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EPISTEMOLOGÍA CYBORG Carlos Rojas Nicolás Rojas CONTENIDO. 1. Introducción 2. Lógica de los mundos. 2.1. Indexación trascendental. 2.2. Procedimientos y reglas. 3. Conexiones parciales. 4. Cíborg y realidad aumentada. 4.1. El concepto de ciborg. 4.2. Realidad aumentada. 5. Medio-real. 6. Paradigmas parciales. 7. Dialécca de los campos sociales. 7.1. Campos sociales. 7.2. Dialécca de los campos sociales. 8. Doble vínculo. 1. INTRODUCCIÓN. Este largo siglo XXI que estamos viviendo ha empezado a darle la espalda al siglo anterior mucho más rápidamente de lo que creíamos. Se han abierto la puerta de grandes descubrimientos y transformaciones cienficas y tecnológicas, el desarrollo de los mundos virtuales no ene precedente, la invasión de las redes sociales, las prometedoras y amenazantes biotecnologías. Un largo siglo que, al mismo empo, se inició con la crisis más salvaje del capitalismo desde su inicio y que, lamentablemente, no ha tenido una respuesta amplia y profunda que nos permiera construir un mundo alternavo; los desastres ecológicos se suceden unos a otros; millones de personas viven en la extrema pobreza o son arrojados al desempleo incluso en las economías desarrolladas; el capitalismo de las marcas llega al extremo de ulizar la esclavitud para incrementar sus ganancias; el fundamentalismo religioso avanza a pasos agigantados. Nunca ha sido tan cierto que estamos ante el “socialismo o la barbarie”, aunque pareciera que la barbarie lleva la delantera por mucho, corre en una fórmula uno mientras el socialismo lo hace en el Dakar. Y en medio de todo esto, el espectáculo triunfa por todos lados, la historia sigue siendo contada por los vencedores que no han dejado de vencer. Si volvemos el rostro hacia los temas del conocimiento, de nuestra capacidad de comprender esta realidad, nos topamos con el retraso impresionante de los instrumentos para reflexionar, para dar cuenta de lo que está pasando; el pensamiento críco aún es marginal y más que 1

EPISTEMOLOGÍA CYBORG

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  • EPISTEMOLOGA CYBORG

    Carlos Rojas

    Nicols Rojas

    CONTENIDO.

    1. Introduccin 2. Lgica de los mundos.

    2.1. Indexacin trascendental. 2.2. Procedimientos y reglas.

    3. Conexiones parciales. 4. Cborg y realidad aumentada.

    4.1. El concepto de ciborg. 4.2. Realidad aumentada.

    5. Medio-real. 6. Paradigmas parciales. 7. Dialctica de los campos sociales.

    7.1. Campos sociales. 7.2. Dialctica de los campos sociales.

    8. Doble vnculo.

    1. INTRODUCCIN.

    Este largo siglo XXI que estamos viviendo ha empezado a darle la espalda al siglo anterior mucho ms rpidamente de lo que creamos. Se han abierto la puerta de grandes descubrimientos y transformaciones cientcas y tecnolgicas, el desarrollo de los mundos virtuales no tiene precedente, la invasin de las redes sociales, las prometedoras y amenazantes biotecnologas.

    Un largo siglo que, al mismo tiempo, se inici con la crisis ms salvaje del capitalismo desde su inicio y que, lamentablemente, no ha tenido una respuesta amplia y profunda que nos permitiera construir un mundo alternativo; los desastres ecolgicos se suceden unos a otros; millones de personas viven en la extrema pobreza o son arrojados al desempleo incluso en las economas desarrolladas; el capitalismo de las marcas llega al extremo de utilizar la esclavitud para incrementar sus ganancias; el fundamentalismo religioso avanza a pasos agigantados.

    Nunca ha sido tan cierto que estamos ante el socialismo o la barbarie, aunque pareciera que la barbarie lleva la delantera por mucho, corre en una frmula uno mientras el socialismo lo hace en el Dakar. Y en medio de todo esto, el espectculo triunfa por todos lados, la historia sigue siendo contada por los vencedores que no han dejado de vencer.

    Si volvemos el rostro hacia los temas del conocimiento, de nuestra capacidad de comprender esta realidad, nos topamos con el retraso impresionante de los instrumentos para reexionar, para dar cuenta de lo que est pasando; el pensamiento crtico an es marginal y ms que

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  • nunca, lo que proviene del exterior de Occidente se halla excluido o reducido a una minora marginal. Esto, desde luego, incluye a Amrica Latina.

    Es en este contexto, expresado de forma extremadamente breve, que se propone una nueva dialctica, que contribuya al desarrollo de instrumentos de reexin crtica, de elaboraciones conceptuales con intencin emancipadora.

    Al abrir la puerta, entramos en un laberinto disperso, con propuestas aisladas, en donde el dilogo de unas propuestas con otras es ocasional, a pesar de los parentescos de familia que encontramos en las teoras. Por una parte, en un mundo en donde se privilegian los enfoques dogmticos no solo en la religin sino en la academia-, esta pluralidad de dialcticas difcilmente reducibles a una sola, rompe con cualquier esquematismo fcil que quiera imponerse de nuevo.

    Por otro lado, se requieren de unos hilos conductores, de unas tematizaciones, de la explicitacin de los vnculos, de sacar a la luz los contactos subterrneos, de posibilitar la expresin de unos trminos en el lenguaje de la otra corriente y, simultneamente, sealar las incompatibilidades, los movimientos opuestos, los giros contradictorios, las perspectivas irreductibles.

    En la sntesis parcial -y qu sntesis no lo es?- que intentar, se quedan muchas cosas fuera, porque el campo es demasiado amplio para que una sola persona lo pueda abarcar y porque hay un proceso selectivo inevitable que quiere mostrar las principales tendencias o, al menos, las ms conocidas, las que permitiran tener un panorama aceptable de aquello que se llama nueva dialctica.

    Una nueva dialctica que se inicia con los conceptos de orden ms general y abarcativos y en cierto sentido- universales. Parto de la nocin de forma, entendida como todo aquello que introduce una distincin. (Spencer Brown, 1972)

    La forma se asocia a esa nada originaria, que jams est completamente vaca, sino que oscila por decirlo de alguna manera y se llena de partculas virtuales (Close, 2009). A partir de ella todo se produce. Lo que aqu nos interesa no es tanto seguir la evolucin del universo desde sus inicios, sino establecer la forma de tal desarrollo.

    Una vez que esta forma comienza a existir, lo hace desdoblndose en dos elementos que funcionan como correlatos, que no pueden ir separados; de una parte, los hechos y de otra, las reglas de su produccin; o lo es igual: historia y lgica, contenido y forma.

    En esta lgica de los mundos, estos se dan como multiplicidad prcticamente innita, como diversidad; me gustara retomar el trmino deleuziano (Deleuze, Gilles and Guattari, Flix, 1987): principio de proliferacin, que rompe con la navaja de Occam que sostena que las entidades no deban multiplicarse innecesariamente. En el mundo las entidades se multiplican innecesariamente. (Badiou, 2009)

    Una vez que el universo estalla en sus multiplicidades, estas se indexan: son parte de mundos especcos que siguen reglas; se conforman conjuntos, rdenes, estructuras relativamente permanentes, que siguen reglas y leyes. (Badiou, 2009)

    Ahora bien, esos mundos indexados establecen conexiones parciales con otros mundos y con otros elementos de esos mundos. Su signicado profundo nos dice que existen nicamente

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  • partes, que son partes de partes y no partes de un todo, que dicha multiplicidad produce exclusivamente rdenes y estructuras parciales. (Strathern, 2004)

    Los procesos generales de indexacin nos conducen a su concrecin, por la va de los procedimientos y reglas, que en ltimo trmino desembocan en unidades operacionales.

    Como si todo este despliegue de multiplicidades formador de mundos que existen con su propia lgica no fuera suciente, el principio de proliferacin nos lleva todava ms lejos: cada realidad se vuelca hacia afuera, se maniesta, se expresa de manera tropolgica.

    Los tropos no son, primariamente, instrumentos del lenguaje: metforas, metonimias, sincdoques, etc., sino tienen estatuto ontolgico porque son caractersticas de la realidad: esta se desliza hacia otros rdenes, manifestaciones, sntomas, formas, contenidos, imgenes. Esto es lo que signica un universo hologrco.

    Con todos estos elementos, la dialctica toma el rumbo de lo negativo, que hace su aparicin en el seno mismo de lo existente.

    El trabajo de lo negativo es, quizs, el aspecto de mayor ruptura con la dialctica tal como se la entenda en sus formulaciones clsicas, dogmticas o no. Digamos que ha estallado en mil pedazos y que ha dejado de estar supeditada a ser un momento que viene luego de una positividad dada, puesta.

    Tenemos, entonces, el lado de la superacin la vieja negacin de la negacin que casi ha sido dejado de lado- o el aspecto puramente destructivo poco tratado, aunque se le debera dar mucha ms importancia en un mundo como el nuestro-

    Tres dialcticas, de las que presentamos, estn construidas sobre el concepto de lo negativo y se presentan como grandes lgicas, aunque no siempre sistemticas. As tenemos la lgica y dialctica sistemticas de Roy Bhaskar (Bhaskar, 2008), centradas en la nocin de ausencia que luego se convertir en negacin.

    Por su parte, Jameson insiste en sacar a la luz aquella negacin inherente a toda realidad, que no le lleva a su realizacin sino a su destruccin inevitable y que le es constitutiva ontolgicamente. Es un Jameson oscuro, diferente de lo que solemos ver en otros textos suyos. (Jameson, 2009)

    Zizek, a su vez, introduce la negacin por la va de aquello que regresa incesantemente bajo la forma de repeticin, uno de los conceptos claves del psicoanlisis lacaniano, que aqu es elevado a principio dialctica general. La negacin se presenta bajo la forma de aquello se niega a resolverse, a superarse, a desaparecer y que, adems, es el ncleo de lo existente, sin lo cual las cosas no pueden darse. (Zizek, 2012)

    En estos tres autores se encuentra la negacin como inherente a la realidad, a cualquier de sus procesos o mbitos; por supuesto, en cada uno de ellos toma una forma distinta, unos matices diferentes, que insisten en un aspecto o en otro.

    Sin embargo, esto no quiere decir que sean fcilmente reducibles a una sola matriz o que tengan, en ltimo trmino, el mismo exacto signicado. Sera ms justo decir que son parcialmente compatibles, que comparten segmentos y que otros requieren de estudios ms detenidos a n de establecer sus oposiciones o cercanas, su alcance, su capacidad explicativa, los mbitos de su aplicacin.

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  • Ausencia/negacin, negacin interna y repeticin son los trminos claves en estos autores. Radical contingencia de lo existente, que est denido por lo que ya no est o por lo que no todava no est; y que se transforma, en determinados procesos, en negacin. (Bhaskar, 2008)

    Radical contingencia de lo real porque contiene en su ncleo interno, la semilla de su propia destruccin, que no la puede evitar, que la conducir a su desaparicin o, lo que es peor, al triunfo de su lado ms destructivo, contradictorio, que se opone a las transformaciones que haba iniciado. (Jameson, 2009)

    Radical contingencia de lo real por su ncleo interno negativo que lleva a una lgica de la repeticin; sera este aspecto el que provoca el regreso incesante de ciertos fenmenos; y que esta repeticin de aquello que falla, es la escisin constitutiva. (Zizek, 2012)

    Esto no signica que estos autores aceptaran los vnculos sealados, los recorridos propuestos que los pondran en contacto. Adems, habra que dejar abierta la puerta a los cuestionamientos que pueden hacerse a estos enfoques: hay siempre el privilegio de lo ausente en la conformacin de lo real?, todo lo que existe termina en la imposicin de su momento destructivo, necesariamente?, tiene ese alcance tan universal la lgica de la repeticin?

    La radical contingencia que introduce el trabajo de lo negativo en el mundo conduce a concebirlo como medio-real. Este trmino que proviene del anlisis de los videojuegos servira para comprender la lgica interna de lo negativo.

    Los videojuegos son medio reales, porque aquello que sucede dentro del juego solo pasa virtualmente; sin embargo, muchas de las consecuencias del juego son reales: se pierde o se gana, hay implicaciones sociolgicas, se crean redes sociales, se modica la percepcin, entre otras tantas cosas. (Jesper, 2005)

    Lo real es medio-real desde diversas perspectivas: desde la perspectiva de los seres humanos, lo real se acompaa de lo imaginario, necesitamos pensarla con un lenguaje, transformarlo en idea y proyectarlo hacia adelante. Lo real es real por la accin de lo imaginario.

    Por otra parte, esas negatividades que hemos introducido ausencia/negacin, negacin interna, repeticin- muestran la deciencia del ser de lo real; esto es, necesita de algo ms que no est presente o que lo niega para ser tal; requiere de salir de s misma para darse plenamente a s misma.

    Tambin lo medio-real proviene de las conexiones parciales, que implican no solo que las relaciones son parciales sino que lo que existe es parcial. Lo parcial es una forma de ser de lo medio-real: la incompletitud de lo real.

    Si la realidad es incompleta, entonces tiene que ser constantemente suplementada, aunque este sea un proceso interminable. Ponemos los aspectos que le faltan y constantemente harn falta otros que no los vimos o que aparecieron como novedades.

    Una vez ms retomo los desarrollos del mundo digital para utilizar el concepto de realidad aumentada: Entendemos por realidad aumentada la complementacin de la realidad que vemos con otros elementos reales o no- que no estaban presentes o que no se mostraban de manera explcita aunque correspondan a esos fenmenos.

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  • La realidad aumentada (RA) es el trmino que se usa para denir una visin directa o indirecta de un entorno fsico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creacin de una realidad mixta en tiempo real. (Gmez, 2011)

    La realidad aumentada tal como la vemos en los entornos virtuales no es otra cosa que la explicitacin de un nivel ontolgico que atraviesa todo lo que existe; esto es, la necesidad que tiene lo real de ser completado.

    Para comprender efectivamente lo real tenemos que ponernos unas gafas que nos permitan ver lo elementos que le faltan, sin los cuales se encuentra incompleta; esto es, parcial; aunque, insistimos, por ms elementos que coloquemos, ese carcter de parcial no se perder. Solo ser ms o menos parcial, en cierto grado.

    De entre todas las conexiones parciales, hay un tipo que es especialmente importante para la comprensin de un determinado rango de fenmenos, especialmente aquellos que estn vinculados a las nuevas tecnologas y a las relaciones que se establecen entre campos que son maniestamente diferentes.

    A partir de las consideraciones de Strathern (Strathern, 2004), se ampla la nocin de ciborg, de tal modo que cubre un espectro mucho ms amplio de conexiones parciales. Denimos ciborg como aquellas conexiones parciales que se establecen entre elementos compatibles pero no comparables.

    El aparecimiento de lo ciborg como fenmeno diferente, por ejemplo, de lo hbrido- signica la explicitacin de los parcial de las conexiones, porque una parte queda sin conectarse con otro elemento lo incomparable de sus caractersticas reales- y de otra, la funcionalidad que logran entre los dos elementos parciales, que adquieren caractersticas que rebasan sus componentes.

    Poner juntos a los elementos compatibles pero no comparables, cuestiona su forma de existencia y le exige volverse otro, transformarse mutuamente y dar lugar a la emergencia de nuevas realidades, objetos, fenmenos.

    As, un cborg es una indexacin que sigue reglas particulares: aquellas que establecen con toda claridad el funcionamiento y las restricciones que provienen de los aspectos no comparables. Desde luego, es importante de anotar que ya no se est hablando exclusivamente de cualquier tipo de prtesis, sino de la interrelacin de realidades que tengan las caractersticas mencionadas, sin importar el mbito en el que nos encontremos.

    Ser importante resaltar que esta dialctica que se propone en este texto, es una dialctica ciborg: est clara que hay elementos que pertenecen a diferentes ontologas; la cuestin es hacerlas funcionar juntas, sin diluir la una en la otra.

    Esta apretada sntesis de la dialctica en sus propuestas nucleares y desde sus orgenes diversos, est lejos de forma una unidad consolidada, que hubiera dado lugar a una dialctica sistemtica, estructurada.

    Por el momento ese es el estado de su desarrollo y de sus debates-, hay contactos, yuxtaposiciones, posibilidades de dilogo, entrecruzamientos epistemolgicos; porque esta

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  • dialctica ciborg se vuelca en primer lugar sobre s misma. Ella misma es una dialctica parcial hecha de conexiones parciales, que requiere de unas estrategias de conocimiento aumentado.

    Dada su provisionalidad, es muy recomendable que las proposiciones contenidos en este trabajo, sean sometidas a un riguroso escrutinio que muestra tanto su coherencia como su capacidad de servir de gua para una mejor comprensin y transformacin del mundo en que vivimos; y, lo que es particularmente relevante, si est en capacidad de portar una intencin emancipatoria.

    El siguiente paso que damos en esta construccin de una dialctica ciborg consiste en entrar en el mbito de lo social y, por ende, en el de las ciencias sociales. Propongo incorporar dos enfoques a esta dialctica: la de los campos sociales y el doble vnculo.

    La teora de los campos sociales tal como la desarrollan Fligstein y McAdam (Fligstein and McAdam, 2012) es un cborg compuesto de un campo que existe a nivel meso social y la teora de los actores-red, que proviene del interaccionismo simblico.

    Antes que intentar supeditar una teora en la otra, se pretende creo que con bastante xito- mostrar cmo son compatibles a la hora de analizar los fenmenos sociales. Por el momento, colocamos esta teora como una continuacin de la dialctica ciborg, aunque el trabajo de leerlo desde la perspectiva de la lgica de los mundos es un trabajo pendiente.

    El otro gran componente que no poda es el que se nombra como doble vnculo, siguiendo a Spivak (Spivak, 2012). Aqu el inters bsico est en realizar la pregunta sobre el lugar de enunciacin: cmo se piensa todo esto desde Amrica Latina? O, lo que es mucho ms radical, cmo se piensa desde el subalterno si no podemos tener acceso a este, a su punto de vista?

    A mi modo de entender, tambin aqu puede ser til la nocin de ciborg, para acercarse al subalterno, reconociendo su otredad ontolgica y las consecuencias que tiene esta exterioridad para la conformacin del campo de las ciencias sociales.

    2. Lgica de los mundos.

    La refundacin de la dialctica tiene en Alain Badiou a uno de sus pilares, especialmente en sus dos obras: Ser y acontecer y La lgica de los mundos. En este segundo libro se propone un sistema conformado como un gran lgica, tan profunda y comprensiva como de la Hegel. (Badiou, Letre et levnement, 1988) (Badiou, Logic of worlds) Muchas de sus categoras son novedosas respecto de la dialctica clsica y completamente alejadas de cualquier forma del dogmatismo. Ciertamente que habr que confrontar estos conceptos con su capacidad explicativa de la realidad, en un momento en donde requerimos de urgencia de instrumentos necesarios para escapar de la frrea lgica del capital y de su sociedad, que siguen imponindose a pesar de su crisis global. Creo que es indispensable emprender una serie de aproximaciones tcnicas, lo ms rigurosas posibles, a una obra ardua que tiene el peligro de ser incansablemente citada sin ser realmente leda.

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  • Un concepto central para la refundacin de la dialctica es el de trascendental. Para ayudarnos en su comprensin, dada la larga historia y ambigedad del concepto, lo confrontaremos con el signicado que tiene en Kant y en Husserl. Encontramos el concepto de transcendental ubicado al inicio de la Gran Lgica; esto es, en el Libro II de La Lgica de los mundos: Libro II Gran Lgica, I. Lo trascendental. Se encuentra en el prtico de esta gran lgica, como la primera nocin que servir de eje al resto del sistema. Seguir una ruta inversa a su desarrollo en el texto; esto es, inicio con la denicin que est colocada al nal, retrocede hasta los enunciados que le preceden y discuto en detalle el cuerpo del texto que est, como se ha dicho, en el Libro II. Badiou dene trascendental de la siguiente manera: trascendental designa un mundo, en el que las puras multiplicidades aparecen bajo el aspecto de objetos*, como una red de identidades y diferencias que se reeren a los elementos de lo que aparece. (Badiou, Logic of worlds 596) El universo entero, desde su origen, se produce a s mismo como la emergencia de diversidades, de multiplicidades. Ms an, en cualquier lugar o momento de su desarrollo, encontraremos que esta tendencia se repite: la realidad est sometida a un constante proceso de proliferacin, de variacin y de invencin de lo nuevo. De igual manera, nuestra comprensin de dichos mundos mltiples no se puede ser sino diversa, cambiante, variable. Ninguna verdad es denitiva; todo lo que sabemos es provisional. Siempre cabe la posibilidad de una mejor explicacin que la que tenemos. Permanentemente nos topamos con la variable que no habamos tomado en cuenta, con el contexto que se nos haba escapado, con la informacin a la que no tuvimos acceso. Nuestros errores nos saltan a la vista. En la Proposicin 15 dice: Para pensar un mltiple tal como est inscrito en la lgica de un mundo*, o para pensar el ser-all de un mltiple, presupone la formulacin de una lgica* del aparecer* que no es idntica a la ontologa* matemtica de un puro mltiple. El llegar a ser del mundo en sus multiplicidades se da siguiendo una lgica; esto es, unas reglas o unas leyes. Jams se da sin ms. Incluso los fenmenos caticos terminan por adquirir una determinada forma. Por eso, a ms de las multiplicidades que estn sometidas al principio de proliferacin incesante, tenemos unas reglas que le dan forma a su surgimiento, sin las cuales no existiran. El mundo entero est hecho de estos dos aspectos de la misma realidad: multiplicidad y reglas del aparecer; esto es: el mundo y su lgica. Y en el enunciado 16: Una lgica* del aparecer, que es la lgica de un mundo*, desciende a una escala unicada para la (intrnseca, sin sujeto) medida de las identidades y diferencias y para las operaciones que dependen de esta medida. (Badiou, Logic of worlds 571) Esas reglas penetran en cada nivel de los procesos de diferenciacin, produciendo identidades y diferencias, que las encontramos en cualquier aspecto de la existencia que estemos tratando; esto incluye nuestras subjetividades y la manera cmo conocemos el mundo.

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  • Conocemos el mundo y las reglas que estructuran su existencia; y, al mismo tiempo, ese conocimiento est sometido a determinadas reglas, ellas mismas diversas, mltiples, provisionales, cambiantes. Lo trascendental se relaciona con la nocin mltiple puro y con las dicultades de su pasaje al estado de la situacin mediante el exceso, tal como se haba mostrado en Ser y acontecer. Su dilucidacin quizs tena un tono demasiado metafsico. Badiou avanza sobre esta cuestin y sostiene que el mundo no puede ser reducido a mltiple puro sino que est organizado, de tal manera que hay en l una orden estructural. Por eso la pregunta ontolgica crucial se transforma en: Por qu y cmo hay mundos en vez de caos? (Badiou, Logic of worlds 101) La lgica de lo trascendental muestra cmo el mundo est organizado de acuerdo a un orden estructural, cuya base mnima puede expresarse en ms y menos. Una serie de operaciones inmanentes hacen que este mundo sea tal como es. Trascendental es el nombre de estas operaciones La mxima nal puede ser enunciada como sigue: respecto de la inconsistencia del ser, lgica y aparecer son una y la misma cosa. (Badiou, Logic of worlds 101) Hay que resaltar antes que esa identidad entre lgica y aparecer, el hecho de que los mundos devienen tales mundos-all siguiendo una lgica que les hace desembocar en una organizacin con un orden estructural. Se debe evitar cualquier dualismo entre mundo y lgica; en ltimo trmino son lo mismo y se muestran como correlatos: el uno no puede existir sin el otro. Las reglas y leyes sin mundo estaran vacas. El mundo sin reglas sera totalmente catico.

    Ilustracin 1 Mundos y lgicas

    Dada esta nocin de trascendental, veamos cmo funciona: Un mundo no es sino una lgica de ser-all y est identicado con la singularidad de esta lgica. Un mundo articula la cohesin de mltiples alrededor de un operador estructural (lo trascendental). (Badiou, Logic of worlds 102) Los mundos fragmentados se organizan de manera estructurada, porque un conjunto de sus elementos caben dentro de una misma lgica; se han trasformado en una unidad operacional

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  • que funciona con reglas similares. Es indispensable, entonces, conocer este principio organizador operador estructural- para comprender una realidad especca. El orden estructural que se deriva de lo trascendental tiene tres operaciones fundamentales y sucientes:

    a. Un mnimo de apariencia es dado. b. La posibilidad de conjuncin de valores de aparicin de dos mltiples (y por lo tanto de cualquier nmero nito de mltiples). c. La posibilidad de una sntesis global de valores de aparicin de cualquier nmero de mltiples, an si hay un nmero innito de ellos. (Badiou, Logic of worlds 103)

    Un elemento del mundo comienza a existir. Apenas lo hace, no tiene otra alternativa si quiere seguir existiendo- que vincularse con otros mltiples. Un conjunto de estos puede formar grupos, conjuntos, a travs de sntesis que siguen reglas similares o que estn sometidos a las mismas leyes. Si volvemos al plano cognoscitivo, su posibilidad se deriva de reconstruir las operaciones que han dado lugar a un mundo, o lo que es igual su lgica trascendental en el sentido tcnico que se le da aqu. Esto le permite redenir a Badiou su nocin de situacin o estado del mundo:

    Nosotros llamamos situacin del ser para un ser singular, el mundo en el que este inscribe un procedimiento local de acceso a su identidad sobre la base de otros seres. (Badiou, Logic of worlds 114)

    Una vez que hemos llegado a este podemos confrontar estos planteamientos con otros que se han hecho sobre la nocin de trascendental. Sin embargo, no se trata tanto de una comparacin o de mostrar las inuencias, desplazamientos, oposiciones que se hayan dado en la construccin de lo trascendental, sino de proponer redeniciones de otros planteamientos a la luz de los hallazgos realizados. Una de las cuestiones sobresalientes de la metafsica canbal y de la esttica canbal- que es en este momento, extremadamente til se reere no solo a los debates con el pensamiento occidental sino a la posibilidad de alterarlo, aclararlo, mostrar su lgica interna, obligarlo a que se desplace a otros campos de signicacin. Por esto, la pregunta que se hace a continuacin tiene que ver con los cambios que introduciramos en el concepto kantiano y husserliano de trascendental a la luz de las reexiones de Badiou. Sin esto, el movimiento dialctico estara incompleto. Esto es lo que aporta la perspectiva canbal.

    2.1. Indexacin trascendental

    Se trata de determinar los procesos y procedimientos de paso de los mundos y sus lgicas; el ir y venir del uno al otro, el desarrollo y los modos de especicacin que siguen tanto las realidades emergentes como sus ordenamientos y sus estructuraciones. A este particular proceso de lo trascendental Badiou le denomina indexacin.

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  • La indexacin trascendental consiste, precisamente, en mostrar cmo de la juntura entre los mundos y sus lgicas, deviene la realidad entera, el conjunto de los objetos que la pueblan y que conforman todo lo que conocemos: el universo en el que vivimos, la sociedad en la que habitamos. Solo de este modo podremos comprender tanto la lgica de los mundos as como la historicidad concreta de estos, sin perdernos en ninguno de los extremos; esto es, entendiendo tanto los modos de funcionamiento de la lgica, el cmo se expresan en los mundos y sus objetos y, al mismo tiempo, capturando la lgica interna de la serie interminable de procesos histricos dispersos, difusos, vagos, en los que parecera no existir ninguna estructuracin interna. Qu entender por indexacin trascendental en la Lgica de los Mundos? La existencia de los objetos de los mundos se denomina indexacin; o lo que es igual, la explicitacin de los mundos, su desarrollo, su volcarse a la existencia siguiendo una lgica. As hacen su aparicin unos objetos determinados, con sus propias caractersticas, diferenciados de los dems mltiples:

    la indexacin de un ser-mltiple es uno y el mismo que la aparicin de este ser en ese mundo; es lo que localiza el ser de ese ser como un ser-all-en-un-mundo. (Badiou, 2009, pg. 194)

    Cuando se produce el encuentro entre un mundo y una lgica trascendental se produce una indexacin que, en ltimo trmino, consiste en una doble concrecin tanto del mundo en el que surgen unos objetos y las operaciones especcas que tienen que darse para que esos objetos existan:

    es necesario armar que hay un vnculo efectivo entre el ser-mltiple y el esquema trascendental de su aparicin o de su existencia. (Badiou, 2009, pg. 195)

    La existencia de los objetos, su ontologa, se hace posible nicamente en la conuencia entre un plano lgico y un mundo que siempre es un ser-mltiple; ms an, mltiple entre mltiples. Cada mltiple est vinculado entre a una operacin que tiene que colocarse en su mismo nivel para que sea ecaz:

    Estamos aqu dentro de una axiomtica materialista que presupone que hay un punto obligatorio de articulacin entre la lgica de aparicin y la ontologa de lo mltiple. (Badiou, 2009, pg. 196)

    Tres operadores entran en funcionamiento en la concrecin del vnculo entre un mundo dado y el esquema trascendental que le da forma a una existencia: El primero que enuncia la correspondencia entre un objeto y su posicin en dicho mundo que dependen igualmente de una especicacin de lo trascendental, de una explicitacin de la lgica, de un conjunto de operaciones plenamente determinadas:

    1. El primero, que es de tipo topolgico, es la localizacin de un elemento (ontologa) o de un tomo (lgica de la aparicin) en un grado trascendental. (Badiou, 2009, pg. 196)

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  • El segundo tiene que ver con la relacin entre los objetos de ese mundo y con la pregunta por la accesibilidad de unos con respecto a otros. Y esto tambin depende la derivacin de esa lgica, del hecho de que hayan compartido similares operaciones que dieron lugar a su existencia. A esto se le denomina compatibilidad:

    2. El segundo que es ms algebraico es una relacin (mundanal) de compatibilidad entre dos elementos de un ser-mltiple. (Badiou, 2009, pg. 196)

    Como sabemos la lgica trascendental entiende la existencia de realidad como un orden-estructural, que sigue una serie de reglas para tornarse efectivas; porque esos objetos se ubican en rdenes jerrquicos ontolgicamente respecto de otros que, a su vez, dan lugar a un orden-estructural de cada uno de los mundos:

    3. El tercero es del orden de la relacin que est directamente denidos en los elementos de un ser-mltiple (un mltiple que aparece en el mundo). (Badiou, 2009, pg. 196)

    Hay que dejar constancia de que estos rdenes estructurales son parciales y jams estn cerrados o denitivamente completos. Ms adelante veremos las implicaciones importantes de esta ontologa parcial. Badiou sintetiza muy bien esta serie de ideas de la indexacin trascendental:

    En un nivel intuitivo, estas tres operaciones indican que ningn mltiple sale ileso de su aparicin en el mundo. (Badiou, 2009, pg. 196)

    2.2. Procedimientos y reglas. 2.2.1. Procedimientos.

    Hay un privilegio del procedimiento sobre el proceso; o si se preere, el tipo de proceso implicado es el de un procedimiento: situacin muchsimo ms delimitada y especicada que la vaga nocin de proceso o de prctica. En el caso de las llamadas prcticas conducen, en general, a la construccin de estas unidades operacionales a travs de sus lgicas procedimentales. (Bogost, 2006) Un procedimiento es un proceso ms sus reglas, que conforman una unidad operacional. La adecuada comprensin de esta nocin de parcial requiere que se rompa con la dualidad entre todo y parte. Se deja de lado la idea de que el conjunto de expresiones parciales de la realidad nos ayudara a reconstruir un tipo de totalidad perdida. Son partes de partes que jams han pertenecido a un todo. (Strathern, 2004) El mismo ethos tardo o cualquier otro ethos solo es representacin parcial- de una cultura, porque esta misma es la articulacin de elementos que entran en relaciones parciales, provisionales, que en muchos casos se deslizan para pertenecer a otras unidades operacionales.

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  • Por ejemplo, en la obra de arte pone en obra al ethos tardo y lo hace de manera intensiva, antes que extensiva. Por eso, una obra de arte alcanza, en determinadas situaciones, a expresar el ethos en su dinmica general. Al interior de la unidad operacional que es la obra de arte, sus diferentes componentes tienen conexiones parciales: cada fragmento se solapa con los dems y lo hace, en cada caso, de modo incompleto y provisional.

    Incompleto porque siempre queda un residuo, porque las conexiones no agotan las posibilidades de composicin del elemento en cuestin forma y substancia-, en donde siempre caben otras posibilidades. Aqu hay un principio de contingencia que lo penetra todo.

    Provisional porque los elementos parciales pronto estn listos para desprenderse de la unidad operacional y para entrar a formar parte de otras unidades operacionales.

    2.2.2. Reglas. Entendemos la unidad operacional como un dispositivo que funciona, que se concreta y entra a ser parte del mundo real o virtual. Cuando hablamos de funcionamiento nos referimos a la serie de procesos tanto para la produccin como para su desempeo real. Podemos tomar el ejemplo de un celular y sealar los procesos de su fabricacin, que van desde la materia prima, hasta la elaboracin de los chips, sin dejar de lado los aspectos puramente formales del aparato. Una vez listo, podemos llamar, enviar mensajes, conectarnos al internet o golpearlo contra el suelo cuando no obtenemos la respuesta que esperamos. Aqu se ve con claridad el carcter procesual de la unidad operacional diseada. Ahora tenemos que dar un paso ms y decir que el diseo de las unidades operacionales no solo es procesual sino procedimental. Hay que distinguir entre procesos y procedimientos. Los procedimientos son un tipo de procesos que estn sometidos a reglas. De tal manera que cuando diseamos una unidad operacional seguimos unas reglas. Qu es, entonces, una regla? Una regla tiene en primer lugar una curiosa definicin: es aquello que acordamos colectivamente seguir o cumplir. Esto quiere decir que la caracterstica que aparece inmediatamente es el acuerdo entre un grupo o ms concretamente, de la comunidad de diseadores y de la industria cultural en la que est inmersa. Una regla a ms de ser algo que se sigue, es tambin una norma, una gua para la accin, con una serie de pasos, secuencias, rdenes, jerarquas. (En este sentido, una regla es un dispositivo.)

    Por ejemplo, en el caso del diseo: est lejos de ser una actividad arbitraria, en donde cualquiera pudiera hacer lo que quisiera. Ciertamente que la inventiva y la creatividad son parte esencial al diseo; sin embargo, estas tienen un lmite. Por otra parte, disear no es algo que est sometido a leyes inflexibles, que no admitan excepciones y que sean sancionadas. El diseo no es ni arbitrario ni est sometido a leyes; como unidades procedimentales estn reguladas por reglas.

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  • Para resumir: las unidades operacionales estn sometidas a reglas, tanto para su produccin como para su funcionamiento.

    Las reglas es un procedimiento que se sigue. Mostremos ahora en qu consiste seguir una regla. Si tenemos: 1 2 3 4 .. 2 4 6 8 .. 1 3 5 7 - 11 Entonces pedimos que se complete la serie siguiendo la regla correspondiente. Sin embargo, estas reglas al pertenecer a la matemtica son rgidas. Hay otras mucho ms flexibles que se corresponden mejor con el diseo. Podemos encontrar un excelente ejemplo de esa doble caracterstica de la regla, que permite tanto establecer una norma y abrir un campo flexible de aplicacin, en los juegos. En el ajedrez tenemos una serie de reglas: el pen avanza un solo paso a la vez, siempre hacia adelante, cuando come lo hace en diagonal, no puede retroceder, al llegar a la octava fila puede convertirse en una ficha distinta. En el desarrollo del juego, si bien tenemos en cuenta estas reglas, la manera cmo movemos los peones depende mucho ms de la estrategia del juego. Por lo general, no nos detenemos a definir una regla, sino que mostramos a los dems cmo se sigue una regla: el conjunto de procedimientos debidamente especificados y flexibles que conforman la regla que estemos usando. Si bien seguimos reglas, estas se pueden romper o alterar. Por razones de ejercicio, establecemos un tablero en donde hay solo cuatro caballos y manteniendo la regla del movimiento del caballo, intentamos intercambiar sus posiciones. La ruptura de una regla puede ser momentnea como en el ejemplo del ajedrez o, en algunos casos, da lugar a la generacin de una nueva regla. Cuando establecemos una regla hacemos dos cosas: describimos la regla que seguiremos y acordamos seguirla; esto es, nos comprometemos con los dems y con nosotros mismos a cumplir con la regla tal como la hemos establecido.

    3. Conexiones parciales. El mundo est hecho de conexiones parciales, que son las nicas que existen. Diversas consideraciones tienen que hacerse al respecto. Quiero decir el mundo no est hecho de cosas cerradas, completas, denitivas, sino de partes. (Strathern, 2004)

    Quizs estamos tan acostumbrados a pensar la relacin entre partes y todo, que nos es difcil escaparnos a esta idea. Lo que dicen las conexiones parciales es que la realidad entera est hecha de partes de partes y no de partes de un todo.

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  • Ilustracin 2 Partes de partes

    En el momento en que introducimos la idea de parcial, estamos diciendo que los diversos elementos que entran a ser parte de un "objeto" no se agotan completamente, no son absorbidos de modo exhaustivo.

    Dos razones sustentas estas conexiones parciales dentro de las unidades operacionales: los componentes guardan la memoria del mundo al que pertenecan y desde el que han sido tomados; por lo tanto, traen consigo expresiones y contenidos, formas y substancias, de vidas pasadas, de otras unidades operacionales.

    Y luego, una vez que est ya construido el "objeto" que se quera, esos mismos elementos estn listos para marcharse a ser parte de otras unidades operacionales. Hay aqu una inquietud que no les deja permanecer quietos y que les obliga a desplazarse constantemente.

    Adems, tenemos un aspecto adicional de las conexiones parciales. El "objeto" que se ha elaborado se traslada a un espacio en donde tiene que convivir con otros "objetos" diseados; con estos entra a su vez en una serie de relaciones parciales, que pueden ser tanto de dilogo como de confrontacin.

    Con esto se ha establecido un triple plano de las conexiones parciales: las que provienen de otras realidades, aquellas de su presente persistente y las que conforman los estados de cosas futuro. (Si quisiramos darles nombres tcnicos podramos designarlos como: arqueologa, momento y tendencia.)

    Las conexiones parciales se desarrollan a travs de la Obviacin y explicitacin (Obviation y eliciting forms.) Se entiende por obviacin el hecho de que las relaciones que dan origen a los entes parciales y a los modos en que estos precisamente se vinculan, constituyen una diversidad simblica, en cuanto se encuentran constantemente en un proceso de emergencia de de formas recursivas procesuales. (Strathern, 2004, pg. 79) La utilizacin de este trmino obviation, que tiene el mismo sentido que obvio, se reere a que la relacin misma es obviada, o si se preere, que se vuelve obvia en el modo en que las entidades parciales entran en relacin y por eso mismos comienzan a existir como tales-; y por eso mismo, pueden ser dejadas de lado a travs del trabajo de los tropos. As desembocamos en un constante proceso que consiste en:

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  • Personas y cosas estn as descompuestos para revelar las relaciones que las constituyen. (Strathern, 2004, pg. 79)

    Proceso que, por ejemplo, para la esttica nos importa muchsimo porque alude a la permanente sustitucin de unas imgenes por otras, de unos tropos por otros, en una sucesin interminable de formas y de formaciones- La obviacin conduce al proceso de explicitacin, que contiene dos aspectos: emergencia de entidades y emergencia como entidades concretas. El camino sin embargo no se detiene en este primer aspecto, sino que se torna recurrente y recursivo. Nuevas relaciones que desembocan en otras tantas formaciones y formas:

    Una es testigo, por as decirlo, de cmo las imgenes crean imgenes. (Strathern, 2004)

    Para persistir como tales, las imgenes tienen que producir nuevas imgenes. Y para completar nuestro entendimiento de este proceso, hay que tomar en cuenta que cada nueva imagen, aunque provenga de la anterior, tiene con la primera una relacin parcial y est lista para entrar en otra relacin, trans-formarse y adquirir otro sentido.

    4. Cborg y realidad aumentada.

    4.1. El concepto de cborg.

    El concepto de cborg ha estado vinculado a la unin de seres humanos con partes mecnicas, cuyo mejor ejemplo son las prtesis. El concepto se ha desarrollado para ser ms inclusivo y para reexionar cmo las nuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin nos convierten, en gran medida a todos, en cborgs.

    Sin embargo, hace falta un concepto mucho ms tcnico que cubra sus diferentes usos y aplicaciones, especialmente desde la perspectiva de aquello que ahora se llama posthumano. Siguiendo los trabajos de Donna Haraway (Haraway, 2012), Marilyn Strathern avanza sobre la nocin de cborg a n de generalizar su signicado, de tal modo que puede ser aplicado a diversos campos, en su caso a la antropologa.

    "Melanesian cborgs: un circuito de diferentes guras o componentes. Los componentes nunca son iguales a lo que les hace funcionar, que est centrado en la persona." (Strathern, 2004, pg. 118)

    Para llegar a este punto, hay que introducir fuertemente la idea que la distincin entre natural y articial no se sostiene ms; ms an, se puede decir que no hay nada tan natural como los dispositivos de comunicacin que usamos; no hay nada tan articial como los cuerpos humanos que cada vez ms son producidos.

    "Un cborg no es ni un cuerpo ni una mquina, en donde los principios en base de los cuales funcionar sus diferentes partes no forman un sistema nico. Sus partes no son ni proporcionadas ni desproporcionadas. Sus conexiones internas constituyen un circuito integrado pero no una unidad singular." (Strathern, 2004, pg. 36)

    Lo importante es entender en este contexto que esos elementos que entran a formar parte de la nueva entidad tienen un estatuto ontolgico diferente: cada uno existe a su manera y por lo

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  • tanto son "entidades que estn hechas y se reproducen de un modo diferente tienen orgenes diferentes en este sentido- pero trabajan juntos." (Strathern, 2004, pg. 37)

    Por esta misma razn las conexiones que se establecen entre esos distintos componentes son siempre parciales, jams se agotan dentro de la entidad que forman, de tal manera que "estn conectados (pero) no son comparables." (Strathern, 2004, pg. 39) El hecho de estar conectado hace que la entidad funcione, en la medida en que el un componente potencia o desarrolla las capacidades del otro.

    Un cborg es una unidad operacional en donde sus elementos son compatibles pero no comparables.

    Ilustracin 3 Cborg

    Podemos sintetizar lo que se puede entender por cborg, a n de que sea aplicable a cualquier campo que vaya desde las clsicas prtesis hasta la antropologa, pasando por todas las variantes imaginarias o reales que se den.

    Un cborg implica:

    Una relacin de prtesis que le permite a otra entidad desarrollarse y abrirse otros campos de experiencia.

    Las relaciones entre los componentes son siempre parciales, de tal manera que los elementos no forman un unidad indiferenciada, aunque funcionan.

    Los componentes pertenecen a rdenes ontolgicos distintos; esto es, son formas de vida incomparables, como el caso del cuerpo humano y las prtesis mecnico-digitales: celular, computadora, tablet. Esto es: son compatibles pero no comparables, por eso se pueden conectar para funcionar pero no pueden reproducirse como una unidad.

    4.2. Realidad aumentada.

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  • Este largo siglo XXI tiene marcado en la frente la tecnologa, su exaltacin, su triunfo, su promesa y su maldicin. Difcilmente cualquier propuesta de comprender el mundo en el que vivimos podr escapar a un profundo dilogo con la tecno-ciencia.

    Hemos ido tan lejos que los lmites entre lo natural y lo articial se vuelven cada vez ms borrosos. Qu puede ser ms natural que la tecnologa que usamos todos los das como el celular o la computadora? Qu puede ser ms articial que un maz transgnico? La naturaleza es naturaleza producida y lo articial se incorpora a lo humano para convertirnos en cborgs. Lo posmoderno se transforma en poshumano.

    Por esto, cabe entrar en las reexiones que se desprenden de la tecnologa; es pertinente analizar la utilidad de los conceptos de ese campo cborg para nuestra comprensin dialctica del mundo y no solo como metforas sino como verdaderos instrumentos analticos. Un ejemplo esclarecedor de esta relacin lo encontramos en la comprensin de la dialctica como realidad aumentada.

    Entendemos por realidad aumentada la complementacin de la realidad que vemos con otros elementos reales o no- que no estn presentes o que no se muestran de manera explcita aunque correspondan a esos fenmenos.

    Un celular que toma una foto de una calle y la realidad aumentada le provee del resto de la informacin que se requiere: distancias, transporte, servicios, la direccin que buscamos. La imagen delineada de un auto o el logo de Toyota que mostrados a la cmara de un determinado programa nos permite conducir virtualmente el auto, verlo por dentro, desarmarlo.

    En el momento en que se arma que la dialctica es la realidad aumentada se quiere decir que nos proporciona los elementos que nos llevan ms all de las apariencias, de lo que efectivamente vemos, en donde emergen los otros componentes de la realidad.

    Esos otros aspectos de lo real estn ocultos porque lo que vemos no puede proporcionarnos toda la informacin y nosotros no estamos en capacidad de percibirla de modo completo. Adems, la dialctica corrige las distorsiones introducidas por la ideologa dominante, dejando que salgan a la luz los procesos de explotacin, de dominacin, de sometimiento al que nos tiene sometido el capital y su sociedad.

    La dialctica como realidad aumentada tambin actuara como espacio virtual en el que rastreamos ese otro mundo posible que anhelamos, esa sociedad alternativa, esos procesos de emancipacin por los que luchamos. Nos permitira construir virtualmente a partir de la realidad actual, esa otra sociedad sin explotacin.

    Igualmente la utilizaramos como instrumento educativo, por ejemplo, en el mbito ecolgico para explicitar los efectos de la explotacin minera o para proponer un entorno en donde se cuide de la naturaleza.

    En sntesis, la realidad aumentada le servira a la dialctica para insistir en lo insuciente de nuestro concepto de realidad, que tiene que ser sustancialmente ampliado para incorporar todo lo que ella oculta.

    5. Medio-Real

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  • Todos somos medio reales, de muchas maneras y en muchos sentidos.

    Una de las caractersticas ms llamativas de los juegos de video es el entrecruzamiento de lo real y de lo virtual. Con todo derecho, la persona que se sienta a jugarlos puede ser llamada un cborg, porque est perteneciendo tanto al mundo de lo real como al virtual en este caso: al orden de la ccin-

    Habr un impacto en los dos lados del espejo: las inuencias del mundo de los videojuegos en la realidad social; y la manera cmo podemos rastrear los conictos reales en el espacio virtual: cuestiones de la subjetividad, violencia, renacimiento de un pensamiento estratgico.

    Como seala Jesper Juul (Juul, 2005), las reglas son reales; las personas se encuentran efectivamente teniendo una experiencia determinada frente al computador y ganan o pierden; estas reglas no pueden ser evadidas o evitadas, porque hay una restriccin que lo impide, aunque son de una extrema exibilidad para permitir que el juego tenga diferentes desarrollos. Pero, se trata de todas formas de una ccin y se la toma como tal, a pesar de lo inmersiva que pueda ser la experiencia.

    En palabras de Juul:

    En el ttulo, Medio-Real se reere al hecho de que los juegos de video son dos cosas diferentes al mismo tiempo: los juegos de video son reales en cuanto tienen reglas reales con jugadores que actan efectivamente, y en cuanto perder o ganar es un evento real. Sin embargo, cuando se gana un juego cuando se mata un dragn, este no es un dragn real sino una cticio. Por lo tanto, jugar un juego de video es interactuar con reglas reales mientras imaginamos un mundo cticio, y un juego de video es un conjunto de reglas al mismo tiempo que un mundo cticio. (Juul, 2005, pg. 1)

    Los videojuegos segmentan su propio mundo ccional y una vez que se pasa la fase del juego, uno se encuentra con segmentos. Ni siquiera hay la intencin de colocarlo de modo completo que, por otra parte, sera imposible de hacerlo.

    Esto tambin muestra que aunque los grcos describen un elaborado mundo ccional, solo una parte de este mundo es actualmente implementado en las reglas del juego... (Juul, 2005, pg. 1)

    De tal manera, que un pequeo nmero de reglas da lugar a un campo de variacin prcticamente innita, en donde se introducen las estrategias de los jugadores. En su carcter performativo, se tiene que completar un conjunto de acciones para concluir el juego.

    El juego ni muestra el mundo cticio completamente, ni provee de la narracin de forma exhaustiva, de tal manera que deja al jugador en la libertad de inventar lo que all pasa. As, al jugador se le exige que construya su propio orden ccional:

    De hecho, la experiencia del jugador acerca del juego de ccin aparentemente no requiere mucha consistencia el mundo del juego es algo que el jugador a menudo elige imaginar libremente. (Juul, 2005, pg. 6)

    Los juegos en su forma actual, tienen esa enorme capacidad de ocupar prcticamente todos los medios, sin restringirse a uno solo. Se caracterizan por una enorme amplitud de soportes y el trmino que se usa para expresarlo es: transmedial.

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  • Adicionalmente, el modelo no une el juego a ningn medio especco y los juegos son por lo tanto, transmediales en la misma medida en que la historia narrada es transmedial los juegos son transmediales en la medida en que muchos diferentes medios (o instrumentos) pueden ser usados para jugar un juego. (Juul, 2005, pg. 7)

    Con estos elementos que muestran a los videojuegos como medio-reales podemos pasar al mundo del arte. La primera pregunta que resalta de estos razonamientos, es si el mundo del arte como el del videojuego es medio real; y de serlo, de qu manera lo es.

    Se arma aqu, entonces, que el mundo del arte es medio-real, porque pertenece tanto al campo de lo cticio como al de lo real. Una obra de arte es un hecho o un evento sociolgico, cultural, que penetra en el mercado, en las noticias, que estructura un gusto, entre otras cosas. Pero, el mundo de la obra de arte no es real: se trata de una ccin.

    No importa cunto pretenda ser una realidad, su mitad no puede escapar a la ccin. Y por ms esfuerzos que haga, la cuestin de su relacin con la realidad en cuanto evento- surge a cada paso.

    (Me pregunto, aunque este tema no puede tratarse ni siquiera aproximativamente en este contexto, en qu medida el arte y el juego no estn mostrando el carcter medio-real de todo lo real, incluidos nosotros mismos.)

    Las cuestin de las reglas, sin embargo, muestran que videojuegos y arte estn estructurados con estos elementos: realidad y ccin, pero lo hacen de manera invertida.

    Quiero decir que mientras los videojuegos consisten de un mundo cticio y reglas reales, postulo que en el arte las reglas son cticias y los mundos son reales. Hay que precisar que cuando se dice: reglas cticias, no se trata de no que existan, sino que son inventadas por el artista y no esperan tener consecuencias reales como nalidad fundamental. Quizs sea preferible hablar de reglas que pertenecen al mundo de las cciones.

    Por su parte, los medios, los recorridos, las visualidades son plenamente reales. Y entre los mundos reales y las reglas ccionales se producen una serie de sentidos, jams cerrados completamente, nunca abiertos de modo indenido. Toda obra de arte un conjunto ms o menos denido de interpretaciones posibles en un momento y contexto dados.

    Ahora quiero establecer un paralelismo entre el modo como funciona el plano real y el cticio en los videojuegos, con lo que sucede en la manera en que desde nuestra subjetividad se apropia del mundo. La hiptesis central es que somos radicalmente medio reales; o si se preere: mitad reales y mitad virtuales. Los videojuegos no seran otra cosa que la exteriorizacin plena de una caracterstica que todos nosotros poseemos.

    La interaccin entre reglas del juego y reglas de la ccin es una de las ms importantes caractersticas de los videojuegos (Juul, 2005, pg. 1)

    El papel de la imaginacin es clave en este contexto. Lo real no est conformado solo de lo que est presente, sino de lo ausente por una parte; y por otra, de lo que imaginamos, de aquello que visualizamos como posible o como imposible. Estiramos la realidad por todos los lados hasta que nalmente la quebramos, para que aparezca una nueva realidad. Sin el trabajo de la imaginacin llevar a cabo esta tarea sera imposible.

    Tomando a Jesper Juul hay que dar un paso adelante: se tiene que reconocer que tanto la realidad como la ccin estn sometidas a reglas; y que estas entran en constante relacin, de

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  • tal manera que se alimentan unas a otras en su doble plano, tanto en el modo cmo la realidad se representa en la ccin y cmo la ccin altera la realidad; y, por otra parte, las interrelaciones especcas entre las dos clases de reglas. (Bogost, 2006) (Juul, 2005)

    dos maneras bsicas en que los juegos estn estructurados y proponen desafos a los jugadores: el de la emergencia (un nmero de reglas simples que se combinan para formar variaciones interesantes) y el de la progresin (desafos separados presentados serialmente. (Juul, 2005, pg. 5)

    En nuestra realidad social e individual tendramos que indagar sobre las reglas que nos conforman que muchas veces se vuelven reglas rgidas que se nos imponen- y la progresin que siguen; esto es, la manera cmo se desarrollan en condiciones histrico-concretas en contextos denidos.

    La manera cmo se conforma el mundo de los videos juegos, segn Juul, aparece en el siguiente cuadro en donde el espacio central corresponde al video juego: (Juul, Half-real, 2012)

    Ilustracin 4 Niveles de abstraccin. (Juul, Half-real, 2012)

    Lo que trata de mostrar este autor es que los videojuegos ponen en relacin las reglas que provienen de la realidad con las historias que se viven en los diferentes desafos del juego y que el margen de la abstraccin es susceptible de desplazarse hacia la izquierda o derecha, ampliando los niveles virtuales o reducindolos, incorporando segmentos ms grandes de ccin o aproximndolos a la realidad.

    Si se generaliza este esquema para que sea aplicable de modo mucho ms general, quedara de la siguiente manera:

    Ilustracin 5 Medio real

    Mundos y reglasRealidad*ficcin

    Medio-realMundos ficticios

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  • 6. Paradigmas parciales.

    Un paradigma se caracteriza, ante todo, por su inconmensurabilidad; lo que implica que en la relacin entre varios de estos, el acceso desde un paradigma a otro es imposible, porque no comparten trminos con signicados comunes que pudieran ser comparables entre s. (Kuhn, 1971)

    De tal manera que aquellos aspectos que conforman un paradigma: categoras, generalizaciones simblicas, ejemplos compartidos, le pertenecen a cada uno de ellos de forma exclusiva.

    Parecera que hablar de paradigmas parciales es una contradiccin que no se sostiene. Digamos en primer lugar que conservamos la idea de inconmensurabilidad y que efectivamente no podemos pensar alguno de ellos desde las categoras de otro.

    Sin embargo, esta inconmensurabilidad paradigmtica la concebimos en esta redenicin que estoy haciendo de la epistemologa de Kuhn- como parcial. Los paradigmas son parciales porque su inconmensurabilidad es parcial.

    Cuando hablamos de inconmensurabilidad parcial queremos referirnos a un conjunto de aspectos que le dan forma a este nuevo concepto: existencia de segmentos del paradigma que son inconmensurables y que, por lo tanto, no pueden ser trasladados a otro ni expresados desde una mirada externa.

    Esta inconmensurabilidad de los paradigmas se origina en el campo de lo real y despus desciende al mundo del conocimiento, de la epistemologa. Hay realidades que son inconmensurables, segmentos del mundo incomparable con otros que provienen de otras realidades, que se expresan en lo que hemos llamado conexiones parciales. Como lo expresa Agamben:

    La inteligibilidad, que est en cuestin en el paradigma, tiene carcter ontolgico, no se reere a la relacin entre sujeto y objeto, sino al ser. (Agamben, 2008, pg. 34)

    Aspectos de un paradigma que son efectivamente utilizados por otros, a pesar de sus elementos incomparables. Por ejemplo, en el caso de la fsica o la psicologa, nos estamos reriendo a paradigmas cientcos aunque estos mismos trminos tengan diversas acepciones y, de hecho, no comparamos teora que no son cientcas.

    Capacidad de narrar un paradigma utilizando los medios de otro paradigma, como en al caso de los procedimientos de traduccin, que siempre son parciales. A pesar de esto, por ms difcil que sea un concepto en una determinada lengua y que no tenga una palabra equivalente en el idioma que le queremos transferir, es posible escribir un libro entero para explicar y aproximarse al sentido que esa palabra tiene en la lengua original. Tenemos, como ejemplo, el enorme trabajo de la hermenutica de los textos clsicos.

    Poner en contacto paradigmas signica reconocer que hay en ellos ncleos intransferibles que, a lo mucho, pueden ser narrados desde sus propios trminos; y, al mismo tiempo, detectar los otros componentes que comparten o que son traducibles.

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  • Se salva la nocin de paradigma que sigue siendo til en muchos campos y se permite su apertura para tener visiones ms integrales de la realidad, sin tener que mantenerse aislado en uno de ellos.

    7. Dialctica de los campos sociales.

    La nocin proviene de la fsica y ha sido trasladada a diferentes mbitos; en este caso tomo las elaboraciones realizadas por Fligstein y McAdam (Fligstein and McAdam, 2012), que constituyen una buena sntesis de los debates actuales y de las posibilidades de aproximacin y sntesis con otras corrientes, especialmente con las teoras del actor-red.

    Antes de entrar directamente en estos dos autores, algunas consideraciones sobre la teora de los campos. Se entiende por campo un espacio en donde cada elemento tiene un valor. Sobre esta denicin generalsima es indispensable avanzar hacia algunos aspectos de la teora de campos cunticos.

    En esta ltima se rompe con el determinismo de la fsica clsica; por eso, el campo cuntico es fundamentalmente indeterminstico. Esto es importante para nosotros porque nos puede permitir una aproximacin mucho ms exible y dinmica a los campos, a sus dinmicas y transformaciones, incluso a su ruptura y a la emergencia de otros.

    Se trata, por lo tanto, de mostrar que estos campos desde la fsica hasta las ciencias sociales- si bien tienen reglas y leyes, consisten en mundos con un grado alto de incertidumbre, que penetran hasta en las decisiones estratgicas de los actores-red.

    Por otra parte, la teora cuntica de campos muestra que estos no se reducen a los elementos que lo conforman y a los valores que toman en las diferentes regiones de su espacio; sino que el mismo campo tiene propiedades que se describen como tales y que, desde luego, se expresan en la posicin que toman los elementos en dicho campo.

    Las caractersticas del campo no solo permiten la adopcin de valores sino que determinan el surgimiento de los elementos, la construccin de estos que de otro modo no existiran. Esto evitara cierto esencialismo de los campos aplicados a las ciencias sociales, en donde los actores-red parecieran pre-existir al campo o al menos ser independientes en su existencia, aunque una vez que entran en ellos, queden denidos por estos.

    Los elementos del campo dependen para su existencia del campo; incluso en aquellos casos de objetos que provienen de otros campos, al ingresar a uno nuevo sus caractersticas ontolgicas, su modo de ser, se transforma por el sometimiento a las nuevas condiciones.

    Con estas consideraciones breves pero claves, podemos entrar en los campos de accin estratgica. La primera armacin que sirve de punto de partida es que las estructuras de las que est formada una sociedad est partida en campos que ocupan un nivel meso, frente a los macro niveles, como el estado o la sociedad civil; y frente a los espacios micro sociales.

    La primera cuestin para aproximarnos a la comprensin de cualquier fenmeno social consistira en establecer a qu campo pertenece en este meso nivel. Una vez que hemos hecho esto, se puede pasar a las acciones estratgicas; esto es, a preguntarnos por las acciones

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  • orientadas hacia nes que los actores-red realizan dentro del campo especco al que pertenecen y en el que actan relacionndose con los otros actores-red. Como sealan los autores mencionados antes:

    Primero, la teora descansa sobre una perspectiva que ve el campo de accin estratgica, que puede ser denido como el nivel meso del orden social, como los bloques estructurales bsicos de construccin de una vida organizacional y poltica moderna en la economa, la sociedad civil y el estado. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 3)

    Cambio y continuidad siguen siendo las claves del anlisis: cmo los campos garantizan su estabilidad, de qu manera se producen transformaciones que lo alteran de una manera parcial o radical, qu medios utilizan para contrarrestar las tendencias a la ruptura, qu dinmicas de conicto llevan a su ruptura y reemplazo.

    La preocupacin por la estabilidad y el cambio en las dinmicas a nivel de campo es la tarea central de tericos como Bourdieu (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 3)

    Desde luego, estos campos diversos, mltiples, variados, no se encuentran aislados en compartimentos estancos; por el contrario solo actan en relacin con otros, desarrollando toda clase de vnculos; soporte, confrontacin, apoyo, oposicin, creacin de marcos de accin y de sentido comunes, entre tantos otros.

    Ms an, generalmente forman unidades mayores que terminan por adquirir grados de organizacin ms elevados, jerarquizados o no:

    vemos cualquier campo cada uno como incluido en un ambiente ms amplio que consiste de innumerables campos prximos o distales, as como estados, que estn ellos mismos organizados como sistemas intrincados de campos de accin estratgica. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 3)

    De esta manera, los campos son tanto productores de realidades como producidos por las acciones de los actores-red. Los comportamientos de estos actores, si bien siempre estn enmarcados en una determinada lgica del poder toda accin est guiada por intereses-, al pertenecer a un campo se amplan e incorporan un conjunto de elementos que tienen que ver con nuevos tipos de acciones y de sentidos de estas que se denen a partir del marco de referencia.

    Los campos crean el espacio para que unas acciones sean posibles y otras no, para que unos sujetos y subjetividades se constituyan y, lo que es igualmente importante, para que estas acciones tengan unos sentidos y los sujetos adquieran unas identidades y diferencias.

    Las acciones de los actores-red quedan enmarcadas en los intereses, el poder y adems el conjunto de los diversos aspectos de la vida, tanto lo que hace referencia a su reproduccin material como simblica. La existencia entera queda implicada:

    Finalmente, en el ncleo de la teora est una descripcin de cmo los actores sociales incluidos buscan producir y mantener un campo dado. Mientras la mayora de las teoras resalta la importancia central de los intereses y el poder, nosotros insistimos que la accin estratgica en los campos gira hacia una complicada mezcla de consideraciones materiales y existenciales. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 3)

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  • As se establecen marcos de referencia de la accin que incluyen sus propias reglas de operacin y que proveen de sentido a todo lo que hacemos. Los emprendedores institucionales transportan estos marcos a otros mbitos sociales:

    Todo lo que hemos descubierto es que en tiempos de cambios dramticos, nuevas formas de organizar marcos culturales o lgicas de accin llegan a existir. Estas son muy utilizadas por actores sociales entrenados, algunas veces llamados emprendedores institucionales quienes innovan, propagan y organizan campos de accin estratgica. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 4) Por esto, el campo termina enfocado en el rol de enmarcar procesos en la accin colectiva. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 5)

    Hasta ahora cada una de la ciencias sociales se han ocupado de alguno de los aspectos, bien sea lo economa, la poltica, la cultura o cualquier otro. Hace falta un enfoque integral, una teora que sea capaz de incorporar los diversos aspectos desde una sola perspectiva y que permita superar las dualidades en las que hemos estado prisioneros.

    Especialmente aquella que hace referencia al colectivo y a los individuos, a los campos de un lado y a los actores-red por otro. Cada teora privilegia una de las entradas y tiende a dejar de lado la otra, o a considerarla una subsidiaria. El enfoque de Fligstein y McAdam trata, precisamente, de aunar estas dos tendencias en unos conceptos que los sintetizan, produciendo un nuevo mbito del conocimiento, sin limitarse a colocarse de modo adyacente:

    El problema es que estos elementos accin colectiva, espacio social, cultura, organizacin, el estado y la movilizacin- que estn presentes en esta literatura, no han sido integrados en una teora sistemtica en cualquier de los subcampos. Realmente, los autores tienden a enfocarse no solo en los fenmenos empricos sino a menudo enfatizan solamente en pocos de estos elementos. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 5)

    El nuevo enfoque conceptual que se propone nos permitira tener un mejor instrumento para la comprensin de las sociedades actuales, en la inmensa diversidad y riqueza, as como en los profundos conictos que la atraviesan. No se limitara a ser testigo de lo que sucede sino que podra transformarse en instrumento de accin; y, desde mi punto de vista, en ponerse al servicio de intereses emancipatorios. En sntesis, acciones estratgicas en marcos referenciales campos- orientados hacia tareas liberadoras.

    La teora de la accin de nivel meso implica que la accin tiene lugar entre y con los grupos organizados. Al entender de manera ms clara el rol de los actores sociales en producir, reproducir y transformar sus campos de accin locales, pensamos que ganamos un gran nivel de manejo de temas fundacionales de la vida social. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 7)

    Los procesos dialcticos hacen aqu su aparicin, porque entramos de lleno a las condiciones de produccin y reproduccin de la vida social, que no se limitan a los temas econmicos o del poder sino que incorporan los dems componentes, como la cultura, la ideologa o la vida misma y se lo hace tanto desde los aspectos estructurales como desde la perspectiva de los individuos entendidos como actores-red.

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  • Todava es ms difcil la cuestin de la emergencia de arenas sociales o campos. Hay dos problemas interrelacionados aqu. El primero es especicar las condiciones bajo las cuales sucede. La segunda es teorizar la agencia que est incluida en estos procesos. Cmo nuevos campos son creados, por quin y para qu propsitos? (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 7)

    Finalmente los autores lo sintetizan de la siguiente manera, enfatizando en las deudas con las dos corrientes, la de los campos y la teora del actor-red:

    Seguro que estn a la mano teoras que pueden verse como alternativas legtimas a la nuestra. Estas incluyen las nuevas teoras institucionales en los estudios organizacionales, la teora de la estructuracin de Anthony Giddens, y ms cercana a nuestra perspectiva, la descripcin de Bourdieu del habitus, campo, capital social y vida poltica. Hemos rescatado elementos de cada una de estas perspectivas y admiramos la ambicin inherente en ellas. Al mismo tiempo, sin embargo, vemos esas alternativas, de una forma u otra, inadecuadas, de tal manera que queda por explicar la estructura subyacente de, y las fuentes de cambio y estabilidad, de la vida institucional de las sociedades modernas. (Fligstein and McAdam, 2012, pg. 8)

    Componentes Descripcin 1.Campos de accin estratgica

    Meso nivel social en donde se dan acciones estratgicas de los actores-red, que adquieren sentidos compartidos determinados y que siguen reglas de gobierno.

    2.Titulares, desaantes, unidad de gobernanza

    Titulares son los que gobiernan el campo y aprovechan de las reglas, que se imponen sobre los dems. Desaantes: actores que ocupan posiciones subordinadas en el campo aunque reconozcan su legitimidad. Unidades de gobernanza: campos en donde se articulan titulares y desaantes.

    3.Destrezas sociales Estratgicas, emocionales, cognitivas, comunicacionales y que expresan la funcin existencial de lo social y que aseguran la cooperacin intersubjetiva.

    4.Campo amplio del entorno

    Los campos entran en relacin con otros campos y estn incluidos en campos ms amplios que forman unidades organizativas ms amplias.

    5. Choques exgenos, movilizacin, el inicio de la competencia

    Los campos estn sometidos a inuencias externas que pueden ser destructivas y que provienen de la movilizacin de los actores, a travs de acciones de competencia. Se produce una dinmica de amenazas y oportunidades.

    6. Episodios de competencia

    Los perodos de cuestionamiento de un campo nunca son permanentes. El campo se rehace en el momento en el que vuelven las certezas y la legitimidad de las acciones.

    7.Ajustes Los episodios de competencia muchas veces conducen a ajustes del propio campo, que reacciona para incorporar y neutralizar la competencia o el conicto.

    Fuente: Elaboracin propia a partir de (Fligstein and McAdam, 2012, pgs. 9-12)

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  • Desde la perspectiva dialctica que estamos utilizando en este segmento, los campos de accin estratgica adquieren nuevas connotaciones que no estn descritos por los enfoques clsicos, tanto por Bourdieu como por McAdam. Sealemos, entonces, aspectos cruciales a la hora de entender la dinmica de los campos.

    Lo vamos a formular en trminos de tesis que requerirn futuras ampliaciones:

    - La existencia de los campos siempre es mltiple y diversa, constituida por identidades y diferencias.

    - Los elementos de un campo pertenecen a otros campos o tienen la posibilidad de articularse con elementos de otros campos.

    - Los elementos de un campo pertenecen a este de manera parcial. Ningn elemento pertenece completamente a un solo campo.

    - Los campos existen como tales esencialismo estratgico- aunque inmediatamente oscilan hasta llegar a sus diversos componentes; y de otra vez de regreso, en un movimiento constante que, como se ver ms adelante, corresponde a la teora del doble vnculo. (Spivak, 2012)

    - Los campos son medio reales: reales e imaginarios; los dos componentes estn completamente entrelazados y los campos deben ser comprendidos teniendo en cuenta la dinmica permanente entre ellos. Por eso se realizan acciones en los campos a partir de entendimientos compartidos.

    - Un conjunto de campos forma un mundo con su propia lgica.

    8. DOBLE VNCULO.

    El pensamiento de Gayatri Spivak (Spivak, 2012) se instala de lleno en una imposibilidad, que no tiene que ser evitada o esquivada con algn gesto intelectual o terico, que lo disuelva de algn modo. Persistir en esa imposibilidad, reconocer el doble lazo que nos ata tanto a un lado como a otro.

    Se trata de reconocer que all afuera hay otros, a los que no tenemos acceso, que no podemos comprenderles en cuanto tales, en su especicidad, en los que les hace que sean otros y que sean ellos mismos. Esta conciencia de la alteridad es indispensable si no que quiere caer en cualquier forma de colonialismo o de opresin.

    En el otro extremo, y con igual fuerza, est el capitalismo en su fase de globalizacin, con la abrumadora invasin del capital nanciero y, desde luego, con la crisis monstruosa a la que nos ha sometido y que estamos pagando. La comprensin de los fenmenos obligatoriamente involucra a la globalizacin; sin esto, simplemente se corre el riesgo de estar jugando a favor de estas fuerzas, de estarse integrando inconscientemente a la lgica del capital.

    As que se trata de una imposibilidad real, porque no se puede alcanzar al otro desde la perspectiva del capital; y ser subalterno signica, precisamente, escapar radicalmente a la lgica del clculo, de la racionalidad de la ganancia.

    Imposibilidad real que se expresa con igual violencia en el plano epistemolgico y epistmico, porque los caminos para entender al otro tambin estn cerrados. Desde luego, no es posible

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  • evadirse de esta situacin; por el contrario, hay que tomarle en las manos aunque nos queme, hay que incorporarla a nuestra experiencia aunque la haga estallar.

    El punto de partida de Spivak se encuentra en ese doble vnculo expresado como nuestra caracterstica de ser intersubjetivos y, al mismo tiempo, encontrarnos que hay unos otros que se escapan a nuestro pensamiento; esto es lo que ella llama una alteridad radical:

    La alteridad radical el otro total-debe ser pensado y debe ser pensado a travs de imgenes. Nacer humano es nacer inclinado hacia el otro y los otros. Dar cuenta de esto es presuponer lo realmente-otro. (Spivak, 2012, pg. 98)

    Ahora bien, qu hacer para resolver aunque sea parcial y provisionalmente esa imposibilidad constitutiva, porque aunque sepamos que est all, tenemos que encontrar algn camino de negociacin?

    Primero leamos este prrafo crucial completo:

    La alteridad radical si uno puede decirlo, parece requerir de unas imgenes de lo que es la guracin de lo tico como imposible. Si la tica es asida como un problema de relacin antes que un problema del conocimiento, no es suciente construir bases de datos, convertir el don, si hay alguno, a lo dado (datum) Es necesario imaginar esta mujer como otra y como ella misma. Esto es, estrictamente, imposible. La imaginacin es estructuralmente no vericable. As, la imagen del otro como autoproducida por la imaginacin que suplementa al conocimiento o su ausencia es la gura que marca la imposibilidad de la realizacin total de la tica. Es en la experiencia de esta gura (de lo que no es lgicamente posible), que nosotros hacemos nuestros clculos de lo poltico y lo legal. El don del tiempo asido como nuestro presente no anticipable, como un momento de vida y de agona, de ser llamado por los otros tanto como distanciarse de esa llamada, se inicia como reparacin, como responsabilidad, como dar cuenta. (Spivak, 2012, pg. 104)

    Y ahora trabajemos sobre l en detalle. Antes que expresar conceptualmente esa alteridad radical, la imaginamos, nos hace guras acerca de ella, porque nos topamos con esa resistencia a ser conceptualizada, a ser volcado sin ms en enunciados. Siguiendo a Wittgenstein diramos nos hacemos guras del mundo y solo podemos mostrar su sentido, porque le es completamente exterior.

    Entonces, aqu se repite el movimiento a lo Wittgenstein (Wittgenstein, 1981), pasamos de la lgica y la lingstica a la tica. Es en este campo en donde aquello que no puede pensarse se muestra como imagen. As logramos hacernos una imagen del doble vnculo como imagen de lo que es imposible. Nos limitamos a mostrar, a sealar: all hay una imposibilidad, all afuera hay alguien que es radicalmente otro. Y esta es una armacin tica: La alteridad radical si uno puede decirlo, parece requerir de unas imgenes de lo que es la guracin de lo tico como imposible.

    Este don don puro a la Mauss aadira (Mauss, 2009)- que es la imagen del otro, al cual no tenemos acceso y por lo tanto, ocupa el lugar de lo imposible, se resiste epistmica y epistemolgicamente: no encontramos los procedimientos para describirlos o explicarlos y tampoco lo podemos convertir simplemente en la ciencia del otro, de la radical alteridad del otro cuestin en la que sea cae con mucha frecuencia-: Si la tica es asida como un problema

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  • de relacin antes que un problema del conocimiento, no es suciente construir bases de datos, convertir el don, si hay alguno, a lo dado (datum).

    Dicha imposibilidad del doble vnculo esto es pensar la alteridad radical desde la globalizacin y viceversa-, se enreda todava ms, porque no solo que vemos ante nosotros ese otro ese realmente otro- que se nos muestra como otro, en su plena diferencia, sino que somos arrojados a preguntarnos si ese otro no ser como nosotros; esto es, un s mismo. Husserl ha mostrado los vericuetos de mirar al otro no solo como otro sino de saber que tiene la misma estructura intencional que la ma y que por lo tanto es como igual derecho un s mismo. (Husserl, 1991) (Husserl E. , 1997)

    Como dira Baudrillard (Baudrillard, 1997), la necesidad de or al otro por s mismo y no a travs de cualquier mediacin o delegacin, democrtica o no. El otro como un s mismo que se muestra como s mismo. Diramos que no solo la fenomenologa de las cosas es una fenomenologa alien, sino que toda fenomenologa es alien, tal como lo seala Ian Bogost. (Bogost, 2012)

    Para el caso de las mujeres, Spivak lo expresa as: Es necesario imaginar esta mujer como otra y como ella misma. Esto es, estrictamente, imposible. (Spivak, 2012, pg. 104)

    Si el mbito cognoscitivo falla, entonces tenemos que acudir a otro plano y es la experiencia como experiencia de la alteridad del otro. Nuevamente se tiene que eludir la tentacin de un racionalismo extremo de quererlo reducir a algn tipo de semitica y debemos quedarnos en el plano de la experiencia tica.

    Experiencia tica que quiere decir fundamentalmente que mirar al otro que se muestra como otro y como s mismo, tiene para nosotros el carcter de la responsabilidad. Aproximarnos a ese doble vnculo tiene, ante todo, consecuencias reales, concretas, en la sociedad en la que vivimos, porque tenemos que dilucidar con mucha claridad nuestra responsabilidad para con el otro, para que no invadir el espacio del otro como s mismo. Salir del dilema quiere decir asumir en toda su dimensin la responsabilidad para con el otro:

    Esta es una responsabilidad del doble vnculo de lo tico Cuando uno decide hablar de doble vnculo y de las aporas, uno es cazado por los fantasmas de lo indecidible en cada decisin Ms an, no es posible permanecer en la apora o en el doble vnculo. No es un problema lgico o losco como una contradiccin, un dilema, una paradoja, una antinomia. Solo puede ser descrito como una experiencia. (Spivak, 2012, pg. 104)

    Cualquier decisin que tomemos, los razonamientos que hagamos, las aproximaciones que lancemos, los recursos y estrategias que utilicemos nos llevan siempre a la responsabilidad. Es una tica de la responsabilidad: En la apora o en el doble vnculo, decidir es cargarse de responsabilidad. (Spivak, 2012, pg. 105)

    Esta es solo la mitad del problema, un fragmento del doble vnculo. Esa imposibilidad de acceder a la alteridad radical del otro, tiene que ubicarse en la relacin entre cultura y capital, entre dicha alteridad que pertenece al mbito cultural y la existencia brutal de la globalizacin que lo penetra todo y que subsume a la misma alteridad radical.

    En esta particular situacin, entonces, la globalizacin es tambin el sitio para una decisin correcta. Para hacer esta crtica una debe juntarse con lo abstracto, con la virtualidad del dinero virtual. (Spivak, 2012, pg. 105)

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  • Es una alteridad radical existiendo en la poca de la globalizacin; son los nuevos subalternos de la globalizacin. Esos otros tienen que encarar al capital, a la lgica del dinero. Lo ms concreto que es el otro s mismo- confrontado como lo ms radical: el dinero virtual.

    En este entendimiento raricado y marxista, la globalizacin, la nanciarizacin del globo, es lo abstracto como tal, lo abstracto como virtual, pura estructura. En contraste con esto, la cultura es la irreductible text-il en donde lo que las mujeres tejen siempre se despliega hacia adelante, en un futuro siempre anterior. La cultura viva siempre uye, como decimos una y otra vez. (Spivak, 2012, pg. 105)

    Entonces, a ms de lo que se ha dicho sobre la carga de responsabilidad que nos toca llevar frente al otro, tenemos que ubicar a este en la lgica del capital, en el modo en que quedan subsumidos en este, penetrados por las abstracciones del dinero.

    Esas conguraciones culturales del otro que nos son dadas en la experiencia tica, ahora requiere ser codicadas siguiendo el rastro de la inuencia y de las determinaciones- del capital sobre ellas: Yo estoy sugiriendo su constante desplazamiento por medio de prestar atencin al posicionamiento de las mujeres sobre los ejes abstractos del capital, que necesitan una codicacin cultural. (Spivak, 2012, pg. 108)

    Spivak da ahora un giro, que es lo que estructura en su ltimo libro, hacia la educacin, con el n de disear unas estrategias educativas que permitan, de alguna manera, dar cuenta de la imposibilidad del doble vnculo y quizs abrirse a espacios de resolucin parcial.

    La educacin desde la perspectiva del relacionamiento entre nosotros y los otros como otros y como s mismos- inaugura una nueva forma de tratamiento de nuestro s mismo, que nos conduce a escindirnos, a rompernos, a fracturarnos y que desembocar en nuestra conversin en otros: Yo soy otro. (Rimbaud)

    El gesto de escisin o quizs de descubrimiento de que estamos constituidos en esta falla como dira Lacan- no est destinado a un trabajo orientado a la resolucin de las dicultades de la economa psquica de cada uno, sino que es un instrumento, una gua para el rito de pasaje que nos muestre cmo sera eso de entender al otro por s mismo:

    que es nuestra capacidad incorporada para volvernos otros a nosotros mismos, lo que puede quizs conducirnos a entender a otras gentes desde adentro (Spivak, 2012, pg. 111)

    La imaginacin como una virtualidad de lo real (Spivak, 2012, pg. 112) nos abre hacia la intersubjetividad ciertamente, pero ms all, nos deja vislumbrar ese otro que en su alteridad radical se nos ha escapado hasta ahora. La tarea es: volviendo otro al s mismo y acercando tanto como sea posible el acceso al otro como s mismo. (Spivak, 2012, pg. 113)

    El enfoque de la educacin, sus estrategias, ms an su responsabilidad, quedan signadas por el doble vnculo y por la necesidad de aprender a ser otros para comprender a los otros: Cualquier truco para entrenarles a ellos en el hbito mental de volverse otros ms que proveerles de herramientas descriptivas. (Spivak, 2012, pg. 112) (Con seguridad mucho de este tendra que ver, para nosotros aqu y ahora, en el mundo amaznico y andino, con el perspectivismo ontolgico y con la metafsica canbal que postula, precisamente, que solo se es uno mismo volvindose otro.) (Viveiros de Castro, A inconstancia da alma selvagem, 2002) (Viveiros de Castro, From the enemys point of view, 1992) (Viveiros de Castro, Mtaphysiques cannibales, 2009)

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  • 9. La signatura del mundo.

    A partir del texto de Agamben, vamos aproximarnos al concepto de signatura. En este primer momento, me quedar en los aspectos lingsticos sin ir ms all; esto es, ms adelante habr que preguntarse si las signaturas son fenmenos del lenguaje o de la misma realidad. Hay palabras y enunciados, signicantes y signicados, semiologa y hermenutica. Estamos acostumbrados a pensar seguramente por la ya vieja tradicin lingstica- en la relacin entre signicados y signicantes, entre el plano semitico y el plano semntico; y lo hacemos estableciendo una especie de vnculo directo, que no requiere de otra mediacin. Adherimos a los signos unos signicados, que ciertamente dependen de su uso y tienen cierto grado de variabilidad y de ambigedad. Nada ms. La cuestin que abre la signatura se dirige a cuestionarse este presupuesto. Se trata de interrogarnos por aquello que produce el vnculo, que permite que ese signicante sea ledo de esta manera, en este contexto, en estas circunstancias. Aqu el tema est referido a la ecacia del signo y no solo a su signicado. Las signaturas son aquellos elementos que nos permiten pasar de la semiologa a la hermenutica: Semiologa y hermenutica, de todos modos, no coinciden perfectamente a travs de la semejanza; resta, entre ellas, una distancia, en la cual se produce el saber (Agamben G. , 2010, pg. 78) Se ubican en esa distancia y tienen la misin de convertirse en un puente entre los dos. Sin este paso, sin este elemento que salva el hiato, el acto comunicativo no se producira: Los signos no hablan si las signaturas no los hacen hablar. Pero esto quiere decir que la teora de la signicacin lingtistica debe ser integrada a una teora de las signaturas. La teora de la enunciacin, que Benveniste desarrolla en ese mismo perodo, puede considerarse el intento de construir un puente sobre ese hiato, de hacer pensable el pasaje entre lo semitica y lo semntica. (Agamben G. , 2010, pg. 82) Entonces, una signatura se ubica del lado de la existencia, tiene un aspecto ontolgico, que lleva de la mano al signicante para que pueda encontrarse con el signicado, que cierra la brecha entre semiologa y hermenutica; y que posibilita, en ltimo trmino, que podamos hablar. Y solo lo hacemos cuando reestablecemos el nexo entre palabras y cosas: Signica, en una palabra, buscar en todo evento la signatura que lo cualica y especica, y en toda signatura, el evento y el signo que la soporta y condiciona. Es decir, an ms, en las palabras de Foucault, mostrar que hablar es hacer algo, y no simplemente expresar un pensamiento (Foucault 1969: 272). (Agamben G. , 2010, pg. 106) Esta lnea de razonamiento tendr contactos evidentes con: los planteamientos de Deleuze y Guattari sobre el lenguaje, las reexiones sobre los actos del lenguaje y la pragmtica, la performatividad del lenguaje, las estrategias deconstructivas. Y, lo que es ms importante, con la ontologa general y con la del ser social.

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    EPISTEMOLOGA CYBORG2. Lgica de los mundos.2.1. Indexacin trascendental2.2. Procedimientos y reglas.2.2.1. Procedimientos.2.2.2. Reglas.

    3. Conexiones parciales.4. Cborg y realidad aumentada.4.1. El concepto de cborg.4.2. Realidad aumentada.

    5. Medio-Real6. Paradigmas parciales.7. Dialctica de los campos sociales.Desde la perspectiva dialctica que estamos utilizando en este segmento, los campos de accin estratgica adquieren nuevas co