Murallas de Cuenca, Restauración Material y Restauración Histórica

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  • 8/10/2019 Murallas de Cuenca, Restauracin Material y Restauracin Histrica

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    FORTIFICAESETERRITRIONAPENNSULAIBRICA E NOMAGREB(SCULOS VI A XVI)Coordenao de

    Isabel Cristina F. Fernandes

    Vol. II

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    Biblioteca Nacional de Portugal

    Catalogao na Publicao

    FORTIFICAES E TERRITRIO NA PENNSULA IBRICA E NO MAGREB(SCULOS VI A XVI)

    Fortificaes e territrio na Pennsula Ibrica e no Magreb(sculos VIa XVI) / coord.

    Isabel Cristina Ferreira Fernandes. (Extra-coleco)

    2 v.380p.ISBN 978-989-689-374-3

    IFERNANDES, Isabel Cristina F., 1957-

    CDU 904

    Ttulo: Fortificaes e Territrio na Pennsula Ibrica e no Magreb(Sculos VIa XVI) Volume II

    Coordenao: Isabel Cristina Ferreira Fernandes

    Edio: Edies Colibri/Campo Arqueolgico de Mrtola

    Capa e separadores: DCCTCmara Municipal de PalmelaReviso dos textos: I. C. Fernandes; J. F. Duarte Silva; Patrice Cressier

    Depsito legal: 368 239/13

    Lisboa, Dezembro de 2013

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    For ti f icaes e Terr itrio na Pennsula Ibrica e no M agreb (Sculos VI a XV I ), Lisboa, Edies Colibri & Campo Arqueolgicode Mrtola, 2013, p. 693-704.

    La muralla de Cuenca: restauracin material y restauracin histrica

    CARLOS VILLARDelegacin de Educacin, Cultura y Deportes en Cuenca,

    Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

    MCHEL MUOZ

    SANTIAGO DAVID DOMNGUEZ-SOLERAARESArqueologa y Patrimonio Cultural

    Introduccin: las murallas de Cuenca

    UEDE que sean las murallas de Cuenca losatributos artificiales de la ciudad que ms y

    mejor la definan como tal. No existiendo pruebaarqueolgica de una fase anterior, el origen de Cuen-ca, su fundacin, se producira entre los S. IX-X,

    momento correspondiente al Periodo Califal enAlndalus. La ausencia de pruebas radiocarbnicas,documentacin u otros indicios al respecto, impideprecisar ms la fecha. Dentro de la Cora de Santaver,territorio de la familia de los Banu Zennun, perteneceal contexto sociopoltico de los llamados Emires deFrontera (ORTEGA, 2007), caudillos con bastanteindependencia en su relacin con el poder centralcordobs. Pronto se convierte en uno de los enclavesprincipales de Santaver.

    La confluencia de las hoces del Jcar y del Hucarsignificaba un punto de paso crucial para las comuni-

    caciones entre el interior y la zona de Valencia, altiempo que comunicaba La Mancha con el corazn dela Serrana de Cuenca y la Sierra de Albarracn. Laspropias gargantas, profundas en extremo, conforma-ban al unirse un puntal de piedra muy fcil de fortifi-car, puesto que slo haba que preocuparse de hacerloen los sectores en los que la roca natural dejabahuecos libres. Los ingenieros islmicos observaronque en el Norte haba un istmo de apenas unos cin-cuenta metros de separacin entre las dos hoces, elcual taponaron gracias a la construccin de unaestructura acastillada de mayor entidad a los cubos ytorres localizados en otras zonas del permetro. En elSur, en la desembocadura del Hucar en el cauce delJcar, crearon un sistema de presas y dieron lugar asa una albufera artificial que inundaba el llano paraevitar aproximaciones enemigas por esta parte.

    Los estudios arqueolgicos llevados a cabo en elCastillo, en la muralla que da a la Plaza del Carmen yen el Parque del Hucar han constatado la existenciade dos fases generales de construccin de la cercaconquense en tiempos islmicos: La primera pertene-cera propiamente a momentos califales (del siglo IXo X al XI). En la parte ms alta un gran torrencerrara el istmo, conectado con otros tramos de

    muralla, conformndose as el germen de una alcaza-ba o fortaleza de entidad. Las murallas correran por

    el borde de las hoces hasta confluir en la parte de laactual Plaza de Mangana y, de algn modo, conec-taran con los vados de acceso de la Puerta de Valen-cia y la Trinidad, puentes que evolucionaran en lasiguiente fase. La segunda fase parte de tiempos de

    los Reinos de Taifas: La entidad de las defensasantiguas crece. Adems se ampla el permetrodefendido con la creacin de una albacara o recintopolivalente entre el Carmen y la lnea del Hucar.Conocemos los accesos de la Alcazaba, de la Puertade Valencia y de la Puerta de Huete, posterior Puentede la Trinidad. sta es la morfologa que describe IbnSahib en su crnica, un escrito que narra las gestasque conoci personalmente del califa almohadeAbu Yakub, quien march para reivindicar su seorosobre Cuenca en el 1172.

    De la Cuenca Califal no existe ms fuente que los

    datos obtenidos mediante la Arqueologa. Existe unaconstante en todas las murallas construidas por losemires de frontera de esta parte de la Marca Media:se trata del paramento construido mediante grandespiezas de piedra colocadas verticalmente (ORTEGA,2007 y MUOZ Y DOMNGUEZ-SOLERA, 2011).Adems del testimonio de una organizacin y unainversin de entidad, financiada por una institucinpotente dado que mover los grandes pedruscos noera tarea asumible por una comunidad humilde serauna alusin simblica al poder califal sobre el rea,dado que los caudillos, deslumbrados por la magnifi-cencia de la corte cordobesa, querran emularla paraformar parte de esa gran maquinaria estatal. Gusta-mos de analizar esto mismo a travs de la ptica de laArqueologa del Paisaje (CRIADO, 1999), dado quehay que comprender que en los muros de Cuenca ylas otras fortalezas de la Marca Media los contempo-rneos leeran gracias a la presencia de los tizonesque esas tierras, aunque controladas directamente porlas castas de los emires, pertenecan por derecho aldominio del Califato. Un mensaje complejo, una ideamuy trascendente que ninguna fuente de las queconservamos comenta, pero que se ha recuperadogracias al estudio de la cultura material como conte-

    nedor de un significado simblico con el que seestructura y construye el espacio fsico. El paramento

    P

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    de grandes tizones lo hemos detectado en las partesms bajas del Puente de la Trinidad, pieza clave paraalcanzar la ciudad desde Huete otra de las capitali-dades del rea de Santaver, al tiempo que en elsistema de presas de la albufera (Puente de la Trini-dad).

    En contra de lo publicado hace unos aos (L-VAREZ Y LPEZ, 2002; MILLN, MUOZ,

    MUOZ Y VALERO, 2004; TROITIO, 1996), losfirmantes defendemos en la actualidad que la Alcaza-ba de la ciudad no estara en Mangana, sino ms bienen el istmo entre las hoces de Jcar y Hucar, en loque se conoce hoy como El Castillo (MUOZ YDOMNGUEZ-SOLERA, 2011). Es all donde hacafalta una fortaleza y no en el centro de la ciudad.Tambin negamos la existencia de dos alcazabas,como se ha dicho en algunos escritos.

    A Cuenca haban llegado los poderes de los reyescristianos antes del 1177. Desde tiempos de la tomade Toledo por Alfonso VI, la urbe haba sido propie-

    dad de Castilla en ocasiones puntuales, volviendo amanos musulmanas (CANOREA, 2006). La fecha del1177 es trascendente porque, tras un largo asedio denueve meses, Alfonso VIII la toma. La conquistasignific un hito en la historia personal del rey,puesto que demostr su vala al frente de un reino quehasta el momento haba gobernado bajo la supervi-sin de sus preceptores. Para ello usara maquinariapoliorctica puntera y derribara amplios sectores delas defensas. De ello nos informa la crnica delArzobispo de Toledo Rodrigo Jimnez de Rada,contemporneo y protagonista del reinado de AlfonsoVIII, lneas que luego fundamentan el relato de lacrnica mandada por Alfonso X.

    La gran victoria del monarca castellano supone latransformacin de Cuenca en una ciudad nueva,siguiendo los modelos cristianos, aunque utilizando laestructura musulmana fundacional como base. Elrecinto interno se dividir en barrios (San Nicols,Santa Cruz, San Esteban, San Martn, etc.), constitui-dos alrededor de cada una de las iglesias parroquialesque se levantan. El permetro amurallado, el de lasegunda fase que hemos comentado, se reconstruye yrefuerza con nuevas torres y muros ms altos. Muyinteresante es la ampliacin de la ciudad en una de las

    pendientes que se extenda en la margen derecha delHucar, el barrio de San Martn. Tal zona habra deser protegida con un nuevo tramo de muralla, obraque se emprendera en el reinado mismo de AlfonsoVIII.

    El rey dotara a la ciudad de un fuero propio y pa-trocinara la ereccin de una catedral sobre la antiguamezquita principal, adems de fomentar la gnesis deuna sede episcopal conquense. Invirti grandes sumasde dinero y medios en sus defensas. Trascendente,adems de la inclusin de la zona de San Martn y elreforzamiento de los lienzos preexistentes, sera la

    creacin de una barbacana o antemural en la lnea delHucar. La ereccin de nuevos accesos es otra de lasclaves de este momento, existiendo una Puerta deSan Martn, por ejemplo. La Alcazaba iniciara unproceso lgico de conversin en Alczar real.

    De cualquier modo, una obra de tal entidad reque-ra bastante tiempo, habindose de completar en losreinados subsiguientes. Sera Alfonso X el principalgobernante que orden un impulso vigoroso para laslabores de construccin de las murallas conquenses.En muchas de las zonas del permetro se aprecia uncambio en las tcnicas constructivas, interpretndoseas las respectivas iniciativas de los dos monarcas. Es

    el caso de la muralla que se conserva junto al Colegiode Arquitectos de Cuenca y que sirve como tapia desu jardn, tambin el del lienzo que se conserva tras laCatedral. Alfonso X tambin encarga una ampliacinde permetro hacia la Hoz del Jcar, recinto que no secomplet (MUOZ Y DOMNGUEZ-SOLERA,2011) y que sirvi desde entonces para acoger fincasy huertas.

    Durante la baja Edad Media es ahora la ciudada-na la que, constreida por el permetro defensivoantiguo, empieza a comerle terreno, solapndose lascasas al espacio de las rondas y llegando a saltar los

    adarves y perforar los muros. Las murallas no sirventanto para defender como para acotar la ciudad,delimitarla administrativamente y como instrumentopara el pago de pontazgos y portazgos (SNCHEZ,1997). Esto ocurre en el caso de las hoces, quedandoexplicado de este modo el fenmeno de las casascolgadas y los rascacielos tpicos de la ciudad. Esel aspecto que, ya en la Modernidad, se plasm en lasarchiconocidas vistas de Wyngaerde (1565)(IBEZ, 2003 y 2006), quien ya no percibe lamuralla como uno de los elementos constituyentes delpaisaje conquense.

    Al final del periodo medieval slo podemos des-tacar las reformas del Castillo, que se producen con ladisputa armada entre los Hurtado de Mendoza y elObispo Lope de Barrientos. De cualquier modo, elresto de las defensas siguen siendo remozadas ymantenidas. Cuenca vive un episodio traumticodurante la Guerra de Sucesin (ALIOD, 1997),momento en el que gran parte del trazado adems delos principales monumentos, es destruido por lasfuerzas del Archiduque Carlos. Sirve de escarmientotal suceso y sendas campaas de reedificacin tienenlugar entonces, labores cuyos resultados quedanatestiguados en las vistas de Llanes y Massa de 1773

    (un anlisis de la ciudad en tales vistas en JIMNEZ,1983): se les resta a las murallas supervivientes alturay se les proporciona un sistema de almenas y parape-tos tiles para disparo de artillera y fusiles. Este es elaspecto que tendra la plaza durante la Guerra deIndependencia, aunque no fueran utilizadas nunca lasdefensas dado que, pese a que Cuenca fue invadida ysaqueada por los napolenicos en una decena deocasiones (MUOZ, 2007), en ningn momento fuedefendida. El gobierno francs/afrancesado s ordenla recuperacin de algunos puntos, fortificados paraservirles durante su ocupacin. Slo El Empecinado

    protagoniz una refriega contra los franceses, centra-da en el Hospital de Santiago. Al marcharse stos, safectaran con intensidad notable al permetro defen-sivo: nos referimos a la voladura que perpetraron parainutilizar El Castillo.

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    Tras dcadas de tranquilidad blica, las guerrascarlistas vuelven a dar motivos al mantenimiento delas fortificaciones de Cuenca. A mediados de siglohabra varias obras en las que el gobierno liberaldecide reformar algunos sectores, dotndolos deaspilleras para fusil y modificando la planta delCastillo (entonces cuartel militar). A este momento secorresponderan las fusileras detectadas tanto en el

    Parque del Hucar como en la zona de San Martn,perceptibles en las fotos y en los grabados del XIX.En concreto, hay una aspillera sobre el muro delColegio de Arquitectos. Tal, como el resto, es de yesoy muy importante porque es la nica estructura deeste tipo superviviente hoy en da. Cuenca es ocupadaen el 1873 por Sants durante la Tercera GuerraCarlista tras un ataque sorpresa y una leve batalla; unao despus, en julio, un contingente comandado porel hermano del Pretendiente y por su esposa Mara delas Nieves asedia Cuenca, la toma y saquea sin piedad(ROMERO, 1993). El horror que los carlistas provo-

    caron entonces conmocion a la opinin pblica,desacreditando en gran mediada la causa de susresponsables. La muralla sera rechapada, as comoposteriormente para que no volviera a producirse unaderrota similar.

    En tiempos de la Guerra Civil del 36 al 39, almargen de la construccin de refugios por toda laciudad, las fortificaciones se colocan mucho msalejadas del permetro murario antiguo. Adems depuestos de control y atrincheramientos, nos referimosal conjunto del Cerro del Socorro (PEINADO, DO-MNGUEZ-SOLERA Y MUOZ, 2012), un blocaoy un reducto ejecutado en 1936 pero concebido conuna mentalidad colonial de hacer la guerra, no adecu-ado para resistir ataques de aviacin. En cualquiercaso, la ltima vez que las defensas medievalesfueron tiles para un conflicto blico, coincide conlas invasiones carlistas (1873 y 1874) ya que en laGuerra Civil del 1936 al 39 y en la posguerra inme-diata, slo se emple el Castillo como crcel.

    Es importante restaurar rigurosamente y de formaindependiente cada uno de los elementos constituti-vos de las fortificaciones conquenses, dado quesignifican y conforman como habr quedado paten-te- un valiossimo libro en el que leer todos los

    captulos de la historia de la ciudad.

    Evolucin del marco normativo

    Sin pretender realizar un anlisis detallado de lareciente cobertura jurdica que permite la proteccin,conservacin y disfrute de la fortificacin de Cuenca,no obstante conviene en este punto recordar, al menosde forma indicativa, cmo se alcanza la situacinactual que posibilita las actuaciones que describire-mos seguidamente y reconsiderar, por ello, si es laadecuada.

    El ordenamiento jurdico de proteccin del bienen su naturaleza inmueble, tanto en su carctergenrico como especfico, dispone de un centenariorecorrido: ya sea en las ordenanzas reales comoconcejiles precisamente, es el Fuero de Cuenca una

    de las primeras reseas a la obligatoriedad de conser-vacin de edificios por sus propietarios y titulares,que alcanza la terica aplicacin en su naturalezapatrimonial a todo el territorio nacional y destina laresponsabilidad de su conservacin los propiosayuntamientos en el ao 1949, mediante el conocidoDecreto de 22 de abril (BOE n 125, de 5 de mayo),encargando la realizacin de un inventario documen-

    tal y grfico a la Direccin General de Bellas Artes.Ahora bien y en puridad, hasta que la elaboracindel citado inventario no recogiera e incluyera adecua-damente otros elementos de la fortificacin talescomo las murallas, que hoy consideramos propios oinseparables conceptualmente del sistema defensivoedilicio, stas quedaban desprotegidas patrimonial yurbansticamente.

    Ello se mitig, por una parte, con motivo de larealizacin por parte de dicho rgano, por entoncesDireccin General del Patrimonio Artstico, Archi-vos y Museos, del Inventario del Patrimonio Arqui-

    tectnico de Inters Histrico Artstico de la Pro-vincia de Cuenca, a partir del ao 1979, en concretoen el mes de abril, con la redaccin de la fichan CU0780100E0001, que entre otros datos conteni-dos identifica y describe textual y grficamente alCastillo de Cuenca, con otras tres unidades parcialesseparadas el propio castillo donde se aloja el Tribu-nal de la Santa Inquisicin, el Alczar-Torre deMangana y las Murallas.

    No obstante, aos antes y con un objetivo diferen-te, pero ante la preocupacin generalizada respecto ala conservacin de la Parte Alta, el Ayuntamientorefiriendo la misma solicit a la Direccin General deTurismo la declaracin de inters turstico para elcasco urbano formado por esa parte alta, que resulta-ba delimitado por el ro Hucar y por el ro Jcar. Ypor ello dicho rgano no promovi la declaracin deConjunto de Inters Turstico sino que traslad elexpediente a la adecuada competencia del Ministeriode Educacin Nacional, alcanzndose la declaracinde la ciudad y las hoces como Paraje Pintoresco,mediante el Decreto 1071/1963, de 25 de abril (BOEn 120, de 20 de mayo de 1963).

    De este modo y por la otra parte, aunque s resul-taba activada la proteccin, esto es, mediante la

    concurrencia con el ordenamiento urbanstico, puesante cualquier actividad sujeta a licencia municipal laDireccin General de Patrimonio deba emitir uninforme, sin embargo, sta slo afectaba a los Monu-mentos Histrico Artsticos, pues deban quedarprotegidos por el propio Ayuntamiento en base al art.101.2.j de la Ley de Rgimen Local, de 24 de juniode 19551.

    As continu tratndose en el Plan General delao 1963 y en sus sucesivas revisiones, modificacio-nes y aprobaciones definitivas de los aos 1976, 1988y 1996, pero en estas dos ltimas ya aparecen ciertas

    referencias especficas de proteccin. La Ordenanza1 Residencial en Casco Antiguo del PGOU/88, a laque se remite la ltima aprobacin, an vigente2, fuecompletada con un listado de edificios de proteccinespecial (art. 1.2.2.a), donde las murallas quedaron

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    incluidas (n 45) y afectadas por la consideracin deestructurantes3, pero no identificadas adecuadamente.Y en lo que respecta al suelo no urbanizable deespecial proteccin (ttulo III, seccin 6), en relacin asus valores histricos o culturales localizados en lashoces, precisamente donde se desarrollan una buenaparte de los lienzos, se asigna una mxima proteccin alos escarpes pero no permite uso alguno hasta la

    redaccin del Plan Especial de Proteccin del CascoAntiguo y de las Hoces. sta, sin embargo, que debarecoger la catalogacin individualizada de los elemen-tos singulares y dotarles de una proteccin integral, nose inici hasta el comienzo de los aos 90.

    Mientras y de nuevo en el mbito patrimonial sinolvidar la propia norma constitucional en su art. 46se haba alcanzado la Resolucin de 4 de noviembrede 1981, de la Direccin General de Bellas Artes,Archivos y Bibliotecas, que daba por incoado elexpediente de declaracin de Conjunto HistricoArtstico a la ciudad de Cuenca (BOE n 307, de 24

    de diciembre de 1981), resultando de pleno efectogracias a la Disposicin Transitoria Octava de la Ley16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio HistricoEspaol (BOE n155, de 29 de junio) pues refera que:Los Parajes Pintorescos a que se refiere la disposi-cin transitoria de la Ley 15/1975, de 2 de mayo, deEspacios Naturales Protegidos, mientras no sean

    reclasificados conforme a su disposicin final, conser-varn la condicin de Bienes de Inters Cultural.

    As pues, en menor medida por la DisposicinAdicional Segunda de esta misma norma pero sobretodo, ante la cobertura que ofrecan los artculos 20 al25, pero tambin el 16.1, 37.1 y 2 y 39, aparentemen-te las murallas conocidas ya quedaban protegidas,teniendo en cuenta el reciente traspaso de competen-cias en materia de Patrimonio Histrico realizadasmediante Real Decreto 3296/83, de 5 de octubre, envirtud del art. 31.1.m) del Estatuto de Autonoma deCastilla-La Mancha y poco despus, ante la entradaen vigor de la Ley 4/1990, del 30 de mayo, delPatrimonio Histrico de Castilla-La Mancha, suartculo 14 y sobre todo el 21, que permita requerirun estudio sobre el presunto valor arqueolgico deparcelas, solares o edificaciones donde fuera a desar-rollarse cualquier actividad urbanstica, as como la

    autorizacin expresa que deba recabarse por elrgano urbanstico de la Comisin Provincial dePatrimonio Histrico respecto de esas actuaciones enel mbito del conjunto histrico4.

    Precisamente el Conjunto Fortificado de la Ciu-dad Histrica fue incluido por la UNESCO en la Listade Patrimonio de la Humanidad, junto a sus Hoces,en virtud de los criterios II y V en el informe de la20. Sesin del Comit, en Mrida, Mxico, el 7 dediciembre de 19965, lo que sin duda debi incentivarla redaccin del planeamiento especial, sin embargoste no alcanz su publicacin corregida definitiva

    hasta el ao 20016

    . Y as, numerosas actuacionesdesarrolladas en este decenio, tanto de promocinprivada como pblica, ya fueran previstas en dichoplan a efectos residenciales o encaminadas a laincorporacin de la ciudad a un sistema turstico

    cultural, adolecieron del mnimo respeto, que nofuera circunstancial, por este bien inmueble7.

    Llegados a la cercana actualidad, de nuevo com-probamos que siguiendo el criterio establecido por lasOrdenanzas del referido plan especial, en concreto losarts. 1.17.4, 4.21 y 22, y 5.2.1 y 2, no resultarondefinitivamente protegidas todas las murallas, puestoque las fichas del Catlogo de la Edificacin corres-

    pondientes a Murallas y Restos del Castillo(n 106),Restos arqueolgicos de etapa medieval (n 110),Puerta y Puente de Bezudo (n111) y Muralla(n 115), aun vinculando aqullas al Nivel de protec-cin I, se presentan por completo deficitarias de laadecuada informacin y sin reflejar la correspondien-te definicin parcelaria y catastral, lo que limita lasverdaderas posibilidades y acciones permitidas enfuncin de las propias ordenanzas, y resulta an msgrave en el caso de la ficha n 111, la cual vienenicamente a mostrar de forma grfica en excesobsica un trazado murario que en nada complemen-ta, mejora o ampla aqulla otra ficha redactada en elao 1979, ya citada anteriormente aunque en lascorrespondientes planimetras de detalle aparezca unadoble lnea de carcter meramente intuitivo y que,solo en algunos puntos, refleja la realidad, esto es,numerosos lienzos ocultos entre edificaciones conniveles menores de proteccin.

    Debemos sealar, no obstante, que con la recientecreacin del Consorcio de la Ciudad de Cuenca enseptiembre de 2005, como consecuencia de la consti-tucin y organizacin del Real Patronato de la Ciudadde Cuenca, mediante Real Decreto 112/2004, de 23de enero (BOE n21, de 24 de enero) y su posterior

    modificacin, mediante Real Decreto 238/2005, de 4de marzo (BOE n 55, de 5 de marzo), las propiasmurallas conocidas quedaron inscritas en los progra-mas de rehabilitacin y conservacin de este rgano,ya de una forma conceptual y exclusivamente patri-monial; y posteriormente, mediante la gestin en elrea de Rehabilitacin Global del Centro Histricotanto de actuaciones directas de rehabilitacin deedificios, viviendas y locales como de las subvencio-nes complementarias8, afectadas de forma continuapor el control arqueolgico que en procesos y pro-gramas pblicos anteriores no se alcanz9.

    De este modo y nicamente resultando de aplica-cin de forma coherente el art. 21 de la Ley 4/1990,de 30 de mayo, del Patrimonio Histrico de CastillaLa Mancha, en su redaccin modificada por la Ley9/2007, de 29 de marzo (DOCM n 82, de 17 deabril), mediante la concertacin administrativaestablecida en el ordenamiento urbanstico10, pode-mos considerar conseguida muy recientemente nosolo la proteccin de las murallas de Cuenca, sinoafectada por el criterio preventivo que subyace en lanorma regional, gracias a la agilidad y estrechacolaboracin entre todos los servicios tcnicos queintervienen en los procesos de gestin y las actuacio-

    nes de las obras, facilitada por la delegacin decompetencias en resoluciones de proyectos de inter-vencin arqueolgica en mbito urbano ligados a lasobras de edificacin y urbanizacin en los que sepresume la existencia de restos arqueolgicos1.

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    La muralla de Cuenca: restauracin material y restauracin histrica 697

    A partir de este momento procede la consecuenterevisin y actualizacin de las citadas fichas de cata-logacin y de las correspondientes planimetras parafacilitar adems tanto la gestin urbanstica y patri-monial del bien, como la necesaria y obligada infor-macin de los usuarios afectados y beneficiarios.

    Restauraciones de las ltimas dcadas del S. XX

    La historia de las restauraciones contemporneasde las Murallas de Cuenca comenz con el proyectode la habilitacin de un Parador de Turismo sobre lasruinas del Castillo o Alczar Real, que se plante afinales de la dcada de los 70 del S. XX. En el debateya son ineludibles las intervenciones arqueolgicasque, en principio, se promovieron por el antiguodirector del Museo Arqueolgico de Cuenca ManuelOsuna. Segn el testimonio oral de Juan Zozaya,correspondi a este testigo iniciar las labores deasesoramiento, aunque la intervencin final dependi

    de Antonio Almagro y Martn Almagro (ALMA-GRO, 1982). Como resultado se decidi que no era ellugar para construir el establecimiento hotelero,mientras se destinaba el antiguo Tribunal de laInquisicin para sede del futuro Archivo Provincial.La intervencin fue modlica para la estado embrio-nario en que se encontraban los estudios de Arqueo-loga medieval en Espaa, y la consolidacin fuediscreta y respetuosa, con la extensin de un morterode color crema que imitaba la patina resultante delpaso del tiempo. No obstante, se respetaron escrupu-losamente aquellas partes del paramento en que seconservaba el rejuntado con escorias del S. XIII. Delmismo modo, fueron muy satisfactorios los trabajosrealizados en el edificio Palafox para su conversinen Conservatorio de Msica. Los derribos descubrie-ron paos de muralla incompletos y una torre ultra-semicircular con matacanes, que fueron integrados enel interior del edificio sin merma alguna de susvolmenes.

    Durante los aos siguientes, las intervencionesdependientes de las administraciones locales fueronms descuidadas. En la Hoz del ro Hucar, lasescuelas taller municipales hicieron un uso abusivodel cemento para consolidar los tramos que parten del

    antiguo Convento de las Bernardas. Muchos de susparamentos resultan hoy difciles de estudiar por estascircunstancias. Sin embargo, el desconocimientohistrico no fue mal que afectara slo a los poderespblicos. Tambin la iniciativa privada fue culpablede resultados desafortunados y destrucciones inten-cionadas, siendo esto mucho ms grave. Citaremos elfalso cubo cuadrangular que se reconstruy en lamisma Hoz del ro Hucar, un cuerpo de fbrica quesostuvo una casa colgada se confundi con un ele-mento poliorctico turriforme y, en consecuencia, traselevarlo se remato con unas almenas puntiagudas que

    nunca existieron. La construccin de una piscina en laCalle de los Tintes tambin atent seriamente contrala integridad de las defensas de esta parte, donde laspalas excavadoras arrancaron los restos de dosbastiones semicirculares con una total consciencia por

    parte de la empresa constructora, segn los testimo-nios fiables que hemos sondeado.

    Un poco ms adelante, sobre la Plaza del Hucar,la recuperacin de cubos, muralla y su antemural,comenz adecuadamente con excavaciones arqueol-gicas sobre una zona urbansticamente degradada, enla cual, no se diferenciaban derrumbes histricos yresiduos urbanos. Los trabajos a cargo de Rodrigo de

    Luz confirmaron que desde el S. XVIII se habansucedido rebajes de los cuerpos de fbrica, mientrasse mantenan las alturas de los elementos turriformes.Por ello, a pesar de que la opinin pblica no semostr de acuerdo con el criterio elegido, ste semantuvo dentro de los lmites al recrecer la murallahasta la altura que con certeza alcanzara en algnmomento de su existencia histrica. Se usaron mam-puestos con composicin geolgica similar a laoriginal, cortndolos en arista recta. De este modo seacogan a la doctrina moderna de la analoga formal,pues con el empleo de una talla propia del S. XX, se

    consigue el efecto de distinguir las fbricas histricasde las aadidas en el proceso de restauracin sinimpacto visual extremo.

    Sin embargo, otras decisiones durante estos traba-jos no fueron tan afortunadas: se nos ha comentadoque se convirtieron cubos rectangulares en semicircu-lares, porque se quiso ver una secuencia ideal con unorden que combinaba torre cuadrangular y torreredondeada sobre el frente de la propia muralla. Lonico que podemos constatar cientficamente, es quea pesar de los sondeos arqueolgicos, la restauracinhizo un alarde de desconocimiento de los aparejos yformas medievales y modernas all conservados, ascomo de su periodizacin. Prueba de ello, es que semontaron matacanes que pretendan recuperar elaspecto medieval, sobre recrecimientos de la EdadModerna. La contradiccin cronolgica recuerda acuando Viollet Le Duc mont tejados de tipologatardorromana sobre almenas de los S. XII y XIII en laciudadela de Carcasonne.

    Las restauraciones del Consorcio de la Ciudad deCuenca en el S. XXI: la consolidacin de criteriosy procedimientos arqueolgicos al servicio de la

    restauracin arquitectnicaEl Consorcio de la Ciudad de Cuenca, desde sus

    primeros momentos de existencia, despleg unnotable inters por recuperar los restos abundantespero dispersos de la arquitectura fortificada conquen-se. Y lo destacado es que sus tcnicos han venidobuscando siempre la colaboracin con los arquelo-gos para llevar a cabo labores de recuperacin. Deeste modo, el primer episodio corresponde a larestauracin de los paos y torres de la Plaza y laCuesta del Carmen, donde la colaboracin con elarquelogo Miguel ngel Valero Tvar, llev a

    reproducir los comportamientos de obra ms positi-vos empleados en los lienzos del Parque de Hucar.Se repusieron las prdidas de paramento con piezasirregulares que no alteraban la visin del conjunto ypermitan en el detalle distinguir lo viejo de lo nuevo.

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    698 Carlos Villar, Mchel Muoz e Santiago David Domnguez-Solera

    En este caso se parta del estudio anterior realizadopor este mismo tcnico y promovido por el Ayunta-miento de Cuenca. A tal obra seguiran las trescampaas de restauracin del Castillo (Michel Muozy Miguel ngel Valero Tvar), el cubo de la Calle delos Tintes, el lienzo de la subida a Santa Catalina y eladyacente al actual Colegio del Arquitectos (ARESArqueologa y Patrimonio Cultural C. B). Despus

    vendran las reformas de viviendas de la Calle Zapa-teras y la calle Alfonso VIII que afectaban a lamuralla de Judera. Todas ellas fueron promovidaspor particulares, estando las intervenciones arqueol-gicas a cargo de ARES Arqueologa y PatrimonioCultural C. B., excepto una dirigida por Adela MuozMarquina.

    Las restauraciones desafortunadas partan de undesconocimiento profundo del monumento a interve-nir. Sin embargo, no se trataba de direcciones faculta-tivas indolentes que no se molestaban en documentar-se, el problema era ms profundo y grave:

    sencillamente, no haba nada en qu documentarse.La produccin historiogrfica de las murallas eraescasa y cientficamente desfasada. Por otro lado, laarquitectura fortificada conquense no era uniforme.Levantada en fases constructivas que se prolonganmucho en el tiempo, las fbricas y elementos eran deuna importantsima variabilidad y potencialmentecada zona de intervencin poda requerir un criteriode intervencin diferente. El Consorcio de la Ciudadde Cuenca tom conciencia de ello en los complejoscuerpos de fbrica y torres del Castillo y, en conse-cuencia, encarg a ARES Arqueologa y PatrimonioCultural la realizacin de un estudio de las murallas ydems elementos de fortificacin (MUOZ Y DO-MNGUEZ-SOLERA, 2011). Dicho de otro modo:antes de acometer la restauracin material de lasmurallas, haba que acometer la restauracin histri-ca, haba que conocer en trminos generales toda lavida del paciente sobre el que se intervena paracompletar con xito el tratamiento de sus patologas.Las lneas maestras de la evolucin de muros, puen-tes, cubos, recintos, Alcazaba y Alczar, junto a lajudera fortificada ya han sido expuestas en el primerapartado de este escrito.

    El trmino de Restauracin Histrica est estre-

    chamente unido a la divulgacin del monumento consu conocimiento renovado. Es mucho el coste de larestauracin monumental y ste sale de los impuestosdel ciudadano. Es de justicia que tambin las nuevasinterpretaciones cientficas reviertan en los que laspagan. Por ello, el estudio encargado se convirti enun libro de divulgacin cientfica editado en el ao2011 con el ttulo: Tras las Murallas de Cuenca yfirmado por dos de los autores de este artculo (SDDSy MMG).

    El mtodo usado para conseguir la restauracinhistrica no es otro que el de la Arqueologa de la

    Arquitectura. Implica estructurar y estudiar la arqui-tectura como si fuera un yacimiento arqueolgicoms. Y hoy por hoy, es el medio ms eficaz paraconseguir el conocimiento ms completo posible decualquier construccin histrica. La individualizacin

    de una edificacin en unidades estratigrficas murari-as significa contemplar todos los elementos de lamisma, incluyendo las partes residuales que apartabala doctrina arquitectnica de los aos 70 y 80 del S.XX y los elementos no simblicos y estticos quedeja de lado la Historia del Arte. El vaciado docu-mental tiene una utilidad precisa e insustituiblemuchas veces, pero rara vez ste puede responder a la

    totalidad de los periodos constructivos. Qu edificiofundado antes de 1945 conserva informacin escritacada dos o tres aos desde la colocacin de su prime-ra piedra? Adems, la tambin llamada Lectura delParamentos tiene la ventaja de interrogar directamen-te al edificio: un historiador que lee una compra demateriales de construccin, est preguntado al docu-mento y obteniendo informacin indirecta sobre elhecho edificado que puede ser falsa o verdadera. Unalectura estratigrfica siempre tendr la certeza de lasunidades murarias conservadas fueron incontestable-mente construidas.

    Ahora bien: el uso de la Arqueologa de la Arqui-tectura no garantiza una satisfactoria restauracin s elmtodo no se aplica desde la fase de proyecto. Unavez emprendida la obra puede resultar difcil ponerlos datos histricos al servicio del arquitecto y elcontratista, ya que stos se han decidido por undeterminado criterio que tiene un determinado precio.Lgicamente, si la lectura estratigrfica se realizadurante la redaccin del proyecto, el conocimientoderivado conseguir unos criterios de restauracinms exactos y precisos. Es ms: permite que lasmismas unidades estratigrficas sirvan como indicati-vo de las patologas del edificio y, por lo tanto, unmejor planeamiento del proceso de restauracin,puesto que stas pueden convertirse directamente enpartidas de obras (MILETO y VEGAS, 2010).

    Todava no es habitual disponer de la financiacinque sera deseable para incluir estudios estratigrficosen la totalidad de los proyectos de restauracin que serealizan hoy en da. Sin embargo, el arquelogo de laarquitectura tiene a su disposicin un instrumentoadministrativo, en el cual puede encajar la lecturaestratigrfica previa: La elaboracin de proyectosarqueolgicos para obtener la aprobacin de laintervencin es algo comn en todas las legislaciones

    autonmicas sobre Patrimonio Cultural. En el docu-mento se puede incluir dentro de la resea histricauna lectura estratigrfica inicial del edificio, ya sea alcompleto o tan slo de las partes a intervenir. Incluirun plano con la individualizacin de las unidadesestratigrficas y su matriz, otro distinguiendo lasfases constructivas en colores y un listado de lasunidades con su descripcin y ordenadas cronolgi-camente. Esto no tiene que repercutir econmicamen-te sobre la partida arqueolgica, pues el trabajo que seadelanta en esta fase no habr que realizarlo durantela fase de ejecucin (MUOZ GARCA, 2010), slo

    corregirlo ante nuevos datos.Durante la obra, la Arqueologa de la Arquitecturatampoco se debe reducir a un mtodo pasivo deintervencin, que documente aquello que el estudioprevio ha pasado por alto o que sencillamente se

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    encontraba oculto. Tambin tiene una parte activapues, basndose en lo ya estudiado, arquelogo,arquitecto, aparejador y jefe de obra pueden tomaruna decisin rpida con mayores dosis de seguridademprica ante descubrimientos o aspectos imprevistosque afloran durante la ejecucin restaurativa. Pero loque aqu queremos reflexionar por primera vez, essobre la posibilidad de usar la Matriz de Harris

    como mtodo de evaluacin del propio proceso res-taurativo. Esto ha sido ensayado satisfactoriamentedurante las obras de los lienzos de muralla sitos en elColegio de Arquitectos y en la Subida de SantaCatalina.

    Aqu se realizaron dos diagramas: uno durante lafase de proyecto y otro al finalizar los trabajos. Losltimos diferan de los primeros en que no slo seaadieron las unidades que depositaba el proceso deobra (morteros, restituciones de piezas etc), sinotambin en que se corrigieron las posiciones queocupaban algunas unidades mal datadas durante el

    estudio previo (por ejemplo, la UEM 114 en el cuerpode fbrica de la Subida de Santa Catalina). Estasdiferencias apenas varan el organigrama lineal deldiagrama previo, pues mantiene las fases constructi-vas previamente formuladas con el 99% de las unida-des sin cambiar de posicin. As pues, la matriz finales testigo del criterio principal que era la congelacinestructural de los cuerpos de fbrica restaurados,

    criterios que se establecieron en el proyecto arquitec-tnico.

    Como conclusin, podemos aadir que esto queha sucedido con los paos aludidos de las murallas deCuenca es aplicable a la prctica totalidad de lasrestauraciones de edificacin histrica. Incluso enaquellas en las que se desarrolla la analoga formal,

    pues Antn Capitel bas su teora restaurativa asu-miendo que los edificios sufren el paso del tiempo y,como producto, el propio paso del tiempo haba quecongelarlo en la medida de lo posible; despus sonlos materiales modernos los que tienen que completaredificios inacabados o adaptarlos a las necesidadesmodernas (CAPITEL, 1992). Pues bien, una matrizde Harris podra perfectamente ser la garanta de unbuen trabajo de restauracin en una analoga formal,si se comprueba que las unidades estratigrficas delestudio previo siguen en la misma posicin y con lasmismas relaciones de anterioridad o posterioridad,

    independientemente de la cantidad de elementosnuevos que la fase de restauracin tenga que aadir.Por el contrario, algunas prcticas de falsa puesta envalor, que implican el derribo de las estructurashistricas para despus reconstruirlas con materialesnuevos, quedaran muy en entredicho al desparecerbuena parte de las unidades estratigrficas originalessobre el diagrama final.

    BIBLIOGRAFA

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    700 Carlos Villar, Mchel Muoz e Santiago David Domnguez-Solera

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    NOTAS

    1Ley de Rgimen Local, Texto Refundido del decreto de 24junio de 1955 por el que se aprueba el texto articulado yrefundido de las leyes de bases de rgimen local, de 17 de juliode 1945 y 3 de diciembre de 1953. Boletn Oficial del Estado,1962.2 B.O.P. n 102, de 4 de septiembre de 1996. Ordenanzascorrespondientes a la Aprobacin definitiva del la Revisin del

    Plan General de Ordenacin Urbana de Cuenca.3Solo pueden recibir actuaciones de consolidacin, conserva-cin y mantenimiento, y deben acompaarse del estudio de laedificacin original, anlisis de su valor intrnseco, estructuraly constructivo, y planimetras.4Art. 2.b del Decreto 165/92 de 1 de diciembre, por el que seregula la composicin y funcionamiento de las ComisionesProvinciales del Patrimonio Histrico de Castilla La Mancha(DOCM n 94, de 9 de diciembre).5http://whc.unesco.org/archive/1996/whc-96-conf201-9e.pdf.6Plan Especial de Ordenacin, Mejora y Proteccin del CascoAntiguo y sus Hoces deCuenca aprobado el 12 de febrero de2001 (BOP, n 19, de 14 de febrero de 2001).7

    El Proyecto Integral de Mejora Urbanstica Dirigida alTurismo 1994-1999, incluido en los Fondos Europeos deDesarrollo Regional (FEDER), que financiaba numerosas yactuaba en propuestas del Plan Especial (mejora de la accesibi-lidad y movilidad peatonal; construccin de aparcamientos;supresin de barreras fsicas; recuperacin de zonas urbanasdegradadas, renovacin de las infraestructuras y pavimentos;acondicionamiento medioambiental en las riberas del Jcar yHucar, etc.) evidenci el profundo desconocimiento delplaneamiento sobre el valor arqueolgico de la ciudad, queotros proyectos posteriores han mantenido (desde el Plan deDinamizacin Turstica al reciente Plan E).8Decreto 38/2006 de 11 de abril de 2006, por el que se regulaen el mbito de Castilla-La Mancha el Plan Estatal de Vivienda

    2005-2008 (DOCM n 79, de 14-04-2006); el Acuerdo entre elMinisterio de Vivienda, la Consejera de Vivienda y Urbanis-mo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y elAyuntamiento de Cuenca, firmado con fecha 26 de abril de2007, para la financiacin de las obras de rehabilitacin de

    edificios y viviendas, urbanizacin y dems aspectos especfi-cos del rea de Rehabilitacin del Centro Histrico de Cuenca;la Orden de 29-02-2008, de la Consejera de Ordenacin delTerritorio y Vivienda, por la que se regula el procedimiento deconcesin de ayudas para las actuaciones protegidas en reasde rehabilitacin integral y reas de rehabilitacin global enconjuntos histricos declarados por la Junta de Comunidades

    de Castilla-La Mancha (DOCM n 52 de 10-03- 2008); y Basesreguladoras de las ayudas complementarias a conceder por elConsorcio de la Ciudad de Cuenca para la rehabilitacin deedificios y viviendas, en el mbito del Plan Especial deOrdenacin, Mejora y Proteccin del Casco Antiguo de Cuenca(BOP de 17-09-2008),y para locales (Bases reguladoras de lasayudas a conceder por el Consorcio de la Ciudad de Cuencapara la rehabilitacin de locales en el mbito del Plan Especialde Ordenacin, Mejora y Proteccin del Casco Antiguo deCuenca (BOP de 20 de febrero de 2009).9 Hablamos de los conocidos Programas como Mejora dePaisaje Urbano y A Plena Luz, ya tratados con profundidadpara otras cuestiones, tanto de rehabilitacin como de protec-cin arqueolgica inmueble.10

    El rgano que emite la autorizacin o licencia administrativade obra, los ayuntamientos y/o gerencia de urbanismo, debeninformar al promotor o interesado que solicita esto es, quieninicia el procedimiento- la obligacin de recabar otras autoriza-ciones concurrentes, en este caso, el referido estudio previoarqueolgico de los mbitos protegidos, tal como establece elart. 161.2c) del DL 1/2010 del Texto Refundido de la Ley deOrdenacin Territorial y la Actividad Urbanstica de CastillaLa Mancha. Obtenida dicha autorizacin pertinente de lalegislacin sectorial, en este caso relativa a la legislacin depatrimonio, el propio ayuntamiento proceder a informar yotorgar la autorizacin por ser el rgano quien concede lalicencia (art. 160.2 del DL 1/2010 TRLOTAU).11 Resolucin de 24-06-2008, de la Direccin General de

    Patrimonio y Museos, por la que se delegan competencias enlas Delegaciones Provinciales de la Consejera de Cultura(DOCM n137, de 2 de julio).

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    Fig. 1 Trazado de los recintos y elementos de la arquitectura fortificada de Cuenca en las fasesmusulmanas (plano de los autores a partir de capturas del visor interactivo de Microsoft).

    Fig. 2 Trazado de los recintos y elementos medievales de la arquitectura fortificada de Cuenca en pocacristiana (plano de los autores a partir de capturas del visor interactivo de Microsoft).

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    Fig. 3 Individualizacin estratigrfica de los Cuerpos de Fbrica de la Muralla de Cuenca en la Subidade Santa Catalina (plano de los autores).

    Fig. 4 Interpretacin estratigrfica de los Cuerpos de Fbrica de la Muralla de Cuenca en la Subida deSanta Catalina (plano de los autores).

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    Fig. 5 Diagrama matriz del estudio previo del proyecto arqueolgico y diagrama matriz del resultadofinal de obra. El ltimo nicamente ha variado al aadirse las unidades de la fase de restauracininmediata del Consorcio de la Ciudad de Cuenca y el cambio de posicin de la UEM 114 (sealada enazul), ya que sobre los andamios se comprob que sta perteneca a un periodo constructivo anterior. Elhecho de que se mantengan todas las unidades estratigrficas murarias en la matriz final es la prueba deque el criterio de congelar y preservar todos los elementos iniciales se ha mantenido.

    Fig. 6 Antes y despus de la restauracin de los cuerpos defbrica de muralla en la Subida a Santa Catalina (fotos de losautores).

    Fig. 7 Antes y despus de la restauracin de los cuerpos defbrica de muralla junto al Colegio de Arquitectos (fotos de losautores).

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    Fig. 8 El Castillo (foto de los autores). Fig. 9 La Puerta de Valencia (foto de los autores).

    Fig. 10 Segmentos de las fortificaciones conquenses que se ven en los dibujos de Wyngaerde (1565). A: Trasera de la Catedral. B: Ruinasdel Castillo. C: Muralla en la parte baja de la ciudad.