Traduciendo a Hannah - .oriental, era un alemán bastardo en alfabeto hebreo, de derecha a izquierda

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Text of Traduciendo a Hannah - .oriental, era un alemán bastardo en alfabeto hebreo, de derecha a izquierda

  • Ronaldo Wrobel

    Traduciendo a Hannah

    Traduccin del portugus de Elena Losada

    alevosa

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    Captulo 1

    Ro de Janeiro, 1936

    Enmarcado en la pared de la comisara, el presidente Vargas* no le quitaba los ojos de encima a Max. Qu quiere de m?, imploraba el infeliz. Problemas con unos documentos, sellos, plizas? Precisamente l, tan ordenado y discreto. Audiencia ur-gente, fue la explicacin del soldado cuando fue a buscarlo a su casa. Audiencia con quin, por qu? Lo tenan confinado desde haca ms de una hora en aquella salita horrible, sin un msero vaso de agua.

    La expulsin aterrorizaba a miles de emigrantes fugitivos de guerras, de tiranas, de penalidades a las que podan ser devueltos si no seguan la fila. Y la paradoja: llegaban cada ao multitudes a la Praa Mau, algunas sin nocin de lo que era aquel lugar del que otras ni siquiera haban odo hablar. Para la mayora, Brasil era un pantano donde crecan las bananas y las serpientes se enrosca-ban en las piernas imprudentes.

    Detrs de la puerta, pasos y voces difusas. En la comisara se cumpla la rutina: crcel, detenciones, interrogatorios. En 1935, un intento de golpe comunista haba lanzado el pas a un infier-no sin precedentes. Las porras atacaban las casas, los talleres, las tiendas y todo lo que oliese a subversin para los sabuesos del

    * GetlioVargas (1882-1954). Presidente de Brasil. Fundador del Estado Novo (1937-1945). (N. de la T.)

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    mayor Filinto Mller, jefe de Polica. Un tribunal de excepcin completaba el servicio con ritos sumarios, condenando a medio mundo sin las demoras de la justicia comn. De norte a sur las crceles estaban llenas. Incluso los barcos servan de presidio, flo-tando por el Atlntico con su carga nociva. Max ya se vea en alta mar, insultado como un gringo y comiendo arroz fro. Pero qu habra hecho mal?

    En la calle Visconde de Itana apenas se notaba la tiendecita de la Praa Onze que abra a las siete en punto para reparar los zapa-tos con el ahnco de sus ancestros. Su abuelo atribua esa vocacin al destino errante de la familia: el buen calzado vence el fro y la distancia. Y qu haba hecho el pueblo judo en los ltimos mile-nios, sino vagar por el mundo o aplazar la siguiente expulsin? A cuntas audiencias urgentes se habran enfrentado en Rusia, en Espaa o en el pas de Vargas?

    No, Max no llegaba a culparlo de las tensiones nacionales. Cmo sealar causas donde todo era consecuencia? Era el mundo entero el que haba perdido el rumbo, arrastrando con l a Brasil. Para el zapatero, Getlio no pasaba de ser un criado, menos lder que liderado, carne de un can forjado a lo largo de los siglos. Nadie, aisladamente, poda ser responsable ni encargado de resol-ver un embrollo que haba empezado mucho antes de que Hitler proclamara sus locuras y de que Stalin exterminase a sus propios aliados. Menos perdonables eran los proyectos urbanos del presi-dente. Haca poco se hablaba de construir una gran avenida entre el Arsenal da Marinha y la Cidade Nova, para agona de su querida Praa Onze. i vi*, era lo que faltaba, quedar arrasada!

    Un ventilador de pie rechinaba nervioso y el reloj marcaba las cuatro y media. Por primera vez Max haba cerrado su taller antes de hora. Qu diran los clientes, los chismosos, los clientelshiks, las seoras que venan a saludarlo o los idealistas con sus locas causas? Quin podra imaginar al zapatero atrapado en la co-

    * Los trminos en yiddish y hebreo se recogen en un Glosario en la p-gina 221 de este libro.

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    misara, convocado a una audiencia urgente? Todos saban que Max no tena causa mayor que sus zapatos, siempre contrario a las controversias de la colonia. Comunismo o capitalismo? Israel o dispora? Yiddish o hebreo? Poco le importaba. Un da haba in-sultado a un comunista con gorra y mono que intentaba captarlo en su taller de Visconde de Itana. Dedo en ristre:

    Si quieres arreglar el mundo, primero aprende a atarte los zapatos! Y record la parbola de Rebe Zussia, que de joven tambin quera arreglar el mundo, pero al verlo tan grande y tan complejo, se resign a arreglar su pas. Asimismo, el pas tambin era grande y complejo y Zussia decidi arreglar su ciudad. Ya ma-duro, luch para arreglar su familia, y solo en su lecho de muerte confes a un amigo: Hoy todo lo que espero es arreglarme a m mismo.

    Es una historia triste afirm despreciativo el comunista. Por lo que he entendido, Rebe Zussia se volvi egosta.

    Te equivocas! l todava quera arreglar el mundo, solo ha-ba cambiado de tctica.

    Las cinco de la tarde, el sol filtrado por la persiana veneciana ya no realzaba al presidente Vargas. Max mascullaba una oracin cuando un oficial entr en la salita. Corpulento, le tendi la mano.

    Qu tal, Kutner?Era el capitn Avelar, espordico pero cordial cliente del zapa-

    tero. Llevaba un quepis rojo, un uniforme caqui y botas negras. Tena la piel morena y una buena barriga. Rode la mesa con paso firme, sacndose un papelito del bolsillo.

    Encontrado en la Praa Onze. Qu es esto?Max ley un texto corto en letras hebreas.Judos gru el militar. Qu estis tramando esta vez?El zapatero sostena una inocente lista de ingredientes.Qu tipo de ingredientes? Avelar encendi un cigarrillo.Y Max con su acento spero:Cuatrro rremolashas, dos patatash, un kilo de carrne

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    Remolachas? crema de leche. Es una receta de borsht, capitn. Una sopa

    roja.Roja? Comunista?Porque tiene remolacha.Avelar se quit el quepis y se alis el pelo lentamente. Estaba

    trastornado, a punto de estrangular a aquel judiucho petulante. A ver si el capitn ms valiente de la polica, ilustre patriota, conde-corado por tantos actos heroicos, conocedor de todos los himnos y banderas, se haba convertido en un cazador de remolachas.

    Para suavizar la crisis, el zapatero improvis.Muy sabrosa. Puede ser salada o dulce, caliente o fraUn golpe en la mesa remat el asunto.Una sopa de mierda! Caliente, fra, dulce, saladaEl zapatero ya arriesgaba un suspiro aliviado cuando el capitn

    impost la voz.Te he mandado llamar por otro motivo, Max Kutner. Ca-

    rraspeos introductorios. Nada grave, eres un buen judo. Ade-ms, justo por eso te necesitamos. Ves a aquel hombre?

    Sealaba a Getlio Vargas.

    El reloj se acercaba a la medianoche cuando Max entr en casa. Camin al azar por las aceras de la Praa Onze, rumiando la orden del capitn.

    Has odo hablar de la censura postal? Tenemos traductores que controlan el correo en todas las lenguas y dialectos de este planeta. Trabajan sin descanso por el bien de Brasil. T conoces la jerga juda, verdad? Ests preparado para una misin patritica?

    Avelar se refera al yiddish. Hablado por los judos de Europa oriental, era un alemn bastardo en alfabeto hebreo, de derecha a izquierda. Durante mil aos el dialecto se haba forjado en la periferia de la historia, lejos de las academias y del poder. Du-rante el ltimo siglo el yiddish haba ascendido a los escenarios

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    y a las estanteras del mundo entero, para horror de quien vea en ello una conspiracin maligna, una red astutamente tramada por los semitas para dominar a la humanidad. No haba comu-nismo, fascismo o democracia inmune al peligro judaico. Li-bros como Los protocolos de los Sabios de Sin advertan que un da Mosc, Washington y Berln se veran sometidos al credo y a las manas de aquellos hombres barbudos, que hablaban yiddish y no coman jamn.

    El zapatero haba aceptado la misin patritica por falta de al-ternativa, hecho que, por otra parte, era un consuelo. Puede haber culpa sin libre arbitrio? Si rechazaba la misin, no faltaran suplen-tes ni sellos para su deportacin sumaria. Pero era doloroso verse lanzado a la caldera de la historia, transformado en fantoche de los poderosos. Trabajar para la polica sera el fin de una rutina amistosa, sin aspiraciones ni polmicas. Desde su llegada a Brasil, en 1928, a Max le gustaba vivir como los rastrojos, por debajo de la lnea de tiro, aunque pisoteado por las circunstancias. Evitaba incluso las buenas obras, sabedor de que las mejores intenciones empedraban el camino del infierno. El episodio del espejo haba sido emblemtico.

    La maana transcurra en paz cuando Roberto Z., un seor muy distinguido, apareci en el taller pidiendo a Max que le re-parase el asa de la maleta donde guardaba el arsenal que venda puerta a puerta: tejidos, cosmticos, plumas. En definitiva, un clientelshik en combate por las calles de la ciudad. Max no le cobr el arreglo, y Roberto Z. se lo agradeci con un espejo de bolsillo en cuyo reverso haba grabado una rosa esmaltada en porcelana. Muy agradecido:

    Herencia de mi suegra. Vale su peso en oro!Das despus, al mirarse en ese espejo, Max vio a un hombre

    obligado a hacer justicia. Saba no solo dnde viva Roberto Z., sino tambin con quin: Frida debi de pegar a su marido al notar la falta del espejo. Era el momento de redimir al pobre vendedor, decidi el zapatero.

    En Lapa, toc el timbre con una sonrisa angelical.

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    Qu es esto? se extra Frida. Cmo ha ido a parar a sus manos?

    Me lo ha dado su maridoEl gesto de la mujer le hizo sospechar el engao: ni hablar de

    una herencia! Con un escalofro:Bueno, perdone, creo que me he equivocado Feliz ao

    nuevo, doa Frida!Ao nuevo?? Estamos en marzo, seor Kutner! Y torci

    los ojillos con los brazos en jarras. Ya lo entiendo todo, todo, todo!

    Max esboz un gesto de alivio antes de que Frida le arrebatase el espejo y aporrease la puerta de la vecina.

    Abre inmediatamente, bruja Abre, so zorra!Cuando una pelirroja abri,