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Quevedo (Antología mínima)

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Una mini antología de poemas amorosos y metafísicos de Francisco de Quevedo

Text of Quevedo (Antología mínima)

  • 1. Quevedo (antologa) Gabriela Zayas De LilleIES Leonardo da VinciSant Cugat del Valls2007

2. Amor Eros 3. Ay Floralba! So que te ... Dirlo? S, pues que sueo fue: que te gozaba. Y quin, sino un amante que soaba, juntara tanto infierno a tanto cielo? Mis llamas con tu nieve y con tu yelo, cual suele opuestas flechas de su aljaba, mezclaba Amor, y honesto las mezclaba, como mi adoracin en su desvelo. Y dije: Quiera Amor, quiera mi suerte, que nunca duerma yo, si estoy despierto, y que si duermo, que jams despierte. Mas despert del dulce desconcierto; y vi que estuve vivo con la muerte, y vi que con la vida estaba muerto. 4. Qu buscas, porfiado pensamiento, ministro sin piedad de mi locura, invisible martirio, sombra oscura, fatal persecucin del sufrimiento? Si del largo camino ests sediento, mi vista bebe, su corriente apura; si te promete albricias la hermosura de Lisis por mi fin, vuelve contento. Yo muero, Lisi, preso y desterrado; pero si fue mi muerte la partida, de puro muerto estoy de m olvidado. Aqu para morir me falta vida, all para vivir sobr cuidado: fantasma soy en penas detenida. 5. Cerrar podr mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco da, y podr desatar esta alma ma hora a su afn ansioso lisonjera;mas no, de esotra parte, en la ribera, dejar la memoria, en donde arda: nadar sabe mi llama la agua fra, y perder el respeto a ley severa.Alma a quien todo un dios prisin ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, medulas que han gloriosamente ardido:su cuerpo dejar, no su cuidado; sern ceniza, mas tendr sentido; polvo sern, mas polvo enamorado. 6. Dejad que a voces diga el bien que pierdo, si con mi llanto a lstima os provoco; y permitidme hacer cosas de loco: que parezco muy mal amante y cuerdo. La red que rompo y la prisin que muerdo y el tirano rigor que adoro y toco, para mostrar mi pena son muy poco, si por mi mal de lo que fui me acuerdo. iganme todos: consentid siquiera que, harto de esperar y de quejarme, pues sin premio viv, sin juicio muera. De gritar solamente quiero hartarme. Sepa de m, a lo menos, esta fiera que he podido morir, y no mudarme. 7. Lloro mientras el sol alumbra, y cuando descansan en silencio los mortales torno a llorar; renuvanse mis males, y as paso mi tiempo sollozando.En triste humor los ojos voy gastando, y el corazn en penas desiguales; slo a m, entre los otros animales, no me concede paz de Amor el bando.Desde el un sol al otro, ay, fe perdida!, y de una sombra a otra, siempre lloro en esta muerte que llamamos vida.Perd mi libertad y mi tesoro; perdiose mi esperanza de atrevida. Triste de m, que a mi verdugo adoro! 8. Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado;es un descuido que nos da cuidado, un cobarde, con nombre de valiente, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado;es una libertad encarcelada, que dura hasta el postrero parasismo; enfermedad que crece si es curada.ste es el nio Amor, ste es su abismo. Mirad cual amistad tendr con nada el que en todo es contrario de s mismo! 9. Cronos 10. quot;Ah de la vida!quot; ... Nadie me responde? Aqu de los antaos que he vivido! La Fortuna mis tiempos ha mordido; las Horas mi locura las esconde. Que sin poder saber cmo ni adnde, la salud y la edad se hayan hudo! Falta la vida, asiste lo vivido, y no hay calamidad que no me ronde. Ayer se fue; maana no ha llegado; hoy se est yendo sin parar un punto; soy un fue, y un ser y un es cansado. En el hoy y maana y ayer, junto paales y mortaja, y he quedado presentes sucesiones de difunto. 11. Fue sueo ayer; maana ser tierra! Poco antes, nada; y poco despus, humo! Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra! Breve combate de importuna guerra, en mi defensa soy peligro sumo; y mientras con mis armas me consumo menos me hospeda el cuerpo, que me entierra. Ya no es ayer; maana no ha llegado; hoy pasa, y es, y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeado. Azadas son la hora y el momento, que, a jornal de mi pena y mi cuidado, cavan en mi vivir mi monumento. 12. Mir los muros de la patria ma si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valenta. Salme al campo, vi que el sol beba los arroyos del hielo desatados, y del monte quejosos los ganados que con sombras hurt su luz al da. Entr en mi casa; vi que amancillada de anciana habitacin era despojos; mi bculo, ms corvo y menos fuerte; vencida de la edad sent mi espada y no hall cosa en que poner mis ojos que no fuese recuerdo de la muerte. 13. Huye sin percibirse lento el da y la hora secreta y recatada con silencio se acerca y despreciada lleva tras s la edad lozana ma. La vida nueva, que en niez arda, la juventud robusta y engaada, en el postrer invierno sepultada yace entre negra sombra y nieve fra. No sent resbalar mudos los aos; hoy los lloro pasados y los veo riendo de mis lgrimas y daos. Mi penitencia deba a mi deseo pues me deben la vida mis engaos y espero el mal que paso y no le creo.