Jaque Al Mesías

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H. Van Doren

Text of Jaque Al Mesías

  • Jaque al Mesas

    H. van Doren

    Presentacin

    Prlogo

    I Scrates:

    El Banquete - El Proceso - Muerte y Resurreccin

    II Jess:

    La Cena - La Intriga - Muerte y Resurreccin

    III Rama:

    La Reunin - El Complot - Muerte y Resurreccin

    Eplogo

  • .

  • Presentacin

    Dejando de lado el aporte personal de van Doren (su profunda erudicin, su vuelo filosfico y su notable brillo como escritor), el tratamiento de los temas que componen el libro es propio del sistema de pensamiento silosta. Tres historias muy alejadas en el tiempo se enlazan por un interno leit motiv. Scrates, Jess y Rama viven en pocas distintas, en contextos culturales diferentes y sin embargo, la historia de los tres repite ciertas constantes: la lucha del despertar contra el ensueo, el malentendido poltico creado alrededor de quienes proclaman la revolucin interior, el re-chazo malsano de los contemporneos hacia aquello que los dignifica y la violencia sistemtica contra las ideas de paz. En los tres captulos aparecen los mismos jaqueadores, a veces con nombres similares, como Anito en Scrates, Ans en Jess y la logia Anael en Rama. A veces con nombres dis-tintos pero con un mismo conflicto en sus conciencias, tales los casos del Prefecto, Poncio Pilatos y el Jefe. Tal vez chocar a algn lector que al final de cada captulo se trate la muerte y resurreccin del personaje cen-tral, de un modo humorstico y terreno. Esta reaccin habr de explicarse por el instinto trgi-co de la poca, que hace adherir lastimosamente cuando los grandes hombres son abatidos y que impide rer cuando se desbarata el jaque, imponiendo un movimiento inslito a las piezas de ese juego. Van Doren insina que la partida arquetpica est lle-gando a su fin y trata de transmitir su certeza con un breve eplogo puesto en boca de un hombre de Amrica.

  • Prlogo

    Este libro no cuenta con el beneplcito de la aristocra-cia ateniense. Tampoco con el de los fariseos de judea, ni de la burguesa defensora de la civilizacin occidental y cristiana. Choca a los persas, a los romanos y a los yanquis. Sin embargo, la izquierda (para darle un nombre) que por simple dialctica debera simpatizar con l, se siente tocada en su amor propio y lo reprueba. Parece que el movi-miento de la historia siempre es extrao a los intereses de las facciones. El Templo de Apolo, el Senhedrn y la Iglesia Catlica, hubieran podido repetir un milln de veces sus errores, pa-deciendo de la misma amnesia. Nadie puede aceptar, por tanto los hechos que aqu se presentan. Quienes leyeron las pruebas de este libro pensaron que el compilador se haba basado en diversas fuentes de infor-macin: Platn, Aristfanes, los cuatro Evangelios, los Ap- crifos, Josefo, Strauss, Renn, Petrucelli della Gattina y las crnicas de los escribas del ao 1970 de la era de Piscis... Nada ms inexacto! Las tres historias que componen este libro se funda-mentan en los archivos audio-visuales de Hassein (una suerte de video tape), que fueron desarrollados ante el compilador para que ste, los tradujera a su modo o para que contara lo que presenci. Estos archivos se conocen desde hace mucho tiempo bajo el pomposo nombre de aksicos. En realidad se trata de grabaciones impresas en un pequeo cristal procesador de datos y conservador de informacin.

    -Luego dirn que yo lo vend por dinero, qu gracioso! Y dicho esto, se sum al grupo que parti velozmente. A la maana siguiente los restos eran sepultados por un pequeo nmero de conocidos. Algunas mujeres lloraron y una de ellas en una crisis de nervios a rm que Rama viva. Entonc-es fue vuelta a la realidad con unos golpes en las mejillas. No hubo ningn sacerdote, ninguna cruz, contrariamente a lo noti cado por la prensa. Casi al mismo tiempo, Rama y sus amigos se encontra-ban en Antofagasta listos para embarcar.

    Eplogo

    Cuado fueron cortados los hilos de los hombres mue-cos, de los hombres de palo, toda la algaraba se aquiet y se hizo un gran silencio. Slo unos pocos quedaron suspendidos y vivos, colgan-do de los grandes rboles, de los rboles-padres de la selva. El puma dijo: no. El yaguaret dijo: no. El gato-tambo dijo: no. El zorro dijo: no Todos los animales se alejaron, oliendo y sacando sus lenguas, pero no tocaron a los hombres de palo porque algo los protega y no queran morir. Entonces, por sobre los montes quemados y las ciudades quemadas y los cuerpos de los hombres mueco, de los hom-bres de palo quemados, llegaron las naves celestiales brillantes como el Sol, amables como el Sol. Y los seores despiertos de Agarthi y Shambal, cu-brieron el cielo y la tierra y trajeron alimento a todo lo que era bueno.

  • para su traslado a Salta, ciudad donde recibir cristiana sepultu-ra. Rama -segn se haca llamar- era Juan Carlos Escobar, argentino, soltero de 33 aos nacido en la ciudad de Salta. Sin o cio ni domicilio jo. Tena fama de curandero entre la gente de los arrabales, pero parece que esa actividad encubra sus mani-obras extremistas. Algunos recuerdan que protagoniz varios escndalos en Salta, Rosario, Crdoba y Buenos Aires el ao pasado, cuan-do fue detenido con varios hippies y elementos de extrema izquierda al organizar actos de protesta en los barrios de emer-gencia. Muchos jvenes y jovencitas que al principio siguieron con entusiasmo a este nuevo mesas, declararon en su contra al descubrir las patraas de que haban sido vctimas. La Iglesia Catlica, que fue blanco de sus invectivas lo trat con tolerancia, considerndolo una oveja descarriada al decir del prroco de Vicente Lpez. Tal actitud, ha permitido que sus restos reciban cristiana sepultura en el cementerio de Salta. As se cerraba el caso ante la opinin pblica. Los peridicos de la provincia haban publicado dos o tres avisos fnebres e invitaban a la inhumacin para el da siguiente. Esa noche fue velado por cuatro personas, mientras un polica custodiaba la puerta del rancho. Hacia las 2 de la maana abrieron el cajn, sacaron a Rama y le dieron de beber un lquido que lo reconfort. El mismo mdico que lo recogi de la calle y extendi el certi cado de defuncin, estaba ahora limpiando unas heridas super ciales y cambiando el vendaje. Luego, el grupo ajust unas planchas de plomo en el fondo del cajn y sold la caja con soplete, ajust la tapa y se dispuso a salir, quedando en el interior una sola persona. Se vio subir a tres individuos en un coche, mientras otro ms retrasado le daba dinero al polica con estas palabras:

    Para tranquilidad de algunas personas en extremo sensibles (que imprudentemente pueden entorpecer la libre circulacin de este volumen), digamos que esto es, en rigor, una ficcin y que si bien algunos de los personajes utilizados existieron, las cosas no fueron como aqu se relatan. Confiamos en que las ltimas afirmaciones permitan que todos sigamos siendo buenos amigos y que nuestra di-gestin y nuestro sueo continen aprovechando a la mayor gloria de Dios. En la tercera dinasta, bajo el emperador Mu-Vang se ejecut a Yu-tsen que era hijo de Dios y practicaba la doctrina del Despertar. Con referencia a aquello, el historiador Sse-mu-tsien escribi horrorizado: Tal fue hasta aquellos das la torpeza del gnero humano. Gracias al cielo la barbarie ha terminado. El historiador Sse-mu-tsien vivi novecientos aos despus de Yu-tsen; doscientos despus de Scrates; dosci-entos antes de Cristo y dos mil cien antes de Rama.

  • . nada la conversacin, regres a su o cina.

    Muerte y resurreccin

    Era alrededor de la media noche. A lo lejos algunas parejas en las sombras. Un hombre permaneca en la esquina como esperando. Un automvil que avanzaba a gran velocidad se detuvo junto a l, pero desde sus ventanillas partieron varios disparos, se vio caer un cuerpo al suelo. Los atacantes se fueron rpidamente y numerosas personas corrieron hacia el baleado. Casi al mismo tiempo otro coche se detuvo y entre todos los presentes se introdujo en el vehculo al hombre herido. Al-guien que dijo ser el doctor Jimnez, a rm que la vctima haba fallecido. Al da siguiente, todos los medios de informacin dieron a conocer la siguiente noticia: El santn Rama fue ultimado en una disputa con otros malvivientes. Y explicaban: Anoche, alrededor de las 24, en la interseccin de Ayacucho y Paso de Vicente Lpez, se produjo un tumulto entre varios sujetos que, presumiblemente salan de un club nocturno. Por causa que la polica trata de aclarar, uno de ellos desenfund su arma y dispar cinco tiros contra su vctima, desplomndose sta en el acto. El resto de los asociales se dio a la fuga en un automvil. Casi en el mismo instante se hizo presente una patrulla de la seccional y tambin un mdico del Hospital Cabanillas, a donde fue conducido el delincuente herido, dejando de existir a los po-cos minutos. La polica trata de esclarecer el hecho, y se labran las acusaciones correspondientes. Algunos diarios agregaban estas consideraciones: El occiso presentaba varios ori cios de balas calibre 38. Este cronista pudo ver y fotogra ar tres perforaciones en distin-tos puntos del cuerpo. Emitido el certi cado de defuncin, el cadver fue entregado a cuatro personas que luego de prestar declaracin lo colocaron en un atad, llevndolo a aeropuerto

  • lada indigerible entre Platn, Marx, Freud y Nietzsche, hacin-dola pasar por su doctrina. Evidentemente desvara, hay que hacer algo por l. -As es, padre -agreg framente el Jefe. En ese momento son el telfono. El Jefe descolg y una voz dijo: -Oiga, deje de dar vueltas. Aqu no hay argumentos que valgan. -S, seor -respondi el Jefe. -Me entendi? El sujeto no nos conviene y hay que de-shacerse de l. Eso es todo -puntualiz con voz metlica. -Pero, cmo debo hacer seor? -Usted sabe cmo! Nadie le va a poner problemas luego. Yo me hago responsable de todo. -Muy bien seor, yo cumplo -dijo el Jefe con tono de fun-cionario disciplinado. -Cae sobre m toda la responsabilidad. Ah, recuerde que no estoy