20 Pasos Hacia La Felicidad Bucay Jorge 24285

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  • A lo largo de los ltimos veinte aos, Jorge Bucay ha buscado tanto

    en el pensamiento de los sabios como en la sabidura popular de los

    cuentos mensajes para ensear y divulgar la manera de enfrentarse a

    los desafos de la vida. Ensear a anticipar el puedo al quiero, para que

    el deseo no quede condicionado por la fantasa de una limitacin de

    tiempos pasados. Sin complicarnos, pero sin perder de vista el objetivo,

    Jorge Bucay propone en estas pginas que nos animemos a dar algunos

    pasos en la direccin de ese crecimiento y nos invita a que ratifiquemos

    en cada captulo que aceptamos el reto, lo que irremediablemente

    significa tambin enfrentarse al desafo de volvernos nosotros mismos.

  • Jorge Bucay

    20 aos hacia adelante

    Jorge Bucay, 2007

    de esta edicin: 2007, RBA Libros, S.A.

    Prez Galds, 36 08012 Barcelona

    rba-libros@rba.es / www.rbalibros.com

    Primera edicin digital: marzo 2010

    Reservados todos los derechos.

    Ninguna parte de esta publicacin puede ser

    reproducida, almacenadao transmitida

    por ningn medio sin permiso del editor.

    Ref.: OEBO030

    ISBN: 978-84-92981-11-3

    Composicin Vctor Igual, S.L.

    introduccin

    Desde que empec a escribir para otros, hace ms de veinte aos, y

    sobre todo desde que alguien decidi apoyar mi osada publicando lo

    que yo escriba, he intentado centrar cada una de mis palabras en

    aquellas ideas, sugerencias y propuestas que he encontrado tiles a lo

    largo de mi propio camino, y que por esa razn cre que podran servir

    de ayuda a otros que transitan por espacios parecidos en su propia

    bsqueda.

    A lo largo de estas dos dcadas, intent hacer en cada libro lo mismo

    que durante toda mi vida como profesional de la salud: por un lado,

    encender una pequea lucecita, quizs ingenua o insignificante, con el

  • propsito de ayudar a otros a iluminar las zonas que encuentran

    oscuras en su camino, y, por otro, ofrecer el tipo de ayuda que yo

    necesit en muchos momentos difciles.

    He querido aportar el estmulo externo, a veces imprescindible, para

    renovar la conviccin de que lo que sigue puede ser y ser mejor; el

    pensamiento, la frase o la palabra capaz de actuar como un detonador

    positivo para cada uno individualmente y, desde all, para todos en

    conjunto.

    Te propuse tantas cosas, que muchas ya las conocas:

    Repasar lo aprendido para compartirlo con los dems.

    Pensar en ti para despus pensar en los dems.

    Anticipar el puedo al quiero, para que el deseo no se viera

    condicionado por la fantasa de una limitacin de tiempos pasados,

    donde posiblemente otro yo anterior no poda, no saba o no quera

    saber.

    Terminar con el tiempo en el que aquellos que fuimos se quedaban

    dependiendo del cuidado de algunos y de la decisin de otros.

    Pero en estas dos dcadas creo haberte hecho dos claras propuestas,

    para m fundamentales:

    Te propuse que te ocuparas de sentirte cada vez ms vivo.

    Te propuse que trabajaras para volverte cada vez ms sabio.

    No creo que tenga la necesidad de contarte cules fueron las

    herramientas que us para ayudarte en estos desafos, lo sabes. He

    utilizado algunas ideas propias y muchas aprendidas, centenares de

    cuentos de todas las pocas y de todas las culturas. Pensamiento vivo y

  • vigente de muchos maestros, enredado, expuesto y oculto en miles de

    relatos, ancdotas y leyendas urbanas que nos confirman una y otra

    vez que no estamos solos en nuestro camino, ni en el dolor, ni en las

    creencias, ni en los temores, ni en los buenos momentos.

    Historias y conceptos que nos obligan a nuestra primera conciencia

    gregaria: no somos los nicos que sentimos el deseo de construirnos

    vidas cada vez ms felices y mucho menos los nicos que tenemos el

    derecho de intentarlo.

    Todo se puede simplificar y todo se puede complicar; y las dos cosas

    se pueden hacer con intencin de ayudar a aclarar o como intento de

    confundir o esconder un fragmento de la verdad.

    He querido empezar con este cuento como homenaje a la decisin de

    aquellos que trabajan a favor de que la ayuda sea ayuda y no

    solamente informacin intil. Es una manera de agradecer a los que,

    como yo mismo, deciden siempre no complicar la realidad y un

    reconocimiento a todos los que, generosamente, comparten da a da lo

    poco o mucho que saben, con amor, profesionalidad y vocacin de

    servir.

    Hace muchos aos, en plena carrera espacial, Estados Unidos y la

    Unin Sovitica se esforzaban por ser los primeros en llegar a la Luna.

    La vanidad, el reconocimiento mundial, el prestigio cientfico y el

    presupuesto de la NASA y su equivalente ruso estaban en juego.

    La tecnologa era, por supuesto, la clave.

    Tecnologa y desarrollo al servicio de cada problema, de cada detalle,

    de cada situacin que, con seguridad, se iba a presentar o que

  • imprevistamente poda llegar a presentarse; sobre todo de cara a los

    efectos de la ausencia de gravedad y a los dems factores de la vida en

    el espacio.

    La experiencia conllevaba dos grandes pasos, comunes a toda

    exploracin cientfica: primero, hacerlo posible y, segundo, registrarlo

    todo. Dado que la informtica no contaba todava con microchips, era

    esencial que los astronautas realizaran registros exactos en vivo y por

    escrito de cada vivencia, situacin, problema o descubrimiento. Esto

    condujo a un problema tan menor en apariencia que nadie haba

    pensado en l antes de lanzarse al proyecto: sin gravedad, la tinta de

    los bolgrafos no corre.

    Este pequeo punto pareci ser crucial en aquellos tiempos. El grupo

    que consiguiera solucionar esta dificultad ganara, al parecer, la carrera

    espacial. Nunca antes en la historia del mundo la caligrafa haba sido

    tan importante.

    El gobierno de Estados Unidos invirti millones de dlares en

    financiar a un grupo de cientficos para pensar exclusivamente en este

    punto. Y, al cabo de algunos meses de tarea incansable, los inventores

    presentaron un proyecto ultrasecreto. Se trataba de un bolgrafo que

    contena un mecanismo de minibombeo que desafiaba la fuerza de la

    gravedad.

    Este pequeo invento permiti, despus de destrabar el primer viaje

    a la Luna, que toda una generacin de jvenes pudiera escribir

    mensajes obscenos en los techos de sus aulas y en los baos de todo el

    mundo.

  • Estados Unidos, en efecto, lleg primero a la Luna, pero no fue

    porque los rusos no hubieran podido resolver el tema de la tinta. En la

    Unin Sovitica haban solucionado el problema apenas unas horas

    despus de darse cuenta de la dificultad planteada por la ausencia de

    gravedad... Los cientficos rusos simplemente renunciaron a los

    bolgrafos y decidieron reemplazarlos por lpices.

    Sin complicarnos, pero sin perder de vista nuestro objetivo, en las

    prximas pginas te propondr que nos animemos a dar algunos pasos

    en la direccin de nuestro crecimiento y autorrealizacin. Ninguno de

    estos veinte pasos te resultar desconocido ni novedoso. Si aparecen

    aqu es, como siempre, para ordenar lo que t ya sabes y, en todo caso,

    para invitarte a que ratifiques en cada captulo que aceptas el reto que,

    irremediablemente, significa enfrentarse al desafo de volverse uno

    mismo.

    paso 1

    trabaja en conocerte

    Mientras trazaba un mapa de los conceptos y escriba gran parte de

    los contenidos de este libro, cumpl cincuenta y siete aos. Casi me

    sorprendi darme cuenta de lo mucho que esta vez me alegr la fecha.

    En otro momento de mi vida hubiera discutido, como quiz lo hagas t

    ahora, el valor del ritual de cumplir aos. Hasta no hace tanto, yo

    sostena que estas nieras son pertinentes y razonables solamente

    en el mundo infantil de nuestros hijos o nietos. Para ellos, sola decir

    yo, el festejo de cumplir un ao ms se justifica ampliamente si lo

    pensamos como una mnima compensacin anticipada de lo que se

  • avecina con el crecimiento: el desembarco de ms responsabilidades,

    ms deberes y cada vez ms obligaciones. Pero a nuestra edad, segua

    argumentando, esto no parece motivo de ningn festejo.

    Nuestro propio lenguaje, a veces tan esclarecedor, parece hacernos

    saber desde el principio que el da del cumpleaos no trae consigo

    demasiadas buenas noticias. Combina en su nombre dos palabras que

    no en vano nos agobia pronunciar: cumplir y aos, como si

    quisiera condenarnos a envejecer y obedecer, hacindonos olvidar,

    quiz no tan ingenuamente, lo que s se debe festejar.

    Porque el da del cumpleaos, ese mismsimo da, se festeja nada ms

    y nada menos que un aniversario ms del da de nuestro nacimiento.

    En la mayora de los idiomas (ingls, francs, cataln, hebreo y chino,

    por nombrar slo algunos), la palabra que se usa para cumpleaos se

    puede traducir literalmente como da del nacimiento o da del

    aniversario.

    Decididamente, no pretendo empezar ninguna rebelda lingstica

    para cambiar el idioma, pero quiero conseguir que seamos conscientes

    de este hecho ms que condicionante, para evitar que el peso

    etimolgico de la palabra cumpleaos nos arruine la fiesta.

    De hecho, sostengo que:

    Si nos hemos dado cuenta de que vivir es una cosa deseable y nos

    sentimos contentos por ello...

    Si hemos descubierto que queda mucho por hacer y que lo

    haremos...

    Si podemos sentir ms que muy de vez en cuando alegra al

  • despertar cada maana...

    Entonces, tal vez podamos