Materialismo y Ciencia

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  • 8/19/2019 Materialismo y Ciencia

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    MARIO BUNGE

    MATERIALISMO Y CIENCIA

    EDITORIAL ARIEL

    BARCELONA-CARACAS-MÉXICO

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    Diseño cubierta: Josep Navas

    1.a edición: noviembre de 1981

    © 19.81: Mario Bunge

    © 1981 de los derechos de edición para España y América:

    Ariel , S. A., T a m b o r de! Bruc, 10 - Sant J o a n Despí (Barcelona)

    Depósito legal: B. 17.150 - 1981 ISBN: 84 344 0828 7

    Impreso en España

     N in guna parte de esra publicació n, in clu id o el diseño de la cubie rta , puede se r re  producid a, alm acenada o tr ansm it id a en m anera alg una ni po r n in gún m edio , ya sea eléctrico,

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    PREFACIO

    La pa lab ra ‘m aterialism o’ es am bigua : designauna doctrina moral y una ontología. El materialismo moral es la doctrina de que todos los seres humanos debieran perseguir solamente su propio placer. No nos ocuparemos de ella en este libro. Nos ocupare mos en cambio del materialismo ontológico, o la doctrina según la cual el mundo está compuesto ex

    clusivamente de objetos materiales, aunque no nece sariamente físicos.

    La mayoría de los filósofos, de Platón en ade lante, han descartado el materialismo ontológico por

     burdo e incapaz de explicar el espíritu hum ano y sus creaciones. En consecuencia el materialismo es igno

    rado en la literatura académica y en el aula, exceptocuando se alia con la dialéctica. El resultado es que el materialismo, aunque tiene varios miles de años de edad, está aún en su infancia.

    El materialismo ontológico ha sido difamado por varios motivos. Primeramente, por estar en conflicto con las cósmovisiones mágicas y religiosas. (Por este

    motivo se lo confunde a menudo con el positivismo.) En segundo término* por ser parte de la ideología marxista, que a su vez suele ser condenada sin previo

     juicio , cuando no adoptada sin previo examen crítico. En tercer lugar, se descarta al materialismo

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     p o r no haber enfrentado, y menos aún resuelto, los  principales problem as filosóficos. Nos nos ocupare

    mos de las dos primeras críticas por ser ideológicasantes que filosóficas. (Sin embargo, no podemos de  j a r de observar que varios pensadores, desde Demó- crito en la Antigüedad hasta Jo sep h Priestley a fines del siglo x v i i i,  no hallaron dificultad en conciliar el m aterialism o con la religión. En cuanto a la ideología

     política, no es evidente que esté íntim am ente relacio

    nada con la ontología. Tanto es así, que el materia lista Hobbes fue políticamente conservador, en tanto que varios hegelianos y bergsoníanos fueron liberales o aun izquierdistas.)

    ■Nos ocuparemos en cambio de la objeción filo sófica, a saber, la afirmación de que la on tología m a terialista es insignificante por no haber enfrentado, y

    co n m ayor razón p o r no hab er resuelto exitosamente, a lgu nos p roblem as filosóficos clave. H e aquí u na lista de problemas que los materialistas no habrían re suelto:

    1. ¿C óm o se las arreglan los materialistas

     para conservar su fe eji vistas de que la físicamoderna ha desmaterializado el universo? 2. ¿C óm o puede el m aterialismo, que es

    notoriamente reduccionista, dar cuenta de la emergencia de nuevas propiedades, en particu lar las que caracterizan a los organism os y las so ciedades?

    S. ¿C óm o podría el materialismo explicar el espíritu, que és inmaterial?

    4. ¿ Cóm o explica el materialismo la fina li dad y la libertad, que tan obviam ente transcien den a las leyes naturales?

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    5- ¿ Q ué lugar pu eden oc up ar en el m ate rialismo los objetos cultúrales, tales como las obras de arte y las teorías científicas, que pare

    cen habitar un mundo que les es propio y obe decer leyes suprafísicas, o acaso ninguna?

    6. ¿C óm o se p roponen los materialistas explicar la eficacia causal de las ideas, en parti cular las técnicas y políticas?

    7. Puesto que los conceptos, proposiciones y teorías carecen de propiedades físicas, ¿cómo

     pod rían ser parte de un m undo puram ente m a terial ?

    8. Puesto qu e la verdad de las pro po sicio nes matemáticas y científicas no depende del su

     je to de conocim iento ni de sus circunstancias físicas, ¿cóm o p odrían explicarse en términos de

    materia?9. ¿C óm o explica el materialismo los valo res, que no son entes o propiedades físicos y, sin embargo, guían nuestros actos?

    10. ¿C óm o pue den los m aterialistas expli car la m ora lidad sin caer en el hedonism o, d ado que nuestras reglas de conducta m oral, en pa rti

    cular las que tratan de los deberes, son ajenas a las leyes naturales?

    Es preciso reconocer que la mayoría de los mate rialistas carecen de respuestas sadsfactorias a las pre guntas cruciales que anteceden. O bien no las ha n en frentado o bien sus respuestas tienden a ser simplis tas, tales como las tesis de que los pun tos del espacio- tiempo son tan reales como los trozos de materia, o que la m ente n o existe, o que los objetos matemáticos no son sino signos escritos o hablados. En particular,

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     parecería que no existen filosofías materialistas dé la mente y de la matemática, ni de los valores y de la

    moral.Es verdad que no todos los materialistas son vul gares, y varios filósofos materialistas han propuesto intuiciones valiosas referentes a los problemas men cionados. Sin embargo, casi todos ellos hablan tan sólo lenguajes ordinarios, de modo que están conde nados a form ula r sus tesis de m ane ra inexacta, y rara

    vez ofrecen argumentos válidos en su apoyo. Además, los materialistas han estado tan ocupados defendién dose de ataques maliciosos y contraatacando, que han de scu idado la tarea de construir sistemas filosófi cos amplios y compatibles con la lógica, la mate mática, la ciencia y la tecnología contemporáneas. El resultado es que el materialismo no es tanto un campo de investigación en el que pulula la novedad, cuanto un cuerpo de creencias, muchas de ellas anti cuadas. Todo esto es verdad, pero la cuestión intere sante es s ab er si el m aterialismo es irrem ediablem ente anacró nico o si puede ser m odernizado y, en tal caso, cómo. Éste es el problema que aborda este libro.

    Este libro puede considerarse como una invitación a tratar el materialismo como un campo de in vestigación antes que un cuerpo de creencias fijas, o sea, de dogmas. Más precisamente, es un desafío a examinar, aclarar, enriquecer y sistematizar el mate rialismo a la luz de la lógica, la matemática y la cien cia co ntem porán eas, en lugar de hacerlo a la luz de la

    historia de las ideas y, menos aún, de una ideología  política. El m aterialism o debe recoger este desafío so  pena de perm anecer subdesarrollado y por lo tanto estéril y aburrido.

    Hay por lo menos tres motivos para lanzar este

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    desafío. El primero es que el materialismo rio ha avanzado gran cosa desde el siglo xix, en parte por

    haber ignorado la lógica moderna y haberse rehusado a aprender de filosofías rivales. Sin embargo,  puede sostenerse que el m aterialism o no es una on to logía entre otras, sino la ontología de la ciencia y de la técnica. En particular, el materialismo es la fuerza filosófica que ha impelido algunas revoluciones cien tíficas tales como la física atómica y nuclear, la biolo

    gía evolucionista, la teoría química de la herencia, el estudio científico del origen de la vida, la fisiología de la mente y los avances más recientes de la pa leoan tro-

     pología y de la historiografía. Un segundo m otivo es la convicción del autor de que la investigación filo sófica debiera conducirse de manera sistemática, exacta y científica antes que a la m anera de la investi gación literaria y, aún menos, de la actividad panfle- taria. Un tercer motivo es la tesis de que es menester invertir la relación habitual entre la ontología y la ideología: que una ideología no puede ser verdadera y eficaz a menos que concuerde con una filosofía y una ciencia que avancen mediante la libre búsqueda

    de la verdad.Los desafíos intelectuales son en p rim er lugar au- todesafíos. (No exijas que los demás aborden proble mas que tú mismo no serías capaz de tratar.) Por lo tanto este libro es-algo más que un desafio: también es una tentativa de esbozar soluciones a algunos de los problemas listados hace un rato. El autor ofrece

    estas soluciones como otros tantos embriones posi  blem ente viables y que acaso merezcan desarrollarse a través de investigaciones adicionales. Algunos de ellos ya ha n sido desarrollados de esta m anera en el Treaiise  on Basic Philosophy y otras obras del au tor, en tanto que

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    otros siguen en estado embrionario a la espera de fi lósofos más talentosos y hacendosos. Pero, desde

    luego, ningún sistema filosófico, por exacto y actualqu e sea, puede estar al abrigo de críticas y de desarro  llos ult