La Fabrica Del Conflicto_Isaac Marrero Guillamon

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LA FBRICA DEL CONFLICTOTERCIARIZACIN, LUCHA SOCIAL Y PATRIMONIO EN CAN RICART, BARCELONA Isaac Marrero Guillamn

Tesis Doctoral defendida el da 13 de noviembre de 2008, en la Sala Gran de la Facultat de Geografia i Histria de la Universitat de Barcelona. Constituyeron el tribunal Carles Guerra, George Ydice, Mnica Degen, Antnio Medeiros y Gonal Sanz. Directores de tesis: Manuel Delgado y Fernando Hernndez. Doctorat en Antropologia Social i Cultural, bienni 2002-2004. Departament dAntropologia Cultural i Histria dAmrica i frica.

LICENCIA CREATIVE COMMONS Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Espaa Usted es libre de: copiar, distribuir y comunicar pblicamente la obra. Bajo las condiciones siguientes: Reconocimiento. Debe reconocer los crditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra). No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales. Sin obras derivadas. No se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra. Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los trminos de la licencia de esta obra. Alguna de estas condiciones puede no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor. Nada en esta licencia menoscaba o restringe los derechos morales del autor. Advertencia: Los derechos derivados de usos legtimos u otras limitaciones reconocidas por ley no se ven afectados por lo anterior. Isaac Marrero Guillamn 2008

Tenemos que resistir a la tentacin de aceptar y propagar puntos de vista prefabricados, la ms estpida reaccin es mejor que la repeticin sumisa de letanas hechas para imponer respeto o nuestro silencio a hechos que no podemos aceptar. Peter Weiss, La Esttica de la Resistencia.

NDICE

AgRADECIMIENTOS. PRLOgO. 3

1

0. ORIENTACIONES TERICO-METODOLgICAS. I. LA CONSTITUCIN. 37

11

1. La alianza. 39 2. Planes, planos, restos, rastros. 3. La fbrica 63 4. En llamas (1). 77II. A PIE DE FBRICA. 83

51

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17.

85 88 92 95 97 100 102 104 119 126 129 132 143 145 149 152 155

18. 19. 20. 21. 22.

163 165 177 184 186197

III. TRANSFORMACIONES.

1. Relevos. 199 2. La oportunidad. 203 3. Un nuevo comienzo. 211 4. Abandonos. 216 5. Contraofensiva (1). 219 6. En llamas (2). 222 7. Medidas. 224 8. En llamas (3). 231 9. Los ltimos. 233 10. Contraofensiva (2). 235 11. La lucha por la representacin (1). 12. Modos de hacer. 243 13. Disciplina (democrtica). 260 14. La lucha por la representacin (2). 15. Can Ricart, Barcelona. 279 16. 285EPLOgO. 289 291 309

238

272

BIBLIOgRAFA.

NDICE DE ABREvIATURAS.

AgRADECIMIENTOS.

The more strings the marionettes are allowed to have, the more articulated they become. Bruno Latour.

reo que fue leyendo Los Argonautas del Pacfico Occidental que desarroll un inters particular por la seccin de agradecimientos. En un par de prrafos Malinowski deca ms sobre las condiciones de produccin de la investigacin que en el resto del libro: las entidades que le financiaron, las cantidades que recibi de cada una, la duracin de las expediciones, los contactos que le permitieron viajar, los que le facilitaron el equipamiento, el pago a los sirvientes nativos, a los intrpretes Eran algo as como los ttulos de crdito de una pelcula: discretamente reveladores. Me enfrento ahora a la escritura de los mos, consciente de la dificultad de lograr algo que me hubiera gustado leer: mi historia carece del encanto perverso de la antropologa colonial, y la tarea llega en el momento final, cuando el agotamiento permea cada frase. Esta tesis es el resultado de una extraa combinacin entre trabajo estrictamente solitario y la colaboracin, el apoyo y la fraternidad de ms gente de la que lograr mencionar a continuacin. En primer lugar, debo agradecer el apoyo financiero del antiguo Ministerio de Educacin y Ciencia. En enero de 2004 me concedi una beca FPU que me permiti, durante cuatro aos, ser un mileurista estable y dedicarme a este proyecto. El pago lleg cada mes, ms o menos puntualmente, a pesar de las reorganizaciones ministeriales, los cambios en el estatuto de becario, la llegada de los contratos de prcticas e incluso mis indisciplinas con el papeleo. Gracias a todos los becarios que lucharon en un momento u otro por nuestros derechos como trabajadores pude adems ser un parado feliz durante seis meses y finalizar la escritura. En segundo lugar, tengo que agradecer la extraordinaria generosidad de los compaeros de Can Ricart. Es obvio que sin su colaboracin no hubiera podido escribir ni una lnea de este trabajo. Desde discutir el aparato conceptual y revisar borradores a facilitar informacin, conversar desinteresadamente o dar apoyo logstico, mucha gente ha contribuido de un modo u otro a esta investigacin. Confo en que cada uno sepa el lugar que ocupa en ella. Jaume, Josep, Marc, Vicente, Beln, Cnsul, Garca, Jose, Manolo, Antonio, Esteban, Mariloli, Elena, Jose, Jordi, Delfn, Csar, Adn, Carlos, Pedro, Francisco, Toni, Montse, ngel, Joan, Bea, Lupe, Merc, Manel, Salvador, Llus, Joan, Jorge, Francisco, Jordi, Pablo, Josep Maria, Zaida, Francesc, Joan, Jacobo, Eduard, Albert, Pedro, Merche gracias.1

C

La fbrica del conflicto

Adems de en esta infraestructura material y personal, esta tesis se ha apoyado en una esplndida red de amigos. Para empezar, si no fuera por Fernando Hernndez este texto nunca se hubiera escrito. Fue l quien me incit a ir a Barcelona, a cursar un doctorado y unirme a su grupo de investigacin; quien encontr un sitio para m en la Facultad de Bellas Artes y me introdujo en la docencia no mucho despus; quien me puso en contacto con algunas de las personas que ms han influido en mi trabajo estos aos. Fue a travs de l que conoc, entre otros, a Aida Snchez de Serdio, Carles Guerra y Jrg Mller. Slo por lo que aprend con ellos vali la pena emprender este camino. Prcticamente todo lo que he ensayado en esta investigacin proviene de conversaciones con ellos y/o de los materiales que me recomendaron. A Manuel Delgado me gustara recordarle por haber contribuido a que mi desidia posmoderna se transformara, en el curso de apenas unas cuantas clases, en ganas de luchar por una ciudad mejor. Adems, si no fuera por l y su pasin por cine quiz no hubiera conocido a Guillermo Beluzo, con quien no slo he compartido una amistad incondicional, sino la aventura de dos documentales que han marcado profundamente esta investigacin. En esa aventura, como en cada da que compartimos, tienen un lugar especial Aurelio Castro, su sabidura fraternal y Roberto Garca. En la Universidad de Barcelona encontr mi lugar, aunque fuera mvil, entre el Departamento de Antropologa, la Facultad de Bellas Artes y el CECACE. En cada emplazamiento nunca falt gente para impulsarme: nombrarles sera interminable. Ms hacia el interior, en Bellaterra, Sergio Porcel y Brais Vilarinho siempre estuvieron ah, para lo que hiciera falta, cuando hiciera falta. Fue Sergio, de hecho, quien me puso en contacto con Marc, que me recibi en la fbrica como un amigo, aunque no me conoca. Brais, entre otras muchas cosas, revis todo lo que trat de escribir en cataln y lo convirti en todo lo bueno que poda llegar a ser. En Granada, Silvio hizo posible con su paciencia que la maquetacin no me resultara una odisea. Ms all de la pennsula tampoco me sent solo: en Bristol Ben Highmore me demostr que, a veces, lo que hay detrs de un autor que uno admira es incluso mejor que sus libros; en Londres Jon May me impuls con su sano escepticismo. En Tenerife (y La Gomera) familia y amigos han mantenido la esperanza y la ilusin en mi trabajo incluso cuando yo no la tena. Mi padre y mis primos Juancar, Berti y Jaime me sorprendan peridicamente con mensajes conmovedores; mi madre, adems de esto, ha sido mi lectora ms atenta y cariosa. Claro que apenas hubiera podido proveerle borradores y buenas noticias si no fuera porque, sencillamente, yo disfrutaba en Londres de una vida envidiable con Melissa. Ella es la principal razn de que estos diez meses de encierro voluntario hayan sido tan placenteros. Brixton, julio de 2008.2

PRLOgO.

E

l triple sentido que el Diccionario de la Lengua Espaola le otorga al adjetivo experimental, como aquello fundado en la experiencia, o que se sabe y alcanza por ella, que sirve de experimento, con vistas a posibles perfeccionamientos, aplicaciones y difusin y que tiende a la bsqueda de nuevas formas estticas y de tcnicas expresivas renovadoras, describe con bastante exactitud el texto que tiene en sus manos. En primer lugar, es fruto de dos aos de trabajo de campo intermitente. En segundo lugar, es en cierto sentido un ensayo cuyos resultados deben an ser evaluados por la comunidad cientfica. Por ltimo, se trata en efecto de un trabajo que experimenta con formas narrativas no especialmente frecuentes en el mbito acadmico, aunque sera exagerado calificarlas como nuevas o renovadoras. El tema de estudio es, en pocas palabras, el conflicto en torno a una fbrica, Can Ricart, afectada por un plan urbanstico municipal, el Plan 22@ para la renovacin de las reas industriales del barrio del Poblenou en Barcelona. Esta sencilla enunciacin oculta sin embargo la gran complejidad del asunto. Can Ricart ha sido uno de los principales conflictos urbanos en Barcelona en el ltimo lustro. Aparentemente una cuestin urbanstica, la controversia se ha desarrollado en realidad a mltiples niveles: patrimonial, jurdico, industrial, poltico. Ha dado lugar a un movimiento social de composicin inslita (trabajadores, empresarios, acadmicos, polticos, artistas, okupas, vecinos) y con tanta capacidad de resistencia como propositiva. Ha servido tambin para plantear en la esfera pblica cuestiones fundamentales para el pre