Burckhardt Titus - Simbolos

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Titus Burckhardt

SIMBOLOSTraduccin de Francesc Gutierrez

SOPHIA PERENNIS

LA MSCARA SAGRADALa mscara es uno de los modos ms extendidos y, sin duda, ms antiguos del arte sagrado. Lo mismo se la encuentra en las ms elaboradas civilizaciones, como las de la India o el Japn, que entre los pueblos llamados primitivos. La nica excepcin la proporcionan las civilizaciones vinculadas al monotesmo semtico, aunque la mscara se haya conservado en el folklore de los pueblos cristianos y de algunos pueblos musulmanes, 1 y eso, a veces, bajo formas cuyo simbolismo es manifiesto todava;2 la tenacidad misma de su supervivencia, en oposicin con cualquier pensamiento evolucionado, prueba adems, indirectamente, su origen sagrado. Para el cristianismo, como para el judasmo y el Islam, el uso natural de la mscara no poda ser ms que una forma de idolatra. De hecho no se vincula a la idolatra, sino al politesmo, si por este trmino se entiende, no al paganismo, sino una visin espiritual del mundo, que personifica espontneamente las funciones csmicas sin ignorar la naturaleza una e infinita de la Realidad suprema. Esta visin implica un concepto de persona algo diferente del que conocemos del monotesmo. Se deduce de la propia expresin persona; se sabe que en el teatro antiguo, que procede del teatro sagrado de los Misterios, tal palabra designaba a la vez la mscara y el papel. 3 Ahora bien, la mscara expresa necesariamente, no una individualidad cuya figuracin apenas exigira mscarasino un tipo, luego una realidad intemporal, csmica o divina. La persona se identifica as con la funcin, y sta es a su vez una de las mltiples mscaras de la Divinidad, cuya naturaleza infinita permanece impersonal. Hay una jerarqua de funciones y la hay, pues, de personas divinas; pero su multiplicad misma hace que ninguna pueda ser considerada como la mscara nica y total de la Divinidad infinita. sta puede tomar tal o cual mscara para revelarse ms directamente a su adorador; o tambin, este ltimo puede elegir tal mscara particular como soporte y va; terminar siempre por encontrar en ella toda dignidad celestial, pues cada una de las cualidades universales contiene esencialmente las otras. Esto explica el carcter aparentemente flotante de los antiguos panteones.4 La esencia de las cualidades universales es una; es lo que el monotesmo afirma al proclamar la unicidad de la persona divina. Es como si se sirviese de la idea de la persona la nica que un politesmo olvidadizo del absoluto poda captar an- para afirmar la unidad de la Esencia. En compensacin el monotesmo hubo de hacer una distincin entre la persona y sus diversas funciones o cualidades, distincin evidente, por1

Especialmente entre los musulmanes de Java y frica negra. La mscara existe tambin entre los bereberes del frica del Norte, donde toma un carcter carnavalesco.2

En los pueblos germnicos se encuentra la mscara grotesca de carcter apotropeico, utilizada sobre todo durante las mascaradas solsticiales- y la ferica, al igual que la heroica, que tambin existe en el folklore espaol.3

Se ha hecho derivar persona de personare, sonar a travs siendo literalmente la mscara, portavoz de la Esencia csmica que se manifiesta por ella-, pero esta etimologa parece ser dudosa, conforme a Littr, por razones fonticas; no deja de tener, an en ese caso, cierto valor desde el punto de vista de las coincidencias significativas las cuales no son precisamente azares- en el sentido del nirukta hind.4

Pensamos en el hecho de que un dios secundario puede usurpar ocasionalmente el papel supremo.

lo dems, ya que es semejante a la que existe entre el sujeto humano y sus facultades. Si bien es verdad que la divinidad personal se concibe siempre a travs de una u otra de sus cualidades, las cuales se distinguen y se excluyen a veces en el plano de su manifestacin; nunca se revelan todas al mismo tiempo, y all donde coinciden, en la plenitud indiferenciada de su esencia comn, no hay ya realmente persona: lo que est ms all de toda divinidad est, por ello mismo, ms all de la persona. Pero la distincin entre el Dios personal y la Esencia impersonal incumbe al esoterismo, que se acerca, as, a la metafsica subyacente al politesmo tradicional. 5 Sea lo que fuere, el monotesmo, al negar la multiplicidad de personas, hubo de rechazar tambin el uso ritual de la mscara. Pero volvamos a la mscara sagrada como tal: ante todo es el medio de una teofana; la individualidad de su portador no solamente desaparece ante el smbolo revestido, antes se funde en l hasta tornarse en instrumento de una presencia suprahumana. Porque el uso ritual de la mscara va mucho ms all que una simple figuracin: es como si la mscara, al cubrir el rostro o yo exterior de su portador, pusiera al descubierto, al propio tiempo, una posibilidad latente en l. El hombre se vuelve realmente el smbolo que ha revestido, lo que presupone a la vez una cierta plasticidad psquica y una influencia espiritual actualizada por la forma de la mscara. Por eso se considera generalmente la mscara sagrada como un ser real; se la trata como si fuese viva y no se la reviste sino despus de haber llevado a cabo ritos de purificacin.6 El hombre se identifica, por otra parte, espontneamente con el papel que representa y que le ha sido impuesto por su procedencia, su destino y su ambiente social. Tal papel es una mscara, las ms de las veces una falsa mscara en un mundo facticio como es el nuestro, y, en cualquier caso, una forma que delimita ms que libera. La mscara sagrada, en cambio, con todo lo que su porte indica en lo tocante a gestos y palabras, ofrece de repente a la consciencia de s mismo un molde mucho ms vasto y, por ello mismo, ocasin de realizar la liquidez de tal consciencia, su facultad de adoptar todas las formas sin ser ninguna de ellas. Una observacin se impone aqu: por mscara entendemos ante todo una cara artificial que recubre el rostro del portador; pero en muchos casos en el teatro chino, por ejemplo, o entre los pieles rojos una simple pintura de la cara tiene la misma funcin y eficacia. Normalmente se completa la mscara con un revestimiento u ornamento de todo el cuerpo; adems, el uso ritual de la mscara se acompaa las ms de las veces de danza sagrada, cuyos gestos simblicos y ritmo tienen el mismo objeto que la mscara: el de actualizar una presencia suprahumana. La mscara sagrada no siempre sugiere una presencia anglica o divina, puede igualmente ser expresin y soporte de una presencia asrica o demonaca, sin que ello implique necesariamente una desviacin, pues esa presencia en s malfica puede ser dominada por una influencia superior y captada con fin expiatorio, como ocurre con ciertos ritos lamastas. Mencionemos tambin, como ejemplo bien concreto, el combate del Barong y la bruja Rangda en el teatro sagrado balins: el Barong, que tiene forma de un len fantstico, y que es comnmente considerado el genio protector de la aldea, es en realidad el len solar, smbolo de la luz divina, lo5

En el esoterismo musulmn, por ejemplo, los dioses mltiples de los politestas suelen compararse a nombres divinos; el paganismo, o el politesmo en el sentido restrictivo del trmino, corresponden entonces a una confusin entre el nombre y lo nombrado.6

Lo mismo sucede con la concepcin de la mscara en la mayora de los pueblos africanos: el escultor de una mscara sagrada ha de someterse a una cierta ascesis. Cf., Jean-Louis Bdouin, Les Masques (Les Presses Universitaires, Pars, 1961).

que expresan sus ornamentos dorados; ha de hacer frente a la bruja Rangda, personificacin de las fuerzas tenebrosas. Ambas mscaras son soportes de influencia sutiles que se comunican a todos cuantos participan en el drama; entre ellos tiene lugar un combate real. En cierto momento, unos jvenes en trance se arrojan contra la bruja Rangda para acuchillarla; pero el poder mgico de la mscara les fuerza a volver sus kriss contra s mismos; al final, el Barong ahuyenta a la bruja Rangda. sta es en realidad una forma de la diosa Kali, el poder divino considerado en su funcin destructiva y transformante, y en virtud de esa naturaleza implcitamente divina de la mscara su portador puede asumirla impunemente. La mscara grotesca existe a muchos niveles diferentes. Por lo general tiene una virtud apotropeica, pues al revelar la verdadera naturaleza de ciertas influencias nefastas, se las pone en fuga. La mscara objetiviza tendencias o fuerzas que son tanto ms peligrosas cuanto que permanecen vagas e inconscientes; les propone su propia cara fea y despreciable a fin de desarmarlas.7 Su efecto, pues, es psicolgico pero sobrepasa el plano de la psicologa corriente, ya que la propia forma de la mscara y su eficacia casi mgica depende de una ciencia de las tendencias csmicas. La mscara apotropeica ha sido transpuesta a menudo en la decoracin escultural de los templos. Cuando su carcter a la vez grotesco y terrorfico es concebido como un aspecto de la fuerza divina destructora, es a su vez una mscara divina. As es, sin duda, como hay que interpretar el Gorgoneion de los templos griegos arcaicos, y ese es el sentido del Kalamukha, la mscara compuesta que en la arquitectura hind adorna lo alto de los nichos sagrados.8 La mscara sagrada toma necesariamente sus formas de la naturaleza, pero nunca es naturalista, puesto que su propsito es sugerir un tipo csmico e intemporal. Logra dicho propsito, bien combinando formas de diferente naturaleza pero anlogas entre s, como formas humanas y animales, o bien stas y formas puramente geomtricas. Su lenguaje formal se dirige mucho menos a menudo a la sensibilidad emotiva de lo que estaramos tentados de creer: las mscaras rituales de los esquimales, por ejemplo, de los indios de la costa del noroeste americano o las de ciertas tribus negras, slo son inteligibles para el que conoce todas sus referencias simblicas. Lo mismo puede decirse de las mscaras del teatro sagrado hind: la mscara de Krishna, tal como se la muestra