngan-ch'a She-sze (juez provincial), como ofrece el actual sinlogo Mayers en su ensayo sobre el Gobierno chino, Shanghai, 1878. Las referencias incidentales al pas, la gente, los hbitos y los productos contenidos en el captulo que describe su pasaje en cautividad desde Nanqun a Pekn son ciertos, y las declaraciones aparentemente falsas que hace sobre el uso que el rey trtaro de miles de rinocerontes y bestias de carga y vveres (pg. 158) son explicables, creo, por la suposicin que ha levantado alguna confusin, bien en traduccin, bien en transcripcin, entre rinoceronte y camello. Alguien que haya visto largas caravanas de camellos dirigiendo sus pasos hacia Pekn a lo largo de varios caminos del Norte pasando por Mongolia, creera rpidamente que bien se podran transportar sus cuerpos para satisfacer a un monarca desptico, mientras que el amplio nmero de tropas a las que Pinto hace referencia vienen confirmadas por historias ms o menos autnticas.

    9 "Yo mismo fui testigo ocular de dos de esos descubrimientos y ayud a reunir los artculos. Los difamadores hace mucho que fueron acallados, pero no estn avergonzados de cargar con el descubrimiento de una mentira." Profesor Virchow, en apndice I de la obra de Schliemann Ilios. Murray, 1880.

    10 "Pero pdeles que den crdito a un telegrama, que entiendan una mquina de vapor, que conozcan las revelaciones que

  • Incluso los cientficos son a veces torpemente incrdulos como las masas incultas. En este punto, escuchamos a A. R. Wallace11: "Muchos de los que viven en la actualidad (hace mucho menos de veinte aos) recordarn cuando la antigedad del hombre, tal y como ahora la entendemos, era universalmente desacreditada. No slo los telogos, sino tambin los gelogos nos enseaban que el hombre perteneca a un estado existente de cosas, que los animales extinguidos de la Era Terciaria haban desaparecido finalmente y que la superficie de la Tierra habra adquirido su forma actual antes de que la primera raza humana existiera. Tan preocupados estaban los cientficos con esta idea, que se apoyaba simplemente en la evidencia negativa y que no habra podido apoyarse en ningn argumento cientfico de valor, que los numerosos hechos que se haban ido presentando a intervalos durante medio siglo, hacan que todo se inclinara a probar la existencia del hombre en pocas muy remotas donde era ignorado y, ms que eso, los detallados informes de tres cuidadosos observadores diferentes confirmaban haber sido rechazados por una gran sociedad de cientficos como demasiado improbable para publicar, slo porque probaron (si fueron sinceros) la coexistencia del hombre con animales extinguidos" 12.Los viajes del fiel historiador Marco Polo fueron considerados durante mucho tiempo como fbulas, y las descripciones grficas de Abb Huc incluso encontraban detractores que seguan el role de aquellos que mantenan que ni siquiera haba visitado los pases que describa.A Gordon Cumming no le creyeron cuando afirm que haba matado a un antlope, alejado del rebao, de un disparo a ochocientos treinta metros de distancia.Madame Merian13 fue acusada de falsedad deliberada en referencia a su descripcin de un pjaro que coma araas haca unos doscientos aos. Pero en la actualidad Baters y otros fidedignos observadores lo han confirmado, por lo que se refiere a Sudamrica, India y algn sitio ms.Audubon fue igualmente acusado por botnicos de haber inventado el nenfar amarillo que dibuj en su Birds of the South bajo el nombre de Nymphaea ltea, y tras haber sido desterrado por acusacin durante aos, fue confirmado al final gracias al descubrimiento de la flor desaparecida durante mucho tiempo por parte de Mary Trent, en el verano de 1876 14; esto nos da nimos para esperar que un da u otro un afortunado hombre leal pueda redescubrir el Halieatus Washingtonii, con respecto a lo cual el doctor Cover dice: "Este famoso pjaro de Washington era un mito; o Audubon estaba en un error o, es ms, como alguno no tuvo inconveniente en afirmar, minti sobre ello."

    [Fig. 1. Pescador atacado por un pulpo. (Facsmil de un dibujo de Hokusai, un famoso artista japons que vivi a principios del presente siglo.)]

    Vctor Hugo fue ridiculizado por haber rebasado los lmites de la licencia potica cuando produjo sus maravillosas descripciones del pez demonio y dibuj con palabras a un hombre convirtindose en su indefensa vctima. El asunto fue tomado a mofa como una imposibilidad monstruosa; a los pocos aos fue descubierto en las costas de Terranova un pulpo con brazos que se extendan diez metros de largo y capaz de arrastrar un barco de buen tamao hasta el fondo, y sus hechos han sido reproducidos durante los siglos pasados como la representacin de un acto bien conocido net sukes (tallados en marfil) e ilustraciones de artistas japoneses15.

    el microscopio pone ante sus ojos, que tengan fe en el cable del Atlntico o en la casa de la India y te dirn que eres un brbaro de ojos azules, un entusiasta y que dices lo que no es. El dragn y el fnix son verdaderos, pero el mensaje a cien kilmetros por hora, el cable y los reyes cautivos son falsos." Household Words, 30 de octubre de 1855.11 Comunicador de la seccin Biolgica de la Asociacin Britnica. Glasgow. 187612 En 1854, una comunicacin de la Sociedad de Historia Natural de Torquay, al confirmar los relatos previos de Goodwin Austin, de Vivian y el reverendo McEnery, "esos trabajos de slex aparecieron en Kents Hole con restos de especies extinguidas", fue tachada de improbable para publicarla.

    13 "Est considerada como una completa hereje, sin crdito en absoluto, una manipuladora de una historia natural errnea, una inventora de hechos falsos en la ciencia." Gosse. Romance of Nat. Hist. 2a serie, pg. 227.

    14 Pop. Sci. Monthly. nm. 60. abril, 1877.

    15 Gracias a la amabilidad de mi amigo Bartlett, he sido capaz de examinar una preciosa talla en marfil de la que se dice que tiene ciento cincuenta aos y que los japoneses llaman net suke o togle. Estos togles son pasados de generacin en generacin y evocan cualquier hecho que le sucedi a algn miembro de la familia. Esta talla mide cuatro centmetros y es del tamao de una nuez. Representa a una dama en actitud de inclinacin y, a primera vista, es difcil percibir qu hace; pero despus de un rato los detalles se hacen magnficos. La desgraciada dama ha sido atrapada por un pulpo

  • Antes del darwinismo, qu coraje deba tener un hombre para exponer cualquier teora un poco extravagante! Veamos cmo, incluso hace menos de veinte aos, el fantasma del desafortunado Monboddo tena un mundo de crticas contra l, mitad honestas, mitad despectivas, pero uno de nuestros ms grandes pensadores cuyos pensamientos llevaban caminos diferentes a aquellos que tena en mente el desafortunado escocs."Lord Monboddo 16 acababa de terminar su gran obra por la cual toda la humanidad proviene de una pareja de simios, y todos los dialectos del mundo, de una lengua originariamente creada por algunos dioses egipcios, cuando el descubrimiento del snscrito cay sobre l como una bomba. Hay que decir, sin embargo, a su favor, que admiti la enorme importancia del descubrimiento. No habra esperado sacrificar sus primordiales monos o sus dolos egipcios."Y sigue: "Poda ser interesante ofrecer un nuevo extracto con el fin de mostrar lo bien que, aparte de sus hombres con cola y sus monos sin ella, Lord Monboddo pudo escudriar y manipular la evidencia que se puso frente a l."Max Mller tambin nos proporciona un divertido ejemplo de escepticismo por parte de Dugald Stewart. Dice 17 : "A pesar de todo, si los hechos sobre el snscrito fueran ciertos, Dugald Stewart fue muy listo al no ver que las conclusiones extradas de dichos hechos eran inevitables. Por tanto, l deneg la realidad de tal lenguaje snscrito en su conjunto y escribi su famoso ensayo para demostrar que el snscrito haba sido colocado tras el modelo griego y latino por aquellos archifalsificadores y mentirosos, los brahamanes, y que toda la literatura snscrita era una imposicin."As, Ctesias atac a Herodoto. La propia existencia de Homero ha sido negada, e incluso cuestionada la autora de las obras de Shakespeare 18.Estamos suficientemente familiarizados con el cisne negro, pero Ovidio19 lo consider tan completamente imposible que se mantuvo firme en su aseveracin diciendo: "Si yo dudara, oh Mximo, de vuestro consentimiento de estas palabras, creera que hay cisnes del color del Memnn" (es decir, negro); incluso mucho despus, en los das de Thomas Browne, encontramos que los clasific junto a caballos voladores, hidras, centauros, arpas, stiros, monstruosidades, rarezas y dems quimeras poticas20.

    mientras se baaba pues la dama lleva puesta ropa de bao. Un brazo extendido del pulpo est tratando de rodear el cuerpo de la dama y ella se esfuerza por quitrselo de encima con la mano derecha; otro brazo del monstruo marino est entrelazado en la mueca izquierda, mientras la mano trata frenticamente de llegar a la boca del bruto. Los tentculos del pulpo estn alrededor, agarrando el cuerpo y la cintura de hecho, su posicin recuerda mucho a la famosa estatua de Laocoonte con las serpientes agarrndolo a l y a sus dos hijos. Las ventosas del pulpo estn esculpidas con tanta precisin que parecen de verdad y el color del cuerpo de la criatura, lo mismo que el formidable aspecto del ojo, est extraordinariamente representado. La cara de esta mujer japonesa est admirablemente hecha, expresa el terror ms enorme y posiblemente sea un retrato. Tan cuidadosamente est tallado que se le pueden ver los dientes a la mujer entre los labios. El pelo es una perfecta joya de arte; es negro, cae por la espalda y est recogido al final en una coleta; est tan bien hecho que apenas puedo pensar que no sea cabello autntico, recogido de una forma ingeniosa. Pero tras examinarlo bajo una lupa, veo que no lo es es el resultado de una habilidosa talla. El reverso del peinecillo blanco sujeto en la parte ms espesa del pelo negro aade un efecto de maravilla labrada al pelo. Felicito a Bartlett por la adquisicin de esta preciosa curiosidad. Hay una inscripcin en caracteres japoneses en la parte inferior de la figura y Bartlett y yo mismo estaramos encantados de conseguir traducirlo." Frank Buckland, en Land and Water.16 Max Mller, Science of Language, 4a edicin, pgs. 163-165. Londres, 1864.

    17 Science of Language, pg. 168.18 "Cuando un naturalista, ya sea visitando tales lugares de la tierra que estn fuera del camino, ya sea por su buena suerte, encuentra una planta o un animal muy raros, es acusado de inventar un juego, usando la palabra, no con su antiguo sentido de descubrimiento, sino en su acepcin moderna de creacin. Tan pronto como a la criatura se la acusa de pecar contra el prejuicio, el gran espritu guiador, a priori un nombre que suministran los filsofos con su omnisciencia pro re nat, sugiere que tal cosa no puede ser y que hay un cambio de truco. Los propios cielos estn cargados de burlas. Cuando Leverrier y Adams predijeron un planeta por medio del clculo, se afirm seriamente en algunos lugares que el planeta que haban calculado no era el planeta, sino otro que se haba introducido clandestina e impropiamente en los alrededores del verdadero cuerpo. La disposicin de una supuesta trampa es ms fuerte que la disposicin a la trampa en s. Quin fue el que primero anunci que los escritos clsicos de Grecia y Roma eran una trampa enorme perpetrada por monjes en los que el anunciador estara menos inclinado que el doctor Maitland a llamarlos aos oscuros? Macmillan, 1860.

    19 Poetic Epistles. Libro III, ep. 3.20 Rara Avis in terris, nigroque silillima cygno.

  • Ahora que todos hemos visto al gran hipoptamo retozar en su estanque de los jardines del zoo, podemos esbozar una sonrisa ante los solemnes argumentos del sabio que, mientras admita la existencia del animal, discuta la posibilidad de que pudiera andar sobre el lecho de un ro, porque su enorme volumen impedira que se levantara otra vez21. Pero quiz pasara revista en su poca como una observacin sagaz y slida, tal como por el movimiento de Peter Pindar podra haber hecho la sabia pregunta que guarda entre las arrugas de la manzana asada.El pobre fray Gaspar de San Bernardino, que en 1611 emprendi el viaje por tierra desde la India a Portugal, fue bastante desafortunado al describir el modo en que el capitn de la caravana enviaba informacin a Bagdad por medio de una paloma mensajera. "l tena palomas cuyas cras y nidos estaban en su casa y cada dos das soltaba una paloma con una carta atada a la pata con las noticias de su viaje. Este hecho encontr muy pocos crdulos en Europa y fue tomado all como un asunto divertido"22.El descrdito en que cay este viajero es ms sorprendente porque esa misma costumbre ya haba sido publicada por Sir John Mandeville, que al hablar de Siria y pases vecinos dijo: "En ese pas y otros prximos tienen la costumbre, cuando quieren declararse la guerra y cuando quieren saber algo de la ciudad o del castillo, de no enviar mensajeros con cartas de un seor a otro, sino que escriben las cartas y las atan al cuello de una paloma y las sueltan para que vuelen, y las palomas son de tal forma amaestradas que vuelan con las cartas justo al sitio exacto que los hombres quieren. Ellos ensean a las palomas a qu lugares deben dirigirse y las envan all para que lleven las cartas, y luego las palomas vuelven otra vez al lugar de donde haban partido, y as lo hacen normalmente."Mientras tanto, mucho antes, Plinio se haba referido a esto en su Historia Natural23 como sigue: "Conti-nuando con esto, las palomas han actuado de mensajeras en asuntos de importancia. Durante el cerco de Mutina, Dcimo Bruto, que estaba en la ciudad, envi un despacho al campamento de los cnsules sujeto a las patas de las palomas. De qu le sirvieron, pues, a Antonio las trincheras? Y toda la vigilancia del ejrcito asediante? Y las redes, asimismo, que haba tendido en el ro, mientras el mensajero del sitiado estaba surcando los aires?"La paz del ferrocarril; la comunicacin a vapor a travs del Atlntico; el canal de Suez24; no fueron todos es-tos hechos considerados en su da como algo imposible? Con estos ejemplos de juicio fracasados en pocas pasadas podemos justamente preguntarnos, refirindonos a la investigacin de la realidad de criaturas aparentemente monstruosas, y meditemos debidamente los eventos extraordinarios, casi milagrosos, quecontinuamente se suceden en el curso de la breve existencia de toda la naturaleza animada. Suponiendo que la historia de los insectos no fuera desconocida, podra la ms salvaje imaginacin concebir tan maravillosa transformacin como la que tiene lugar continuamente a nuestro alrededor en la metamorfosis desde la larva, pasando por la crislida hasta la mariposa? O es que la ingenuidad humana inventa algo tan raro como lo recogido por Steenstrup en su teora de alternancia generacional?Aceptamos como algo normal, por el hecho de que las vemos a diario, la organizacin y la forma de gobernarse de una comunidad de hormigas; su colaboracin, sus guerras, sus esclavitudes han sido tantas veces explicadas que ya no sorprenden. Lo mismo se puede decir de la maravillosa arquitectura de los pjaros, la construccin de las casas en las que viven, de los enramados en los que juegan e incluso de los jardines para agradecer su sentido de la belleza25.

    21 Una vez mostrada la anterior descripcin de una vaca de monte que los espaoles llaman ante (manat?), a una persona honorable, estuvo encantado de enviarla a una persona entendida de Holanda." Este erudito lo discute y la compara con el hipoptamo y acaba diciendo, con referencia a una descripcin de los hbitos de los hipoptamos, como seal en Loango el capitn Rogers, al efecto que cuando estn en el agua se hunden en el fondo y luego caminan sobre un suelo seco, "pero lo que dice de su hundimiento hacia el fondo de los ros y caminar por all, si aade, lo que creo que supone, que se cae otra vez y vuelve a tierra, es algo que yo cuestiono; el que tal enorme cuerpo se levantara de nuevo (aunque s que las ballenas y los grandes peces pueden hacerlo) supera la fe de J. H." F. J, Knapton, Collection of Voyages, Vol. II, parte II, pg. 13.4 volmenes. Londres, 1729.

    22 Historical Account of Discoveries and Travels in Asia, Hugh Murray, F. R. S. E., 3 volmenes, 8 vo. Edimburgo, 1820.23 Libro X, cap. 53.24 Un escritor de la Macmillan's Magazine en 1860 concluye una serie de objeciones al canal como sigue: "Y el emperador debe dudar de reconocerse a s mismo con una operacin que no podra ser designada en la posteridad como la 'Locura de Napolen'."

    25 El pjaro del enramado, Ptilonorhyncus holosericeus, y el pjaro constructor de jardines de Nueva Guinea, Amblyornis inornara.

  • Admiramos la imaginacin de Swift y los ensayistas que explicaron su infeliz engreimiento y la capacidad con la que en su famosa obra l haba ordenado todas las cosas para que armonizaran en tamao con las grandes y pequeas escalas en las que concibi los hombres y animales de Brobdignag y Liliput. Incluso estaidea fue tan apreciada que su historia logr una pequea inmortalidad y se convirti en una de las numerosas fuentes que aportaron nuevas palabras a nuestro idioma. Es ms, las singularidades esenciales y peculiares de la historia son bastante parecidas e incluso superadas por criaturas que estn o han estado en la naturaleza. Las diminutas vacas imaginarias que Gulliver se trajo de Liliput y coloc en las praderas de Dulwich no son mucho ms llamativas con respecto al tamao que los elefantes pigmeos (E. Falconeri), cuyos restos han sido descubiertos entre los restos arqueolgicos de Malta asociados con los de los hipoptamos pigmeos, que tenan slo setenta y seis centmetros de altura; o el an existente Hippopotamus (Chaeropsis) liberiensis que Milnes Edwardes 26 representa menor de sesenta centmetros de altura.Los bosques liliputienses con los que fue construida la armada real, estaban formados por grandes rboles en comparacin con los robles enanos de Mjico27, o con las especies ajenas incluso ms pequeas que se extienden como el brezo por las laderas de las colinas de China y Japn, y todava ms si se compara con el singular pino, el ms pequeo de cuantos se conocen (Dacrydium taxifolium), dando como frutos especmenes de los cuales, de acuerdo con Kirk, a veces slo tiene cinco centmetros, mientras que la altura media es slo de quince a veinticinco centmetros, y entre los bosques de Brobdignag, una posicin muy respetable alcanzaran los rboles gigantes de California (Sequoia gigantea), o los an ms altos gomas blancos de Australia (Eucalyptus amygdalina), que en ocasiones alcanzan, segn Von Mueller28 la enorme altura de ciento cincuenta metros. Ningn morador ms adecuado se podra encontrar (en cuanto a tamao) para habitarlo que los reptiles gigantescos recientemente descubiertos por Marsh entre los yacimientos de Colorado y Tejas.Seguramente un conocimiento profundo de las diferentes ramas de la historia natural convencera tanto al hombre creyente como al incrdulo, pues es apenas concebible una criatura tan monstruosa que no pueda ser comparada con otras ya existentes29.

    Las criaturas de la mitologa caldea son mucho ms maravillosas que lo que puedan ser el marsupial, el ornitorrinco y el lagarto volador de Malasia, o acaso ms de lo que fueron el pterodctilo, el ranforinco o el arqueptero? No es acaso una ciencia geolgica da tras da, trazar una formacin a travs de una sencilla gradacin hasta llegar en otra a un puente sobre el vaco que antiguamente los separaba, que lleva la prueba de la existencia del hombre constantemente una y otra vez hasta los tiempos remotos y revela la existencia previa de tipos inmediatos (que satisface los requerimientos de la teora darviniana), en conexin con las grandes divisiones del reino animal o pjaros con apariencia de reptiles y reptiles con apariencia de pjaros? Podemos suponer que hemos agotado por completo el gran museo de la naturaleza? Hemos penetrado realmente en las profundidades de su antecmara? Abarca la historia escrita del hombre, compuesta de unos pocos de miles de aos, el curso completo de su existencia inteligente? Acaso tengamos recuerdos borrosos de las largas eras mticas, que se extienden a lo largo de cientos de miles de aos, recogidos en las

    26 Recherches, etc., des Mammiferes, lmina 1. Pars, 1868-1874.

    27 "Este obstculo fue un bosque de robles, no robles gigantes, sino todo lo contrario, un bosque de robles enanos (Quercus nana). Tan lejos como puede llegar la vista en un bosque singular, en el que ningn rbol se eleva por encima de los setenta y cinco centmetros. No era matorral, no eran arbustos nuevos, sino un verdadero bosque de robles donde cada rbol tena su tronco, sus ramas, sus hojas lobuladas y sus racimos de bellotas." Capitn Mayne Reid, The War Trail, cap. LXIV.28 Con respecto a la madera de los rboles de esta zona, Ferdinand von Mueller, el gobernador botnico, escribe: "Ante el deseo del escritor de estas pginas, D. Bogle midi un rbol cado del Eucalyptus amygdalina, en las ms hondas profundidades de Dandenong, y obtuvo una altura de ciento treinta metros, con unas proporciones de anchura indicadas en un diseo de estructura monumental situado en la exhibicin; por su parte, G. Klein midi el Eucalytus en Black Spur, a diez kilmetros de distancia de Healesville, 146 metros! En el bosque del estado de Dandenong se encontr con la medida actual, que un acre de suelo contena veinte grandes rboles de una media de unos 105 metros." R. Brough Smyth, The Gold Felds of Victoria. Melbourne, 1869.

    29 "En siguiente lugar, debemos recordar cun imposible es para la mente inventar un hecho nuevo en su totalidad. No hay nada en la mente del hombre que no haya preexistido en la naturaleza. Podemos imaginar a alguien que no haya visto ni odo hablar de un elefante, haciendo un dibujo de tal critura con dos colas?" J. Donelly, Rangarok, pg. 119. Nueva York, 1883.

  • cronologas de Caldea y de China, transmitidas por tradicin y tal vez transportadas por los escasos supervivientes que existieron en estas tierras, como el fabulado Atlantis de Platn pudo ser hundido, o la escena de alguna gran catstrofe que los destruyera a ellos y a toda su civilizacin.

    Fig. 2. Pterodactylus. (De Figuier.)Fig. 3. Rhamphorynchus. (De "Nature".)Fig. 4. Arqueptero.

    Los seis u ocho mil aos que los diversos intrpretes de la Biblia asignan para la creacin del mundo y la duracin del hombre sobre la tierra, permite un escaso pero suficiente espacio para desarrollar su civilizacin una civilizacin cuyas evidencias documentales llevan casi al borde del precipicio, para la expansin y divergencia de provisiones, o bien la destruccin de cualquier relacin con ellos.Pero, afortunadamente, ya no estamos obligados a encadenar nuestra creencia a tales lmites, que supone la aparicin del hombre sobre el planeta, coetnea con o inmediatamente siguiente a su creacin en esa remota poca. Mientras que, por un lado, la geologa sita la creacin del mundo y la aparicin de vida sobre la superficie en un perodo tan remoto que es imposible estimar, incluso es difcil aproximarse ligeramente; por el otro, los hallazgos de los paleontlogos han trazado con xito la trayectoria de la existencia del hombre en perodos aproximados que van desde treinta mil a un milln de aos perodos en los que coexistan con animales extinguidos hace muchsimo tiempo y que adems superaban en magnitud y ferocidad a los que en pases no civilizados se disputan su imperio en la actualidad. No es razonable suponer que sus peleas con dichos animales formaran el tpico ms importante de conversacin, de tradicin y de canciones primitivas, y que los testimonios grficos de esas luchas, y de la naturaleza terrible de los enemigos encontrados, pasaran de padres a hijos con una fidelidad de descripcin y una precisin de memoria insospechadas en nuestros das, y que, conocidos por la lectura y la escritura, se ven abocados a depender de ayuda artificial y, por tanto, fracasan en cierta medida a la hora de cultivar una facultad que, en comn con la agudeza de visin y odo, son esenciales para la existencia del hombre en condiciones salvajes o semisalvajes?30.El analfabeto patn o cazador (y de aqu la conclusin de hombre salvaje o semisalvaje) cuya mente est ocu-pada simplemente por sus alrededores y cuyo pensamiento, en vez de estar abierto a un horizonte infinito, est confinado a unos escasos lmites, desarrolla poderes singulares de observacin y un conocimiento de memoria con respecto a las localizaciones y los detalles de su vida diaria que sorprendera al erudito que debe viajar mentalmente por muchos territorios y recibir cada da muchas y muy complejas ideas, y que puede comprenderlos mejor y con ms posibilidades de olvidarlos por completo en la confusin por el paso del tiempo que dejara al hombre analfabeto sorprendentes o incluso notables seales31. A lo largo del tiempo se pueden producir, por supuesto, variaciones en las tradiciones y las mismas historias irradiadas en todas las direcciones desde el centro, varan de su original, aumentando proporcionalmente por las alteraciones de fases de temperamento y carcter inducidas por el cambio de clima, asociaciones y condiciones de vida; de esta forma, las primeras historias escritas de todos los pases reproducen bajo sus vestidos y con una llamada a la originalidad, atenan, enriquecen o deforman las versiones de tradiciones comunes muchas de ellas, o todas, en su origen32.

    30 "Concibo que una gran proporcin de los pensadores ms profundos estn satisfechos de ejercer su memoria muy moderadamente. En realidad, es una distraccin ejercer mucho la memoria, y un hombre que est dedicado al estudio de un asunto recndito normalmente volver a sus estanteras de libros para la informacin que l requiere que pague sumemoria por abastecerlo." R. A. Proctor, Pop. Sci. Monthly; enero, 1874.

    31 Fue en una de esas felices ocasiones (as lo escribieron los hermanos Grimm en 1819) cuando llegamos a conocer a una campesina del pueblo de Nieder-Zwehrn, cerca de Cassel, que nos cont gran parte del Marchen del segundo volumen, as como lo ms hermoso de l. Guardaba firmemente los viejos relatos en su memoria y dijo en alguna ocasin que ste no era un don que tuviera todo el mundo, y que muchos no podran mantener nada en el orden adecuado. Se inclinaban a pensar que la tradicin es fcilmente corruptible o mantenida sin esmero, y de ah que no durara mucho si hubiera odo lo firmemente que ella haba conservado sus hechos y cmo se preocupaba de su conocimiento. Nunca alteraba nada cuando lo repeta y si ella se equivocaba al punto se correga, en cuanto se percataba, en medio del cuento. El apego a la tradicin que se da entre la gente que vive el mismo estilo de vida, sin quebrar su regularidad, es ms fuerte que lo que nosotros, acostumbrados a los cambios, podemos entender." Odinic Songs in Shetland. Karl Blind. Nineteenth Century; junio, 1879.

    32 Ver citacin de Gladstone, Nineteenth Century; octubre, 1879.

  • Historias de progenitores divinos, semidioses, hroes, poderosos cazadores, vencedores de monstruos, gigantes, enanos, serpientes gigantescas, dragones, vctimas de bestias horrorosas, seres sobrenaturales y mitos de todas clases aparecen en todos los rincones del planeta con tanta fidelidad como el arca sagrada de los israelitas, amoldndose elegante, misterioso o inculto de acuerdo con la genialidad del pueblo y su capacidad para las creencias supersticiosas y stas pueden haber sido materialmente afectadas por la variada naturaleza de sus respectivos pases. Por ejemplo, los habitantes que durante largo tiempo vivieron en las llanuras extensas de una regin semitropical, revelaron una gran habilidad en el cuidado de la vigilancia y alimentacin por los siempre llenos de gracia rayos de un sol genial y no opresivo, y debieron disfrutar de una situacin boyante y de un temperamento ms abierto que los que habitaban los extensos bosques de enmaraada vegetacin, a travs de la cual raramente pasaba un simple rayo de sol, baados en penumbras y con ocultas profundidades en cada rincn, llenos de sombras amorfas, objetos de pavorosa vigilancia de la que, en cualquier momento, poda emerger un monstruo feroz. De nuevo, por un lado, el nmada, vagando en su aislamiento por vastas soledades, y, por otro lado, los robustos moradores de las costas azotadas por tormentas, sucesivamente pescadores, marineros y piratas, deben de igual forma desarrollar los rasgos que conciernen a su religin, forma de gobierno y costumbres, y plasmar sus influencias en la mitologa y en la tradicin.Los griegos, los celtas y los vikingos descienden de los mismos antepasados arios y, si bien todos beben de las mismas fuentes, sus inspiraciones de creencias religiosas y tradiciones rpidamente divergieron y respectivamente formaron sus castas marciales marcial como apoyo de su independencia ms que como cualquier deseo vehemente de conquista: educado, hbil e instruido uno; bravo, pero de control irritable, suspicaz, arrogante e impaciente otro, y el ltimo, el loco, con una imperiosa pasin por las aventuras marinas, por la piratera y por las heroicas contiendas, cuerpo a cuerpo, para terminar en su debido momento muriendo como un hroe y con una bienvenida al banquete de Odn en Walhalla.La hermosa mitologa de Grecia que comprende un panten de dioses y semidioses, benignos en su mayor parte y con frecuencia interesados directamente en el bienestar del individuo, se deba seguramente, o al menos estaba muy inducida por las influencias estticas de su delicioso clima, a una situacin semiinsular en un mar relativamente libre de tempestades y un campo abierto, montaoso y moderadamente frtil. De nuevo, la lbrega y sanguinaria religin de los druidas fue, sin duda, amoldada por las tristes influencias del retiro, un confuso crepsculo y el peligro de densos bosques donde ellos se escondan bosques que, tal y como sabemos gracias a Csar, se extendan a travs de la mayor parte de la Galia, de Britania y Espaa; mientras que los vikingos, bien por azar, bien por eleccin, heredaron de sus antepasados un litoral accidentado, azotado por olas tempestuosas y barrido por clamorosos vientos, un litoral con slo un campo escabroso, cubierto por indmitos bosques en el interior, que padecen la mayor parte del ao un severo clima y producen una cosecha, cuando es buena, escasa y muy precaria, llegan a ser forzosamente aguerridos y hbiles marineros y llevan su religin a un lenguaje simblico de lo que tienen a su alrededor, convencidos de que vieron y oyeron a Thor en medio de la tremenda tempestad, y que les haba mostrado su majestad y terror a travs de las rendijas de las nubes de la tormenta. Siguiendo con nuestra consideracin de los efectos que producen las condiciones climticas, podemos no asumir, por ejemplo, que al menos algn caldeo, morador de un campo pastoril y que era descendiente de unos antepasados que haban llevado durante cientos o miles de aos una existencia nmada por las vastas y amplias estepas de las mesetas del centro de Asia, deba a esta circunstancia los avances que les acreditan relacionados con la astronoma y las ciencias afines. No es posible que sus conocimientos de climatologa fueran tan exactos o incluso ms que los nuestros? La costumbre de la soledad podra inducir a la reflexin, causa que, naturalmente, podra in-fluir en las vicisitudes del clima. Las posibilidades de lluvia o sol, viento o tormenta, seran para ellos un importante objeto de preocupacin, y la necesidad, en un campo abierto, de extender la vigilancia sobre sus rebaos y ganados durante toda la noche reforzara ms o menos su atencin en las gloriosas constelaciones en el cielo que tenan sobre s, llevndolos a hbitos de observacin que, sistematizados y continuados por sus sacerdotes, podran haber llegado a deducciones exactas en el resultado, incluso si fallaba el proceso.Los vastos tesoros conocidos desde hace mucho tiempo enterrados en las ruinas de Babilonia y Asiria, cuya recuperacin y desciframiento an estn en sus inicios, pueden revelar, para nuestra sorpresa, que ciertos se-cretos filosficos eran conocidos en la antigedad exactamente igual que los nuestros, pero perdidos a travs de los aos intermedios por la destruccin del imperio y el hecho de su conservacin, habiendo sido confiados a un orden limitado y privilegiado con el que se perdi33.

    33 Daly, presidente de la Sociedad Geogrfica Americana, nos informa en su Annual Address (1880) que en un libro que

  • Proclamamos como un nuevo descubrimiento el conocimiento de la existencia de las denominadas manchas solares, y los cientficos, tras largas y continuas observaciones, afirman distinguir una conexin entre la naturaleza de stas y los fenmenos atmosfricos; incluso se aventuran a predecir inundaciones y sequas con unos cuantos aos de anticipacin. Mientras, se supone que las pestes, o algunos grandes desastres, es posible que sigan el perodo cuando tres o cuatro planetas alcanzan su apogeo en un ao, una suposicin basada en observaciones realizadas durante muchos aos, que similares acontecimientos haban acompaado la aparicin de una sola de esas posiciones en perodos previos.Podemos no especular sobre la posibilidad de que los ancianos caldeos y los sacerdotes egipcios hubieran tenido conocimiento de acontecimientos similares o parecidos. Y acaso no fue Jos capaz, gracias a una habilidad superior en su ejercicio, de anticipar la sequa de siete aos, o No de los acontecimientos en la ciencia de la meteorologa, para hacer una exacta prediccin de grandes perturbaciones que dieron como resultado el diluvio y la destruccin de una gran parte de la humanidad?34.Sin ms digresiones, en un camino abierto a las ms halageas especulaciones y con la prioridad de seguir a travs de ramificaciones infinitas, sugerir, como mera conclusin, que las mismas influencias que, como ya he dejado claro, afectan tanto a la propia naturaleza de un pueblo, deben afectar del mismo modo a sus tradiciones y mitos y que habrn de ser adecuadamente consideradas en el caso al menos de algn animal destacable cuya discusin propongo en este y futuros volmenes.

    encontr en la biblioteca real de Nnive, con fecha 2000 a.C., hay: Un catlogo de estrellas. Enumeracin de las doce constelaciones que forman el actual Zodaco. La indicacin de un da de descanso. Una conexin sealada (segn Perville) entre el clima y los cambios de la Luna. Una noticia sobre las manchas del Sol: un hecho que slo podra haber conocido con la ayuda de telescopios, que se supone que tena por las observaciones que haba anotado acerca de la salida de Venus, y del hecho de que Layard encontrase una lente de cristal entre las ruinas de Nnive. (N. B.-Con relacin a lo anterior, debo decir que los telescopios no son siempre necesarios para contemplar las manchas del Sol: las distinguimos perfectamente a simple vista, temprano por la maana, mis oficiales y yo a bordo del vapor Scotia, en el mar Rojo, en el mes de agosto de 1883, tras las grandes erupciones volcnicas cerca de Batavia. Los efectos atmosfricos resultantes eran muy pronunciados en el mar Rojo, y por ello, cuando sali el sol por el horizonte, apareci con un tono verde plido, mostrando perfectamente sus manchas.)

    34 Amiano Marcelino (libro XXII, cap. XV, s. 20), al hablar de las pirmides, dice: "Hay tambin pasadizos subterrneos y refugios sinuosos, de los que se dice que hombres expertos en misterios antiguos, por medio de los cuales adivinaron las inundaciones, construyeron en diferentes lugares para que no se perdiera la memoria de todas las ceremonias sagradas." A modo de un ejemplo menor de profeca, cito la comunicacin de un corresponsal, en Siam, del North China Daily News, del 28 de julio de 1881: "Se predijo hace ya unos meses el predominio de clera en Siam en esta temporada. El florecimiento del bamb (que en la India est considerado como el precursor de una epidemia) se contempl como algo ominoso, mientras que la enorme cantidad y la alta calidad de fruta que produjo se cit como la seal del sobrepeso de la tierra cuya consecuencia es perjudicial para el hombre, aunque tiende al desarrollo de la vida vegetal. De esta y otras fuentes de conocimiento abiertas a aquellos que estn acostumbrados a leer libros sobre la naturaleza, se predijo la frecuencia del clera, que desde 1873 era casi desconocida en Siam, y, a diferencia de las ms modernas predicciones, fue ciertamente cumplida. Tan comn era la creencia que cuando, algn tiempo despus, un oficial extranjero empleado en Siam se encontr con el enfrentamiento de los oficiales nativos, que le decan que deba quedarse para que le afectara el clera igual que a los dems."

  • LISTA CRONOLGICA DE ALGUNOS AUTORES Y OBRAS RELATIVOS A LA HISTORIA NATURAL, CUYAS REFERENCIAS ESTN CITADAS EN EL PRESENTE

    VOLUMEN, EXTRACTO DE UNA GRAN EXTENSIN, COMO AUTORES OCCIDENTALES, DE LA OBRA DEL CABALLERO "ENCICLOPEDIA DE BIOGRAFA"

    REY SHAN HAI: De acuerdo con el comentarista Kwoh P'oh (276-342 d.C), esta obra fue recopilada tres mil aos antes de este momento, o a siete dinastas de distancia. Yang Sung, de la dinasta Ming (1368 d.C.), afirma que fue recopilada por Kung Chia (y Chung Ku?) de un grabado sobre nueve urnas hechas por el emperador Y (2255 a.C.). Chung Ku fue historiador y en la poca del ltimo emperador de la dinasta Hia (1818 a.C.), que, temeroso de que el emperador pudiera destruir los libros que trataban sobre los tiempos pasados y los presentes, se los llev a Yin.

    EL 'RH YA: Iniciado de acuerdo con la tradicin por Chow Kung, to de Wu Wang, el primer emperador de la dinasta Chow (1122 a.C.). Atribuido tambin a Tsze Hea, discpulo de Confucio.

    Los Libros de Bamb: Contienen los antiguos anales de la China y se dice que fueron encontrados en el ao 279 d.C. al abrir la tumba del rey Seang de Wei (muerto en el 265 a.C.). Edad anterior a la ltima fecha, indeterminada. Autenticidad disputada, favorecida por Legge.

    CONFUCIO: Autor de Clsicos de Primavera y Verano (551-479 a.C).CTESIAS: CTESIAS: Historiador, mdico de Artajerjes (401 a.C.).HERODOTO: HERODOTO: 484 a.C.ARISTTELES: 384 a.C.MEGSTANES: Alrededor del 300 a.C. poca de Seleuco Nicator. Su obra titulada Indica es conocida

    nicamente por las referencias que de ellas hicieron Estrabn, Amano y Eliano.ERATSTENES: EERATOSTENES: Nacido en 276 a.C. Matemtico, astrnomo y gegrafo.POSIDONIO: Nacido sobre el 140 a.C. Junto a tratados filosficos, escribi obras de geografa, historia y

    astronoma, fragmentos de los cuales hay en las obras de Cicern, Estrabn y otros.NICANDER: Sobre el 135 a.C. Escribi Theriaca, un poema de mil versos en hexmetros sobre las heridas

    causadas por animales venenosos y su tratamiento. Es secundado en muchos de sus errores por Plinio. Plutarco dice que a Theriaca no se le puede llamar poema porque no hay en l nada de fbula o falsedad.

    ESTRABN: Justo antes de la era cristiana. Gegrafo.CICERN: Nacido en el 106 a.C.PROPERCIO (SEXTO AURELIO): Nacido posiblemente sobre el ao 56 d.C.DIODORO SICULO: Escribi Bibliotheca Histrica (en griego), tras la muerte de Julio Csar (44 a.C.). De los

    cuarenta libros que compuso slo quedan quince; a saber, libros 1 al 5 y 11 al 20.JUBA: Muerto en el 17 d.C. Hijo de Juba I, rey de Numidia. Escribi sobre historia natural.PLINIO: Nacido el 23 d.C.LUCANO: Del 38 d.C. Su nica obra existente es la Pharsalia, un poema sobre la guerra civil entre Csar y

    Pompeyo.IGNACIO: Uno de los primeros patriarcas, 50 d.C., o patriarca de Constantinopla, 799.ISIDORO: Naci probablemente en la primera centuria de nuestra era. Escribi un manual sobre el Imperio

    Parto.ARRIANO: Nacido en torno al 100 d.C. Su obra sobre historia natural de la India se funda en la autoridad de

    Eratstenes y Megstenes.PAUSAMAS: Autor de la descripcin o itinerario de Grecia. En el siglo II..FILOSTRATO: Nacido sobre el 182 d.C.SOLINO, CAYO JULIO: No escribi en la poca de Augusto, pero su obra titulada Polyhistor es simplemente una

    recopilacin de la Historia Natural de Plinio. Segn Salmasio, vivi como doscientos aos despus de Plinio.

    ELIANO: Posiblemente a mediados del siglo III d.C. De Natura Animalium. En griego.AMIANO MARCELINO: Vivi en el siglo Iv.JERNIMO CARDANO: Finales del siglo iv d.C.Imprenta inventada en China, segn Du Halde, en el 924 d.C. Imprenta de bloque usada en el 593 d.C.MARCO POLO: Alcanz el norte de Kublai Kahn el ao 1275 d.C.

  • SIR JOHN DE MANDEVILLE: Viaj por Asia durante treinta y tres aos y se remonta al ao 1327 d.C. Como l residi tres aos en Pekn, es posible que muchas de sus fbulas tengan origen chino.

    Invencin de la imprenta en Europa por John Koster de Haarlem en 1438 d.C.ESCALIGERO, JULIO CSAR: Nacido el 23 de abril de 1484. Escribi la obra Aristotelis Hist. Anim. liber decimus

    cum vers. et comment. 8 vo. Lyn, 1584, etc.GESNER: Nacido en 1516. Historiae Animalium, etc.AMBROSIO PAR: Nacido en 1517. Mdico.BELON, PERRE: Nacido en 1518. Zologo y gegrafo.ALDROVANDO: Nacido en 1542. Naturalista.TAVERNIER, J. B.: Nacido en 1605.PAN TS'AO KANG MUH: Por Li Sh-chin, de la dinasta Ming (1368-1628 d.C).YUEN KIEN LE HANG: 1718 d.C.

  • Monstruos Mitolgicos 19

    Captulo PrimeroSOBRE LAS FORMAS DE ALGUNOS ANIMALES DESTACABLES

    LA razn acerca de la cuestin de si los dragones, las serpientes aladas, serpientes marinas, unicornios y otros monstruos denominados fabulosos existieron en realidad, y de si las fechas coincidan con el hombre, diverge en varias direcciones independientes. Nosotros tenemos que considerar:

    1. Si las caractersticas atribuidas a esas criaturas son o no anormales en comparacin con los tipos conocidos, como para dar credibilidad a su existencia imposible, o viceversa.

    2. Si es racional suponer que criaturas tan formidables y aparentemente tan capaces de autoprotegerse desaparecieron por completo, mientras que otras especies con muchas menos defensas los sobrevivieron.

    3. Los mitos, tradiciones y alusiones histricas de las que se puede deducir su realidad, requieren ser clasificados y anotados, y hay que darle el peso a la evidencia que ha acumulado la presencia del hombre sobre la superficie terrestre durante los largos perodos previos a la poca histrica, los cuales pueden haber sido etapas de civilizacin lentamente progresiva o quiz ciclos alternativos de luz y oscuridad, de cultura y barbarie.

    4. Por ltimo, se puede formular una pregunta en torno a las condiciones geogrficas obtenidas de su posible existencia.

    Estas investigaciones encuentran al principio cosas inmateriales y ser, pues, ms conveniente postergar una parte de ellas hasta que lleguemos a las secciones que en este libro traten especficamente de los distintos objetos a los que se veneran y centrar nuestra atencin de momento en esas materias que, por su naturaleza, son comunes y en un sentido preliminar al tema general.Empezar, por tanto, con un pequeo examen de algunos de los reptiles ms destacados que se sabe que existieron, y, para tal propsito y para mostrar sus relaciones generales, se adjuntan las tablas siguientes, recopiladas de la anatoma de animales vertebrados por el profesor Huxley:

    ReptilesVer imagen del Cuadro de Clasificacin de los reptiles segn Huxley

    AvesLa mayora de los reptiles con forma de pjaro, los pterosaurios, parece que tenan verdaderos poderes para volar; estaban provistos de alas formadas por una extensin del tegumento soportado por un alargamiento enorme del dedo cubital del miembro anterior. Las diferencias genricas estn basadas en la largura comparativa de la cola y en la denticin. En el pterodctilo (vase Fig. 2, pg. 28) la cola es muy larga y los dientes no continan hasta el final de las mandbulas, sino que se produce un pico sin dientes. La mayora delas especies son pequeas y son casi todas consideradas como criaturas inofensivas con hbitos insectvoros y modo de vida de murcilagos. Una especie britnica, sin embargo, de la cresta blanca de Maidstone, mide ms de cinco metros de largo con las alas extendidas; otras formas recientemente descubiertas por el profesor Marsh, en los yacimientos de cretceos superiores de Kansas, alcanzan las gigantescas proporciones de siete metros y medio para la misma medida, y aunque todos estaban desprovistos de dientes (as se acercan an ms al gnero de aves), por su vuelo poderoso y fuerte tenan un aspecto formidable y fantstico, y los cuellos largos totalmente extendidos y las cabezas puntiagudas eran, a la postre, suficientemente alarmantes.No necesitamos ir ms all para buscar criaturas por las que poder darse cuenta de la nocin popular del dragn alado.Los inofensivos lagartitos voladores, pertenecientes al gnero draco, que abundan en el archipilago oriental de la India, tienen las costillas posteriores prolongadas en una extensin del tegumento, separado de los miembros, y una forma limitada de volar semejante a un paracadas. Slo necesitan tamao para tener una apariencia terrorfica y que se vieran capaces de rivalizar con el pterodctilo para transmitir la idea general de que es el mismo monstruo.Es, sin embargo, al pasar a alguno de los otros grupos cuando nos encontramos en presencia de formas atroces y terribles, tanto que podemos darnos cuenta de la ms exagerada impresin de la ferocidad y del

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    poder de los reptiles que la florida imaginacin del hombre puede concebir.Hemos aprendido mucho con los numerosos saurios terrestres gigantescos, siguiendo el curso de todas las formaciones mesozoicas, como el iguanodn (caracterstico de Wealde), el megalosaurio (gran saurio) y el hylaeosaurio (saurio del bosque), criaturas de enorme volumen, la ltima de las cuales, al menos, estaba protegida por una armadura drmica parcialmente producida dentro de espinas prodigiosas, as como las formas destacables esencialmente marinas, como el ictiosaurio (saurio con aspecto de pez), el plesiosauirio, etc., adaptados a una existencia ocenica y propulsados por medio de aletas. El ltimo, hay que destacario, est provisto de un fino cuello de cisne, que, emergido de la superficie del agua, dara la apariencia de la parte anterior de una serpiente.El trmino colectivo dinosaurios (de deinos, "terrible") ha sido aplicado a las formas terrestres relatadas, debido al poder de su estructura y a la fuerza que posean, y en los enaliosaurios expresa su adaptacin a la existencia martima. Tambin son maravillosas para relatar aquellas criaturas que durante muchos aos llamaron nuestra atencin hasta desaparecer por insignificantes en comparacin con otras que, gracias a los descubrimientos en los ltimos aos, est probado que existieron en gran nmero cerca del continente americano durante los perodos cretceo y jursico, que los aventajaban desde el punto de vista de la magnitud y, adems, excedan al conjunto de los numerosos vertebrados.Tenemos, por ejemplo, aquellos a los que se refiri el profesor Marsh en el curso de una conferencia en la Asociacin Americana para el Avance de la Ciencia, en 1877, en los siguientes trminos: "Los reptiles ms caractersticos de nuestros estratos cretceos americanos son los mesosaurios, un grupo con muy pocos representantes en otras partes del mundo. En nuestros mares cretceos son ellos los que imperan, por nmero, tamao y sus hbitos carnvoros, que les permitan vencer fcilmente a todos sus rivales. Algunos tenan, por lo menos, 18,28 m. de largo, y el ms pequeo tres o tres metros y medio. En el interior del mar cretceo del que emergieron las Montaas Rocosas, estas antiguas 'serpientes de mar' eran numerosas y muchas estaban sepultadas en su fangosa base. En una ocasin, mientras cabalgaba por el valle del viejo le-cho ocenico, vi no menos de siete esqueletos de estos monstruos que se vieron alguna vez. Los mesosaurios eran esencialmente lagartos nadadores con cuatro aletas bien desarrolladas y tenan una leve afinidad con las serpientes modernas, a las cuales se han comparado."As mismo, se ven ejemplares del gnero Cidastes, que tambin vienen descritos como verdaderas serpientes marinas de aquellos antiguos mares, cuyos enormes huesos y el casi increble nmero de vrtebras demuestran que alcanzaron una longitud cercana a los sesenta metros. Los restos de no menos de diez de esos monstruos son los que vio el profesor Mudge mientras cabalgaba a lo largo de las Tierras Malvadas de Colorado, esparcidos por las llanuras sus blancos huesos descoloridos al sol durante centurias y sus mandbulas abiertas con dientes feroces, contando fantsticos cuentos de su poder en vida.Los mismos yacimientos han sido igualmente frtiles en restos de animales terrestres de tamao gigantesco. El titanosaurio montanos, que se cree fuera herbvoro, se estima que alcanz los quince o veinte metros de longitud, mientras otros dinosaurios de proporciones an ms gigantescas de los estratos jursicos de las Montaas Rocosas han sido descritos por el profesor Marsh. Entre los restos descubiertos del atlantosaurio immanis hay un fmur de ms de dos metros de largo y est estimado, comparando este ejemplar con el mismo hueso de reptiles vivos de esta especie, similar en proporciones al cocodrilo, que podra haber tenido ms de trescientos metros de largo.Pero el lmite an no ha sido alcanzado y omos hablar del descubrimiento de restos de otras formas de tales proporciones titnicas que llegan a tener el hueso del muslo ms de cuatro metros de longitud.

    Fig. 5. Huesos monstruosos de un gigantesco sauro extinguido de Colorado, que muestra las proporciones relativas al hueso correspondiente de un cocodrilo (A). (De "Scientific American".)

    A partir de estas consideraciones, es evidente que, a causa de las dimensiones que normalmente se les atri-buye, ningn descrdito puede estar sujeto a la existencia de monstruos fabulosos de los cuales hablaremos ms adelante; por ellos, por los numerosos mitos, la ciencia demuestra que han existido en una edad geolgica relativamente reciente, criaturas raramente o nunca iguales en tamao, mientras que la concepcin ms original podra difcilmente igualar la realidad de otro dinosaurio americano, el stegosaurio, que parece ser que fue herbvoro, y ms o menos acutico en hbitos, adaptado para sentarse en sus torpes extremidades y protegido por una lmina huesuda y numerosas espinas. Alcanz los tres metros de longitud. El profesor Marsh considera que ste, cuando vivi, debi de presentar la apariencia ms extraa de cuantos dinosaurios se han descubierto.

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    Las afinidades de pjaros y reptiles han sido tan claramente demostradas en estos ltimos aos, tal como el profesor Huxley y otros muchos anatomistas han tendido un puente al abismo que fue ltimamente considerado como el que divida las dos clases para agruparlos en una clase, a la que se dio el nombre de Sauropsidae35.Por supuesto, no hay pocas formas destacables, en cuanto a la posicin de clases de las que seguramente seasignaran a los pjaros y a los reptiles, opinin vigente durante mucho tiempo, y que est en muy pocos ejemplos, todava dividida. Por ejemplo, es de estos ltimos aos el fsil del Arqueptero36 (Fig. 4, pg. 29) de las pizarras del Solenhofen, que ha sido definitivamente relegado a la anterior, pero los argumentos contra esta disposicin estaban basados en el morro o en las mandbulas que estaban provistos de dientes de verdad y la pluma de la cola sujeta a una serie de vrtebras, en vez de una sencilla cola plumada como en los pjaros. Aparece como si hubiera estado completamente cubierta de plumas y con un moderado poder para volar.

    Fig. 6. Sivaterium (restaurado), de los depsitos del Mioceno Superior de Siwalik Hills (de Figuier).

    Por otro lado, el Ornithopterus est slo provisionalmente clasificado con los reptiles, mientras que la conexin entre las dos clases est extrada de las copias descubiertas de los animales de las formaciones cretceas de Amrica, por las cuales estamos en deuda con el profesor Marsh.El Lepidosiren tambin est clasificado a mitad de camino entre reptiles y peces. El profesor Owen y otros eminentes fisilogos lo consideran un pez; el profesor Bischoff y otros, un reptil anfibio. Tiene un doble aparato de respiracin, parcialmente acutico, formado por branquias, y parcialmente areo, de autnticos pulmones.As pues, como la anormalidad del tipo es interesante, tenemos aqu ejemplos tan destacables como los que representan la mayor parte de los monstruos extraos, con los que la suposicin mitolgica queda acreditada.

    Fig. 7. Esqueleto de Megatherium (de Figuier).

    De entre los mamferos, slo me referir al Megatherium, que parece ser que fue creado para vivir en madri-gueras y alimentarse de races de rboles y arbustos, para lo cual se adaptaron todos los rganos de su cuerpo. Este Hrcules entre los animales era tan grande como un elefante o el rinoceronte, el ms enorme de la especie, y como ha existido hasta una poca tarda, bien puede haber originado los mitos que circulan, entre los indios de Sudamrica, de una criatura gigantesca de galeras o madrigueras incapaz de soportar la luz del sol37.

    Fig. 8. Dinotherium (de Figuier).

    35 "Es generalmente admitido, por bilogos que han hecho un estudio de los vertebrados, que los pjaros han llegado hasta nosotros a travs de los dinosaurios, y la cercana afinidad de estos ltimos con los recientes pjaros majestuosos ser duramente cuestionada. El caso equivale casi a una demostracin si comparamos con dinosaurios sus contemporneos, los pjaros del Mesozoico. Las clases de aves y reptiles que ahora existen estn separadas por una distancia tan enorme que, hace unos pocos aos, los que se oponan a la evolucin lo citaban como una de las rupturas ms importantes en la serie animal, y como una doctrina infranqueable. Desde entonces, como ha demostrado claramente Huxley, este salto se ha llenado con el descubrimiento de aves con aspecto de reptiles y reptiles con aspecto de aves. El Compsognathus y el Archaeopteryx del viejo mundo, y el Icthyosnis y el Hesperornis del nuevo, son los escalones por los que los representantes del evolucionismo actual deben pasar para conseguir aquello que en su da se consider infranqueable." Marsh.36 El profesor Carl Vogt contempla al Archaeopteryx "ni como un reptil ni como un ave, sino como un tipo intermedio. Seala que hay una completa igualdad entre las escamas o espinas de los reptiles y las plumas de los pjaros. La pluma del ave es slo una escama de reptil que ha evolucionado, y la escama del reptil es una pluma que se ha quedado en es-tado de embrin. Considera que los reptiles han preponderado".37 Un hbito similar le atribuyen los chinos al mamut y la gigantesco Sivatherum (Fig. 6, pg. 52), un crvido de cuatro cuernos, del volumen de un elefante al que sobrepasaba en peso. Destacaba porque, de algn modo, estaba entre los crvidos y los paquidermos. El Dinotherium (Fig. 8), que tena una trompa como un elefante y dos colmillos invertidos, presentaba en su calavera una mezcla de las caractersticas del elefante, el hipoptamo y el tapir. Su presencia se da en el Mioceno de Europa.

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    Captulo II LA EXTINCIN DE LA ESPECIE

    REVISANDO la anterior sucesin de las diferentes formas de vida antigua sobre la superficie terrestre, nos queda una serie de imgenes que se desvanecen, en las que cada especie se desarrolla a travs de una gradacin imperceptible a partir de una preexistencia, llega al mximo de su individualidad y luego desaparece lentamente, mientras que otras especies, bien sean superiores o inferiores, se desarrollan en s mismas, emergen de la oscuridad y triunfan en el campo de tal panorama.La individualidad especfica tiene en todos los casos una duracin natural, dependiendo de causas fsicas, pero esa duracin es en muchos casos bruscamente anticipada por una combinacin de condiciones desfavorables.Alteracin del clima, aislamiento por cambios geolgicos, por ejemplo el hundimiento de continentes e islas y la competencia con otras especies, son, entre otras causas, las que han llevado en todo momento hacia su destruccin; mientras, desde la evolucin del hombre, su organismo, remontndonos todo lo que podamos para juzgar por lo que sabemos de su historia reciente, ha sido especialmente activa en la misma direccin.Es de destacar, y por supuesto altamente favorable a su destruccin, la limitada distribucin de muchas especies, incluso aunque no estn forzadas por condiciones insulares. A los naturalistas les son familiares numerosos ejemplos y, posiblemente, no pocos llamarn la atencin de un observador corriente.Por ejemplo, es probable que sea generalmente conocido que, en nuestras islas Britnicas, el lagpodo rojo (que, dicho sea de paso, es una especie peculiar de Gran Bretaa) est confinado a ciertos pramos; los besugos (macho y hembra), a regiones pantanosas, y el ruiseor38, la chova y otras especies, a unos pocos condados; mientras que en Irlanda carecen de casi todas las especies de reptiles comunes con Gran Bretaa. En los ltimos casos, la necesidad o predileccin por ciertos alimentos posiblemente determinara la localizacin favorita, y hay pocos pases que no posean ejemplos similares. En el ms reciente, la explicacin depende de las condiciones biolgicas previas a la separacin de Irlanda del continente principal. Entre los pjaros, se podra suponer que el poder para volar producira una expansin territorial ilimitada, pero en muchos ejemplos lo contrario resulta ser el caso: un sobresaliente ejemplo nos lo proporciona la isla de Tasmania, una de cuyas zonas es denominada la Tierra Balda, deshabitada, o Campo del Oeste. Este territorio, que comprende alrededor de un tercio de la isla en la parte occidental y que est principalmente formado por cadenas montaosas de granito, cuarcita y esquistos de mica, est totalmente desprovisto de numerosas especies de grrulos y de pjaros de alegres plumajes, tales como el sinsonte de Mynah, la cacata blanca, el pjaro barbudo y el loro Rosella, aunque estos animan en gran proporcin las regiones orientales, fertilizadas con ricos suelos debido a la presencia de estratos de basalto, piedra verde y otras rocas de esa clase.Otro ejemplo, igualmente impresionante, viene dado por mi difunto padre, J. Gould, en su obra sobre el canturreo de los pjaros. De dos especies, habitantes respectivamente de los montes adyacentes de Pichincha y Chimborazo a cierta altitud, est cada uno limitado a su propia montaa y, si la memoria no me falla, l menciona ejemplos similares de especies peculiares en los diferentes picos de los Andes.La limitacin por aislamiento insular se entiende sobre todo en el caso de los mamferos y los reptiles, y de pjaros que tienen poca fuerza para volar; no nos sorprende, por tanto, encontrarnos con las indicaciones de Gosse, entre otros ejemplos, de que hasta la ms pequea de las Antillas posee su propia fauna, mientras que los pjaros cantores, algunos loros, cucos y palomas y muchos otros pajarillos, son peculiares de Jamaica. l va an ms lejos y dice que, en el ltimo caso, muchos de los animales no estn distribuidos a lo largo de toda la isla, sino limitados a una pequea regin.La limitacin continental se debe a las barreras montaosas. As, segn Wallace, casi todos los mamferos, pjaros e insectos en un lado de los Andes y las Montaas Rocosas son diferentes en especie los unos de los otros; mientras, una diferencia similar, pero en menor grado, se da con referencia a regiones adyacentes a los

    38 "Entra en Europa a principios de abril, se extiende por Francia, Gran Bretaa, Dinamarca y el sur de Suecia, adonde llega a principios de mayo. No entra a Bretaa, a las islas del Canal, o parte oeste de Inglaterra; nunca visita Gales, excepto el extremo sur de Glamorganshire, y rara vez se extiende ms all del norte de Yorkshire." A. R. Wallace, Geo-graphical Distribution of Animals, Vol. I, pg. 21, Londres, 1876.

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    Alpes y a los Pirineos.El clima, los ros grandes, los mares, los ocanos, los bosques, e incluso los grandes desiertos deshabitados como el Sahara o el gran desierto del Gobi, tambin actan ms o menos eficazmente como cintos que confinan a las especies dentro de ciertos lmites.La dependencia de cada uno por abastecerse de los alimentos apropiados es un factor menor en el conjunto de las limitaciones, y un curioso ejemplo del primero viene dado por el doctor Van Lennep refirindose a las pequeas aves migratorias incapaces de levantar el vuelo de quinientos kilmetros a travs del Mediterrneo. Afirma que stos son llevados en la espalda de las grullas39.En otoo se ven muchas bandadas de grullas que emigran del Norte con los primeros fros de la regin, volando bajo y emitiendo un peculiar grito, como una alarma, al tiempo que sobrevuelan las llanuras cultivadas. Tambin se ven muchos pajarillos de todas las especies volando junto a ellos, mientras que sus gorjeos se distinguen de los de las grullas. A su vuelta, en la primavera, vuelan alto, aparentemente considerando que sus pequeos pasajeros pueden encontrar con facilidad el camino hacia abajo hasta la tierra.La cuestin acerca del abastecimiento de alimentos se complica en el aspecto ms extendido de la estructura geolgica, como controlando la flora y la fauna de insectos que dependen de ella. Como ejemplo, podemos citar la desaparicin del gallo montes de Dinamarca con la distribucin de los abundantes bosques de pinos durante el ltimo perodo terciario.El enfrentamiento directo o indirecto con especies enemigas suele acabar mal. As, el dido fue exterminado por el puerco que los primeros visitantes de las islas Mauricio permitieron que se aposentara all libremente; tambin los insectos autctonos, moluscos y quiz algn pjaro de Santa Elena desaparecieron tan pronto como se introdujeron las cabras, que llevaron la destruccin de toda la flora de los rboles del bosque.La mosca tsetse extermin todos los caballos, perros y ganado vacuno de ciertas regiones de Sudfrica, y una especie representativa del Paraguay es igualmente fatal para las cras de vacuno y equino.Darwin40 demuestra que la lucha es ms severa entre especies del mismo gnero cuando entran en competicin la una con la otra que entre especies de distinto gnero. As, una especie de golondrina ha expulsado recientemente a otra en una parte de los Estados Unidos y el zorzal ha echado al tordo canor de una zona de Escocia. En Australia, la abeja de colmena ha exterminado rpidamente a las abejas nativas desprovistas de aguijn, y se pueden encontrar numerosos casos similares.Wallace, refirindose a Darwin, seala en este aspecto la conclusin de que "cualquier cambio insignificante, ya sea fsico, geogrfico o climtico, que permita que especies ajenas que hasta el momento habitan distinta zona, entren en combate, frecuentemente conlleva a la extincin de una de ellas".Es especialidad de los paleontlogos enumerar las muchas formas destacadas que han desaparecido desde la primera aparicin del hombre sobre la Tierra y determinar sus fluctuaciones sobre ambos hemisferios, como sealar por el avance y retroceso de las condiciones glaciares y por las formas proteicas asumidas por continentes que existieron bajo las oscilaciones de elevacin y depresin. Muchos puntos de inters, tales como las fechas de la sucesiva separacin de Irlanda y Gran Bretaa del continente, pueden venir determinados gracias al conocimiento de los documentos suministrados por los restos de fsiles de animales en aquella poca, y muchas asociaciones interesantes de animales con el hombre en varios perodos, en nuestra actual isla y en otros pases, han estado trazados por el descubrimiento de sus restos en relacin con el hombre, en yacimientos seos de las cavernas y sitios as.Por el contrario, las deducciones ms valiosas las ha extrado el zologo de las revisiones que ha sido capaz de realizar, a travs de las labores conectadas de sus colegas en todos los campos, de las diferentes clases de vida en cada zona que ahora aparecen en la superficie del planeta. stas, tras la aplicacin de las correcciones necesarias por las distintas influencias confusas a que nos hemos referido, aportan la prueba que nos lleva hasta el pasado, de sucesivas alteraciones de la disposicin de los continentes y ocanos y las conexiones borradas desde haca mucho tiempo entre tierras distantes.Las razones de los paleontlogos del pasado al presente, los zologos del presente al pasado, y sus trabajos mutuos, explican la evolucin de las formas existentes y las causas de la disparidad o conexin entre ellos al presentar las caractersticas de las diferentes parcelas de la superficie de la Tierra.El paleontlogo, por ejemplo, traza el origen del caballo, desconocido en el Nuevo Mundo antes de su intro-duccin por los espaoles, a travs de una variedad de formas intermedias, al gnero Orohippus aparecido

    39 Bible Customs in Bible Lands. Por H. J. Van Lennep, D. D. 1875 Citado en Nature. 24 de marzo de 1881.

    40 Origin of Species, C. Darwin. 5.a edicin, 1869.

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    en los yacimientos del Eoceno en Utah y en Wyoming. Este animal no era mayor que un zorro, y tena cuatro dedos en las patas delanteras y tres en las traseras. Atribuye la doma de rebaos al Bos primigenio y muchas formas entre carniceros y terciarios existentes como el oso de caverna, el len de caverna, el tigre espada y otros semejantes.El zologo agrupa la fauna existente en distintas regiones y, como explicacin a las anomalas que stas ex-hiben, pide la reconstruccin de grandes reas, de las que slo quedan zonas remotas en la actualidad, en muchos casos separadas por ocanos a pesar de que en un tiempo formaron parte del mismo continente; as, se evoca rpidamente el trabajo en otras ramas de la ciencia, como la filologa, que dice que las palabras y las races dispersas son como fsiles a travs de los distintos dialectos de pases muy distantes, un origen mutuo de una lengua aria comn: el lenguaje de una raza de la que no existen documentos histricos, aunque observando sus hbitos, costumbres y distribucin, bien se puede asegurar por la gran coleccin de trminos recopilados en museos filolgicos.Por tanto, Sclater, en cuestiones zoolgicas, reivindica la existencia tarda de un continente al que denomin Lemuria, que se extendera desde Madagascar hasta Ceiln y Sumatra; por razones similares, Wallace extiende la Australia del perodo Terciario hasta Nueva Guinea y las islas Salomn, y quiz Fiji, y por sus tipos marsupiales infiere una conexin con el continente septentrional durante el perodo Secundario.De nuevo, la conexin de Europa con el norte de frica durante un perodo geolgico tardo se deduce, se-gn muchos zologos, por el nmero de especies idnticas de mamferos que habitaban a ambos lados del Mediterrneo, y los paleontlogos confirman esto por el descubrimiento de restos de elefantes en yacimientos de cavernas de Malta y de los hipoptamos de Gibraltar; mientras que los hidrgrafos suministran la evidencia suplementaria de que una elevacin de slo quinientos metros habra sido suficiente para establecer dos amplias conexiones entre los dos continentes: unir Italia con Trpoli y Espaa con Marruecos, y as convertir el Mediterrneo en dos grandes lagos que, en realidad, parece haber sido la situacin durante los perodos del Plioceno y Postplioceno.Fue a travs de estos arrecifes por donde los paquidermos llegaron a Gran Bretaa, entonces unida al conti-nente, y fue por entonces cuando se retiraron, pues se vieron obligados a retroceder por las condiciones glaciares, emigrando hacia el Norte prevenidos por la desaparicin del brazo de mar.Hay diferentes opiniones entre los naturalistas acerca de las zonas geolgicas en que podran haber estado subdivididas y sus respectivas limitaciones.Pero A. R. Wallace, que ha escrito mucho ltimamente sobre el asunto, opina que la divisin original propuesta por Sclater en 1857 es la ms sostenible y l, por tanto basa en ella su muy exhaustiva obra sobre la distribucin geogrfica de animales que ha emitido recientemente. Las seis regiones de Sclater son las siguientes:1. Regin Paleortica, incluida Europa, zona templada de Asia y el norte de frica hasta la cordillera del

    Atlas.2. Regin Etope: frica apartir de los Atlas, Madagascar y las islas Mascareas, con el sur de Arabia.3. Regin Hind, incluida la India, sur del Himalaya hasta el sur de la China, y Borneo y Java.4. Regin Australiana, incluidas las islas Clebes y Lombok, hacia el este de Australia y las islas del Pacfico.5. Regin Nertica, que incluye Groenlandia, Norteamrica y el norte de Mjico.6. Regin Neotropical, que incluye Sudamrica, las Antillas y el sur de Mjico.

    Esta disposicin est basada en un examen detallado de los gneros mayores y las familias de pjaros, y representa la distribucin de mamferos y reptiles. Sus regiones no estn controladas por el clima, como en otras propuestas y sistemas ms artificiales; las organiza en algunos casos partiendo del Polo y llegando a los Trpicos. Es posible que se acerque ms que otras propuestas a ese deseo, una divisin de la Tierra en regiones, fundada en la comparacin de grupos de formas autctonas o tpicas y sobre la seleccin de las que les son peculiares; con indiferencia, o slo admitindolo con cautela, lo aparentemente comn para establecer conexin entre dos o ms regiones puede tener en realidad poco valor para el propsito de tal comparacin; del hecho de que sea posible conocer por su extensa disposicin su capacidad de traslado fcil de una regin a otra por medios comunes naturales41.

    41 As, Wallace considera que la identidad del pequeo pez, Galaxias attenuatus, que apareci en los arroyos de montaa de Tasmania, y uno en los de Nueva Zelanda, islas Malvinas y regiones templadas de Suda-mrica, no puede ser considerado como muestra de una conexin de tierra entre estos lugares en el perodo de su existencia especfica, pues est ah la posibilidad de que sus huevas hayan sido transportadas de un punto a otro a travs de placas de hielo y por razones similares los peces de agua fra generalmente son guas inciertas para realizar una clasificacin de regiones

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    Tal orden sera consistente con la informacin retrospectiva ofrecida por la paleontologa, y con un amplio punto de vista del tema, no sera simplemente un catlogo del presente, sino tambin un ndice del pasado. Eso proporcionara una ilustracin de una fase existente de distribucin de vida animal, considerada como la ltima de una larga serie de fases similares que han salido triunfantes de los cambios en la disposicin de tierra y agua y de otros controles a lo largo de todo el tiempo. Una reconstruccin de zonas respectivamente ocupadas por el mar o por la tierra en distintos perodos geolgicos sera posible, o al menos facilitada, cuando se haya recopilado un sistema completo de grupos similares que ilustren cada perodo sucesivo.Es obvio que cualquier gran cambio csmico que afectara a una amplia extensin de regiones podra determinar la extincin de una existencia especfica, y esto a gran escala, en comparacin con el cambio que siempre est ocurriendo en menor grado en todas y cada una de las diferentes divisiones.Las breves observaciones que he hecho sobre esta cuestin tienen intencin de sugerir, ms que de demostrar cosa que slo se podra haber hecho tras una largusima serie de ejemplos las causas que influyen en la existencia de especies y en muchos casos su dbil permanencia. Y terminara ahora citando de las obras de Lyell y de Wallace una breve lista de especies notables, ahora extinguidas, cuyos restos han sido recogidos del yacimiento del Terciario tardo y Posterciario es decir, en un momento posterior a