Hey20 0714

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Hey Tabasco en forma de revista con los contenidos del sitio web de la semana del 14 al 20 de Julio de 2014, con el tema de portada: Anagnórisis de un recuerdo, por Pedro Luis. También colaboran en este número el maestro Sergio Antonio Reyes Ramos, Andrés Ignacio, Pavel Santa Rosa, Alejandro Hernández-García y Marina Lugo Martínez. La edición y corrección estuvo al cuidado de Carlos Coronel.

Text of Hey20 0714

  • Andrs Ignacio

    Festejo

    Cartones Alejandro Hernndez-Garca y Pavel Santa Rosa

    Anagnrisisde un recuerdo

    Pedro Luis

    de campen

    www.heytabasco.com

    Martnez

    Marina Lugo

    Las rejasno matanMartnez

    El Estadode ficcinSergio AntonioReyes Ramos

  • Colaboradores: Fracisco Magaa Magaa, Jorge Priego Martnez, Sergio Antonio Reyes Ramos, Marcos Rojas Guti-rrez, Gerardo Rivera, Antonio Sols Calvillo, Pablo A. Graniel, Sara Emilia Medina, Moiss Vil-lareal, Andrs Ignacio, Francisco Payr, Carlos Dzul, Juan de Jess Lpez, Mario Guzmn, Diego R. Barrionuevo, Anbal Santiago, Josimar Reyes Mosqueda (q.e.d.), Ulises Rodrguez, Alejandro Rabelo, Didier Garaven, Alejandro May, Luis Acopa, Pedro Luis, Be-atriz Prez Pereda, Jess Heredia Caaamo, Liz Marn, Nezih Einar, Cecilia Daz de Len, Jasmn Simone, Fernando Abreu, Alejandro Breck, Manuel Campos, Francisco Cubas, Manuel Felipe, Garbro, Rubn Mondragn, Pavel Santa Rosa, Marina Lugo Martnez.

    www.heytabasco.com

    Semanario digital=Ideas+Gente+Cultura;

    Cuento+Poesa+Ensayo;Crnica+Entrevista+Noticia;

    Ajedrez+Cartones+Audio;Radio por internet.

    EditorCarlos CoronelInfomticaWilberth de la OArteAlejandro Hernndez-GarcaRadioGilberto Vigil

    Editorial

    Con esta portada basada en un mar-avilloso recuerdo del narrador Pedro Luis, Hey Tabasco alcanza el nmero 5 en forma de cuaderno digital, listo para ser hojeado. No ha bastado con renovar cada semana el sitio web con textos amenos, actuales y bien escritos. Ha sido necesario ofrecer, tras un ao y medio constante en la web, esta otra opcin a los cibernautas.

    La aceptacin de los hasta ahora cu-atro cuadernos sin contar este nuevo nmero ha sido buena, a tal grado que han sido descargados un total de 1,101 veces (casi la tirada de un libro impreso). La cifra es modesta. No obstante, si algo vale la pena celebrar, es lo que hay detrs de esa cantidad: el esfuerzo colectivo de plumas recon-ocidas y emergentes, de ilustradores y cartoneros, de lectores dispuestos an a dejarse llevar por lneas y trazos.

    Cada semana un texto encuentra a su lector, un artculo justifica la razn del magazine. Gracias por leernos.

  • Pedro Luis

    Anagnrisisde un recuerdo

    Ahora que ya hay nio ahogado voy a contar-les del pozo. La Sociedad de Escritores Letras y Vo-ces de Tabasco, A.C. tuvo por ms de quince aos su

    trinchera en la calle Senz esquina con Lerdo. Escri-tores como Mario de Lille (Q.E.P.D.) siempre luch por la sociedad y cuenta la leyenda que con el nico

    Del propsito de pertenecer a la Sociedad de Escritores Letras y Voces de Tabasco slo qued una grandiosa

    dedicatoria del poeta Toms Segovia.

  • premio literario que gan en vida con su novela Solamente yo quedo financi el proyecto de la sociedad de escritores. Siempre el arqui De Lille fue una persona atenta y gen-erosa. Personas como Miguel n-gel Eleuterio (Q.E.P.D.) era lo que se conoce con todo el respeto que se merece como la pose. Lo conoc hace ms de diez aos cuando por primera vez entr al edificio donde quedaba la Sociedad en la mencio-nada calle Senz. Pregunt por el taller literario que se anunciaba en el peridico; entonces un seor de cabello y barba blanca, muy pareci-do al padrino de Chanoc: Tsekub, me dijo que entrar a la sociedad y al taller costaba 500 pesos; cosa que le agradezco porque eso me hizo irme inmediatamente de ah e integrarme al taller del Jaguar Despertado que igual se anuncia-ba en el peridico (fue mi segunda opcin), era gratis y fue ah donde conoc a mis amigos de la palabra que hoy son mi hermanos. En fin, con el tiempo, poco a poco, fuim-os acercndonos a la sociedad para participar en sus encuentros de es-critores y proyectos de talleres. En una de esos acercamientos tuvimos la intencin de revivir su revis-

    ta Letra Voz, pero las juntas eran pesadas y slo se habla-ba de pagos, deudas y quin deba algo en la tesorera. Muy pocas veces se hablaba de literatura o de lo que esta-ban haciendo los escritores.La sociedad de escritores

    tena una biblioteca con li-bros de Tabasco pero tam-bin clsicos y literatura mexicana. Fue ah que tom Anagnrisis de Toms Sego-via. Nunca lo devolv. Los libros de la sociedad estaban clasificados y etiquetados adems de que tenan su ex libris: Propiedad de la So-ciedad de Escritores, Letras y Voces A.C., era lo que deca el sello en la primera pgina de los libros. Total que me vol el libro fundamental en la poesa de Toms Segovia, fue una revelacin. Versos como La ciudad amanece entre los brazos de la niebla/apenas insina en un difuso ahogo /el da su remota fuer-za los repet en esas cam-inatas sudorosas en esta Vil-lahermosa de sol implacable.Cuando me entero que

  • Toms Segovia estaba invita-do a uno de los primeros en-cuentros iberoamericanos de poesa Carlos Pellicer (no me acuerdo cul) no dud en ir a verlo con mi libro de Anag-nrisis bajo el brazo. La cita era en el Planetario Tabasco 2000. Como buen fantico fui temprano para obtener un buen asiento en primera fila. En el lobby le pregunt a un trabajador del recinto si saba quin era Toms Segovia, ya que el libro editado por el Fondo de Cultura Econmi-ca en su serie de Lecturas Mexicanas no traa foto, as que no saba cmo era fsi-camente el poeta. Recuerdo que el trabajador me seal unas sillas de mimbre, donde al amparo del mural de Mon-tuy estaba sentado un seor canoso que estaba inmerso en la lectura. Es l, me dijo.Tmidamente, con la apren-

    sin de que se enfadara por interrumpir su lectura, me acerqu. Le dije: Disculpe, maestro Segovia, vine a es-cucharlo y me gustara, si es tan amable, de firmarme el

    libro. l interrumpi su lectura, levant su mirada, me dedic una sonrisa: por supuesto me dijo el poeta y tom el libro. Tom de la bolsa de su camisa su Montblanc y escribi sobre el libro. Cuan-do me lo devolvi le dije muchas gracias y me alej. Cuando entr al recinto para esperar la lectura abr Anagnrisis; ah fue cuando me di cuenta de que no me haba preguntado mi nombre para dedi-car el libro. Lo que sucedi es que vio el ex libris de la Sociedad de Escritores, entonces Toms Segovia escribi: Para la Socie-dad de Escritores de Tabasco, de uno que podra estar en ella.Recuerdo que sentado en una

    de las sillas del planetario me rea en soledad. En fin, el maestro Toms Segovia hace aos que ya no se encuentra con nosotros y la Sociedad de Escritores, Letras y Voces de Tabasco, cerr sus puer-tas en este gobierno del cambio. Me informan que la biblioteca de la sociedad al parecer se moj y no se pudo recuperar nada. Al menos queda este recuerdo de un poeta que pudo ser miembro pero slo qued en una gran ded-icatoria y una buena ancdota.

  • El cartn de Pavel Santa Rosa

  • Las rejasno matanMarina Lugo Martnez

    En Hidalgo hubo una crcel abierta donde reos, cus-todios y pueblo convivan con el fin de sanar el cuerpo

    social violentado por el delito.

    Amediados de los 70, operaba en Mixqui-ahuala, con muy poca lana, pero mucha vocacin, un centro de readaptacin so-cial como el que suean los

    grandes criminlogos del mundo. Internos y autori-dades del penal interactu-aban de tal manera que no notabas quin era quien. As, tal cual. Lo juro.

    Ilustracin de Alejandro Hernndez-Garca

  • Desde la planta alta del edificio de servicios municipales, podas observar cmo transcurra la vida dentro del penal. No poda haber mayor transparencia. Temprano llegaban las esposas de los reos menos pobres con canastas de vveres y masa para las tortillas, e inmediatamente se ponan a cocinar con lea y a echar tortillas; el almuer-zo lo compartan con todos, incluyendo el alcaide y policas. Despus, ellas se volvan a sus hogares. El servicio mdico estaba a cargo de mdicos de la localidad, y era gratuito; el psiclogo lo reciban a travs del seor cura, que de vez en vez les visitaba.Aunque la crcel permaneca cerrada, las llaves no siempre las traa el alcaide; dos reclusos tambin podan estar a car-go; algunas veces el alcaide se qued encerrado esperando a que llegara el reo, que and-aba en la calle! Los martes, la piedad del pueblo ( o descargo de conciencia?) se manifestaba, pues se permita a los presos ms pobres salir al mercado, a donde reciban carne, pollo,

    recaudo, frutas, cigarros. Luego, pacficamente re-gresaban a ocupar su celda. Nunca supe que alguno se escapara; el que quera huir lo haca antes de que fuera atrapado; pero una vez ah, cumplan mansamente su sentencia. Y conste que no se trataba de delincuentes menores, haba ladrones de ganado, violadores, un estafador y un par de homi-cidas.El preso por fraude haba trabajado en el banco, y segn declar (dicho con el que por supuesto no estoy de acuerdo): En arca abierta, el ms justo peca. Los hechos: un junior de la tienda de abarrotes ms grande del pueblo llevaba la morralla por cubetas, pro-ducto de ventas al menudeo de revendedores en comu-nidades alejadas; como era muy fastidioso contarla y en el banco se supona slo gente honrada, el cliente tomaba por bueno el conteo que hacan los empleados, uno de los cuales se dio

  • cuenta de lo confiadote que era; as que le extraa algunos cheques a sus chequeras, fal-sificaba la firma y su media naranja oficial los cobraba en Ixmiquilpan; al llegar los cheques a la sucursal, l mismo los validaba. Fue atrapado porque tontamente gastaba mucho en el burdel local y en el pueblo se saba cunto ganaba un empleado de banco. La vctima lamen-taba que hubiera despilfar-rado su dinero, en vez de invertirlo. Y bueno, solo porque fui amable al tomarle declaracin, me mand, con otro preso que tena permiso de salir a hacer mandados y limpieza en el juzgado, una tarjeta de Navidad.Creo que esa crcel propi-ciaba el arrepentimiento, porque como quiera, se saban sealados por sus propios, y por consecuencia, un anhelo de renacer, no slo de reincorporarse a la sociedad. Un sistema pen-itenciario que cum