09 Papelucho y el marciano - Marcela Paz.pdf

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    PAPELUCHO Y EL MARCIANOMarcela Paz

    http://www.librodot.com

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    ste es mi diario secreto y se prohbe leerlo.

    Hoy martes 13. El pap me dijo:

    -Papelucho, ven a mi escritorio...

    Cuando un pap le dice esto a uno, es igual acuando San Pedro lo ataja en la puerta delcielo: de un run se agolpan los pecados ydems cuestiones. Y ni se saca nada conpensar que el famoso escritorio es puramentecuarto de tareas cuando el pap no est. Ytampoco se saca nada con acordarse de quehace cinco minutos ese pap se lavaba losdientes en pijama arrugado y sin peinarse...

    Pap junt la, puerta con manos limpias ynerviosas y me encerr con l y todas misculpas.

    -T sabes por qu te he llamado -dijo.

    -No tengo ni la mayor idea -contest.

    -Veamos... Pensemos un poco caballerito... -Se sent en su silla sin sospechar que tieneuna pata quebrada.

    -Creo que sabes por qu estamos aqu.

    -Si es por lo del gato, pap, quiero explicarle...

    -No es por lo del gato -me irrumpi colrico.

    -Si es por la custin del agua...

    -No es la cuestin del agua -sus manos se ponan ms limpias cada vez.

    -Entonces sera mi zapato en el techo de la otra casa.

    -No es por lo de tu zapato!

    Pap traspasaba mis ojos y me haca doler la cabeza. Pero no lea mi pensamiento ni yoel suyo.

    Qu habra hecho yo, Dios mo? Se me atropellaban las cosas: el atornillador que setrag la caera del lavaplatos cuando iba a sacar la., cucharita que no sirvi para salvaral grillo que se ahogaba. O sera por lo de esas colleras que convert en medallas hacetiempo? O la crema de cara que le fabriqu de sorpresa a la mam, un da?

    -Habr que refrescarte la memoria -dijo la voz astronutica del pap.-S, pap -me apur a contestar-. Este asunto de la memoria puede tener remedio. En elcolegio hay montones de mala memoriados. Y tambin la mam a veces se olvida de loque va a decir. Parece que hay un profe que la perdi enterita y ni sabe cmo se llama.Pero yo creo que usted puede encontrar la suya. No se preocupe de la ma porquetodava soy joven y...

    -Silencio! -buf de repente interrumpiendo mi discurso-. Basta!

    Fren en seco y qued paralelo.

    Un silencio tremendo llen el cuarto y slo se oa mi cuchicheo interior. Quexperimento raro haca el pap conmigo? Por qu me miraba callado? Quin hablara

    primero, l o yo? O es que l estaba escuchando lo que pasaba en mi dentror yarrebatando mi secreto?

    De pronto se puso calmo.

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    -No tienes por qu poner esa cara de culpable -dijo- Es muy simple. Quiero que me digascon franqueza, qu te pasa, hijo mo? Soy tu padre. Tu mejor amigo, recurdalo...

    No poda recordarlo porque era la primera vez que lo oa. Mi padre era mi mejor amigo.Ahora no se me olvidara jams.

    Esper.

    l tambin esper.Pas mucho tiempo.

    -No puedo perder la maana entera esperndote -dijo con voz de paciencia-. Te hepreguntado qu te pasa... Me explico. Desde hace un tiempo tu madre y yo te notamoscallado, extrao, ausente, haces cosas muy raras... Por ejemplo miras al cielo muchorato. Tienes dificultad en ver?

    -S -contest.

    -Pero me ves a m no?

    -S, claro...

    -Ves lo que dice esta carta?-No.

    -La ves borrada?

    -No, la veo patas arribas.

    -Bien -dijo enderezando la carta-. No tenemos por qu preocuparnos de tu vista. Ahoraexplcame por qu saltas como sapo y a veces hasta dormido?

    Sent calor en las orejas. Mis saltos son asunto mo. Pap est tratando de perforar misecreto... Yo nunca le pregunto a l por qu estira el cogote y se mete el dedo en elcuello. Ese es asunto de l.

    -Antes era campen de salto -dije enrabiado.-No est muy claro eso. Tus saltos no son de entrenamiento. Son de sapo...

    Ahora estaba seguro: pap sospechaba de m. No hay nada ms cargante que sospechende uno. Y l quera asegurarse si el marciano estaba dentro de m. Si se convenca meiba a hacer operar, y me lo sacaran igual que mi apndice. Mi marciano es mo y yo loproteger de los curiosos. Nadie vendr a quitrmelo.

    -Ahora hay otro sistema de entrenarse -dije.

    -Otras veces te quedas largo rato callado, como escuchando algo. Luego te res o hablassolo... Te enojas sin motivo y alegas a nadie... Es tambin un modo de entrenarse?

    El marciano y yo nos remos... Siempre que nos remos los dos a un tiempo me da hipo.

    -Ah! -dijo pap-. Y tambin ese hipo que te viene a cada rato... Creo que debera verteun mdico.

    -Es hipo-drmico -le contest-, as dice el profe.

    -Y el porqu miras tanto el cielo? -se vea en las manos del pap que estaba apurado.

    -La cuestin de los astronautas sin cpsula, los ovnis, los...

    -Ya, ya -me irrumpi-. No te preocupes, no hacen dao. Y ya es tarde. Tengo que volar ala

    oficina. Quedamos entonces en que soy tu mejor amigo, que te ests entrenando para

    campen de saltos y que no tienes dificultad en ver. No es asi? Adis! -y sali como unchifle a pillar su micro.

    Pero yo lo alcanc y lo pill al justo cuando iba a trepar en l.

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    -Qu pasa? -pregunt.

    -Qu es dificultad de ver? Usted es mi mejor amigo y quiero que me explique...

    Puso cara de loco cuando el micro parti.

    -Dificultad de ver es ver mal... -dijo estirando el cogote y pasndose el dedo por elcuello.

    -Es por eso que no veo a los astronautas sin cpsula?

    -Nadie los ve porque estn muy lejos -clam-. Y ahora por tu culpa tendr que tomartaxi.

    Apenas hizo dedo fren un taxi y al partir en l, en vez de estar feliz tena una cara decaballero de esos que le han robadp la billetera.

    Det y yo nos quedamos mirando el taxi que se perda entre muchos.

    -Por qu no fuiste con l a su oficina? Quiero conocerla -dijo Det.

    -Tambin yo quiero conocer la luna... Pero tengo que hacer tareas.

    -Eres aburrido. Qu son tareas?

    No contest y entr a la casa. Pero Det estaba enrabiado y cuando le da por pelear esmolestoso como un dolor de muelas. Porque uno ni sabe lo que quiere l y lo que quiereuno. Las ganas suyas y las mas, distintas y furiosas. Bueno es pelear con otro, peropelear por dentro es rotundamente fatal.

    Y por eso me ech al suelo de guata. Es la nica forma en que Det se duerme y deja enpaz.

    -Qu hace ah? Est enfermo?

    Lleg la Domi con su famosa escoba hacindome cosquillas en las orejas. Igual que elpap. Tambin ella quiere saber lo que me pasa. No puede tener uno su secreto propio?

    Me hice el muerto. En esta casa slo respetan a los muertos.

    Barri, plumere, cant, suspir y por fin pas el dedo por la mesa.-Todo se pierde en esta casa -dijo-. Hasta el pao amarillo. Fijo que este pobre nio se loha comido... Se haba puesto tan raro... Ms vale que se muriera el pobrecito. Porque elpatrn ya lo iba a encerrar por raro...

    -Encerrarme a m? Dnde? -resucit de un brinco.

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    -Ave Mara! -chill la pobre asustada-. Yo lo crea muerto...

    -Quin dijo que me iban a encerrar?

    -Una no tiene la culpa de or lo que hablan en el comedor...

    -En qu me van a encerrar?

    -En un hospital de locos, creo yo. As se mejora al tiro.

    -No estoy enfermo.-Ningn loco se cree...

    No s qu cara puse, pero la Domi estaba arrepentida de lo que dijo.

    -Loco de veras no est. No se preocupe. Yo le hago un sahumerio y lo dejo como nuevo.Pero me guarda el secreto...

    Otro secreto ms.

    -Voy a pensarlo, Domi -le dije- y te contesto...

    Tena que consultarlo con Det, no fuera a matarlo. Sal corriendo y me trep al peral quees la nica parte donde uno puede estar tranquilo para pensar y conversar con Det.

    ---

    Desde la ltima rama del peral salt al tejado, pero estaba tan caliente y apenas lo toqusali humo de mi zapato y di un brinco.

    -Qu pasa? -dijo Det en mi dentror.

    -Me quem un pie...

    -No sirves para nada... -dijo-. Que te quemas, que tienes que hacer tareas, que hacehambre...

    -Te callas! -dije furiondo-. A ti no te importan esas cosas porque eres de otro planeta y

    no entiendes nada!-Entiendo -dijo l-. Lo que t sientes es miedo. Miedo a quemarte, miedo al hambre,miedo a que te encierren por loco...

    Todo le aguanto a Det menos que me llame cobarde. Eso no.

    Yo lo tengo alojado en m, primero porque hay que darle asilo al peregrino, segundoporque mientras no pueda viajar yo en la cpsula espacial, al menos puedo ayudar a unmarciano y tercero porque si lo tengo dentro soy casi uno yo mismo. Y no es fcil,viviendo entre gente tan distinta que se cree inteligente y no sabe nada de ellos.

    Soy valiente y soy hombre porque a nadie le he contado el secreto que tengo.

    Y ahora escribo mi diario para que no se me olvide cuando sea viejo.

    Fue esa tarde, cuando o un grito en la calle. Sal afuera y vi un montn de gente en unaesquina. Los curiosos se juntan cuando hay algo que ver y yo quise saber lo que era eso.

    Me cost abrirme paso entre las piernas de tantos, Nadie hablaba. Parecan estticos y sinidea alguna. Hombres, mujeres, colricos y perros hadan redondela y yo me entremet amirar. No era ms que un pedazo de platillo volador cualquiera y nadie se atreva atocarlo. Estaban todos momios, mira y mira.

    Me volv con desprecio. A qu tanto mirar si lo nico importante ya no estaba? Elmarciano del platillo haba desaparecido, dej el aparato en panne y hasta su propiocasco en la vereda. O andara rondando entre nosotros disfrazado de invisible?

    Sent pena del valiente marciano que lleg hasta nosotros y tuvo que esconderse. Porque

    ellos son tan choros que ni se dejan pillar.O es que la curiosidad del hombre los der